Mirando dos diferentes puntos de vista sobre la cornisa de la ventana.
El café esta frío, es como si el tiempo se congelara.
Hay que ir flotando a nuestro pozo de deseos.
Es como si siempre causara problemas, causando el infierno
Quiero decirte que no era mi intención hacerte pasar por esto
Dejemos esto bajo la alfombra
Espero poder volver el tiempo atrás
Para hacer todo bien, todo por nosotros
Prometo crear un mundo nuevo para nosotros dos
Contigo en medio.
Acostado a tu lado me pregunto ¿Qué está pasando en por tu cabeza?
El silencio en el aire, hace que mi alma se congele
Yo solo pienso demasiado en sentimientos que no te puedo decir
Este instinto dice que quiere algo de mi así que
Espero que podamos encontrar nuestras piezas faltantes, solo tengo frío
Dejemos esto bajo la alfombra
—¿Cuánto tiempo más seguirás enojada?—Me pregunto mi madre, entorné los ojos y tomé mi plato, el hambre se me había terminado—No puedes seguir así toda la vida, soy tu madre
—¡Y él era mi mejor amigo madre! ¡ÉL ERA MI AMIGO!—Le dije, enfurecida, ¿Qué es lo que no entiende de que él era mi amigo? ¡Él! Mi mejor amigo, él que siempre estuvo conmigo.
Entornó los ojos—Por dios, supéralo Karin
Me dijo, volviéndose a retocar los labios, mis lágrimas se estaban acumulando, había mucho dentro de mí, mucho que quería sacar, pero no tenía con quién.
Tomé el vestido que estaba colgado en la puerta, agarre unos zapatos y salí de ahí.
Ignoré las quejas de mi madre, ignoré todo. Estaba tan confundida sobre este asunto, quería llorar todas las tardes, pero me era imposible, mi madre estaba tras de mí desde que paso eso, cuidando de que no me suicidara o algo por el estilo.
Puse las cosas en la cesta de mi bicicleta, y me coloque el casco, cuando el semáforo dio en rojo, me detuve, y suspire, observando la casa de Suigetsu, nuevamente salió una mujer desconocida. Supe, que él me observó desde la habitación, puso una sonrisa amarga y volvió a meterse, para acabarla de chingar, esto era lo que me faltaba, ver a mi ex terminando de coger y que sienta lastima por mí. Igual que esa chica, subió a su coche y me miro con fastidio, como si ella sintiera pena por mí, pero yo sentía pena por ella. ¿Por qué las chicas se creían las reinas del mundo cuando se cogieron a alguien? O cuando se las cogieron, porque eso es lo que hizo Suigetsu, se la cogió y la arrojo como si fuese, nada.
Sin embargo, el hecho de que mi ex novio tuviera otras no mujeres, no cambiaba la indiferencia sentimental que él fingía no sentir por nuestra relación pasada. Él me seguía amando, lo sé, porque lo notó, no estoy estúpida, ni nada pendeja, y por eso acepto mi realidad, aún lo sigo queriendo. Pero seamos realistas, esto es de novela.
Él chico mujeriego y millonario se enamora, de una muchacha humilde y pobre, con todos los problemas del mundo, para acabarla de chingar. Él no sabe en el lío en el que se mete, debido a que la muchacha cae enamorada de él, pero ella no sabe que él no sabe que ella está enamorada, y la considera como a todas las demás zorras corrientes, aquellas que solo cogen una noche, pero para pasarnos de verga, pasa una noche con ella, y descubre, que quizá no sea como esas zorras, quizá vaya más allá de eso, quizá esa muchacha no sea para una noche, pero la muchacha nada pendeja, porque sabe que él tiene dinero, y al principio lo ve como un solucionador de problemas instantáneo, el dinero arregla todo. Pero ¡BANG! No es así, el dinero solo le trajo más problemas, porque aquel joven se las insinuaba, entonces, cada vez que ella se sentía alagada porque él le regalaba algo, él lo hacía con todas, ella, en esa mentira, comenzó a sentirse única, al principio no le importo que él tuviera a otras, pues no tenían nada comprometedor, pero los detalles que él hacía nadie más se los había hecho y la pendeja obviamente valió verga, puesto que se enamoró porque él le hizo sentirse única, y ahí está la cosa, ella no lo era.
