Estoy de vuelta! Lamento la tardanza, pero ahora tengo poco tiempo. Y estoy un poco atascada con la trama. Pero espero que os guste.¡ Y dejadme RW!
BAJO LA ATENTA MIRADA DE UN PADRE
Cuando el bullicio y los nervios de todas las novedades dieron paso nuevamente a una actividad más calmada, con el regreso a las clases habituales y la progresiva desaparición de casi todos los padres "squib", surgieron nuevos problemas. Tanto Harry como Hermione habían estado dedicando gran parte de su tiempo a ayudar a integrarse a los adultos y a sus hijos pequeños. Los niños, con independencia de su estatus, y tras mucho debate, habían acabado en el flamante orfanato de Hogsmeade, al cuidado de magos y criaturas leales…y a un tiro de piedra de Hogwarts. Draco también participó, por supuesto, pero la educación inicial muggle de los otros dos Aprendices hacia que entendieran mucho mejor por lo que estaban pasando los recién llegados. Un par de parejas no había sobrevivido a las noticias, y las demandas de divorcio estaban firmadas y en marcha legalmente. Descubrir que sus hijos no eran realmente suyos y todo lo demás había sido demasiado para el ego masculino de un par de hombres. Que se habían ganado una desmemorización exhaustiva, además de firmar en las condiciones de divorcio la renuncia a todo derecho de visita y la concesión a nombre de los niños de generosas compensaciones monetarias. La madre de Colín y Dennis Creevey, Marie, había solicitado quedarse en el orfanato, y dado que era profesora de primaria y su había roto con ella y los niños poco después de que Denis recibiera su carta, era ahora la flamante profesora de Estudios Muggles del orfanato de Hogsmeade.
El retorno a la rutina tras el fin de las vacaciones supuso el retorno a las habituales actividades de todos, y entre ellas, la atención y dedicación de los Aprendices a sus Maestros y viceversa. Y el primer fin de semana, la primera vez que Remus sorprendió a Harry saliendo del dormitorio de Severus, se enojó tanto que sin mediar palabra lo cogió del cogote y lo llevó gruñendo hasta su propio cuarto, entre entrecortadas, fútiles y cada vez más exasperadas protestas del muchacho. Sirius salió del vestidor al oír la conmoción, terminando de ponerse un batín sobre el pijama. Remus estaba furioso, los ojos completamente dorados, y gruñó roncamente, cerrando la puerta de un sonoro portazo y soltando finalmente a Harry. Indignado y frotándose el dolorido cuello, el joven se revolvió y preguntó con brusquedad, visiblemente sorprendido y enojado:
-¿Se puede saber qué te pasa papá?
Sirius se acercó con cuidado a Harry, y tras una ligera duda, apartó su largo pelo. En su cuello comenzaban a formarse rojas marcas, huellas del férreo agarre de Remus. Con cierta vacilación, Sirius murmuró:
-Yo también quisiera saber porque le has hecho daño a nuestro hijo, Remus…
Remus se tensó un poco, pero replicó mirando enojado al joven:
-¡Estaba en el dormitorio de Severus!
Harry iba a replicar algo, y Sirius alzó las cejas en muda pregunta, cuando unos nudillos repiquetearon en la puerta:
-¿Harry? ¿Estas bien?
La preocupada voz de Severus se filtró a través de la puerta, y resoplando de indignación, Harry se encaminó hacia ella y la abrió, sin dar lugar a que ninguno de sus padres pudiera protestar.
-Si, estoy bien.
El tono del joven era seco, y sus hombros estaban rígidos, pero sus ojos se dulcificaron suavemente al cruzar la mirada con su Maestro… y flamante esposo. Los agudos ojos oscuros descubrieron las rojas huellas de los dedos de Remus, y los pálidos labios se tensaron levemente, pero el hombre decidió no hacer ningún comentario sobre ello. La situación era tensa, muy tensa, y Remus parecía…erizarse con su mera presencia… Con un leve carraspeó, mirando a unos y otros, Sirius murmuró:
-Harry, vete a tu cuarto por favor.
El joven miró a Severus y después a Remus, y dudó durante unos instantes. Un leve gruñido comenzó a reverberar en el fondo de la garganta de Remus y Severus susurró con suavidad pero decisión:
-Obedece a tus padres, Harry.
