Saludos a todos, pues para quienes creyeron que esto había acabado, pues no es asi! Esto da para mucho más, tal vez explote aún más esto, ya veremos hasta donde nos lleva esta controvertida y cruda historia.
Nuevamente debo agradecer a ustedes, mis fieles lectores, por darme ánimos para seguir con mis proyectos (MarowakDark, Wolfito, Eyiles Jack, NippyDzk, Rigoberto Montaez, muchísimas gracias por todo el apoyo, es una alegría leer sus comentarios)
ADVERTENCIA: historia estrictamente PARA ADULTOS, situaciones con contenido sexual y violencia gráfica, es ficción, ningún cachorro fue lastimado en la elaboración de esta historia (solo algunas neuronas del autor por el desvelo), no se la tomen en serio, es ficción, no se apoya las situaciones descritas aquí, es ficción, solo es un ejercicio literario, y por si se me olvida, ES FICCIÓN. Espero les agrade, dudas, comentarios y críticas constructivas son bien recibidas (troleos e insultos serán olímpicamente ignorados).
Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor, historia original Marowak-Dark.
Capítulo 4: Segunda oportunidad
El juicio de Tracker siempre será recordado en Bahía Aventura por haber sido rápido pero impactante. La noticia corrió por toda la ciudad y la gente estaba al pendiente del destino que sufriría el chihuahua. A cambio de admitir su culpabilidad y confesar su crimen, se le ofreció una reducción a su condena. Con cruda y fría precisión, Tracker relató con todo detalle cómo planeo el secuestró a su amiga, los ultrajes y abusos que le hizo y los motivos que lo orillaron a realizar tan reprobable acto. Todos los que asistieron al juicio salieron asqueados y molestos al oír el testimonio del cachorro que todos admiraban y ahora despreciaban. Pese a la reducción de la mitad de su condena, eso no lo salvó de pisar la cárcel, lugar donde el cachorro bilingüe ahora residía desde hace dos meses
La correccional para perros "Stone Yard" era el lugar al cual muchos canes llegaban a purgar condenas por diversos delitos. Ahora que los perros tenían más participación y reconocimiento en el mundo, también se debían resolver las cuestiones legales en las cuales participaban, incluyendo las ilegales, y esa prisión era conocida por ser el lugar donde llegaba mucho canino delincuente con condenas largas por crímenes atroces, y que ahora era el hogar del cachorro explorador. Debido a su estatus de PAW Patrol, la condena fue más "benévola", pero saber que estaría casi 5 años en prisión era algo abrumador. En especial porque Tracker aun recordaba en el juzgado la expresión de tristeza y decepción del rostro de Carlos, su dueño, algo que lo hizo recapacitar su estadía. También recordar como lo veía Everest y el resto de los demás cachorros fue algo que no pudo soportar, y tarde comprendió las consecuencias de sus actos. Sabía que si hubiera sido un cachorro común y corriente, hubiera ido directamente a la plancha y lo hubieran puesto a dormir, así que en cierta forma estaba agradecido con la condena, por lo que procuró convertirse en un prisionero ejemplar, aunque eso no impidió que los otros perros reclusos lo maltrataran, sobre todo al saber la clase de delito por el qué estaba ahí, así que tuvo que soportar varias palizas propinadas tanto por presos como por celadores, lo cual lo desmoralizaba y hacia que añorara aún más su libertad; aun así, se había convertido en un preso modelo y en cierta forma respetado por los demás.
Ese día estaba en su "celda", una jaula de dos por dos metros, vistiendo su chaleco anaranjado con su número de preso, señal de que ya era un cachorro convicto. Estaba apoyado sobre los barrotes, perdido en sus pensamientos y añorando su libertad, cuando paso uno de los celadores, un sujeto alto, robusto, con pelo corto y bigote recortado. Se acercó a la celda del chihuahua, dando unos golpes con su bastón a los barrotes de la reja para despabilarlo y hacer que se alejara para abrir su celda.
