Mi amor

Déjate llevar

Late dentro de mí...

Deja tu ceguera

Mi amor

Has encontrado la paz

Que buscabas

Para ser libre

Diste todo de ti

En la llamada

Te arriesgaste y

Caiste por nosotros

Llegaste pensativo

Me amaste fielmente

Me enseñaste el honor

Lo hiciste por mi

Esta noche dormirás para siempre

Esperarás por mi

Mi amor

Ahora soy fuerte

Me diste todo

Me diste todo lo que tenías

Y ahora estoy en mí hogar

Ahí, nuevamente estaba su rostro despreocupado. Me sentí él más patético, no podía mantener una mujer a mi lado, sin embargo ella seguía conmigo. ¿Por qué? Era la pregunta que me hacía todos los días.

¿Por qué estaba conmigo?

—¿Cómo te fue?—Me dijo al salir de su casa, le di una rosa que había cortado del jardín de la "otra".—Gracias—Dijo, abrazándome y depositando un beso en mi mejilla, la cual quedo marcada por su labial, aspiro la flor, como si pudiera retener el momento, como si pudiera adivinar los sentimientos que deposite en esa flor, como si de verdad lo estuviera valorando.

—Supongo que bien—Le respondí, metí mis manos a los bolsillos—Bonito color—Le dije señalando sus labios y recordando otros labios tocando los míos y dejando marcas de ese mismo color

Sonrió, con un color conocido en sus mejillas—Sí, gracias, ¿Te gustó así?—Sonreí, completamente, sin enseñar los dientes, y ella volvió a besarme, dejando marcas de mi boca a mis orejas, un camino que recorría con mis dedos después de que ella se retiraba y tomaba mi mano, caminamos por las banquetas de su casa, dando una vuelta alrededor de su calle en silencio, yo siempre la observaba desde atrás, observaba su mano, el movimiento al doblarla y el hueso que sobresalía en su codo.

Mi teléfono timbró y ella me miro, observe cada movimiento en cámara lenta, capturando su cara y la sonrisa que ponía— ¿No responderás?—Me pregunto

—Estoy contigo, y nada más importa

Puse ese pretexto, para que ella se concentrara en seguir caminando.

Este día nos sentamos en el parque, y a continuación soltó una risa antes de contarme sus cosas.

—Es un día hermoso, no sé si te lo he dicho, pero me gustaría recordártelo, este es mi lugar favorito, para venir después de un día lluvioso

—¿Caminaste de la escuela a tú hogar?—Le pregunté, ella asintió satisfecha, porque había recordado algo

—Me parece que no eres tan distraído como aparentas—Me dijo y depositó un beso en mi mano, no la soltó, miré hacia el horizonte, escuchando lo que ella decía, escuchaba y pensaba, imaginaba ser ella con eso que me relataba.—Los días así solía caminar con mi papá, pero ya sabes, con eso de que no tiempo porque viene su nueva hija, se la pasa de un lado a otro decorando la habitación y comprando cosas, no me molesta, estoy emocionada, pero esperaría que, al menos, me pusiera atención algunas veces. Hoy me puse en la ventana, sé que no se veía nada por la lluvia, pero intente capturar el momento, así que tome algunos pinceles y me puse a "inmortalizar" el momento, desearía tener una cámara, y grabarlo, ya sabes, quiero mi cuarto negro para que, cuando yo quiera, pueda reproducir esos momentos que me agradan demasiado, ¿Si me entiendes? Como si tuviera un cine en mi cuarto, y pudiera poner todo eso que me gusta, incluso te pondría a ti

—Ya tienes tu habitación llena de fotos de nosotros— Le dije

—Por eso es que aún no la quiero pintar negra

Vi las comillas que se formaban en sus labios y saboree el momento cuando le robe un beso, todos los besos con ella eran robados, porque no los sentía propios a pesar de que ella insistía que era mía, entonces miré el tonó de estos, y me recordaron tantos labios que habían estado sobre de mí cuando los de ella no lo estaban, o después de los que ella estaban venían otros.

Así que trate de imaginarla en su habitación, poniendo fotos de nosotros, y me sentí triste, triste ser ella y tener a alguien como yo a su lado.

