¡Por fin estoy de vuelta! Mi PC ha resucitado casi milagrosamente y tengo algo de tiempo, así que…Os dejo un capitulo bien cargadito. Con lemmon inclusive. Gracias infinitas por la paciencia y espero que os guste. Los RW son la mejor recompensa para este esfuerzo…
ATREVIDAS CONFIDENCIAS FAMILIARES
El brunch en familia del sábado 15 - era una suerte que San Valentín hubiese coincidido en viernes – fue un tanto extraño. Hasta el momento, era casi habitual que Draco y Elwyn fuesen los últimos en aparecer, con el rubio sonrojado hasta la orejas y su prometido sonriendo de oreja a oreja. Riddle, el anfitrión, estaba sentado con Hermione frente al fuego, una mano deslizada protectoramente sobre sus hombros e intercambiaba casi inaudibles palabras con la joven, que sonreía suavemente asintiendo de rato en rato, su propia mano enlazada a la otra del indiscutible patriarca. Habían tenido una magnífica velada romántica, y si bien la educación casi victoriana de Ryan no le permitía sentirse cómodo tomándose ciertas "libertades" con su prometida, tampoco podía ignorar por completo las demandas de intimidad de esta. Morderla para tomar su sangre era una excelente manera de saciar múltiples necesidades en ambos y Hermione estaba razonablemente contenta con la situación.
Narcisa sonrió ante la visión de la embelesada pareja, que ignoró por completo su llegada, y besó suavemente la mejilla de su esposo que la condujo galantemente hasta un diván próximo. Top apareció con un suave plop y tras inclinarse hasta el suelo, dejó junto a ellos una humeante tetera, los correspondientes servicios de té, y una pequeña bandeja con pastas. Todos estaban sirviéndose una taza cuando Andrómeda y su esposo Ted se unieron a ellos. Ante la muda pregunta de los azules ojos de su hermana, la dama murmuró pensativa:
-Dora no ha regresado aun de su cita de anoche…tal vez este joven semielfo sea capaz de mantener su atención. Desde luego él parecía interesado…
Ted Tonks sonrió y apretó la mano de su esposa. Sirius y Remus aparecieron poco después, seguidos de cerca por Draco y Elwyn, sin que ninguno hubiese visto ni rastro de los únicos que faltaban. Remus estaba nervioso, pero disimulaba y trataba de contenerse, y tras un rato de espera Ryan miró ostensiblemente su reloj de bolsillo. Una cosa era apurar el tiempo, otra…ser descortés y llegar tarde…aunque nunca hubiesen establecido una hora formal para esos brunchs en familia. Era la primera vez que Harry pasaba la noche con su prometido, y todos estaban algo tensos. Con un carraspeo, Ryan murmuró, volviendo sus azules ojos hacia la pareja de preocupados padres que trataban de aparentar que no lo estaban:
-Mmh… ¿Tenéis idea de donde pueden estar?
Con un pesado suspiro, Remus asintió y murmuró entre dientes:
-Al menos anoche cuando nos retiramos, aparentemente y a juzgar por el olor…estaban ya en el dormitorio de Severus…
Tras una nueva espera de algunos minutos, Ryan chascó los dedos imperiosamente y Dobby se materializó con un blop a sus pies. El elfo se encogió levemente ante la hostil mirada y se inclinó profundamente.
-¿Dónde está mi nieto, Dobby?
Aplastando las largas y bamboleantes orejas contra el cráneo ante la imperiosa voz, el elfo se retorció las manos, se balanceó sobre las puntas de los pies y murmuró calladamente mirando fijamente a las puntas de sus coloridas pantuflas de fieltro:
-Tomando un baño…
El hombre alzó una ceja con incredulidad, desfrunciendo el negro ceño y el elfo añadió aun más bajito, casi inaudiblemente y sin alzar la mirada:
-El joven Lord dijo que realmente necesitaba uno…
Y Dobby desapareció sin dar lugar a más preguntas, con un pequeño puff por todo sonido y una minúscula nubecilla de polvo.
