Saludos, fieles lectoras y lectores, esta es la segunda parte del capítulo inédito, como dije antes, esta historia fue una adaptación de la obra de mi amigo MarowakDark, pero este fue algo que tenía pensado antes y queda perfecto para seguir con los acontecimientos pasados en la historia.

Agradeciendo como debe de ser a ustedes mis fieles lectores por su tiempo para leer mis creaciones (MarowakDark, Wolfito, Eyiles Jack, NippyDzk, Rigoberto Montaez, Otro loco más, muchas gracias por sus comentarios hacen que esto valga muchísimo la pena)

ADVERTENCIA: historia estrictamente PARA ADULTOS, situaciones con contenido sexual y violencia gráfica, es ficción, ningún cachorro fue lastimado en la elaboración de esta historia (solo algunas neuronas del autor por el desvelo), no se la tomen en serio, es ficción, no se apoya las situaciones descritas aquí, es ficción, solo es un ejercicio literario, y por si se me olvida, ES FICCIÓN. Espero les agrade, dudas, comentarios y críticas constructivas son bien recibidas (troleos e insultos serán olímpicamente ignorados).

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor, historia original Marowak-Dark.


Capítulo 6: Una dura lección

Para Tracker, encontrar a alguien en ese lugar abandonado solo significaba algo: problemas. Aunque antes lograron detener a todos los taladores ilegales, sabía que era cuestión de tiempo para que alguien tratara de regresar a continuar con su labor, y la última vez que volvieron fue una situación complicada y peligrosa, así que asumió una pose defensiva, mostrando sus colmillos y preparando sus garras para atacar al intruso.

-Detrás de mí Carlos! EL DEL RINCÓN! MUÉSTRESE, RIGHT NOW! –gritó el cachorro.

-Hola….Tracker -dijo la figura. El chihuahua se petrificó al reconocer de quien era esa voz.

-…Jake…? –dijo el cachorro con un nudo en la garganta-, pero, qué haces aquí?

-Lo siento Tracker -dijo Carlos. El chico hispano sacó una delgada pero resistente cadena y la puso alrededor del cuello del chihuahua y la cerró con fuerza, casi al borde de estrangularlo. El cachorro trató de forcejear pero no pudo liberarse. Jake se acercó y sacó de su chamarra una jeringa, y rápidamente inyectó a Tracker en su cuello. El perro aulló de dolor al sentir la aguja penetrando en su piel, sintiendo como el líquido recorría sus venas, el cual comenzó a hacer efecto, dejando al cachorro inmovilizado y sin fuerzas para luchar. Carlos le quitó su uniforme, su mochila y su placa, y Jake le puso unas esposas en sus patas delanteras, las cuales ató a una cadena sujeta a una polea, con la que alzó al cachorro, dejándolo colgando en el aire. Para rematar, ató sus patas traseras juntas y después las amarró a una pesada viga que estaba en el suelo. Tracker estaba inmovilizado, sometido y entristecido al haber sido traicionado por su propio dueño.

-Carlos…por qué? -preguntó el chihuahua a su dueño, con lágrimas en su rostro.

-Tranquilo, estaré afuera, y recuerda tu promesa Jake! –dijo Carlos al rescatista alpino.

-Está bien, te doy mi palabra –dijo Jake de mala gana. Carlos salió de la bodega, dejando solos a Tracker y a Jake, quien se aproximó al cachorro con una expresión sombría.

-Qué…qué vas a hacer conmigo? –preguntó el chihuahua atemorizado.

-Ya lo sabrás, violador –dijo Jake molesto. Se acercó al cachorro y lo tomó de las orejas y las jaló con suficiente fuerza como para arrancárselas, haciendo que gritará de dolor.

-Crees que eso duele? Eso no es nada, espera a que empiece contigo –dijo el joven mientras le daba una bofetada al cachorro, tan fuerte que le dejo una mejilla enrojecida.

-Por favor Jake…ya aprendí mi lección en la cárcel, no me lastimes, please!