Cruzando una intensa mirada con Severus, Harry pareció relajarse un poco y exhaló un levísimo suspiro de frustración. Mascullando un casi inaudible "está bien", el joven volvió la mirada a sus padres y murmuró con resignación sus buenas noches, pero prescindiendo de su habitual beso y abrazo. No estaba de humor para eso, precisamente. Solo recibió respuesta de Sirius, ya que Remus estaba demasiado ocupado intentando hacer volar en pedazos con la mirada a Severus…En un último gesto de desafío, Harry besó levemente la mejilla de Severus y desapareció rodeado de un manto de indignado silencio, seguido del último gruñido de Remus. Cuando el portal de acceso al dormitorio de los chicos se cerró, el licántropo gruñó exasperado, avanzando un paso con los puños cerrados hacia el actual Director de la escuela que aun estaba plantado en el umbral de su dormitorio:
-¡No vuelvas a tocarlo!
Cruzando los brazos sobre el pecho, Severus murmuró apagadamente:
-Creo que ha sido al contrario, Remus…
Sirius se interpuso entre ambos, y musitó calmadamente:
-Remus, por favor…no creo que este sea el mejor momento para esto ¿Podemos hablar primero?
Aun enojado, el licántropo se volvió de espaldas, y Sirius miró por encima del hombro a su… ¿yerno? Reprimió un temblor e hizo un gesto con la cabeza. Severus no se hizo de rogar, asintió y dejó a solas a la pareja, cerrando suavemente la puerta. Esperaba que la situación se normalizase pronto, porque las tensiones en el seno de la familia no eran buenas, especialmente ahora.
Tras la puerta cerrada, los dos últimos Merodeadores tuvieron una acalorada conversación, casi un monólogo por parte de Remus, donde este expuso sus angustias y miedos respecto a Harry. Las sensaciones no eran tan intensas con Hermione, quizás porque era mayor y muy juiciosa, quizás porque había tenido más tiempo para asimilar la situación. Le asustaba que Severus se aprovechase de su hijo, y que este se lanzase sin pensarlo a los brazos de Severus, ya que para él era aun un niño y no estaba preparado… Además, estaba la espinosa cuestión de las visitas del hombre a ciertos cuartos de la parte trasera del Cabeza de Cerdo y las dudas que eso planteaba sobre su verdadera inclinación sexual. Sirius suspiró, abrazado al costado del licántropo, los dos recostados sobre su amplia cama, ignoró las dudas de su esposo sobre Severus y murmuró con suavidad:
-Luny…Harry tiene dieciséis años, está por encima de la edad del consentimiento legal del Reino Unido muggle…
-¿Y no podemos mudarnos a Irlanda? ¿O a Estados Unidos?
Sirius rió suavemente ante el tono demandante y denegó, acomodando mejor la cabeza de su esposo en su regazo, hundiendo sus dedos en la masa de cabello castaño, deslizando las puntas de los dedos por el cuero cabelludo, masajeando y disolviendo tensiones.
-Me temo que no.
Remus suspiró, se removió y masculló con cierta frustración, entrecerrando los ojos bajo las caricias:
-Bueno, era una posibilidad…
-Absurda e inútil. En el mundo mágico la edad legal es de 15 años. Además…están casados, Remy.
Abriendo los ojos dorados salpicados de azul, y mirando con aspecto tenso a su esposo, Remus dejó ir una nueva y vehemente protesta, y aunque su voz no se alzo demasiado, estaba llena de emoción:
-Nadie debería encontrarse repentinamente casado a los dieciséis años, Siri. No es justo. Entró en ese claro siendo un niño, sin ni siquiera un novio o una pareja informal, ¡Y de repente, zas! ¡Un esposo y seis hijos!
Libre de la influencia calmante y relajante, liberadora de las pociones, alimentos y bebidas utilizadas en el Aquelarre, Remus había tenido tiempo para dejar que sus inseguridades y miedos creciesen. Todavía no acababa de entender por completo lo que había sucedido. El animago de ojos zafiro acarició un poco más a su esposo, y tras un rato murmuró:
-No habría sucedido nada ni estarían casados si no se amasen sinceramente, así que no veo cual es el problema.
