Primero q nada una super y mega disculpa por tardar en actualizar pero es que se me estropeo el monitor y durante una largicima semana no pude escribir absolutamente nada ya se imaginaran mi frustracion, pero gracias a mi adorable papi ya estoy de vuelta, jojojojo asi que no desesperen ya casi estamos en las ultimas chatitos asi q disfruten este capitulo 22

Consecuencias


Estaba exhausta, pasaban de las cuatro de la tarde cuando Haruka entraba a su habitación, acababa de llegar del taller, por fin estaba en la escudería, pero no era como lo imagino en algún momento, junto con ella habían entrado casi cincuenta personas más y de esas cincuenta solo se escogerían a los mejores tres para ser los nuevos "ayudantes" de mecánicos, trabajar cinco horas sin descanso, compitiendo y lo peor de todo, sin paga, por eso debía de dar el ciento diez por ciento y ganarse uno de esos tres lugares, debía enfocarse en ese objetivo y solo en eso, no quería pensar en otra cosa, no debía pensar en otra cosa o el dolor volvería.

No sabía cuanto tiempo había pasado y no deseaba saberlo, después de haber salido esa noche de la casa de Michiru había deambulado por las calles, con la misma ropa se había presentado a la cafetería de ahí al taller aunque no tenía turno ese día, se había quedado hasta que cerraron el establecimiento de ahí fu directo a la tienda para comenzar su turno con casi tres horas de adelanto, no había parado en es tiempo estar tan agotada le quitaba el peso de pensar en Michiru, y sentir su ausencia, se había desconectado de todos y deambulaba como un zombi que solo dormía, comía y trabajaba.

Su cuerpo le dolía enormemente, brazos, piernas, hombros, espalda, abdomen, todo, nunca en tan corto tiempo había acumulado tantos golpes en su cuerpo, y como no hacerlo estaba tan desconectada que no sentía los golpes accidentales que se ocasionaba a si misma, pero no le importaban los cuantiosos moretones que se dibujaban en sus piernas y brazos y algunos hasta en su espalda, esos golpes y ese cansancio no se comparaban con la desesperación y el dolor que sentía cuando recordaba a Michiru…

Recordar que la ultima vez que la vio, todo lo que le había dicho, había explotado y ella no se había merecido ese trato pero todo se había acumulado como una inundación es su cabeza y en su pecho que ya no pudo guardar más tiempo silencio, no sabía si estaba arrepentida o no y no quería pensar en ello, mientras se mantenía despierta era fácil evadir los recuerdos pero cuando dormía las cosas cambiaban…

-Haruka – Le gustaba como se escuchaba su nombre en los labios de la chica, se veía hermosa ese día que le tiro el agua encima, sus ojos encendidos de rabia, su pecho ascendía y descendía con rapidez y sus mejillas tenuemente sonrojadas y sus labios inyectados de un rojo intenso entre abiertos permitiéndole al aire escapar de sus pulmones, como aquella noche en su auto, la primera vez que la tubo tan cerca de si, la primera vez que sintió el confort de sus brazos, el calor de su cuerpo y lo suave de su piel, aun recordaba la melodía que toco a la orilla del mar y su cabello volar con el aire, como en las tantas caminatas que compartían, o el sonido de su risa volar por el aire, como envidiaba al mar cuando ella dejaba que le acariciara las piernas.

-No eres estupida… Solo a veces una cabeza dura- Ahora veía en cámara lenta el momento en el que Michiru se acerco a su rostro por primera vez, depositando un fugas roce de sus labios contra su mejilla, es sonrisa que dibujo

–Entonces vete-

Abrió los ojos lo primero que percibió fue su cama, estaba boca abajo, en la misma posición en la que se había dejado caer, giro un poco los ojos encontrándose con su cómoda y el reloj sobre esta.

Ocho de la noche, la brisa nocturna ya entraba por su balcón entre abierto, comenzó a moverse con lentitud sintiendo ese entumecimiento en sus agotados músculos

Esa mirada gacha con el cabello cubriendo más aya de la frente de Michiru, su voz ronca y enfadada aun podía verla claramente, la rubia se giro para quedar boca arriba

-Entonces vete-

Se cubrió el rostro, sintió nauseas casi de inmediato y unas inmensas ganas de llorar, sintió la brisa de la noche irrumpir en la habitación, un escalofrió recorrió su cuerpo no por el frió del viento si no por el aroma que este llevaba consigo, su cerebro comenzó a procesar la información…

-Ya despertaste-

Haruka se incorporo rápidamente encontrándose con la figura de Michiru recargada en el balcón mirando hacia el interior de la habitación, la chica dejo su sitio ingresando al cuarto cerrando tras ella la puerta de cristal.

