Saludos a todos, veo que esta historia ha sido recibida muy bien, pese a su temática fuerte y controversial, así que continuaremos con ella. Prometí que serían solo dos capítulos, pero la verdad tiene mucho material para explotarse adecuadamente, así que si no les preocupa, se extenderá un poco más.

Agradezco de todo corazón a mis leales lectores y amigos que me acompañan (MarowakDark, Wolfito, Eyiles Jack, NippyDzk, gracias por sus palabras, son maravillosos)

ADVERTENCIA: historia estrictamentePARA ADULTOS, situaciones con contenido sexual y violencia gráfica, es ficción, ningún cachorro fue lastimado en la elaboración de esta historia (solo algunas neuronas del autor por el desvelo), no se la tomen en serio, es ficción, no se apoya las situaciones descritas aquí, es ficción, solo es un ejercicio literario, y por si se me olvida,ES FICCIÓN. Espero les agrade, dudas, comentarios y críticas constructivas son bien recibidas (troleos e insultos serán olímpicamente ignorados).

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor, historia original Marowak-Dark.


Capítulo 2: Mitigando el dolor.

Marshall iba en su vehículo a toda velocidad, en camino a la ubicación que Ryder le dio. El solo pensar que su amada Everest estuviera lastimada lo hacía sentir mal. Desde la noche anterior que supo que no había regresado a la montaña de Jake, tuvo un mal presentimiento que no lo dejó dormir, y esa llamada solo corroboraba sus temores. Tras unos minutos manejando, llegó al sitio indicado por Ryder y vio el quitanieve de Everest, pero no veía a la cachorra. Detuvo su ambulancia y comenzó buscar a su amada.

-EVEREST, DONDE ESTAS? RESPONDEME! –gritaba desesperado el dálmata. De pronto, oyó un sonido a lo lejos, un grito ahogado de ayuda.

-AQUÍ…..ESTOY! – gritó la husky, quien estaba haciendo un esfuerzo tremendo por arrastrarse. Marshall corrió hacia su amada, y veía que se movía con dificultad.

-EVEREST! GRACIAS AL CIELO ESTAS VIVA! DONDE ESTUVISTE, QUE PASO? –decía el dálmata mientras abrazaba a la cachorra.

-AYUDAME MARSHALL, POR FAVOR! –gritó la husky, sin dejar de abrazar al cachorro paramédico-, ME DUELE ATRÁS! SOLO…SOLO QUIERO IR A CASA –concluyó llorando.

-Tranquila amor, ya estoy aquí, déjame revisarte, RUFF RUFF, PANTALLA DE RAYOS X! –de su mochila se desplegó una pantalla y comenzó a escanear a Everest. No veía nada anormal, hasta que llego a su entrepierna y su recto y pudo ver lo que sucedió.

-OH NO….EVEREST, QUE…QUE TE HICIERON…. –no supo que más decir, mirando aterrorizado a la husky, quien solo atinó a cerrar los ojos y aferrarse a su novio.

-Fue horrible…yo….no pude….no quería…-lloraba la cachorra inconsolablemente, sin dejar de sujetarse de Marshall. Así estuvieron un par de minutos, hasta que Marshall decidió actuar.

-No te muevas, te ayudaré –dijo el dálmata, recobrando la compostura. Corrió hasta la ambulancia y sacó una camilla plegable. Ayudó a Everest a acostarse y moviendo unas palancas, la camilla desplegó unas ruedas, con eso pudo moverla hasta su vehículo, donde metió a la cachorra. Cerró la puerta y abordó la ambulancia, encendió la sirena y condujo lo más rápido que pudo hacia el cuartel. En el camino llamó a Katie, quien contestó inmediatamente la llamada.

-Aquí Katie, que necesitas Marshall –dijo la joven veterinaria.

-Necesito que vayas al cuartel para que revises a Everest, voy en camino con ella….me temo…me temo que alguien…la atacó.

La joven veterinaria se quedó sin palabras, pero trato de reaccionar a la situación.