Intente ser ella y mirarme al espejo, sonreír, saludar, y…

Entonces vinieron las imágenes de mujeres que estuvieron debajo de mí cuando ella llamaba porque me había retrasado unas horas.

—Me gusta tu rostro, ese perfil—La alague, de nuevo sus mejillas tomaron color

—Me gustas tú—Me dedico sus palabras, antes de mirar el sol metiéndose entre las montañas, observe cada detalle de su rostro, observe sus expresiones tristes.

Ella era así, ella no decía nada, no le importaba que la lastimaran si ella obtenía un poco de felicidad a cambio, yo sabía que ella sabía que yo la engañaba y estaba en mí la incertidumbre de no saber si me amaba como realmente decía o me amaba como yo quería me que amase; Porque ella se callaba todo, ella se callaba lo que le dolía, y comenzaba a hablar de las cosas que la hacían feliz, como si en el mundo existieran cosas ocultas que ella descubriría para tener una efímera chispa de felicidad, para seguir viviendo un poquito más, entonces ella se miraba horas al espejo, llorando, conocía cada detalle de su rostro y se analizaba, primero se conocería ella, primero se vería llorar ella antes que los otros, antes de que yo pudiera verla llorar frente a mí y entonces dibujaba esa estúpida sonrisa en su rostro con su lápiz labial, utilizaba sus labios y sus ojos como lienzo.

—Se metió el sol

—Sigue afuera—Le dije, sacando los dientes a relucir, entonces ella se detenía segundos a pensar y posarse en mis brazos, y cuando yo olía su cabello, me di cuenta de que muchas cosas de ella me hacían recordar a otras mujeres.

Contó los nudillos de cada mano y besó las heridas que tenía en ellos.

—No entiendo como aparecen de la nada—Me dijo, sus labios eran tan suaves, no quería que temblaran cuando escuchara que de nuevo hablaban de mis engaños

—Ni yo—Sonreí ampliamente, mintiendo, recordando las discusiones con las otras mujeres y golpeando interminables veces la pared

Mi teléfono comenzó a sonar de nuevo, ella no lo pudo ignorar esta vez y lo saco de mi bolsillo, me lo tendió sin ver la pantalla, lo tome de su mano, y la jale contra mí, besando sus venas azules que se marcaban en sus blancos brazos, tenía una piel tan exquisita, no quería tocarla por miedo a mancharla, con miedo a que al primer contacto se pudiera pudrir.

—Te quiero—Me soltó

—Yo también lo hago—Le dije, moví un cabello que le estorbaba, lo deposite detrás de su oreja

—¿Tenemos planes para este fin?

—¿Tenemos?—Arquee la ceja

—Si, como ir al cine, o venir aquí, o simplemente—Mire hacia el frente—Cada quien quedarse en su casa, como la mayor parte de los fines—De reojo vi como agachaba su mirada, y como desenredaba su mano de mi brazo

—Sí, saldremos

—¿A dónde?—Pregunto contenta, ansiosa, desesperada

—No sé, tú lo propusiste

De nuevo se desanimó, pero volvió a poner su sonrisa— ¿Te acuerdas como nos conocimos?

Abrí los ojos, e intente calmarme, no lo recordaba, sentí como si estuviera en un examen.

—¿Me lo narras?—Le pedí—Veré si es que tú lo recuerdas

Se paró de inmediato—Esta bien, cierra los ojos—Me pidió, así lo hice, escuche que pisaba algunas hojas secas, y escuche que reía—Ábrelos—Se había puesto un bigote de chocolate—Todo empezó así, era como el siglo XVIII y entonces yo estaba muy peinado—Se hizo su cabello hacía atrás—Entonces, mi mirada se posaba en aquellas damiselas con vestidos ampones y ahí estabas tú, no sé realmente que estaba buscando encontrar ese día, pero te mire a ti, y tú volteaste y sonreíste, pero no era conmigo, aun así me sentí la persona más afortunada de la fiesta porque casi me sonreías, de inmediato pensé, Oh a ella—Me señaló—La quiero tener en mis brazos esta noche, y quizá para siempre

—Así no fue—La interrumpí, estirando mi mano, ella me dio la suya, y chupe el bigote que tenía arriba de sus labios, sentí el delineado perfecto de estos y con un dedo los recorrí, entonces ella se sentí y comencé mi actuación—No fue un día cualquiera—Le dije, divertido y entusiasmado—Había regresado de la torre más alta, un poco decepcionado, ya sabes, el dragón, era muy fuerte, ¡Tenía músculos en los músculos!

