Asuntos mundanos

Mientras los jóvenes aprendices y estudiantes de Hogwarts continuaban su muy mejorada y amplia educación mágica, la sociedad se agitaba, como si pequeñas piedras alterasen la paz de la superficie de un estanque con suaves ondas; las repercusiones de cada pequeño y sucesivo cambio se extendían imparables en todos los rincones. El poderoso resurgir a los ojos de los magos de a pie del cuasi olvidado Consejo de Consejos, la férrea depuración del verdadero Wizengamot y la purga de los miembros que realmente no eran sus integrantes, la cuidadosa revisión de numerosas leyes dictadas ignorando la suprema Ley de Leyes y la creciente integración con las comunidades de otras criaturas mágicas racionales… Pese a ello, el actual Ministro de Magia Cornelius Fudge aun se aferraba tercamente a sus ideas y sobre todo, a su posición, pero la sobria y elegante candidatura de Lucius Malfoy, respaldada por una cada vez más numerosa facción, tenía textualmente la victoria de las próximas elecciones asegurada. Es más, Fudge solo se mantenía en su actual puesto porque Lucius no había querido forzarle a dimitir como algunos sectores más vehementes deseaban, argumentando que era innecesario someter a la sociedad mágica a semejante trauma, ya que el poder real del Ministro emanaba del Consejo del Wizengamot…y este estaba perfectamente seguro en manos de Severus.

Aparentemente, los actuales esfuerzos del nuevo grupo político se encaminaban a lograr el acceso de Harry al Atrio de las Profecías, en una falsa búsqueda del registro de la más que publicitada aunque simulada profecía…y de cualquiera otra que pudieran encontrar, cansando y desgastando al Ministro y al Ministerio en una lucha que este tenía de antemano perdida. Estaba dentro de los derechos de un mago. Por otro lado, el orfanato funcionaba con eficiencia, y el pueblo de Hogsmeade se estaba convirtiendo con rapidez en un gran centro comercial, quizás el más importante; desplazando inclusive al Callejón Diagón ya que era más seguro que este, al estar bajo las antiquísimas y poderosas barreras y protecciones de Hogwarts, además de patrullado continuamente por toda clase de criaturas mágicas prestas a defender a sus habitantes y al castillo que albergaba a los jóvenes estudiantes. El más claro signo de este reflorecimiento comercial fue la apertura de una sucursal de Gringotts…los clientes necesitaban dinero y los duendes estaban más que dispuestos a proporcionárselo…Las nuevas y revisadas leyes ya estaban creando una diferencia en el trato con veelas, vampiros, hombres lobo, duendes y las demás criaturas…Era algo aun incipiente, pero visible como los primeros brotes verdes entre las últimas nieves…

El Valle de Godric, escondido entre los páramos y bosques de Exmoor, se había convertido en el nuevo hogar para la mayoría de nuevos "squib", los padres biológicos de los falsamente "nacidos muggles", además de Hogsmeade. La vieja Mansión Potter, solida y recia como una antigua casa de campo inglesa, había vuelto a extender lentamente los tentáculos de sus antiguas protecciones antimuggle a todo el pueblo, y poco a poco, los escasos muggles verdaderos que lo habitaban habían ido mudándose a otros lugares -voluntariamente o con un poco de persuasión psicológica y económica-, acuciados por las cada vez más intensas defensas, hasta que dejaron el lugar. Después de eso, el pueblo del Valle de Godric había desaparecido…borrado todo recuerdo de su existencia en las mentes de sus antiguos vecinos. El hecho de que inicialmente fuese un pequeño pueblo rural con pocos habitantes - sólidas y antiguas casas de piedra y cottages en los campos de labor, una iglesia con su cementerio, una oficina de correos, un pub, y poco más- había facilitado mucho la labor y ahora estaba oculto bajo un encantamiento de disfraz tan fuerte como Hogwarts. Los muggles que pese a todo osaran acercarse demasiado, serían alejados por la horrible aparición de la mítica Bestia de Exmoor, el ancestral fantasma felino de la Mansión. Ahora el Valle de Godric era técnicamente el 2º pueblo completamente mágico de Inglaterra, oculto por completo a los ojos de los muggles, aunque un gran porcentaje de su población se compusiera de nuevos "squibs". Era una buena solución a varios problemas. Los nuevos miembros exmuggles de la comunidad mágica estaban integrados y protegidos dentro de esta, sometidos plenamente al Estatuto de Secreto, tenían acceso a las ventajas del mundo mágico, y al mismo podían mantener un estilo de vida muy similar al previo en el seno de la nueva comunidad mágica. Y los magos se beneficiaban de su experiencia con la más reciente tecnología, y creaban un vehículo ideal para el abastecimiento seguro de mercancías muggles. Una escolta por obvias razones de seguridad y los recién llegados miembros podían fácilmente hacerse cargo de adquirir todos los suministros que fuesen necesarios en el mundo muggle.