Ella comenzó a hartarse debido a que la realidad la golpeó duro, se vio reflejada en su madre, aquella que solo tenía joyas caras porque se la habían cogido, y aquella joven, era comprada, aquel joven pensó que era como las demás, entonces aquellos detalles se fueron convirtiendo en cagada, porque no mames wey ¿Quién te regala unos pinches diamantes solo porque te quiere coger? Pues el pendejo de Suigetsu. Pero lo más cagado es que la pendeja de Karin cree que el pendejo de Suigetsu le regala unos diamantes por un detalle, porque le adelantó el cumpleaños, o equis cosa, pero no wey, el cabrón se los regalo porque eso hace con las putas, con las otras. Se la mamo el pendejo y yo me la creí wey.
¡Y mira, que chingaderas! Y como dice la canción del Buki ¿A dónde vamos a parar?
Pues vaya, vine a parar a la casa de este cabrón
Pero reitero, que él me sigue amando. Lo sé, porque se enamoró.
¡Pero vamos! No estoy aquí solo para burlarme de la cagada de enamoramiento de novela que sufrí y viví, ni para burlarme de aquella mujer que se sube muy digna en el coche después de que Suigetsu le dio por el culo y no le gusto y cuando mañana la va a exponer con sus colegas pasando el numero para que todos la llenen de joyas y mi querido Sui tenga un lugar en el cielo, no, no estoy aquí para eso, estoy aquí debido a que la cagada de destino que me escribieron quería que viera esta escena porque me tocó el semáforo en rojo.
Así que cuando dio el verde avance con la multitud de coches. Me sentía de la mierda y odiaba mi vocabulario tan enriquecedor y risueño, con las jodidas maldiciones de mierda, y mi sentido pésimo del humor, tirándole mierda a cualquier cagada que vea, haciendo como si el mundo me importara una patada en el culo. Calmaba las cosas con sarcasmo y humor, cosa en las que era una verruga en el culo, porque no tenía nada de eso, pero quería ser así, para que nadie me molestara, para que de alguna manera sacara el rencor que destruye todo dentro de mí…dentro de mí.
Yo solía ser una chica seria, que se tomaba con seriedad las cosas y que no se metía en la vida de nadie, ni insultaba a sus amigas porque estaban bien pendejas, bueno, ya no son mis amigas, pero siguen siendo unas pendejas. ¿Quién vuelve con su ex? ¡Solo una pendeja!
Pero yo solía ser de otra manera, solía convivir, ahora suelo conbeber conmigo misma, y es la única compañía que tengo y está bien y es acogedor. Pero a veces necesitas despertar de tu utopía un rato, salir a coger, salir a vivir, burlarte de ti misma y de tus amigas, burlarte del mundo, a veces se necesita morir un poco con la realidad, a veces necesitamos disfrazarla. A veces necesito quitarme esta mascara y aprender a ser yo misma, aprender a sacar mis emociones y no resolverlo con sarcasmo y maldiciones.
Por eso, me dirijo a casa de Sasuke, porque, perdí a Naruto, porque…porque no me quiero poner triste con cosas que me han hecho mierda, mi madre se acostó con mi mejor amigo y no puedo perdonarlo, a ninguno de los dos, porque mi mejor amigo se acostó con mi madre, y nadie hizo nada para evitarlo.
Salude al guardia que estaba afuera de su casa y me dejo pasar sin decir nada, a veces solo se limitaba a enseñar los dientes y para él, eso era una sonrisa, avente la bicicleta en el jardín y tomé el vestido, como si fuera lo más costoso en la vida, pero no lo era, no tanto como mi consola y aquella piscina que hice con pelotas, me costó un chingo y un madral comprar cada pelota, desde que tengo doce años he comprado pelotas y pelotas y pelotas y finalmente tengo lo que quise.
Vi la melena despeinada de Sasuke en el sofá, pero antes de saludarlo, pase a su cocina y agarre un bote de jugo, después regrese.
—Estaba pensando, en que no sería mala idea que me llevaras al baile
Escuche una risa, pero no preste atención, debido a que pensaba soltarle toda la mierda.
