ÑAH! Y aquí está la pareja crack! que me encanta y será para siempre (?) jajaja Espero que lo disfrutéis!

Disclaimer: Naruto y sus personajes son de Masashi Kishimoto.


Shino, silencioso cómo era, siempre estaría junto a Hana.


Al cruzar el umbral de la puerta y cerrarla tras de sí, Hana se derrumbó. La bolsa que llevaba en la mano cayó antes, desperdigando su contenido por la entrada, pero a la Inuzuka eso no la importó.

Sentía las lágrimas caer por sus mejillas, como si estuviesen ardiendo. Cerró los puños, clavándose las uñas en las palmas con tanta fuerza que unas pequeñas gotas de sangre resbalaron del lugar.

¿Qué había hecho mal?

Consiguió levantarse y comenzó a caminar por el pasillo. Le dolía el pecho a horrores y tenía la imperiosa necesidad de golpear la cabeza de alguien contra el borde de un escalón. O destrozar a alguien a base de Gatsūgas.

¿No había sido buena para él?

Recordó su rostro cuando le descubrió junto a aquella kunoichi rubia y apretó los dientes lo más que pudo. Tomó una silla con ambas manos y la destrozó contra la pared con todas sus fuerzas.

¿Por qué había pensado, que Genma sería diferente con ella?

Jadeó, intentando quitarse las lágrimas, y entonces prorrumpió en profundos sollozos. Sentía cómo la garganta se le desgarraba a cada sollozo. Se puso un brazo sobre los ojos, quedándose en pie.

No le importó escuchar unos suaves pasos que se acercaban a ella, siguió ahí, en mitad del salón. Sintiendo cómo se rompía por dentro.

-¿Hana?

Una voz masculina la interrumpió, pero le dio igual. Ni si quiera apartó el brazo para mirar a su dueño.

Sintió cómo un par de brazos la rodeaban la cintura y la estrechaban. Se abrazó a él lo más fuerte que pudo y hundió su rostro en el hueco de su cuello.

-Él me engañó…-Su voz sonó más ahogada de lo normal al hablar contra su hombro-¡Me engañó sin motivo alguno!

Shino separó un poco a Hana, tomando su mano y besándola con delicadeza. Miró la alianza que Genma Shiranui le había dado meses atrás y la retiró, para luego lanzarla con fuerza para que se perdiese por algún lugar de la habitación. Besó las marcas en forma de colmillos de la Inuzuka y murmuró:

-Nadie que te haga daño te merece-Hana le miró fijamente a los ojos-Y ese imbécil mucho menos, que se quede con sus mujeres…Tú te mereces algo mejor.

-Shino-kun…

-Si quieres que me quede, pídemelo-Murmuró cerca de sus labios-Dilo y lo haré, me quedaré hasta que te encuentres mejor.

Hana lo pensó una milésima de segundo, olvidando las diferencias que había entre ellos. Entrecerró los ojos y susurró:

-Quédate.

Juntaron sus labios un segundo y Shino la abrazó con fuerza, para reconfortarla. Ya se ocuparía más tarde de ese estúpido, se acordaría de él el resto de su miserable vida.

Ahora Hana le necesitaba y para él, la felicidad de la única mujer que le importaba era primordial.