Ayer morí

Mañana sangraré

En la caída de tu luz

El futuro se abre más allá del creer

Para saber porque la esperanza muere

Perder todo lo que se encontró

En un mundo tan vacío

Suspendido en un compromiso

Es pronto para seguir el silencio de este sonido

De alguna manera, el sol cae

Y para encontrar respuestas

Tenemos que olvidar todas las preguntas que llamamos hogar

Pasando las tumbas de lo desconocido.

Una razón nubla mis ojos

Con un esplendor brillante

Ilusiones de la luz del sol

El reflejo de una mentira me mantiene esperando

El amor se fue hace mucho

Este día termina como la prueba del tiempo

Matando toda la fe que conozco

Sabiendo que la fe es todo lo que tengo

Y perdi lo que soy

Y no puedo entender

Porque mi corazón esta tan roto

Rechazando tu amor

Sin amor me ha ido mal

Vida, menos palabras y continuar

Pero sé, todo lo que se

Es que el final se acerca

¿Quién soy desde el inicio?

Llévame a casa, a mi corazón

Déjame ir y correré

No seré silenciado

Todo este tiempo gastado en vano

Años desperdiciados, ganancias desperdiciadas

Todo está perdido

La esperanza se mantiene

Y esta guerra no ha terminado

Esta luz no es el sol

Tomando a todos los que destrozó

Al lugar donde pertenecemos

Y su amor vencerá

Arroje el humo del cigarrillo.

—¿No deberías estar haciendo algo productivo?

—¿No deberías estar con tu esposa?—Le dije—¿O con tus hijos?

—Te dije que la dejaré, además, no es mi esposa

—A mí, tu vida no me interesa lo más mínimo, puedo compartirte con ella—Le dije, guiñándole un ojo—Pero, no me interesas tú en lo absoluto, así que ahí está la puerta

—¿Bromeas? ¿Qué?

—Vete. Quedamos en algo, solo íbamos a tener sexo cuando yo quisiera, así que o te vas ahora o puedo llevar este exitoso caso a un tribunal, te llamaré cuando quiera satisfacer mis deseos contigo

Me dio la espalda, claramente enojado y se fue.

—¿Por qué mierda haces esto?—Le di otra calada al cigarro

—Porque puedo

Salió de la habitación del hotel que él había pagado. Tomé el champagne que habíamos ordenado y la metí en mi bolsa, comencé a cambiarme y a quitarme el maquillaje.

Salí del hotel y tome un taxi. Al llegar a su casa, me quite el rastro del olor de Kiba, me eche perfume.

—Traje un regalo—Le mostré la botella, se quitó los lentes y me observo, atravesándome con esos ojos azules

—¿Por qué vienes vestida así? Te he dicho que no me gusta que andes exhibiendo de más

—Me he vestido así para ti, pero si dices que no te gusta—Deje la botella de lado y comencé a quitarme la ropa—Me puedo desvestir para ti—Le guiñé el ojo

Entre a la piscina, esperando que me borrara algún rastro de que Kiba estuvo a mi lado.

Nadé hasta la silla—Estás muy tranquilo Kawaki

Me observó y la tranquilidad en su rostro se fue, me tomó del cuello y me sumergió. Comencé a patalear en el agua y me elevé, vi su rostro enfurecido, había dejado la silla para agarrarme y sumergirme. Tosí nuevamente al salir y luego me besó.

—No puedo lastimar ese rostro lindo—Me acarició las mejillas con ambos pulgares, rodeándomelas, y metió su lengua en mi boca, sin importarle que aun batallará para respirar. Este hombre me vuelve loca, me enrede en sus piernas rápidamente, y deje que besara mi cuello, luego lo tomó nuevamente y lo alejó—No uses perfume ¿Por qué usar perfume babe?

—Quiero oler bien para ti—Salté encima de él, distrayéndolo con mis pechos, me mordió un pezón

—Sabes que me gustas natural

Me tomó de los cabellos y jalo mi cabeza hacia atrás, besando nuevamente mi cuello, luego dejo de hacerlo y sentí el tirón, me llevo arrastrando a la orilla, del cabello, me hacía difícil nadar, respirar, tomar aire.

—¿Sabes que eres mía cierto?

Pregunto, autoritario, como si no supiera que era de él, como si se las oliera que había hecho algo malo. Lo observe, acomodándome el cabello, respirado, asintiendo. No podía hacer diferentes cosas a la vez.

—¡ENTONCES! ¡PORQUE! ¡MIERDA! ¡TE VISTES COMO UNA RAMERA!

—Deja de insultarme—Comencé a quitar sus manos de mi rostro, a empujarlo, a igualarlo

—Sería incapaz de hacerte daño babe. Lo sabes

—Entonces déjame

—¡MALDITA SEA, RESPONDE! Estoy siendo comprensivo y tolerante contigo

Me observó—Soy tuya. Lo siento—Le dije, él sonrió, y metió nuevamente su lengua en mi boca, recostándome en el pasto, abriendo mis piernas, metiendo sus dedos en mi vagina, poniendo sus labios en mi cuello, lo abracé sintiendo sus músculos—Te amo babe

—Te amo a ti Sarada…

Cerré los ojos con fuerza y lo empujé de mí

—Maldita sea ¿Qué?

