Ayuda

Lo he hecho de nuevo

He estado muchas veces aquí antes

Me he herido a mi misma de nuevo

Y la peor parte es que no hay nadie a quien culpar

Se mi amigo

Abrázame

Envuélveme en ti

Extiéndeme

Soy pequeña

Y frágil, dame calor

Y respírame

Cinco minutos observándose en silencio.

—No existe algo bueno o malo, somos nosotros los que le damos una interpretación

Ella se agachó y el rubio triunfante sonrió. Dos puntos para él.

—Honestamente me han hecho perder tiempo, no espero ganar algo de provecho si seguimos sentados. ¿Quieren que lo arreglemos a palabras o a golpes? ¿Directa o indirectamente?

Pero ambos seguían callados.

—Estamos aquí—Ella lo miró a él—Para saber la verdad

—¿Qué verdad quieres saber? —El rubio levantó una ceja, ya hastiado de esta situación—¿Mí verdad o la verdad de alguien más? —Nuevamente silencio por parte de ambos, por dios, aquel delgado oxigenado estaba cansando, el silencio entre dos o más personas es tan incómodo como una piedra en el zapato o un pene pequeño en el trasero— Mira, hay diferentes teorías sobre cómo se creó el universo, cada persona en este mundo tiene la creencia abstracta de…

—No estoy aquí para amenazarte—Le dijeron, sus ojos azules recorrieron ambos rostros, ciertamente la pelirosa no lo estaba por eso, nadie podía, ahora todos hablaban de aquel socarrón rubio y cuando la muchedumbre empieza a hablar, es difícil mantener cerradas sus bocas. ¡Por dios que alguien les meta costuras!—No quiero hacerlo

—Entonces…

—¿Por qué con ella?—El astuto rubio esbozó una sonrisa, y ladeó su cabeza, observándola, acechándola, tratando de intimidarla

—Creo que tu deberías saber que aquella niña habla más de lo que debe callar

—¿Y esa es la forma?

—Tú sabes lo que significa que tu pasado salga a flote cuando no debería hacerlo y no te lo digo para generar empatía, sabes muy bien como yo que el pasado es un prólogo, una efímera introducción de lo que posiblemente podría pasar en el mundano futuro, todo es tan abstracto

—¿Y quieres que te comprenda? ¿Qué sintamos lastima por ti?—Habló él, esta vez

—No, dudo mucho que lo puedas comprender, que hayas generado esa capacidad empática, alexitimico

—Creo que tu padre hizo cosas imperdonables—Habló él de manera amenazante

Esta vez el rubio se reclinó hacía atrás, observando de un lugar a otro, interesado en aquellas mundanas amenazas.

—Ella no es la única que lo sabe ¿O acaso ella lo sabe? ¿O alguien? —Le dijo ella, claramente los oídos de aquel carismático ser estaban limpios o acaso su percepción estaba tan sesgada que esto lo tomaba como amenaza, todo era tan subjetivo.

—Creo que en esta ocurrencia de ciudad todo mundo se entera de cosas que uno ni siquiera recuerda, a pesar de eso, creo que tú lo sabes, ¿O no?—El genio señaló a ella—¿Por qué no lo dices tú? Creo que tienes más valor que el pedazo de espectáculo de tu hermano

—¿Por qué estás pagando los abogados de este caso?—Fue directamente al punto—¿Por qué estamos ganando algo?

—Porque es divertido como actúan, un circo de familia, será divertido verlo durante unas semanas más ¿No lo crees?

—¿Qué estas tratando de decir?—Preguntó él, Utakata…

—Oh vaya. ¿Esto los une más no es así? ¡El hermano que finalmente se compromete con sus deberes! ¡Las hermanas que fingen estar unidas mientras que el mundo se va a la mierda con la gran mentira que inventaron! Creo que son un poco tontas en eso. Estoy pagando un maldito doctor, estoy dándoles la fortuna de su chantajista padre y creo que debes saber porque, y solo vienes para confírmalo ¿No es así? ¡Exacto! ¡Fue mi padre también! Un grotesco hijo de puta

Bebí el trago restante. Saboreando el amargo pasado, saboreando las desgracias.

