Feliz Año a todos! Mi regalo de Reyes atrasado…

Y espero que os guste y, por favor, dejadme RW!

REALIZACIÓN

Severus despertó un tanto desconcertado, pero rápidamente - y mientras su cuerpo recobraba la plena funcionalidad a un ritmo más lento - su enfebrecida mente se apresuró a suplirle con los increíbles detalles de los hechos acaecidos la noche anterior. Estaba algo molido, pero incólume y felizmente saciado y relajado, aunque también agotado. Aun incrédulo y aprensivo, con un extraña sensación en el estómago similar a la que produce acercarse a un precipicio, dudando incluso de sí mismo; parpadeó levemente y observó - casi sin osar respirar ni moverse - por entre los parpados apenas entreabiertos sus alrededores. Estaba evidentemente acostado en el suelo, bajo alguna clase de penda, probablemente una capa, y junto a él, hecho un ovillo y apretado a su cuerpo…dormía apacible y plácidamente Harry. El vértigo se convirtió en caída libre y su corazón saltó desbocado en su pecho, ensordeciendo sus oídos, mezclándose al silbido del aire que se arremolinaba pitando presuroso en torno a él… Las memorias y recuerdos que había tachado al despertar de meras ensoñaciones, fantasías producto de su encendida imaginación mezclada al efecto de sus propios brebajes, ascendieron al brillante, majestuoso y terrorífico estatus de realidad y Severus reprimió un gemido ahogado en la garganta. ¿Qué había hecho? Nada iba a librarle ahora, iba derechito a las más ardientes simas del Averno… El subidón de adrenalina aceleró su metabolismo y ayudó ahora a dejar libre su mente de las nebulosas influencias del ritual y las pociones; y Severus se enfrentó a la cruda verdad. Era una dura, despiadada y absoluta verdad. Apocalíptica. Aunque hubiese luchado en contra de sus sentimientos y pugnando tenazmente por ahogarlos, amaba a Harry, por más que hubiese intentado negarlo.

Con un escalofrío reprimido e inhalando aire lentamente, tras reanudar la respiración detenida ante la brutal impresión, el brujo alcanzó la segunda parte de su momento de íntima revelación, su mente siguiendo los procesos de la lógica deductiva. Y con ellos su abrupta caída libre al vacío se convirtió en un plácido descenso… Harry estaba verdaderamente…enamorado de él. Incondicionalmente. Si no, era imposible que hubiesen compartido lo que habían compartido. Harry había venido a él, y abandonar su posición en el pentagrama era imposible bajo los dictados de la magia que habían invocado…solo una pareja consumada y enamorada podía hacerlo para ofrecer su unión como ofrenda bajo el cenit de la luna, y para el resto solo era posible para reunirse con el ser amado. Antes de perderse por el resto de la noche en los verdes ojos de Harry, Severus había visto desapasionadamente a Elwyn luchar con el cambio hasta el último instante, y abalanzarse hacia Draco apenas el primer orgasmo le atravesó, para unir sus labios en un beso que se convirtió en un lengüetazo de la forma semilobuna de Fenrir. O a Riddle, avanzando espasmódicamente en una especie de lucha entre dos fuerzas opuestas hacia Hermione, que se retorcía arqueándose en éxtasis sobre el suelo, mientras Lucius demostraba muy vocalmente su placer con Narcisa, ocupando el lugar que poco antes habían desalojado dos apasionados cánidos.

