Ella mentirá, robará y engañará y te suplicará de rodillas
Te hará creer que esta vez lo dice enserio
Hará un agujero en ti, que no podrás reparar
Pero todavía la quiero, en realidad no me importa
Cuando éramos jóvenes hicimos demasiado
Cuando se enfrío, nos arropamos
No se me puede decir que no puede hacerse
Es mejor sentir dolor que nada en absoluto
Lo contrario al amor es la indiferencia
Así que ahora presta atención
Estoy de pie en tu porche gritando
Y no me iré hasta que bajes
Así que mantén tu cabeza alta
Mantén tu amor
Mantén la cabeza alta
Mi amor
Nunca confié en mis propios ojos
—¿Sabes Kiba? Esto es muy difícil para mí, no me quiero ver en la necesidad de ponerte una demanda
—Hinata por dios cálmate
—No, no puedes pedirme que me calme, tenemos dos hijos, dos hermosos hijos Kiba, a los cuales tú no les pones atención, no te estoy pidiendo que me des dinero a mí porque no es para mí, es para ellos, si les hace falta un pañal, si les hace falta leche. Yo no puedo hacerme cargo de ambos, no te estoy pidiendo ayuda, ya que es tu obligación como padre, y no es obligación
—Hinata has cambiado mucho
—No he cambiado Kiba, solo, te estoy diciendo que—Mi tonó de voz fue bajando—contribuyas con esto, no solo son mis hijos—Quería llorar de impotencia, Kiba no me estaba dando dinero, Kiba no me estaba apoyando, no podía mantenerlos con mi sueldo-salario de mesera, no podía ir corriendo con mi padre llorando por dinero
—Es que Hinata, todo estaría mejor si te hubieras quedado en casa a cuidar de ellos, Konohamaru está muy pequeño para que lo lleves a una guardería y tú ya tienes responsabilidades como para que sigas jugando a la estudiante
Me quede callada, con las lágrimas quemando mis ojos, vi a Konohamaru en su puerta, escuchando la discusión con su padre, abrace a Kiba.
—Por favor dame un beso—Le dije, a penas y me toco la mejilla, me seque las lágrimas en su hombro y caminé directo con Konohamaru
—Mami, creo que Julieta se vomito
—Ya voy amor—Le di un beso en la frente, antes de entrar a la habitación observe como Konohamaru observaba a Kiba
—Ven acá campeón, no pasa nada—Le dijo Kiba
Pero Konohamaru me siguió dentro ignorando a Kiba. Tomé la toallita y limpie a Julieta, había eructado, de nuevo la acomode en sus almohadas
—¿Lo hiciste justo como te dije amor?
—Si mami
—Bien hecho cielo ¿Quieres dormir?
Konohamaru asintió. Le di una última mirada de advertencia a Kiba.
—Esta noche ¿Dónde quieres dormir cariño?
—Konohamaru quiere dormir contigo—Asentí un poco, esperando una señal de Kiba, no se interesaba por nada, ni siquiera porque no teníamos dinero, ni siquiera se preocupaba por sus hijos.
—¿Quieres dormir con papi, campeón?
Konohamaru ni siquiera le hizo caso, intenté mirar a otro lado, no quería que me involucrara en uno de sus problemas imaginarios.
—Hinata dame de cenar
Ya sabía que comenzaría a inventar cosas, esa era su excusa, "Hinata, dame de cenar".
Konohamaru tomó mi mano, para que no me moviera, Kiba tosió.
—Intenta dormir en lo que vuelvo, esto será rápido
No iba a ser rápido.
Lo observé desde la puerta y vi como caminaba al comedor, agarraba una manzana y observaba el lugar.
—Me fui, pensando que todo estaría mejor—Comenzó a decir—Te di tu tiempo Hinata, de que pensaras las cosas, sobre nosotros, te di tiempo con nuestros hijos, ellos lo solucionarían todo ¿No dijimos eso?
—Las cosas cambian Kiba, los hijos no solucionan nada
—Sé que se escuchará feo, pero no debimos hacer eso, lo arruinaron, arruinaron lo que éramos
—Nadie te está arruinando, tu solo te arruinas
—Mira, en lo que nos convertimos, estás cambiando Hinata, no te conocí así, yo no…
—Ha Kiba. ¿Acaso soy la única que sabe que tiene responsabilidades? Tengo dos hijos, no puedo seguir comportándome como si fuera una adolescente, no puedo ser flexible contigo, porque si lo soy…dime que pasa… —Espere unos segundos a que respondiera—Te sales con la tuya—Le respondí—A veces me dan ganas de dejarte, de darte la libertad y negarte a tus hijos, pero ellos necesitan un padre, y tú no te comportas como uno
—No harías eso—Me dijo, temeroso—No podrían quedarse contigo, las cosas están mal, Konohamaru…Konohamaru no me habla, ni siquiera quiere venir conmigo, y en cuanto…
Lo mire, enojándome lentamente…
—En cuanto la bebé
—La bebé—Le dije, casi riendo, se le había olvidado su nombre—JULIETA
—Si…en cuanto ella sepa pronunciar una palabra, será odio a mi padre porque mi madre me dijo que lo hiciera
—Yo no estoy poniendo a tus hijos en contra tuya Kiba
—¿Qué mierda ocurre? Ko…Konohamaru habla de él en tercera persona, y…cuando lo saco es como si solo estuviese en su mundo, no me hace caso, las cosas están mal, necesito estar aquí Hinata, esta casa la construimos ambos, la casa, me pertenece también
—Hasta que vea, que hagas el intento, de estar al pendiente de nuestros hijos, dejaré que vuelvas, los fines de semana. He tenido dos hijos, no me arrepiento de tenerlos, me arrepiento que tú seas el padre
—Hinata…
—Esto se acabó Kiba, deja de acosarme en los estudios, deja de acosarme en la calle, esto se terminó, lo único que eres en mi vida, es que eres el padre de ambos, y ni eso sabes hacer
—Esas palabras no son tuyas Hinata, sé que tú no me dices eso a mí, no serías capaz de lastimarme
—Se acabó la discusión, vete a casa de tu madre
Observó alrededor, los recibos que llegaban, las comida que faltaba y a Konohamaru salir de la habitación. Sabía que, al menos discutiendo, se podían llegar a acuerdos temporales con Kiba, no necesitábamos gritar a diferencia de otras parejas, no necesitábamos la agresión para resolverlo, él no era capaz de lastimarme de esa forma.
