Una serie de momentos, espero que os gusten y que merezcan vuestros RW!

Cultura y tradición

Bells se había deshecho en disculpas y lamentos en cuanto sus amos regresaron a la intimidad de sus cuarteles en castillo tras el Aquelarre, tirándose de las orejas y retorciendo con ansiedad las manos en su delantal. Por supuesto, la pobre criatura sabía de antemano cuales iban a ser los resultados de semejante encuentro – la definitiva e irrevocable exposición pública de sus sentimientos – y gemía sus alegatos entre hipidos y sollozos.

Severus calmó a su elfina por el expeditivo método de abrazarla con firmeza, acallando sus voces y provocando que la vieja Bells le palmease el hombro, por completo en modo nanny, mientras colgaba en los brazos del hombre como una extraña muñeca de gran tamaño. Severus se sentó en el sofá y soltó suavemente a su antigua niñera, la elfina tan fieramente leal a su madre como para escabullirse cuanto podía de Prince Manor a atenderla, en contra de las órdenes de su abuelo.

-Gracias Bells. Gracias. Harry es…lo mejor que me ha ocurrido en la vida y me alegro de tenerle por fin a mi lado.

La elfina sonrió suavemente, haciendo que las arrugas se marcasen en sus mejillas y palmeó amistosamente su rodilla. Severus miró a Harry con adoración y el joven sonrió desde la puerta, acercándose y sentándose al otro lado de la elfina.

-Bells, aunque nos hubieses advertido, eso no cambiaría lo que ha sucedido…solo nos hubiese dado un pequeño margen de tiempo, una oportunidad para que los demás lo asimilasen mejor.

La elfina se alisó el delantal y murmuró, mirándole con aire tímido:

-Bells está muy contenta de ser la chaperona del joven amo. Y feliz porque el amo Severus tiene finalmente a alguien a su lado.

Harry trató de encontrar palabras, pero la elfina le palmeó suavemente el brazo y denegó:

-Los humanos se complican mucho con el apareamiento. Debería ser mucho más fácil, los signos están ahí, todo el tiempo, pero los amos se ofuscan… y los árboles no les dejan ver el bosque.

El joven sonrió y murmuró apretando la mano a Severus por encima de la falda de la criaturita:

-Ahora está todo claro, Bells. Y este bosque es realmente precioso.

Severus dejó que el orgullo y el amor llenasen de brillo sus ojos oscuros, inclinándose para besar suavemente a Harry…y Bells sacó sus agujas y comenzó a tejer con autentico fervor.

HP & SS

Harry apretó un poco más el paso, no quería llegar tarde a su clase de Cultura Mágica, y enfiló el corredor a toda prisa, pero sin correr, que eso tampoco era correcto. Su pequeño rodeo para visitar a Severus entre clases le había demorado algo más de lo que esperaba…pero el beso que había recibido, pasionalmente apresado contra la puerta del laboratorio de pociones había valido la pena. Eran las pequeñas recompensas de estar publica y formalmente comprometido y compartir lugar de residencia con el futuro esposo…Severus hacía que todo su mundo se iluminase, solo con estar en la misma habitación con él. Haciendo desaparecer la boba sonrisa de enamorado que aun flotaba en sus labios y entrando por la puerta de la sala de música de Ravenclaw, Harry se sentó junto a Draco, notando por primera vez la presencia de las familiares elfinas sentadas en escabeles de terciopelo. Mirando a su compañero con curiosidad, el moreno sacó sus pergaminos y apuntes, aguardando la llegada de Andrómeda Tonks. Las clases de Cultura Mágica reunían muchas veces alumnos de varios cursos, ya que el diferente nivel no suponía problema habitualmente. Andrómeda daba clases realmente interesantes, y las prácticas eran recreaciones de bailes, fiestas, comidas y otros eventos sociales, dando a los chicos oportunidad de acostumbrarse a los gestos y poses requeridos sin la presión de un acto real sobre sus espaldas. Sus charlas parecían cuentos o historias, ya que detrás de cada costumbre o tradición, había usualmente un porqué. Incluso algunos magos encontraban repentinamente nuevo sentido a las viejas historias y rituales aprendidos desde la niñez.