-¿Qué haces aquí?- Dijo la rubia -¿Cuando entro?- Pensó mientras veía a la chica caminar

-Buscándote-Respondió con simpleza –Seiya me lo pidió, al parecer lleva semanas tratando de localizarte, ahora veo por que no lograban contactar contigo-Dijo apuntando hacia la cómoda donde se encontraba el teléfono desconectado

Haruka miro el lugar señalado-¿Semanas?- Desvió la mirada vio una vez más el despertador sobre su cómoda "Octubre 10" decía el aparato –¿Cuánto tiempo a pasado?- Se pregunto –La cena en casa de Michiru fue a mediados de Agosto-

-Contáctate con el-Dijo Michiru sacando de su cavilación a Haruka, la chica comenzó a caminar por la habitación para retirarse

-Espera-Pidió Haruka poniéndose de pie, por lo menos esa ocasión si se había quitado los zapatos, pero se arrepintió de su rápido movimiento pues le sobrevino un fuerte mareo.

-Disculpa por haber entrado de esta manera, no lo volveré hacer, solo le hacia un favor a un amigo, te dejo las llaves en la mesa de la cocina-Michiru no se detuvo y siguió su camino a la salida

-Espera- Pidió una vez más la rubia trastabillando pero Michiru avanzaba con rapidez –También pedí algo de comida, ya esta pagada-

-Alto- Como pudo Haruka logro llegar hasta ella tomándole de la mano

-¿Qué sucede?-Pregunto Michiru sin mirla

-Eso es lo que yo debería preguntarte, tu… tu voz… suenas mal-

-No te molestare con mis problemas ya que veo que tú tienes demasiados-

-Michiru yo lamento…-

-Déjalo-Interrumpió Michiru– Ya no quiero escuchar más disculpas de tu parte, ambas tenemos conflictos y no nos podemos apoyar como se supone las amigas deben hacerlo-Dijo con sinceridad y voz seca mirando los ojos de Haruka

-Pero me preocupas-Michiru no respondió –Si deseas hablar- Dejo la frase en el aire pero, aun nada, Haruka suspiro y soltó a Michiru, ¿que no había compostura para lo que había hecho? –Si me necesitas en algún momento no dudes en llamarme, yo estaré ahí cuando lo necesites-

-No mientas-Dijo la peli verde volteo la mirada clavándola en la esmeralda de Haruka

-Jamás te he mentido y nunca lo haré- La oji azul no dijo nada, siguió con su camino y salio sin más dejando su aroma tras de ella.


-Tardaste demasiado-Dijo Edward en cuanto Michiru entro al auto –Estaba apunto de ir por ti- Michiru escucho de inmediato el tono de fastidio de su prometido pero no tenía fuerzas para discutir con el, en realidad no tenía fuerzas para hacer nada más el resto del día

Suspiro, acción que Edward interpreto como incomodada cuando en realidad era un suspiro de tristeza y dolor, el ingles indico al chofer que arrancara, cuando se encontraban ya en movimiento Michiru clavo su mirada en el camino, una vez más el chico ignoraba que le sucedía a su prometida, las ultimas semanas el comportamiento de esta era desconcertante, en momentos estallaba furiosa discutiendo por cualquier cosa, y al otro estaba tan deprimida, desde el ultimátum de su padre Michiru era impredecible.

Si quería seguir con sus estudios y una cuenta bancaria debía regresar a Inglaterra, en un principio le había parecido demasiado agresivo el ultimátum, pero después reflexiono y tal ves ese sería la única alternativa para hacerla regresar a lo que eran antes, que regresara de nuevo a su lado, amaba a esa mujer pero en ese tiempo se había vuelto una desconocida para el, quería que regresara la antigua Michiru, quería volver a su hogar lejos de todo el molesto y bullicioso país, pero sobre todo quería alejarla de la corrosiva compañía de Haruka Tenoh.