—No iré al baile—Soltó una risa, entorné los ojos a punto de decirle un millón de cosas absurdas si es que estaba con aquella puta histérica de Samui o incluso con Itachi
—Te he dicho que me vas a llevar—Me acerque—Tengo mi vestido
Estaba sonriendo como un estúpido mirando a…aquella chica. Levanto la vista y me miro con miedo
—¿A qué horas apareciste?—Me pregunto, ella también se movió y quito los pies de encima de las piernas de Sasuke, estaba acostada, con un tazón de palomitas en su abdomen y audífonos, pero al verme se los quito e intento acomodarse
—Me acabas de responder
Sacudió su cabeza, como si acabara de despertar, estaba apendejado
—Seas mamón—Le dije—¿No me escuchaste?—Le mostré el vestido
—Pensé que me lo había dicho—Negó—Estoy un poco
—Pendejo, lo sé—Le respondí, ella se acomodó incomoda. Wow, casi suena tan redundante.
—¿Quién te hizo enojar?—Pregunto Sasuke
—¡Es que! Así no podré, mierda, joder—Comencé a caminar de un lado a otro, como desquiciada, aquella mujer me miraba como si fuese una atracción, pero Sasuke, el jodido Sasuke tan amable se tomó la molestia de explicarle que no estaba loca, que era así porque a veces tenía un ovario más grande que el otro, y que en vez de ovarios tenía huevos.—Suigetsu, lo vi con otra mujer y el muy estúpido se burlo
—¿Sabes que deberías tener amigas no es así?
—Bien hijo de puta, deberías escucharme más y quejarte menos—Le dije—Es que ¿Acaso escupo mierda? Estoy tan molesta, que quisiera, comerme un jodido perro, devorarlo y cagarlo en la puta puerta de Suigetsu
Él sonrió—Dale y ¿El verdadero problema?
—Que iré al baile—Le mostré el vestido
—Uyyy agárrense las bolas, la reinita pelirroja ha decidido salir de la madriguera—Me guiñó el ojo—A nadie le va a interesas, ahuyentas a todo aquel que se te acerque
—El problema es que—Me deje caer en su alfombra, actuando como niña pequeña, me sentía ridícula, porque no era así, pero no había encontrado otra forma de sacar mis problemas, así, daba gracia y no sentían lastima por mí—Quiza quiero que alguien me lleve, mira, Suigetsu, simplemente sigue con su vida, sé que él, me ama—Puse una sonrisa—Pero…no…
—¿Y el verdadero problema es?—Pregunto nuevamente, de nuevo saque el tema del baile, para que pensara que ese era el verdadero problema
—Es que, hasta tú, superaste a Samui, sin ofender a los presentes. Mi madre…que gran ejemplo, pero ciertamente, ella ha tenido más hombres en un rato de los que yo tendré en una vida, y hasta un estúpido la ha invitado a salir esta noche y durante las siguientes dos semanas, yo no tengo a alguien que me invite. Algunos dirán que es mejor no depender de alguien, pero a veces tengo que salir o hablar con más gente que no seas tú. ¡Y sinceramente! Quiero coger, llevo tanto tiempo sin hacerlo, que…necesitaré una podadora de carrito para depilarme todo el pelaje que cubre mi cuerpo, parece que hiberne
—Bueno, no necesitas que nadie te lleve al baile, agarra mi coche y mueve tu trasero allá si tanto quieres ir, ya sabes, esta noche los chicos estarán necesitados de sacar eso que tienen bajo los pantalones
—No es suficiente con que haya alcohol de por medio, Sasuke, sabes que cuando abro la boca la gente se empieza a alejar de mí, como en esa historia de
—Shhh. Tal vez sea mejor que esta noche no sepas nada, solo sonríe, ríe y tócalos, con eso es suficiente. Nada de meter a tus autores favoritos, el año de nacimiento de tu cantante o banda favorita, mucho menos del capitalismo o lo que significa la palabra ambivalencia.
Agache la mirada, la palabra que posiblemente me describiera, mis sentimientos opuestos peleando por sobresalir, dando paso a la niña chiflada que soy con Sasuke, no suelo ser así, suelo ser un poco recatada, un poco fría, pero no chiflada.
—Es decir, significaría guardarme aquel conocimiento que tengo presente de mí misma, soy mis gustos Sasuke, no pudo guardar silencio y solo asentir, solo por un día quisiera ser esa chica bonita y torpe, pero no puedo, mi sentido común es tan yo. Ni siquiera soportaría que me abrieran la puerta, ni aunque el del otro extremo fuera a salir, es muy tonto, cualquiera abre una puerta, ¿Por qué aquellas mujeres se hacen las inútiles y no las abren? También puedo servirme alcohol yo sola, y puedo cuidarme estando ebria, de hecho ¿Para que necesito a alguien entonces?