-Está bien, voy en camino, allá los veo –dijo colgando la llamada. Unos minutos después, ya estaba en el cuartel, esperando a que llegara Marshall. Una vez que arribó al lugar, le ayudo a bajar la camilla que tenía a Everest, y con cuidado la introdujeron a la torre, donde Ryder ya los esperaba, pero Katie prefirió hablar a solas con Everest, ella necesitaba poder hablar de eso con otra chica, así que Marshall y Ryder salieron. Una vez que ambas estuvieron solas, Katie comenzó a reconfortar a Everest mientras la revisaba.

-Sé que no quieres hablar de lo sucedido, pero no tienes nada que temer aquí, quiero ayudarte, pero necesito saber que pasó para aplicar el tratamiento adecuado, tomate tu tiempo y cuando te sientas lista, podemos hablar –djo Katie mientras sacaba sus instrumentos de una maleta médica. Everest cerró los ojos, abrazo a la chica, y llorando comenzó a contarle todo.


Un par de horas más tarde, los cachorros estaban fuera del cuartel, aprovechando que era un día sin rescates, sin saber lo que había pasado, pero una llamada urgente de Ryder los convocó a todos. Poco a poco fueron llegando y su dueño les comentó la terrible noticia. Tracker, el pequeño chihuahua y miembro más reciente de los PAW Patrol, fue el último en llegar, pues venia de la jungla, un viaje largo y cansado. Estacionó su vehículo y luego entró al cuartel, buscando a sus amigos, pero vio que todos estaban reunidos cerca de Everest, quien estaba acostada en un cojín y cubierta con una frazada, llorando y balbuceando, mientras Marshall la abrazaba.

-Hola amigos, que ocurre? –preguntó extrañado el cachorro explorador.

-Malas noticias –dijo Chase con tristeza–, Everest fue secuestrada ayer y…parece que fue…..ultrajada sexualmente.

-QUEE! NO WAY! No puede ser posible! –dijo el chihuahua-, quien pudo hacer algo así?

-No lo sabemos, pero eso averiguaremos –dijo Rubble muy serio.

-No descansaremos hasta encontrar al culpable –dijo Rocky molesto, mientras Zuma y Skye asentían con la cabeza.

-De acuerdo, yo los ayudare a encontrar al bastardo que haya hecho eso –dijo Tracker-, oigan, puedo hablar con ella para tratar de tranquilizarla?

-Seguro, pero ten cuidado, está muy traumatizada por el suceso –dijo Skye.

-Don´t worry pups, no se preocupen, seré cuidadoso –dijo el chihuahua, mientras se acercaba a la pareja. Pudo ver que la husky estaba acostada y acurrucada a Marshall, quien la abrazaba con todas sus fuerzas. El dálmata también se veía triste y preocupado.

-Tranquila amor, nadie te volverá a lastimar, te lo prometo –dijo Marshall llorando mientras recargaba su cabeza sobre la de la husky. Volteó y vio que Tracker estaba ahí.

-Hola Tracker –dijo Marshall con tristeza, secando sus lágrimas con su pata.

-Hola Marshall, lamento interrumpir esto, pero puedo hablar con Everest para reconfortarla? –preguntó tímidamente el chihuahua.

-Seguro, iré por algo de comer para ella –dijo el dálmata. Se levantó y fue por un plato de comida. Tracker se colocó al lado de la husky, quien al verlo se lanzó a sus brazos.

-Tracker, me alegra verte! -dijo Everest.

-A mí también me alegra ver que estés viva, como te sientes?

-Me siento…muy mal…..me violaron….fue…fue algo horrible…-dijo la cachorra llorando.

-No te preocupes Everest, ya estamos todos aquí, y haremos todo lo que podamos para encontrar al miserable que te hizo eso, te lo prometo!.

-Gra….gracias Tracker, te quiero mucho, eres mi mejor amigo.

-Yo también te quiero Everest –dijo el chihuahua, abrazando a la husky, logrando que se tranquilizara-, te dejare descansar, necesitas recuperarte.