El único interés que había tenido en la amiga de Michiru era puramente de negocios, hasta el año pasado el crecimiento de las empresas de ambos padres de la rubia habían sido impresionantes, siendo lideres en la mitad del continente y con proyección hacia los continentes vecinos, el quería ser el primero en ofrecer un apoyo y con ello también ser el primero en adquirir acciones de las empresa, aunque había hecho muchas investigaciones ese ultimo año sobre la proyección que tendrían los Tenoh y si era el momento conveniente para entablar negociaciones parecía que todo sobre los negocios de esta familia se había bloqueado, nadie sabía nada, se sabía de algunos pequeños movimientos un par de veces al mes pero no más…

Mientras los Tenoh seguían de viaje Haruka era la que se estaba haciendo cargo de los negocios de una manera (en el punto de vista de Edward) desinteresada, así que ese sería el mejor momento para adquirir acciones al principio ese era su único interés pero conforme el tiempo paso y el trato creció lego a despreciar a la chica así que dado el descuido con el que Haruka trataba los negocios podría sacar lo suficiente para dejarla en la calle, jamás había deseado descaece de algún con tanto ahínco pero había algo en Haruka que lo hacia sulfurar, esa arrogancia con la que lo miraba, su manera de hablar y caminar, pero sobre todo el que Michiru la prefiriera por sobre todo, eso no se lo podía perdonar, ella era la persona más repulsiva que había conocido, manchaba la reputación de Michiru y con ello la suya, pero eso no iba durar por mucho tiempo.

Por fortuna en esos días se había hecho de un fuerte aliado, el tal Samuel que estudiaba junto a Michiru en la universidad, había resultado ser alguien con demasiada información y muchas influencias para indagar sobre las empresas Tenoh, gracias a el había acezado a la cuenta bancaria, el chico le había prometido infamación y hasta el momento lo hacia bien, por eso no pensó demasiado cuando le pidió algo de respaldo económico, al parecer los Tenoh ocultaban algo y le estaba costando mucho encontrar el que, pero pronto…

Carraspeo un poco para llamar la atención de la chica pero esta siguió con la mirada perdida en la ventana –Y…-Dijo -¿Cómo se encuentra Haruka?-

La mención del nombre de la rubia causo un sobresalto en Michiru, miro el reflejo de Edward en el cristal pero no volteo a responderle, se sentía patéticamente sola en ese momento.

-Yo estaré ahí cuando lo necesites-

En ese instante al escuchar aquellas palabras sintió una onda calida recorrer su cuerpo, esperanza, se había sentido completamente sola, sin ningún aliado para decidir quedarse en el país, después de tantos meses en la oscuridad de su dolor se daba cuenta de lo mucho que Haruka significaba para ella, y que la única razón por la cual abandonaría todo lo que poseía sería por ella, a aun en ese momento podía sentirla cuando ya no estaba siquiera cerca, sintió unas tremendas ganas de llorar, ahora su cuerpo era tan frió que pensó que sus lagrimas podían cristalizarse en el instante que salieran de sus ojos, pero…

-¡Tu me asfixias!-

Esas palabras retumbaron con más fuerza, el frió fue a un peor, se abrazo a si misma buscando confortarse, y es que ¿por que se contradecía? cómo podía decirle que estaría con ella cuando la necesitara si ese era el momento en que tanto le hacia falta

-Quiero ir a casa- Dijo después de varios minutos de silencio

-¿Cómo?, pero si salimos por que no querías ver a tu padre y a Setsuna-Dijo Edward intentando tocar a Michiru pero esta se alejo decepcionado indico al chofer que cambiaran el curso


En cuanto llegaron a la casa Michiru entro corriendo y se encerró en su habitación, Edward la siguió, su frustración creció cuando su rostro se encontró de lleno con la puerta de la habitación de su prometida

-No te entiendo Michiru y si no me dejas ayudarte menos voy a poder hacerlo-Dijo con fastidio –¿Me estas escuchando? –Pregunto tocando a la puerta –Michiru-

La chica estaba boca abajo en su cama sin querer escuchar ni saber nada de nadie estaba tan confundida, y Edward no hacia más que agobiarla

Que estupida fue al pensar que el la apoyaría y que aceptaría cualquier decisión que tomara, pues estaba decidido a que ella accediera a regresar a Inglaterra pero ella quería quedarse, quería estar cerca de Haruka sin importarle otra cosa pero la rubia…

-Tú me asfixias –

Sus ojos ya no pudieron ni quisieron seguir aguantando las lagrimas y están fluían libremente por su rostro mojando las sabanas

-¿Qué debo hacer?-

Mientras del otro lado de la habitación Edward se marchaba harto, bajo con fuerza las escaleras y azoto la puerta de la entrada al momento de salir de la casa, Michiru lo escucho con claridad pero ya no sabía que debía hacer, pensar o sentir, su indecisión estaba lastimando a las personas cercanas a ella.