—Así que bien ¿Qué más? ¿Ibas a pedir que los dejará de molestar? ¡Bien! Lo haré

—Dime dos razones por las que no vaya corriendo a mencionar esto a todo el mundo

—Hazlo Sakura, no me importará. Un artista se tiene que ganar la fama, un artista debe hacer lo que tiene que hacer, el pasado saldrá a flote tarde o temprano, no me importará. Así que no es relevante para Deidara a quien vayas a contárselo, será pan caliente de un día, a las cuantas horas se volverá tedioso, aburrido, taciturno… —Deidara, pronunciar mi nombre era algo amargo

Aquel ser se levantó de la aburrida charla, con una gracia sutil, como una gacela y se dispersó entre la gente de ese jodido bar. ¿Acaso esa pelirosa no se daba cuenta de todo?

El rubio con un gran carisma se dedicó a caminar unas aburridas calles mojadas, al entrar al hospital cortó un par de rosas del jardín, y tomó un ramo de una camioneta, entró al hospital como si no hubiese hurtado esos detalles.

—No se aceptan visitas—Dejó un fajo de billetes y siguió andando

Entro a la habitación sin permiso, y la vio parada frente a las ventanas.

—Así que, no les has contado la verdad

—No me importa en lo absoluto

Estiro sus brazos al cielo y el rubio se sentó en la camilla, observó la espalda de aquella niña descubierta, como se marcaba la columna.

—Fuimos cortados con la misma tijera ¿Al menos recibiste el cuadro?

—Fue un lindo detalle—Le dijo al rubio, perdida—Me gusto tu percepción de colores, ¿Quién diría que un atardecer podría ser verdoso y grotesco? El fondo gris realmente me deprimió

—¿Sabes que fue más deprimente?

—No me digas que hacerlo

—No, no fue así mi querida Yukata, fue entregártelo

—Te lo devuelvo si lo quieres. ¿Por qué no has huido?

—Sabes que tengo a los mejores abogados, entre más escándalo, mejor, tus hermanos han ido a buscarme

—¿Quién?

—Sakura y Utakata—Ella miró al áureo, como si acabará de describirle el secreto de cómo entrar al paraíso

—¿Por qué?

—Al parecer no has sido del todo honesta. Pero Sakura ha sido más astuta que tú, ha descubierto que el jodido "padre" también fue el mío, descubrió que me volteaba el maldito trasero

—¿Y porque me lo vienes a contar a mí?

—Porque supongo que tú fuiste la elegida para eso

—No, te equivocas, no fui yo

—¿A no?—Aquel bastardo se sorprendió, realmente se había equivocado, era una equivocación grabe, porque él supuso que a ella le había tocado la peor parte y por eso ella quería atención. ¡Atención de su familia porque tenía un comunicado! Pero no era así, a ella no la había tocado su intento pobre de padre, no la había violado, y no la había vuelto lesbiana, como en algunos casos dirían

—Ano—Me repitió ella, como sea, el rubio no estaba aquí para juegos

—¿Por qué no les has dicho que hicimos el plan juntos?

—Porque cada quién se iría por su cuenta, lo único que quería era una familia, pero me he cansado de esperar ¿También lo hiciste tú?

Aquel ser dorado le sonrió, como si tuvieran un destello secreto, como si al final ambos hubiesen llegado a la comprensión mutua, al entendimiento al cual casi nadie llega, como si fuesen dos personas que al fin las juntaba el destino.

—Así que ya para de decirme todo lo que sabes, no me interesa, ya no quiero saber nada

—No has dicho todo lo que sabes ¿Por qué no lo envías? Sabes lo fácil que es predecir a la gente, las acciones, lo que hará, eres buena observadoras, buena calculadora, observas en silencio, asechas, acosas, hostigas, ¿Qué deberías hacer con esa información?