-HEY! TIENES VISITA, SABES EL PROTOCOLO! –dijo el guardia, sosteniendo un collar metálico y una cadena. El chihuahua suspiró, se volteó y puso las patas delanteras pegadas contra la pared, mientras el celador lo revisaba para verificar que no guardara algún arma oculta. Después le colocó el collar, luego la cadena y por último la sujetó a uno de los barrotes, dejándole apenas suficiente espacio para moverse. El guardia retrocedió y permitió que la visita entrara. Era ni más ni menos que Chase, quien iba vistiendo su uniforme de policía, pero en esta ocasión, su rostro se veía tranquilo, muy diferente a la expresión de repugnancia y molestia que tuvo durante el juicio.
-Saludos Tracker, como has estado? –preguntó el cachorro policía.
-Bien, supongo….estar aquí no es exactamente algo que me agrade, pero ese fue el veredicto de la juez, y por lo que hice, es justo aquí donde debo de estar.
-Oye, no seas tan severo contigo mismo, todos cometemos errores, de hecho te tengo una propuesta: te gustaría salir de aquí y regresar con nosotros a Bahía Aventura?
-REALLY? –dijo asombrado el cachorro, moviendo la cola de felicidad, aunque entristeció inmediatamente-,….pero, yo viole a mi mejor amiga, soy un criminal, no merezco salir.
-Mira, ambos sabemos que hiciste mal, pero pareces arrepentido, y te queremos dar una segunda oportunidad, hablamos con Ryder al respecto y está de acuerdo si prometes someterte a tratamiento psicológico, incluso está dispuesto a devolverte tu puesto y volverás a la jungla, deberías aprovechar esta oportunidad de hacer lo correcto,
-Pero….y Carlos? –preguntó angustiado el chihuahua. Sabía que su dueño también estaba triste y decepcionado del cachorro explorador por lo ocurrido.
-Eso te toca resolverlo a ti, pero estoy seguro que si hablas con él y le explicas lo sucedido, también te aceptara de vuelta, al igual que Everest, quien fue la que me mandó a decirte que desea perdonarte por lo que le hiciste.
-De verdad? –dijo Tracker, con la esperanza de recuperar su vida y hacer las paces con la cachorra a quien lastimó, pero que en el fondo de su corazón, aún seguía amando.
-Sí, pero antes debes de hablar con ella en persona, para que pueda presentar el indulto al juez para que te liberen de aquí, así que acompáñame –dijo Chase, mientras le hacía una seña al celador, quien soltó la cadena de los barrotes y se le entregaba al cachorro policía. De igual forma, le puso unas esposas a Tracker en sus patas delanteras, lo suficientemente cortas para que no pudiera correr. Ambos cachorros dejaron la celda y avanzaron a una pequeña oficina utilizada para interrogatorios. Estaba diseñada para que el sonido no saliera y tenía una cámara para vigilar lo que sucediera dentro.
-Bueno, donde esta Everest? -preguntó ansioso el chihuahua.
-Pronto estará aquí, mientras podemos hace algo para pasar el tiempo.
-A que te refieres con eso? –dijo Tracker confundido, cuando vio que alguien abría la puerta y entraba al cuarto. Era Marshall, quien miró con ira asesina al chihuahua.
-Hola….Tracker –dijo el dálmata con malicia y mostrando sus dientes y gruñendo.
-What the…? -el chihuahua fue interrumpido cuando Chase puso un taser en su cuello y lo electrocutó. El cachorro prisionero cayó al suelo paralizado y sin saber que ocurría.
-Creo que podemos comenzar –dijo el cachorro policía. Entre los dos tomaron a Tracker, lo desnudaron y lo pusieron boca abajo en el suelo aun con las esposas en sus patas delanteras, apretándolas bien para que no se liberara. El chihuahua comenzó a recuperarse cuando sintió que alguien se montaba encima de él, y notó que era Marshall, quien estaba restregado su pene contra el trasero del chihuahua.
