Maggie era muy joven para entender…
¿Por qué tenía que caer en manos de personas extrañas?
¿Por qué despertaba con hombre desconocidos?
La destrozaron
Y ella no podía entender
¿Por qué la encerraban en un sótano lleno de hombres?
Debía haber ido a la escuela en lugar de hacer eso
No me toques…
Soy frágil
Estoy amargada desde el corazón
Mamá me vendió por dulces
Estoy jodida desde que nací
¿Porque me vendiste a esos hombres?
Me lastimaron en lugares que no conocía
Es normal para mí ¿Cómo entenderán mis amigos?
Que tengo cinco años
Y duermo con un millón de hombres
Me abrace a mí misma, pensando que la energía que me transmitía me elevaría el ánimo, me daría más fuerzas, me haría salir adelante, me haría quererme un poquito.
Y revisé la hora, estaba veinte minutos antes de que él llegara.
Así que, no quería que él me viera en este estado, temerosa.
No quería que él me viera así, él me había convertido en esto, él no se enamoró de mí por ser esto, él se enamoró de mí, porque…quizá, yo era…muy…
Suspiré, y me abracé con más fuerza, encajando mis dedos en mis brazos, como si tuviera miedo de caer, como si me aferrara a mí porque era lo único que no quería perder.
No quería perderme, sabía que esta caída me partiría, pero ¿Qué son unos pedazos? Los pedazos que quizá, lo aman a él.
Escuché su risa, su risa… Aquella que nunca había percibido en él.
Y me gire, al menos tendría un último recuerdo de él, uno hermoso.
Pero él estaba con ella, mi boca se abrió y sentí, como de un tirón, caía.
—Hola—Me acerque, me miro desconcertado, igual que ella, le soltó la mano y caminó rápido, haciendo que retrocediera
—¿Qué haces aquí?
—Se supone que aquí nos veríamos—Le dije, sintiendo la curiosidad de observarla, ¿Qué tenía ella para que sacara su risa? ¿Qué tenía de especial?
—Será otro día—Me dijo, queriendo regresar con ella, lo tomé del brazo, y fui bajando hasta su puño, hasta que él volteara conmigo. Pero no lo hizo, se zafo de mi agarre y cuando dio un paso, me deje ir a su espalda, me aferré a ella, esperando que él me salvara de mi caída…-Suspiros-…Pero sus brazos nunca me salvaron.
—No habrá otro día—Susurré, se removió incómodo y traté de sonreír, poniendo mis energías. —Él…—Le dije a ella, en el momento de soltarlo—Es mi mejor amigo, y desde el fondo de mi corazón, deseo que…lo siga…s haciendo feliz
Me dedico una dulce sonrisa, y tomo la mano de él, depositó un beso, y él le sonrió. ¡NO TENÍA PORQUE HACERLO!
Mis labios temblaron cuando él le volvió a tomar la mano, y caminaron delante de mí, la sonrisa seguía en mi rostro, y mi mano decía adiós. ¡Adiós de mi vida!
Hay amores de vida que se llegan a convertir en la despedida del mañana.
A él ni siquiera le importo mi estado, ni siquiera volteo atrás, solo le tomo su mano y siguió platicando con ella, no peleaban, no le gritaba a ella, solo tomaba su mano mientras le contaba algunas historias. No se despidió de mí, ni resolvió mis dudas, no me agradeció por todo lo que hice por él, ni me sostuvo de caer al vacío.
Me entraron unas terribles ganas de llorar, mis piernas estaban quemándome, era como si quisieran correr detrás de él.
Yo me consideraba una chica inteligente, yo me consideraba alguien plena, integra, independiente. ¿Ahora? ¿Qué quedó de esa chica?
¿Cómo él puede venir y llevarse partes tuyas, mientras que las otras las deja caer?
¿Cómo es que él pudo llevarse toda mi felicidad y ella la tiene?
Estaba hecha un desastre.
—Utakata—Susurré su distante nombre por última vez y solté mis piernas, rendida, no podría ir tras él, este día había dicho que sería el último…
Caí de sentón en la banca, y me aferré a ella, clavé mis uñas, mis dientes castañeaban y no era de frío, era algo más intenso, castañeaban de miedo…
Sentí algo mojado en mis piernas, pero sabía que no estaba llorando, vi como las gotas se apoderaban de todo aquello que estaba seco, ni siquiera levante la mirada, me quede donde estaba, estática, quieta, escuchando los desgarros de mi corazón.
—¡Guapa, te vas a enfermar! —Levante la mirada, con Kin…Me abrió la puerta de su auto, no lo pensé dos veces y subí
—¿Qué haces ahí? ¿Acaso estás loca?
Un chirrido salió, y entonces mi voz chillona comenzó el interminable llanto patético.