No, ni él ni Harry hubiesen podido salir de sus respectivos lugares señalados, no sin el ser amado entre los participantes del Aquelarre. No si un amor correspondido entre ellos. Deberían haber permanecido en sus círculos, espectadores de la pasión de los otros y ofreciendo a la diosa la inmolación de un tórrido deseo aun sin nombre y de su placer en solitario. Severus había aceptado y asumido que eso era lo que iba a suceder, negando la evidencia de los signos del comportamiento de Harry. E ignorando sus propios sentimientos. Negándolos, aunque se había preparado para la eventualidad de que su deseo físico tuviese suficiente fuerza como para hacerle olvidar su deber, reforzando los comandos para forzarle a permanecer en su lugar. Su lucha por resistir el deseo de unirse a él había sido titánica, hasta el punto en que llegó un instante en que había sabido que si se movía un ápice, no sería capaz de contenerse más. Y por eso, ver a Harry gateando, arrastrándose hacia él, le petrificó aun más. No sabía si deliraba bajo el influjo de la luna o si aquello era real. Era una broma cruel, porque aun le hacía anhelar más lo que no le pertenecía y fue incapaz de dejar de comerse con la vista el tortuoso progreso del joven. Pero cuando sus ojos conectaron, no hubo más dudas. Ni barreras que no cayesen desechas cual simple bruma ante la intensidad de aquellas esmeraldas trapiche. Era el primer aquelarre de Harry y los adultos no les habían informado de "todos" los detalles de la ceremonia. Eso también formaba parte de su iniciación. El dolor y el anhelo reflejados en esos ojos verdes, el amor, más fuerte que el puro deseo, habían vencido sus últimas dudas reticencias. Ya no importaba la diferencia de edad, su temor a colocar al joven en una situación indeseada o su estatus de Maestro y Aprendiz… Había encontrado a quien amar y por quien ser amado, porque aquel desarrapado y tímido niño de ojos verdes al que salvó de una suerte funesta, que había confiado su vida entre sus manos, aquel chiquillo…había crecido hasta convertirse en un inteligente, compasivo y hermoso joven caballero, su Harry…Y por algún milagro del destino, estaba enamorado de él, Severus Snape Prince…

Con semejantes pensamientos deslizándose por su cabeza, Severus continuó velando cuidadosamente el sueño de su joven amante, una cálida oleada de satisfacción, orgullo y por que no, deseo, encendiendo su ánimo, aunque físicamente estaba demasiado agotado en ese campo como para que el suave cosquilleo en su vientre llegase a nada más. El tibio cuerpo que yacía sobre su costado suspiró un par de veces, se desenroscó apenas y con un parpadeo delicioso, dos ojos de un verde tan oscuro que era casi negruzco, le contemplaron en la densa penumbra que la capa de lana creaba sobre ellos. Severus bostezó levemente y olfateó con cuidado. Confiadamente, Harry se desenroscó y se tumbó casi panza arriba, dejándole hacer con un relajado bostezó. Satisfecho de la forma en que su olor impregnaba por completo el flexible cuerpo, el kitsune negro de 3 colas -Severus era aun demasiado joven como para tener más- lamió cariñosamente la cara del negro hurón, que chirrió devolviendo con fervor la caricia con su rosada lengüita. Estaban entregados al mutuo acicalado, con Harry bien abrigado por las peludas colas del mágico zorro negro, cuando Severus ladeó una afilada oreja y los dos escucharon un murmullo apenas audible y el suave crujido de la hierba bajo unos pies descalzos acercándose hacia ellos.

-Harry no aparece por ningún lado, Sirius. Y este es el único sitio de este condenado claro que no hemos registrado todavía.

Remus sonaba evidentemente ansioso y preocupado, y tras un instante de silencio, la voz dubitativa de Sirius murmuró:

-Mhh…Remus, no creo que esté bajo ninguna de esas capas… ¿No ves que no hay nadie debajo? Es más probable que Harry haya salido un momento…ya sabes…a aliviarse entre los árboles…o que aun esté durmiendo y no le hayamos visto…este lugar es muy grande…

Sin embargo los pasos continuaron acercándose, y los dos animagos ocultos pudieron escuchar un audible y repetido ssh, seguido de un rápido y profundo olfateo. Un sordo gruñido más tarde, y un airado padre hombre lobo masculló:

-¡Harrison James Sirius! ¡Sal de ahí en este mismo instante!

Harry contuvo la respiración, el corazón acelerándose en su pecho como una locomotora. Estaba en problemas. Problemas en mayúsculas. Sus ojos miraron con temor a los del Kitsune y este frotó levemente su nariz con la suya, alentándole. Aplastando las redondas orejitas contra el cráneo, el joven susurró mentalmente con tono avergonzado, los largos bigotes temblando de vergüenza y aprensión:

-¡Estoy desnudo! Completa y absolutamente desnudo…

Con un leve toque de la negra nariz y un rápido lengüetazo en la cara a modo de nueva caricia, el kitsune contestó igualmente:

-Ya lo sé. Cambia a humano y coge tú la capa. Yo aún conservo la camisola, con eso bastará de momento.

