Vamos amor consumido, aguanta un año

Pon un poco de sal, nosotros nunca estuvimos aquí

Mío, mío,mío,mío

Mío, Mío, mío

Mirando al lavabo de sangre y barniz aplastado

Le digo a mi amor que lo destruya todo

Que corte las cuerdas y me deje caer

Mío mío mío mío

Justo en ese momento estoy en lo más alto

Y te dije que fueras paciente

Y te dije que estuvieras bien

Y te dije que fueras equilibrado

Y te dije que fueras amable

Y por la mañana estaré contigo

Pero sera de una manera diferente

Yo tendré todos los recibos y tú tendrás todas las multas

Vamos amor consumido

¿Que ocurrió aquí?

Y ahora tú amor esta consumido

¿Entonces quién diablos era yo?

Porque estoy rompiendo todas los caminos

Y al final de cada una de tus líneas

¿Quién te amará?

¿Quién luchará?

¿Quién se quedará atrás?

Vamos, amor consumado

Llorando desconsolada me encontraba.

—Deberías calmarte Ino

Intentó darme ánimos.

—Es que, eso está mal…

Lo dejó al aire

—¿¡Que mierda hacen aquí!? Deberían irse

—¡Nos has corrido más de diez veces, no me iré de aquí! Quiero saber, no, exijo saber ¿Qué mierda tienes en la cabeza? ¿Es que no te sientes mal por lo que has hecho? ¿No tienes vergüenza?—Hablo Kin, la moralista, la que lo hace por detrás porque por delante es pecado

—¿Por amar a alguien?

—Ese amor era enfermo, no seas idiota, tú hermano nunca estuvo enamorado. ¡Es tu hermano!

—Y ustedes son unas simples fulanas que quieren saber el chisme

—¡Basta Ino!—Me dijeron, lloré más fuerte

—Deidara no me lo perdonará, que le haya hecho tal escándalo, él ya no me va a amar, he perdido al amor de mi vida

—Ino…

—¿Es que no te importa lo que están diciendo todos en la escuela?

—Me interesa poco lo que piensen de mí, se pueden ir a la mierda—Les dije, Kin y la pendeja de Tayuya me tenían harta—¡VAYANSE A LA MIERDA! QUIERO ESTAR SOLA, QUIERO ESTAR SOLA

—Nos iremos idiota, pero te juro, que si le vuelves a rogar, le diré a tu madre, no solo a ella, a las autoridades, no está bien Ino

Abrace con fuerza la almohada y grite en ella, Deidara me estaba dejando y no podía permitir eso.

Él me había jurado que las chicas con las que había estado eran por apariencia, porque me amaba y no dejaría que me separaran de él.

Ya habían pasado 72 horas y no me había llamado, ya habían pasado 72 horas y no había ido a la escuela, y todos hicieron como que no pasó nada, me daba igual lo que pensarán, no me importaba. Me daba igual si me quedaba sin amigas, me daba igual que todos me odiaran, que me molestarán, nadie lo haría, o sea soy yo ¿Quién me va a molestar?

Me acurruque en la cama y cerré los ojos recordando lo ocurrido, era una idiota.

—No puedo creer lo que está diciendo esta ¡Deidara! ¿¡Cómo es posible!? ¡MALDITA SEA DEIDARA TE ESTOY HABLANDO!—Colgó el teléfono, mire a Tonten, estaba llorando—No me vengas con eso

—Fue su culpa, si ustedes me hubiesen escuchado, si solo ustedes…

—Cállate—Le abrí la puerta del auto, no estaba para soportar los lloriqueos de una nefasta

—¿A dónde vamos?

—¡Me pones los nervios de punta niña, cállate!

—Ino, no estoy de humor para pasar por lo mismo. ¿No sientes culpa de lo que me está pasando? ¿No te da miedo de lo que eres capaz de hacer? ¿Crees que esto esté bien? ¡Tú hermano me violo, violo a tu amiga! ¿Y a ti no te importa?

—¿Qué es lo que quieres? ¡CARIDAD! No somos beneficencia pública

¿Cómo pudo hacer eso aquel inútil, ¿Cómo pudo violar a ella? Más bien como pudo embarazarla

La idiota seguía llorando.

—Solo quiero que tu hermano me pague el aborto, mi abuela no lo soportará, él y sus amigos y todos los que dicen esto—Me dijo

—Mi hermano no pagará nada

Estaba furiosa, como se maldita sea, maldito Deidara.

¡Había dicho que no más engaños!