Quince minutos después, y sin que Dobby, Winky o Bells atendieran nuevas llamadas de ninguno de los adultos, finalmente Harry y Severus entraron en el saloncito. Harry se sonrojó ante las intensas miradas, pero alzó la cabeza, apretó la mano de Severus y tiró de este para hacerle entrar del todo en la habitación, ya que Severus se había quedado petrificado ante las hostiles miradas de Remus y Ryan. Ignorando la suspicacia de su abuelo o la tensión de su papá, Harry saludó en general con voz calmada, y besó suavemente en su saludo habitual a su abuelo, a su más tolerante padre y finalmente a su papá. Remus le abrazó posesivamente, apretujándole contra Sirius y sentándole a su lado, olfateándole como si pretendiera aspirar su piel a través de las fosas nasales. Ciertamente, Harry olía a limpio…y a poco más. El olor de Severus se mezclaba suavemente al suyo propio, y el rastro del contacto con Ryan y de Sirius estaba ahí también, además de un rastro o residuo de actividad sexual, pero nada tan intenso que permitiera deducir con precisión que había pasado esa noche.
Remus alzó las cejas con sorpresa y miró a los ojos de su hijo. "¿Por qué se habían molestado en usar precisamente esa loción de baño?" Con un parpadeo, Harry murmuró en tono cauteloso:
-Pensé que era prudente tomar medidas para no provocar una reacción…más primaria…y además, no es muy confortable que gran parte de tu familia olisquee literalmente tu intimidad…
La mirada de Remus se endureció por un momento, y sus ojos se desviaron con visible suspicacia hacia Severus que se había refugiado en la seguridad de una esquina del confortable tresillo de chintz que ocupaban los Tonks. Elwyn contuvo una sonrisa algo malévola, y sus ojos azul hielo chispearon jubilosamente mientras Draco bajaba levemente la vista y enrojecía un par de tonos más. Ellos y por supuesto Remus y Sirius también hacían lo mismo, pero nunca lo habían declarado o admitido abiertamente… Pero tras un instante de desconcierto, y reconociendo lo sensato y reflexivo del comportamiento de su cachorro, Remus esbozó una semisonrisa y revolvió afectuosamente el cabello de su hijo murmurando:
-Tienes toda la razón. Solo lo preguntare una vez, Cachorro. ¿Estás bien?
Harry sonrió traviesamente, sabiendo que la pregunta se refería no solo a su bienestar físico, sus verdes ojos girándose hacia Severus por un instante con un destello de brillo antes de retornar hacia su papá, y respondió sincera y pausadamente:
-Mejor que bien, papá. Soy muy feliz.
El licántropo le apretó los hombros cariñosamente y Sirius preguntó con cierta timidez, una sonrisa de oreja a oreja en su rostro:
-Entonces… ¿Podemos desayunar ya? Estoy muerto de hambre…
Elwyn soltó una carcajada, Remus bufó indignado dando un cogotazo a su cónyuge…y la tensión nerviosa acumulada se disolvió cual humo arrastrado por la brisa en la concurrida habitación. Winky y Tip comenzaron a servir el delicioso y abundante desayuno y la conversación se generalizó con rapidez, mientras tres elfinas tejían muy concentradas en un rincón discreto y tranquilo, invisibles a los ojos humanos. Cuando se dio por terminada la comida y las charlas e intercambio de opiniones entre los adultos derivaron hacia los temas del régimen escolar o las últimas novedades de la política actual, el trío de adolescentes, encabezado por una determinada Hermione, se escabulló en silencio hasta las habitaciones privadas de los chicos en Slytherin. Una vez a solas, bien resguardados por encantamientos y hechizos de privacidad, sentados en la que oficialmente era la cama del moreno -aunque Harry nunca la ocupaba-, y que de facto y tácitamente era su diván informal, Draco miró con curiosidad a su compañero y murmuró con expectación, apoyando la barbilla en la mano y estirándose confortablemente:
-Vamos Harry. Queremos detalles.