—¿De qué me sirve? Te has pasado con el jodido golpe, los movimientos no los he recuperado del todo—Aquella niña realmente podía ser insoportable, desviaba temas, cambiaba de conversación instantáneamente

—¡Te he mandado a los mejores fisioterapeutas! ¿No han hecho ningún cambio?—Deidara decidió cambiar la conversación y seguirle el juego, quería ver hasta donde era capaz de aguantar

—Joder, tienes un bonito corazón, y nadie sabe apreciarlo, porque después que destruyes, quieres repararlo. Pero no puedes repararme más

Deidara suspiró, mientras que ella lo observaba poniendo una estúpida sonrisa, y esos ojos vacíos, tenía que esculpir su hermoso rostro una última vez, y enviarlo, la idiota no se ha dado cuenta que lo que envíe es un jodido ojo, el de su hermana, y que las tarjetas eran las piezas restantes, no pudo armar el rompecabezas o no lo intento.

—No lo haré, quizá sea la última vez que nos veamos

—¿Te iras? —Le preguntó a Deidara, intrigada

—Iré a ver la cara de mi madre, quiero ver cuál es el rostro que pone después de que no me ha visto en meses y quiero que ella sepa que su ex esposo ha muerto y que yo tuve que ver en eso

—¿Por qué te vas Deidara? La ciudad no será divertida sin ti

—Sé que me harás regresar—Le dije—Espera mi próximo regalo

Deidara caminó a la salida, con las flores—¿Le dijiste a Sakura porque la odiaste? ¿Le dijiste de tu relación con Sasori? Sasori te dejó por Sakura y esa acción te destrozó

—Un paso más adelante, como siempre

Lo mencioné, saliendo de la habitación.

Aventé el jarrón a una esquina, dejando que se rompiera, tomando la rosa con espinas y caminando directamente hacia otro lugar donde hubiese menos muertos.

—Tranquilos, sigue viva—Les dije, guiñando el ojo, aquella pelirrosa me devolvió una mirada grotesca, le mandé un beso

Deidara es quien debería mirarla así.

Pero de verdad la quería, la odié, la quise. ¡Deidara la quiso! Y la odió

Ella me arrebató a Sasori, y no entendía porque, hasta que él la destrozo, y cuando ella estuvo destrozada, pensé que era lo más hermoso que podía observar. Una rosa en medio de la hiedra venenosa, donde poco a poco se fue marchitando, ese mundo la consumió a ella, y perdió el jodido color. Era como ver al maldito arcoíris yéndose a la mierda por el resumidero.

Nadie lo quiere ver como lo veo yo, nadie ve el mundo como Deidara lo ve, pero les doy un pedazo de arte para que lo transformen y no lo hacen, parecen aferrarse a la bola de arcilla, trato de moldearla con ellos, pero no lo comprenden, yo soy un pedazo de arcilla que cambia con los días, un día puedo ser un ave y al siguiente un edificio, pero si a mí me conocen como ave, quieren que me mantenga así, y no, yo les doy un pedazo de mí, pero ellos no hacen nada para moldearlo, y yo se los doy con esa finalidad.

Las personas se aferran a algo abstracto e inútil.

No crean su propio concepto, no lo harán, ni lo pensarán, tienen la mente estructurada conforme a lo que les van enseñando y se quedan con eso en vez de crear sus propios conceptos. ¡Aburrido! ¡Nefasto!

Me dan asco.

—Eres un hijo de puta—Me susurró

—¡Yo lo pensaría dos veces! Diría que soy más un aciago que un hijo de puta, además ¿No era eso lo que querías?—Le dije, Deidara siguió caminando, sin detenerse

—No—Me dijo, como si realmente estuviese dolida

Ella me aburría, siempre tratando de aparentar algo que no era, siempre tratando de encajar en algo donde no embonaba.

—Eres un desconsiderado y un egoísta, no piensas en lo que yo quería, solo piensas en lo que es mejor para la gente

—¿Un desconsiderado?—Bufé riendo—¿Descortés? ¿Incívico?

Le había pagado el jodido aborto ¿Y ahora era un desconsiderado? ¿Un timador?