—No—Dijo, con sarcasmo

—sí, tú no lo recuerdas porque

Saltó de su lugar y se paró frente a mí— Estaba embobada observando como el dragón tomaba tu delicado cuerpo y tu luchabas contra él y gritabas como niña asustada, entonces reí—La tome de la cintura—Si justo así te tenían, paralizado, el dragón te tenía envuelto en su puño-garra-mutante, entonces escuché el crujir de tus huesos y fue ahí cuando

—Cuando viniste a rescatarme

—Exacto—Respondió—Tomé mi espada, y le corte un dedo, obviamente tú te espantaste

—Y me desmaye no lo olvides

—Y te desmayaste, no podías soportar ver sangre, mucho menos en tu polo nuevo, que por cierto te lucía fantástico

—A mí todo me luce fantástico

—Sí—Me acomodo los cabellos detrás de la oreja—Todo te luce fantástico

Hubo silencio, ella intentó besarme.

—Tengo que irme—Le dije, sintiéndome incomodo—Hay cosas pendientes que deje—Asintió, sin más remedio dio media vuelta, se regresó para besarme y fue a su casa, cuando ella dio media vuelta, respondí el teléfono que comenzaba a timbrar

—Te quiero—Me repitió

—Lo siento, se me olvido de nuevo ¿Cierto?—Le dije a la persona que había llamado, la observe y se abrazó a si misma mientras caminaba—Yo también lo hago—Le grite— mira hacia atrás—Cuando giró, le mande un beso y en este le mandaba el poco cariño que expresaba, ella sonrió y siguió caminando dirigiendo su mirada al frente—Yo también lo hago—Susurré para mí mismo, y colgué el teléfono

A los 3 minutos en el mismo sitio decidí seguirla, ver que es lo que hacía, aplastaba las hojas mientras caminaba, iba por la orilla tratando de no salirse de la raya amarilla, saludaba a unas cuantas personas, le compraba un helado al anciano, y llegaba hasta el árbol que esta fuera de su casa, ponía su cabeza en sus rodillas y se abrazaba, hasta que llegaba el cachorro que le di a lamerle las mejillas, sentí la creciente necesidad de ir, abrazarla, pero, esto no funcionaba así, no podía hacerle daño y luego quererla.

El teléfono sonó de nuevo y respondí —¿Estás con ella verdad?—Me pregunto, mientras veía a mi novia voltear a todos lados, me escondí detrás del buzón, ella se levantó y yo comencé mi andar

—¿Qué quieres?—Le respondí

—Dime si estás con ella, quiero que vengas a mi casa, ahora

—¿A dónde crees que voy? Estoy afuera abre

—No es verdad, no estás afuera—Le colgué, fatigado e ignoré sus llamadas

Me subí al auto y me dirigí con aquella.

—¿Ya te hizo el drama, cierto?—La vi lavar el auto, y sonrió con malicia, salí del mío y me recibió con un beso lleno de jabón—Diablos, si vas a venir no creo que seas tan descarado para traer ese beso pintado—Intentó borrarlo pero me quite, se me quedo mirando y luego lo hizo desaparecer con su brazo

—¿Quién me hizo drama?—Le pregunte

—La otra

De nuevo esa palabra, otra, otra, otra…

—No

—Cariño, sé que vienes conmigo después de un día duro con la otra

—No sé a quién te refieres

Entornó los ojos—Por dios, ¿Crees que soy estúpida?

—Ya basta Samui, no vine aquí por dramas

—No hago drama, solo digo que…Es raro, pero, te considero alguien en mi vida

Me senté en el pasto y encendí el cigarrillo—¿Alguien con quien follas?