El moreno envió una mirada de irritación al rubio y cruzó los brazos ante el pecho. El rubito insistió en voz suplicante:
-Vamos Ry…Yo he compartido contigo mis primeras experiencias con Wyn…
Ese tono y qué decir de su mirada de criaturita lastimada, eran prácticamente irresistibles, y Elwyn o sus padres hubieran claudicado casi de inmediato, pero el moreno mantuvo la boca tozudamente cerrada y miró alternativamente a Hermione y a Draco. Su hermana pareció comprender y murmuró:
-¿Te hago sentir incomodo? ¿Por ser una chica?
Harry no dijo nada, pero mandó una mirada de muda disculpa hacia Mione, un leve rubor subiendo a sus mejillas. La castaña meditó un instante y finalmente murmuró:
-Supongo…que entre vosotros ¿No existe esa tensión? ¿Por todo lo que habéis…compartido?
Draco asintió, y murmuró muy bajito sin dejar de observar a su presa:
- Ry y yo ya manteníamos una relación…afectuosa y fácil y cuando Wyn apareció, al principio no sabía muy bien que hacer… Era ciertamente halagador ser cortejado por alguien que tenía genuino interés en mí, y enseguida me di cuenta de que yo también podía llegar a amarle… pero no quería abandonar a Ry tampoco…
El joven de cabello platinado contempló penetrantemente a Harry y el moreno añadió con voz suave:
-Tácitamente decidimos que queríamos ser amigos antes que amantes, pasase lo que pasase. A mí, lo único que me importaba era no perder el afecto de Draco…jamás. Fue algo duro para los dos durante un tiempo…
-Así que más tarde, cuando estuvimos seguros, sellamos el lazo de hermandad. No hay mucho margen para sentirse cohibido con nuestros antecedentes y ese nexo entre nosotros.
Hermione asintió con comprensión ante las palabras de Draco. Harry y ella también se habían unido con igual ritual. Eran hermano y hermana en todos los sentidos, excepto en sangre. Y a través de Harry, Draco era…casi un medio hermano para ella y viceversa. Pero entendía hasta cierto punto el pudor de Harry a hablar en su presencia. Reacomodándose contra los cojines, mientras acariciaba con aire distraído a Yang, que demandaba sus caricias, Hermione caviló. Yin se había asomado brevemente a su llegada, reconociéndoles y chirriando un apresurado saludo, pero estaba muy ocupada con atender a sus cuatro cachorritos en el confortable nido que había creado con bufandas, guantes, calcetines y otras pequeñas prendas "robadas" a todos los alumnos de la casa de la serpiente en una cesta bajo la cama de los chicos. Los pequeños huroncitos, nacidos a principios de febrero, aun eran completamente dependientes de su madre…que había expulsado sin miramientos a su pareja de la que ahora era su zona de crianza. Hasta más o menos mediados de marzo, no abrirían los ojos y el mundo se enfrentaría a cuatro nuevos y traviesos torbellinos…
Carraspeando levemente, Hermione murmuro:
-Mmh…Harry, no sé si eres consciente de que Ryan fue el último en alcanzarme en el Aquelarre…
El moreno miró con cierta confusión a su hermana y Draco enrojeció hasta las orejas en tiempo récord.