Oh no, más lagrimas falsas. Aquella chica se dejó caer en el pavimento, mientras las enfermeras venían tras ella.

Dejé a Tenten ahí y caminé hacia otro lado, finalmente ¡Iba a salir de esta jodida ciudad!

Coloqué dos cigarrillos, uno de menta y uno de uva y los encendí al mismo tiempo

Le dejé un billete en el vaso de plástico agujerado, a aquel mendigo, y me lo agradeció.

Claro, la gente lo hace cuando le das dinero.

Caminé en medio de un chubasco, el trafico comenzaba.

Deidara observó el edificio más grande y vio como algunas luces se prendían y otras se apagaban, era una danza gloriosa de unos segundos. Después el impacto de un coche contra un poste, y un niño llorando porque estaba herido, en cinco segundos vendrían las ambulancias y la policía.

Era lo mismo en esta ciudad, y sería lo mismo en otra.

Nadie podía contemplar lo hermoso, la belleza del rostro ensangrentado de aquella mujer que aventaron, las lágrimas limpiando el rostro del niño de aquella cara cochina y la humanidad y mediocridad saliendo a flote en cada una de las personas que caminaban alrededor del accidente.

La intolerancia de los conductores al culparse, al querer huir de actos que ellos habían causado, pero, al final todos terminamos huyendo.

Encontramos alternativas para definirle un sentido a la vida, que el arte, que la escuela, que ver la televisión, y todo con tal de saber que estamos existiendo, pero nadie se da cuenta de eso, nadie sabe porque lo hace y solo lo hace, se resigna a su aburrida vida.

Llamamos arte a aquello que una pequeña cantidad de personas logra hacer a diferencia de otras, pero no llamamos arte a las capacidades que tienen las personas, como salvar una vida, hacer lo posible porque aquel niño no sienta dolor mientras sacan su pierna que se quedó atorada en alguna parte del coche o a aquellas personas que causan el sufrimiento para que los seres florezcan. No lo llamaría karma, no lo llamaría casualidad, lo llamaría arte, porque no cualquiera logra su cometido.

Llaman artistas a las personas que tienen un talento y sale a flote, no llamas arte a aquello que no comprendes, llamas arte a aquello que crees que te comprende, porque sientes que has pasado por eso y te reflejas.

Las personas buscan estar a mi lado, buscan una forma de luchar y encontrarse conmigo en su camino, pero yo no quiero dañar a nadie, yo no quiero conocer a nadie, porque mi forma de arte, es sacar lo que existe en el interior de aquellas personas. Deposito una bomba de tiempo, y hago que exploten. Deidara es un concepto, que nadie logra entender.

Crucé la maldita avenida y visité nuevamente la tumba.

Alguien más había dejado flores, las tomé y las arrojé lejos, depositando la rosa con espinas.

—No te gustaría estar aquí y ver como todos estamos fracasando—Le dije—Se supone que debería dejarte ir, pero por alguna razón siempre vuelvo a ti, una y otra vez Deidara está volviendo cuando realmente no tiene que hacerlo.

Me senté, y comencé a hablar como si realmente él me estuviera escuchando.

—Esto me está jodiendo y lo sabes, y sé que disfrutas hacer eso, es una mala costumbre que teníamos, y llevas más tiempo allá debajo de lo que esperaba, dijiste que el arte sería inmortal, pero para mí tú eras arte y no sigues a mi lado, te esfumaste en un par de segundos, no pude contemplar tus caídas, no me dejaste, sin embargo, estuviste para ver las mías y lo sigues haciendo. Algún ser mitológico sabe que no puedo dejar pasar eso, no puedo permitirte el burlarte de mí persona, es por eso que…

Traté de explicarle algo que ya nadie comprendería, el dolor, la perdida, un momento efímero.

Es difícil no tener a alguien a tu lado y solo, rendirte y venirle a hablarle a un montón de tierra. Esa era la persona que me comprendía y que hacía que parara, ahora, no sé cuándo debo parar.