—He conseguido un empleo, otro empleo, y lo lamento Hinata, por todo lo que he causado, es solo que…tú y yo, éramos tan diferentes antes, dejamos de hacer muchas cosas juntos y dejamos de convivir, llegué a pensar que una familia nos mantendría unidos siempre, y que haría que el cariño creciera; Pero nos distanció, te empeñaste en educar correctamente, en enfocarte que a nuestro hijo no le faltara amor, y me empeñé en que no les faltara nada, y me generó un vacío, que no se puede reparar ya, ni contigo, ni con ellos, son mis hijos y los amo, y a ti te quiero, pero…
Agache la mirada, este era el fin
—No puedo continuar así, antes, ambos decíamos que haríamos las cosas que nos hicieran felices. Nunca creí que lo de nosotros llegaría a tanto, y tal vez los demás tenían razón, alguien como tú, y alguien como yo nunca podríamos llegar a un acuerdo, somos tan distintos, y lo único que nos había unido, había sido aquel sentimiento que tuvimos, y nos dejamos llevar pensando que esa sería la chispa que reviviría nuestra relación siempre, cuando fuimos novios, no llevamos ni una pelea, hasta ahora que estamos juntos, viviendo bajo un mismo techo, y llámame cobarde y lo que tú quieras, por no enfrentarme como debería ser, por no hacerle frente a mi familia, ni pasar las 12 horas restantes del día bajo el techo, sé que estoy causando el daño irreparable, y no hago nada por detener esta colisión, realmente lo lamento mucho Hinata
—¿Estás renunciando a todo? —Le pregunte
—No Hinata, estoy renunciando a la vida contigo. Si quieres ponme una presión de más con la demanda, llegaremos a acuerdos, y cada quién seguirá su vida, y si tú te sientes de la misma manera en que yo lo hago, será doloroso, pero aún estamos a tiempo de dar en adopción—abrí la boca—no, no, no lo digo para herirte, es una idiotez de mi parte, es solo que tengo muchas cosas encima, nunca he sido ordenado con mi vida, lo único que quiero, es que ellos, Konohamaru, Julieta, crezcan, y vivan, no con un ejemplo como yo, no quiero que cuando hablen de su padre lo identifiquen como un vago, cuando ellos ni siquiera están viendo todo lo que trato de hacer por ellos, probablemente por ti no, pero por ellos estoy consiguiendo un poco más.
Hubo unos minutos de silencio, hasta que Konohamaru salió, con el cuento en la mano, me lo estiro.
Kiba tomó mi mano—Déjame hacerlo…
Y se fue, con aquella creación de ambos, en poco tiempo, se escuchó la risa de Konohamaru.
No podía quitarle a su padre, a veces sé que Kiba tiene una mala forma de decir las cosas, sabía que lo nuestro estaba perdido, las vecinas lo dijeron, los amigos de él lo dijeron, mi familia lo dijo, su familia lo dijo, pero aun así los desafiamos, creyéndonos los superhéroes de nuestros hijos, ahora estamos enfrascados entre nuestras vidas nuevas y queriendo regresas a lo que deberíamos estar haciendo.
Kiba podía ser un maldito, un patán conmigo, y yo, lo veía como un desobligado, pero cuando estaba con Konohamaru era diferente.
Supongo que debemos aprovechar a nuestros hijos cuando están pequeños, antes de que aprendan a odiarnos.
Es la maldita cadena de siempre, nunca entiendes a tus padres hasta que tienes a tus propios hijos, sabes todo lo que se llegan a sacrificar, todo lo que dejaron de hacer para que al final la hija mayor termine embarazada de un chico desinteresado en la vida, el empeñó en la educación, la paciencia que tuviste de enseñarle cosas tan simples como ir al baño, comer, dormir, para que al final, terminara en esto…Ahora lo he comprendido padre, y lo lamento.
Es por eso que quiero prepararme, por eso quería tener mis estudios, hace un año, me estaría muriendo, todo porque Kiba me dejo, pero ahora, sus palabras se me resbalan, quizá porque lo sabía.