-¿Y si cambian de idea? El asunto con Krum fue todo un fiasco…para Harry desengaño…
-¿Cómo van a hacerlo? Es imposible, Remus, la Madre no los hubiera unido y bendecido si su amor no fuese sincero y verdadero, capaz de perdurar toda la vida. Ella solo nos ha juzgado merecedores de su regalo, están…estamos unidos para toda la eternidad, en esta vida y en las venideras…
Los ojos de zafiro relucían con sinceridad y Remus guardó silencio un buen rato. Finalmente se giró, colocándose boca abajo entre las piernas de Sirius para mirarle mejor a la cara y murmuró con una vocecilla tímida e insegura, impropia de él:
-No estoy cómodo con la idea de Harry y Severus…
-¿Teniendo sexo?
Remus asintió visiblemente incomodo y Sirius murmuró reanudando las caricias al cabello castaño:
-No creo que eso vaya a suceder de inmediato…Severus es demasiado honorable y respetuoso…y Harry puede estar locamente enamorado, pero aun necesita tiempo para asimilar todo lo que ha pasado. Tenemos a nuestro favor dos cosas: los deseos de complacernos de Harry y el sentido del honor de Severus. Harry es completamente adulto legalmente ahora, independiente de nosotros y solo debe responder ante su esposo, Severus. No puedes tensar demasiado la correa, Remus, porque realmente, Harry ya no nos debe obediencia. Si lo fuerzas mucho, se revolverá contra nosotros. Pero si le dejas cierta libertad, es más que probable que Harry se someta de buen grado a ciertas restricciones razonables…
Remus guardó silencio, la mejilla descansando contra un muslo de Sirius, su mano en el otro y este murmuró suavemente con ciertos remordimientos centelleando tras los zafiros de sus ojos:
-Recuerda, Remy, que yo me rebelé contra los deseos de mi padre…e hice cosas estúpidas e impulsivas solo por ir en contra de él…
Remus se tensó imperceptiblemente, y una oleada de celos y posesividad le recorrieron. Había sido un infierno ver a Sirius flirtear y saltar de cama en cama, en batane desafío de las tradiciones y creándose una terrible fama de playboy, mientras ambos continuaban negando la atracción existente entre ellos. Hasta que Remus cumplió 16 años y el lobo en el demandó que sedujese a su casquivana pareja. Sexto había sido un curso intenso, con unas vacaciones de verano realmente memorables… Mientras acariciaba lentamente la pierna de Sirius, Remus susurró:
-¿Casados para siempre?
Sirius asintió, su rostro iluminandose y Remus esbozó una sonrisa traviesa.
-Supongo que tendré que acostumbrarme…a ser un hombre formalmente casado…
Y el castaño tiró con insistencia del elástico del pijama de Sirius, haciendo que los ojos de este relucieran con vigoroso interés. ¡Oh si! Definitivamente si.
HP&SS
El desayuno del sábado fue ciertamente…bizarro y repleto de sorpresas. Más calmado, relajado por la renovación de la intimidad entre él y Sirius - El Aquelarre y su ritual les habían dejado a todos….mmh nulificados en el ámbito sexual. Después de todo, sus cuerpos necesitaban un cierto tiempo para retornar a la normalidad tras la explosiva intensidad de esa noche - Remus despertó de mucho mejor humor entre los amantes brazos de Sirius, que aun tenía el aspecto satisfecho de que había reencontrado muy entusiásticamente los placeres del sexo. Cuando consiguieron salir de la cama, y después de la ducha, se encaminaron a las habitaciones de los Malfoy, para tener el habitual desayuno y reunión informal de los sábados. Lord Ryan estaba sentado en un sillón ojeando el Profeta, y los Malfoy tomaban una taza de té. Severus se les unió antes de que ninguno de los Merodeadores tuviese tiempo de sentarse y se disculpó por la tardanza. La escuela demandaba atención continuamente. Riddle cerró el periódico y se sentó a la mesa murmurando:
-Tonterías Severus. Es sábado, relájate un poco.
Los elfos sirvieron el desayuno y tras unos instantes, viendo que todos comenzaban, Remus preguntó:
-¿No esperamos a Elwyn?
Narcisa dejó su té, y con una tersa sonrisa murmuró:
-No creo que le veamos hasta la hora del almuerzo. Después de todo, no creo que piense dejar a Draco solo…no después de haber pedido permiso para dormir en la misma cama…
Remus se atragantó con su café, y tras un acceso de tos, unas palmaditas y una mirada de Sirius, el castaño dejó de boquear y farfulló con cara de asombro:
-¿Habéis dejado que…?
-Están mágicamente vinculados, más que casados, Remus. Y el contrato de matrimonio legal se firmará en pocos días, en cuanto se termine la revisión. No podemos prohibirles nada.
