Un capitulo con dos partes, o dos capítulos pequeños… La historia se acerca a su fin…y los finales son lo más difícil de escribir siempre. Espero que os guste. Y que dejéis RWs!

Mi pequeño One shot "La Última Batalla" parece que ha gustado… gracias infinitas. Era una espinita que me pinchaba una y otra vez…tenía que sacármela del pecho y publicarla…

Para próximos fics… bueno, parece que a la mayoría que ha visitado mi perfil y ha votado le interesa mi historia El pequeño Vampiro. Sigo trabajando en Azkaban…es un proyecto a largo plazo, y por supuesto dedicare tiempo a Atrapar una Quimera cuando termine con Aprendiz de Brujo…No doy para más…aunque las ideas siguen bullendo en mi cabeza como burbujas en una olla….

CAOS Y DESTRUCCIÓN

El Profeta había duplicado su tirada habitual, y la tirada vespertina que normalmente era una rara excepción, era desde las Navidades, algo casi habitual un par de veces en semana. Eran tantos los desastres, los robos y ataques, que las rotativas debían ser detenidas una y otra vez para cambiar algún artículo. La gente vivía en un estado casi de pánico: atrincherados en sus casas, saliendo tan solo lo mínimo imprescindible. Muchos aurores con familia habían pedido vacaciones, o incluso licencias sin sueldo; algunos otros, cuando las ausencias del personal comenzaron a ser denegadas, simplemente dejaron de acudir al trabajo: cualquier cosa con tal de poder quedarse en casa a proteger a sus seres queridos. La plantilla de San Mungo estaba desbordada, y también sufría de numerosas bajas entre el personal auxiliar y administrativo. El Ministerio tenía más personal de baja, de permiso o meramente ausente que nunca y las tareas burocráticas comenzaban a acumularse en ciertos departamentos. El comercio y los negocios se estaban resintiendo fuertemente ante la cada vez mayor ausencia de clientes. Las estructuras de la sociedad mágica se estaban resquebrajando bajo la presión y el miedo… Y por si fuera poco, todo eso afectaba también al mundo muggle. No había suficientes desmemorizadores para encargarse de todos los incidentes con muggles y el estado de alarma comenzaba a filtrarse entre ellos. Las relaciones entre ambos mundos eran cada vez más tensas. El Primer Ministro británico exigía soluciones y estaba cada vez más desesperado, viendo como asuntos que escapaban a su control, pero de los que el público le hacía en cierta medida responsable; llenaban las páginas de los diarios sensacionalistas. Robos inexplicables a bancos y joyerías, colapsos de estructuras y edificios, aparentes desastres naturales y asesinatos sin sentido…

Las órdenes de captura contra Dumbledore, Dolores y los recientemente fugados de Azkaban empapelaban cada muro en callejón Diagón y callejón Nocturn. Además de aparecer periódicamente en las noticias muggles. Arrugando el ejemplar de The Times con una foto nada favorecedora en sus páginas, hasta reducirlo a una bola de papel, Albus Dumbledore dedicó una mirada cargada de ira a Petigrew, que se encogió ante la furia del anciano mago.

-¿Estas seguro?

Tragando saliva y asintiendo, el tembloroso animago se descubrió el antebrazo y mostró el lugar donde debiera estar la Marca Tenebrosa. La piel exhibía una cicatriz, rugosa y mayormente rojiza, con restos de color negro irregularmente difuminados, pero nada más. Como si se hubiese quemado un simple tatuaje muggle. Tras un rato de minuciosa exploración, y satisfecho finalmente, Dumbledore murmuró pensativo y calculador:

-¿Cuándo?

Removiéndose inquieto en su asiento, Peter movió los ojos a un lado y otro rápidamente, frunciendo nerviosamente la nariz, como si agitase los bigotes de su ratuna forma animaga.

-No ha sido algo repentino…se ha ido debilitando de manera gradual…Tras el ritual estaba…eh como antes, negra y brillante. Pero…algo salió mal, tal vez la sangre…la sangre de Pot…Potter…no dio el resultado esperado…Hace meses que no nos llama…la otra vez se debilitó, se apagó hacia un tono grisáceo pero aun era visible…ahora casi ha desaparecido…