Un impaciente Remus gruñó de nuevo:

-Estoy esperando Harry…y no creas que me he olvidado de ti, Severus.

Harry suspiró y frotó una vez más su nervioso hociquito contra la mejilla suave y esponjosa de Severus y este le empujó ligeramente. Con reticencia, y claramente inquieto, el joven cambió de forma mientras a su lado su Maestro hacia lo mismo. Cuando el bulto informe que formaba la gruesa capa de lana comenzó a crecer y agitarse, Remus gruñó de impaciencia, contenido tan solo por la mano de Sirius en torno a su cintura. El cabello ondulado y desordenado de Harry hizo su aparición en primer lugar, seguido de un hombro desnudo y un brazo que aferró la prenda con rapidez, acercándola a su cuerpo. A su lado, Severus había cambiado y miraba con serenidad hacia los irritados padres de su Aprendiz, y se alzó mientras tendía una mano al joven para ayudarle a ponerse en pie. Harry, aun de espaldas a sus padres, recuperó la verticalidad tambaleándose y terminó de envolverse en la capa, antes de girarse muy lentamente, sonrojado y cabizbajo.

No se arrepentía de lo sucedido, pero temía como a una vara verde la reacción de sus padres…y la de su abuelo. Después de todo, no estaba seguro de que ninguno de los tres aceptase a Severus…Su abuelo ya había castigado muy duramente a su Maestro cuando descubrió que Severus había sido el responsable de tomar su virginidad…y Remus no había sido nada comprensivo ni coherente con Hermione…le había costado su tiempo asimilarlo ¡Y eso que solo había sido un beso! Mordiéndose nerviosamente el labio inferior y notando la mano de Severus deslizarse suavemente en su cintura, finalmente, Harry alzó la vista para enfrentarse a sus padres.

Durante su pensativa vacilación, los crecientes gruñidos de Remus no habían dejado de sonar ni un momento, y unos pasos más pesados se habían acercado a ellos, seguidos de otros veloces y ligeros. Elwyn sujetaba a Remus, que parecía a punto de perder el control, los ojos completamente dorados, las manos encrespadas en puños. Detrás de ellos, aun acercándose, su abuelo dio un rápido vistazo a la situación y ordenó con decisión:

-Elwyn, aleja a Remus de aquí. No se ha de derramar sangre alguna en este círculo hasta que se extinga el fuego. Sirius, quédate conmigo. Y Severus…por el momento no te apartes de Sirius.

Harry tragó saliva, abriendo mucho los ojos y mirando asustado a su abuelo, se movió lentamente hasta colocarse delante de Severus, que aun no había abierto la boca y se limitaba a mantenerse serenamente erguido en su puesto. La comisura de la boca del hombre tembló levemente ante la proyectividad del joven y una oleada de orgullo le caldeó el pecho. Alzando apenas una ceja y entrecerrando los azules ojos, Riddle miró fijamente a su nieto y murmuró:

-Y tú, jovencito, vas a tener una larga charla conmigo.

Retrocediendo apenas unos cms, Harry se aproximó más a Severus y apretó los labios, desaparecido el nerviosismo de sus gestos, su postura más erguida y firme, su cuerpo tensándose a la defensiva. Alzando más la ceja, Riddle añadió, leyendo claramente la postura corporal de su nieto:

-Severus también me debe una buena explicación, aunque quiero oírte a ti primero, Harry. Tu padre puede mhh…hacerle compañía mientras nosotros hablamos.

Sirius dejó flotar en su rostro una sonrisa maquiavélica y Harry denegó, sin moverse un ápice. Remus aun gruñía debatiéndose contra su hermano, negándose a alejarse y masculló entre dientes, la furia claramente impresa en su rostro:

-¡El primer mordisco es mío!

Harry dejó de sujetar con firmeza la capa que le envolvía, dejando que la prenda colgase flojamente sobre sus hombros. El pudor y la modestia quedaban en segundo plano ante la seguridad de su amado, y su pose se hizo claramente combativa, mientras sus ojos estudiaban posibles huecos y vías de escape. Inclusive sin sus varitas y desarmado, Harry no era un oponente a menospreciar y Riddle alzó la otra ceja. Al parecer su nieto tenía muy claras sus prioridades si estaba dispuesto a enfrentarse a gran parte de la familia. Compuso el gesto en silencio, hizo un gesto de impaciencia hacia Elwyn y miró con decisión a su heredero. En parte…la culpa era de ellos. No habían evaluado correctamente la situación, eso era muy claro y evidente... Con tono calmado, el vampiro murmuró:

-Harry…vamos a tener esa charla de una manera o de otra. Puedes elegir: O vienes conmigo ahora, y Severus nos acompaña y se queda con Sirius, siempre a tu vista…o me obligas a separaros por la fuerza para hablar.