-¿Haruka donde estas?-


-¿Dónde diablos estabas metida?-Se escuchaba el grito de Seiya al otro lado de la línea

-Por ahí- Después de un baño Haruka había decidido hablarle a Seiya, en ese momento se encontraba comiendo la comida que Michiru había pedido para ella

-Que cínica eres-Reclamo el chico

-Así soy- Respondió con simpleza

-¿Qué te paso?-

-Larga historia pero ya estoy mejor… ya entendí-

-¿El que? –

-Que no le serviré de nada si sigo como hasta ahora, necesito fuerza para estar a su lado cuando ella lo necesite y para eso debo estar bien -

-¿De que diablos hablas?- Pregunto el azabache

-Nada, nada, ¿Cómo vas por halla trabajando duro?-

-Mmm-Se quejo –Pues …-

Pero la voz del chico fue interrumpía por el sonido de su celular…

-Espera me llaman al celular-

-Ah, ahora hasta el celular respondes-

-Aguántame-Pidió la rubia mientras se acercaba a la mesa donde había dejado el aparato, miro la pantalla y no reconoció el numero.

-Diga-

-Haruka, habla el agente Manson-

-Agente-Haruka estaba sorprendida por la llamada más cuando no había pasado tanto tiempo de la ultima llamada del hombre -¿Sucedió algo?-

-Si… hay buenas noticias Haruka, aun estamos confirmando la infamación, pero al parecer encontramos a uno de los contadores-

-¿Quién?-Se apresuro a preguntar la rubia

-Ray Hill-


Las lagrimas no solucionarían nada, ya muchos días habían pasado pero siempre volvían aquellos líquidos cristales por las noches, trataba de fingir que podía controlar sus emociones y ser sensata consigo misma, no quería acatar la imposición que su padre intentaba oponerse a ella pero ya no encontraba más motivo por el cual quedarse en ese país, tenía que rehacer su ya desbaratada vida y el primer paso sería regresar a Inglaterra y muy a su pesar, intentar adaptarse a la novia de su padre y reparar su fracturada relación con Edward, casarse era lo mejor…

-Quizás-Pensó la chica mientras secaba sus lágrimas frente al espejo, no podía aparecer frente a Edward en esas condiciones para darle la feliz noticia


Si el hubiera existiera, Haruka estaba recostada sobre la arena mirando el claro cielo del atardecer, aun dormía poco, muy poco, le costaba un esfuerzo sobre humano conciliar el sueño, su mente lo agobiaba con tantas cosas, recordaba que estando con Michiru todo esas preocupaciones se desvanecían y lo único que quedaba en su mente era la sonrisa de la violinista pero ahora…

Si encontrara el valor para decirle a Michiru que se había enamorado de ella, pero parecía una adolescente de 16 años temerosa de todo, y es que tenía tanto que perder porque ¿Qué podría ofrecerle ella?, su vida aun era un caos al que sin desearlo la succiono, no solo su vida era inestable también su persona y termino explotado de la peor manera frente a ella, ahora afrontaba las consecuencias con soledad en el alma y ese trago amargo atorado en su garganta, que en ocasiones le asfixiaba.

Ahora menos que nunca debería saturar su mente de tantas lamentaciones, debía esperar el momento en el que el agente Manson le llamara, Ray Hill estaba en un vuelo privado con destino a la ciudad, en pocas horas comenzaría el interrogatorio, por fin podría encontrar a el resto de sanguijuelas, Ray Hill había sido el primer contador en la compañía de sus padres y era el único que tenía acceso a las cuentas, el debía saber la localización de los otros cuatro, debía saber cuentas, direcciones, todo, su padre viajaría en un par de días, ahora venía lo más pesado, su padre debía entregarse para comenzar el juicio y mostrar las pruebas del fraude al que fueron sujetos, si todo salía bien, recuperarían parte de lo perdido, todo comenzaba esa noche, debía estar al pendiente, tranquila, pero sobre todo, en ese momento debía dejar de pensar en Michiru por esa razón estaba ahí, mirando el horizonte, tratando de dejar aunque fuera por una noche el recuerdo de la chica.

Soltó el humo del cigarrillo se imagino que si Michiru estuviera ahí lo más seguro sería que le arrebataría el cigarrillo de los labios para pisotearlo en el suelo, la sola idea le provoco una risilla, parecía que le sería imposible sacar a esa chica de su mente, y como deseaba que por el resto de su vida así, miro el tabaco entre sus dedos para después arrojar lejos de ella, perdió su mirada en el mar, las olas iban y venían en tiempos desiguales, como espasmos, esa tarde no había espuma, la luna que debería asomarse ya, se encontraba oculta tras las nubes, el sol era tragado por el océano lo que provocaba el horizonte se viera como una gran mancha oscura y triste amenazando en tragarse a la tierra de la misma manera, como hubiera deseado poder dormir para no ver ese deprimente paisaje jamás los atardeceres le habían parecido tan triste como los de esos días…


Celebrar… eso era lo que menos quería.