No quiero voltear a la ventana y ver que me estaba convirtiendo en la vecina, rogando a su esposo que se quede un poco más, no quiero ser así de patética, es la misma historia, conocen a alguien, se enamoran, se embarazan y al final ellos terminan aburriéndose y dejándolas, sin armas, porque ella se enamoró de su trabajo, porque ella pensó que él le daría todo lo que quisiera al tronar de los dedos, pero ella, dejo sus estudios, dejo la parte de su vida llamada independencia.
No quería ser otra ama de casa más, que trabaja en una farmacia, con un salario mínimo, que cada día se deteriora más, no ve a sus hijos crecer, y cuando finalmente los ve, ellos la odian, le reprochan, son malcriados.
Y todos se burlan de aquellas madres solteras, pero, nadie comprende lo difícil que es sacar a dos hijos adelante sin ayuda de nadie, harías lo que fuera porque ellos tuvieran todo, porque nadie se burlara de ellos, porque nadie les haga daño…
Hay tantas emociones dentro de mí, que no me tengo que dejar guiar por ellas, estoy tan cansada, pero tengo que seguir esforzándome, no es suficiente con lo que tengo, no es suficiente con lo que Kiba hace, nunca será suficiente…
—Hinata, Konohamaru se ha dormido ya—No quise mirarlo, se sentó frente a mí, con Julieta en sus brazos, ella estaba contenta, de que, finalmente su padre le prestará atención—Escucha, no estoy diciendo que económicamente te voy a abandonar, son mis hijos, y veo por ellos, solo estoy diciendo que nosotros no funcionamos
—¿Algún día aprenderás a decir las cosas con tacto? —Le pregunte, sonriendo, él me devolvió la sonrisa, despreocupado—Dime, que finalmente estamos llegando a un acuerdo Kiba
—Sí, eso espero.
—Es algo, tarde, pero…
Busqué una hoja de papel, y tomé una crayola—¿Qué es eso? —Dijo, comiendo una galleta
—Podemos hacer, un calendario, al menos semana por semana. Hoy es jueves—Miré el reloj, eran las doce—sí, es jueves, yo descanso sábados y domingos. Podemos llegar a un acuerdo, mi, mi…jefe, me dice, que puedo ganar un poco más de dinero, si trabajo los viernes y sábados por la noche, estaba pensando que, quiero ganarme ese dinero, y que, tu podrías cuidar de ellos, no quiero ir con mi padre o con Hanabi, ni siquiera pedirle ayuda a Neji, no quiero que ellos piensen que no puedo—Agache la mirada—Que piensen que…soy una inútil, así que por favor, solo te pido eso, dos días de tu semana para que te hagas cargo de ellos, si quieres, ven los días que quieras entre semana pero…
—Está bien
Soltó, supongo que en algún punto tuvo lastima de mí, tampoco quería que el sintiera eso, la mayoría de las personas sienten eso cuando hablan conmigo, pobre niña inadaptada, no puede hacer nada por si misma…piensan que soy un fracaso y no llegaré a ningún lado, y me la he llegado a creer, por eso trato de demostrarme que no es así, yo soy más de lo que todos esperan, soy más de lo que yo espero…
—No quiero, que se encargue tu madre, quiero que lo hagas tú. ¿Podrías hacer eso?
—Si Hinata, intentaré hacer eso…
—Tampoco, que los cuide otra mujer, Kiba…son muy crueles conmigo, y sé que siempre lo han sido, tú lo sabes, no quiero que expongas algo que no les incumbe, no quiero que nos causen daño. Las personas no elijen a su familia Kiba, eso lo tenemos en claro, pero somos una familia, no dejes que nos dañen
—Mañana puedes ir aceptando el empleo que te han otorgado—Dijo, revisando su celular, de seguro era alguna de sus mujeres—Me encargaré de mis hijos, he empezado a trabajar con Temari, soy su chofer—Dijo, con sarcasmo—su padre me lo ha pedido, así me pagará un poco más, intentaré que Temari me dé esos días libres, pero no te puedo asegurar nada, no puedo llevarme a Julieta al trabajo, podría ser a Konohamaru, pero no puedo con Julieta. Ten tu celular encendido mañana por la tarde, probablemente los lleve a un parque o algo por el estilo, intentaré conseguir entradas a uno de esos lugares con pelotas y juguetes de esponja, así que, gracias por esto Hinata…
No había razones para estar triste…no había razones para confiar en Kiba, pero tontamente, estaba creyendo sus palabras de nuevo, me dio a Julieta, y se fue, salí a la puerta para despedirlo, como solía hacerlo antes.
—No me digas que lo perdonaste—Se dirigió conmigo, tambaleándose de lo ebria que estaba—Te engañó en tu propia casa, y aun así sigues aceptándolo—Siseó
—¿Necesitas una taza de leche? ¿Un café?
—Hinata, no te merece…no puedes seguir perdonándolo, no, no puedes seguir así, no, no no—Se fue, cantando una melodía para ella misma, mientras sus hijos la observaban por la ventana y se divertían con ella, cerré la puerta y apague las luces, le cambie el pañal a Julieta y sacudí su cuna, tendí nuevamente las cobijas y la puse ahí, verifique que Konohamaru estuviera en su habitación, y deje la luz del pasillo encendida, por si quería venir a refugiarse conmigo, y trate de dormir, de olvidarme en todas las palabrerías que dijo Kiba, mañana había examen en la escuela, y más me valía estar al 100.