Era patética.
Kin no me dijo nada, ni puso si mano en mi hombro, o en mi espalda, como lo hacía Utakata.
Vi su reacción, su cara de pánico, manejando y conmigo llorando, ella no sabía qué hacer, ella no tenía nada que decirme, porque, no éramos amigas, no éramos nada.
Pero no podía parar, por más que intentaba callarme, y dejar de derramar lágrimas no podía, porque me estaba sintiendo sola.
—¿Qué te pasa? —Se subió Tayuya, me pregunto, con ese tono, de ¡Cuéntame todo!
—Osh, Tonton, ¿Por qué lloras? Vete al asiento de atrás, ese es mi lugar—Obedecí a Ino, pensando que atrás podría acurrucarme a gusto, tranquila, no recibí un abrazo de su parte, ni un ¿Estas bien?
—¿Qué paso linda? —Escuché a Temari, y tan solo recordar lo que había pasado, me solté llorando desconsolada de nuevo, Ino subió el volumen de la música
—¿Qué le hiciste inútil? Mira como esta—Le dijo a Kin
—Le dije que subiera, y se soltó llorando, no tuve nada que ver en esto
—No te lo voy a preguntar dos veces Tonton ¿Qué te paso?
—Deja que se tranquilice Ino, es obvio que no puede hablar—Interfirió Tayuya
—Lo sé, pero de aquí en lo que habla, ya habremos llegado y mira que pinta trae, no la dejarán entrar y no quiero pasar el oso, por culpa de esta
Mis labios temblaban, hicieron otra parada, y Temari colocó su brazo alrededor de mí.
—¿Y esta porque llora? —Subió Pakura
—Dile que se calle—Comentó Ino
—Maki, dile tú
—Cállate Pakura—Comentó Maki
—Tenten, cariño, está bien si no nos quieres decir, lo respetamos, obviamente, pero por favor, deja de llorar, te ves tan ridícula—Comentó Ino, con su voz ridículamente "madura"—Si dejas de llorar, prometo, tomar contigo
Me dijo y asentí, aceptando su oferta, ella nunca tomaba, no inquiría alcohol, hacía como que tomaba, pero realmente ella nunca lo hizo, al menos, en mi presencia.
No sabía absolutamente nada, que hacer en estas situaciones, no sabía cómo actuar, comencé a llorar en silencio y ellas siguieron en su plática. Se supone que si una de tus amigas esta triste, debes actuar para hacerla sentir bien, debes preocuparte por lo que le pase, y preguntar a quién van a matar, se detuvieron en un semáforo y aproveche para abrir la puerta.
—¿Estás loca? ¿A dónde vas? —Me dijo Kin
—¿son mis amigas? —Les pregunte
—Obvi
—¿Entonces porque no se preocupan por lo que me está pasando? ¿Por qué no me preguntan que tengo o como me afecta? ¿Por qué no me dicen eso? ¿No me abrazan? ¿No intentan averiguar que paso? No me animan, ni me llevan de compras, ni nada, no me escuchan…Si así son las amigas…
—Cállate Tonten y súbete. ¡No quieres hacer que este lindo rostro se altere! No me vas a arruinar la noche con tus historias absurdas, nosotras vamos a divertirnos, no a andar escuchando historias patéticas de porque a Tonten le rompieron el corazón, supéralo, todas nosotras lo superamos en silencio, y si no puedes, acuéstate con alguien más y ya, no es el fin del mundo porque te hayan dejado por otra; Y si te quieres ir vete, pero sabes que sin nosotras no eres nada.
Mis labios temblaron más, y hubiera apostado, que, si Ino estuviese manejando, ya hubiera arrancado y me hubiera mojado más, así que di media vuelta, dejándolas, abandonándolas. Me subí a la banqueta intermedia, esperando que diera rojo para cruzar.
Escuche como dieron la vuelta en "U" y estaba segura de que esta vez me iban a empapar.
—Ino lo siente Tenten—Me dijo Kin—Ahora sube, ya habrá tiempo de que nos cuentes
Puse los ojos en blanco, derramando lágrimas. —No lo escucharas salir de mi boca—Me dijo Ino—Pero si te hace sentir mejor, podemos hacer pijamada en mi casa
—¿En qué me haría sentir mejor? —Les pregunte
—Te escucharemos, no seas idiota—Me dijeron
Asentí y subí, esta vez me dieron un pañuelo—Ten, toma, era mi café, pero si de alguna manera ayuda en que no te enfermes, adelante—Me dijo Ino—Y deja de llorar, no quiero que termines dormida debido al cansancio
—¿Dormida? —Pregunte
—Te vas a deprimir Tenten, es obvio, disminuyen los niveles de serotonina e incluso llegas a perder las ganas de coger—Dijo Ino, todas la observaron—No lo digo yo estúpidas, lo dice la ciencia, duh, deberían poner atención en clase
—Si claro, ¿Tu lo haces? —Le pregunto Temari
—Obviamente
—Anota genio, que, si los niveles de serotonina disminuyen, Tenten tendrá una pérdida de sueño, no le dará sueño
—Las personas tristes suelen dormir todo el día y no hacer nada con sus vidas
—Eso no implica que estén tristes
—Están deprimidas Temari—Deje escapar un suspiro, vi como la miro, como sonreía, como la tomaba de la mano, cosas que nunca hizo conmigo.