Andrómeda, la brillante y oscura cabellera recogida en una espesa trenza ondulando en la espalda de su túnica negra ceñida al busto, entró en la estancia, encaminando a los últimos rezagados hacia sus asientos y los jóvenes caballeros se levantaron de sus asientos para saludarla con una ligera inclinación de cabeza. Las chicas se limitaron a un leve movimiento, sin abandonar sus asientos. Sentándose en su cómoda butaca y dejando sus notas en una mesita auxiliar, la mujer contempló a sus alumnos con una semisonrisa. Era extremadamente parecida a Bellatrix, tan solo el color más claro de su pelo - castaño intenso que no negro - permitía diferenciarlas claramente; y sobre todo, su prestancia, serena y calmada, con una sensual pero elegante belleza que hacia disociarla de la imagen de lunática de su hermana. Andrómeda era menos rotunda y voluptuosa que Bella, con un físico en un punto intermedio entre el exuberante de esta y la esbelta silueta de delicada factura de Narcisa. Se giró levemente hacia el rincón donde las elfinas continuaban tejiendo y encaró a su concurrida clase, recorriendo con los ojos los amplios semicírculos de sillas, sillones y sofás que formaban frente a ella en la sala de música de Ravenclaw. Tenían programada una clase interesante para ese día…

-Vamos a adentrarnos en algunos aspectos de las tradiciones que rodean el proceso de cortejo…

Algunas risitas brotaron de las filas más al fondo, pero la mujer ignoró por completo la interrupción y prosiguió como si nada:

-…aprovechando la magnífica ocasión que nos brindan algunos de los presentes.

Una nueva mirada en derredor a su audiencia y captó la atención de todos, silenciando los murmullos y cuchicheos. Con una semisonrisa murmuró:

-Hoy nos centraremos en el papel de las chaperonas. Inclusive entre los muggles esta figura fue de gran importancia en los compromisos de la buena sociedad, aunque en los tiempos modernos ha desaparecido. La chaperona era una mujer madura, experimentada y de confianza, en cuyas manos se ponía literalmente la virtud de la prometida en una época en la que simplemente el hecho de estar a solas con un hombre en la misma habitación podía dañar gravemente la reputación de una joven. Una pariente viuda o casada, en algunas ocasiones incluso podía tratarse de una antigua institutriz o de una señorita de compañía, siempre alguien de cierta edad, experimentada y reputación. En una cierta época, las jóvenes doncellas nobles solían rodearse de otras jóvenes, de menor rango, que actuaban como una especie de guardia de honor, una barrera física y numerosa, para resguardar su inocencia. Solían bordar, tejer o dibujar, mientras alguna de ellas leía en voz alta o tocaba música para entretenerse, siempre bajo la atenta vigilancia de una dama de edad.

Una pausa, un cambio de postura y prosiguió, engatusando aun más a su cautivado público:

-Desde luego, los magos no confían la custodia de sus hijas e hijos a otras mujeres. Una mujer es vulnerable a múltiples influencias, y si hablamos de magia…aun más. Por supuesto, vínculos de lealtad y promesas selladas con magia están disponibles, pero aun así, la opción más lógica para ocupar ese lugar son los elfos domésticos. Absolutamente leales a la familia a la que pertenecen y con una magia propia para proteger a sus cargos. La experiencia demostró que las mejores en vigilar el honor y la virtud de sus protegidos, eran las antiguas niñeras de la familia. Las viejas elfinas experimentadas lidiaban mejor con sus responsabilidades y estaban más preparadas por la edad y la experiencia para reconocer y afrontar las diversas situaciones entre los prometidos, además de ser capaces de actuar de modo…flexible y transigente sin rebasar los límites del decoro durante un cortejo, si esa era la voluntad de su protegido. En raras ocasiones, un elfo domestico que haya sido nanny en la familia del cortejado puede llegar a ser su chaperón, si no hay una elfina apropiada y disponible.