—Antes pensaba que, destruyéndolo, acabaría con un pedazo de mí, pero me he equivocado, saque la espina y ahora no sé qué hacer sin ese dolor, tenía más planes y más aspiraciones teniéndola en mi dedo. ¡Me imaginaba todo lo que haría cuando no tuviera esa maldita espina y ese maldito dolor! ¿Y ahora qué tengo que hacer?

Le hablé a algo que ya sabía que no me respondería.

Acaricie su tumba y me levanté de ahí, pero antes de irme, tomé una bola de lodo, y comencé a moldear un rostro sin forma, como si estuviese a punto de derretirse.

—Supongo que algún día será tiempo de dejarte ir

Le dije, mientras daba vuelta y caminaba sin rumbo nuevamente.

—Quien diría que nuestros caminos se volverían a enlazar—Observé a Hidan, lamiendo su collar

—Te dije que lo habíamos arrojado a la borda

—A mí no se me dice que no, nunca

—Vete a humillar a otro lado

Se burló de mi comentario y camino al lado de mí, esta vez vestido como mujer, sus tacones resonaban en toda la calle, llevaba un enorme abrigo mojado y el maquillaje corrido.

—Lamento, decirte, que no eras una obra de arte cariño—Me dijo—Es solo que, te apagaste, hubieses resultado interesante hace dos decenas, pero, ahora ¡No sirves ni para dar buenas impresiones! ¡Te he dicho que dejes que la depresión te consuma y se apiade de ti para dejarte salir vivo! ¡Tienes que aprender a tener culpa!

—Pero no la tengo— y no la tendré cuando estrelle su cara contra aquel vidrio si no me deja tranquilo

—Joder—Le dio un trago profundo a su bebida, se atrevía a hablarle a Deidara con ese tonó simplón de joto, le respiraba cerca de la oreja y sus tacones sacaban de quicio

Tomé su barbilla y estrellé su cara contra un poste.

—¡Largo de aquí!—Le dije, ante la mirada de los curiosos y homofóbicos

Hidan escupió sangre, y observó cómo me marchaba, Deidara caminó con pasos firmes, no volteó esta vez para ver como Hidan lo maldecía con su dios imaginario, un dios que él había inventado, a quien le rezaba y le practicaba rituales, condenaba a las personas que no lo apreciaran, condenaba a aquellas personas que odiaba, un odio derivado de su inexperiencia y su incredulidad. Deidara, finalmente derrotado de una lucha dura contra el mismo volteó y miró como aquellas personas homofóbicas se acercaban a él y comenzaban a arrojarle sucias palabras, incluso como lo golpeaban, pero no le interesó, Hidan se lo merecía.

Estaba en un punto muerto en la línea a la que llamo vida, pensando en alguna cosa que me regresaría la vida, pero ¿¡que!?

No encontraba a alguien sufriendo, no encontraba a alguien a punto de matarse ¿O acaso había perdido el toque?

Tomé aquel cuadro, aquel que había vendido, alguien lo colgó en la calle, me quedé admirándolo, mientras las gotas caían nuevamente.

Era la imagen de Ino desnuda, distorsionada del rostro, ella era hermosa, su sufrimiento y carácter la habían hecho una pieza de arte, y ella no se había dado cuenta, pero esa hermosa flor que tuve en mis manos comenzó a florecer, a mí no me gustaba eso. Me gustaba más ver como la luz se iba apagando, como los colores se iban perdiendo, como todo lo consumía la obscuridad. Como el fuego lo consumía todo.

Ella no tenía miedo a que la lastimaran, y cuando comenzó a tener miedo, dejó de interesarme, hacía cosas para retener a la gente, y mientras más la veía a ella, más me veía a mí. Se tornó aburrido y tedioso.

¡Joder Sasori! ¡Hice algo interesante!

Quizá estando en prisión aliviane este vacío creciente en mí.

Acaricié las piernas de Ino, sintiendo la pintura como si estuviese fresca, como si ese fuese el momento en que la había depositado.