—Quien mierda es Sarada. ¡PORQUE LA MENCIONAS!

Comencé a empujarlo—No es nadie. ¿Quién hablo de ella?

—¡KAWAKI! La acabas de mencionar, maldita sea, ¡¿De nuevo te estás viendo con otra?! ¿Tú tienes derecho y yo no?

Comenzó a reír. Me empecé a poner la ropa, ignorando como se tensaban sus músculos y como se relajaban, vi la botella de alcohol y me enfurecí. ¿Había invitado a esa tal Sarada?

—Jaja quise decir Hotaru, Hotaru

Lo miré furiosa. Caminé a la salida, ¿Quién mierda se creía? ¿No le ha quedado claro quién soy yo?

—¡A dónde vas!—Me exigió saber

—Te estoy dejando imbécil. Quédate con la maldita de Sarada

Me tomó de la muñeca, a tiempo, le di la espalda—Babe, sabes que no me gusta que me des la espalda

—Y a mí no me gusta que otra te de las nalgas maldito. Es una puta, olvídala

Su mirada cambió, sus ojos azules me atravesaron, nuevamente llenos de irá.

—¿Acaso te enojas porque hablo así de ella?—Lo empujé—¡ES UNA PUTA! ¡ES UNA CUALQUIERA! ¡Puedo estar con alguien mejor que tú, pero tú no podrías estar con alguien mejor que yo!

Me lo esperaba, el golpe. Así que esto era lo que veía venir, me di media vuelta, y comenzamos a forcejear. ¿Qué no se estaba dando cuenta? ¡LO FUCKING DEJABA!

—VETE A LA MIERDA

Me tomó del cuello e hizo que retrocediera hasta que topara con la pared. Ahí comenzó mi temblor, trate de agarrar fuerzas, de donde no las tenía, él me miraba enojado, respirando con dificultad y yo temía por mí, pero también temía por él. Estaba molesta, enfurecida. ¿Cómo se atreve a ir con otras? ¿Acaso no ve que lo amo? Lo amo tanto que no puedo soportar que esté con otra, lo amo demasiado que no quiero que se pierda nuevamente, pero estoy tan enojada, lo único que quiero es desquitarme, desquitarme para que se dé cuenta de que lo que él hace está mal. Así que mis labios tiemblan, pero no suelto ninguna lagrima, ya no las hay.

El golpe me lo dio. El tirón de cabellos ya lo hizo, que me intentara ahogar ya sucedió. ¿Qué sigue?

—¡Maldita sea! ¿Ella te va a querer como lo hago yo? ¡Ella te va a aguantar todas las mierdas! No va a querer a un hijo de puta como tú. ¿Quién te va a querer? ¡Mírate! Moretones por todos lados, un dedo roto, cicatrices en la cabeza, puntadas en todos lados, eres un monstruo. ¿Quién jodidos quiere a un monstruo? Igual que tú padre—Le sonreí, haciéndolo enfurecer—¿Sabes que es lo mejor?—Parecía un jodido toro, viendo su blanco, preparándose para el acto final—Que las personas fingen quererte efímeramente, por los siglos de los siglos. Nadie te quiere. ¿Quién te querrá? ¿Dónde hallaras a alguien como yo? Que aguante tus porquerías, si me voy yo, no tienes nada. ¿Y adivina qué? ¡Te estoy dejando!

Trate de empujarlo, pero su cuerpo estaba tensó, no podía moverlo. Cada vez que intentaba avanzar, él utilizaba su cuerpo para evitar que me fuera.

—Podemos estar así todo el maldito día si es lo que quieres.

Le advertí, pero sabía que mis advertencias no servían de nada contra él.

Observe sus nudillos, blancos con rojo, se los había tatuado, estaban hechos mierda, sus manos deformes, los rasguños en su espalda y las grandes cicatrices.

Mis labios temblaron, pensando que esa tal Sarada ya había visto eso, y aun así lo había aceptado.

—¿Ella te quiere tanto como yo?—Le pregunte, tranquilizándome inmediatamente, por él miedo de perderlo.—¿Te toca como yo?—Acaricié su cuello, él detuvo mi mano e inmediatamente la puso sobre mi cuello, me levanto unos centímetros, y lo mire, sin llorar, inmune, ya no me dolía…

Llegué a un punto en que sus golpes no dolían, no me hacían llorar, solo veía un niño que pedía mi ayuda, lo observe sin decir nada, a pesar de que mi respiración estaba desvaneciendo lentamente, y él me soltó. Envolviéndome en sus brazos inmediatamente, disculpándose en susurros, queriéndome asfixiar con sus músculos, hasta que se hinco, me sostuvo…

Quería alejarme de él pero quería estar con él. No podía dejarlo, él me necesitaba.