—Mira, tenemos pareja, más sin embargo, tú sabes…

—Samui, no estoy para juegos

—Bien, vamos a coger, si es lo que quieres—Me dijo, se agacho y me quito el cigarrillo

Caminó frente a mí, la seguí, me recostó en el sofá y ella hizo todo el trabajo, estiré mis brazos a lo largo del sofá mientras la veía, ella colocó el cigarrillo en mis labios, y se quitó la ropa, levante una ceja y ella se emocionó, gimió cuando se puso arriba de mí, me daba igual lo que ella hiciera, ella sentía que me satisfacía y yo la hacía sentir que así era.

—¿Te gusta?—Me pregunto

—Sí a ti te gusta me gusta

Tomé mi teléfono y comencé a mandar mensajes, a ella realmente no le importo, puse una mano en su teta y comencé a masajearla.

De nuevo comenzó la llamada, entorné los ojos, pero vi que era ella.

Arroje a Samui y me subí el pantalón antes de responder.

—Hey—Le dije, con una sonrisa, el espejo quedaba frente a mí para que pudiera reflejar mi hipocresía, lo mal nacido que estaba siendo, lo hijo de puta

—Conseguí boletos para esta noche al cine, por si te interesa

—Sí—Le dije, mientras que Samui intentaba hacerme sexo oral

—¿Estás ocupado?

—Un poco, pero no importa—Le respondí—¿Paso por ti?

Su voz se desanimó—Sí

Y colgó.

¿Qué mierda?

—Estuvo delicioso—Dijo, limpiándose la boca, arquee una ceja

—Tengo que irme

—Espera

Pero no lo hice, salí, acomode todo y subí al coche.

Arranque con Samui persiguiéndome en bragas, suspire, mientras vi por el retrovisor como ella decía adiós.

Aparque en casa de Tenten.

—Con ¿Con quién estabas?—Pregunto, suspiro y acarició mi mejilla—Dijiste que iba a ser la única

—Lo eres

—Dijiste, más bien lo prometiste, ¿Cómo pudiste hacerme esto?

Suspiré cansado—¿Hacerte qué?

—¿Por qué las sigues viendo? ¿Qué te están dando que no te haya dado?

—Bueno, no hacen escándalos—Le dije, descaradamente, su vestido se ondeó con el aire y sus cabellos flotaron más allá de mi vista

—Se supone que soy tu novia y tengo el derecho de hacerte lo que a mí se me plazca

—Ellas también lo son cariño

—¿Qué te parecerá si yo tengo a alguien más? ¿He? ¿Qué te pareciera que yo anduviera con otro? ¿Cómo te sentirías?

—Me daría igual—Dije riendo—Si se las quieres dar a otro adelante, si quieres estar con alguien más adelante, es tu elección.—Y aquí venían las lágrimas—Mierda Tenten, no te estoy lastimando, deja de hacerte la victima

—¿Por qué me buscas? ¿Por qué aparentas que te importo y luego?... Luego no

—Malita sea, puedes conseguirte a cualquier imbécil, no soy el único

—Pero yo te quiero a ti, para mi sola

—No puedo ser solo de una.

—MIERDA UTAKATA, MIERDA

Golpee el árbol—Ya basta, me caga que te hagas la pinche víctima, tu quisiste jugar este juego, tú quieres seguir conmigo.

—Es que te quiero para mí

Suspiré, la rodee con mis brazos—Algún día, me tengo que ir ¿Sí?—Le bese la frente

—Es que como puedes seguir con esa maldita puta de Hotaru—Chilló—Es una maldita puta, cree que con esa pinche cara te puede tener a sus pies, he visto cómo eres con ella, y no me puedo quedar callada mientras a ella le das todo y a mí no me das una miseria de lo que le das a ella, se burla de mí porque no te puedo tener

—Y tú te burlas de ella porque estoy contigo en vez de estar completamente con ella, ¿Confórmate con esa parte, quieres?

—No puedo, no puedo…Quiero tenerte todo, todo de ti, quiero tu tiempo, que tus sonrisas sean para mí, quiero que estés conmigo, ya son seis meses, en los que estás con ella, y yo no obtengo nada.

Suspiré—Ok, tengo que irme

—Quédate

—No

—Por favor, quédate

—No

—¿Por qué no?