-Eso dicen todos los que son como tú, lo sé de sobra, conozco gente igual a ti, criminales que dicen están arrepentidos, pero no es verdad, nunca cambian, solo esperan la oportunidad para volver a atacar, pero me asegurare de que no vuelvas a hacerlo –dijo Jake. Se acercó a una mesa de trabajo que estaba cubierta con una manta, la cual tomó con una mano y la jaló, revelando lo que cubría: la mesa estaba llena de herramientas de todo tipo y comenzó a mostrárselas al cachorro; punzones, desarmadores, pinzas de diversos tipos, un taladro, una sierra circular, un mazo, navajas, un soplete y objetos similares. Tracker estaba totalmente aterrado al ver que el gentil rescatista alpino pensaba usar todo eso con él. Al ver el semblante del cachorro, el joven esbozó una sonrisa.

-Prepare toda esta fina selección de juguetes para tu deleite personal, quieres escoger algo, o lo hago por ti? -dijo mientras pasaba su mano por todas las herramientas de la mesa, hasta que paró en una en particular y la tomó. Era una picana eléctrica, utilizada para labores de arreo del ganado. Jake la examinó y comenzó a manipularla frente al cachorro, quien la miraba atemorizado al saber lo que podía hacer ese objeto.

-Qué te parece éste? El granjero Al la usaba hace mucho con sus vacas. No todas eran gentiles como Bettina, así que con las que eran rebeldes y caprichosas usaba esto para disciplinarlas, hasta que un día lo multaron porque esto prácticamente es ilegal, así que me la dio para que la usara como protección contra los osos de la montaña, pero creo que le daré un mejor uso, que dices si la probamos? –dijo Jake. Se acercó al cachorro y puso la punta del bastón en su barriga y oprimió el botón. Una fuerte descarga eléctrica pasó por el cuerpo del chihuahua, haciendo que su cuerpo se convulsionara y gritara de dolor.

-Parece que funciona bien, vamos a seguir probándola!

-WAIT, PLEASE…NOOOOOOO! –el joven puso la punta del bastón en el lomo de Tracker y recibió otra descarga que hizo gritar al canino. Después la puso en su pecho y volvió a encenderlo, viendo cómo se retorcía. Luego la puso en su cuello, en sus patas, en su hocico, cada parte de su diminuto cuerpo fue sometido a la tortura del bastón. Tras la última descarga eléctrica, el chihuahua se desmayó, para disgusto de Jake, quien tomó una cubeta con agua y la lanzo al can, quien despertó gritando y temblando.

-Qué te pasa amiguito? No te duermas! La diversión aún no termina!

-BASTA…POR..FAVOR….! Volvió a encender la picana y la puso en su barriga, lo que hizo que el cachorro devolviera el estómago, quedando bañado en su propio vomito.

-Qué asco! Así agradeces la comida que te da tu dueño? –dijo poniendo el bastón nuevamente en la espalda de Tracker, quien se retorció al sentir nuevamente la electricidad recorrer su cuerpo, incrementada por el líquido. Jake fue por otra cubeta con agua helada y volvió a mojar al cachorro para limpiarlo, dejándolo temblando de frio. Después tomó un trapeador y comenzó a limpiar el vómito que estaba en el suelo.

-Debemos ser respetuosos de este lugar, no queremos que nadie sepa que paso aquí –dijo guiñando el ojo, mientras Tracker gemía por el dolor. Dejo el trapeador a un lado de la mesa, y después tomó un cuchillo. Era largo y afilado, y lo puso directamente en la garganta de Tracker, quien dejó de llorar al sentir la hoja fría y afilada del arma.

-Ya no eres tan valiente como cuando tienes a una hembra atada y sometida, eh? –dijo Jake, pasando la punta del cuchillo por el cuerpo del cachorro-. Sabes? Cuando era más joven, anduve en malos pasos, y sabía perfectamente cómo usar una de estas bellezas, tal vez quieres que te muestre todo lo que puedo hacer con uno de estos.

Tracker solo miraba al joven dar vueltas alrededor de él, sin saber que haría, pero sabía que no sería nada bueno; de pronto, sintió un ardor en su espalda. Jake le hizo un corte superficial, pero extenso, luego hizo otro corte en una de sus patas, y después otro en su pecho, los cuales empezaron a sangrar profusamente.

-UUUUUGGGHHHH, DUELE!, DUELE MUCHO!- dijo Tracker. El joven rescatista volvió a poner el filoso cuchillo en la garganta del cachorro, mientras lo miraba fijamente.