Harry se tensó un poco, mirando a unos y otros, y finalmente susurró:

-Está bien.

Riddle avanzó hacia el tenso joven, asintiendo levemente y se encaminó hacia el altar central, esquivando cuerpos dormidos y animales que correteaban felizmente. La hierba había crecido y madurado durante la noche y los flexibles tallos floridos rozaban sus piernas, doblándose a su paso. Remus se alejaba protestando hacia uno de los cinco fuegos que aun ardían, azuzado y retenido por Elwyn, mientras Severus y Sirus seguían en silencio al vampiro y el joven. Indicando a sus acompañantes una de las losas circulares de piedra en torno al ara, Riddle continuó hasta la siguiente y tomó asiento en silencio. Tras una leve vacilación, Harry se sentó también, sin perder de vista a su padre y a Severus. Con un suspiro de resignación, Riddle deslizó una mano por el revuelto cabello de su nieto y murmuró muy bajito, revertiendo al familiar y reconfortante parsel:

-¿Qué has hecho Harry?

El joven se ruborizó y bajó levemente los ojos un instante, antes de enfrentar de nuevo la mirada de su abuelo. Con apenas un hilo de voz susurró:

-Nada de lo que me arrepienta, abuelo.

Con una nueva exhalación, el hombre le alzó un poco la barbilla y preguntó cautelosamente:

-¿Te encuentras bien? ¿Estas magullado…o lastimado?

Rodando levemente los ojos, y con tono exasperado el joven replicó:

-¡Estoy bien abuelo! Ciertamente hambriento y con algunos músculos un poco doloridos, pero nada serio, de veras. Nada que no solucione un buen baño caliente y tal vez algún bálsamo…

Con un leve asentimiento, el hombre murmuró:

-Me quedaría más tranquilo si pudiera examinarte personalmente…

Con cierta vacilación, Harry dejó caer la capa de sus hombros y dejó expuesto su torso, apretando el tejido sobre su regazo. Los ansiosos ojos azules se cercioraron de su estado físico: estaba evidentemente sucio, tenía algunos arañazos leves y varias rojas marcas de mordiscos y besos en los hombros y el cuello. Riddle tendió una mano lentamente y Harry le dejó apartar a un lado parte de la capa, descubriendo el resto de su cuerpo. Restos blanquecinos en sus ingles y muslos, y purpúreas marcas de agarre que comenzaban a ennegrecer en sus caderas… el vampiro soltó la capa en silencio, dejando que su nieto se cubriera de nuevo. Tras un rato, Riddle murmuró:

-¿Quieres contármelo? Tal y como lo recuerdes, Harry…

Con el rubor de nuevo coloreando sus mejillas, Harry relató entrecortadamente la peculiar euforia, el abandono y la creciente excitación, la desesperante sensación de ser incapaz de alcanzar el orgasmo, la separación casi absoluta del entorno, aunque recordaba fugaces destellos de lo que estaba sucediendo a su alrededor y especialmente, ser incapaz de dejar de mirar a sus padres. La súbita explosión de placer y la casi inmediata sensación de la nueva excitación. Con un murmullo ahogado el joven añadió:

-No pude evitarlo…cuando…cuando acabó…tenía que ir a él, abuelo. Tenía que alcanzarle…

Bajando la cabeza un poco, Harry añadió:

-Severus no tiene la culpa…yo…yo fui hasta él.

Riddle contempló curioso a su nieto. ¡Que inusual situación! Ciertamente algo inesperado. Con un carraspeo para aclararse la garganta, el hombre murmuró:

-¿Y después?

Enrojeciendo aun más, Harry se encogió de hombros y continuó mirándose las puntas de los pies. Obligándole a alzar los verdes ojos y a mirarle, Riddle ladeó levemente la cabeza sosteniendo la mirada de su nieto y este resopló de frustración.