La alarma comenzó a timbrar, y estire el brazo, anunciaban las seis de la mañana, mi clase comenzaba a las nueve, me levante de un salto, y me puse a hacer diez sentadillas, cuando ya reaccioné al mundo, encendí la televisión y subí un poco el volumen, verifique que Julieta estuviese dormida, entonces me dedique a la cocina, hervir un poco de agua, comenzar a hacer la mescla para los hot-cakes, nuevamente verificar que Julieta estuviese dormida, hacer los hot-cakes, prepararme un café, darle una limpiada a la cocina, recoger los juguetes de Konohamaru, despertarlo a las siete, hacer que desayune.
—Mamá…Konohamaru tiene sed—Le di la leche tibia, verifico que la leche estuviese libre de nata, la proporción correcta y se la tomo. Me senté al lado de él—Delicioso
Encendí la televisión y le puse en las caricaturas.
—Hola, buenos días—Entro Kiba, con unos chocolates en la mano—¿Cómo estás campeón?
—Buen día
Kiba se sentó al lado de él, y se comió mis Hot-cakes, suspiré—Iré a bañarme, te lo encargo
Kiba asintió, tomé la ropa necesaria, verifiqué nuevamente que Julieta aún no despertara, así que entre rápido. Lo máximo que me tardaba ahora, eran cinco minutos, sin importarme si estuviese fría el agua o no, así que cuando salí, intente cambiarme lo más rápido posible, me cepille el cabello y en menos de diez minutos ya estaba lista.
—Konohamaru, te toca baño—Le dije
—Yo me encargo de eso—Dijo Kiba desde la cocina
Suspiré y cuando entre a la cocina, estaban haciendo una torre de hot-cakes, mientras le ponían mermelada, haciendo que bañara a los soldados de Konohamaru, no les importó que la mesa estuviera salpicada de miel, seguían poniéndoles más cosas.
—¡Oh no! Papá tenemos que ayudarlos
—Vamos, vamos, vamos—Decía Kiba, mientras le daba una mordida a la torre, y Konohamaru del otro lado, genial, mi desayuno de hoy todo mordido, suspiré, hice la mamila de Julieta, y verifique que no estuviera caliente
—Konohamaru, saca la lengua—Le dije, espere a que terminara de pasarse la comida, y saco la lengua, me mostró el dedo pulgar en señal de aprobación
—¿Qué es esto? Se manchó un poco
—Es mi guía de examen
—¿Tienes examen? —Asentí—Mucha suerte Hinata—Dijo, con la comida en la boca
Me dirigí con Julieta y escuche ruidos, ella comenzó a inquietarse, me apresure un poco.
—Buenos días rayito de luz, ¿Cómo amaneciste hoy mi princesa?
Alzo las manos en señal de que quería venir conmigo, la levante, y verifique que estuviera mojada, pero no había mojado el pañal, estaba un poco más calientita de lo normal.
—¿Tienes hambre?—Le pregunte, mientras veía como se esforzaba por meterse el dedo en la boca, me senté y ella se empeñaba en jalar mi playera, mientras sacaba la lengua, intenté darle el biberón, pero no lo quiso, suspiré y me levante la playera, mientras ella comenzaba a comer, encendí la televisión, mientras ella movía sus manos, rasguñándome un poco.
—Oye Hinata—Entro Kiba, arrojando la playera—Hoy Temari quiere que pase por ella un poco más tarde, si quieres, yo puedo encargarme de ambos
No confiaba en los cuidados de Kiba por las mañanas, me entró la desconfianza, esta vez se quitó los pantalones.
—Está bien, Konohamaru tiene que estar a las 10, avisaré a la maestra que hoy no estará temprano, si quieres puedes cuidar de Julieta, así nos ahorraríamos un día con ella—Hablaba del dinero, en la guardería me cobraban por día, a penas con lo que ganaba en el empleó, me alcanzaba para pagarla
—¡HOLA! BUENOS DÍAS—Hanabi anunció su llegada—Por dios Kiba, no des vergüenza, que oso contigo, ve a cambiarte, ponte algo, nadie quiere entrar a esta casa y ver eso. ¡Espera! ¿Acaso hubo reconciliación? ¡Hinata estas vestida! Bueno, no importa voy a entrar
—¿Qué paso? —Le pregunte
—Picarona, no me digas que tú y aquel vago…—Entrecerré los ojos y eso despejo toda duda, Kiba y yo habíamos llegado a un acuerdo, lo tengo en mente, Hanabi no tiene por qué enterarse, a menos que sea Kiba el que abra la boca y le diga—Como sea, hoy, puedo cuidar de la pequeña Julieta— Sentí un alivio, no me gustaba solo dejarla con Kiba
—Me alegra saber eso, ya sabes dónde está todo ¿Cierto?
—Si mandona, has dejado instrucciones en toda la cosa, ya deja tu OC* a un lado.
(*Obsesión y compulsión).
—¡Tía! ¡Tía! Mira…mira…—Konohamaru venía sin nada de ropa, mostrándole un pato que le regalo Kiba, arrojaba agua
—Oh, no, que es esto, van a pagar ambos, porque sé que Kiba te mando—Salió de la habitación
Siempre, me pregunte, ¿Cómo es que Kiba y Hanabi, no terminaron juntos?