-…lo que quiero decir es que a todos…ya os he visto hacer…esas cosas…
Con voz abochornada, el rubio de ojos plateados murmuró casi inaudiblemente, los ojos muy abiertos:
-Harry, tiene razón…ella y tu abuelo fueron los últimos en perderse tras el velo rosado, en desconectarse y aislarse de lo que sucedía a su alrededor…
Rezongando, sonrojado con súbitos destellos de memorias de las "actividades" de los demás en el claro del bosque, Harry resopló una vez más y finalmente se sentó más confortablemente, aflojando imperceptiblemente la tensión corporal. Draco le miró con atención, Hermione adoptó la misma intensa concentración que usaba ante una lección especialmente complicada… y con voz baja y callada, Harry comenzó a hablar. No les contó detalles, no se trataba de eso, pero sí les dio una idea general de su primera noche con Severus…
"Los fuegos seguían estallando en el cielo nocturno, pero ninguno de los dos les estaba prestando atención desde hacía rato. Pese al frio nocturno, Harry se había despojado de su túnica, y sus zapatos estaban tirados descuidadamente junto a los de Severus, a la entrada de la plataforma de observación de la Torre de Astronomía. Era…mágico, las luces de colores que iluminaban el cielo se reflejaban en los brillantes ojos casi negros de Severus tiñéndolos con destellos de todos los colores del arcoíris. La gruesa manta sobre la que se habían sentado a compartir dulces y ponche, ahora tenía además sobre ella la capa y la túnica desabrochada del hombre. Harry deslizó las manos una vez más por el pecho desnudo de su amante, y sus dedos se enredaron de nuevo en los rígidos pezones. Severus reacomodó la capa del joven sobre sus hombros, resguardándole del viento, que pese al hechizo calorífico, comenzaba a ser cada vez más frío.
Tras un par de nerviosos sorbos a su segunda copa de ponche de huevo Harry mostró escaso interés en cualquier cosa que no fuese su prometido: su sonrisa, sus negros e intensos ojos, sus manos… Severus no era una belleza en el sentido clásico, pero era atractivo y misterioso, con una sensualidad contenida y latente, que llenaba sus movimientos de algo especial…Frío e indiferente aparentemente, pero lleno de una pasión que centelleaba en sus ojos, encendiéndolos, cuando miraba a su joven amante con una sonrisa reservada solo para él. Y Harry adoraba la sensación que le producía ser el único capaz de provocar la erupción del volcán escondido bajo la nieve de su exterior. Todo lo que había hecho falta había sido una chispa…un gemido de excitación, un beso apasionado…y las ropas habían comenzado repentinamente a estorbarles…
Harry se removía gimiendo sobre él, besándole y manoseando su torso, su pelo, cada vez más excitado a juzgar por el duro bulto que se presionaba contra su propia erección. Severus invirtió sus posiciones, arrancando un gemido de sorpresa de los juveniles labios hinchados y enrojecidos por los intensos besos intercambiados. Los ojos verdes se dilataron aun más y una chispita de maliciosa complicidad brilló en las oscurecidas esmeraldas. Harry se retorció bajo el peso del hombre, arqueó la espalda y abrió los muslos para cerrar las piernas por detrás de las caderas que le apresaban. Severus se mordió los labios, conteniendo la ansiedad de la respuesta instintiva de su cuerpo, impulsándole con vehemencia hacia Harry.
Harry susurró roncamente "por favor" antes de que su voz se convirtiese en una sibilante letanía de suplicas y obscenidades en parsel. Casi sin poder evitarlo, Severus le besó con fervor, su mano alzando uno de los muslos del joven, ahogando con sus labios el excitante y sensual sonido. Cuando las nerviosas manos comenzaron a trastear tentativas con su pantalón, Severus las detuvo, separando su boca de la de Harry. Los verdes ojos le miraron con confusión mezclada al deseo y el hombre enredó sus manos en la densa cabellera negra y rizada, apretando su frente contra la del joven.
-¿Estas completamente seguro?
Murmuró el hombre con voz enronquecida por la pasión. Harry esbozó una levísima sonrisa y susurró casi sin aliento una única palabra:
-Sssii…
Severus sonrió y le besó suavemente unos instantes antes de enunciar claramente mientras cogía en brazos a su joven amado, arrancándole un entrecortado jadeo de sorpresa:
-Bells…
La elfina se materializó junto a ellos, tejiendo incansablemente y se inclinó suavemente. Sin mirarla, y reacomodando mejor la preciosa carga entre sus brazos, Severus murmuró:
-Por favor, Bells, ¿Podrias recoger todo esto y llevarnos a nuestras habitaciones?
