MENTIRAS Y VERDADES
Los jóvenes herederos se veían arrastrados a las reuniones políticas y sus padres les habían advertido de que al menos tendrían que asistir a las votaciones, privándoles de parte de su ya escaso tiempo libre. Muchas de las leyes dictadas por el Ministerio habían sido sometidas a revisión y revotación por el nuevo Wizengamot, ante la más que dudosa forma de aprobación de gran parte de las mismas, y los abogados de los Malfoy trabajaban a destajo con Ted Tonks y otros abogados prominentes, revisando la redacción de las mismas y que eran conformes a La Ley. El Ministro Fudge escupía bilis y desbarraba públicamente, intentando destruir la confianza del público en la nueva facción política encabezada visiblemente por Lucius Malfoy. Harry aun estaba preocupado por las revelaciones de Pansy. La situación de su familia era…delicada. Tenían tres hijas, y el menor de sus cuatro hijos, era el único varón y heredero de la fortuna y nombre de la familia. Los negocios y la anterior guerra habían sido desfavorables para los Parkinson, y la familia se veía en dificultades para afrontar todos los compromisos sociales. Así que tenían que escoger cuidadosamente a que fiestas presentarse, y sobre todo, no podían permitirse llevar con ellos más que a su heredero y a su hija mayor. Era prioritario que le concertaran urgentemente un buen matrimonio, a ser posible, uno que fortaleciera social y económicamente a la familia. Por lo que Pansy apenas había asistido a fiesta alguna, con la excepción de la sonada fiesta conjunta de los Malfoy, Black y Rosier en Le Château de Lune.
La en su momento necesaria mentira del compromiso entre Severus y Remus, fue públicamente expuesta en la primera fiesta veraniega posible. Severus había soportado con gracia los comentarios y velados rumores sobre Sirius Black y su estrecha amistad con su "prometido", sin pestañear ni darse por aludido, ya que pese a que en público ninguno de los dos Merodeadores había exhibido comportamientos inadecuados, su cercanía era evidente. Tras la cena ofrecida por los Zabini, y sentado en un confortable sillón y con una copa de oporto añejo entre las manos, Severus Snape Prince ofreció a la sociedad una versión editada de lo realmente sucedido. Mirando con sus penetrantes ojos casi negros a Remus, que esbozó una sonrisa de ánimo, el hombre murmuró sin dejar de rodar la copa de rojo líquido entre sus dedos, en respuesta a la pregunta de una de las damas sobre la fecha de la boda. Después de todo, ambos habían superado la edad habitual para el matrimonio…a esas alturas, lo normal sería que estuviesen educando a sus hijos…
-No creo que pueda darle una respuesta…porque no va ha haber boda.
Los murmullos y comentarios cesaron en el saloncito y todas las miradas se centraron en Severus, y en Remus y Sirius, sentados en el sofá adyacente. Esbozando una sonrisa irónica, Severus añadió:
-Al menos no conmigo. Lord Black es su futuro esposo.
Hasta los más jóvenes prestaban atención, olvidadas sus propias conversaciones y el temido y respetado Director de Hogwarts continuó hablando:
-Me temo, que el compromiso entre Remus y yo no ha sido más que un artificio necesario por muy diversas razones. La principal, ofrecerle un hogar y seguridad a Remus, en nombre y ocupando el lugar de su autentico prometido Lord Black, que en sus pasadas circunstancias, no podía asumir sus responsabilidades. En ese momento, Sirius me pidió que velara por el bienestar y la seguridad de su familia, tanto su hijo y como su amado, y asumí ambas responsabilidades, con gran satisfacción. Remus es tan solo un buen amigo, nada más. Y el actual prometido de Sirius. Pido disculpas a todos, pero hemos mantenido la charada de cara al exterior mientras las circunstancias lo han hecho aconsejable.
El silencio se extendió por el salón, denso y pesado, mientras los miembros de la sociedad contemplaban la suave sonrisa de Remus, y las manos entrelazadas de este con las de Sirius. Un compromiso era algo serio, no una broma. Esto era algo inesperado, o no, tal vez debían haberlo adivinado…Augusta Longbottom habló desde su confortable sillón, al otro lado de la estancia:
-Es algo muy…honorable tomar a tu cargo la familia de otro, darles protección y cobijo, e incluso ofrecerle a Remus tu nombre. Es muy caballeroso de tu parte.
Inclinando levemente la cabeza, Severus murmuró:
-Era lo que debía hacer.
Augusta asintió secamente, y se dirigió a la recién descubierta pareja, inquiriendo sobre la fecha de la boda, y la conversación se generalizó de nuevo, dejando a Severus libre para continuar escuchando calladamente. Una mano suave pero firme se posó en su hombro minutos más tarde y Harry susurró casi inaudiblemente las gracias, ofreciendo una nueva copa y retirando de entre los dedos de su Maestro la que ya estaba casi vacía.