-Gracias –dijo Everest mientras se acostaba nuevamente. Marshall le trajo un plato lleno de croquetas y lo puso a su lado. La husky se acercó al plato y comió un par de bocados. El dálmata se alejó para dejar que la cachorra comiera en paz y se acercó al chihuahua.

-Gracias por ayudarme a tranquilizarla Tracker, eres un excelente amigo.

-You are welcome! De nada, para eso somos amigos.

-Ven, iremos con Chase para organizar la búsqueda.

-OH RIGHT! DE ACUERDO!–dijo entusiasmado el chihuahua. Los dos cachorros salieron con el resto de sus amigos, preparando la logística de la cacería del criminal. Mientras eso pasaba abajo, Ryder estaba en la planta superior con Katie y Jake, quien llegó un par de horas antes, pero aun no podía creer lo que le habían comentado.


-Como esta ella, Katie? –preguntó el joven esquiador.

-Nada bien –suspiró la joven veterinaria –está muy lastimada, física y emocionalmente, jamás había visto que alguien maltratara a una cachorra así antes. Su vagina y su recto están muy lastimados, apenas podía caminar, quien hizo esto se tomó su tiempo para ultrajarla de una maneja salvaje y brutal y hacerle el mayor daño posible.

Ryder miró a Katie, estaba realmente asqueada de solo pensar todo lo que pasó la cachorra, ninguno podía creer que algo así le hubiera pasado a uno de los suyos, en especial a alguien como Everest, quien era sinónimo de fortaleza y valentía, y ahora estaba prácticamente destrozada y temerosa.

-Amigo, no puede creer que alguien le hiciera eso a Everest, ella es alguien tan noble, solo un animal depravado podría haber hecho eso –dijo Jake, reprimiendo las ganas de llorar y cerrando sus puños por la frustración de no haber estado con ella para defenderla.

-Crees que se recupere? –preguntó Ryder a Katie.

-Las heridas si, aunque deberá descansar y estar en cama por un tiempo, pero…. me preocupa más las secuelas psicológicas, esta devastada, su espíritu fue quebrado, y el trauma psicológico es extenso, espero que con la terapia adecuada se recupere pronto.

-Ella es una luchadora, ten por seguro que lo hará –dijo Jake–, y estaré con ella todo el tiempo que sea necesario. En tanto, me gustaría encontrar a quien le hizo esto, nunca he querido hacerle daño a nadie…pero en este caso, si logro averiguar quien fue, voy a tomarlo con mis propias manos y lo golpeare hasta arrancarle su miserable vida.

Katie miró a su amigo, nunca lo había visto tan molesto, pero en cierta forma entendía lo que sentía, ver la forma en que Everest fue ultrajada era algo que la impactó mucho, y deseaba de todo corazón que el culpable sufriera tanto como hizo sufrir a la husky.

-Tranquilo Jake, te entiendo, también estoy furioso por esto, pero no debemos precipitarnos, ya instruí a los cachorros para que comiencen a hacer lo necesario para investigar y atrapar a ese criminal, debemos actuar lo antes posible para que no huya impunemente –dijo Ryder.

-Tienes razón amigo, vamos tras ese desgraciado! –dijo Jake. Los tres humanos asintieron con la cabeza, y se prepararon para bajar a la planta principal, cuando sonó el comunicador de Ryder. Al tomarlo, vio que era Carlos, a quien le había dejado recado una hora atrás.

-Aquí Carlos, disculpa que te interrumpa pero, aún esta Jake ahí contigo?

-Si, está conmigo y con Katie.

-Un favor…podrías esperar a que se retire? Necesito hablar contigo….en privado.

Ryder se extrañó al oír la extraña petición de su amigo hispano, pero decidió complacerlo.

-Adelántense, mientras atiendo a Carlos, por favor –dijo mientras Katie y Jake tomaban el ascensor. Una vez que ambos bajaron, retomó la llamada –Puedes hablar….

-Recibí tu mensaje, y creo….. creo que sé quién fue el que ataco a Everest.