Él la sacaba, la invitaba a lugares, le respondía el teléfono y la buscaba, ella había ganado, ella no era más bonita que yo, ella no tenía un montón de chicos en busca de ella, ella, simplemente, no podía ganarme.
¿Acaso ella tenía un gran corazón? ¿Ella era tan buena?
Le tomé al café de Ino, efectivamente, tanto llorar y pensar me estaban agotando, no podía permitirme nuevamente sentirme mal, pero era inevitable, era como si me faltara algo, como si no pudiera moverme, y el mundo que creía que era ya no lo es.
—Solo, tenemos que pasar a un lado y nos vamos, tengo que buscar a la idiota de Tamaki
—¿Esa estúpida? ¿Qué tiene que ver? Pensé que le habíamos dado por nuestra cuenta—Comentó Pakura
—Sí, no seas idiota, esa idiota sabe mucho de nosotras—Sentí la mirada de Ino—No puede andar por ahí divulgando todo, además, todo el mundo sabe que se acostó con tu novio, no lo confirmes plis
—No es verdad
—Obvi si Pakura, ahora cállate—Sentenció la abeja reina, Ino subió el espejo y dejo de mirarme, supongo que era una de sus múltiples advertencias. Cerré los ojos un momento y cuando los abrí, ya tenía a Ino moviéndome de un lado a otro.
—Te dije que bebieras de mi café, ya te quedaste dormida de tanto llorar
—No es verdad—Le respondí
—Claro que sí, ¿A quién no le han roto el corazón y ha llorado hasta quedarse dormida? —Dijo Tamaki, a quien ya teníamos enfrente—Deja de estar de lastimosa y ve a lavarte la cara, luces pésimo amiga
Accedí, muy perezosamente, estábamos en una fiesta—¿Por qué venimos aquí? —Pregunte
—Te dije que tenía unas cuentas pendientes con esta piojosa, ahora ve a lavarte esa cara Tenten, no quiero que te vean así con nosotras
Entre al baño, y veía prácticamente borroso, metí la cara en el lavabo y comencé a echarme agua.
—Deberías tocar—Me dijeron
Lo vi sentado en la taza, pero realmente no me importo—Ha si—Le dije, cansada, sentí que me desmayaba, y él se paró, me sujeto por la cintura
—No deberías andar por ahí con estas ropas
La piel se me erizo y recordé cosas, comenzaron las lágrimas
—¿Estás drogada o algo así? —Me pregunto, yo no supe que decirle, solo sabía que la tristeza sabía amarga, a sal, a limón, a metal, un golpe duro, la sangre en los labios, sabía a un golpe silencioso, de esos que te dejan inconsciente, de esos que te dejan tirada y sabes que no te podrás levantar inmediatamente.
Observe que él tenía los pantalones y no estaba cagando, observe que había dejado su juego, lo había tirado por sujetarme, y que estaba sentando en la esquina de la bañera, quitándome la ropa.
Quería curar está herida, quería parar el "sangrado". Quería olvidarme del dolor, y lo abracé y lo besé, pero él me rechazaba. Incluso llegué a abrir las piernas, los hombres cedían a eso, pero no me hizo caso, me colocó su playera, me acomodo el cabello y mencionó algunas palabras que no logre entender.
La puerta se abrió, y sentí la mirada de Ino, tomó mi rostro y comenzó a llenarlo de cosas, comenzó a pintarme una sonrisa.
—No dejes que nadie te vea así—Le entendí—Regreso de inmediato…
Se fue nuevamente, ya mis ojos se habían secado, ya no había más lágrimas y solo había dolor y una amargura que me hundía hasta el fondo y no me dejaba subir a la superficie.
—¡HOLA!—Expresó con una sonrisa, dijo algunas otras cosas, me dedique a asentir, me dio una bebida, y la acepte, cerré los ojos, sintiendo el cosquilleo dentro de mí, sintiendo como veía todo con colores, todo con brillos, todo desde una nueva perspectiva.
