Hola de nuevo! Lamento no poder ofrecer más ni actualizar más seguido, pero no tengo tiempo últimamente… En fin, un poco más de avance. Y para los que han preguntado, Quimera no está abandonado, tan solo a la espera de tener más tiempo…
Aires de cambio
Los animales también habían participado en su particular aquelarre, según sus instintos, y Harry encontró a su pareja de hurones aun entregados a su pasión, retozando y correteando felizmente el uno en pos del otro por entre las altas hierbas del borde de la pradera. Rezongando y protestando, Azra emergió finalmente de debajo de un grieta bajo una nudosa raiz, ante la paciente y metodica insistencia de las tres cabezas de un magnifico ejemplar de runespor, en rigurosos turnos de elocuente discurso para convencer de salir a la irritable futura madre de sus crias. Probablemente para acallar finalmente al persistente ofidio. Mientras, Nagini andaba muy ocupada persiguiendo en raudo deslizamiento a su propia pareja, un robusto ejemplar de Occamy, que aletaba y examinaba con cuidado los árboles en torno al claro, ignorando las afrentadas protestas de la masiva serpiente sobre que ella no iba a poner sus huevos en ninguna clase de nido aéreo. De ninguna manera, no señor.
Hedwig voló a posarse en su brazo en busca de mimos mientras todos estaban desayunando, acompañada de Earl que revoloteó en un amplio círculo en torno a ellos, y Harry se sorprendió al ver como su usualmente posesiva mascota llamaba suavemente al otro búho ululando. El gran búho real cerró las afiladas garras en su brazo, mirándole con sus grandes ojos fijamente, para dedicar después una penetrante mirada a su amo. Desde su hombro, Hedwig chasqueó el pico y Earl parapadeó, saltando para posarse apretadamente junto a la hembra, atusándole unas cuantas plumas del cuello. Esponjandose, y con un ululato suavísimo, Hedwig picoteó el pelo de su amo jugetonamente y emprendió el vuelo tras recibir un bizcocho. Tras una ultima mirada y una ligera inclinación de cabeza, el búho voló en pos de su compañera, atrapando en vuelo el pedazo de pan que Severus le arrojara, para perderse despúes entre las ramas.
Crookshanks ronroneaba detrás de una linda Kneazle, mientras Blizzard y Tizon ladraban y perseguían a crups hembras de su misma apariencia en medio de una algarabía de ruido. Muchas elfinas de Hogwarts, otras pertenecientes a algunos de ellos, e incluso otras que no les resultaban familiares, parloteaban animadamente sentadas en la hierba con sus compañeros masculinos, augurando un súbito incremento de la población de elfos en los meses venideros.
Pero ni siquiera todo esto ni la presencia de los otros invitados, les libró de la última y vergonzosa parte del ritual. Cuando finalmente Remus se calmó - en parte gracias a la preciosa ayuda de una veela con poderes empáticos, en parte porque la idea de que había súbitamente concebido tres hijos era más abrumadora que la de su bebé haciendo "cosas" propias de la edad adulta – y Severus recobró la compostura - no es que no le atrajese la idea de ser padre, pero ni siquiera se había permitido pensar antes en la mera posibilidad…era mucho para asimilar de una sola tacada, y tener seis hijos en camino con Harry ciertamente le había descompuesto un poco los nervios – los brujos y brujas expertos del Aquelarre se sentaron en semicírculo ante sus miembros más jóvenes o inexpertos. Sonriendo con deliciosa malicia, Riddle murmuró:
-Como parte final de vuestra iniciación y para ser considerados brujos y brujas adultos, además de participar en el Aquelarre de Hécate, hemos de instruiros en los hechizos y pociones utilizados la prevención o facilitación de los embarazos, en el acto sexual, y las medidas higienicas necesarias. Ademas de en educación sexual.
