El siguiente en mi lista por supuesto era Jiraiya/Tsunade. Ellos son mis favoritos, de hecho los Sannin son mis favoritos!
Disclaimer: Naruto y sus personajes son de Masashi Kishimoto.
Jiraiya amaría a Tsuande siempre, aunque la muerte les separase.
Verla así te mata, te destroza el corazón. Hace que quieras ir al otro mundo para traerlo de vuelta a puñetazos para evitar que ella esté así. Incluso Orochimaru, en el fondo de su seco corazón también quiere hacerlo.
Quieres tocarla, abrazarla, estrecharla entre tus brazos para que deje de llorar de esa manera. Intentar que de algún modo vuelva a sonreír de esa forma burlona que te encanta. Pero hay algo que te impide que lo hagas.
Su dolor.
El dolor de alguien que ha pasado demasiado durante los últimos años, que tú no puedes llegar a comprender del todo. Sabes que ella quiere correr, escapar de todo eso que hace que su corazón se desmorone.
Pero ella está ahí de pie, abrazando y consolando a una niña de pelo corto negro que solloza sin parar. Ahora ella debe cuidarla, es lo único que la queda…Ellas tendrán que seguir adelante juntas, porque no sabes si te aceptará para que cuides de ambas.
Tras el entierro de Dan, las acompañas a casa y te quedas con ella tomando té en silencio. No quieres forzarla a nada, ni siquiera a hablar si ella no quiere. En algún momento, escuchas como una ventana se abre y cómo el chakra de Shizune desaparece de la casa. Tsunade no puede hacer nada, está como tú. No quiere obligarla a nada, lo mejor será que suelte todo lo que no ha soltado.
-Tsunade-hime…-Susurras cuando ves cómo las lágrimas acuden de nuevo a sus ojos.
-¿Qué voy a hacer ahora, Jiraiya?-Murmura ocultando el rostro entre sus manos-¿Qué voy a hacer?
Te desplazas junto a ella y pasas un brazo por su cintura, apoyando tu cabeza en su hombro.
-Seguir adelante, seguir mirando al frente sin temor-Vuelves a susurrar, esta vez en su oído-Seguir siendo tú.
-No puedo…-Gime recostándose contra ti-No tengo fuerzas…
-Si no las tienes, yo estaré junto a ti-La abrazas de forma suave, por si ella rechaza el contacto-Incluso aunque no puedas oírme…Estaré a tu lado, Tsunade-hime.
Los ojos miel de Tsunade se clavan en los tuyos y corresponde el abrazo. Sabes que puede ver amor en ellos, amor simple e incondicional, amor de quién ha amado a alguien durante toda su vida…y a nadie más.
Entonces, sientes su aliento en la base de tu cuello, y sus palabras hacen que tu corazón se encoja.
-¿Me sigues queriendo después de todo lo que te he hecho pasar?-La estrechas entre tus brazos-¿Me seguirás queriendo incluso aunque no sea joven ni guapa?
Haces que suba su mirada para volver a mirarla directamente y le acaricias el rostro.
-Te amaré siempre, Tsunade-hime-La ves cerrar los ojos y ríes un poco por lo de la juventud y la belleza-Te amaré aunque ya no lo seas, te amaré incluso estando muerto.
Tocas su nariz con la tuya en un acto dulce que te sale del corazón y posas los labios en los suyos, cómo si así sellaras un pacto.
Un pacto que perduraría hasta décadas más tarde, cuando la única que quedaba ya era Tsunade.