Kiba era el tipo alegre, yo simplemente no encajé con él, la chica tímida, que no dice una palabra, me centraba más en mis deberes, que en andar coqueteando con cualquier chico, a diferencia de Hanabi, ella no tenía que esforzarse en nada, había nacido para hacer cada cosa que comenzaba, ella era más abierta, más risueña, yo era un mar de titubeos y tartamudeos, no entiendo porque Kiba se fijaría en mí y sigue siendo una incógnita.
Kiba, no era un chico malo, solo, no sabía cómo querer, como ser fiel, era el tipo de persona que no podías detenerlo, él hacía lo que él quisiera, un alma libre, hasta que yo lo até a mí, supongo que ambos nos sentimos mal, él por obligarme a hacer esto y yo por obligarlo a hacer lo que no ejerce correctamente. No tuvo un padre como ejemplo, pero ese no era pretexto, aunque sabía que él se esforzaba…
—Mami, te verá después—Le dije, dándole un beso en la frente, bajándome la blusa—Hanabi—Le hablé, observando como desayunaba la torre de mordiscos, caminó rápidamente y extendió sus brazos—Estará segura conmigo
Agarré la guía de examen y le di un último repaso.
—Me voy Kiba—Le dije—Gracias por hacer esto Kiba—Vi como seguía jugando con Konohamaru en la bañera, me mojó un poco con el pato—Adiós amor, asegúrate que papi te llevé a la escuela—Le di un beso a Konohamaru
—Mami, ¿Cuándo veré a Goku?
—Eso campeón, adoptando los buenos hábitos de papá, lo veremos saliendo de la escuela
—¿Si mami? —Asentí, lanzándole un beso, y saliendo de ahí, cerré el cuarto, mientras veía como Hanabi le cantaba a Julieta, tomé la mochila y salí rumbo a la escuela.
Más de 40 minutos en metro, más de 10 minutos caminando, y llegando diez minutos antes de que comenzaran las clases.
Me senté esperando el examen, necesitaba descargar el conocimiento, observé, como estudiaban todos y como repasaban, era la peor temporada, estaba por terminar el parcial y todos se volvían locos. Halloween venía a continuación y aún no podía preguntarle a Konohamaru de que se disfrazaría este año y si Kiba lo llevaría a pedir dulces, pero es Kiba, terminaría llevándolo a una fiesta con muchas prostitutas.
El profesor anunció su llegada, y todos reímos, al ver que venía disfrazado da Darth Vader.
Entregó el examen, y cada uno hacía bromas a su manera, del examen y su disfraz.
Cuando leí la primera pregunta, no se me hizo difícil. Fui la primera en responderlo y lo entregué, esperaba sacar buena calificación o al menos pasar con 85 para alcanzar la beca.
—Gracias
—Gracias a usted, señorita—Me dijo, tomé mis cosas, y me dediqué a estudiar para el segundo, de mi bolsa, tomé una paleta.
Eran más de las diez, Konohamaru ya debería estar en la escuela.
—Hola Hinata—Me saludó Naruto, le sonreí torpemente—¿Cómo te va? ¿Sigues sobreviviendo?—Asentí—¿Te molesta si me siento a estudiar contigo?—Negué, él se sentó al lado de mí y observé el libro grueso que tenía en las manos
—¿Es lo que llevaré en algún semestre?
Él me miro divertido—No, no tienes que leerlo todo, o al menos así le hago, lo único que quiero es pasar. No soy muy bueno en estas cosas
—Da lo mejor de ti—Le dije, con una sonrisa, sentía que mis mejillas se ponían rojas, nunca había hablado con nadie, se me hacía tan difícil hacer amigos, o socializar
—Hola ¿Puedo estudiar con ustedes?—Preguntó alguien, Naruto asintió
Los tres, nos pusimos a repasar seriamente, algunas cosas ya las tenía en mi memoria, otras cosas no, mi teléfono vibró, observé discretamente
—Vaya, no sabía que aún existían estas cosas—Dijo ella, tomando mi teléfono y observándolo, era de los teléfonos que aún tenía teclado y lamparita
—Si bueno, aún existen—Me lo devolvió
—¿Tienes miel en el cabello?
Observé mi cabello—Ha si, debe haberse ensuciado cuando mordí la torre
—¿La torre?
—Es que, esta mañana hicieron una torre de hot-cakes en mi hogar
Esta vez Naruto comentó alegre—No te guardes la diversión para ti sola, danos un poco
Le dedique una sonrisa, no sabiendo que significaba eso. ¿Acaso me mandaba indirectas sobre una invitación?
Vi el mensaje de Kiba "Le he dado un baño a Julieta, estaba sudando un poco"
"El sudor es normal" Le comenté en el mensaje
"¿Cómo vas con tus exámenes?" me respondió
"Voy a empezar el segundo, espero que todo salga bien, quiero esa beca"
"Te irá muy bien" Me respondió
—Hinata—Observé a aquella mujer—¿Estas inscrita en algún club?
—No
—Pensé que, en cocina, siempre te veo con cosas en el cabello, harina, miel, chocolate
—Sí, tal vez debería cortarlo
—¿Y no estás interesada en algún club?—Me pregunto Naruto
—Me gustaría—Les dije a ambos—Pero no tengo tiempo—Les enseñé mi agenda
—WOW—Dijo ella, observando las letras—Escribes muy pequeño, pero lo que me sorprende, es que tengas llena la hoja, en todas las horas
—Son recordatorios, de todo lo que tengo que hacer
Ella comenzó a hojearla—Hasta en vacaciones, trabajo, trabajo, trabajo
—Tengo que esforzarme, y dar lo mejor de mí
Naruto me sonrió, y ella también, volvimos a la lectura.