La elfina guardó cuidadosamente la labor y sus agujas en el amplio bolsillo de su delantal blanco, chascó los dedos y la manta, la cesta con los dulces y la ropa desaparecieron. Con un par de pasitos, la elfina colocó una mano sobre la de su amo y todos desaparecieron en un plop. Harry abrió los ojos con el corazón martilleándole en el pecho y se encontró en la sala de estar, entre los brazos de Severus y alzó la cabeza desde su pecho para contemplar su expresión. La sonrisa cálida de Severus le reconfortó y deslizó los brazos en torno al cuello, demandando silenciosamente un nuevo beso, y mientras Bells se acomodaba silenciosa en un escabel cerca del fuego, ambos desaparecieron en el dormitorio de Severus, que cerró la puerta con una nada sutil patada. Con una sonrisa de oreja a oreja, la elfina retomó su calceta y continuó tejiendo con intensa concentración. ¡Su labor era cada vez más bonita y compleja!
Depositando su dulce carga en su lecho, Severus se sentó en el borde, admirando la belleza sensual de Harry. Con una mirada cargada de pasión y una sonrisa, acarició su pecho y retiró lentamente la mano, observando las reacciones del joven. Pasión y deseo, pero sobre todo amor, relucían en las esmeraldas de sus ojos y Severus comenzó a desabotonar su camisa lentamente, notando acelerarse aun más la respiración del otro ante el roce de sus dedos en el juvenil pecho. Severus se recreó un ratito, apartando la tela cm a cm, deleitándose en los tremores que hacían palpitar el elástico cuerpo que se le ofrecía. Sin dejar de mirarle nunca, Severus se deshizo de su propia camisa. A la camisa se le unieron pronto los pantalones, arrojados al suelo de cualquier modo y los ojos verdes se giraron visiblemente a su entrepierna, para apartarse rápidamente. Con una risa ronca, Severus depositó sus manos en los torneados muslos, ascendió lentamente y tironeó de la cinturilla de los ajustados pantalones de Harry y el joven alzó las caderas. La prenda se unió al creciente e informe montón en el suelo, mientras Severus deslizaba sus manos en reverente ascenso desde los pies de Harry hasta sus caderas…y más allá, para comenzar a desprenderle de la desabotonada camisa entre tremores y leves gemidos.
Adorando su cuerpo, explorando cada cm de piel con sus manos, con sus labios, Severus se acomodó poco a poco en la cama, deleitándose en los jadeos, gemidos, suspiros y gimoteos entrecortados que Harry profería. El joven aferraba convulsivamente las sabanas, se retorcía y movía la cabeza, susurrando de tarde en tarde palabras inconexas, a veces en parsel. Cuando la necesidad del joven fue más que evidente, Severus englobó cm a cm el abandonado, hinchado y goteante miembro entre sus labios. Harry cerró fuertemente los ojos al principio y jadeó roncamente, enarcándose bajo la tortuosa caricia, tratando de mirar por entre sus párpados entornados después. Era delicioso, ardiente, casi demasiado… y demasiado poco a la vez. La experta caricia a sus testículos fue demasiado y el moreno gritó ahogadamente, convulsionado, tensándose y enredando las manos en el largo y sedoso pelo negro, aferrándose a él para no perderse, arrastrado por la sensación electrizante que le hizo enarcarse, exhalando en parsel el nombre de su amado mientras vertía en su garganta chorros de denso semen.