-Podría cortar tu garganta, incluso tu cabeza de un solo golpe, pero sería muy fácil, demasiado fácil, no quiero que esto termine tan rápido, pero se me ocurre algo –dijo Jake, bajando el cuchillo, para alivio del cachorro, lo que duró poco cuando el humano tomó su oreja derecha, la jaló y le hizo un corte en la base hasta la mitad de la unión de su oreja.

AAAAHHHHGGGGGGG, MI OREJA, MI OREJA! –el chihuahua gritaba desconsolado al sentir su oreja colgando por el corte, y la sangre de la herida escurriendo por su rostro.

-Se ve que eso te dolió, quisiera hacer lo mismo con tu otra oreja, como te verías sin ellas? –dijo Jake burlonamente, mientras ponía el cuchillo en su entrepierna, aterrando más al sollozante cachorro–, o que tal si te corto tu asqueroso miembro y tus bolas? Castrado parecerías una linda cachorrita, lista para ser abusada en la perrera por otros machos violadores con ganas de carne fresca como tú! Ya sé! Tengo algo mejor pensado para ti, un pequeño correctivo "a la antigua", un clásico infalible.

Jake se acercó a la mesa y tomó un cable tomacorriente viejo. Con la navaja cortó la clavija y lo manipuló, era ligero y flexible, pero duro y resistente, similar a un látigo. Luego tomó un pedazo de soga delgada, utilizada por los taladores para amarrar los troncos, se acercó al cachorro y amarró su hocico con la soga, callando cualquier intento de reclamo.

-Perfecto, créeme que oírte gritar ha sido reconfortante, pero me desconcentras, además, hiciste lo mismo con Everest, no? La callaste con esa calceta sucia en su hocico, pues es algo similar, pero mientras, vamos a probar que tal aguanta este cable. Comencemos!.

El esquiador tomó el cable, agarró impulso y lanzó un golpe seco y duro a la espalda de Tracker. El cachorro se estremeció al sentir como su pelaje y su piel se laceraba por el impacto del improvisado látigo. Al ver que su idea funcionó, prosiguió y lanzo varios golpes más. Después comenzó a golpear al cachorro en su vientre y pecho con el cable.

-MMMTHHHGGG, MMMTHHHHGGG, MMMMGGGGGHHHHHHHH!- Tracker se retorcía de dolor, sus gritos y quejas era ahogados por la mordaza hechiza, y gruesas lágrimas corrían por su rostro, mezclándose con la sangre de sus heridas, pero Jake no hacía caso de sus lamentos y continuo blandiendo el cable por un rato más, hasta que decidió detenerse. Acalorado y sudoroso por el esfuerzo, se quitó su chamarra y su gorro y los puso en la mesa. Secó el sudor de su cara con un trapo y se acercó al cachorro. Con la navaja, cortó la mordaza de su hocico, dejando oír nuevamente sus súplicas.

-BASTAAAA!…ME…DUELE MUCHO…...TE LO RUEGO….TE LO SUPLICO!

-Me hablas a mí de súplicas cuando abusaste de Everest toda esa noche, aunque te suplico que te detuvieras? No tienes vergüenza! Ella me contó todo lo que le hiciste, cada terrible, repugnante y asqueroso detalle de esa noche, y como te burlabas de ella y te jactabas por violarla cuando confesaste, me das asco! –dijo dándole otra bofetada.

-Lo se….fui un mal cachorro, no debí hacerlo, lo siento…..- dijo llorando

-No te preocupes, tengo la solución para eso, y así no volverás a abusar de ninguna otra hembra –Jake fue hacia la mesa y tomó un pliego de papel de lija gruesa, usada por los taladores para lijar la madera. Sujeto el miembro del chihuahua y comenzó a masturbarlo.

-No! No hagas eso….por favor –dijo Tracker con una mezcla de miedo y vergüenza.

-Tienes problemas para "levantar vuelo"? Piensa en lo que le hiciste a Everest, en las cosas tan horribles a las que la sometiste, vamos, deja volar tu imaginación, "amiguito" –dijo Jake, mientras manipulaba el pene de Tracker, el cual poco a poco comenzó a ponerse duro y erecto, ante la impotencia del canino que solo volteaba la mirada.

-Veo que ya estás listo, bien, déjame darte "una mano" –el joven humano envolvió el pene erecto del can con la lija, apretó fuerte y comenzó a masturbarlo violentamente. Los gritos del cachorro eran tan desgarradores que helaban la sangre, mientras sentía como su virilidad era mancillada y destrozada. Tras un par de minutos, Jake se detuvo y retiró la lija, dejando ver el miembro de Tracker, que estaba totalmente lacerado y sangrante.