-Me dijo que me amaba, nos besamos y… Ah…No son necesarios más detalles abuelo…creo que puedes hacerte una idea…

-Harry…por favor…

Claramente irritado, el joven masculló entrecortadamente:

-¡Vale! Nos besamos y acariciamos…y nos…nos…frotamos el uno contra el otro y nos masturbamos mutuamente varias veces…no sé cuantas, perdí la cuenta. En un momento dado, me acuerdo de estar tumbado sobre el ara, con Severus acariciándome…Y después me llevó hasta un rincón tranquilo, y usó una capa para resguardarnos de las miradas. Cambiamos de forma y nos quedamos dormidos acurrucados juntos.

Parpadeando, Riddle miró a su nieto y murmuró con cierta vacilación:

-Mmh… ¿Quieres decir que…no lo hicisteis? ¿No hasta el final? ¿Estas seguro?

Harry asintió, mascullando que sin duda se acordaría de eso y el hombre susurró con aire sorprendido:

-Admirable…realmente admirable…

Con cierta curiosidad, Harry murmuró con voz casi inaudible, ganando volumen al final, el punto de incredulidad de su voz claramente perceptible:

-¿Es eso…lo que tiene a papá tan furioso? ¿Cree que…me he acostado con Severus?!

Su abuelo asintió aun pensativo y Harry exclamó abiertamente irritado, regresando al sibilante parsel tras haber casi gritado las últimas palabras, de nuevo en tono irritado pero más moderado:

-¡Tal vez debí hacerlo! ¡Deberíais saberlo! ¡Me alegra ver como confiáis todos en mí, es realmente alentador! Además, ¿No lo habéis olido?

Con una risita nerviosa, tras la airada diatriba, Riddle revolvió el pelo de su airado nieto y murmuró:

-Harry…este lugar está tan impregnado del aroma del sexo de esta noche, que es virtualmente imposible oler nada más. Súmale a eso que estas cubierto del olor del semen de Severus…y la suposición no era tan descabellada. Con Draco y Hermione se adoptaron…ciertas previsiones al respecto, y tanto Elwyn como yo nos sometimos igualmente a varias restricciones, porque sabíamos de antemano que nuestras parejas iban a estar presentes. Aun así, existía una posibilidad de que finalmente toda precaución hubiera fallado…Hace falta una determinación muy grande para no perder la cabeza bajo el influjo de una magia tan poderosa, especialmente porque el fin último del ritual es precisamente practicar sexo con el ser amado…y a veces, es imposible detener las cosas donde las actuales costumbres y convenciones sociales dictan. Estoy orgulloso, muy orgulloso de ti, Harry.

Harry parpadeó un par de veces, cual lechuza deslumbrada, asimiló lentamente la tacita alabanza por extensión hacia su Maestro, y esbozando una pícara sonrisa ladeada preguntó:

-Entonces… ¿Te parece bien Severus? Ya sé que es…inusual, pero…estoy enamorado de él, abuelo. De veras.

Riddle rió suavemente y abrazó con cariño a su nieto.

-No lo pongo en duda. Y me parece perfecto, Harry. Siempre y cuando te haga feliz, yo estaré satisfecho. Tus padres…van a costarte un poco más de persuasión, pero acabarán cediendo. Como a mí, lo que les importa es tu felicidad. Y es evidente que Severus es él que puede dártela.

Harry devolvió el apretón y musitó acurrucado contra el pecho de su abuelo su preocupación sobre la seguridad e integridad física de Severus, curioseando desde su posición las tensas miradas de su padre al otro hombre, escuchando los graves siseos de aprobación de su abuelo y su sobria explicación sobre el fin y objeto de la ceremonia que habían efectuado. Sentado en su lugar en la otra losa, aunque la postura le resultaba incómoda, Sirius espiaba atentamente la conferencia entre abuelo y nieto, tan solo apartando la vista para dedicar airadas miradas venenosas a Severus, que parecía casi indiferente. Le era imposible escucharles claramente, y desde luego, los silbidos intercambiados entre ambos le resultaban inteligibles, pero se tensó al ver a Harry descubrirse parcialmente y a su abuelo inspeccionando más detalladamente sus partes privadas. Entrecerrando los ojos, había escuchado por un instante la voz de su hijo, alzándose, admitiendo lo sucedido y gruñó de ira, sus peores temores confirmados. Después de todo…él y Remus habían hecho locuras esa noche… Tras algo más de conversación, Riddle abrazó al muchacho y este se acurrucó contra su pecho, evidentemente en busca de confort. Severus iba a pagar muy caro…Aun estaba planeando torturas y venganzas, cuando la firme voz de Riddle le llegó flotando entre los murmullos y sonidos del lugar.