¡Me lo prometió!

Me baje a la entrada de su casa, me postré en la puerta y puse el dedo en el identificador, me rechazó.

—MALDITA SEA DEIDARA ABREME

Le grite, como loca, patee la puerta un par de veces.

—DEIDARA NO ME IRÉ DE AQUÍ HASTA QUE ME ABRAS

La puerta la abrió otra mujer, la mire, queriéndola asesinar, pero ahora no era momento para eso. Caminé enfurecida hasta su habitación, con Tenten detrás de mí.

—¡SON COMO MIL ESCALERAS DEIDARA! ¿ME HARÁS SUBIRLAS TODAS? —Me esperaba en la cima, corrí y llegué golpeándolo, enojada, furiosa, el reía, como si esto no le importara—MALDITA SEA, COMO ES QUE ELLA VA A TENER UN HIJO QUE ES TUYO. COMO TE PUDISTE METER CON ELLA PEDAZO DE MIERDA, ME DIJISTE QUE NO IBAS A ESTAR CON ALGUIEN MÁS, ME DIJISTE QUE—Me empujo de lado, caí de sentón y observo a Tenten

—¿Quién dijo que es mío?—Le pregunto Deidara

Tonten lo miro avergonzada y llorando en silencio, desvió su mirada—Yo recordé todo, tú fuiste el primero que se metió conmigo y varias veces…yo, no quiero, solo quiero que me ayudes

—¡YO NO ME HARÉ CARGO! ¿Qué te hace pensar eso? ¿Estás loca niña?

—Solo quiero que…

—¿Qué? ¿Qué?

—Que me ayudes a pagar el aborto

—¡ELLA NO VA A TENER UN HIJO TUYO!

Deidara se dejó caer de hombros—Bien. Ino, ve abajo y tráeme la chequera

Lo obedecí, enojada, lo que le esperaba si alguien se llegaba a enterar de esto, empujé a Tenten del hombro, retándola, la odiaba a la maldita puta. ¿Cómo pudo acostarse con Deidara? Con mi Deidara. Y ¿Cómo él pudo traicionarme nuevamente? Me iba a morir de un enojo

Me detuve a la mitad de las escaleras.—¿¡Donde se supone que!?—Vi como empujaba a Tenten de las escaleras, su cuerpo pegando de un extremo a otro, revotando en las paredes, me llevó de paso los diez escalones restantes

—¡ESTAS LOCO!—Le grite, viendo como bajaba como si nada

—Ella quería un aborto, es lo que le di, lo más eficaz

Me levanto con cuidado, separándome de Tenten, chasqueó los dedos y alguien apareció—Si señor

—Llévatela, déjala en el hospital, ya sabes que hacer

Mire a Tenten, inconsciente, viendo como la levantaban, Deidara le dio un golpe en el vientre, tomo la muñeca de Tenten y formo un puño con su mano, golpeó la pared con la mano de Tenten varias veces hasta que los nudillos de Tenten sangraban. Intenté ir tras ellos, pero Deidara me tomó de la cintura

—¿A dónde vas muñeca? Las cosas entre nosotros no han terminado

Tenía miedo, de lo que acababa de hacer, pero esta no era la primera vez que lo hacía, tuve miedo de ser Tenten, de que me hiciera eso. Me giro el rostro y me besó, me tocó y me fue quitando la blusa, hizo que me mojara, con sus manos, estaba deseosa de él, mi piel ardía y todo en mí palpitaba porque Deidara estuviera dentro, pero él no lo hacía, intente acariciarlo, pero no estaba excitado.

—No lo haremos más, te has portado mal

—¿¡QUE!? ¿Ya no me quieres idiota? ¡Te acuestas con cualquier fulana y a mí me rechazas!

—Mejor vete—Me encaminó a la puerta y la cerró en mi cara, esto no se podía quedar así

—Maldita sea—Pensé, dejé de estar deprimida y tomé cartas en el asunto, me levante, me lavé la cara y me maquillé.

Era imposible que Deidara pudiera estar con otras.

Él me había jurado amor eterno. ¿Dónde está su miserable amor?

Observe a mi madre, maldiciendo nuevamente la televisión, maldiciendo a mi padre, aquel hombre que le destruyó la vida. Participaron en seis películas juntos, en doce series, para que al final, lo único que quedará de su amor, fuesen aquellas mentiras.

Entre al coche y pensé internamente en que le diría. ¿Qué haría? ¿Cómo lo traería de vuelta? ¿Cómo no se da cuenta que estoy completamente loca por él, que su amor me está asfixiando, que ya no puedo ocultar esto que siento.