-Que harán conmigo? –preguntó asustado el cachorro prisionero.
-Solo lo necesario –dijo Chase. Marshall introdujo violentamente su pene en el trasero de Tracker y comenzó a penetrarlo, quería que sufriera por lo que le había hecho a Everest, Chase no se quedó atrás, se colocó frente al chihuahua y empezó a frotar su miembro en la cara de Tracker, quien hacia lo posible por no quejarse cada vez que Marshall lo embestía. Sin más opción, el chihuahua abrió su boca e introdujo el miembro viril del pastor alemán y comenzó a chuparlo lentamente.
-Mira, ni siquiera tuve que pedírselo, eso es un buen servicio –dijo Chase riendo burlonamente y disfrutando de la felación que el cachorro prisionero le hacía. Tracker quería mostrarse lo más valiente posible, pero un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, gimiendo por la forma en que Marshall lo violaba. Tras unos minutos, Chase saco su pene de la boca del chihuahua, el cual ya estaba bastante erecto y húmedo.
-Sabes por qué te estamos haciendo esto? –preguntó Chase.
-Poruqe….me …lo…..merezco –dijo Tracker, esforzándose por no quejarse.
-Hablas como una cachorrita traviesa, eso me excita, ahora te voy a mostrar que tan "estúpido" puedo ser –dijo Marshall, sujetando con fuerza la cadera del chihuahua incrementando la fuerza y la velocidad con la que penetraba a Tracker, quien gemía y pujaba, pero trataba de ocultar el dolor y la molestia, así como la creciente excitación que inexplicablemente estaba sintiendo conforme el dálmata abusaba de él.
-Tienes razón Tracker, tú violaste a alguien, ahora pagarás de la misma forma, es la regla en las prisiones, y agradece que no permitimos que los otros reclusos lo hicieran, sino habrían hecho cosas horribles contigo, no hubieras sobrevivido ni una semana con ellos.
-Esta…bien….ya….entendi...ouch! Donde…..donde…..esta….Everest? –dijo Tracker, gimiendo cada vez más conforme Marshall lo penetraba más y más fuerte.
-Ella vendrá, en eso no te hemos mentido, pero mientras, nos divertiremos contigo, o ya te cansaste de nuestra presencia? Tal vez te gustaría sentir este juguetito en su salchichita –dijo Chase, mostrando el taser a Tracker, por lo que el chihuahua prefirió guardar silencio.
-Espera…ya casi…me vengo…..aaahgggggggg! –grito Marshall, arañando con sus garras las nalgas del chihuahua mientras se venía dentro del culo de Tracker. Ambos cachorros acabaron agotados, Marshall se dejó caer de espaldas jadeando mientras el chihuahua quedo acostado boca abajo, estaba muy agotado y adolorido, y podía sentir como se le dilataba el ano mientras el semen de Marshall salía del interior.
-Terminaste, señor Semental? –dijo Chase
-AAAAAAHHHHHH Si, eso estuvo delicioso! –dijo Marshall burlonamente y sacando la lengua por la excitación.
-Bueno, porque ahora es mi turno –dijo Chase mientras se acercaba al cachorro prisionero y lo montaba por detrás, repitiendo la misma rutina que el dálmata, y comenzó a penetrar con fuerza a Tracker, quien dejo de mostrar valentía y solo se limitó a gemir de dolor y a quejarse con más fuerza, aceptando con tristeza y resignación su destino como juguete sexual de los dos cachorros. De pronto, Marshall se colocó frente al chihuahua, mostrándole su pene, el cual estaba lleno de semen y un poco de excremento.