La tersa voz de Lucius hizo que Remus se girase hacia él y el rubio aristócrata continuó donde su esposa lo había dejado:
-Elwyn ha accedido a esperar para consumar por completo su unión, principalmente porque Draco no está preparado por completo para ello aun, y prolongar una especie de cortejo, pero sin restricciones. Por lo demás, no puedo legalmente interferir en su relación. Solo puedo aconsejar a mi hijo lo que creo que es mejor para él, y esperar que acepte mis palabras.
Remus miró a Sirius y este pareció decirle "Te lo dije" con los ojos y el castaño suspiró pesadamente. Sentados ante él estaban los esposos de sus dos hijos, de sus cachorros…Al menos con Riddle había tenido algo de tiempo para asimilarlo…Y su educación le hacía ser muy conservador y clásico. Con un carraspeo, Lucius abrió una gruesa capeta clasificadora de acordeón que había sacado de alguna parte y comenzó a rebuscar entre los múltiples compartimentos. Con una floritura, sacó un grueso legajo de pergamino, lo copió dos veces a golpe de varita y tendió uno a Lord Tyrone Michel Ryan y otro a Lord Severus Snape Prince.
-Si me lo permitís…contrato de matrimonio amistoso Malfoy estándar. Todas las clausulas particulares alguna vez usadas por la familia y las familias que han emparentado con nosotros y las que son necesarias legalmente están recogidas aquí. Solo hay que rellenar los nombres de los contrayentes en el primer pliego y seleccionar a punta de varita las condiciones que se deseen de cada grupo. Las obligatorias legalmente son las primeras, y si en algún aspecto, no encontráis una clausula a vuestro gusto, podéis redactarla, aunque habrá que asegurarse de que es válida legalmente enviándola a revisión del bufete de abogados.
Con cara de ligero asombro, Remus murmuró mirando al grueso fajo, a la repleta carpeta y a la socarrona expresión del rubio:
-¿Contrato de matrimonio estándar? ¿Qué demonios llevas ahí Lucius?
Con una sonrisa Lucius murmuró:
-Un Malfoy está siempre preparado. No se sabe cuándo puede hacerte falta un contrato de matrimonio concertado, de trabajo, de compra, de venta, arrendamiento, de maternidad subrogada, de reconocimiento de deuda…
Remus dilató los ojos, recordando que en un futuro próximo ellos iban a necesitar al menos al menos los de maternidad subrogada y se pasó la mano por la cara con un gesto de frustración. Sirius se había encargado del papeleo de su matrimonio, y cuando los ojos de ambos conectaron, el licántropo supo que Lucius había ofrecido su ayuda de igual manera antes. Y el resultado final era bueno. Severus tomó los papeles, y los guardó en su túnica y Ryan ojeó por encima el documento y murmuró:
-Tenía un borrador prácticamente casi listo, pero lo revisaré de nuevo. No creo que tarde más de un par de días, en poder presentar un documento y comenzar la revisión y aprobación del mismo, Remus. ¿Severus?
Carraspeando, el Maestro de Pociones susurró suavemente:
-No creo que pueda tener algo listo en tan poco tiempo, Milord.
Frunciendo el ceño, Ryan añadió con decisión:
-Una semana Severus. Al menos un borrador preliminar. Sin escusas.
Tomando un sorbo de té, Ryan fue contemplado por un boquiabierto Remus, mientras Severus asentía en silencio, levemente ruborizado. Cuando dejó la taza en la mesa y tras un bocado a su tostada, aun bajo la mirada de Remus, Ryan añadió:
-Y un anillo Severus. Quiero ver un anillo en la mano de Harry. Mi nieto estará legalmente casado en breve, pero esa no es excusa para privarle de un anillo de compromiso.
Narcisa ocultó una risa detrás de su mano, y Lucius pareció encontrar repentinamente interesantes los bordados de la servilleta. Sirius cruzó la mirada con Severus y este pareció palidecer. Con aire satisfecho, el actual Lord Black murmuró:
-Y Severus, dale tiempo para…ir a su propio ritmo, no le presiones. No le hagas sentirse obligado. Después de todo, Harry no va a ir a ningún lado…
Remus dedicó una mirada admonitoria a Severus y sonrió orgulloso de su esposo. Riddle era mucho más intimidante que cualquiera de ellos dos, pero Sirius era un buen padre, un padre igualmente preocupado y mucho más sereno, tomó su taza de té.