Jadeando como si hubiese corrido una maratón, pero mucho mucho menos cansado, aunque sus huesos se sentían de gelatina en ese momento; Harry parpadeó lentamente, entreabriendo los ojos y dio una ojeada, mientras Severus daba unos últimos lengüetazos apaciguadores a su sensitiva, semierecta y tambaleante polla - "¡Oh Merlín! ¡Eso era increíblemente excitante!" – relamiéndose con gusto los enrojecidos labios y haciendo que pese a estar momentáneamente exhausto, su miembro diese un vigoroso salto de interés. Severus trepó sobre sus manos y rodillas hacia arriba, dejando en su camino un reguero de lengüetazos, mordidas y besos; en busca de los mordisqueados y rojos labios de Harry; que recibió un beso pasional y lleno de su propio sabor que le hizo gemir y flexionarse bajó la caricia, enredando las manos en torno a los hombros de su amante. Más y más besos, jadeos y gemidos, mimos y entre la niebla de la recrudecida pasión – indudables ventajas de la juventud - Harry notó la erección de Severus deslizándose cada vez más insistentemente en su vientre, junto a la suya.
Con un ahogado suspiro de protesta, Harry tiró del largo y sedoso cabello negro, forzando a su prometido a interrumpir su meticulosa exploración de su boca. Con una lucecita de duda y temor en los oscuros ojos, Severus miró con una pregunta en la mirada a su joven compañero. -"Tal vez he sobrepasado algún límite…"- Enredando más las manos en la melena desordenada, Harry le dio un leve beso tranquilizador en la punta de la nariz y murmuró tentativo y algo cohibido:
-Ehh…Pensé que querrías…no sé, hacer otrass cossasss conmigo...
La expresión del hombre se hizo todo un poema. -"¿Acaso no le había gustado? ¿Tan mal lo había hecho?!"- . Viendo aflorar el pánico, Harry acarició las mejillas entre sus manos, y añadió roncamente, el parsel dejando aun más pronunciadamente un sutil acento en su voz:
-SHa esstado mussho máss que genial, spero…essperaba…
El joven se mordió los labios nerviosamente y murmuró bajito y atropelladamente:
-…sesssxperimentar algo nuevo…sssentirte dentro de mí…
Severus le miró con cierta incredulidad alzando con elegancia una negra ceja – aunque así lo creyese, aun no estaba preparado para eso - aflorando entre el ardor de sus ojos de azabache por completo dilatados, y Harry terminó finalmente su petición:
-…yo también ssquiero probarte…en mi boca…
El hombre alzó bruscamente la otra ceja -La autodisciplina y la contención eran sus normas de conducta y aquella era su primera "cita" pero… ¿Cómo rechazar un ofrecimiento semejante? Incluso él tenía un límite ante la tentación y su diablillo particular era muuuy seductor- y besó suavemente los enrojecidos labios juveniles.
-Si ese es realmente tú deseo…soy todo tuyo, Harry.
Con una sonrisa loca, el joven le besó apasionadamente y se movió incitante, enarcándose contra él, susurrando roncamente:
-Biensss…ahora termina esssto que hasss empessado…quiero que despuéss dure y dissssfrutarlo al mássximo…
Severus no se hizo de rogar. Lo que fuese por su Harry. -¡Ya le desollarían vivo después los demás!- Los dos se enredaron y movieron contra el otro, en busca de fricción, besándose y manoseándose sin descanso, gimiendo y deslizándose el uno contra el otro, hasta que llegaron a la deseada liberación en medio de una retahíla de roncos gruñidos, silbidos y susurros. Harry cerró los ojos, rodeado por el exquisito calor de Severus, flotando en la deliciosa laxitud que hacía que su cuerpo se sintiese al tiempo deliciosamente cansado y saturado de energía. Repleto y hambriento a la vez. El hombre, aferrado al tórrido y flexible cuerpo de su joven prometido y amante, dejaba pasaba a través de sus nervios las últimas oleadas de la devoradora pasión. -Esperaba estar a la altura de las expectativas de su amado, porque ya no era un jovenzuelo y su capacidad de recuperación no era la misma…-