-Oye, eso no se va a limpiar solo, que esperas? -grito Marshall. El chihuahua miró el miembro viril del dálmata con expresión de asco, abrió la boca pero dudaba en hacerlo. Molesto por eso, Marshall puso una pata en su cabeza y lo forzó a acercárselo. Tracker solo cerró sus ojos y abrió la boca sin oponer resistencia. El cachorro bombero introdujo su pene hasta adentro de la boca del chihuahua. El sabor y el olor le resultaron repugnantes, pero no tuvo otra opción y comenzó a mamarlo, igual que hizo con Chase. Lágrimas de humillación y tristeza corrieron por su rostro y su expresión era de repulsión y asco. Así estuvieron los tres cachorros por al menos 10 minutos, hasta que Chase también eyaculó dentro de Tracker, y Marshall se venía por segunda ocasión, esta vez en la boca del chihuahua, quien estaba a punto de vomitar por la sensación y el sabor del semen y del desagradable olor a excremento que ahora estaba en su boca y garganta.
-Ahhhhhhh, tienes razón, fue delicioso –dijo Chase, levantándose del chihuahua –pero ahora debemos prepararte para tu "cachorra especial"-. Ambos canes sometieron al prisionero, quien ya no opuso resistencia. Lo acostaron y le ataron las patas delanteras a su espalda. Pusieron una cadena corta a su collar y la encadenaron a una argolla que estaba en el suelo. Después, del mismo collar le pusieron una soga que ataron a la base de su cola, forzándolo a poner su trasero al aire, en forma similar a la pose en que puso a Everest ese fatídico día. Por último, le pusieron un bozal de jaula en su hocico para que no pudiera morder a nadie, aunque en ese momento Tracker no se resistía a nada.
-Está listo, ve por ella –dijo Chase. El dálmata salió y un par de minutos después regresó.
-Mira quien te busca, amiguito- dijo Marshall. Tracker puso cara de entusiasmo, y espero a que la husky entrara, aunque por la posición no podía voltear mucho, pero cuando entro, su cara de asombro pasó a una de confusión. Everest entró a la habitación, y traía en el hocico una maleta negra, la cual se veía muy pesada, la cual dejo caer en el piso.
-Hola Tracker, me extrañaste?-dijo Everest con un tono de voz coqueta y juguetona, acercándose al chihuahua, quien apenas podía moverse, pero sabía que la cachorra planeaba algo. La husky se alejó un momento y se acercó al dálmata para hablar
-Segura que puedes hacer esto sola? -susurró Marshall con preocupación.
-Descuida, voy a estar bien, te lo prometo –susurró Everest y le dio un beso a Marshall.
-Cualquier cosa grita y entramos de inmediato –dijo Marshall mirando a su pareja.
-Los dejaremos a solas para que estén más cómodos, diviértanse! -dijo Chase burlonamente y cerró la puerta. La cachorra se acercó al prisionero y lo miro de reojo, mientras Tracker pensaba en cuales eran los planes que la cachorra tenia para él.
-Veo que Marshall y Chase se divirtieron contigo –dijo Everest, mirando su culo dilatado-, pero no estés triste, es más, te traje un obsequio que estoy segura te encantará.
La cachorra se dirigió a la maleta, la abrió y comenzó a buscar en su interior, hasta que sacó algo. Se puso frente a Tracker y dejó caer el misterioso objeto: era el mismo dildo con el que la violó. El cachorro miró a Everest, y la expresión de su rostro era siniestra.
-This is going to get ugly! –dijo el chihuahua, abriendo sus ojos hasta casi desorbitarlos. Everest tomó el dildo y lo metió con fuerza en el trasero del cachorro y después lo encendió. Tracker comenzó a pujar y quejarse por la sensación incómoda del dildo en su ya irritado recto. La husky vio que el miembro de Tracker estaba erecto y con un poco de líquido preeyaculatorio en la punta. Comenzó a acariciarlo con suavidad, y notó que era de un tamaño considerable, tomando en cuenta la especie del chihuahua.