—Pienso que, es una ególatra empedernida

La miré, asqueado

—Nadie ha pedido tu opinión, cállate

—¿Cómo una chica común como yo puede hablarle a un chico solitario como tú?—Me pregunto, observándome con esos enormes ojos ámbar, su piel estaba más tostada que de costumbre

Me le quedé mirando sin decir nada.

—Guárdate tu opinión para alguien que le importe, dudo mucho que sea a ti o alguien que tenga un pie sobre la tierra de este mundo

Le di una revisada nuevamente a ella, baja estatura, piel morena, ese pañuelo en su cabello teñido, las arrugas en sus ojos, con esas arracadas horribles, poca autoestima, falta de confianza en sí misma, podría ser depresiva, y ahora quiere formular una expresión inadecuada de la chica solo para llamar mi atención, la táctica más fácil y aburrida, sería mejor pintar el cuadro con un plumón de agua y decir eso, sonaría menos soso viniendo de ella.

—Sí, supongo—Metió sus manos en los bolsillos y se dirigió a otro lado

El rechazo en las chicas promedio como ella funciona muy bien, hacen que se metan al gimnasio, que empiecen a gastar su dinero en ropa que no necesitan y no les queda, en tintes de cabello que no ocupan y que las hace ver igual de feas, incluso chicas como ella llegan a operarse y cambiar "personalidad" solo para agradarte, comienzan con un corte de cabello, luego con el cambio de ropa, e incluso a usar maquillaje, solo para "encajar" pero ¿Quién mierda quiere embonar en una ciudad de mierda? ¿Por qué preocuparse por eso?

Así que le doy una semana para que cambie su actitud, y todo su ser para agradarle a Deidara, al ser que le importa un pito lo que hagan o no hagan por él.

Las mujeres no toman un libro y se ponen a leer cosas interesantes para llamar la atención, para tener un tema de conversación, toman una botella de alcohol para abrir las piernas más rápido, usan ropa provocativa para que se las cojan antes que a otras, para que esas otras al cabo de unos días las llamen putas y ellas terminen sintiéndose la crema y nata de la sociedad solo por ser un poco más superficiales y estereotipadas. Que flojera. Muchas mujeres están luchando por los derechos y por lo que se supone que da lugar a una nueva era que erradique las viejas costumbres y que las mujeres no sean vistas como esas tipas que consiguen las cosas con un poco de maquillaje, por dios, algo más ¿Cliché?

Seguí andando, entrando a la galería, esperando que me dieran buenas noticias. Las miradas acidas que mandaban traté de ignorarlas, incluso traté de fingir que no sabía leer los movimientos de sus labios. Susurraban la palabra maricón, susurraban la palabra como si fuese una ofensa, y como si eso me definiera.

—Te irás—Me dijo, bajando cuadros de las paredes, y a punto de cerrar

—Lo sé

Me miro con desdén, como si fuese un montón de porquería improvisando sobre el arte, como si fuese un fanático, un simple aficionado que pintaba por el mero hecho de saber hacerlo y no por sentir amor, quería tomar los cuadros que él había creado y romperlos con la rodilla y con mi bota, pero simplemente él es mi llave de largarme.

—Ser menos maricón

Mi mano empujó un cuadro por accidente—¿Disculpa?—Lo miré, y luego al cuadro

¡Deidara, tienes que controlarte!

—¿Te lo explico con palabras menos explicitas? Con eufemismos ¿Cierto? ¡Deja de ser menos gay! Cariño, ser un maricón no te llevará al éxito, pero yo sí. Ahora levanta eso ¡homosexual!

Lo decía alguien que mantenía el tonó de (Por así decirlo) una mujer.

Patee el cuadro hacia otro lado. Estaba a punto de decirle que no, no me iba, pero ¿A quién mierda engañaría?