Despedida… sonaba tan doloroso

Eso era lo que querían todos excepto ella, recordó entonces…

-Quien necesita una excusa para celebrar-

Una vez más la voz de Haruka interrumpía en su día, ¿Cómo lograría sacarla de ella?, necesitaba desintoxicarse de Haruka y al mismo tiempo temía estar más lejos de ella, se estaba preparando para una noche de mascaras, esa sería de su ultima noche en California se había asegurado de que Haruka no se enterara, pero dentro de ella deseaba verla aunque fuese solo un segundo…


Esa noche en particular se sentía muy ansiosa, algo le oprimía el pecho, realmente no creía que hubiera sido buena idea el trabajar en esas condiciones, algo la estaba molestando y lo pero era que no sabía que era, no era helecho de que aun no le avisaban del arribo de Hill, era algo más, pero que…


Era la tercera vez que se negaba a salir a bailar y Edward se estaba impacientando, desde que llegaron Michiru no había dicho ni media palabra, los chicos por su parte habían dejado de lado el hecho que la reunión era para despedir a Michiru pues cuando percibieron el desinterés en la chica ellos expresaron el mismo desinterés en ella.

-Valientes amigos-Mascullo Edward mientras veía a los compañeros de Michiru pedir más bebidas e invitar a otras chicas, debía aceptar que le había alegrado el hecho que Michiru accediera a regresar a Inglaterra y que quisiera casarse una vez estuviera reinstalada, pero, las cosas habían cambiado y no para bien, Edward hacia hasta lo imposible por soportar la apática actitud de Michiru pero ya estaba a sus limites

-Ahora vuelvo-Dijo a la chica que de inmediato le sujeto la mano, Edward giro a verla

-¿Quieres que te traiga algo?-Pregunto

-A Haruka- Lo miro fijamente y soltó su agarre –Nada-Pudo percibir el fastidio en la mirada de su prometido, no podía evitar el sentir que lo estaba lastimando pero tampoco sabía que hacer para evitarlo, había pasado tantos años a lado de Edward, aun sentía algo por el y creía que podía recuperarlo, que ese sentimiento llegaría a opacar el dolor que le quemaba el pecho

-Te amo-Le dijo antes de que se retirara, el chico volteo una vez más se inclino regalándole un beso en la frente

-Y yo a ti- Dijo con voz seca y se retiro Michiru lo siguió con la mirada

¿Cuántas veces Haruka había besado su frente?... ese simple roce la llenaba tanto de vida, le erizaba la piel sentir el contacto de la rubia, el solo recuerdo le dio escalofríos, ¿realmente estaba dispuesta a abandonar a Haruka?, aun quedaba la duda si entre ellas algo pudiera pasar, pero no tenía el valor para averiguarlo, todavía…

La música comenzó a molestarle después de un rato, realmente no deseaba estar ahí, que caso tenía que le dieran esa despedida si a ella no le interesaba despedirse, esa gente, esos rostros se harían espuma en algunos meses y se desvanecerían de su memoria, de repente, el lugar le parecía asfixiante, estaba sola en esa mesa el resto bailaba o bebía lejos de su presencia, aquella sección privada se había convertido en otra habitación vacía que la asfixiaba, esos días el aire parecía estar enfadado con ella pues se negaba rotundamente a bríndale el oxigeno necesario para subsistir, necesitaba salir por aire.

Se levanto con rapidez de su asiento, nadie pareció percibir su movimiento, salio de la zona en la que se encontraba, lo que había comenzado como una pequeña molestia en su pecho ahora era la tremenda presión que ejercían sus pulmones al hacer un sobre esfuerzo en busca de un soplo de aire, se asfixiaba en esa soledad tan ruidosa, necesitaba sentir la caricia del aire en su rostro, se guió por los escondidos letreros que indicaban una salida de emergencia, siguió las flechas llegando con ello aun pasillo que era precariamente iluminado las luces multicolores que aun alcanzaban a llegar, poco a poco el dolor iba en descenso al igual que la música, pero su oído capto otros sonidos, un tintineo, el chocar de metales, una voz, no eran dos, un quejido, un gemido y al dar la vuelta al final del pasillo.