—Karin, cierra la boca
—Mi madre dice que necesito a alguien que me coja, que es por eso que estoy histérica, y ciertamente, sé que con una masturbación se cura, pero obviamente no estaré tocándome, no con mi madre detrás de mí siempre
—Karin—Me regañó Sasuke
—Lo siento, pero es que tú eres el único que puede escucharme sin correrme de algún lugar o hacerme el feo. Sabes, creo que iré a tu habitación, ya me di cuenta que estabas ocupado, tomaré tu toalla si es necesario
Me arrastré a las escaleras, a veces me decía a mí misma que tenía que callarme, pero no podía. Lo máximo que pude quedarme callada fue un día y fue cuando me enteré lo de mi madre y Naruto y ahora estaba histérica, estaba comportándome como niña pequeña, dejando aflorar mi pasado, deseando regresar para poder evitar lo que paso, no entendía cómo es que Sasuke me soportaba. Nadie lo hacía, nadie quería escuchar mis quejas sobre la sociedad, mis quejas sobre la contaminación o mi opinión sobre todo, sabía muy poco, pero esos idiotas vivían en la ignorancia, cultivaba su mente.
Y joder, hasta que apareció el imbécil de Suigetsu, creí que era como todos los hombres promedio, que solo sabían si su equipo favorito había ganado este fin de semana, y con qué alcohol te ponías más ebrio; Pero no fue así, él me enseñó sobre arte, pinturas renacentistas, arte abstracto, incluso autores más allá de lo que conocemos, me llevo a conocer diversas galerías de arte, tenían desde fotografías hasta una sala de música llena de colores, de luces neón, llena de materiales increíbles, me llevo a conocer pequeños rincones de las ciudades, y me enseñó porque eran arte.
Y cada vez que lo veo con otra mujer el corazón se me atesta de coraje. Esas mujeres no saben valorar lo que tienen frente a sus ojos, esas mujeres no pueden enamorarlo, ni siquiera yo pude, yo no tenía nada que ofrecerle, pero aquellas mujeres con dinero pueden comprar conocimiento, pueden comprar los libros, pueden comprar un maestro de arte o esgrima, así, Suigetsu, sería feliz, con alguien que sepa lo mismo que él, con alguien que le enseñe en que la felicidad esta en lo que aprendes de las personas y lo que ellas cultivan en ti.
Pero la mayoría de esas mujeres ven en él dinero que derrocha y derrama, ven autos lujosos, en lugar de interesarse porque él lo compró, porque motivó lo fabrico con las personas que lo rodeaban, que detalles puso en los asientos y porque, porque eligió ese tipo de metal y ese tipo de tela, porque muchos resortes, porque lo diseñó 4x4. Y para que utiliza ese carro, esas mujeres deben preguntarle, que es lo que hace por las noches antes de dormir, cual es la lectura que devorará esta semana, y porque no se separa de ese ridículo sombrero y esa playera llena de pintura, porque siempre conserva en esa bolsa aquellas botas tan carcomidas, y porque sus peces tienen que ser pequeños y deben estar pegados a la pared.
Aquellas mujeres no entienden la delicadeza de la fina capa de aquella mente tan novedosa.
Y yo sigo sin entender porque lo hizo.
Nos teníamos el uno al otro, discutiendo la mayoría del tiempo, compitiendo por ver quien sabía sobre música, y escuchando o leyendo nuevos autores para comentarlo después, nos tomábamos la mano, como si fuéramos el complemento perfecto.
Pero un pendejo, sin decir su nombre porque podemos ofender a terceros, dijo que si te satisface una cosa tienes que pasar a lo que viene, así que supongo que yo tuve mi tiempo con él, sin embargo, no pude hacer que se quedara, porque no es así, sé que la comodidad es un interferente entre el éxito, pero, a veces tienes que sentar y apreciar todo aquello que has conseguido con tus esfuerzos, a veces la autorrealización no lo es todo, porque ya la tuviste. El dormir y el comer es una necesidad básica, lo sé, pero sin embargo las sigues repitiendo, y estarán a lo largo de tu vida. ¿Por qué no soy tan indispensable como eso? ¿Por qué Suigetsu se tuvo que cansar de mí?