-BAASTAAAA! ME DUELE MUCHO, BUAAAAHAHHHHHHH! –dijo Tracker llorando.

-Crees que iba a dejar que te salieras con la tuya? Crees que puedes violar a alguien y seguir impune? Solo por eso voy a tomar este asunto en mi "manos" –dijo Jake. Regresó a la mesa y tomó unas cintas de piel, con las cuales cubrió sus manos y sus nudillos.

-Practiqué box por un tiempo cuando iba a la universidad, vere si aún tengo el toque –dijo el joven, ajustando con firmeza las cintas en sus manos. Se acercó al cachorro y lanzo un golpe directo a su estómago, el cual lo dejo a Tracker sin aliento y con los ojos en blanco.

-No está mal, parece que no estoy tan oxidado después de todo, vamos a seguir, perrito -dijo Jake, poniéndose frente a Tracker, adoptó una pose de boxeo y comenzó a golpear al canino inmisericordemente. Durante varios minutos, utilizó al cachorro como si fuera una bolsa de golpeo, no hubo parte de su anatomía que quedara intacta. Conforme avanzaba la golpiza, el joven se enfocó más en el rostro del chihuahua, golpeándolo una y otra vez, subiendo la intensidad de los golpes, lastimando su mandíbula, su hocico, su nariz. Tras unos minutos, Jake se detuvo para recuperar el aliento y evidentemente cansado por el esfuerzo. Vio sus puños, los cuales estaban cubiertos de sangre, y miro a Tracker, su cara estaba totalmente hinchada, llena de moretones, apenas podía abrir sus ojos, su rostro estaba prácticamente desfigurado por los golpes, escurriendo sangre por su nariz y su boca, pero estaba vivo, pese a todo, aunque a duras penas estaba consciente.

-Es todo lo que tienes? –dijo Jake, acercándose al malherido cachorro y jalándolo de la oreja derecha-. Pensaba que eras alguien rudo, o solo lo eres cuando abusas de una cachorra indefensa? Si no la hubieras drogado, créeme que ella sola te hubiera dado una paliza peor que ésta, te habría partido en dos con sus dientes sin ningún problema.

-Ya….no…por…favor –apenas pudo susurrar Tracker, escupiendo sangre de su boca.

-Quieres que pare tu dolor y sufrimiento, maldito enfermo?

-Déjame…en paz…..ya me reforme…-dijo en voz muy baja y su boca sangrante.

-TODOS DICEN ESO! Pero la verdad es que nunca cambian, al final siguen siendo unos malditos monstruos que nunca se reforman, siguen siendo monstruos.

-Por….favor….ya….sufrí…..mucho…pleeeeaseeee! –dijo Tracker suplicante.

-CREES QUE HAS SUFRIDO? CREES QUE REALMENTE HAS SUFRIDO? SABES LO QUE ES VER A LA PERSONA QUE MAS QUIERES CONVERTIDA EN LA SOMBRA DE QUE FUE? –gritó Jake con lágrimas en sus ojos, jalando la oreja del cachorro tan fuerte que casi se la arranca-. Everest era la cachorra más feliz y alegre que hubiera conocido antes: fuerte, valerosa, decidida, siempre dispuesta a ayudar a los demás. Pero después de lo que TÚ le hiciste, se convirtió en alguien totalmente distinta: temerosa, desconfiada, melancólica e infeliz. Los primeros días no podía moverse bien y estaba deprimida todo el tiempo, yo tenía que ayudarla incluso para comer. Tuve que ponerle pañales porque no podía controlar su esfínter, y lloraba avergonzada cuando tenía que limpiarla. Antes se acercaba a los campistas y esquiadores, pero después de lo que pasó, se negaba a salir de la cabaña, y las pocas veces que salía no dejaba que nadie la tocara, ni siquiera los cachorros, se sentía traicionada por los de su propia especie. Incluso Marshall sufrió mucho para controlarla por sus estados de ánimo tan explosivos, a veces estaba muy triste y a veces muy agresiva. Katie tuvo que medicarla para que pudiera dormir, y aun así, despertaba durante las noches, gritando por las pesadillas que tenía. Pasaba varias noches en vela y nada parecía consolarla. Estaba tan desesperada que trató de suicidarse: intentó lanzarse de un barranco, colgarse de una viga, cortarse las venas, incluso tomó mi rifle de caza y me pidió que acabara con su sufrimiento. Si tú crees que has sufrido, no tienes ni la más remota idea de lo que hablas, bastardo!