Pero eso no fue un problema. Harry no parecía tener prisa ahora, recreándose en suaves caricias y besos, en explorar meticulosamente su cuerpo y en dejar ser explorado a su vez. Sin que el tiempo pareciese importarle, porque no lo hacía, Harry buscó y encontró cada punto sensible en la robusta y fibrosa anatomía de su amado, cada vieja cicatriz, cada marca y huella dejada en su piel por la cruel y brutal vida…y se recreó en ellas, dándoles nuevos significados. Los leves roces, los delicados besos, las fervientes miradas…era lo más excitante que Severus hubiese experimentado nunca…Aquello no era simple deseo carnal, lujuria, experimentación o una calentura más o menos pasajera… era la expresión física más íntima de un amor verdadero. Ni siquiera sintió más que una leve punzada de celos cuando Harry comenzó finalmente a devorar su hombría, algo que fue prontamente descartado. No había cabida para los celos en una relación como la suya…no cuando compartían cuerpo, magia y alma… Harry era suyo, por entero y para siempre, y lo que había tenido con Draco, una simple experiencia de aprendizaje, una clase diferente de instrucción. Las sensaciones fueron creciendo, extendiéndose, envolviéndole y consumiéndole por completo mientras Harry se deleitaba devorándole ávidamente…hasta que ambos estallaron en chispas y llamas que ardían con un fuego que les derretía y fundía por entero…
Muy sonrojado, Harry terminó su esquemático y escueto relato -fuertemente censurado y resumido- y murmuró:
-…y después de que me dejara…esto...bueno, eh…¡Ahrg…essto esss de lo mass embarazsossso!… devolverle el favor, nos acurrucamos juntos para dormir...hasta esta mañana.
Draco alzó en un gesto dubitativo una refinada ceja dorada y musitó:
-¡Guau! Mi padrino ha sido muy osado. Wyn no me dejó intentar…eh…eso, hasta hace poco…
Hermione contuvo una risita entre las manos, tratando de poner cara de póquer, ante el desparpajo del rubio y el evidente bochorno del moreno, hasta que el sonido brotó ruidosamente, en una cascada de risilla nerviosa.
-¡Bien por ti, Harry! ¡Muy bien! – Dejando ir una nueva risilla, la muchacha añadió con aire cómplice - Supongo que la tardanza de esta mañana tiene una por completo inocente justificación…
Harry bajó los ojos -¡De ninguna manera iba a compartir que Severus le había introducido espectacularmente a los placeres de una felación mutua!- y denegó suavemente, susurrando:
-¡No! ¡Pero ya no pienso deciros nada más! ¡Os toca!
Draco se aclaró la garganta y murmuró muy apresuradamente:
-Wyn no me dejó hacer nada… ¡Dijo que solo tenía que relajarme y disfrutar!
Harry miró con cara rara al rubio y masculló entre dientes:
-Apuesto a que lo hiciste…
Draco tuvo la decencia de sonrojarse – Harry por supuesto era consciente de su "debilidad"- y añadió en un susurro:
-No iba a decirle que no…
Harry volvió a rezongar, y Hermione les miró a ambos, contemplando su fácil y cordial relación, las puyas sin maldad, la corriente de broma y buen humor, y por debajo de todo, su camadería y fraternal relación. Hermanos, eso es lo que eran todos. Ella era la mayor, y la única chica, y eso la hizo sonreír suavemente. Cuando los dos jóvenes dejaron de arrojarse el uno al otro armas verbales, Hermione carraspeó y aprovechó su renovada atención para murmurar con rostro impasible y total seriedad:
-Anoche estrené mi camisón blanco. Ryan me dejó por fin compartir su cama…Aunque no hicimos gran cosa, la verdad. Ya sabes lo conservador que es tu abuelo, Harry…
Con un par de lentos parpadeos, Harry boqueó en una excelente imitación de un pez guppy y tras un momento para recobrarse murmuró con tono incrédulo:
-¿El camisón…blanco?... ¿¡El de las margaritas?!