Un hombre y una mujer

Ella contra la pared rodeando la cintura de el con sus piernas mientras varios gemidos escapaban de sus labios

El con los pantalones sueltos apresando a la mujer contra la pared mientras la penetraba con violencia dejando escuchar gemidos graves escapar de sus labios

Edward, una desconocida y la hebilla del cinturón tintinear a causa del movimiento

Sus pulmones quedaron completamente vacíos, dio media vuelta y corrió por el pasillo, una vez más las luces la segaron y la música la desoriento, camino tropezando con todo y con todos, desorientada y en shock solo atino a hacer el único dictamen lógico que su mente le ordeno


-¿Michiru?-En cuanto contesto la llamada el estruendo que escucho le preocupo

-Ayúdame-Pidió una voz ahogada en llanto, el corazón de Haruka se detuvo

-¿Dónde estas?-Pregunto, su temperatura había caído al punto de congelación, sus músculos se habían engarrotado, no podía moverse, algo le impedía todo movimiento, todo su ser estaba concentrado en la respuesta de Michiru

-En…estoy, Blue Blood… yo, por favor, ven por mi, Haruka, ven por mi… por favor, yo…- Y las lagrimas ya no le permitieron hablar

-No te muevas de ahí-Dijo con voz neutra –Voy por ti-

-Haruka…-

-No te muevas, deacuerdo?-

-Si-

-Voy para aya-Y corto la comunicación, de repente su sangre hirvió, la adrenalina corría tan rápido en su sistema que sus músculos gritaban por la quietud en la que los tenia, sin más corrió a la salida, sus compañeros la miraron con extrañeza

-¡Hey Haruka!-Llamaron pero ella ya estaba demasiado lejos.

La rubia cruzo la puerta de personal y se dirigió a su casillero por las llaves de su auto, tomo su chamarra no se molesto en cerrar el mueble.

-Dame salida-Pidió al tipo de vigilancia pues la puerta de salida de la tienda solo la podían abrir ellos

-Pero aun estas en labores Tenoh-Esa había sido la voz de su querido gerente Parker

-Tengo una emergencia-Dijo Haruka sin voltear al ver al hombre

-¿En verdad?-Dijo con voz chillona –Como si me importara- Dijo parándose frente a Haruka –Regresa a tu trabajo-

-Debo irme-Dijo Haruka entre dientes con mirada amenazante, y por un momento Parker titubeo

-Pues…-Se interrumpió a si mismo para aclararse la garganta –La única forma de que salgas de aquí es que renuncies-

Haruka apretó la chamarra que sostenía en su mano derecha, de repente la dejo caer de golpe y ante la mirada atónita de Parker se quito la camiseta con el logotipo de la tienda

-Pues renuncio- Le arrojo la prenda al hombre, con el dorso cubierto únicamente por su sostén levanto su chamarra y se la coloco –Déjame salir-Pidió una vez al guardia que estaba por demás sorprendido –Hey- Grito Haruka al ver que el tipo no reaccionaba, el hombre salio de su ensimismamiento…

-Espera-Ordeno Parker –Debes presentar tu renuncia en horas de oficina, mientras tanto terminaras tu…-Pero ya no pudo acabar su frase pues Haruka lo había sujetado del cuello de su camisa azotándolo contra el muro más cercano

-Esta es mi oportunidad de enmendar mi error y no voy a dejar que un maldito arrogante e hipócrita como tu me la arruine entiendes-Haruka jalo hacia a ella el cuerpo del hombre para una vez más estrellarlo contra el muro

-Déjame salir ya-

El guardia no dudo ni un momento, a pesar de su asombro presiono el botón que abría la puerta, solo se escucho el bip y los apresurados pasos de Haruka perderse en el estacionamiento…


Blue Blood, ese nombre le era por demás familiar, pues en un pasado lo frecuentaba con mucha regularidad, en alguna ocasión se había convertido en uno de los escenarios para la filiación, conocía al dueño al cual en esos momentos intentaba localizar, manejaba lo más rápido que podía el lugar se encontraba a casi treinta minutos de distancia, siendo viernes por la noche las calles aledañas estarían algo congestionadas pero debía darse prisa, pasaba entre auto y auto, aceleraba y frenaba para evitar una colisión mientras en su celular se escuchaba el sonido de música y la voz de un hombre del otro lado de la línea.

-¿Diga?-

-Alex-Dijo Haruka casi a giritos

-¿Haruka?, valla pero que sorpresa ¿Cómo estas?, hey hace mucho que no vienes chica, ya se te extraña por aquí,-La voz del hombre apenas se lograba escuchar ante tanto ruido de fondo, poco a poco la música se hizo más baja lo que indicaba que el tipo se estaba trasladando a un lugar más silencioso

-Si lo se, estoy en camino-

-En verdad, eso es bueno me harás publicidad, estas en todas las revisas de sociales, tu y esa chica… hey ella esta aquí- Dijo recordando haber visto a Michiru

-¿La has visto?-

-Si esta en la zona VIP con algunos chicos-

-Hazme un favor, voy por ella necesito que por ningún motivo la dejes salir hasta que yo llegue-