Harry se ruborizó hasta las orejas y bajó la mirada un instante, Hermione aunque puso gesto de circunstancias pronto se rehízo ante la idea de nuevos conocimientos y Draco escondió directamente la cara entre las manos, gimiendo abyectamente. Con ojos espantados cual ciervo deslumbrado, Sirius intentó levantarse murmurando entre dientes:
-Creo que yo no necesito esta charla, gracias…
Remus, aunque abochornado, le tiró de la túnica, forzándole a mantenerse sentado a su lado, y le miró con severidad, haciendo suspirar con resignación a su flamante esposo, que rezongando, se reacomodó de nuevo a su lado, cruzando los brazos sobre el pecho, un gesto de inconformidad e incomodidad claro en su rostro. Cuando Remus decidía canalizar su Ravenclaw interior podía volverse muy intransigente…Riddle sonrió y añadió:
-Llegará el día en que tendréis que dar esta misma información a vuestros hijos y a vuestros nietos, a nuevos Aprendices…asi que quereis estar bien preparados para ello…
Hermione prestó aun más atención si eso era posible, Remus se sentó más cómodamente, Harry se puso verde y Severus palideció un poco ante la idea de hablar de esos temas con hijos propios, aunque él estaba sentado entre los brujos adultos y capacitados. Aun recordaba lo avergonzado que se había sentido cuando Cygnus y Riddle abordaron esa parte de su educación… Sirius miró de reojo a su pareja y se estremeció visiblemente horripilado.¡Remus podía darles todas las charlas en su nombre! Su padre Orion intentó darles a él y a su hermano "la charla" yNarcisa parecía estar a punto de saltar a pellizcar las mejillas de su hijo y murmurarle naderías, recostada en el protector abrazo de su esposo, que pese a las circunstancias, parecía tan seguro e impasible como siempre. Elwyn rezongó con una risita disimulada, mientras Draco rehusaba dejar de esconderse detrás de sus manos:
-No fui capaz de mirar a mi abuela a la cara durante quince días…pero creedme, todo esto es muy, muy necesario…
Con cierta diplomacia, Narcisa tomó la palabra y murmuró comedidamente, sobreponiéndose a sus instintos más maternales que la urgían a achuchar y avergonzar por completo con sus mimos a su retoño:
-Lo mejor será empezar por lo más básico…
Y comenzó a hablarles de normas higienicas. Tras una larga y escabrosa charla, en que todos aportaron sus conocimientos y experiencia en control de natalidad, fertilidad y embarazos, dejando tácitamente a un lado el tema más peliagudo y embarazoso de la educación sexual, finalmente Riddle estuvo satisfecho y murmuró:
-Espero que todos trabajéis en el laboratorio para reconocer y aprender las recetas de las pociones, y que practiquéis los hechizos que hemos discutido, de momento con animales. Sin duda surgirán dudas y preguntas, pero estamos aquí para contestarlas. Ya avanzaremos más otro día. Y quiero que leais sobre los aspectos…prácticos, en la biblioteca de Salazar hay unos buenos tomos dedicados a ello. No creo que la biología humana haya cambiado desde entonces…
Aliviados, los más jóvenes finalmente se libraron del sonrojo y pudieron volver a reencontrarse con los restantes invitados al Aquelarre. El pequeño grupo de acromantulas se apiñaba en un rincón cerca de los árboles, muy atareadas y los jóvenes las dejaron tranquilas, observando desde lejos el raudo movimiento de sus peludas patas, hilando seda en una frenética actividad. Firence paseaba moviendo a un lado y otro la cola con una centauride cuatralba de hermoso pelaje alazan, y piel blanca salpicada de pecas con una llameante y larguísima cabellera pelirroja que la joven llevaba suelta y cubriéndole parcialmente el desnudo pecho. Con una ligera inclinación de cabeza, los tres jóvenes saludaron al profesor de adivinación y este se golpeó suavemente el pecho sobre el corazón, en un gesto de saludo entre su gente. Esbozando una sonrisa, el gran centauro murmuró, deslizando una mano en la unión del lomo equino de su acompañante con su espalda humana:
-Permitidme presentaros a Amazon, mi compañera.
La joven centaúride sonrió y tendió la mano susurrando:
-Firence me ha hablado tantas veces de vosotros… me alegro de conoceros finalmente…El cielo estaba precioso anoche…Las estrellas auguran felices momentos, jóvenes brujos.
Los centaruros continuaron su paseo y los tres jóvenes se deslizaron entre los grupos de diversas criaturas que habian participado con ellos la noche anterior en una ancestral ceremonia de exaltación a la vida. Compartieron la ligera comida con todos los demas, y se sentaron escuchando historias y relatos en torno a los fuegos, durmiendo a ratos, aguardando el amanecer del dia 27 en el claro del ritual, charlando, degustando la cerveza de mantequilla, la fruta, los dulces, el pan y el vino que habían llevado. Los elfos estaban interesados en una alianza de sangre con Riddle, a través de su nieto y ofrecieron la posibilidad también a Sirius y Remus. Les intrigaba la fusión de las cualidades de la variante hereditaria de licantropía de la familia Rosier con la sangre élfica. Las veelas y hadas también deseaban fortalecer el vínculo con tan prominente familia y propusieron similares arreglos a Riddle y a los Malfoy. No se cerró nada en firme, pero se establecieron ciertas ofertas aceptables por ambas partes.