No se oía ni una mosca…todos escuchaban ávidamente el relato y tras un leve sorbo de té, la dama continúo hablando:

-Pero… ¿cómo resguardar la privacidad de los jóvenes cortejados y atender al mismo tiempo las demandas de saber que estaba pasando de los padres? Ese era un dilema para las pobres elfinas, que deseaban obedecer por ambos lados. Y la solución, bastante simple. Al convertirse en chaperonas, se vincula a la elfina y a su protegido con un lazo de empatía similar al que se usa con las nannies, permitiendo que la elfina chaperona sea consciente de las emociones del joven, y haciendo posible tras un cierto tiempo de ajuste, una supervisión más relajada. Sobre todo cuando la relación entre cortejado y cortejador es cordial y afectuosa, y nadie se siente presionado. Las elfinas "tejen" las emociones percibidas usando su propia magia, y producen al final del cortejo una mantilla de recién nacido. La pieza será mas o menos labrada según sean de intensos los sentimientos del futuro desposado, y confeccionada en su totalidad con una sola madeja de hilo, blanca, entera e intacta, si la virtud del joven también lo está en el momento de contraer matrimonio. Así que los padres pueden saber si sus hijos no han guardado la debida castidad, y esto no es una broma, y el grado de afecto que sienten por su futuro consorte. Una mantilla de diseño complejo y armónico habla de afecto y amor. Una lisa y sin adornos de indiferencia, y una de aspecto discordante, con puntos sueltos, irregular o mal tejida, de temor y desagrado, incluso odio. El volante o remate simboliza los sentimientos del cortejador que la elfina percibe a través de su joven protegido y sigue las mismas pautas.

Harry había enrrojecido hasta las orejas ante las palabras de Andrómeda y se removió imperceptiblemente nervioso. Hermione le palmeó levemente la mano y Draco le sonrió apenas desde su otro costado.

-Si unos padres encuentran este tipo de labor mal realizada como obra de la elfina chaperona, deberían reconsiderar seriamente el enlace de sus hijos, porque ni siquiera la más tradicional de las fórmulas de matrimonio puede sobreponerse al miedo o al odio. Podeis forzar a vuestros hijos a él, pero esas no serán nunca parejas felices. La ausencia de remate o volante también deberia ser una señal de alarma, al igual que cualquier discordancia en este. Con una labor mas o menos lisa, es decir, cuando los sentimientos son neutros, una adecuada elección de la ceremonia de matrimonio puede promover los sentimientos afectuosos entre los conyuges. Todos los padres aspiran a encontrar algo como esto cuando inspeccionan la labor de la elfina chaperona:

La dama sacó de un arconcillo una mantilla blanca envuelta en papel de seda azul y la despegó con cuidado sobre sus rodillas. Era un bella pieza, exquisita y delicada, decorada con ochos y trenzas que formaban un complejo patrón, un magnifico volante calado y rizado, y el escudo de la Casa Malfoy enlazado al de la Casa Black labrados en el centro con puntos de diversas texturas.

-Mi sobrino, Draconis Lucius Malfoy fue formalmente presentado al mundo envuelto en esta mantilla… y si todo va bien, su hermanito o hermanita también lo serán.

Draco sonrió, esponjándose como un pavo real, aun fascinado por la idea de tener un hermano menor en camino. A finales de enero, Narcisa sonrojada y esperanzada como una colegiala había confirmado que efectivamente, tenía un mucho debatirlo, ya que las pociones diponibles no serian por completo fiables con una preñez de tan poco tiempo y no querían arriesgarse con los hechizos de diagnostico prenatal, ya que al menos en una ocasión en el pasado le habían provocado un aborto, su cuñado había acudido a una farmacia muggle y comprado varios test de embarazo. Tras entregar mas pruebas para su desentrañado y examen posterior por Severus y la concienzuda lectura de las interminables instrucciones en apretado corrillo con las dos hermanas Black, Narcisa se había encerrado en el baño con su hermana para proceder a la realización de las pruebas. Era toda una novedad para las brujas el tener el privilegio de ser las primeras en confirmar su estado, ya que usualmente necesitaban recurrír a un medimago o a un Maestro de pociones. Despues de una espera llena de esperanzas y nerviosismo, en la que Severus explicó minuciosamente a los demás el aspecto que debían ofrecer los tests finalizados y sus diversos significados, Lucius se había desmayado en redondo cuando Narcisa le presentó en una bandeja la colección de varitas de plástico con rayas, puntos y cruces que confirmaban que tenían un nuevo hijo en camino. Andrómeda sonrió apaciblemente, tomando un nuevo sorbo de té y dejando que los hechos y la información calasen en sus alumnos. Cuando algunas miradas curiosas comenzaron a formarse entre su audiencia, retomó su lección:

-La mantilla de recién nacido es una prenda insustituible y de gran importancia. La magia usada para crearla calmará en cierto grado a un recién nacido, envolviéndole en un aura mágica familiar y protectora creada por la mezcla de las magias de sus padres. Normalmente, dormirá mejor si está arropado por ella y hasta que el bebé no alcance los dos años de edad, siempre que salga fuera de su hogar, lo hara envuelto en ella. Pequeños hechizos maliciosos pueden ser detenidos, absorbidos o dispersados en su trama, protegiendo al infante incluso de golpes y caídas accidentales siempre que este en su contacto. Nadie desea arruinar semejante escudo protector para sus futuros hijos, y es por eso que ciertas reglas has de ser observadas antes y durante el cortejo.

Blaise, sentado detrás de Draco, bajó levemente los ojos, enrojeciendo. ¡Que el tenia dos cortejadores muy muy exigentes!

-No obstante, hay ciertas excepciones a la regla general de castidad y pureza de los contrayentes. Como que la premisa de virginidad no se usa en viudos o viudas por razones obias, y tampoco es requisito imprescindible para los varones mayores de 25. Existen otras circunstancias personales que afectan a estos temas, y a las victimas de abusos sexuales, tampoco les atañe la clausula de virginidad. Ni a aquellos que han perdido su virginidad como parte de un ritual mágico que exija tal inmolación. Para todos estos casos solo se considera la regla de castidad, es decir, que las relaciones físicas entre cortejado y cortejante no llegen a la consumación. Normalmente, en la primera fase de un cortejo, cualquier contacto es siempre con los participantes vestidos por entero. Y solo después de la formalización del contrato de matrimonio se permite una mayor relajación, siempre que la parte más vunerable lo consienta. Hace algunos siglos, cuando era práctica habitual que los varones contrayesen matrimonio con jóvenes mucho menores que ellos, y los compromisos se alargaban durante años tras la firma de los esponsales, no era raro que se consumase el matrimonio tan pronto como la joven alcanzaba la edad de la pubertad, sin esperar a la ceremonia formal de bodas. Eran épocas en las que a menudo los muggles iban a la guerra en tierras lejanas para no regresar, y la continuación de su linaje más importante que el protocolo. Los magos tenían a su disposición medios de transporte mejores, pero estaban influidos por la cultura de la época y ciertamente, la consumación física era ocurrencia relativamente habitual tras la firma de los esponsales y contratos matrimoniales. Por lo cual, estas relaciones, siempre que fuesen mutuamente aceptadas y consentidas, tampoco influían en la labor de las elfinas. Hoy en día, aunque menos comunes, se aceptan similares salvedades. Y ahora, escuchemos a las invitadas de hoy, las elfinas de vuestros compañeros:

Zucchero, la elfina de blanco delantal almidonado de encajes perteneciente a la familia Zabini, arrugada como una pasa, pero de oscuros ojos vivos y penetrantes, carraspeó y miró con benevolencia al grupo de adolescentes. Con una vocecilla aguda murmuró:

- Nosotras defendemos y atendemos a los magos durante toda nuestra vida. Cambiamos vuestros pañales, os vestimos para las bodas y ceremonias, y cuando llege el momento, envolveremos a nuestros amos en sus mortajas para el sueño eterno. Los elfos son jardineros, sastres, cocineros y mayordomos, pero para una elfina no hay trabajo más satisfactorio que el de hacer de chaperona para su familia. Nos sentimos orgullosas de proteger a nuestros niños cuando estan en la cuna, y aun más de cuidar de ellos cuando están a punto de entrar en la vida adulta. Ver crecer a los jóvenes amos, unirse a sus esposos y esposas, para traer al mundo la siguiente generación es participar en la continuidad de la familia a la que servimos.