Lo acaricié, muchas veces, tratando de tranquilizarlo.

—Lo siento Hotaru, no me dejes

—No lo haré nunca babe—Le respondí serena, y el asintió llorando en mí, esta vez yo rodeaba con ambos brazos a aquel fortachón que se había perdido en sí mismo.

Nuestro amor se había tornado en polos. La furia contra el amor, la venganza contra la confianza.

¿Qué hacer?

Tenía que aparentar que seguía siendo aquella chica que le es indiferente el engaño, como con Utakata, aquella chica que no se da cuenta, y tenía que ser aquella chica que lo podía mandar a chingar su madre, como con Kiba. Aquella chica llena de conocimiento como con Suigetsu…Así podría ser muchas chicas, la inocente, la madre, la protectora, la celosa, la ególatra, la indiferente, pero nunca sería suficiente, nunca le llegaría a su alcance, él no me amaba, solo amaba a aquella chica que soportaba su actitud, pero ella ya no estaba en mí.

Yo lo amaba, desquiciadamente, no podía co-existir, él era mi otra razón. Era mi simbiosis, éramos el nirvana estando juntos. Copulando, charlando, peleando, éramos un elixir.

—Te amo babe—Le dije, acariciando las cicatrices en su cabeza, observando los colores amarillentos y obscuros, sintiendo la delicadeza y fragilidad de su piel. Aspirando su aroma.

Muy en el fondo sabía lo que significaba esto, a donde nos llevaría…

—Vamos dentro—Le dije, observando la lluvia, él me tomó de la cintura y me elevo a sus hombros, como si recordara como éramos en un principio, ya no pude sentir esa felicidad, ya no hacía vibrar mi piel, ni siquiera el recuerdo, así que fingí divertirme, fingí amarlo como antes. Me arrojo suavemente al cojín de plumas, tomé el libro que él había dejado. Kawaki se dirigió a la cocina.

Mis ojos divagaron en las letras del jodido libro, y él se sentó al otro extremo, encendiendo su consola, luego volvió, se sentó en medio de mis piernas, mientras yo leía, él jugaba.

Recordé la primera vez que me puso una mano encima, me dije "No lo volverá a hacer" Cometió un error, él había dicho que no lo volvería a hacer, lo juró, deposite mi confianza en él, le creí, igual que las otras veces en que no estaba con otra, le creí, como alguien inteligente, como alguien que se enamora.

Las lágrimas dejaron de llegar al momento que me reventó el pómulo, ese día estaba dispuesta a dejarlo.

Fue más fácil dejar la heroína que dejarlo a él, fue más fácil abandonar muchas cosas que dejarlo a él, no podía, porque él necesitaba de mí como yo de él, así como la vida necesita la muerte y la muerte necesita la vida, es un largo proceso, pero finalmente una acaba con la otra o una inicia con la otra.

Una paradoja efímera, una paradoja con un final decisivo, un día lo éramos todo y el otro día no significaba nada.

Hubo un momento en que sus palabras habían perdido sentido, en que realmente había llegado al insigth, y me dije a mi misma que, necesitaba algo más. Fue cuando conocí a Utakata, y pensé, no dejaré a Kawaki, Utakata me dirá y será lo que Kawaki no es, él rellenará el vacío, pero salió…Igual, no me dio otro impulso para, dejarlo, es que, no podía, y ahora no puedo dejar a Utakata, porque él necesita de mí como yo necesito que sea aquella persona que me vea con esa inocencia, como si yo no hubiese sido corrompida con odio, con rencor, como si fuera ese ser que salve la vida de aquel que se le cruce enfrente, porque necesitaba esas fuerzas para sacar a Kawaki de su obscuridad.

Observe lentamente, como él, en su intento de ser discreto, se metía nuevamente la heroína. Agache la mirada al libro e ignoré la situación, sus besos eran de alguien más, su vida ni siquiera le pertenecía, y comenzó a jugar, como si en ese momento fuese la persona más feliz de la tierra, mis labios temblaron nuevamente, y lo abracé, depositando besos en todas partes de su rostro, pero él, estaba ensimismado en su maldito juego. Le di un pequeño empujón y cuando ganó, saltó lleno de felicidad a mis brazos, pero realmente no eran míos, él veía en mí a alguien que yo había dejado de ser, la había olvidado en aquella vieja carretera, con toda la dignidad, Kawaki surgía nuevamente, llenándome de besos, quitándome la ropa, desesperado por hacer algo.

—Tranquilo babe—Le dije, él estaba desesperado, que raro, daba gritos y saltos de alegría, como si esa maldita jeringa fuese todo su ser, todo lo que lo llenaba de alegría y felicidad.

—¡Ven nena!—Me dijo, entrando en mi sin ninguna consideración, como si fuese lo mejor en ese momento, colocó un cigarrillo en sus labios, y me observaba, arrojaba el humo, alzo ambas cejas, como si se le hubiese ocurrido una idea, y me reí con él, feliz.