A veces puedo ser egoísta en ciertas cosas, pero sé que ninguna mujer lo apreciara tanto como yo lo hago, a pesar de que es mi decisión no seguir junto a él.
Yo solo lo estanco, él, sinceramente me hizo ser mejor, pero a mí lado no podía lograr nada. No podía seguir su camino hacia la libertad de esta sociedad opresora.
Suigetsu puede ser todo aquello que se proponga y yo simplemente tuve que dejarlo ir, para yo también ser todo aquello que me proponga, pero con mi madre tras de mí ¿Qué puedo llegar a ser? Quiero terminar la universidad, trabajar durante un año e irme lejos de este lugar que me estanca. Aquí no conseguiré nada, no con la supervisión de mi madre, no con todos mis temores rodeándome, necesito iniciar desde cero, así que iniciaré una nueva vida a partir de este momento, sin personas que te dañen o te apuñalen, sin tener que mendigar amistad o buscar alguien en quien refugiarte, quiero ser independiente de todo eso, quiero solo pasar…
Así que solo por hoy, me sentaré en la comodidad, de querer ser alguien más, solo por hoy no quiero ser esa chica a la que todos le temen porque habla de más, aquella chica bonita pero inteligente, esa que no es domada, esa que quiere que le den rienda a la hilacha, que si la retan, saben que ganará. Quiero ser esa chica normal, que sale normalmente con sus amigos a quejarse de aquel chico que no la invito al baile.
Quiero ser esa chica, que aún tiene amigos, y que su madre no se acuesta con ellos.
Deja caer mis cosas en la cama de Sasuke, últimamente había visto esta habitación seguido, sus padres estaban de viaje, y él hecho una mierda, igual que yo. No es que haya pasado la gran cosa, solo conversaciones y lágrimas, solo estábamos siendo los mejores amigos, consolándonos el uno al otro, por amores pasados y errores de nuestros padres, lo normal, lo que se comparte.
Deje caer mi ropa y me metí a su baño, pulcro, lleno de vapor al entrar, con esa planta que me da tanta risa porque parece de plástico, me observe en el espejo, mi cuerpo, levante un brazo y olí mis axilas, a sudor seco, y toque las puntas de mi cabello, sin maltratar, me quite las gafas de los ojos y veía borroso.
No me gustaba ver mi cuerpo, yo no veía perfección en él, pero cuando Suigetsu me puso frente a un espejo, y comenzó a pintarme, cambie de parecer, me daba vergüenza aceptar que gracias a alguien pude ser lo que soy hasta ahora. No quería ser dependiente, sin embargo lo estaba haciendo al aferrarme a los recuerdos, pero esos me hacían crecer ¿Qué se supone que deba pensar? Que esa dependencia es buena porque me hace salir adelante.
Me metí a la tina-piscina elegante y fina de Sasuke.
Algún día me rodearía de todos estos lujos, algún día…
Comencé a cantar, sobre una canción imaginaria que hablaba sobre lo que sentía hoy.
—¿Karin, estás bien?
Comencé a cantar fuerte.
—¡You loved me cause I'm fragil, When I thought that I was Strong! But you touch me for a little while and all my fragile strength is gone
—¿Quieres que te acompañe al baile?
—No gracias, estoy bien
—Te deje un poco de pinturas, ya sabes, por si acaso
—Bien
—¿Te estaré esperando esta noche?
Mis labios temblaron y con la voz entumida, respondí—Si
Tararee unas tres canciones más antes de salirme, antes de vestirme y comenzar a desfigurar mi rostro, tomé el pincel como Suigetsu me había enseñado, y resalte mi rostro, los pómulos, los labios, los ojos, mi cuello.
Tenía los ojos llorosos, porque esta que veía no era yo, yo no usaba maquillaje, yo no me ponía vestidos, yo no era callada, pero estaba jugando a ser otra persona, de aquellas que agradecían por un cumplido en vez de ponerse a pelear.
Hoy no diré maldiciones.
Hoy me sentaré recta, con las piernas cruzadas, y sonriente. Como cualquier pendeja hueca lo haría.