—Tus amenazas no funcionan conmigo, así que si te ofende la palabra homosexual deberías ser menos dicotómico

—Cariño, no lo entiendes—Le dije con el mismo tonó—Puedo llevarme mis creaciones con alguien más si es necesario

—Fanático—Lo dijo con desdén— No creas que me estás intimidando

—Soy Deidara—Elevé las manos y las dejé caer, realmente no iba a dejar que Deidara controlara esto, pero Deidara era yo. A veces me salía de mí y observaba mis acciones, como un voyerista

Tomé el cuadro que me había costado más días hacer y lo quebré con la rodilla, partiéndolo a la mitad.

Se burló, como si yo no hubiese sabido que era mío.

—¿Qué mierda estás haciendo? —Entró alguien más—Ya había pagado por ese—Miró a Mangetsu

Ahora él me miro a mí.

—Yo…no sé qué decir—Dijo Mangetsu—Él, es él que lo elaboró

Aquella señora se acercó a mí y tomó mis manos

—¿Esta de broma? ¿Manos llenas de cicatrices? ¡Los artistas tienen más cuidado de la estética de sus manos! ¡Este, no se encuentra en el perfil de uno! Además, escuche como aquellos sujetos te llamaban homosexual. ¿Qué te hace pensar que puedes estar compitiendo con los otros?

Comencé a partir el cuadro en trozos más pequeños, mientras aquella persona aún no lo terminaba de digerir.

—Es mi arte y yo elijó a quien se lo doy o no

Mangetsu entornó los ojos.

—Son cosas de maricones

Chasqueo los dedos, y aparecieron dos hombres enormes, tratando de intimidar a Deidara, pero obviamente Deidara no se dejaría intimidar. La señora bufó.

—Yo me encargaré. —Me dirigió una mirada, como si fuese una presa—Sígueme

—¿Por qué tendría que hacerlo? —Me cuestioné en voz alta

—¿Quieres dinero, o no?

Deidara la observó, aburrido. Deidara tenía dinero de sobra.

—A él no lo mueve el dinero—Comentó Mangetsu

—Bien, quiero que me pintes a mí. Y es un verdadero placer hacerlo, quiero que repongas el cuadro que acabas de romper, necesitas buenos modales cariñito. Eres hijo de una reconocida actriz, no es así, reconocí ese rostro esculpido por los mismos griegos en el momento en que te vi llegar, sé quién es tu padre

—¿Mi padre? Creo que no estamos en la misma sintonía ¿Qué le hace pensar que no conocí a mi padre?

Arqueo ambas cejas e hizo una mueca como si lanzara un beso, sacó su abanico y lo extendió, lanzándose el aire en el rostro para aumentar el drama, sonriendo en su interior porque supo que me había atrapado. Estaba con un poco de escepticismo.

—Te irás a tu gran viaje—Sentenció Mangetsu dejándome con el saco de huesos

La seguí en silencio, realmente quería ver que es lo que realmente quería.

—¿Alguna vez te has preguntado de dónde has sacado esa fortuna? ¿Crees que es por tus méritos?

—¿Cree que realmente voy a creer que usted sabe todo de mí si a penas me acaba de echar el ojo?

—Me vas siguiendo cariñito, si no hubiese intriga en ti, no me estuvieses siguiendo

—Lo que dice realmente son idioteces

—Claro

Lo dijo, convenciéndome de que aún tenía un gran secreto.

—Te he estado observando—Abrieron la puerta de su auto lujoso, había tapices antiguos y una alfombra peluda, el olor a perfume inundo mis fosas nasales—Sé quién eres, sé dónde naciste, el día, la hora, el mes y el año. Conozco todo de ti, de tu hermana, de tu padre. Fui productora en una de tus tantas películas de la infancia…

—Claro—Le dije con el mismo tonó con el que ella habló

Me lanzó un sobre gordo desde el interior de aquel lujoso auto, invitándome a pasar. En cuanto lo hice, abrí el sobre, viendo datos míos, mi acta de nacimiento, registro de nombres falsos, pruebas de ADN.

La miré con una extrañeza.

Estaban las citas con algunos especialistas, fotografías de frascos vacíos. Bolsas de cocaína y mariguana.

Me dio una cámara.

—Necesito un enfoque tuyo. Algo fresco, familiar

Sonrió con malicia.