—Porque hablas puras tonterías y me aburres—Le dije, vi su cara herida, pero realmente me dio igual

—No entiendo, tú me conociste así, fuimos amigos, pensé que estabas enamorado

—No la puedo dejar Tenten

—Pero tú no la quieres, me quieres a mí

—La quiero.

—Si la quisieras no estarías conmigo Utakata, no me hubieras elegido a mí a pesar de que la tenías a ella, explícame como esta eso, como puedes tener a dos personas queriéndote, y tú no elegir a ninguna, porque no me estas eligiendo a mí pero tampoco a ella, Utakata explícame, dime

Entorné los ojos y camine al auto, ella me siguió, abrí la puerta y ella la cerró

—No me dejes así, tengo, tengo muchas dudas

—Se acabó Tenten—Me empujo al coche

—No, no se acaba, tienes que elegir, tienes que elegir

—A ella—Le dije cansado

—Porque, si tú me quieres a mí, me quieres a mí—Dijo, mientras nuevamente me golpeaba, y me empujaba al carro—Tú quieres estar conmigo pero no quieres lastimarla verdad, por eso me lastimas a mí porque sabes que a pesar de todo lo que hagas estaré para ti, sabes que siempre estoy para ti, desde que fuimos amigos, pero si me miras como tu amiga, y si me vieras de esta manera ¿Qué me dirías?

—Que te fueras

—Pero me estás diciendo que me quede, realmente no quieres que me vaya ¿Verdad? ¿Quieres que lo haga? ¿ME QUIERES?

No le respondí, sus ojos se llenaron de lágrimas

—Estoy sufriendo por ti—Dijo, como si su voz fuese atacada con millones de cuchillos—Y no te importa

—Yo no pedí que lo hicieras

—VETE, VETE, VETE

Dijo, así lo hice, se quedó observando cómo me alejaba, igual que todas aquellas mujeres que me querían o me quisieron, llegue a casa, al fin, algo de tranquilidad, las palabras de Tenten…

—VETE DE AQUÍ—Grito, pensé que me decía a mí, pero vi salir a Mikoshi

—¿Qué haces aquí?—Le pregunte

—Llévatelo de aquí, Utakata—Me pidió Yukata llorando

—No es necesario, ya me voy.

Salió por la puerta y Yukata se soltó llorando, se dejó caer en el pasillo.

—Basta de dramas—Le dije, ella no me podía mirar a la cara, di media vuelta y la deje

—Soy tu hermana—Me dijo—¿No te importa lo que me pase?

La deje sola y me fui a encerrar. Al fin un poco de tranquilidad.

Observe algunas fotos de Hotaru, está muy linda, como para que le cause el dolor.

Mire el techo, mire las paredes de mi habitación.

—Utakata—Me pidió permiso de entrar, llorando, tan desgraciadamente, ella no esperaba respuesta—Utakata…—O creo que si la esperaba— ¿Es cierto lo que dicen?

Guarde silencio para ver si se iba, pero no escuchaba sus pasos alejándose de mi habitación.

—¿Te has cogido a mi amiga? ¿A Matsuri?

—Tsk

Yukata abrió la puerta, mantuve mis ojos cerrados.

—¿Cómo pudiste hacer eso? ¿No te importa lo que siente o piense? Matty era mi amiga, ella tenía un novio que la cuidaba, Utakata…

Tire las cosas de mi buro, rompiendo la foto que tenía de mi familia, Yukata se espantó.

—¿Es que no puedo estar tranquillo un momento?

¿Por qué todas las malditas mujeres tenían algún problema conmigo?

—Utakata—Corrió a abrazarme—No te pongas así, ¿No ves en lo que te estas convirtiendo?, tú eres mi hermano y te quiero, pero no permitiré que me dañes a mí o a Rin…

¿No ves en lo que te estas convirtiendo?

¡No ves en lo que te estas convirtiendo!

¿NO VES EN LO QUE TE ESTAS CONVIRTIENDO?

Tomé a Yukata de los hombros y la arroje lejos de mí, había caído en los pedazos de fotografía que quedaban, ella ahogo un grito, aspire profundo, y escuche los pasos de Rin, acercándose.

—¿Qué sucede aquí?

—Eso no les importa, ahora lárguense

Comencé a caminar a la salida…

—Eres nuestra única opción Utakata, no nos dejes—Me susurro Yukata

¿Por qué las mujeres se empeñaban en depender de mí?