Dumbledore se mesó la barba, pensativo. Si Riddle estaba tan débil como para perder el control de su propia marca…No plantearía problema alguno deshacerse de él y del mocoso de una vez por todas. Pero no sin que antes él le dedicase su "completa atención" a Harry durante algún tiempo. Incluso, tal vez, sería buena idea pensar en poseerle…permanentemente. Debía pensarlo detenidamente, había múltiples posibilidades pero… Si, seria delicioso volver a tener un cuerpo joven y vigoroso, especialmente uno poderoso y atractivo. Necesitaría algún trabajo por supuesto…Deshacer su propia maldición, verificar que el cuerpo volvía a ser plenamente funcional…Después de todo…pretendía disfrutar de una buena vida, no? Era complicado, pero podía hacerse, de una u otra forma, especialmente porque solo le interesaba el soporte físico…Un pequeño beso de un Dementor… Sería perfecto, una jugada maestra…Una nueva identidad, y todo el dinero y poder político de los Potter…

Pettigrew tragó saliva ante la visión del brillo codicioso en los pensativos ojos azules y se convirtió en rata, para escurrirse bajo la rendija de la puerta momentos después. Tenía bastante experiencia como para saber cuándo alejarse de un mago poderoso y potencialmente cabreado. Deslizándose junto a las paredes, silencioso y furtivo, Peter llegó a la cocina, el único lugar medianamente acogedor del destartalado caserón. La vieja casona Dumbledore había visto mejores días y estaba infestada de insectos, arañas, bogarts, ghouls, doxis, chizpurfles, bundimuns y toda clase de criaturas y mohos que habían proliferado en la antigua casa familiar largamente abandonada. La cocina estaba limpia, o al menos, libre de criaturas molestas y era el único lugar aparte del despacho de Albus donde se mantenía ardiendo un fuego durante todo el día. Al entrar en su forma ratuna, fue recibido por la mirada hosca y resentida de Ron, el frio desdén de Ginny…y la maldición punzante de Bellatrix.

Una arcaica campañilla resonó en la estancia y Ginny se levantó con cierta reluctancia, pasándose las manos por el pañuelo que cubría su cabeza y alisando su túnica. Colocando un servicio de té y algunas pastas en una vieja bandeja, la joven salió de la cocina, ignorando las risitas burlonas de Bellatriz o las miradas lascivas de los Lestrange. Cuando la joven retornó a la cocina casi una hora después, con la ropa desordenada y la bandeja entre las temblorosas manos, tuvo que escurrirse de entre las ávidas manos de Rabastan, solo para ser manoseada por Rodolphus. Bella se rió cuando la muchacha abofeteó a su marido, y Ginny acabó saliendo a escape entre lágrimas que pugnaban por brotar de sus ojos. Ron estaba callado, iracundo pero prudentemente callado en su rincón, cuando Rabastan le cogió por el cuello de la camisa y le forzó a levantarse. Finalmente el pelirrojo había aprendido a contener su lengua…En semejante compañía era eso o morir prematuramente entre torturas. Ron se puso blanco como la cera, rígido, pero cuando el otro le empujó hacia la puerta, comenzó a andar, trastabillando. Con una sonrisa de tiburón, el hombretón murmuró roncamente:

-Ya que de momento no hay nada mejor que hacer…tú y yo vamos a divertirnos un rato, Ronny…

Dumbledore había restaurado más o menos y por medios poco ortodoxos, la salud física de los prisioneros, -aunque su apariencia aun mostraba signos de su larga encarcelación- y asegurado su lealtad sometiéndoles con una nueva marca de esclavitud, sobreponiéndose a la muy debilitada Marca Tenebrosa. Y para mantener contentos a sus nuevos seguidores, estos tenían libertad para acceder a Ron y torturar a los indefensos magos y muggles que se cruzaban en su camino. Bella soltó una carcajada y gritó:

-¿Puedo mirar? Ronny da los grititos más deliciosos…

Las carcajadas de otros se unieron a las de Bella y Ron fue arrastrado fuera de la cocina mientras más de uno exclamaba que se pedían el siguiente turno. Acurrucado en un rincón oscuro, entre pelusa y telarañas bajo un mugriento aparador, Peter cerró los ojos. Estaba asustado, sumamente confuso, desconcertado. Al igual que cuando comenzó a rastrear el submundo de la sociedad mágica en busca de Dumbledore, no sabía muy bien que estaba haciendo o porque, pero una vocecita en el fondo de su cabeza murmuraba insistentemente que eso era lo que debía hacer…Dejando que la suave y acariciadora voz calmase sus inseguridades y miedos, la rata se enroscó en su polvoriento refugió y trató de dormir, ignorando los ecos distantes de risotadas lascivas y los gritos…

EL DESTINO DE PANSY

El Sr Parkinson comprobó un vez más su atuendo y tras un carraspeo nervioso, tocó con los nudillos en la puerta de roble. Un elfo vestido con una toalla de lino abrió la puerta, y con una ligera reverencia, le condujo hasta los pisos superiores del orfanato de Hogsmeade. Con otra reverencia, el elfo le dejó ante otra puerta y desapareció. Reuniendo valor, el hombre tocó de nuevo y una voz firme le concedió paso.