Lady Zabini había aceptado finalmente a los gemelos, y porque no decirlo, el ventajoso contrato matrimonial ofrecido. Los pelirrojos no aportaban un titulo, y renunciaban a transmitir su propio apellido en favor del de su hijo. No tenían una fortuna que heredar en perspectiva o grandes bienes, pero si un negocio floreciente con multitud de nuevas patentes, un convenio con Industrias Malfoy y un acuerdo de distribución para las pociones de Severus, además de su inventiva para crear nuevos y originales productos. Los Polvos de Oscuridad Instantánea Peruvian y los Detonadores Sorpresivos eran un gran éxito de ventas, aunque los gemelos habían regulado su venta y requerían registrarse como compradores para acceder a venderlos. No querían que sus productos acabasen siendo usados en contra de sus aliados. La línea de Ropa Escudo, capaz de rebotar hechizos y maldiciones menores iniciada con el Sombrero Escudo y continuada después con la Capa y los Guantes era un gran éxito de ventas. Los Aurores habían adoptado como uniforme de campo versiones especialmente diseñadas para ellos, con un ventajoso contrato de suministro a largo plazo. Blaise era feliz con ellos y su madre esperaba gozosa el momento de tener un par de nietos para malcriar.

Pansy relucía con la perspectiva de ser institutriz para sus amigos, e incluso Jasmine –su hermana- estaba más que contenta con el matrimonio propuesto. El joven Erick Doanjev había perdido la mayor parte de la visión en el ojo derecho, tenía una gran cicatriz ramificada que iba desde ese pómulo, pasaba por el borde del ojo y se perdía en su espeso cabello; ciertas dificultades para hablar, limitaciones permanentes en el movimiento y uso del brazo y la mano derechos y una leve cojera que se notaba sobre todo al subir o bajar escaleras. Pero era gentil, amable y había peleado con sus tartamudeos para demostrar fehacientemente su vivo interés en su primer encuentro, sorprendiendo gratamente a su padre, sus futuros suegros y sobre todo a su prometida. Cuando la joven pareja se encaminó al jardín, paseando y charlando calladamente delante de sus padres, Jasmine del brazo de Erick; la sonrisa radiante de este haciendo relucir sus ojos, hizo que su estupefacto padre bendijese en silencio a la jovencita a la que iba dirigida. Era un buen acuerdo para ambas familias y al parecer, la motivación adecuada podía sacar de su indiferencia y apatía al exjugador de Quidditch.

Neville se había hecho cargo de la Jefatura de su Casa y estaba prometido oficialmente a Luna Lovegold, que finalmente se había ganado un hueco en el corazón de Augusta, pese a su carácter soñador. Era duro de admitir que con los conocimientos médicos actuales –incluso las técnicas de dudosa legalidad probadas por Severus con el permiso expreso de su nieto solo habían producido cambios de escasa consideración- su hijo y su nuera estaban más allá de toda ayuda posible, pero la estoica dama se animaba y suspiraba con la ilusión de tener sobre sus rodillas a un par de biznietos…Era vieja pero no tanto y no pensaba dejar este mundo sin ver antes crecer a una nueva generación de Longbottoms…No señor, Augusta estaba decidida a ver graduarse en Hogwarts a sus biznietos…aunque fuese por cabezonería.

Ryan tenía una deuda múltiple, una deuda de sangre que cobrarse con cierto rastrero mortifago, y pensaba hacerlo, por supuesto que sí, nada le haría ignorar semejante deuda…pero pensaba resarcirse en sus propias condiciones y términos. Así que había realizado secretamente un nuevo Aquelarre, uno muy diferente y particular, un Aquelarre negro… completamente privado, con la única asistencia como testigo de uno de sus más antiguos amigos: Elwyn. La lenta y cuidadosa venganza no le devolvería lo que le habían arrebatado, porque era irreemplazable, pero al menos haría más llevadera su carga, más dulces sus sueños…