Deje el auto y lo vi, saliendo. Corrí inmediatamente.

—Deidara—Le hablé

—Aléjate Ino—Entro rápido a su auto, corrí y me puse adelante, el aceleró indicándome que si no me quitaba me iba a atropellar.

¿Cómo una chica tan linda puede caer tan bajo por amor?

¿Cómo él no podría amarme?

—¡Patética!

Mis ojos se cristalizaron

—¡Eres una idiota Ino! Quitate

—Sé que no lo harás—Le dije con seguridad—Porque tú me amas—Asentí, a mí misma, para convencerme de esto—Pero tienes miedo a arriesgarte

Aceleró un poco y yo retrocedí.

—¡AY POR DIOS! Kurotsuchi, ayúdame con esto

Sentí un temblor, algo me invadió; Entonces retrocedí, observando a la lesbiana que fingía ser mi amiga, la única amiga que tenía y a la que le había dicho casi todo, omitiendo lo de Deidara, pero supongo que ella sospechaba.

Cuando vio que me removí, comenzó a subir, vi como besaba a Deidara y observé como se iban.

Mi amiga me engañó con mi hermano, mi hermano me engañó con mi amiga. ¡LA MALDITA PERRA SE BURLO DE MÍ!

—MALDITOS HIJOS DE PUTA—Les grité, sabiendo que no me iban a escuchar. Los relámpagos se escuchaban, como si hubiesen despertado con mi irá, todo lo que sucedería sería gracias a mí. Maldije todo lo que pude, todo lo que mis lindos dientes pudieran rechinar, y me senté, afuera de su casa, empapada por la maldita lluvia, llorando como desquiciada, me habían hecho trizas y quería que sufriera, que la maldita de Q sufriera de verdad, maldita lesbiana. Me hizo creer que quería conmigo, cuando realmente solo quería acostarse con Deidara, o Deidara lo hizo para que me alejara de él. Tengo tanto, tanto, tanto….

La maldita lluvia me golpeaba fuerte, pero no eran tan doloroso, como mi garganta, quería gritar, quería…golpear tantas cosas, arreglar cosas, morirme.

De repente ya no sentía la lluvia, a pesar de que estuviera lloviendo. Me sentía pesada, me sentía…

Miré hacia arriba, alguien me observaba.

—Una chica tan linda como tú no debería estar llorando

Me tendió su sombrilla, dedicándome una última sonrisa antes de marcharse, aquel chico se empapó al instante, en su traje, ocultando su maletín para que no se mojara más. Vi también, como le daba su lonche a un perro que pasaba por ahí.

Observó una vez más donde me había encontrado y me dedico una sonrisa, una mueca.

¿Cómo podía sonreír con este clima? ¿Cómo podía sonreírle a alguien destrozada? ¿Cómo le sonreía a alguien que no le iba a corresponder?

Miré mi auto a distancia, y tomé un poco de las fuerzas que ese chico me había brindado para subirme.

Cuando encendí el auto se encendió la pantalla y salió a reproducción aquella escena en reversa donde Gwen Stacy caía.

Me sentía así, cerrando los ojos ante mi final inesperado.

Solo esperaba en estos momentos que alguien me chocara a la verga para morirme. No me interesaba nada de lo que ocurriera, ni me importaba seguir muriendo, quería que sucediera algo, algo que hiciera que Deidara regresara.

Observe como otro coche se detenía y me baje del mío, observando a su amigo bajar.

—Hola—Le dije, tímida.—Estuve esperando a que mi hermano me abriera

El me ignoró, su cabello gris iba peinado hacia atrás, y tenía un collar extraño. Era delgado, portaba un sombrero en una de las presillas de su pantalón entubado, y tenía unas botas manchadas de lodo. Colocó su dedo y la puerta se abrió.

—Tengo que ponerme ropa seca

Le dije, caminando delante de él, solo se limitó a caminar sin decir nada. Me quite el suéter y lo exprimí, tosí para que pareciera más real mi cambió de ropa. Subí las escaleras corriendo, como si quisiera cubrirme de esta lluvia, él nuevamente colocó su dedo y las puertas se abrieron.

Cuando entre a la mansión de Deidara, me quité la playera, no me interesó que estuviese él observando. Me quite la ropa, hasta quedar solo en la interior, subí las escaleras por las que había rodado Tenten, él me siguió, obviamente estaba funcionando.