El llamamiento personal había sido inesperado, educado, pero claramente ineludible. Y Parkinson se había devanado los sesos intentando averiguar en qué podía haber molestado a Lord Ryan, o que podía necesitar de él…Tomando nota del aspecto serio - tenso pero no encolerizado - del influyente Lord, Parkinson aceptó el té, y contestó un par de preguntas insustanciales; notando crecer su incertidumbre. No le era desconocida la ascendencia del usualmente reservado Lord sobre su antiguo círculo y la deferencia de Lucius y Severus e incluso Gévaudan hacia el imponente vampiro hablaban de su poder en el seno de la facción política y social que estos representaban. Con duros ojos de penetrante color azul, Ryan contempló al hombre y cruzó las manos sobre la mesa.

-Hace unos días, mi prometida Hermione acudió a mí sumamente intranquila…y acompañada de su hija Pansy…

Parkinson se removió inquieto en su dura silla y la taza de té tembló apenas perceptiblemente en sus manos. Unos ojos acerados le miraron con dureza y continuaron:

-…y Pansy me informó sobre un muy desfavorable contrato de maternidad subrogada…parecía descontenta y triste al respecto. Y eso ha hecho que Hermione este disgustada también.

Esos ojos centellearon por un instante con un vibrante color borgoña. Un color de ojos que solo había visto en otra persona… Lo que creyó una mera resemblanza –en un vampiro semejante cambio de color en caso de fuertes emociones era algo usual- o una momentánea ilusión visual fue demasiado para los nervios del pobre hombre: La taza de té en manos de Parkinson tintineó audiblemente y el hombre la sujetó con nudillos reblanquecidos por la tensión antes de dejarla en la mesa para evitar tirársela encima. Con la mirada baja, el hombre se estremeció primero y suspiró casi inaudiblemente después, como si no supiera si estaba más aterrado o avergonzado. Su Pansy, su inteligente y voluntariosa nena… Con voz apagada y mortecina, desesperada, el hombre comenzó un escueto relato: las cada vez mayores dificultades económicas de la familia en la postguerra, el aprieto en que se veía para encontrar un marido adecuado para su hija mayor por falta de una buena dote, su desesperación ante la perspectiva de casar a dos hijas más y disponer aun de dinero para poder afrontar el indispensable matrimonio de su único hijo varón y heredero.

-…Donajev me ofreció una suma importante por el contrato de Pansy como madre subrogada. Es viudo y su único hijo, el ex jugador de Quidditch, recibió un terrible golpe con una bludger y desde entonces…parece que las secuelas físicas no son las únicas consecuencias…su padre dice que actúa de forma algo…inmadura, casi como si fuese adolescente. Quiere un nieto, o si eso no es posible, un nuevo heredero…

Cruzando las piernas y sin perder de vista a su antiguo servidor Ryan murmuró gravemente:

-Entonces…¿la motivación es puramente económica? ¿Solo por dinero?

Parkingson asintió tragando saliva. Ryan se inclinó levemente hacia adelante y murmuró, sus ojos acerados fijos en los de su interlocutor:

-Las condiciones son…altamente inusuales…y muy duras, crueles inclusive para Pansy. Normalmente, en estos casos, se especifica el uso de pociones o hechizos para lograr la concepción deseada. Y ni siquiera se le va a permitir admitir que el niño es biológicamente suyo. Lo que Donajev ha ofrecido raya con la prostitución…

El hombre cerró los ojos con fuerza, conteniendo sus emociones y bajó aun más la cabeza. Era consciente de la influencia social de su interlocutor y sintió como su corazón saltaba alocadamente en su pecho, espoleado por el terror. No podía permitirse enemistarse con alguien tan influyente, ni siquiera provocar su malhumor…sería su ruina… social y económica si perdía el apoyo y el respaldo de las más prestigiosas familias nobles… Ryan valoró los gestos inconscientes del otro como lo que eran. La desesperación por sobrevivir con que un náufrago se agarra a un clavo ardiendo. Lucius le había informado con presteza de que los Parkinson habían reducido mucho sus apariciones sociales, solo celebraban discretamente una fiesta veraniega en toda la temporada, y que los negocios familiares parecían estar pasando un mal momento. Si ese era todo el motivo…tenía una solución. Se recostó de nuevo en su butaca y añadió:

-Pansy es una jovencita voluntariosa y decidida. De excelente carácter, además de inteligente y agraciada. Y buena amiga de Lord Potter y mi prometida. Sabe de los apuros económicos de la familia y ha aceptado que no puede esperar un contrato ideal de matrimonio e incluso la posibilidad de no llegar a casarse. Pero esto…es demasiado. Tengo una contraoferta a su oferta matrimonial inicial, Parkinson. Mi heredero y Severus planean tener varios hijos, y creo que sería prudente que contaran con la asistencia de una institutriz… a tiempo completo. Alguien leal y dedicado por entero a la crianza de sus hijos…