Los cerré nuevamente y al abrirlos, estaba cantando…
—DIFICIL OLVIDARTE ESTANDO AQUÍ, TE QUIERO VER, AÚN TE AMO Y CREO QUE HASTA MÁS QUE AYER, LA HIEDRA VENENOSA NO TE DEJA VER, ME SIENDO MUTILIDA Y TAN PEQUEÑA. ¡VEEEEEEEEEEEEEN Y CUENTAME LA VERDAD! ¡TEN PIEDAD Y DIME PORQUEEEEEEEEEEEEEEEE, NO NO NO NO! ¿¡COMO FUE, ¿¡QUE ME DEJASTE DE AMAR!? YO AÚN PODRÍA SOPORTAR, TU TANTA FALTA DE QUERER…
No sabía que me sabía esta canción, no sabía en qué momento me subí, hasta que lo vi con ella, y supe que lo había hecho por él. Tenía que recordarle en que era buena, tenía que recordarle porque se enamoró de mí, porque me besó, porque decidió estar conmigo. Tenía que hacerle ver que yo estaría para él sin importar con quien estuviera…
Comencé a bailar, como si fuera una cantante famosa, a la que todos desean, porque así era, todos me aplaudían, todos gritaban…
—Hace un mes, solía escucharte y ser tu cómplice, yo sé que ya no había nadie más que tú, yo fui tu amiga y fui tu compañera. Ahora dormiré, muy profundamente para olvidar, quisiera hasta la muerte para no pensar… ¡VEEEEEEEEEEEEEN y CUENTAME LA VERDAD! ¡TEN PIEDAD! Y DIME PORQUEEEEEEEEEE, ¿¡COMO FUE, ¿¡QUE ME DEJASTE DE AMAR!? YO AÚN PODRÍA SOPORTAR, TU TANTA FALTA DE QUERER…
No me dejaron terminar, porque sentí unas manos en las piernas, sujetándome, llevándome a otro lado, sentí que alguien me tiraba en la cama y que cerraba los ojos durante un instante.
Cuando los abrí, estaba tirada, en medio de muchos hombres, la playera que tenía no era mía, no tenía idea de cómo había llegado hasta aquí.
Me levante horrorizada. ¡Cómo podía estar desnuda con tanto animal! Casi comenzaba a llorar, salí de la habitación lentamente, tratando de no despertar a nadie. No conocía esta casa, recogí alguna ropa en el camino, y me la fui colocando.
Había mucha gente tirada.
—Hola—susurre—Ino
Revise cada cuarto, buscando su cabello rubio.
El pánico me recorrió, no había ninguna de mis amigas, me habían abandonado.
Ahora si estaba al borde de las lágrimas, no tenía mi teléfono o mi bolsa y cuando me asome por las cortinas, no conocía esta calle, ni a ninguno de los que estaba en el suelo.
Salí al patio, ignorando a aquellos tipos que estaban a medio coger, pero que se quedaron dormidos.
—¡OYE! TENTEN—Me gritaron de la ventana, un tipo con unas cejas muy grandes, creo que, lo conocía.
Pero lo ignoré y salí corriendo a la calle, no la conocía, estaba perdida, no tenía dinero, ni teléfono y los carros apenas transitaban y se veía como si fuera anocheciendo a penas.
Trate de ubicar un taxi en estos barrios, pero no.
—¡Alto ahí! —Me gire hacia atrás, era la policía, no sabía si sentir alivio o miedo
Se acercaron corriendo, lo primero que olfatearon fue mi cabello
—Un 33-12 pareja—Le dijo al otro, pensé que bromeaban, un 33-12 es de Monsters Inc—Acompáñenos por favor
—¡Me llevaran a mi casa!
—¿Qué edad tienes hija? Ya estás demasiado mayor para que le puedas llamar a tus padres
—Pero…pero…yo, no…solo, no sé dónde estoy, mis amigas…¿Podemos aclarar las cosas?—Les decía mientras me empujaban—Por favor
Me subieron a la fuerza a la patrulla y estaba más nerviosa, las lágrimas comenzaron a brotar.
—No estoy conduciendo, ni en estado de ebriedad, solo estoy perdida
—¿Con que perdida he?—Había una dureza en su voz, que hacía que me pusiera más delicada
—No tengo dinero si eso es lo que buscan, mis amigas me abandonaron en un lugar que ni conozco y no sé dónde está mi teléfono o mi cartera, no conozco la casa donde estaba, ni a la gente, solo quiero regresar a mi casa, solo quiero eso, estar sola, mi novio me dejo ayer
Ellos se miraron—Lo siento hija, es nuestro deber, así que mejor cierra la boca antes que te pongamos las esposas
Mis labios temblaron, y yo parecía gelatina. Quizá se compadecieron un poco de mí, porque encendieron la radio, se detuvieron por un café y mi estómago gruñó, cuando llegamos a la comisaría me abrieron la puerta.