HP y SS

La fiebre de San Valentin había teñido de rosa las paredes del castillo. Corazones, globos, lazos y confeti brotaban por doquier y las cajas especiales de Sortilegios Weasley para la ocasión estaban haciendo furor. Desde la versión económica, con tres clases de confeti mágico, un surtido de bombones además de que el estuche era una caja de música, a la Deluxe Special, confeccionada en madera incrustada con oro y perlas, bengalas, cupidos y fuegos artificiales, además de confeti, serpentinas y una colección de dulces selectos, y la posibilidad de personalizar la melodía de la caja y la decoración. Por motivos de seguridad, ninguna de las parejas prometidas se desplazó a Hogsmeade para disfrutar de la velada. Blaise tenía una cita para cenar, pero como era un dia de enorme actividad comercial, los gemelos no podían cerrar temprano, y el italiano se moría de impaciencia, aguardando nerviosamente el momento de quedarse a solas con sus prometidos.

Ryan organizó la más extravagante fiesta en el propio castillo, y los alumnos disfrutaban de un baile casi formal, puliendo sus habilidades sociales y exhibiéndose para sus citas. Severus se inclinó respetuosamente ante Harry, ofreciéndole galantemente la mano y solicitando la primera danza. Harry se dejó conducir y giró entre las manos de su amado, perdido en la profunda negrura de sus ojos. A su alrededor, otras parejas bailaban, pero todo había dejado de existir para ellos, en un difuso segundo plano gris y poco relevante. Cuando la fiesta llegó a su fin y el salón de baile comenzó a despejarse de público, Severus se acercó a Remus e inclinándose ante él murmuró:

-Desearía acabar esta velada en la intimidad, con Harry. Si contamos con vuestro beneplácito y siempre que Harry este conforme, por supuesto.

Remus miró con ojos críticos a su hijo y maldijo a su olfato. El cambio en el aroma de Harry no dejaba lugar a dudas de que aunque sorprendido, estaba más que conforme con la propuesta. A su lado, Sirius se preparaba para intervenir en caso necesario, pero afortunadamente, no fue necesario. La necesidad irracional de sobreproteger a Harry había disminuido, y el licántropo respondió con cierta reluctancia, pero cortésmente:

-Si mi hijo no tiene objeciones, yo tampoco. Pongo su seguridad en tus manos, Severus.

Severus inclinó la cabeza de nuevo, y tendió el brazo a Harry, que se apresuró a su lado, antes de que su padre pudiera cambiar de opinión. No había dados más que unos pasos, cuando el joven sintió una mano en su hombro y se detuvo. Remus le miró a los ojos, suspiró y le dio un abrazo murmurando en su oído:

-Por favor Harry, no te precipites…

Subieron a la torre de astronomía, y se sentaron en una gruesa manta, bebiendo ponche y picando dulces selectos, mientras contemplaban el espectáculo de fuegos artificiales organizado por los gemelos sobre el lago que toda la población de Hogwarts estaba contemplando desde algún lado. Compartieron besos y caricias, y Severus murmuró cuando las cosas comenzaron a caldearse notablemente entre ellos:

-No tienes que sentirte obligado…esto es más que suficiente, Harry.

El joven se aferró a la camisa de su prometido y murmuró:

-Pero yo quiero…quiero estar contigo…estoy listo para más…

Mirando atentamente a su joven amante, el hombre murmuró:

-No digo que no, ya veremos lo que nos depara la noche.

Harry sonrió y besó suavemente sus labios, mientras Severus deslizaba sus manos hacia su firme trasero, en un delicioso achuchón. Aunque la pirotecnia era fantástica, Harry estaba demasiado…distraído para prestarle la atención que merecía. Severus era mucho, mucho más interesante.