-Son tus padres los que ha de aceptarlo Harry, pero no te preocupes. Les calmaremos y explicaremos que no ha sucedido lo que pensaban. Estoy seguro de que Severus tendrá listo en pocos días el primer borrador del contrato de matrimonio. Después de todo, ante Hécate, al igual que todos los demás, estáis mucho más que casados…ahora tenéis un vínculo de almas… y eso es más fuerte e irrevocable que cualquier matrimonio…

Abriendo la boca y mirando con aire espantado a Severus, Sirius notó flotar en la comisura de la boca del Slytherin un leve tremor, el más infinitesimal signo de una sonrisa torcida que pugnaba por abrirse paso en el rostro casi impasible. Los ojos casi negros relucieron ante la sorpresa del otro, y con un gruñido de desesperación, maldiciendo su suerte, Sirius se llevó las manos a la cara y masculló entre ellas, agarrándose con uñas y dientes a un resquicio de duda:

-¡Maldito bastardo!

La semilla de sonrisa floreció, cubriendo el rostro de Severus de una honda satisfacción. Espiando la jactanciosa expresión por entre sus dedos, Sirius volvió a gemir, profiriendo coloridas injurias en diversos idiomas, hasta que perdiendo fuelle y resuello, el hombre miró con pavor y horror a su… ¿yerno? Se estremeció de arriba a abajo y farfulló, enfurruñado y cruzando los brazos ante el pecho:

-¡¿Tú lo sabías?!...¡Arrghh!…. ¡No es justo!…en cuanto Remus se entere… ¡Ya no querrá morderte!

Por supuesto que él lo sabía. No era culpa suya que Sirius hubiese abandonado a temprana edad el antiguo camino de su familia… ¡Draco y Harry tenían más conocimientos de rituales que Black! Riendo callada pero abiertamente ante el puchero sulfurado del otro, Severus susurró:

-No estoy tan seguro Sirius, pero si te hace sentirte mejor…te doy permiso para gastarme unas cuantas bromas. Sin represalias.

Rezongando y con aire completamente ultrajado, Sirius volvió a insultar profusamente su suerte. Ni él ni Remus habían participado nunca en un ritual semejante, era el primero también para ellos y lo habían afrontado virtualmente a ciegas…Pero lo que Riddle había explicado…parecía coherente con la instrucción que recordaba de su temprana infancia. Se suponía que ellos estaban contrayendo matrimonio…pero nadie había dicho nada sobre los otros participantes… Con aire cauteloso el hombre murmuró dedicando una mirada a su hijo que aun estaba entre los brazos de Riddle:

-Mejor no, Severus. Harry es mucho más posesivo que Hermione…y tiene peor temperamento. ¿Por qué te crees que dejé que fuese Remus el que expresase su enojo con Riddle? Si alguien puede hacer algo por ti…

Severus alzó una ceja ante la artera idea y asintió. Cuando se reunieron con los demás, a Remus le costó un buen rato y una larga explicación de Riddle entender que la ceremonia de la noche pasada no solo les había unido en cuerpo, magia y alma a él y a Sirius, sino también a todos los demás. Narcisa y Lucius, Elwyn y Draco, Severus y Harry…Que de hecho, incluso Riddle y Hermione eran ahora mismo almas gemelas. Que inclusive tras la muerte, el vínculo permanecería y serían de nuevo pareja en la siguiente vida. Después de eso, entender que la única forma en que Maestro y Aprendiz podían haber acabado juntos era profesarse amor mutuo no fue tan difícil de aceptar, sobre todo porque Riddle le aseguró que ambos habían mantenido el encuentro dentro de los límites fijados para Draco o Hermione. Y además, su ruego ante Hécate había sido más que bendecido, y Severus mostró una ornamentada caja de madera de sándalo, forrada en negro terciopelo tachonado de diminutas estrellas doradas y repleta de pequeños frascos con sus nombres grabados en runas. El castaño recordaba ver como Severus colocaba la misma caja con sus varitas en un hueco del ara ritual. Remus parpadeó sorprendido ante el juego de tres frascos que Severus le mostraba, y le miró sin entender por completo. Con un suspiro, el hombre murmuró:

-Pedimos la bendición de la diosa…y nueva vida. Esta es la bendición de Hécate para ti y para Sirius: un hijo varón para cada uno de los dos, y una hija de ambos. Solo necesitáis encontrar una o varias brujas dispuestas a gestar por vosotros.