Al principio las miradas estuvieron en mí, ya luego regresaron a sus cosas.
—Ahí está el teléfono
Lo señalaron y fui cabizbaja hacia el teléfono, coloqué el altavoz y marqué el número de Ino.
—¿Quién habla?—Dijo, durmiendo
—Ino, soy…—Comencé a llorar
—Tenten, déjame dormir, no quiero escuchar tus lloriqueos—Y colgó
Comencé a sentirme mal, realmente mal, con muchas nauseas.
Me senté en el suelo y me tape la cara, sabía lo que seguía, ir a un lugar de cuatro paredes con barrotes y olor a orines en todos lados.
—Por favor, permítame hacer otra llamada—Le dije—Por favor, se lo ruego
La oficial dijo que sí, con su cara de pedo. Malditos, se suponen que están para servir, ¿Qué les da el derecho de subirme así? No iba haciendo nada
Marque el número de Utakata—¿Si?
—No cuelgues por favor, necesito que, que me hagas un favor, me detuvieron y, necesito que alguien venga por mí
Suspiro, enojado—¿Dónde estás?—Tenía ganas de levantar la cara y decirle que no, pero ya me había humillado, no podía ponerme perra cuando mi dignidad ya la había pisoteado con este hombre millones de veces
—Realmente no lo sé, yo, solo, desperté y salí a la calle y…me atraparon y me subieron. Disculpe—Me dirigí a la señora—¿Me puede decir dónde estoy?
Alzo una ceja y con voz descolorida y amargada dijo—Calle 23, colonia Las arboledas sur
—Calle 23, colonia las arboledas sur
—¿Acaso eso existe?—Me pregunto
—Solo date prisa
La llamada se cortó inmediatamente.
—¿Puedo esperar aquí?—Ellos negaron y me levantaron, me arrojaron a una celda, mis labios temblaron
¿Cómo es que podía estar en un lugar así?
—¿Por qué no llamaste a tus padres, hija?
—Mis padres no se encuentran, están de crucero—Les conté la verdad
Suspiraron, como si hubiesen escuchado esa frase millones de veces, no me gire a ver la celda, solo me quede ahí, agarrada de los barrotes, esperando a que vinieran a rescatarme, imaginando, como si fuera una maldita princesa, encerrada en una maldita torre de mierda, esperando al jodido príncipe.
Los minutos se me hicieron eternos, pero así le sucede a la gente que espera, el tiempo se le pasa demasiado lento, cuando piensas que han pasado años a penas paso una hora, o cuando piensas que ha pasado un minuto han pasado horas.
Me dije a mi misma que había pasado un minuto, seguía agarrada con fuerzas de los barrotes.
—Doce horas, ya te puedes ir.
Abrí los ojos.
Mi jodido príncipe no llego, nadie llego a rescatarme.
Mis labios temblaron, firme algunas hojas y pedí dirección, salí derrotada, llorando. Camine un par de horas, con la mirada de algunas personas curiosas.
—Hija, te he estado esperando—Mi abuela me recibió con un abrazo, la empuje
—Déjame tranquila
Subí las escaleras corriendo, llorando a todo pulmón, me deje caer en mi cama, no me importó que tuviera hambre, y las ganas de ir al baño se me quitaron. No podía detener mis lloriqueos, o mis mocos, no sé cuánto tiempo estuve así, pero de lo que estoy segura es que no dure un minuto, y que si fue así, esos minutos fueron horas.
—Hija—Me dolía la cabeza, me dolía la garganta. "hija" "hija" odiaba esa palabra—Te traigo un té
Le aventé una almohada, quería que mi abuela me dejara tranquila, ella soltó un quejido y la taza.
—No ensucies mi alfombra—Le dije, susurrando
Cuando cerró la puerta con cautela, fui a recoger los pedazos de la taza, me queme al sentir el té en la alfombra y cuando pensé que no tenía lágrimas, brotaron nuevamente.
Mi abuela no me había hecho nada, ella no fue la que me dejo, ella se quedó a cuidarme cuando nadie más lo quiso hacer, dejo su hogar con sus canarios para venir a cuidar a su nieta, la pendeja nieta que no lo supo valorar, recogí los pedazos de taza y los tire con cuidado.
Mi abuela se sacudía la camisa, llegué.
—¡ABUELA, PERDÓN!—Le dije, llorando, gritando, me deje ir a sus brazos y ella comenzó a llorar conmigo—No sabía lo que estaba haciendo, perdón por todo lo que te hice pasar, perdóname por favor, pero me dejaron olvidada, mis amigas y la policía me llevo por andar en la calle, abuela…mi novio me dejo, no tengo amigas, no tengo a nadie
—Me tienes a mi hija, me tienes a mí
Me dijo, no pude evitar pensar en una cuenta regresiva. Si perdía a mi abuela lo perdía todo y lloré mucho más fuerte, pero tenía que parar, para que el corazón de mi abuela siguiera latiendo.