Observe como se quitaba la ropa en el camino, y admiré cada musculo de su cuerpo, anonadada.

Le dio una patada a la radio vieja, se encendió sola. Comenzó a sonar una canción de cuna y luego no, guitarra o algo así…

Cerró cada cortina, y sonreí, cuando encendió las luces, cuando comenzaba a verme rara, negra, con manchas en el cuerpo, con fluidos corporales, de Kiba… Maldición.

Comencé a tocarme, antes de que él se diera cuenta—Te estas tardando—Susurré, pero él seguía apagando luces y encendiendo aquellas de colores que estaban en la habitación, sacó su tubo y le colocó agua, abrí más las piernas y metí más los dedos.

Esta historia termino, no existe…Lo que un día construimos se ha esfumado. Pareciera que es más fácil, dejarnos. Pero eres un fantasma conmigo caminando. No creas que no valió la pena, no creas que no eres importante. Al contrario, yo te amé con toda el alma. No creas que no valió la pena, no creas que lo perdimos, esto, que nos duele, aunque nos duele, es solo nuestro…Lo que construimos se acabó, fue solo nuestro. Lo que construimos se acabó, se lo lleva el viento…

Deje de masturbarme y me senté en las almohadas. Me dio la pipa y aspire el humo, luego él lo hizo y me miro, las luces cobraban sentido, nuevamente fumé.

¡YO NO APRENDÍ A DEJARTE IR! ¡Eras una apuesta de largo plazo! Lo que construimos, lo que construimos…

Mi memoria comenzó a actuar, o algo de la canción se repetía. Él me la metía todo y yo repetía, con gusto, todo lo que memorice

—No creas que no valió la pena, no creas que ajaja…aunque nos duele es solo nuestro. Lo que construimos se acabó, lo que construimos se acabó, fue solo nuestro…

Observe el techo, y las luces parpadeaban. Me gire de lado, y él se colocó detrás de mí, moviéndose, golpeándome, dándome nalgadas, pero esto era mejor, las luces, estaba cayendo con los colores envolviéndome, con los colores tocándome.

Se lo lleva el viento….se lo lleva el viento…

Esta historia término, no existe…

Lo que un día construimos se ha esfumado….

Pareciera que es más fácil….

Pero eres un fantasma conmigo…

Yo no aprendí a soltar amores…

Yo no aprendí a dejarte ir…

LO QUE CONSTRUIMOS, LO QUE CONSTRUIMOS…

Abrí los ojos y las luces parpadeaban. Con la radio encendida.

Yo no te conozco y ya te echaba de menos, cada mañana rechazo el directo y elijo este tren. Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado, un día especial este once de marzo. Me tomas la mano y llegamos a un túnel, que apaga la luz…Te encuentro la cara, gracias a mis manos, me vuelvo valiente y te besó en los labios, dices que me quieres y yo te regalo, el ultimo soplo de mi corazón.

Observe la pequeña terquedad de él, al dormir abrazado de aquella pipa, y mi corazón se destrozaba. No podía sacarlo de ese maldito mundo, lleno de colores, lleno de sentidos. ¿Por qué mierda lo hacía? ¿Quería sentirse vivo?

¿Acaso yo no hacía que él se sintiera vivo? ¿Conmigo no era suficiente? ¿No tenía todo lo que quería al tenerme?

Le acaricié la mejilla, y con cuidado le quite la maldita pipa, quería romperla en ese momento, pero no podía. Se volteó hacia arriba y su rostro era la perfección, con esos pómulos delgados, gritando por un auxilio, adelgazando cada vez más, pidiendo que lo rescatara de ese infierno. ¿Y yo que podía hacer? ¿Engañarlo con otro para sentirme a mí misma?

No podía perderme tampoco, si yo me iba ¿Quién lo rescataría?

Me envolví en su camisa y observe el clima, el viento arrasaba con todo, igual que la lluvia, con las luces observe sus fluidos en mi abdomen, igual que los fluidos de Kiba en mis piernas, suspire.

Caminé nuevamente al lugar de inicio, observando a Kawaki. ¿Qué nos ha hecho nuestra relación?

Acaricié su abdomen, y observe su respiración. ¿Por qué se quedó dormido?

—Kawaki—Susurré con miedo, temiendo lo peor—¡Kawaki!—Lo moví de un lado a otro, pero no reaccionaba, las lágrimas regresaron a mí por obra de magia, temiendo lo peor, mis brazos perdieron fuerza y me deje caer encima de su cuerpo, no me podía mover, me paralizo el miedo de perderlo.

No estaba preparada para esto, cuando yo lloraba era un indicador de que algo malo iba a pasar, no quería que Kawaki terminara así, no lo quería perder.