—Lo siento—Dijo alguien, me di cuenta a lo que se refería cuando mi libro estuvo lleno de nieve
—No, no te preocupes—Dije, intentando quitarlo con una toallita húmeda
—Eso fue muy grosero—Le dijo la chica que estudiaba junto Naruto y yo
Naruto me ayudaba a limpiar
—Ya dije lo siento—Se retiró
—Deberías hacer algo al respecto, he notado que ella no deja de molestarte
—No, no, es algo que le tenga que tomar mucha importancia
—No dejes que te intimide Hinata—Ella había dicho mi nombre, yo no sabía el de ella, era muy grosero de mi parte—¿Por qué lo hace?
—No es algo que sea relevante, no se preocupen, ya estoy acostumbrada, supongo que tengo que ir al salón a repasar un poco
—Hinata—Naruto me tomó la mano, observé sus ojos azules—Mucha suerte
—Gracias e igualmente chicos, que les vaya muy bien…
Me retiré de ahí, con la pena en mis mejillas, escuchando un poco de lo que ellos decían
—¿Qué te vaya muy bien? ¿Por qué no hiciste algo al respecto?
Él no tiene que hacer nada, él no tiene por qué estar involucrado. Ella era una de las que estuvieron con Kiba, pero ya no estoy con él.
—Oye por cierto Hinata—Voltee, a ver qué es lo que quería esta vez—Ven, no seas idiota, no pienso caminar
Me dirigí en silencio, ante la mirada de Naruto y la otra chica.
—No estás cuidando muy bien a nuestra hija, Kiba está muy preocupado
—¿De qué estás hablando?
—Kiba me ha pedido unos consejos, por tus malos cuidados, sino me crees, llámale—Me tendió su teléfono, no se a lo que se refería, pero di media vuelta, y me dirigí al salón—Estúpida, te lo estoy diciendo en serio
Vi como todos nuevamente seguían estudiando, alguien había puesto un chicle masticado en mi lugar, arranque una hoja de cuaderno e intente quitarlo, mientras ellos me veían con cara de asco.
Cuando regresé al lugar, nuevamente había otro, doble otra hoja y me senté arriba de él.
Mi teléfono comenzó a vibrar nuevamente, respondí.
—Hinata, no quiero alarmarte, pero estoy rumbo al hospital—El profesor acababa de entrar
—A partir de ahora, nadie entra y nadie sale—Dijo, repartiendo los exámenes en medio del caos
—Deja esto en mis manos—Mencionó Kiba, cualquier noticia yo te aviso, no está todo mal, es solo que ella, está un poco roja y un poco caliente
—Se lo devolveré en cuanto acabe—Me dijo
—Pero…
—A responder—Me comentó
Veía una hoja en blanco en estos momentos, me quede observando, solo, era responderlo y podía irme, pero…no podía, mi niña estaba muriéndose…
Comenzaba a inquietarme…me cubrí ambos ojos y retuve las lágrimas, sentí una mano en mi hombro
—¿Señorita?
—Lo lamento—Le dije, entregándole el examen—No puedo responderlo
—No esta tan difícil, sé que usted es una alumna atenta
—No es eso—Vi la hoja y seguía en blanco—Es que es una emergencia y necesito irme
Me indicó que saliera afuera, y así lo hice, ante la mirada de todos.
—Lamento esto, es solo que…mi hija, esta con su padre y me habló diciéndome que la lleva al hospital, yo solo, tengo que irme y…
—Entiendo, pero—Me dio una tarjeta y mi teléfono—En cuanto tenga buenas noticias, por favor, llámeme, que todo esté bien en nombre de nuestro señor, oraré por usted y su pequeña
—Gracias
Le respondí, llamándole a Kiba nuevamente
—¿A dónde tengo que ir?—Le dije limpiándome las lagrimas
—Hinata, no es nada de qué alarmarse, estoy en el hospital, es solo que dejo de respirar un momento o respiro muy lento y me espante, no hacía ruido y luego se puso muy roja y la fiebre, le he llamado a mi madre, incluso a Neji, no sabía qué hacer, no quería espantarte
—¿Por qué a Neji?
—No lo sé, el simplemente apareció en la mañana y se fue
—Bueno Kiba, a donde tengo que ir
—Hinata, todo está bien
—¿Cómo que todo estará bien? No me digas que no me preocupe, sabía que no podía confiar en ti y en tus cuidados, eres un irresponsable Kiba
—Voy al hospital donde trabaja mi madre—Dijo, y le colgué antes de que dijera otra cosa
—¿Está todo bien Hinata? ¿Necesitas ayuda? —Me pregunto Sasuke, mis labios temblaron, y coloqué mi mano en mi boca, intentando no llorar, finalmente se había acumulado, y finalmente iba a estallar por todo…—¿Qué pasa?—Me abrazo, no éramos amigos, ni siquiera nos hablábamos—¿Puedo ayudarte en algo?
—Necesito ir, necesito irme…al hospital
Busque dinero, en mis bolsillos, pero mi bolsa la había dejado en el salón
—Yo…puedo llevarte, solo, solo, déjame ir…
Estaba más nervioso que yo, yo solo quería llegar lo más rápido posible…¿Ahora que hizo Kiba?