—Vaya, ¿Qué te has hecho? Pareces una mujer
—Ci—Joder, es decir, ups, no podía maldecir, eso sería de mujerzuelas—Gracias—Le dije, haciendo un intento de sonrisa
—¿Quieres que te acompañe?
Asentí—Tienes compañía
—Oh, Sakura—me dio risa, que la llamara por su nombre—Nos da igual, no tenemos nada que hacer
—¿Cómo estás? ¿Con lo de Samui?
—Superándolo, creo, me da igual. Estoy dejando atrás varias cosas de mi vida
Me ofreció su brazo
—¿Vamos?—Pregunto
Me limité a fruncir el ceño, en vez de comenzar a soltarle maldiciones, esto era machista, o bueno, dependiendo de qué punto lo vieras, porque por ahora solo es mi amigo dándome ánimos para cometer una pendejada.
El teléfono sonó y tuvo que responder. Llegué a la sala, donde ella estaba, observando la lista de reproducción de Sasuke.
—¿Me veo bien?—Le pregunte, ella me observo
—¿Te sientes bien? —Me pregunto, con una sonrisa
—Es una mierda—Le respondí, ella me dio la razón, quizá por eso tenía trenzas, ella no quería ser bonita, como yo, ya lo éramos. —Pero supongo que quizá hoy me pueda coger a unos cuantos
—Rómpeles la madre—Me respondió
—Vamos
—¿A dónde?—Le pregunto ella a Sasuke
—No dejaré mi coche en sus manos—Le aclaró, ella se levantó y tomo los zapatos sin ponérselos, tomo un libro que estaba en el sofá y camino leyendo, le levante las cejas a Sasuke en modo de aprobación, él me respondió con el mismo gesto
—¿Ya te cogió?—Le dije entre labios y le hice las señas obscenas que haría cualquier amigo, solo puso una sonrisa estúpida, no supe interpretarla
Abrí la puerta del auto, ella decidió ir atrás
Fui hablando durante el camino de cosas sin sentido, de artistas del año del caldo, de escritores que hubiesen tenido más éxito en los tiempos de Shakespeare y de que las mujeres hubiésemos tomado el control literario si hubiésemos escrito sobre las cosas desde nuestras perspectivas.
A veces integraba a la criatura de Sasuke y ella solo asentía o hacía un Aja con su boca, era un poco indiferente ante estas situaciones, pero cuando toque el tema de libertad fue un libro abierto.
—No soy nadie para juzgar, ni para decidir quién es o no puta. La libertad y realidad es subjetiva, cada mujer toma la elección que cree conveniente, es su cuerpo, es su manera de ser; Creo que el respeto al cuerpo es algo subjetivo también, los limites…
—Ajá, es lo que nadie comprende, como lo de esta chica. La mayoría de las chicas no tienen derecho a juzgarla, ni siquiera los hombres, muchas dicen que se lo merece por mamona y creída, pero…
—Nadie sabe la verdadera versión de los hechos, no pueden hablar de ese tema como si les perteneciera su vida, como si ella fuera la muñeca de todos—Hablo Sasuke, lo observe, él nunca defendía a nadie que no fuera de su círculo íntimo o ni siquiera eso, él no hablaba sobre la gente, él se mantenía (la mayoría de las veces) ajeno.
—Nadie puede interferir en tu vida a menos que se los permitas
Ellos se miraron, como si conocieran la realidad de la porquería que sucedió—¿Me he perdido de algo?—Les pregunte
—Un libro que tenemos en común—Respondió Sasuke, guiñándole un ojo, ella volvió a la lectura
—No puede ser—Le dije, lo solté, como si mi caja de cosas guardadas estuviera llena y se derramaran cosas que quería meter. Si, quería meterme esta expresión por el culo, dolerá menos que ver a mi ex novio con otra chica, alguien que, me cae mal. ¿Por qué de todas las estúpidas hechas de petróleo eligió a esta? Casi literal hecha de silicón Tsunade Senju
Sasuke dio un suspiro—En diez minutos entro, si veo que las cosas van mal o finges que va bien, voy a portarme como el padre que nunca conociste y…
—Si,si, ya me lo han dicho
Con la mano temblorosa, sostuve la manija y di unos cincuenta pasos, mire hacia atrás y vi como la pelirrosa llegaba a mi lugar, quise poner una sonrisa, porque al final, a uno de nosotros dos, nos llegó un principio después de algo que pensamos que no tendría final.