Al oír eso, Tracker se sintió terrible, el dolor y el sufrimiento de la tortura que estaba sufriendo no se comparaban con lo que Everest pasó, entendió por qué el odio de la husky cuando lo violó en la prisión, por qué tanta saña de los cachorros cuando lo atacaron, y sobre todo, por qué la gente lo veía con tanto rechazo y odio, incluyendo su propio dueño. Se sintió culpable de que su amiga hubiera sufrido por el abuso sufrido.

-Yo….yo no sabía eso…...fui…..fui…..un terrible amigo…si te hace sentir mejor…...mátame!….libérame del dolor…y de la culpa! No….merezco vivir…..yo….. –Tracker fue interrumpido cuando Jake puso sus manos en su cuello y comenzó a estrangularlo, cumpliendo su último deseo. Su mirada esta fija en el rostro del cachorro y veía como su cara reflejaba una lenta agonía por la falta de aire y sus ojos se tornaban blancos. Sabía que en breve estaría muerto, solo era apretar un poco más, y el rescatista cerró sus ojos para no contemplar la escena, pero de pronto, se detuvo y lo soltó, pero eso no evitó que le diera otro puñetazo en su hocico para que reaccionara.

-Quiero acabar contigo, realmente quiero hacerlo, lo que le hiciste a mi amiga fue terrible….pero le prometí a Carlos y a Everest que no lo haría, parece que la terapia le sirvió bastante, incluso parece estar recuperada, y yo respeto lo que ella quiere. Si dice que ya te perdonó….creo….creo que con esto, estamos a mano –dijo Jake cansado.

-Gra…cias…gra….cias…yo… -quiso continuar, pero Jake volvió a tomar a Tracker del cuello con una mano y acercó al cachorro a su rostro.

-No creas que por eso me olvidare de lo que hiciste tan fácilmente. Si me entero que vuelves a tocarla, juro que te perseguiré, te cortare el pene y las bolas y te obligare a comértelos antes de lanzarte a los lobos para que te coman vivo, entendiste? –dijo Jake, apretando con una mano el cuello del cachorro y con la otra su lacerado miembro.

-Ok…si….entendí –dijo Tracker asustado y tratando de aguantar el dolor. Jake desató a Tracker, y tras liberarlo, cargó al maltrecho cachorro hasta la mesa y lo colocó sobre una manta limpia. Se veía bastante mal, y era necesario atenderlo lo antes posible.

-Katie, puedes pasar! –dijo Jake. Tracker se sorprendió al ver a la joven veterinaria también en ese sitio, quien se acercó y comenzó a revisarlo.

-Vaya, se ve que le diste una verdad golpiza, pero al parecer sobrevivirá.

-Qué alivio, cúralo y déjalo ahí, yo iré por Carlos –dijo el joven, mientras salía. Katie tomó su maletín y del interior sacó una jeringa, lo que hizo que el cachorro comenzara a gritar, a pesar de estar tan débil y herido.

-NO MAS JERINGAS, POR FAVOR! –suplicó el cachorro al borde del llanto.

-Silencio Tracker! –dijo Katie algo molesta mientras inyectaba al chihuahua, quien volvió a gemir de dolor al sentir la aguja en su maltrecho cuerpo-, esto es un sedante, es para disminuir tu dolor. No estoy de acuerdo con lo que te hizo Jake, pero aún estoy molesta contigo, solo espero que esto te sirva para que no vuelvas a hacer "eso", has entendido?

El cachorro asintió con la cabeza, mientras Katie limpiaba con una toalla las lágrimas del canino. De su maleta tomó varias vendas, gasas y desinfectante y demás instrumental médico y comenzó a tratar las heridas del chihuahua. La veterinaria le brindó toda la atención que pudo: limpió y curó la mayoría de sus heridas, le aplico diversos ungüentos y antisépticos, así como algunas bolsas de hielo en su rostro para desinflamarlo, y otras en sus costillas, las cuales a duras penas aguantaron la salvaje golpiza. También le cosió su oreja y vendó su maltrecho pene, además de juntar varios de los dientes que Jake le tiró con los golpes. Finalmente, le puso "el cono de la vergüenza" para evitar que se quitara los vendajes y envolvió con la manta al chihuahua como si fuera un bebe. Al terminar, lo dejó en la mesa, y llamó a Carlos, mientras guardaba todo sus implementos médicos.