Sus hombres me tendieron una cámara.

—Quiero que, por cinco minutos, contemples ese ángulo—Me señaló la esquina del monumento a los antiguos héroes, una piedra que con el tiempo fue creciendo, los nombres ascendieron a cantidades realmente imposibles, tantas muertes en tan poco tiempo, nombres de artistas reconocidos y el de Sasori estuvo ahí, escondido entre el de su abuelo—Necesito las tonalidades que veas ahí, todos los objetos, tiene que ser una pieza única, con un estilo diferente, cinco tomas Deidara

Salí del auto, grabando el contexto, hasta que vi un punto, en la cima.

Zoom.

Zoom.

Zoom.

Era una mujer.

Una mujer a punto de caer, y la gente se reunía, se acumulaba.

Estábamos presenciando, posiblemente el final de una vida, un alma condenada a la existencia inhóspita del poder ser. Esto sería más que hermoso si lograba capturar la esencia, necesitaba ver el rostro de esa mujer, necesitaba enfocarlo.

Me acerque más y más, grabando el acto de valentía erróneo.

Me uní a la multitud.

El cielo se ajustaba y los rayos comenzaban a expresar su desacuerdo, la gente no se movió, comenzaban a hacer llamadas, idiotas.

Cuando la policía comenzaba a despejar el área, cuando la gente alarmada corría pidiendo ayuda, el tiempo se detuvo a través del lente, la mujer había saltado.

Me pregunté en esos efímeros segundos, si Sasori hubiese hecho lo mismo, saltar así.

Pude ver el rostro de esa mujer en el lente de la cámara.

Esa mujer era mi madre.

Me retiré hacía atrás, di unos cuantos pasos igual que la multitud cuando el cuerpo cayó en el charco de agua, salpicando de sangre a su alrededor, y luego el crash de la botella que sujetaba.

Me quedé sordo durante unos momentos.

Estaba aturdido, sin saber a dónde ir, a donde correr.

—Deidara no sabe qué hacer—Dijé…

Mirando a la gente, esperando una explicación.

Revisé mis bolsillos y saqué el celular.

En algún punto alguien me quito la cámara, no supe.

Y respondí las alarmantes llamadas de Ino.

—¡Deidara! Si tú tienes algo que ver con lo que acaba de pasar, te mataré Deidara y estás amenazas no son en vano

—No comprendo…—Dije perdido

—¿No comprendes? ¿Estás publicando todos los sucios secretos? ¿Cómo te enteraste? ¡Dime! ¡Maldita sea Deidara! Estás jodido

—¿Por qué lo hizo? ¿Qué es lo que acaba de hacer?

—Deidara, no estés jugando conmigo, no quiero seguir leyendo y no lo haré, borra esa publicación, tienes que borrarlo.

—Ino…—Estaba llorando—Deidara está llorando, Deidara no logra comprender porque lo hizo

—Hijo—Alguien tomó a Deidara del hombro—tienes que salir de aquí, despeja el área.

—¡Esa señora es mi madre!—Grito Deidara, tratando de ir hacia ella, juntar los pedazos y armarlos, quería construir esa tragedia, quería reconstruirla—¡Es mi madre! ¡Lo es! Estará mejor si estoy ahí

—¡Deidara! ¡Deidara! ¿Qué está pasando? ¡Responde!—Mencionaba Ino por teléfono

—¡Deidara no comprende que sucede!—tomo al policía de los hombros y lo sacudió—¿Por qué lo hizo? ¿Qué le hicimos? ¿Por qué salto? ¡Deidara no lo comprenderá! ¡Deidara no tiene porque verlo!

Arroja al policía y ve a armar a tu madre.

¡Arroja al policía y ve a armar a tu madre!

ARROJA AL POLICIA Y VE A ARMAR A TU MADRE

ARROJA AL POLICIA Y VE A ARMAR A TU

ARROJA AL POLICIA Y VE A

ARROJA AL POLICIA

ARROJA

ARROJA

ARROJA

ARROJA