—Babe—Susurro, levantándome—¿Por qué lloras?—Me limpió las lágrimas, me deje ir, como si me hubiesen dado una segunda oportunidad de él

—Es solo que…—No podía exteriorizar mis palabras, mi cuerpo se quedó frío, no podía ver su rostro, de lo única que estaba segura era de que no quería perderlo—No quiero que me dejes Aky, no me dejes nunca

Había utilizado "Aky" y mi memoria surgió algo inevitable, aquella ola de recuerdos me devoraba, aquellas veces en que fui feliz con él, en que fuimos felices. En la infancia, en la jodida infancia…

—Dijiste que no harías nada para lastimarme, que no serías igual que todos. ¿Por qué haces esto babe? ¿No me amas?

—Vas a empezar—Me empujo—¿Qué es toda esta mierda?—Dijo al ver las luces que él había puesto, se paró de ahí y pateo todas las cosas

¿Por qué no podía regresar el tiempo? ¿Por qué no lo pude disfrutar más?

Vi a Aky caminando, pateando cosas, objetos, pero en aquel entonces solo pateaba piedras. Observe a aquel niño de 7 años, sin un diente, maldiciendo y a mí, dándome risa, porque finalmente lo había hecho, a esa edad, yo estaba más corrompida que él y me alegraba saber, que él ya no podía reprimirme por mis malas palabras, que ahora estábamos a la altura.

—Desearía ser más grande y más fuerte—Tomó dos piedras del río, observe su comportamiento—para ponerle una golpiza al hijo de puta de Waraji y a tu padrastro

Me reí de su comentario, finalmente comenzamos a pensar igual.

—No es gracioso Hotary, me volveré fuerte y acabaré con él

Vi como encintaba las piedras al palo y comenzaba a levantarlas, como si fuesen pesas.

—¿Qué hay de tu hermano? ¿No hace nada por defenderte?

—Es un imbécil—Me comentó—No lo entiendo

¿Después de eso que? ¡Con todos esos músculos aun no puede terminar con su maldito pasado! No he podido cambiarlo después de todos mis intentos…

Le tape la boca con mi mano, estaba temblando, con una mano desate sus pantalones—¿Qué estás haciendo Hotaru?

Tomé su diminuto pene y comencé a acariciarlo, mientras él se retorcía, me intentaba quitar de encima, así que me arrodille y lo metí a mi boca, poco a poco se fue alargando.

—Hotaru, pero que haces—Dijo nervioso…Tomándome de los cabellos

La puerta se abrió y se escuchó una carcajada—¡Finalmente te salieron las bolas!—Me retiré lentamente y él se subió los pantalones rápido, las pisadas de su padre resonaron, tomó a Kawaki de la playera y a mí de los cabellos, a él lo sentó en la cama y le bajo los pantalones, a mí me ordeno que siguiera haciendo lo que hacía—Así es pequeña zorra, dile hijo, dile

—Muevete pequeña zorra—Menciono Kawaki, ante la felicitación de su padre. Waraji soltó la carcajada, me tomó de los cabellos e hizo que lo mirara, me arrancó la blusa

—Cuando tengas la verga bien parada, es momento de abrirle las piernas, anda, vamos, sé un maldito hombre ¡Chúpale las tetas! ¡Has algo!

Kawaki me observó, estaba temblando, haciéndome para atrás.

—Vamos engendro, no tengo todo tu tiempo, agárrala de los cabellos, si no lo haces te meteré la verga a ti y a ella, tengo suficiente para los dos

Kawaki se paró, él también tenía miedo, su padre lo empujó y cayó conmigo.

—Sabes que te quiero Hotary—Susurró, mis labios temblaron, yo lo había hecho para contrarrestar lo que me habían obligado a hacer, pero esto estaba saliendo peor…Me agarro con fuerza del brazo y me volteó

—Ponte en cuatro perra sucia, no tengo todo tu tiempo

—Vamos maldita—Me dijo Kawaki, subiendo mi falda, bajando mis calzones

—Ahí pendejo, ahí se mete

Escuche los pasos de su padre, y sentí como ponía su mano en mi trasero, solté un grito cuando metió su dedo en mí y quise avanzar, pero el padre de Kawaki me detuvo.

—No quiero hacerlo

—Te va a gustar, no seas pendejo

—No quiero

Lo obligaron…me la metió, su padre soltó una risa nuevamente y se sentó rápido a taparme la boca, mientras Kawaki me la metía y me la sacaba…

¿Cómo es que pude permitir eso? Trece años, dejando que él hiciera de mí lo que estuviese a su conveniencia.

—Tim, sabes que no le puedes hablar, es propiedad de Kawaki

Vi como aquel chico se alejaba de mí rápidamente, y me agache.

—Hotaru—Observe a las risueñas niñas, pensando que esta vez me invitarían a jugar—Salúdame a Kawaki, ayer me besó

Me agache, concentrándome en mi pan con mantequilla…Ellos no se acercaban a mí por miedo a Kawaki y ellas no se acercaban a mí porque era una pendeja. Una maldita cornuda.