Cuando estuve por quitarme el sostén, él me tomó de las mejillas e hizo que lo observara.

—No sé qué te ven. Tu rostro es muy común, eres muy delgada. No tienes nada emocionante que decir

Realmente equis. Me daba igual lo que dijera

—Pero ese rostro es más bonito estando triste. Te hace interesante ¿Qué más hay que descubrir?

—¿Por qué no lo averiguas por ti mismo?

Me giró y colocó sus manos en mi abdomen, tragué gordo, como si esta fuese la mejor venganza no planeada.

—No eres mi tipo—Me dijo, rechazándome, pero sin quitar las manos de mi

Me reí. Y me giré—Soy un maldito Ángel. ¿Por qué no coges conmigo y ya?

Me giré y deje que el hiciera lo suyo, se movía muy tosco para mi estilo, pero me gusto la forma en que me tocó, como si fuese un instrumento, alguien que admirar, una escultura, algo que ver, algo que no se maltrata, algo delicado. Tocaba mis labios, tocaba mi piel, ambas manos rodeaban mi cintura, y me tomaba de ahí

—No hables—Me dijo

Había sabanas por toda la habitación, había pintura, así que metió su mano en un bote, y comenzó a embarrarme, a dibujar algo en mí comenzó a mancharme la cara con pintura, comenzó a tocarme y mancharme, disfrutando eso. No entendía su arte, no entendía sus manchas, no entendía absolutamente nada de lo que él hacía en mí, solo esperaba que Deidara llegara para que me observara.

Él provocaba esto en mí, la idea de abandonarme, la idea de vengarme.

Yo lo di todo por él, y él no dio nada por mí. Rechace a tanta gente porque lo amaba, perdí tantos amigos y me llegue a perder, y todo porque quizá no fui suficiente, y todo porque quizá no era lo que él quería, me amaba, pero lastimosamente solo me veía como su hermana.

—¿Cuándo llegas a ser suficiente para alguien? ¿Cumplir con todos sus criterios? Le has dado a la persona todo lo que él quiso y no fue suficiente, le amaste como nadie lo amó—Las lágrimas rodaron y el comenzó a marcarme más partes del cuerpo—Le entregaste todo, lo amaste solo a él, y él no te amó. Él me lastimó

—¿Y tú? Resolviendo los problemas dejando que otro te meta un pedazo de carne entre las piernas. ¿Te hace sentir mejor?—Negué

Tomó un espejo y me mostró lo que había hecho, dibujado tres veces cada parte de mí, como si estuviese en movimiento, mi rostro había cambiado, tres narices, seis pares de ojos, solo delineados, solo el contorno, provocando un efecto, en mi corazón había una revoltura, en mi cuerpo un montón de pintura distorsionada, trazos inconclusos, a la mitad. Una corona azul en el hueco que había en mi corazón. Y partes rotas, grietas en mí.

—¿Qué eres?

Me levante de donde estaba y lo observé a él y luego a la habitación, con los rostros de él y Deidara en todo el lugar.

—Eres una perra más Ino. No sé porque Deidara coge contigo, no tienes nada de especial, no sé porque te protege, si solo hay cristal en tu alma. No sabes quién eres, y nadie sabe quién eres, se olvidarán de ti, de ese rostro frívolo, de esa manera déspota—Retrocedí unos pasos—No eres más que un pedazo de carne efímero, así como existes ahora no podrías existir. Así como piensas ahora no podrías pensar. Así como caminas, ya no lo harías más.

Temí, a la escaleras, baje, una por una, con sumo cuidado, Deidara abrió la puerta.

—¿¡PERO QUE MIERDA!?

—¡Sácala de mi vista antes que la arroje por la escaleras!—Comentó, con una cámara, caminando hacia mí, baje nuevamente, dos escalones, pero Deidara no venía y sentí el chorro salir de mi vagina, toque entre mis piernas, y había restos de él en mí

—Ino…—Mencionó Deidara en un susurró, no comprendia que pasaba aquí, quien era él, porque le daba órdenes a mi hermano, o porque quería arrojarme de las escaleras, observe mi ropa tirada en el suelo, Deidara me tomó del brazo y me arrojo afuera, sin importarle que estuviese desnuda o que estuviese lloviendo—¿¡QUE MIERDA TIENES EN EL CEREBRO!? MALDITA SEA INO, TE HE DICHO QUE TE ALEJES, TE HE DICHO QUE TE VAYAS. NO TE NECESITO, NO TE AMO JODER, MALDITA SEA.