Fawkes habia trinado durante todo el día por todo el claro, llevando bocados escogidos a otro fénix de un profundo color azul y plateado, un fénix de agua, que estaba construyendo una especie de nido con algunas plumas arrancadas de ambos, mirra, incienso y bolas de resina endurecida de coníferas. Cuando la última luna llena se puso, y el sol comenzaba a despuntar en el horizonte, ambos fénix ardieron en una llamarada deslumbrante, roja y azul, oro y plata, trinando vibrantemente. Al desaparecer la multicolor columna de fuego, todos pudieron ver a las aves con las alas desplegadas, el pico alzado al cielo y los cuellos entrelazados, y entre ellos, un huevo de oro y plata. El nacimiento de un nuevo fénix, algo tan raro, que no existían sobre ellos más que leyendas. Los dos fénix arquearon el cuello y trinaron suavemente, mirando a su retoño. Con un crujido como el de una placa de hielo al romperse, el huevo se abrió y un polluelo cubierto de aun húmedo plumón de color blanco y plata se abrió paso entre los restos del cascarón. Fawkes respiró sobre él, abriendo mucho el pico, y el plumón se esponjó quedando seco. El fénix azul abrió su pico ante el tenue gorgeo de la cria y esta se alimentó glotonamente en su buche. Con un gesto de ánimo y un pequeño empujoncito de un ala azul, el polluelo trepó a la espalda de Fawkes y se enterró entre su plumaje, tan solo la blanca cabecita asomando entre las plumas gualdas de su espalda.
El fénix azul cogió con su pico los dos trozos del cascarón y revoloteó para poner uno en manos de Severus y el otro en las de Harry. Dejando que dos gruesas lágimas de color ligeramente turquesa resbalasen de sus ojos, el ave las dejó caer sobre la frente del joven, sobre su cicatriz, y trinó de nuevo, aleteando. El rugoso parche de piel enrojecido se alisó, y su color se hizo tenue y apenas visible, solo un trazo de piel entre blanca y rosada.
Cuando los primeros rayos de sol iluminaron la verde hierba, en procesión, abandonaron el lugar. La ceniza procedente de las enormes hogueras fue esparcida por la hierba, y dejaron atrás un prado lleno de alta y madura hierba, pilas de fragante heno, grano, sal y los restos de provisiones no consumidas. Los encantamientos protectores del clima perdurarían un tiempo y todos los habitantes del bosque podrían disfrutar de la jugosa hierba brotada en la luna llena, tan preciada en el duro invierno. La proxima primavera el lugar seria especialmente fructífero, bendecido y vivificado por la magia y fertilizado su suelo por las mágicas cenizas. Los animales se dispersaron, retornando al abrigo del bosque, después de borrar rigurosamente a lengüetazos las runas escritas con sangre sobre las viejas piedras y los humanos y sus invitados recorrieron los helados senderos del bosque hasta el castillo. Un aire de perturbación, una invisible inquietud flotaba entre los viejos muros y les condujo hasta el lugar de máxima actividad de la escuela. Cuando entraron por las puertas del Gran comedor, reinaba la agitación y el nerviosismo entre sus inquilinos. Visiblemente aliviada, Minerva se levantó con premura, alzándose el ruedo de la túnica y se apresuró a reunirse con Severus en lasala de profe, seguidos de los otros Jefes de Casa. Los alumnos cruzaban murmullos inquietos entre ellos, aunque tambien miraban con curiosidad el aspecto algo desaliñado de los recién casados, su familia y sus curiosos invitados. Con un gemido ahogado, llevandose una mano al pecho, Minerva le tendió a Severus un ejemplar del Profeta y el hombre lo desdobló, frunciendo el ceño.
El titular, en grandes letras sobre una foto a toda página de Bellatiz Lestrange era: "Fuga de Azkaban". Un asalto y una fuga masiva la noche del 24 al 25, explicaba en las páginas interiores el diario, con fotos de todos los presos fugados: los mortifagos encarcelados y algunos otros presos comunes, sobre todo hábiles ladrones. Una fuga muy bien planeada. En esos días festivos el número de efectivos humanos se habia reducido a casi un tercio de lo habitual: después de todo, los dementores eran la mejor guarda y defensa de la prisión. Nadie se había percatado de nada extraño hasta media mañana del 26. Solo cuando el grupo de relevo llegado a la isla la noche del 25 realizó la primera ronda física para distribuir el rancho de la mañana entre los presos, los aurores se habían encontrado con la desagradable sorpresa de varias celdas vacías y de otras muchas con sus inquilinos habituales cambiados de sitio.