—Claro, hoy cuando me lo esté cogiendo le daré tus saludos—Les respondí, cansada de que no me invitaran a jugar, cansada de que me avergonzaran

¿Cómo a él no le pude interesar? Yo estuve con él desde siempre, ¿Cómo es que me puede hacer esto?

Se supone que soy la persona que él deberá amar más, nos conocemos desde niños, nos conocemos desde siempre, en las buenas y en las malas. ¿Cómo puedes hacerle tanto daño a una persona que lo único que hace es hacerte feliz?

Me acomodé en la alfombra, observándolo, como acomodaba todo, como salía su maldito TOC. Ordenando cosas, por color, por tamaño y por forma, como nuevamente limpiaba su desorden.

—Babe…

—¿Qué quieres Hotaru?

—¿Tú me amas?

No me respondió.

—Babe…¿Me amas?

—Si Hotaru

—¿Si qué?

—No estoy para bromas

—¿Por qué soy la persona que más te ama en este mundo? ¿Por qué no me puedes corresponder babe? ¿No me amas tanto como yo te amo?

El timbre sonó, Kawaki soltó una maldición y arrojo las cosas que tenía, enojado. Observe lo que había tirado, eran cartas que le había hecho.

—Kawaki

Él me miro, y antes de decir algo, alguien más dijo su nombre, lo grito y luego toco la ventana—Kawaki, soy Sarada, sé que es tarde pero…

—Si le abres, te dejaré…escúchame bien hijo de puta, te voy a dejar

No me hizo caso y se dirigió a la puerta.

—Hola, buenas noches, sé que es un poco tarde pero mi auto se averió a unas cuadras, mi teléfono no tiene batería, quería saber si podrías prestarme un cargador. ¿Dónde lo tienes?

Dijo caminando de un lado a otro.

—Solo, es para llamar al idiota de mi hermano, se olvidó de decirme que había descompuesto mi auto

Caminó a la otra habitación—Busca en los cajones

Sus pasos resonaron acá, me amenazo con un dedo, de quedarme quieta, de no decir nada, lo mire furiosa. ¿Cómo quiere que este tolerando esto? Comencé a vestirme.

¿Quién era esa? Tomé mis botas, ese jodido pretexto ya lo conocía, lo más probable es que estuvieran cogiendo en la otra habitación.

Forcejee un poco, sabía que el maldito estaba agarrando la puerta

—¿Qué fue eso?—Pregunto la maldita perra, y abrió la puerta antes de que comenzara a golpearla

—Su hermana—Le respondí a secas

—Mucho gusto—Caminó hacía a mí y me estrecho la mano, tomándola sin permiso, apretándola sin permiso, moviéndola sin permiso—Mi nombre es Sarada, somos compañeros en el trabajo, es solo que mi auto me dejo morir con estas lluvias

—Suele pasar—Le dije

—Ustedes dos no se parecen en nada—Comentó divertida

—¿Es gracioso que seamos hijos de diferentes padres?—La gracia se le cortó

—Disculpa a mi hermana, tuvo un día pesado, ella ya se iba

Observe a aquel hijo de puta con la boca abierta—Pasaré a tu baño—Le dijo a Kawaki—Fue un gusto

—Vamos a ver—Le dije, entre dientes—si ella te aguanta lo mismo que yo

—Sabes que tú eres mía—Me susurró

—Sabes que esa maldita puta te importa más, así que si no me dejas ir en este momento y me buscas en las siguientes semanas, le destruiré la vida a aquella maldita

Discretamente tomé las llaves de su coche y me di media vuelta, dándole una última escupida a aquel malnacido.

Me recargué en la puerta y quise escuchar parte de su conversación, al menos la maldita no mintió sobre la lluvia. Escuche, después de años la risa de Kawaki y me sumergí en un maldito mundo del que ya no era parte, Kawaki compartía momentos con ella, Kawaki reía con ella pero no conmigo.

Mis ojos nuevamente estaban calientes, respiré profundo y me dirigía buscar el auto de aquella incompetente, pero me di cuenta que lo que había tomado eran las llaves que le había obsequiado al maldito de Kawaki, llaves con mi nombre para que las utilizara en un jodido collar de oro que le di. Las tomé fuerte y maldije, mientras las arrojaba a un jodido rincón.

Me abrace a mí misma, y me dirigí a aquella casa olvidada en la que Deidara tenía sus pinturas. Tomé el maldito pincel y comencé a deslizarlo en todas las paredes.

—¿Qué es lo que te ha pasado?

Yo sabía que él estaba ahí.

—Creo que alguien me ha votado y mi corazón se rompió

—Tú corazón aún no se ha roto si es que piensas regresar con él

—¡Yo pienso regresar con él, pero él no piensa regresar conmigo!

Comencé a embarrarme las manos de pegamento y diamantina, y a embarrarlo en toda la pared, desahogándome

—Es una mierda Dei ¿Cómo puedes estar con alguien toda la vida? Sabes que él me acompañó, nos criamos juntos, crecimos juntos, como pudo desecharme

—Solo…eras su alivio, no significa que realmente te quiso idiota, solo fuiste su maldito objeto ¿Por qué te lo tomas personal?