Mi cara tembló, se distorsionó. ¿Cómo mi hermano me sacaba así?

—Me…me…

—TODO FUE UNA PUÑETERA MENTIRA, DESASTE DE TUS ILUSIONES, POBRE NIÑA ILUSA. ALGÚN DÍA TU INOCENCIA TENÍA QUE ACABAR

—Es una desgracia—Dijo, tomándome una fotografía, la cámara la arrojo al instante—Alguien tan hermosa que se echa a perder

Volvió a meterse—Vete de aquí. Lárgate

—Deidara—Me cerró la puerta, dejándome ahí, derritiéndome, las puertas se abrieron, y tuve que caminar, rompí las ventanas de mi coche porque había dejado las llaves dentro. Limpié los vidrios, y esta vez grite, pero ya no podía llorar, vi como todo se iba deshaciendo alrededor, manejé hasta el barrió más bajo y me toque el volante varias veces hasta que el huevón salió—Shikamaru—Le dije, con tanto sentimiento, observó las condiciones en que venía y tomó un saco, cubriéndome, lo rodee, manchándolo de pintura, él intentó sacarme del auto pero me quede estática. Vi como aquella chica de cabello azul salía con las maletas—¿Te vas?

—Ino yo…

Hice que se alejara, hice que retrocediera, acelerando el coche. Me fui de ahí. No me gustaba buscar a las personas, odiaba ir de un lugar a otro, como si fuese una basura llevada con el viento. Quería cometer cosas estúpidas, avancé con la tremenda de necesidad de olvidarme de todo, como si la velocidad se llevara todo, pero no, las cosas seguían ahí, las manos del de cabello gris, la indiferente cara de Deidara.

¿Cómo mierda me vería al espejo ahora? Lo seguiría viendo a él. Me estrellé a propósito en el árbol y la sangre no se hizo esperar, me bajé descalza en el jardín y corrí, con la creciente necesidad de que alguien me sostuviera para poder desvanecerme. Solo quería olvidarme de todo, solo quería eso. Abrí la puerta con gran estruendo, y al visualizar al rubio me deje ir a sus brazos.

—Ino…

—Fuera todos—Escuche a Sasuke

—¿Qué sucedió?—Preguntó Naruto, consolándome—Porque…porque estas así, Ino…

La pintura quedaba embarrada en su ropa, mis lágrimas seguían saliendo. ¿Con que persona podría ir? ¿Con mi madre?

—¿Quién te dañó Ino?—Pregunto Sasuke

—Lo amo tanto Naruto—Le dije—No voy a poder con todo esto, es que, no me quiere en su vida porque él…porque—Me costaba tanto aceptarlo, perdí mi dignidad, me deje utilizar, yo solo quería un maldito consuelo, no estaba siendo fuerte, me estaba derrumbando

Mi estructura se caía en pedazos y no podía evitarlo, le prendían fuego y trataban de apagarlo, pero no podía, todas mis emociones y los sentimientos estaban dispersos, por si ningún lado, yo estaba agotada, estaba cansada, estaba herida, ¿Cómo te recuperas? ¿Cómo vuelves a creer?

¿Cómo eliminas los malditos recuerdos?

¿Por qué hay tantas dudas dentro de mí y no encuentro la respuesta?

Nadie la tiene, maldita sea. ¿Qué se hace con esto que siento? Me siento engañada, desamparada, no tengo a nadie, no tengo familia y mi hermano prefiere a otra gente antes que su sangre

—Ino…Ino

Estaba envuelta en mi jodido mundo.

—Solo quiero que regrese

—Ino—Me tomó de los hombros—No está bien, maldita sea, no está bien. Deidara te está utilizando…

Le dio una mirada fugaz a Naruto.

NO MALDITA SEA, NO ME UTILIZABA.

Desde que éramos niños él se preocupaba por mí, siempre, él me defendió, él me consoló.

—Ino, pequeña, escúchame bien. Ahí frente al espejo, estoy yo, y tú…Tú tienes que ser lo doble de mejor que yo en todo, así la gente nos amará ¿Entiendes? En este momento somos dos malditas bolsas de basura en un callejón, nosotros queremos ser salvadas, no comidas por los gatos. Tú padre, nos arrojó a ese maldito callejón, así que vas a salir a ese escenario, y si te orinas quiero que improvises una escena donde haya pasado eso, quiero que improvises, no podemos quedar en ridículo—Le asentí a mi madre, tenía miedo, pero quería que la gente me amara, tomé de la mano a mi madre y me dirigió al escenario, escuche mi nombre y mi número y mi madre me empujo. Me petrifique al ver a toda la gente, con ojos grandes, con risas.