Me detuve a escuchar lo que iban a decir, observe como Rin ayudaba a Yukata,

—Estamos pasando por momentos difíciles Utakata, no eres el único, creo que como hermanos debemos estar unidos.

—No te conviertas en él—Hablo Yukata

Observe el suelo, y golpe la pared con fuerza, ¿Por qué me comparaban con él?

—No te estamos sugiriendo que eres como él, sino que te des cuenta en lo que te estás convirtiendo, hermano—Dijo Rin—Antes de que sea demasiado tarde…

Ignoré sus advertencias, como siempre.

Salí de ese lugar, estaba impecable, no había un día que lo viera sucio, ni un traste fuera de lugar o sucio.

Las expresiones de mis hermanas se repetían una y otra vez en mi mente, sus ojos, su mirada, y los recuerdos venían a mi mente. Mi madre, con esa mirada perdida, aclamando ayuda, pidiendo ayuda, sonriéndonos, quedándose con nosotros…

Mis pies me dirigieron a ese lugar, donde sabía que me recibirían con las piernas abiertas, nuevamente.

Me recibieron con un golpe en la espalda, mientras el aroma impregnaba mi ser, mariguana por todas partes, igual que botellas de alcohol y mujeres mostrando de más.

—Bienvenido Bro—Me abrazaron y me dirigieron al centro de la mesa, para jugar el "ahorcado" —Menciona una letra

—Si adivinas la palabra completa es una mamada, si adivinas una letra es un shot,si no adivinas ni verga es una fumada, así que di una letra

Acababan de comenzar y era una palabra grande. Más bien varias palabras

—Lleva una A

A _ _ _ A _ A _ _ _ _ _A _ _ _ _

Me dieron un vaso, todos aplaudieron

—¿Quién fue el maricon que puso esta oración?—Gritaron

—Fue el cabrón de Deidara

Observe como el rubio se reía, al verme se puso nervioso y le susurro algo a una chica, ambos rieron, ignore de nuevo a ese tipo y observe de nuevo.

—O

A _ _ _ A _ A _ O _ _ _A _ O _ _

—I—Dije nuevamente

A _ _ _ A _ A _ O _ _ _A _ O _ I

—Vas ganando—Me guiñó el ojo, hizo que me sentara en el sofá y se subió arriba de mí—Olviden ese aburrido juego, mejor vamos a ver de qué tamaño la tiene

La detuve, no sabía quién era, no conocía su nombre, ella elevo la mirada.

—¿Eres hombre o no?

Su rostro me hizo recordar el de Hotaru—Necesito mi shot—Le dije, todos aplaudieron

Algunos seguían diciendo letras, y la habitación no tardo en llenarse de humo.

Me valía verga que los demás observaran como me la chupaba, sabía que deseaban estar en mi lugar, se esforzaba por sacarme un gemido, se esforzaba por hacer que me viniera, estaba tomando acciones desesperadas, metía la mano, se la metía toda a la boca hasta llegar a su garganta.

—Vamos, hermano, no tenemos todo el día, también estamos ansiosos.

Me daban shots, me arrojaban el humo, y nalgueaban a la mujer que tenía entre mis piernas, le arrebataban las prendas, la acariciaban, en una de esas la despojaron de su última prenda y empezaron su cochinero.

Un estúpido gangbang donde no se estaban tomando las medidas correctas.

Todos se peleaban por follarse a esta mujer.

Sonreía como estúpido debido al cochinero que flotaba en el aire y que entraba en mi organismo.

La tome de los cabellos, haciendo que me la chupara más rápido, andaba muy estúpido, la aleje y comencé a jalármela yo solo, pero ella insistió en que me viniera en su boca, alguien se sentó al lado de mí, la tomo de los pechos y se los masajeo, todo era risas y diversión, hasta que borrosamente, observe lo escrito.

—¿Qué dice?

—A no está completo aún—Dijo, bajándose los pantalones—Pero estaban hablando de mujeres que se habían cogido, la primera fue "Sakura" la segunda ha sido "Kanami" "Kenya" "Samui" "Casie"

—Sakura—Saboree su nombre en mis labios, había sido la primera en la lista—¿Quién propuso este juego?