Era una mierda, que por culpa de todas esas personas yo le causara daño a mi abuela.
¿Por qué me tuve que dar cuenta hasta ahora?
Respire profundo y conté hasta 100.
—Vamos a cenar abuela
Le dije, mi abuela asintió
—Pero ve date un baño hija, porque hueles a orines
Asentí, mientras apretaba sus manos huesudas, me limpió las últimas lágrimas y salí al baño, un poco de agua fría no me hizo daño, me limpiaba el alma.
Ellas no eran mis amigas, ellas no fueron por mí, ni él era lo que yo esperaba ni yo era lo que él merecía.
Nadie merecía tenerme, ni siquiera yo.
12:00 y mi abuela me esperaba con dos vasos de jugo y comida que ella había calentado.
—Te he estado esperando para cenar ayer, lo recalenté pero sabe bueno. Mi Tenteny, no quiero que sufras por muchachas corrientes, no debieran hacerte esas maldades. Nadie se merece esas maldades, cuando estaba joven me hicieron algo parecido, se robaron mi puerquito y lo hicieron carnitas, ese puerco yo lo quería mucho, lo críe como si fuera mi hijo, lo peor de todo fue que disfrute esa comida, esas viejas me hicieron una fiesta sorpresa y la sorpresa nunca la he podido superar. Me encerré en mi cuarto durante cinco días.
—Esta delicioso
—Lo hice con amor
Miré como se sobaba las manos y recordé todas las veces que le había gritado y aventado las cosas. Como me salía sin permiso y ella me esperaba hasta altas horas de la madrugada, supongo que este día tan horrible no fue la excepción.
Cuando terminé de comer, acompañé a mi abuela a su habitación y me quede ahí, al borde de la cama, observando cómo se metía entre las sabanas.
—Ve a dormir pronto hija, que mañana tienes escuela
—¡Pero…! Yo no…
—A veces tienes que dar pasos cortos hacia lo que deseas hija, algún día tendrás que verle la cara a esas mujeres y no querrás que ellas te vean así como te dejaron. No es nada fácil enfrentarlo, pero no puedo permitir que te quedes encerrada llorando, a veces la vida te hace fuerte aunque no quieras
Pensé que mi abuela me dejaría quedarme a llorar, pero me equivoque.
Lavamos los platos sucios, no paraba de repetir que esto era bueno para el alma.
¿Lavarse uno mismo?
Yo era demasiado estúpida para darme cuenta de eso, de cómo son las cosas.
No tenía inteligencia, no tenía sentido común. No era una mujer interesante, ni siquiera bonita, no tenía buen cuerpo, no tenía mucho que mostrar, tenía unas cejas espesas de color café, tenía una boca muy rosa, y unos dientes grandes, de mi boca nada llamaba la atención, ni siquiera las palabras que decía.
Mi abuela se metió en su cama, esperaba que me invitara, porque tenía ganas de dormir al lado de alguien.
—Buenas noches hija
Fue lo último que me dijo y me retire.
Solté un suspiro, y me recosté en la cama, no sé si supe que fue lo que me hizo dormir, si fue la tristeza, el cansancio o que simplemente hubiese extrañado mi cama, como si esta fuera el único consuelo que me pudiera dar a mí misma, un buen sueño.
Amaneció más pronto de lo que espere, amanecí más pronto de lo que desee y me levante sin ánimos. Me puse una sudadera vieja de alguno de mis hermanos, y un pantalón roto. Observe los lentes durante un buen rato y finalmente los tome.
Los necesitaba poco, pero, las personas con lentes son las que pasan desapercibidas, a las que nadie toma enserio porque son feas.
—Me voy abuela—Le dije
—Te hice esto, mi niña, cuídate mucho—Le regrese una sonrisa que sentí tan distante, tan fuera de mí, tomé lo que ella me había preparado y le agradecí.
Había mucha luz para mi mal gusto, y el cielo estaba nublado, el aire movía los mechones que no me había atado y las hojas bailaban en el jardín, mi abuela me dijo adiós nuevamente desde la ventana y fingí que todo iría bien, solo para que no tuviera preocupaciones.
No tomé el auto, decidí darme una buena lección para que se me quitara lo presumida, eso no iba conmigo, no me sentía bien, era como si usaras la ropa que no te gusta durante toda tu vida, algún día te llegas a acostumbrar pero no llegas a amarla.
Puse un pie dentro de la escuela y pensé que todo el mundo me tragaría. Así que agache la mirada y caminé sin saber a dónde iba, mis manos estaban a punto de temblar y quería llorar del miedo.