Mis labios temblaron y recité algo—Cuando era niña—Sonreí con ojos alegres, como me había impuesto mi madre—Yo creía que los adultos eran personas disfrazadas en limpieza—La gente se burló de mi comentario inocente, camine como una marioneta, como me había dicho mi madre—Yo crecí en un ático, pueden creer que soy una muñeca, pero tengo la misma edad que ustedes, pero yo no vivo en limpieza. Mi dueña me abandonó—dije entre silabas con aire melancólico—Y debido a eso estoy sucia, por dentro y por fuera, varios de ustedes me han visto, en sus espejos, pidiendo monedas, pidiendo comida, pidiendo un poco de tiempo y entonces ustedes me ignoran y salen disparados por la puerta…PUM-PUM-PUM, me dejan ahí como si no me conociesen—Las palabras se me fueron de la mente—Conociesen, conociesen—Tartamudee y se notó en mi expresión que se me había olvidado el dialogo, entonces comenzaron a escribir—Lo siento, el polvo afecto mi memoria—Les sonreí, llamando nuevamente la atención—Tengo hilos en la cabeza en lugar de cerebro—Mi madre negaba desde abajo, lo estaba haciendo mal—Pero vengo aquí a contarles una historia—Camine nuevamente como marioneta y me senté, moviendo la cabeza como pájaro, como si me ataran las cuerdas—Yo soy el niño interior de todos ustedes, lo que están viendo aquí arriba yo lo veo cada vez que se miran al espejo, inseguridades…m-i-e-d-o…rencor…

La gente comenzaba a susurrar y me puse más nerviosa, tragué hondo, y comencé a temblar…Entonces, voltee hacia atrás y Deidara apareció con una madera e hilos, rescatando esta catástrofe.

—Lo lamento, mi marioneta ha salido de casa sin permiso—La gente exploto en carcajadas, mientras Deidara me utilizaba como marioneta—Suele decir cosas tétricas, pero no tan tétricas como su cara…

Yo hacía como que hablaba, pero de él emanaba la voz, el público lo adoraba y yo me limitaba a mover los labios y a golpearlo de vez en cuando.

—Eso fue todo, no se les olvide amarrar a sus marionetas en el ático, sino quieren que les suceda algo así. ¡PANECILLOS!—Grito, mientras se retiraba entre aplausos, cuando salimos mi madre nos gritaba

—¡MALDITA SEA INO, DOS SEMANAS DÍA Y NOCHE PARA QUE LO HICIERAS DE LA MIERDA!

Deidara se puso detrás de ella, diciendo que estaba loca, haciéndome reír.

—Ya cállate y camina—Le dijo a mi madre, ella se resignó a seguir sus órdenes, un niño de nueve años le ordenaba a alguien de 30 y ella lo obedecía

Mi madre me grito cada día y cada noche durante esa semana, hasta que le hablaron para que nos llevara a la actuación, mi hermano y yo hicimos más de treinta comerciales, pero nunca llenamos las expectativas de mi madre. Cuando Deidara tenía 12 y yo ocho, él decidió irse de casa, haciendo trabajos por cuenta propia, ganando su propio dinero y formando su casa, mi madre decidió darle rienda suelta, mientras a mí me exigía ser buena en la escuela, hacer mis deberes y practicar mis actuaciones.

Deidara iba por mí todas las noches de los sábados y me llevaba a diferentes parques de diversiones, me compraba lo que quisiera con su dinero y me defendía de aquellas niñas que se burlaron de mí. Comenzó a alimentar mi ego, comenzó a decirme que hacer y me deje guiar y el comenzó a quererme cada vez más mientras veía lo grandiosa que podía ser.

Cuando no me habían dado el papel protagónico se enojó demasiado y fue cuando arrojo a aquella niña en el rodaje, que luego se convertiría en mi "mejor amiga"…

La maldita Q que se besaba con mi hermano, que mantenía una relación con él a mis espaldas, no sé durante cuánto tiempo, ella…maldita hija de puta.

—Él me ama

—No Ino, no te ama

Lo dijeron los dos al mismo tiempo…

—Ino—Suspiro—Deidara es gay, lo sé, porque besó a Itachi

Observe lentamente a Sasuke, y tomé su rostro en mis manos. Me había dado el golpe de gracia, mi caída finalmente había producido lo inesperado, un estruendoso golpe en mi cabeza—¿Qué?