Algunos tipos que estaban fumando afuera me vieron llegar y como dije que hoy no sería yo les puse una sonrisa. Entre, sonriendo, y las mejillas me dolieron cuando ni siquiera tenía un minuto de sonreír.
Observe el lugar, había entrado por la parte trasera, así que di con la parte de arriba, pero aquí había diversas entradas, supongo que entre a la parte ñoña, donde no hay alcohol o cosas que arrojar a las personas que te caen mal.
Y observe de lejos a Suigetsu con aquella tetona, mire mis tetas y pues ni al pinche caso. Cry cry
Quisiera aventar un cheto para ver si cae en medio de sus bubis, aunque lo único que le envidiaba era su perfecto cutis, no tenía marcas de acné, marcas de sol o líneas de expresión, no tenía un pelo en su rostro, a diferencia de mí, que tenía que quitarme el bigote cada seis meses, que tenía que depilarme algunos bellos que me salían, además de las piernas y bueno, los de la vagina estaban intactos, no había quien me los viera.
La cosa es que, observe que Suigetsu dejaba a su acompañante y se iba con otra chica, genial, otra rubia.
No duro muchos segundos discutiendo con ella, se retiró, lo perseguí con la mirada y observe que ella vaciaba algo, perseguí a aquella rubia, era la puta de Samui, vaya, debí saberlo, entonces a ella se acercó un rubio y luego otra rubia.
Me gire a otro lado y observe a Sasuke en la entrada, le sonreí, iba a fingir que todo iba a estar perfecto, pero vi que el jodido rubio, Deidara, golpeó a su hermana después de que este la besara.
¡NO MAMES! TREMENDA PUTIZA
Me di media vuelta, para hacer que Sasuke no interfiriera en este tipo de cosas, pero con Sakura detrás de él, el foco de atención estaba en ellos y no en el acto de Ino. Así que este era un punto a mi favor para emprender la huida, normalmente metería la boca, normalmente me metería en peleas, pero estos no son asuntos míos y no quisiera meterme, debido a que si me meto yo se mete Sasuke y sabía que antes de que yo fuese la mejor amiga de él, ella era su mejor amiga, y en algunas ocasiones suelo ponerme celosa, porque no valoran a la gente, porque las tratan a su conveniencia.
—Vámonos, esto apesta
Pero fue, maldita sea, demasiado tarde, Sakura tuvo curiosidad de ver lo que estaba pasando y joder, si iba Sakura iba Sasuke, entonces se dio cuenta de lo que sucedía, comenzó a moverse entre toda la gente, bajando la rampa de caracol hasta el primer piso, donde sucedía todo el escándalo.
Seguía a Sasuke discretamente, con la mirada en el escándalo.
—¡OCUPENSE DE SUS COSAS! ¡NO PASO NADA!
Maldición. Me detuve al ver a Naruto, protegiéndola, mis labios temblaron.
Todos comenzaron a actuar raros, Deidara diciendo que se cogió a Ino, Naruto diciendo a todos que no pasaba nada y la loca de Samui diciendo que esto era una broma, estaba confundida, ¿Todo esto era una función? ¿Un acto? ¿Una comedia? Iba a comenzar a reír, pero ahogue un grito cuando Deidara sacó la pistola.
Algunos comenzaron a llenarse de pánico y comenzaron a salir, otros comenzaron a tomar video, estaban transmitiendo en vivo, otros muchos llamando, el mundo se volvía loco, pero yo, no podía moverme, con Deidara apuntando a Naruto.
Con cuidado, me quite los zapatos, señalando a Deidara, como si tuviera buena puntería, sabiendo perfectamente que era un asco en deportes.
Cuando estuve a punto de lanzar alguien me detuvo—No lo hagas—Mire a Suigetsu y señaló a Sasuke—Hay que evitar que llamen a la policía, todo el lugar esta infestado de drogas
Me dijo, y continuo alertando a los chicos, no sabía qué hacer, estaba entrando en pánico, nadie hizo un ruido, más que el movimiento disperso.
—Cobardes, él es uno—Dije, y anduve un poco más a prisa
Para cuando llegué Sasuke tenía a Deidara del cuello para evitar que tomara el arma, hasta que Naruto la pateo y llegaron más hombres, no sé si para ayudar a Sasuke o ayudar a Deidara.
