Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.
Extensión: 550 palabras.
Notas: Desde que leí este capítulo quise hacer un fic de él y es que Gray me dio mucho sentimiento. Espero les guste.
Advertencias: Spoiler 348 manga.
[Editado 16/07/2019]
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Un niño.
"Soy… un niño…"
¿Por qué? Todo cayendo, todo destruido. Desapareciendo.
Deliora. El miedo… miedo a Deliora.
Ur.
El Iced Shell, la voz de Lyon, sus gritos, sus lágrimas; y Ultear, el recuerdo de ella, su sonrisa, su presencia, sus palabras… El adiós. Todo desaparece como en aquel tiempo frente a Deliora, a su merced.
El terror.
El grito emerge desde lo profundo de su garganta cargado de pánico, de miedo, de dolor. Dolor por la pérdida, por el adiós, por todas aquellas personas importantes, aquellas que ya no están. Nunca más.
Todo el dolor y la impotencia. No puede hacer nada, nunca pudo hacer nada.
"¡Demonio…! ¡Deliora!"
Todo desapareció y él no pudo hacer nada, solo era un niño, uno lleno de pánico. Viendo a sus padres caer, a sus vecinos, a sus conocidos.
"A… ayuda."
El dolor, el terror, el miedo y la impotencia. Era un niño, uno que gritaba y rogaba por algo que no llegaría, porque nadie vendría a socorrerlo; no había nadie que pudiera hacerlo, nada podía detener a Deliora. Nada.
Gray.
Nada podía parar a Deliora. Moriría, junto con sus padres y su pueblo, todo desaparecería.
Deliora está muerto.
"¡Lo sé! Lo sé, pero…"
Aun así... Ur, los recuerdos. Ella desapareciendo, convertida en hielo.
"Mató a mi padre y a mi madre."
Está muerto.
A costa de la vida de Ur y la de sus padres. Su simple recuerdo, el recuerdo del demonio cargaba demasiada sangre como para que pudiera pasarlo por alto.
Sé bravo, debes derrotar al enemigo ante ti. Sino tus amigos estarán en peligro.
Él debía. Tenía que…
"Amigos… el enemigo ante mí."
Sí, te estaré observando.
"Ul…"
El enemigo, sus amigos. Ur, ella… el Iced Shell y los recuerdos cargados de dolor. Aun así… Tenía a sus amigos y junto con ellos tenía un mañana. Ur se había ido, pero aún quedaba ella, seguía ahí; su presencia, su voz, su recuerdo. Ella estaba ahí a su lado para guiarlo. Su hermana.
"¡…tear!"
No estaba solo, no estaba indefenso, por ende no debía temer.
"Hielo… un demonio… un niño… la gota de la luna…"
Un sonrisa se formó en su rostro, pero qué idiota había sido y qué patético debía haberse visto.
"Muchas cosas nostálgicas por aquí."
Muchos recuerdos indeseados.
"Que patético haber perdido el control solo por eso."
Por simples recuerdos, porque eso eran, solo recuerdos.
"Pero ahora está bien."
Porque no estaba solo ni indefenso, porque debía pelear.
"¿Le hiciste esto a los del pueblo?"
Su sonrisa se amplió al oír la respuesta de su enemigo.
"Entonces…"
Pelearía, debía hacerlo.
"…la magia que usas es realmente asquerosa."
Su pecho se llenó de orgullo, de ese que sentía al recordar su familia: a Ur, a Lyon y a Ultear.
"Te mostraré cómo debería ser la magia de hielo."
Lo haría con todo su orgullo de mago, aquel que había heredado de Ur y de Ultear, pelearía con todas sus fuerzas y ganaría. Por ella, porque su hermana lo estaba observando. Lucharía por el mañana y por los recuerdos, para no volver a olvidar algo tan importante. Él ya no estaba solo, ni estaba indefenso. Nada desaparecería, se aseguraría de ello.
Después de todo, hace tiempo que ya no era un niño como para comportarse como uno.
Ganaría, sin lugar a dudas.
Espero les haya gustado.
Nos leemos. Bye.