-Sabes? Es extraño que no me hubieras obligado a probar esto antes, después de todo, tu pene es bastante grande, casi como el de Marshall, y se ve apetitoso -dijo la cachorra, lo metió en su boca y comenzó a chuparlo, dándole una ligera mamada. El chihuahua sacó su lengua y empezó a moverse y a gemir como si fuera una hembra teniendo un orgasmo, comenzando a disfrutar la extraña combinación de dolor y placer al sentir como Everest le hacía sexo oral, mientras sentía incomodidad por el dildo en su trasero. Al notar eso, Everest siguió chupando un par de minutos más el miembro del chihuahua, después paró y le dió una feroz mordida, al mismo tiempo que con su pata apretaba sus genitales con fuerza, casi hasta exprimirlos, haciendo gritar y llorar de dolor a Tracker.
-AAAAHHHHGGGGG, MI PENE! ESO…DUELE MUCHO!
-Esa es la idea, estúpido, creíste que solo ibas a gozar? –dijo Everest mientras activaba el dildo a su máxima potencia, lo que hizo que el cachorro gimiera de dolor.
-Te gusta esto? –preguntó Everest con una mirada coqueta y a la vez fría.
-No….no me gusta, se….siente….horrible! –dijo Tracker, sin poder hacer nada más que cerrar sus ojos y retorcerse en el suelo, esperando a que la tortura terminara.
-Pues eso es lo que yo sentí cuando tú me violaste, pero no te preocupes, apenas vamos a empezar –dijo con severidad. Apagó el dildo y lo sacó de un tirón, lo que causo mucho dolor al chihuahua, y al mismo tiempo algo de alivio en su ano, el cual estaba aún más dilatado. La husky tomó la maleta y comenzó a sacar más cosas. Esta vez se colocó un "strap-on", un consolador con arnés, el cual amarró a su cintura, mientras le colocaba el consolador, el cual tenía doble cabeza, una para ella, que iría en su vagina, y la otra para su "victima", al cual como muestra de misericordia, le puso un poco de lubricante. Tracker alcanzó a voltear y vio el tamaño monstruoso del consolador de plástico, era casi el doble del tamaño de un pene canino normal. Esta vez su rostro reflejaba un terror inmenso al pensar que Everest iba a introducir eso en su trasero. La cachorra se colocó detrás del chihuahua y comenzó a montarlo y a frotar el culo del cachorro con el consolador, como hicieron sus amigos antes. Tracker pudo sentir el peso de la cachorra, que era bastante musculosa, y quien con su sola fuerza lo tenía dominado. Sabía que sin la droga que uso para noquearla, no habría tenido oportunidad para hacerle lo que hizo. Una vez que sintió a la hembra sobre él, sabía que ya no habría vuelta atrás y su destino estaba sellado.
-Everest…..podrías ser gentil conmigo…. please? -dijo el cachorro suplicante y ya resignado a su destino. Everest se acercó a su oído y susurró un "No", lo que hizo que el chihuahua sudara frio y sintió un miedo que nunca antes había sentido en su vida. Everest se acomodó y de un solo movimiento introdujo a la fuerza el enorme consolador en el ya ultrajado trasero de Tracker, quien solo atinó a apretar los dientes al sentir el rígido trozo de plástico provocándole el peor dolor de su vida. Su trasero literalmente era de ella.
-Qué te pasa? Te quedaste sin frases ingeniosas, compadre? –dijo Everest burlonamente, y comenzó a mover su cadera, penetrando con fuerza al cachorro como si fuera cualquier macho, hasta que logró meter completamente el enorme consolador en el chihuahua, quien sintió un ardor intenso en su trasero e incluso en sus entrañas. El dolor fue insoportable para el chihuahua y todo vestigio de valentía desaparecía en cada momento.