Esto era un caos total, no sabía qué hacer, pero no tenía miedo de que le sucediera algo a Naruto.
—¡ATENCIÓN! ¡DEJEN LAS LLAMADAS DE LADO, DEJEN DE PUBLICAR CUALQUIER IDIOTEZ QUE ESTE PASANDO AHORA! ¡CREANME QUE SI UNO DE NOSOTROS ES LLEVADO A PRISIÓN, NOS IREMOS TODOS! ¡ASÍ QUE BORREN CUALQUIER COMENTARIO O VIDEO! ¡DEJEN DE LLAMAR A LA POLICIA!—Anunció Suigetsu—¡CIERREN LAS JODIDAS PUERTAS Y ENTRE LA MAYORÍA LO RESOLVEREMOS!
Algunas personas se quedaron, el foco de atención ardía.
Era demasiado patético que llegara corriendo a los brazos de Naruto, cuando entre sus brazos él y Sasuke mantenían a Ino.
Ella peleaba por llegar a Deidara, ella gritaba cosas sobre que lo dejaran tranquilo a aquellas personas que se lo llevaban.
Yo había perdido los zapatos y la cordura, no sabía que sentir, mi corazón estaba alterado, igual que mis pensamientos, mis labios temblaron, y coloqué el dorso de mi mano en mi boca, evitando que los gritos salieran de mí, me giré, evitándome un comentario sarcástico sobre la situación para calmarme.
Me senté en una silla junto a una tonta chica rubia.
—¿Qué ha sido todo eso?—Le pregunto a su novio, este negó
—¿Estás asustada? ¿Qué hacías aquí? Mierda, estaba preocupado por ti, no sabía si ibas a estar bien o no
—Hay que quedarnos—Le comentó—Hay que resolver esto Utakata
—No tenemos nada que ver en esto
Llegó Sakura y se sentó al lado de mí, observe la mirada de ella, hacia donde estaba, con Sasuke y Samui.
—Sé lo que piensas—Le dije, ella me observo, como si nunca hubiese escuchado mi voz—Y no es así—Le dije, pensando que, ella posiblemente estaba insegura, sobre su relación con Sasuke
—Tenemos que ayudarles, esa pobre mujer—Seguía hablando la otra rubia—Le apuntaron con un arma y nadie hizo nada para defenderlas, hasta que él se metió, por favor Utakata, tenemos que ver, que versión tenemos que decir y en que podemos ayudar
La voz de ella sonaba dulce, preocupaba, considerada—Esta bien, veré que puedo hacer
Entorné los ojos al ver como el montón de inadaptados se estaban juntando, algunos le hicieron caso a Suigetsu, sobre no irse, sobre armar una versión, ataron y noquearon al pendejo de Deidara, mientras que trataban de calmar a Ino.
¿Por qué solo los hombres se reunían? ¿Por qué no había mujeres? ¿Por qué ellas estaban al margen de todo esto? ¿Es que no importa el plan que tengamos? ¿Es que solo servimos para consolar a la desgraciada Ino?
Me paré, firme, como si mi boca se hubiera hecho para este momento, me giré para invitar a Sakura y observe la larga y tensa mirada que se daba con aquella mujer, le sonreía, como si esa rubia fuese mejor que ella y Sakura la miraba con el ceño fruncido.
¿Acaso esa mujer tenía algo que ver con Sasuke?
—Ante ciertos libros uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas, uno se pregunta. ¿Qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran
Aquella rubia mencionó una frase memorable de André Gide. ¿Qué significaba eso?
—¿Quién leerá a quién? ¿Quién narrará la historia de quién? ¿Yo escribiré sobre ti o tú escribirás sobre mí?
—No se hace buena literatura con buenas intenciones o buenos sentimientos—Le respondió Sakura, con una frase de un mismo autor
No sabía si ambas estaban buscando un pretexto para hablar o un pretexto para arrojarse bombas sutilmente.
Revise el teléfono, al igual que todos.
Sabía que las cosas iban de mal en peor en esta escuela, debido a que todos anunciaban una tragedia tras otra.
"¿Intento de suicidio?" El encabezado decía eso, mencionaba eso. Los reporteros no eran nada empáticos ni considerados, y en primera plana, el nombre de Tenten estaba en la portada.