Hermione asintió impasible, conteniendo a duras penas una sonrisa de complacencia. Blanco, con bata a juego, de manga larga, sin escote y hasta los tobillos. Adornado estratégicamente por candorosas guirnaldas de delicadas margaritas…y total, rigurosa y absolutamente transparente. Dejando que su sonrisa se ensanchase maliciosamente, la castaña se inclinó levemente y añadió con aire conspiratorio:
-Sus reacciones valieron la pena cada galeón…
Con un gemido y tapándose los oídos Harry masculló, ante la multitud de indeseadas imágenes mentales:
-¡Demasiada información!
Draco asintió vehementemente y Hermione se rió de nuevo, revolviendo el pelo de su hermano menor que murmuraba que no quería saber nada, absolutamente nada de la vida amorosa de su abuelo y abrazando a ambos muchachos, haciéndoles cosquillas. Rápidamente la amistosa algarada derivo en una batalla campal de almohadas, todos contra todos, con plumas de ganso volando por todos lados. Fawkes y Acuario, el fénix azul de agua, trinaron en su percha, aleteando y envolviendo en un abrazo protector a su pollanco, el joven fénix blanco de aire llamado Spirit, que se había vinculado a Harry como familiar mágico. Cuando el alboroto se calmó, agotadas por despanzurramiento las municiones almohadiles, los tres se quedaron tumbados donde estaban, en las camas o el suelo, riéndose hasta que se quedaron sin aliento a base de carcajadas, risas que se renovaron cuando Yang emergió sacudiéndose de un montón de plumón con un chirrido de indignación. Tras un rato comenzaron a recoger el cuarto y los cientos de plumas – menos unos cuantos puñados que acabaron almohadillando la cesta con la guardería huronil de Yin, como ofrenda de buena voluntad del padre de sus cachorrillos - y finalmente, se asearon para ponerse presentables. El trío salió a la sala común de la Casa de la Serpiente charlando amigablemente entre ellos, las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes. Después de todo, era domingo y aun tenían tiempo libre…
Pansy estaba sentada en un sofá, con la mirada perdida en el vacío. La salida de los tres jóvenes aprendices la hizo alzar levemente el rostro, y girar rápidamente la vista al otro lado, mordiéndose impulsivamente el labio inferior. Hermione vaciló en su caminar…Pansy llevaba muy rara unos días…La castaña se aproximó y murmuró suavemente su nombre y Pansy, totalmente inesperadamente, rompió a llorar amargamente. Los dos jóvenes se miraron el uno al otro, preocupados y se acercaron a las dos muchachas ahora abrazadas en el sofá. Semejante conducta, al menos en público, no era propia de su amiga que era usualmente bastante jovial y risueña, quizás hasta demasiado para los estándares de Slytherin. Hermione alzó una mano, deteniendo su aproximación y los dos jóvenes se detuvieron respetuosos a unos pasos. Igual que ellos a veces tenían problemas solo de chicos, las chicas a veces tenían problemas de chicas…Entre inteligibles murmullos, aun entre los brazos de Hermione, poco a poco Pansy dejó de llorar y Hermione murmuró girando levemente la cara y frunciendo el ceño con determinación:
-Necesitamos la asistencia de los demás…pero primero y de inmediato a mi prometido Lord Ryan…
Nadie dijo nada más. Relegados y olvidados quedaron los planes para esa mañana. Con Pansy escoltada por todos ellos, aun sujeta de la cintura por Hermione, se encaminaron hacia las habitaciones privadas del vampiro y tras unas palabras de Hermione, Pansy tuvo una corta charla privada con este. Hermione se mantuvo seria y callada, y pese a su curiosidad, los dos chicos respetaron su mutismo, los tres sentados en la antesala del despacho. La privacidad de Pansy merecía ser respetada. Con los ojos aun enrojecidos, pero mucho más calmada, Pansy sonrió tímidamente a Hermione, le dio un efusivo abrazo y las dos muchachas se perdieron de regreso a la sala común, ignorando a los dos jóvenes que las miraron desaparecer pasillo abajo. Ninguno de los dos tenía idea de cuál podía ser el problema, pero tampoco querían entrometerse o ser indiscretos. Si Pansy había hablado con Ryan…estaba en buenas manos.