-AAGGRRHHHHH…NOOOOO!….DETENTE! ME LASTIMAAAAS! ! –comenzó a gritar Tracker con desesperación, al sentir como si lo partieran en dos en cada embestida que Everest le daba. Podía sentir como su ano se desgarraba con cada movimiento que la husky hacía, pero Everest no atendió sus súplicas y siguió violándolo ferozmente, haciendo que el chihuahua llorara con más fuerza, causando más regocijo de la hembra.
-LLORA MAS FUERTE IDIOTA! LLORA, LLORAAAAAA!- gritó Everest con lágrimas de coraje corriendo por su rostro, sin dejar de abusar del cachorro, metiendo y sacando el consolador una y otra vez en cada embestida, recordando ese día en que su amigo más cercano se aprovechó de ella. La hembra se desquitaba envuelta en una mezcla de dolor, ira y excitación, una sensación que nunca antes había sentido, y que crecía en su interior; Tracker solo sentía como se desgarraba por dentro, sufriendo dolor a un nivel intenso.
-NOOOOOOOOOO!,¡BASTA! TE LO SUPLICO!PARAAA!ME DUELEEEEEEEE!" –lloraba y suplicaba el chihuahua con todas sus fuerzas.
-TE ARREPIENTES MALDITO, TE ARREPIENTES? –decía Everest, con un odio inmenso en su voz, sin dejar de violarlo.
-SI! LO MEREZCO! PERO DETENTE, ME LASTIMAS MUCHO! –suplico el chihuahua.
-TU NO TE DETUVISTE CUANDO TE LO PEDÍ! SUPLIQUÉ Y LLORÉ Y NO PARASTE! PORQUE DEBERIA HACERLO YO? AHORA SUFRE MALDITO! ESTA ES MI VENGANZAAAAAA! –gritó Everest, penetrando más rápido, más fuerte y más profundo a Tracker. Estaba tan excitada que encajó sus garras en la cadera del cachorro, arañando al cachorro y después mordió la punta de las enormes orejas del chihuahua con tanta fuerza que casi se las arranca, jalándolo hacia atrás, causándole aún más dolor.
-BASTA! BASTAAAAAA! APRENDI MI LECCION! NO PUEDO MAS! DETENTE! PLEASEEEEEEEE! -gritó Tracker, pero Everest no lo escuchaba, era como si estuviera poseída, perdida en la excitación del momento. Unos minutos después, sintió que llegaba al climax de su orgasmo y se vino, quedando empapada en sus fluidos vaginales. El cansancio la venció, se detuvo y se dejó caer sobre el chihuahua, jadeando de placer.
-OOOOOUUUUUHHHHHH!, eso fue bastante intenso, quieres que lo hagamos otra vez? –dijo Everest con ironía, y se percató que Tracker no respondía, solo lloraba y balbuceaba suplicante. El cachorro estaba agotado, y mentalmente destrozado. Por un instante, la cachorra se compadeció de su amigo al verlo así, recordando lo que sintió ella.
-Se ve que realmente estas arrepentido... no es así? –preguntó la husky.
-SI, ESTOY ARREPENTIDO, PERDON POR HABERTE HECHO ESO! PERDONAME! YA NO ME LASTIMES, BUAAAAAAAAHHHH! –dijo Tracker llorando como si fuera un cachorrito. La husky se quitó el arnés y sacó el strap-on del ano de Tracker, quien se retorció de dolor al sentir el enorme trozo de plástico salir de su culo, el cual estaba literalmente destrozado. Everest lo desencadenó del piso y lo desató. El chihuahua ya no tenía fuerzas y se quedó en el piso, llorando y tapando su cara con sus patas. La husky empezó a acariciar su espalda para consolarlo, al verlo tan humillado y ultrajado. Antes sentía una furia intensa, pero esa imagen hizo que sintiera lastima por su amigo.