Si veía a Ino y ella se burlaba de mí, sería el fin del mundo, ella se burlaba de todos, ella era mejor que todas las de aquí, bastaba con una mirada para que tu autoestima cayera, bastaba una palabra de sus labios para que comenzaras a llorar y a pensar que nunca serías lo suficientemente buena para algo.
—Hola—Pasaban algunos grupos de hombres y chocaban sus palmas, uno incluso llego a pegarme en el trasero, me reconocían, ellos susurraban entre ellos, susurraban de una noche que no recuerdo, mis labios temblaban porque la tristeza estaba por derramarse acompañada de vergüenza.
Me metí al primer sitio que encontré a refugiarme, porque era una cobarde.
—Hola—Me dijeron—Sabes—Comenzaron a jugar con los cordones de mi sudadera—Mi amigo tendrá una fiesta en la noche
—Y hemos escuchado que tú eres el alma de las fiestas
Agache la mirada, sumisa ante sus palabras. Ellos me veían como lo que aparentaba ser, ellos no podían ver que en mi corazón y dentro de mi había vergüenza.
—No sé de lo que están hablando
—De aquella noche todos están hablando de eso
—¿De qué están hablando? ¿De mí? ¿Qué fue lo que hice? ¿Por qué me dicen estas cosas?
Se acercó a mi oído—Callada y gimiendo te ves mejor—Me susurró, sentí un escalofrío
Abrí la boca y lo mire a punto de llorar
—No sé de lo que hablas, me confundes
Intente pasar por en medio de ambos, ya que me tenían acorralada contra las tribunas del gimnasio, pero me bloquearon el paso.
—Tenten ¿Te están molestando? —Levante la vista y observe a alguien cruzado de brazos
—Neji—Dije a penas en un susurro
—Oye viejo—Le toco el hombro a Neji, sonriendo—No son tus asuntos, así que da media vuelta y regresa por dónde vienes
—¿Te están molestando Tenten?
—Como dijo mi compañero, estos no son tus asuntos
Seguí con la mirada gacha y asentí.
—Vamos viejo, la conoces, sabes que ella es…
—¿Sabes quién soy yo y lo que soy capaz de hacer si no sales en cinco segundos?
—Si sé quién eres, pero tú no tienes nada que ver con ella
—Soy su novio
Cerré los ojos, muy fuerte, yo no había tomado a Neji como novio, no lo había hecho, para mí Neji era la segunda opción, así como yo lo era para Utakata.
Ellos comenzaron a reír, como si me hubieran visto la vagina y en ella encontraran la palabra Neji y ellos la destrozaran con sus penes pequeños, se retiraron riendo y yo salí huyendo antes de que Neji dijera algo.
Respiré profundo y solté el aire de golpe. Cuando quise revisar mi teléfono, recordé que no lo tenía, ya no más. Creo que lo mejor era no saber lo que se decía de mí en "Arregosto" Esa aplicación rara de la escuela que habían creado para socializar.
Si encontraran mi teléfono y se metieran ahí verían las preguntas que yo hacía sobre mí. ¿Qué piensan sobre Tenten? ¿Quién es la puta de Hotaru? "No toquen a Utakata es mío"
Yo no podía criticar a más mujeres, ya no tenía la fuerza para abrir la boca, la había cagado.
Me aventaron una pastilla por debajo de la puerta.
—¿Por qué?...—Pregunte, pero me arrepentí
—Cualquiera que esté sollozando en un baño a esta edad, o es porque la dejaron o es porque está embarazada
—¿Cómo sé que no quieres matarme?
—Bueno, no lo sabes
—¿Me puedes prestar tu teléfono?—Abrí la puerta con cuidado y se me olvido verificar como estaba la chica, así que por accidente le golpee la cara—Lo siento, soy muy torpe
—Descuida, no duele
—Sí, supongo
Vi su cabello, trenzado, como si fuera una negra, de color rosa y su piel blanca.
—Es mejor que no lo veas
—Si…supongo, quiero ver que dicen de mí
Entro al baño, junto a mí y me tendió su teléfono, entre a la aplicación y comencé a leer los comentarios, a ver las fotos, sobre mí.