—¡Porque hijo de puta, estuve con él cuando me necesito! ¡LE PERDONE SUS GOLPES! ¡HICE DE TODO PARA QUE ESTUVIESE FELIZ Y A ÉL NO LE…NO FUE SUFICIENTE PARA ÉL! Y LLEGA ELLA ¿Con ella no es una mierda la vida? Con ella se ríe maldita sea, y… ¡NO ME DUELE! Pero

—Deja de hacerte la fuerte, ¿Por qué tus manos dicen otra cosa?

—¿Por qué te estas comportando de esta manera? ¿No que eras muy hijo de puta?

—Deja de joderme Hotaru

—¿Acaso te peleaste con el puto de tu novio?

—No es mi novio—Respondió, enojado

—Bueno, es lo que quisieras, ha vestido muy elegante últimamente, ¿De dónde crees que lo ha sacado?

Le dije, metiendo cizaña

—¿Crees que alguien más se lo esté cogiendo? Le meta la verga por el culote que tiene

Me ofreció una cerveza, la arroje a la pintura y nuevamente comencé a pintar.

—¿Qué se siente estar en donde tu estas?

—Es un jodido desastre, yo nunca he sido la segunda. Quiero ser la musa de alguien ¿Sabes? Nadie verá mi verdadero ser, nadie se empeña en hacerlo y yo no pierdo mi tiempo demostrándolo, no tendría sentido, mostrarse como tal para que al final te arrojen al rincón, que te hagan parte de una maldita multitud efímera, eres una pieza fugaz en sus aburridos mundos

—Creía que ya tenías a un hijo de puta con que divertirte, según te veía así

—Sí, lo tengo, pero… ¿Por qué los que tienen reputación de cabrones con una mujer no lo son? Hasta parece que las eligen, a las que sí y con las que no; ¿Cómo es que consideran a una mujer especial? ¿Por qué para algunos lo eres y para otros no?

Y eso es lo que dibujaba, "La duda" Algo que siempre viviría atormentándote, durmiendo contigo, comiendo contigo, estando desde el momento que naces, pronunciada de la boca de tus padres, persiguiéndote en una carrera sin fin.

—Vamos a una fiesta, necesito una con desesperación

—¿Ahora a que chica te vas a tirar por el culo?

—Eso no te concierne

—Bien, iré contigo, no tengo nada que hacer

Me tomó del brazo y salimos juntos, bajo aquella lluvia devastadora, caminamos hasta su casa y entre, arrojando los zapatos, mire cada rincón, bañado en destellos dorados, el jodido hijo de puta sabía domesticar a la gente, sabía enredarla, y atacarla sin piedad, así es como logro sus millones, un maldito niño consentido, sin oficio, sin dignidad, sin ningún rumbo.

—¿Cómo van las cosas con tu hijo?—Le pregunte

—Espero que este muerto

—Sí, yo también, bueno pensándolo bien no, si se muere, quizá Utakata sienta remordimiento por aquella inútil y la vaya a ver, igual que a la pendeja de su hermana, ella sabe mucho de mí, no me haría daño que le hicieran una visita

—Tus engaños no funcionan conmigo corazón

—¿Quieres que me ponga un pito de plástico y finja tener un gusto "armónico"? Lo último que dijo fue que se cogió a tu hermana, y que su vagina aprieta más fuerte que tus nalgas

—Es un imbécil

—Vaya, vaya, he descubierto que asumes tu rol de mujer. Saliste más pasiva que la Itachi

—Itachi no es—Negó antes de hablar—Eso no te concierne

—Deidara. ¿Alguna vez has pensado en todo lo que has hecho?

—Posiblemente

—Has encontrado ¿Remordimiento o querer hacer las cosas de otra forma?

—He pensado en cambiar, si eso es a lo que te refieres. Pero entre más sabes, más amargo te es el sabor de las cosas, nadie lo comprenderá. ¿Cómo puedes actuar en el mundo donde suicidarse se torna en un acto de ayuda? Es un acto artístico, efímero, los momentos de éxtasis en donde te llega la mayor idea posible, nadie puede entenderlo, es como encender una enorme llama, algo te dice que lo hagas, pero nuevamente alguien te dice que lo apagues, tienes que luchar contra esas fuerzas, y desatas una tercera, que hacer que no veas el punto medio, le partes la madre a las dos y bummm el arte entre lo bueno, lo malo, lo real y lo ideal, un éxtasis entero, una metamorfosis divina. Conocí a una chica y creo que me ha cambiado el pensamiento, Guren, con su taller de cristal y el arte que ella hace

—He escuchado de ella, ha ido al manicomio como quince veces, la gente dice que intenta suicidarse y duerme en una cama llena de vidrios