-Si claro, no hay problema, en cuanto tiempo llegas-

-Quince minutos-Dijo mientras daba una vuelta sobre un segundo carril provocando que el auto que venía en el primero frenara para no chocar contra el convertible amarillo –Tal vez menos-Dijo la chica –Una cosa más-

-Dime-

-Hay fotógrafos-

-No pero los habrá, no creas que voy a desperdiciar la oportunidad de promocionarme contigo chica-

Haruka corto la llamada tal vez no fue del todo buena idea llamar al Alexander para ponerlo al tanto pero debía asegurarse de que Michiru se quedara en el bar mientras ella llegaba, una vuelta más, cambio de velocidad y acelero lo más que su vehiculo le permitió, el aire le azotaba ferozmente su rostro, agradeció el gesto pues era la única menear en la que su mente se despejaba.

Constantemente una de sus manos abandonaba el volante para frotarse los ojos pues la inyección de adrenalina le provocaba un desenfoque ante las imágenes del frente, sentía su cuerpo arder pues pedía a gritos movimiento y solo se estaba limitando a quedarse de sentada y acelerar, su respiración desigual, forzaba a sus pulmones a contener el aire por más tiempo para así concentrarse en la ruta.

Ya estaba cerca, ya había llegado a la zona donde se ubicaba el establecimiento, recorrió un par de calles más y a lo lejos visualizo el letrero en luz fluorescente Blue Blood tuvo que disminuir la marcha en el motor pues había gente esperado a las afueras del lugar para poder entrar, en cuanto detuvo el auto salio con rapidez de inmediato una ráfaga de luz la cegó.

-Reporteros-Gruño para si en voz baja, entrego las llaves aun ballet -¿Quieres ganar una buena propina?-Le pregunto al chico este asistió con la cabeza

-No se preocupe yo cuidare bien de su auto-Respondió el chico suponiendo que eso sería la petición de Haruka

-No es eso-Dijo Haruka sacando su billetera y entregándole cien dólares –Habrá otros dos más de estos si llevas el auto a la salida de emergencia que esta atrás, me esperas con el motor encendido-El chico acepto el billete y asintió entusiasmado subió al vehiculo y arranco en cuanto Haruka avanzo pudo ver en la entrada a Alex que le sonreía.

Los flahses (no se como se escribe) le siguieron en el camino Haruka avanzo a zancadas

-Haruka Tenoh-Saludo Alex

-Alexander Bloodear-Dijo Haruka aceptando la mano que el hombre le ofrecía

Entro al lugar acompañado del sujeto en cuanto estuvo dentro la música le golpeo con fuerza los oídos, las luces apenas e iluminaban lo suficiente para ver donde pisaba y la adrenalina se disparo en ella con mayor intensidad

-Ven hay amigos por aquí-

-¿Dónde esta ella?-

-A tu si amiga, una de mis chicas la vio entrar a los sanitarios-

-Vamos, tienes que saludar a…-Intento conducir Alex pero antes de que pudiera dar un paso con Haruka esta ya se había deslizado entre la gente, se comunico con Michiru pero esta no respondía, rápidamente paso al sanitario de la planta baja.

Se abrió camino por el estrecho pasillo, empujo la puerta con brusquedad, al entrar de esa manera muchas miradas se volcaron en ella mientras se introducía al pequeño lugar, miraba de aquí a aya.

-Sal de aquí depravado es baño de mujeres idiota-Escucho la voz de una chica quejándose por su presencia pero Haruka la ignoro olímpicamente, entonces fue cuando la encontró, en el rincón debajo de los lavabos ahí se encontraba Michiru hecha un ovillo.

De pronto todo se detuvo, el aire se quedo atorado en sus pulmones que se habían inflamado, lo único que podía escuchar era los latidos de su corazón

Put

Era la imagen más desgarradora que jamás hubiera visto

Put

Su mente procesaba lo que estaba viendo esa chica abatida abrazada a sus piernas no podía ser Michiru, observo con sumo detenimiento al pequeño ser que se escondía en aquel rincón

Put

Vació sus pulmones e inhalo profundamente el aire estaba lleno de su fragancia

Put

Entonces muy lentamente observo como la persona levantaba el rostro

Put

Encontró sus ojos de entre todas las lagrimas que se habían marcado en su demacrado rostro.

Su corazón dejo de funcionar, en dos zancadas y esquivando a la chica que le había estado gritando avanzo a donde Michiru ella solo observo su llegada, al estar frente a ella Haruka se agacho solo lo suficiente para poder sujetar una de las manos de Michiru y tirar de ella obligando de esa manera hacer que esta se levantara de ese asqueroso rincón.