Alguien me tomo de la mano y comenzamos a correr.
—Corre, antes de que salga el viejo ermitaño y comience a gritarme que regrese
Dijo Naruto
—Pe…pero tenías un examen
—Sasuke se encargará de eso. ¿A dónde necesitas ir?
—Al hospital—Le dije, tomando un poco de aire cuando llegamos a su carro
—¿Ha pasado algo con algún familiar tuyo? —Me abrió la puerta, lo mire a los ojos, y nuevamente fui débil, Julieta, no tenía ni siete meses, y ya tenía una ida al hospital, y todo por negligencia de Kiba, acaso habría hecho una fiesta en la casa, no, porque Hanabi estaba con él.
Yo había visto a Julieta bien esta mañana, yo, la dejé tranquila, yo…debí medirle la temperatura, debí sentir que algo estaba mal.
Naruto me abrazó, no supe que decir, me metió al auto, nuevamente estaba llorando sin que me diera cuenta, del coraje. ¿Por qué Kiba no podía comportarse como un padre normal? ¿Por qué no podíamos comportarnos como una familia responsable?
Estoy aquí, en el carro de alguien lamentándome, no debí, no debí meterme a estudiar, debí permanecer al lado de mis hijos, como debería. Ir llorando, clamando la ayuda de mi padre, como una mediocre, no podía ser como las madres solteras, no tenía esa valentía, me dieron todo y me convertí en una completa inútil.
—Hinata, a cuál hospital tenemos que ir…
—Futura—Le dije, entre sollozos.
Tenía tanto por decirle a Kiba, tenía mucho coraje conmigo, ¿Cómo puedo pasarle casa cosa?
No puede llegar y aventarme el dinero que tiene y luego yo hago como que no pasó nada. No quiero ser como esas mujeres escandalosas, no quiero pelear como todos, pero ya estoy cansada de no resolver nada, vivo en mi burbuja, no me quiero estresar, no quiero discutir, pero eso está acabando conmigo. No puedo ser madre, hija, estudiante, trabajadora y esposa al mismo tiempo, no soy amiga, ni hermana, ni prima, no nada. Ignoré las llamadas de Kiba, cuando iba de camino…
—Sabes, si puedo ayudarte en algo, solo dímelo…—Me tomo la mano, en silencio, y yo, la retiré lentamente. Sabía de su interés en mí, pero, yo…no podía recibirlo, ni devolverlo, mis planes no eran los mismos de hace cinco años, yo no era la misma
—Gracias…
—Sé que no es momento para decirlo, es un pésimo momento, pero probablemente no encuentre la oportunidad de decirlo…Soy hijo de Minato Namikaze
Me quedé atónita, él era…él…
—Hermano de Menma…—Sonrió—Tú…
Era al niño que veía siempre, con el que me reía sin cruzar palabras…Naruto Namikaze…Él que siempre me defendió y cuando me perdí, él me ayudó a regresar a casa…y cuando mi gato se escapó, él lo buscó, aquel niño con él que nunca crucé palabra, pero ahora…
Sonreí un poco y me agache, ¿Quién diría que el destino nos cruzaría nuevamente luego de tantos años? Sentí pena por mí…
—¿Te acuerdas de mí?
Estábamos frente al hospital—Tengo que entrar…a buscar…yo…
—Sí, te alcanzo en unos minutos, no te dejaré sola Hinata
—Nunca lo has hecho—Susurre para mí misma, y baje del auto, corriendo a las puertas, esta vez respondiendo al llamado de Kiba
—Al fin respondes, el pediatra la está revisando, al parecer no es algo de qué preocuparse, solo moquitos en la nariz—Me dijo mi suegra—Kiba hizo un alboroto, lamento eso, pero déjalo en mis manos niña
—Estoy aquí abajo, subiré de inmediato
Me topé a Neji, en el camino, con Hanabi…abracé a Neji
—¿Qué sucede Neji? ¿Qué es lo que ocurrió?
Le dio una mirada represiva a Hanabi y subimos al elevador.
—¿Dónde está Konohamaru?
—Lo llevé a su escuela, él está bien—Me respondió Hanabi
—¿Qué es lo que sucedió? —Pregunté nuevamente, tratando de contener mi irá en contra de Kiba—No te sientas culpable—Le dije a Hanabi, tocando su hombro, el suéter lo tenía al revés, metí su etiqueta, las cintas desabrochadas—No es tu culpa, Kiba tenía que hacerse cargó, ¿Qué es lo que sucedió?
—Hinata…lo siento…lo siento mucho—Dijo, ante la mirada de Neji—No queríamos alarmarte…por favor, discúlpame
—Neji…—dije, pidiendo explicaciones
—Llegué a la habitación y…
La puerta se abrió, de inmediato corrí a buscar a la madre de Kiba…
—Entró con el pediatra, por unas medicinas y un par de consejos, para mí
Observé, su cabello aun mojado, no tenía ánimos de verlo.
—¿Qué es lo que hiciste esta vez? ¿Por qué no estabas al pendiente de ella? Tuviste toda la mañana para decirme que notaste algo raro, pensé que esta vez querías hacer lo correcto, pero veo que no es así, escúchame Kiba, no quiero hacer nada de lo que me arrepienta después, pero te juro que, si algo sale mal, habrá consecuencias. ¿Acaso hiciste otra fiesta en la casa? ¿O a quien metiste?