—Por dios—Dije, rindiéndome, fotos de mí, mi nombre en la lista de las más putas, siendo la burla, me deje ir a los brazos de la extraña pelirrosa—Mi vida se terminó, hice algo imperdonable, me dije que sería fuerte, pero ahora mi karma es este, toda la escuela se está riendo de alguien tan bonita como yo, solo porque, porque, porque—No podía mencionar su nombre
—No es el fin del mundo
—¿Estas pendeja? ¡¿Cómo no?! Mi mundo se acabó, todos están diciendo que me vieron los pelos de la vagina y me rellenaron como pavo de navidad y ni yo lo recuerdo, estuve con más de mil hombres, más de los que…No puede ser, es que no es justo
—Tu mundo no se terminó, creo que has abandonado una parte de ti
—Es que todos están creyendo que soy algo que no soy, yo no quería, prácticamente fue violación, yo estaba inconsciente
—A veces los hombres, hablan de más
—No creo que ellos estén hablando de más, alguien tiene que tener un video, tengo que ver…tengo que buscar quien tiene video
—No hay video, solo hay fotos que pueden editar con Photoshop o algo así, no se sabe si eres tú, solo son rumores y tú, amiga, me los acabas de confirmar, no deberías de confirmar nada, debes negar todo
—¡Es que no sabes nada! No sabes de lo que estoy sintiendo, no sabes que siento, no sabes, no sabes, no sabes, mi vida se terminó, todos me ven pasar y se ríen de mí, hablan de mí, es lo que yo quería pero es una manera cruel, que pases, que hablen de ti. Esto fue a propósito, fue un plan, ellas me destruyeron la vida, conspiraron contra mí, todo fue culpa de ellas, porque me drogaron, me metieron a una fiesta y… por dios, me quiero morir…No quiero estar aquí. ¿No sientes que las paredes hablan? ¿Nos están escuchando? Tú no sabes nada de esto, no quieres que te vean, es como si te hubieras cagado encima o hubiera llegado tu periodo y todos se burlan de ti de manera tan cruel sin saber la verdad
—Así como tú lo hacías
—¿Eso se siente? ¿Al reírte de otra persona? Estar tan triste que te pesa, caminar, llorar, hablar…
La chica asintió y se paró.
—He pasado, por algo similar, pero hasta que no sufras como debes no podrás seguir, poco a poco te darás cuenta de todo
Me dejo una botella de agua y salió del baño.
Tomé la pastilla, temblando, ahogando mi llanto, no podía permitir que nadie me viera así.
Los odio y me odio, por permitir que pasara eso, por permitir que todos hagan sentir como basura, que me den sus miradas y sonrisas, sin importarles lo que sienta, los odio, los desprecio, me odio, me odio, me odio, por no ser lo suficientemente bonita por aguantar esto, me odio, me odio, por no tener piernas más anchas, por no tener caderas, más nalgas, más busto, por ser solo yo, alguien sin chiste que jugaba a ser diosa solo porque estaba con bonitas, chicas bonitas que no tenían nada de bonito.
Salí y me fije en el espejo, las ojeras, las lágrimas, lo rojo de mis ojos y mi nariz, comencé a maquillarme, a poner empeño porque el cuello no me quedara más moreno que mi cara, a poner empeño en el corrector, al menos mi cara ya estaba cubierta, abrieron la puerta.
Entro Hotaru, la novia de Utakata, agache la mirada, aceptando mi derrota, ella había ganado. Delinee mi ceja, y finjo poner más atención en eso que en ella.
Ella mojo su rostro y lo seco con un papel, no había maquillaje en su rostro, no había tinte en su cabello o sus pestañas rizadas.
—Creo que este baño tiene más iluminación que los otros. Mi facultad es un asco—Dijo, me quito el lápiz y comenzó a delinearme la otra ceja—Sé que puedes dejar tus ojos grandes, pero si tienes las cejas espesas se te verán ojos pequeños, así nadie notará que has estado llorando, pon un poco más de color en tus mejillas o labios, y todo estará resuelto, al menos eso funciona conmigo
Giro mi rostro al espejo
—¿Lo ves? Ojo más chico, rostro más inocente
Me dedico una sonrisa y salió.
Salí y revise el teléfono de la chica. Tenía que buscarlo y entregárselo.
—Tenten, yo lo siento, no sabía, no pensé que realmente necesitaras ayuda
No sabía que sentir respecto a él, por un lado quería saltar a los brazos de Utakata, pero por el otro lado, quería seguir adelante.
—No importa
Me rodeo hasta quedar frente a mí—Fuimos amigos y te conozco, así que, déjame—Miro el teléfono que traía en la mano—¿Por qué lo tienes? Es de Sakura
—¿Quién es Sakura? ¿Qué es de ti?
Me llene de ira al instante, al pensar que era otra de sus putas, que era una más.
Qué casualidad que hoy todas las putas de él me hayan hablado, ayudado y ahora Utakata está aquí, casi pidiendo perdón, casi queriendo remediar lo que hizo.
Lo empuje caminando furiosa, olvidándome de lo que decían de mí.
Destruiría a esta chica y en mis manos tenía el poder. Ella solo era una más que se estaba burlando de mí, de mi situación. No podía permitir eso.