Parpadeando, Remus miró fijamente a Severus durante un rato y recobrando apenas el aliento susurró entrecortadamente, los ojos dorados y azules dilatados con reverencia y asombro:

-Quieres decir…que en esos frascos ¿Están los embriones de mis hijos?

-No en todos. Solo el de la niña es realmente un embrión latente. Los otros dos son muestras del…primer semen de cada uno. El mejor, recogido exactamente en el cenit de la luna llena, tras una rigurosa purificación de cuerpo y mente. Por el color de las runas que la magia ha grabado en ellas sé que al usarlo para obtener una gestación, obtendréis un varón.

Sirus asintió en silencio, igualmente sorprendido e indicó otros franquitos y murmuró con evidente curiosidad:

-¿Y los demás?

Con cierta reticencia Severus terminó de informar de las restantes bendiciones de Hécate.

-Elwyn y Draco tienen cada uno un heredero varón en solitario y una pareja de niño y niña en común.

Lucius y Narcisa sonrieron radiantes y felices. Cuatro nietos, -no importaba que uno de ellos no tuviese vínculo de sangre real con ellos- era más de lo que habían esperado. Narcisa había tenido numerosos problemas para concebir de nuevo, y aunque lo habían intentado casi todo después de Draco, solo habían logrado un par de embarazos, tristemente fallidos. Elwyn apretó a Draco y le besó el platino cabello, henchido de orgullo, haciendo que el joven se sonrojase y Severus carraspeó y añadió:

-Lucius…sé de primera mano cuanto anhelabais un nuevo bebé porque os he ayudado en cuanto he podido…

Narcisa contuvo el aliento y Lucius apretó la mano de su esposa con aire alicaído. Con un suspiro ahogado Severus farfulló alzando un pequeño frasco:

-…no encuentro explicación para esto…

Mostró un frasco vacío con sus nombres y añadió:

-…la única posible…es que de hecho, se ha producido un embarazo natural, pero hasta que no pasen al menos tres semanas no existe forma de comprobarlo…

Narcisa dilató los ojos y se llevó las manos al vientre, con una expresión de total asombro y deleite, secundada por Lucius, que se acomodó rodeando protectoramente a su esposa con su brazo en su cintura. Draco sonrió encantado, y guiñó un ojo a su madre desde su refugio en el regazo de Elwyn. Siempre había deseado tener un hermanito o hermanita…Con apenas un halito de voz, Severus susurró mirando a su amado, sentado junto a sus padres:

-Hécate ha sido muy generosa…la diosa nos ha bendecido con abundancia. Cuatro niños, hijos de ambos todos, dos de ellos precisaran la aportación de un tercer progenitor, bien como madre o tercer padre, y dos niñas, solo de ambos. No sé que decir…Me siento francamente abrumado…

Harry dilató los verdes ojos con asombro y tras unos segundos de silencio de todos los presentes balbuceó entrecortadamente:

-¡Me alegro de no tener que pasar personalmente por los embarazos!

Riddle rió suavemente y añadió:

-Pero eso no te librará de atender varias veces las necesidades de una mujer embarazada. Es bueno que las nuevas generaciones prosperen, pero ¡Seis! ¡Desde luego vais a estar ocupados! Necesitareis una guardería propia…son en total… ¿once?

Severus denegó y murmuró ahogadamente:

-Trece Milord. Hay dos muestras de óvulos para Hermione, fuertemente impregnadas de vuestra magia, listas para ser fecundadas. Los niños no serán exactamente de vuestra sangre pero…

-…heredaran rasgos y características procedentes de mí…

Terminó Riddle con voz rota y ronca, mirando con intensidad los ojos castaños de Hermione y esta murmuró:

-Te lo dije, cualquier hijo mío será siempre tuyo…