-Listo. Carlos! Ya puedes pasar! –gritó Katie. El chico latino entró y vio al cachorro. Tracker solo cerró los ojos y evito mirar a su dueño. Carlos lo cargó y todos salieron del almacén abandonado en silencio. El explorador se acercó a su jeep, abrió la puerta trasera y colocó a Tracker cuidadosamente en un asiento para bebe que consiguió antes. Lo acomodó y ató bien los cinturones para que no se cayera y cerró la puerta.

-Recuerda, dale estas pastillas conforme dice la receta y que no se mueva por al menos una semana para que se recupere, y cualquier cosa me avisas para que vaya a revisarlo.

-Gracias Katie, quieres que te lleve a la ciudad? –preguntó Carlos.

-No, gracias, Jake me llevará, tú ve a casa, ambos necesitan descansar. –dijo Katie. La joven veterinaria se acercó a Jake, quien la esperaba en su motocicleta con un casco adicional, ambos abordaron la moto y se fueron. Carlos subió al jeep y condujo hasta su cabaña, un trayecto que fue en total silencio, y solo veía al cachorro por el espejo retrovisor, quien hacia lo posible por evadir la mirada. Una vez que llegaron a su destino, Carlos bajó del vehículo, tomó al chihuahua y lo cargó al interior de la vivienda. El cachorro sollozaba débilmente y casi en silencio pero no volteaba a ver al chico.

-Sé que estás enojado conmigo Tracker, yo lo estaría, pero quiero que comprendas que así como te sientes ahora, yo me sentí así por lo que hiciste, me sentí molesto, traicionado, y decepcionado, pero no te preocupes, ya no estarás solo, yo estaré aquí contigo y te acompañare y cuidare hasta que te recuperes completamente.

Tomó al cachorro y le mostro la nueva cama para perro que compró: era más grande que la anterior, se veía más cómoda, y estaba decorada con motivos selváticos. Ahí lo colocó cuidadosamente, aun envuelto en la manta y una vez acostado, acarició su cabeza.

-Debes saber que si me importas y me preocupo por ti. Si no te quisiera, hubiera dejado que Jake te quitara la vida, pero no se lo permití. Tuve que ceder a su plan solo porque me prometió que no te mataría, y porque también me siento responsable por no haberte impedido hacer lo que hiciste, pero parece que ya no hay rencores. Además, ya sufriste bastante y no quiero perderte otra vez. Espero hayas aprendido tu lección y te des cuenta de que lo que hagas traerá consecuencias no solo a ti sino a los demás, comprendiste?

El cachorro movió la cabeza en sentido afirmativo. Carlos sonrió al ver eso.

-Me alegra saber eso, te dejaré descansar, necesitaras mucho reposo para recuperarte pronto y espero te guste tu nueva cama, disfrútala –dijo el chico latino. Se iba a levanar cuando el cachorro decidió hablar.

-Carlos…podrías…podrías darme un abrazo? –dijo Tracker débilmente, mientras corría una lagrima por su mejilla.

-Por supuesto –dijo Carlos, tomó al cachorro y lo abrazó como si fuera un bebe. Pese al dolor, el cachorro sintió una sensación de paz y bienestar por parte su dueño.

-Gracias Carlos, oye, después…podrías comprarme un bistec? –dijo Tracker tímidamente.

-Jejejejejeje, claro, no creo que en este momento puedas comerlo, pero en cuanto te recuperes, te prometo que te comprare el bistec más grande y jugoso que encuentre.

Tracker miró a su dueño, esbozo una leve sonrisa y sacó su lengua. Carlos abrazó nuevamente al cachorro y lo dejo descansar en su nueva cama. Después de todo, parecía que su cuota de dolor y sufrimiento había terminado, y solo debía preocuparse de volver a recuperar a sus amistades y "portarse bien". El camino era largo y lleno de retos, pero con saber que contaba con el amor y apoyo de Carlos y sus amigos, podía afrontar lo que pasara después, y valía la pena soportar un poco de dolor a cambio de un jugoso bistec.