Las lagrimas se volaron de su rostro por la rapidez, sus ojos no pudieron capturar ninguna imagen con claridad pero lo único que su mente logro procesar es que estaba a salvo entre los brazos de Haruka…

Ese cuerpo era frió, estaba congelada y tan débil, Michiru apenas y pudo mantenerse en pie, no le devolvió el abrazo pero tampoco deseo que lo hiciera, estaba satisfecha por sentirla así, entre sus brazos, la estrecho con todas su fuerzas.

-Ya estas bien-Dijo la rubia –Yo estoy aquí- Entonces sintió un movimiento de aquel pequeño cuerpo, la cabeza de Michiru busco acomodarse en el hombro de la chica

-Sácame por favor-Rogó Michiru

Se separo de ella la tomo de la mano y camino saliendo así de los sanitarios dejando a más de una asombrada, salieron una vez más a la pista, Haruka se abrió paso entre la gente no soltando por ningún motivo la mano de Michiru que se aferraba a ella con todas sus fuerzas, lo único que escuchaba era la acelerada respiración de Michiru atrás de ella, estaban cerca de la salida de emergencia cuando sintió que la mano de Michiru se soltaba de la suya…

Giro lo más rápido que pudo pero no la encontró ya, había dos personas atrás de ella pero ningún rastro de Michiru, giro el rostro en muchas direcciones, fue entonces que un chico que se inclino pudo verla, se abrió paso, Michiru estaba forcejear pero no podía ver con quien, con brusquedad aparto a las ultimas personas encontrándose a solo escasos dos pasos de su objetivo.

Michiru giro el rostro hacia Haruka de esa manera obligo a la otra persona a mirar en la misma dirección

-Lárgate Tenoh-Escucho Haruka haciendo que de esa manera girara el rostro para encontrarse con Edward –No es tu asunto- Eso le dio oportunidad a Michiru de soltarse Edward volvió la mirada a ella y una vez más intento sujetarla esta vez fue Haruka la que se interpuso

-Nos vamos-Dijo Haruka

Estaba vacía, seca, hueca, no sentía nada, absolutamente nada, como si se hubiera agotado su reserva de emociones, lo único que deseaba era sacar a Michiru del lugar, se sentía algo aletargada, en cierto punto hasta torpe, tal vez fuesen las luces y el sonido que no le permitían oír sus ideas, una vez más tomo la mano de Michiru y avanzo con ella, pero de inmediato sintió como le sujetaban el hombro obligándola a voltear, cuando lo hizo observo a Michiru abofetear a Edward.

Antes de que Michiru pudiera sujetar una vez más la mano de Haruka Edward la sujeto por el brazo tirando de ella con demasiada fuerza, al tenerla cerca le sujeto por el rostro o eso fue lo que intento…

Put, put, put, put

Su corazón latió desbordado, estiro su propio brazo sujeto a Michiru de la cintura y la alejo de la cercanía de Edward, para después asestarle un fuerte puñetazo en el rostro, sujeto al tipo por el cuello de su camisa lo atrajo una vez más hacia ella propinándole un cabezazo seguido por otro, los brazos de Edward intentaron hacer que lo soltara y así lo hizo, el chico callo de bruces todo había sido tan rápido que muy pocos supieron que fue lo que paso

-¡No la vuelvas a tocar imbecil!-Su pecho subía y bajaba, la cabeza le palpitaba al igual que los puños deseaba deshacerse los nudillos golpeando al tipo, contenía la respiración con tanta fuerza que sentía sus pulmones estallar, los dientes estaban tan aperados y sentía como se lastimaba la palma de las manos al clavarse sus propias uñas en esta, apunto estuvo de dar el primer paso hacia Edward cuando una luz ya familiar le cegó un momento

-Haruka-La voz de Michiru la distrajo y la jalaba del brazo que ya tenía levantado

-Michiru- Reacciono bajo el brazo la gente ya comenzaba a tomar atención a lo que pasaba una vez la luz de una cámara demasiado cerca, tanto que Haruka logro tomarla y arrojarla al suelo con la suficiente fuerza para estropearla, la levanto una vez más y saco ella memoria ante la mirada atónita del camarógrafo, se apresuro a guiar a Michiru a la salida de emergencia, alo lejos pudo ver a Alex acercándose donde lo ocurrido pero ellas ya estaban fuera para ese entonces, como lo pidió el joven estaba ahí esperándola con el motor encendido.

-Sube-Ayudo a Michiru a subir mientras sacaba su billetera, escucho como la puerta era abierta una vez más, le dejo su billetera al chico, subió al auto y arranco…