-Por qué lo hiciste Tracker? Acaso no éramos amigos? Por qué me lastimaste así? –dijo Everest más tranquila, pero con su mirada empañada por la preguntas tan duras que le hacía, buscando una respuesta sincera del cachorro al que había terminado de ultrajar.
-Yo….yo…no se….fui un cobarde…..no quería herirte….pero…..el coraje….los celos…verte tan feliz con Marshall, yo…no debí…eras mi amiga…yo…perdóname….por favor…ya no me lastimes…te lo ruego –dijo llorando el chihuahua, quien se puso en posición fetal y temblaba al sentir el contacto de la pata de Everest en su cuerpo y seguía tapando su rostro.
-Y lo sigo siendo, pero quiero que entiendas que lo que hiciste me lastimó mucho, los amigos no hacen eso. Pero espero que con esto hayas escarmentado y me prometas que no volverás a hacer algo así a nadie más, quedó claro? –dijo Everest con severidad.
-SI…lo prometo….. lo prometo….lo prometo…lo prometo -repetía Tracker llorando.
-Está bien, si estás arrepentido, te perdono, espero volvamos a ser amigos como antes.
-Thank you! Gracias Everest! Oye...podrías *sniff sniff* darme…darme un abrazo? –dijo Tracker suplicante. Sin decir más, la husky le dio un beso en la frente y abrazó al chihuahua. Así se quedaron acostados en el frio suelo del cuarto de interrogatorios, abrazados en silencio por un rato, hasta que el chihuahua dejo de llorar. Everest miró su rostro ya calmado y sonrió. No había necesidad de que alguno dijera algo más.
Unos días después, Everest presentó un indulto ante el Juez para que pudiera ser liberado y cumplir su condena en libertad, a cambio de recibir terapia psicológica, con eso Tracker pudo salir de prisión. Chase fue a recogerlo y lo llevo al cuartel de los PAW Patrol, donde todos lo recibieron nuevamente, y volvieron a entregarle su uniforme y su mochila de explorador y le permitieron estar una semana en lo que regresaba a la jungla. Los cachorros prometieron no volver a mencionar el penoso asunto, incluso Marshall se veía más tranquilo y volvió a ofrecerle su amistad al cachorro explorador, y Everest comenzó a pasar más tiempo con el chihuahua, como si fuera esa novia que no pudo tener, pero que ahora era una amiga más cercana y con ciertos "beneficios".
-Oye, gracias por esta nueva oportunidad –dijo Tracker a la cachorra.
-No hay problema, solo recuerda, no vuelvas a cometer el mismo error, o para la próxima vez, seremos más severos –dijo Everest con una expresión seria e intimidante.
-Está bien, por cierto, no quisiera quejarme pero, aun me duele bastante "ahí atrás" –dijo señalando su trasero.
-Es normal, el dolor se te pasará en unos días, solo procura no moverte mucho y toma la medicina que te mando Katie y pronto estarás como nuevo, si tienes más molestias, avísame y le diré a Marshall para que te revise.
-De acuerdo, y….supongo que no podrías darme un besito de bienvenida, verdad?
-No te quieras pasar de listo, enano, además, yo soy quien decide si te autorizo o no para tocarme, si no quieres otro "escarmiento", entendiste? –dijo Everest con severidad.
-Si…..si, señora –dijo sumiso el chihuahua. Everest sonrió y le dio un breve pero sustancioso beso en los labios. Tracker se sentía extraño con esa nueva relación de amistad-sumisión que tenía con la husky, pero al mismo tiempo le alegraba poder recuperar a su amiga y su libertad, y pese a que sentía mucho dolor por el "escarmiento" recibido, prefería sufrir eso a pasar el resto de su vida tras las rejas. Sabía que tomaría tiempo volver a ganar la confianza de todos sus amigos y de la ciudad, pero estaba dispuesto a hacer lo posible por demostrarles que estaba arrepentido de su actos y que el cachorro violador que conocieron quedo en el pasado y ahora era alguien reformado.