La puerta se abrió, e inmediatamente fui con la madre de Kiba, tomé a Julieta en mis brazos, ella estaba respirando normal, no ardía en fiebre…
—Una leve alergia, debido a la cobija
—¿La cobija?
—Si—Miro a Kiba con desaprobación—Al parecer es alérgica a Akamaru
—Pero…Akamaru no ha ido a la—Mire a Kiba, al parecer alguien había utilizado la cobija de su hija para un perro…
Pero en la guardería no me habían dado quejas, de que ella estornudara…
—Hanabi. ¿Te dieron algunas recomendaciones en la guardería?
—Lo lamento, pensé que…era normal que los niños estornudaran con estos cambios climáticos…no me alarme tanto porque Konohamaru no estaba así
Abracé con fuerza a mi pequeña, y se la di a Neji—Tengo que arreglar unos asuntos
Cuando dije eso, Kiba caminó directo al ascensor conmigo
—No quiero más explicaciones—Le dije—Quiero la verdad, no quiero dinero, no te exijo nada, solo eso.
—Creo que ya lo sabes
—Quiero escucharlo de ti, ayer…no tenías por qué decirme—Le dije, con lágrimas—Que lo de nosotros no existía…Era más fácil que no te aparecieras y solo me dieras el dinero, no tenías que decirme que estoy fracasando, no tenías que decirme que lo hago mal, me estoy esforzando Kiba, no puedes ir y venir como se te da la gana, cuando nació Julieta, no te apareciste, y sentí, que eso era lo mejor, que no te aparecieras, que ella solo supiera que me tenía a mí, porque ellos no tienen a su padre. Tú tienes todo fácil, a ti no te juzgan, a ti no te critican, puedes ir por la calle tranquilamente con tus hijos y nadie te juzga, si voy yo…es muy difícil…hasta ir a la escuela, no cuento con el apoyo de nadie, ni siquiera con el apoyo del propio padre de mis hijos…Solo te exijo la verdad
—Lamento mi negligencia como padre, nunca me merecí a alguien como tú, lo único que he querido decirte, es que tienes la libertad de hacer lo que quieras. No te juzgaré…
—Es que esa libertad de la que hablas es inexistente
—Solo si tú te pones los limites ¿Quieres que te dé el empujón? ¡Deja de hacer lo que todos quieren que hagas! Deja de juzgarte tanto, y deja de aparentar, tú eres buena madre, tú eres excelente Hinata, no te sientas menos por alguien como yo…no te detengas ni por tu familia…
Puse los ojos en blanco, escuchando lo mismo de siempre. ¿Cuándo sería capaz de hablarme con franqueza?
—Te he engañado con tu hermana, por eso descuide a Julieta, te he engañado con muchas mujeres, pero en cambio lo sabes y lo único que haces es sentarte a cuidar de nuestros hijos, perdonándome todas las cosas una y otra vez. Es tiempo de que seas dura, es tiempo de que seas firmé, no puedes tener ese jodido corazón, no puedes perdonar, ni aceptar disculpas, les tiene que costar, te tienen que rogar, así como yo, te estoy pidiendo que me pongas un alto. Necesito que seas tú, porque con nadie más lo haré. He hecho apuestas, me he gastado el dinero en trabajos sucios, al principio, cuando Konohamaru iba a nacer, mi madre me dio la espalda, entonces, no me quedó más remedio que ir a ese maldito club, donde te pagan por pelear, conocí a las chicas porque les pedía que me pusieran maquillaje, me envolví con ellas, porque algunas llegaban a darme cosas, y caí en ese maldito error, Hinata, sé que quieres sinceridad, pero a veces es mejor callar, y seguir ocultándote estas cosas, porque no es justo que estés obteniendo esto, no es justo que tengas que preocuparte por mí, le debo a mucha gente, y solo, no quiero perjudicarte, he intentado alejarte, maldita sea, pero te aferras a mí, mi madre lo sabe, que deberías irte de aquí y abandonarme, pero no puede decírtelo porque son sus nietos, yo, lo lamento…
Se abrieron las puertas—Me engañaste con mi hermana…y ella acepto—Susurré, para él y para mí, elevé la mirada, observando a Naruto, picándole a los botones, me miro
—¿Todo está bien?—Preguntó, obviamente había escuchado lo que le dije a Kiba
—Vaya, ahora te dedicas a esto—le comentó Kiba—Pero gracias por preguntar, todo está bien, es solo un descuido de mí parte, ya sabes cómo son los bebés de delicados
—¿Bebés?
—Sí, nuestra…—Supongo que era raro utilizar la palabra "Nuestra" como si nosotros estuviésemos juntos
—Kiba es el padre de mí hija, solo eso—Le dije, saliendo, esperando a Neji en la puerta del hospital.
—Solo, déjala, está enojada—Escuche la conversación de Kiba
El cinismo de Kiba no cambiaría, ni su falsa honestidad.
Engañarme con mi hermana, no sé qué fue peor, si la parte de él o la parte de ella…
—Hinata—llegó Neji
Era normal que las personas lloraran en un hospital, era normal salir con los ojos hinchados, era normal que discutieran y estuvieran orando, era normal que hubiese muchos heridos…
—¿Qué es lo que tengo que hacer Neji?
Mis preocupaciones y penas iban aumentando…¿Qué iba a hacer?