—La gente no entiende, la gente dice que está loca, pero los que no comprenden son ellos, viven en una realidad diferente, nadie lo puede ver con estos ojos; Si trabajas con vidrio te tienes que cortar, si trabajas con fuego te tienes que quemar; ¿Acaso no es sencillo aprender eso? Estar en la línea media arriesgándolo todo, no solo son conceptos de ganar o perder, es que son ambos, deja que el flujo de energía recorra tu cuerpo, ganar y perder al mismo tiempo. Hotaru, tienes el universo entero en tu mente, pero no puedes dejarlo salir, te tienen anclada, eres esclava de lo que quieres y lo que verdaderamente eres

—No es verdad

—Lo es

—No es verdad

—Si te lo digo yo es porque meramente cierto, cariño, tienes un problema, deja fluir todo lo que está dentro de ti, deja que te consuma la maldad para que después te consuma el arrepentimiento. Has cogido con medio mundo, pero a él no le afecta, sabe que siempre vuelves a él, él sabe que tú ya no volverás, te dejo ir. Es tiempo de que lo dejes ir…

Me mostró un vestido rojo, lleno de escote, lleno de brillo, descubierto de la pierna, descubierto del busto.

—Es tiempo de que él sepa, quién eres realmente…

Tomé la brocha y la sumergía en la gama de colores, llenando mis ojos de tinta, sombra negra, sombra con brillos, mi cara era el lienzo, yo tenía el poder sobre ella, yo tenía el poder de mostrar mi dolor, tenía el poder de decidir que tanto me afectaba, mis impulsos no podía seguir reteniéndolos bajo la manga, sabía que este sería el final.

Las lágrimas emanaban, dejando un camino luminoso por todo mi rostro, recordé la lluvia de colores hace unas horas, los fugaces colores que me avisaban de un gran cambio. ¿Cómo podría despedirme de aquel niño? Corríamos en las praderas, pescábamos animales, arrojábamos animales al agua, trepábamos árboles.

Éramos inútiles, inútilmente felices cuando estábamos juntos, ¿Desde cuándo empezó a esfumarse esa felicidad?

Miraba mis ojos y lo único que veía era alguien frente al espejo, no era yo, me sentía un hueco en una maldita galaxia, succionando todo lo bello que se encontraba, arrojando mierda por el trasero, pero siempre que hacía eso había alguien que estaba a mi lado, y de solo recordar como soltaba su maldita risa, la risa que a mí me dedicó años atrás, la risa que encontró conmigo ahora la encontraba al lado de alguien más.

La detestaba, porque realmente tenía derecho, ella no sabe todo lo que pase con él, ella no sabe todo lo que sufrimos y pudimos superar, ella ni siquiera tiene ese derecho de venir y poseerlo, ella es una maldita perra que no tiene derecho a venir a destruirnos, estoy luchando contra él desde hace años, no puede venir y derribar todo lo que habíamos construido y él no puedo arrojarlo así como así por la borla. Lo deshecha sin importarle como me sienta, lo destruye sin preguntarme si me importa, rompe mi trabajo de una vida; Deje mis problemas atrás por solucionar los de él, le hice la vida de la mierda a los demás para demostrarle a él que no era diferente por tener un padre así, que tener problemas no estaba mal, se lo demostré, que le sería fiel a pesar que estuviésemos enojados ya que estaría con él a pesar de que él estuviera con otras.

Yo sé que él está perdido y yo quiero ayudarlo, pero no me deja, es como si ya no me quisiera en su vida porque llego alguien más. Yo lo estaba ayudando y todo iba tan bien hasta que llego ella, lo estaba haciendo cambiar, hasta el punto que dejara su jodido empleo y lo cambiara por uno normal, hasta el punto de que su maldito consumo aumentara debido a que no podía tenerla, pero estaba ahí para que él desquitara esa rabia, para que él se diera cuenta de que maldita sea ¡Él me tenía a sus pies!

Terminé, finalmente. Deidara admiro, como si él me hubiese dado el impulso de hacer esto, porque él sabía lo que haría. Tomé la bolsa que me tendió y me coloque el vestido, desnudándome frente a él, me acomodo el cabello mojado y me tomó del brazo, vestido, elegante, yendo a otro lado, llevándome a la despedida, a mi grandioso acto final.

Cerré los ojos, negándome el repugnante placer de sentir lo que no era, concordando con los otros, afinando las relaciones paradójicas, chocando las copas deseándonos el mal, y los abrí en el momento exacto donde debería estar.

Encima del padrastro de Kawaki "Waraji"

—"Muévete perra sucia"

Me grito, mientras levantaba su pelvis y yo gritaba con emergente éxtasis el placer de tener su verga dentro de mí. Moviendo las tetas, rasguñándolo de la misma forma en que lo hacía con Kawaki, maldije en el momento en que las lágrimas comenzaron a salirme, porque él me odiaría por acostarme con su padre, porque este era el acto suicida más importante en la vida, era una completa revelación, la manifestación de la muerte anunciada, no me matará, pero matará algo dentro de mí y sobreviviré…

Siempre lo he hecho.