—Alguien llamado Hidan

—No veo ni una mierda, ¿Me podrías decir quien más está en la lista?

—Seguro, Tsuki, Gynni, Ho—Mi corazón comenzó a latir con fuerza—Hotamy, Manaka, lo siento, mi turno—Me golpeo el hombro, colocándose el condón, me quite la camisa, que asco

Me acerque lentamente y toque con mis dedos los nombres de todas aquellas mujeres que estaban en esta lista, viendo como unas habían pasado por mí, viendo como otras habían pasado por los colchones de estos camaradas.

A Y U _ ME _A COGI BOLA DE PENDEJOS

Observe las letras nuevamente, tome el maldito plumón y complete la frase.

A Yukata yo me la cogi bola de pendejos.

—¡DENLE UNA CERVEZA A ESE CABRÓN!

Mi cuello se giró al lugar de Deidara, arroje la lata de cerveza que me habían extendido, Deidara supo enseguida que era lo que iba a hacer, y corrió, corrió de mí, lo hice también, tambaleándome, de un lado a otro, aventando todo lo que estuviera frente a mí, pateando muchas cosas, hasta que lo agarre de los cabellos y lo empuje contra la televisión, todos se giraron.

—Oigan, nos estamos divirtiendo, no lo arruinen por mala copas

—¡YUKATA ES MI HERMANA!—Grite

—No es mi culpa que sea tan puta

Respondió, alguien me tenía agarrado, igual que a él, medio empujándolo hacia a mí, medio defendiéndolo. El jodido gangbang que hacían se detuvo y la mujer desnuda se postro en medio.

—Vamos chicos, no es tiempo para que peleen—Todos le dieron la razón, tomo una mano mía y una de Deidara, la coloco en sus enormes pechos—¿Por qué no desquitan su furia dentro de mí?

Deidara apretó el pezón de ella, y yo recorrí mi mano a su cuello, pensando que eso había hecho Deidara, y la empuje, mientras quería golpear a Deidara, las cosas salieron mal y se causó una enorme bola de puños y patadas, no sé cómo salí de esa casa.

Corrí a la mía, había sentido que corría con todas las fuerzas del mundo, mi estómago me dolía y en ocasiones me detenía un poco a tomar aire, aspiraba profundo.

La gente me observaba, la gente me evadía.

Vi la entrada a mi hogar, y corrí, de nuevo, tropezándome, tome la mano de ella antes que tocara.

—¿Qué mierda haces?

Ella me miro sorprendida, mierda, yo no le he hablado así

—Te espere dos horas afuera de…¿Qué te paso? Sabía que algo…

—Hotaru

Escuche un grito, me tambalee a la puerta y la abrí de golpe, viendo como alguien se subía arriba de Yukata. Camine dos pasos, pero alguien me había apuntado.

—Con que este es tu hermano—Susurró, observe la situación, parpadee, quería reaccionar, vi como golpeaba la mejilla de Yukata y quise…avanzar, pero un golpe en las rodillas me dijo que era imposible, estaba en el suelo—Esa basura de ahí, lastimo a mi amigo, quiero que sepas que eso es imperdonable...

—Yukata—Susurre…

—¡Esto no es un juego niña!—Escuche muy distante—Ten más cuidado con lo que haces, quiero que sepas que esto no es una advertencia…así que…cuidado—En abrir y cerras de mis ojos escuchaba partes diferentes, me sentía más derrotado de lo que jamás había estado, cerré los ojos de nuevo y tenía a Yukata llorando en mis pies, en otro abrir y cerrar de ojos me llevaban a el sofá, me pesaba abrir los ojos y veía sangre en el rostro de Hotaru…

—¿Qué has hecho?

Se disculpaba una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.

Hotaru estaba a mi lado ordenando cosas, mientras que Yukata se movía de un lado a otro, trayendo varios objetos.

—¿¡Que paso aquí!?—Habían hablado, me puse de pie, sabía de quien era esa voz, me tambaleaba, no permitiría que nos hiciera más daño… Él había matado a nuestra madre, él lo hizo y no permitiría que nos pusiera un dedo encima, no más…