Parkinson alzó la cabeza, visiblemente sorprendido. Entre los magos, la institutriz a la antigua usanza, tiene un vínculo exclusivo y de por vida con una familia de alto rango social. El puesto a menudo lo ocupa una hermana, tía, sobrina o prima solterona; en su defecto alguien en similares circunstancias y siempre de extrema confianza para los padres. En estos casos, se requiere una promesa de lealtad a los padres y sus descendientes, pasando a ser vista socialmente como un miembro más de la familia, casi como un pariente político pero sin ningún derecho hereditario. Se les requiere renunciar a casarse y a tener hijos propios hasta el final de la educación de los niños a su cargo, a menos que actúen también como madres subrogadas para la familia. Forma parte a efectos prácticos de la familia y asiste con esta a la mayoría de fiestas y eventos sociales, haciéndose cargo de los niños cuando llega la hora de retirarse para estos. Además de responsabilizarse de parte de la educación y crianza hasta que estos llegasen a la edad escolar. Era un puesto de prestigio, y con reconocimiento. Solo en las más tradicionales y acaudaladas casas se mantenía semejante costumbre…

-Creo que Pansy sería una excelente institutriz…

Parkinson esbozó una mueca tensa, remedo de una sonrisa con aprensión. ¿Se le ofrecía la posibilidad de una excelente aunque distante alianza familiar con los Prince y los Potter, que además estaban vinculados o eran Herederos de varias familias de renombre?¿Dejando a su nena inmejorablemente situada y protegida en el seno de la que sin duda iba a ser una de las familias más influyentes en su sociedad? Con voz casi tímida, incrédulo de su buena fortuna, el hombre murmuró con cautela:

-Pero…¿Qué hago con Donajev, Milord? Ya me ha adelantado 1/3 de la suma acordada…y me es imposible devolvérsela en estos momentos…

Con una sonrisa helada ante la sincera y dolorosa admisión del otro, Ryan murmuró sedosamente, exhibiendo las agudas puntas de sus colmillos:

-Es simple y fácil...Nada está cerrado, así que cambie una hija por otra y ofrezca una mejora…Renuncie a percibir el resto del dinero ofrecido y reconviértalo en dote para casar a su hija mayor con el joven o incluso con Donajev si este lo prefiere así…el contrato puede incluir las clausulas necesarias para garantizar un heredero para la familia. Donajev está muy mayor y evidentemente no lo ha pensado bien…Está claro que alguien tendrá que ocuparse de ese niño mientras crece y si lo que dice del joven es cierto, también de este en un futuro, cuando falte su padre, no?

Parkinson parpadeó levemente, y boqueó por un instante antes de recobrar la compostura. ¡Era una solución casi perfecta! Donajev se ahorraba una buena suma – la dote de su hija pasaría a la cuenta privada del matrimonio - y Jasmine tenía edad suficiente para ser una esposa más adecuada para el joven Donajev. Ese matrimonio la situaría en una buena familia, no de gran prestigio o con titulo noble, pero si acomodada y socialmente reconocida. Además de librarle a él de la carga económica de procurar una dote a una hija casadera y de mantenerla.

-Creo que es una propuesta muy interesante para todas las partes. Comenzare a redactar la contraoferta cuanto antes, Milord.

Con una leve sonrisa, Ryan le tendió dos gruesos fajos de pergaminos encuadernados al hombre y murmuró:

-Ahí tiene un modelo de contrato matrimonial, redactado por el bufete de los Malfoy, que creo le será de gran ayuda. Y mi propuesta de contrato como institutriz para su hija Pansy.

El hombre inclinó la cabeza y murmuró:

-Gracias Milord. ¿Cómo debo hacerle llegar mis noticias al respecto?

- Johnson se encargará de resolver los pequeños detalles y preliminares, y de comunicarme cualquier discrepancia, aunque estoy casi seguro de que el contrato es más que favorable para todas las partes.

El tono de voz no dejaba lugar a dudas. Reclamar modificaciones sustanciales sería un suicidio. Con una nueva reverencia y apretando en sus manos los legajos de pergaminos, Parkinson se retiró, aun temblando interiormente, pero sumamente complacido. Su esposa dejaría de lamentarse, Jasmine finalmente se casaría y Pansy se pondría muy contenta…Oliver - su heredero- y Olivia –su hermana melliza- serian más fácilmente casaderos, sobre todo con tan ventajosas conexiones sociales…