Desconocidos


Miro el cielo, sería difícil correr con la pista tan mojada, esperaba que para el fin de semana las condiciones fueran las más optimas, hacía ya mucho tiempo desde la ultima vez que había ido a Londres, a pesar de lo mucho que había viajado todos esos años, siempre le costaba trabajo adaptarse a los lugares con escasez de luz solar, Londres era un país muy viejo podía sentirse en el aire, era contrastante la tecnología con el concreto de los antiguos edificios, acababa de salir de una pequeña tienda de antigüedades, había comprado algunos subvenir para sus hermanos, y a la próxima integrante de la familia, según le había comentado Reinn a Micaela le gustaban los espejos, en realidad los marcos, esa tienda tenía algunas cosas interesantes y había encontrado un pequeño espejo con un marco mucho más grande que el espejo mismo, sonrió mirando el paquete entre sus manos, le simpatizaba la prometida de su hermano pero sentía que el era aun muy pequeño para casarse, aunque después de todo ella estuvo apunto de hacerlo casi a su misma edad, suspiro y siguió su camino.

Hacía un poco de frió, miro al cielo y se percato que no tardaría en llover, una ráfaga de viento soplo a su espalda, se ajusto un poco la chamarra sobre si misma cuando de repente el inhalar una bocanada grande de aire sintió que este se estacionaba en sus pulmones pausando así el latido de su corazón sintió un estremecimiento recorrerle toda la espalda y erizarle el cabello de la nuca, el aire en sus pulmones estaba cargado de un sabor salino, ya muchas veces en el pasado había sentido esa sensación al estar cerca de alguna costa, su cuerpo se paralizaba parcialmente, era una reacción ante el recuerdo que fugazmente llegaba a ella y de la misma manera se alejaba, pero ahora era diferente, esa pizca de sandía entre todo el sabor a océano que se inflamaba en sus pulmones, su cabeza palpitaba, su boca se seco de repente, no se podía mover, hacia ya tanto que esa sensación había desaparecido.

-Vaya-Una voz a su espalda tan familiar y a la vez tan desconocida, parpadeo sintiendo que una onda calida desentumía sus músculos, giro con lentitud.

Después de tanto tiempo, era ella, el que estuviera de pie en esa calle quería decir que no había sido un sueño de hace cinco años era real, tangible y a la vez increíble.

-Caminaba por la acera cuando te vi salir de la tienda, y pensé, "vaya ese chico se parece a Haruka", estaba apunto de abordar un taxi cuando sonreíste y supe que eras tu-Michiru hablaba tan cómodamente mientras Haruka seguía en un estado casi cata tónico -¿Qué sucede?-Pregunto viendo a la chica que aun no reaccionaba

-Michiru-El habla había vuelto a ella

-Hola Haruka-


-Vaya no conocía este lugar-Dijo Michiru mientras Haruka le ayudaba a quitarse su abrigo para colocarlo en el respaldo de su silla, después abrió esta para que ella pudiera sentarse –Tan caballerosa como siempre-Halago la oji azul, Haruka sonrió ante el cumplido y se sentó en la silla frente a Michiru

Haruka había sugerido tomar un café en un local cercano al cual le habían llevado en su primer día en la ciudad, el lugar era pequeño con dos plantas y un escenario donde en ese momento un par de chicos tocaban.

-Buenas tardes -Una joven mesera se acerco a ellas repartiéndoles el menú, las dos lo examinaron

-No tengo mucho apetito-Comento Haruka

-Yo comí hace una hora, solo será un café-Dijo Michiru viendo los diferentes sabores de la bebida

-Serán dos cafés, un capuchino late de almendra y uno negro si puedes traer algo de leche por favor-Ordeno Michiru ante la mirada de Haruka quien se impresiono, la mesera tomo el menú de la violinista quien se lo entregaba

-¿Desea algo más señor?-Pregunto la mesera ya que Haruka no entregaba la carta

–Ah… no, yo… esta bien-Le entrego la carta y la chica se alejo

El sonido del piano les acompaño al seguido silencio que quedo en la mesa ante la partida de la mesera, Michiru desvió su mirada a los jóvenes músicos a su costado, Haruka la observaba aun un tanto incrédula de estar sentada frente a Michiru, se sentía tan confundida, pero tan cómoda

-Me impresiona-Dijo de la nada Haruka provocando que su acompañante volviera su vista a ella, Haruka observo con detenimiento cada movimiento de Michiru, el como sus largas y gruesas pestañas subían y bajaban ante el parpadeo de la chica, la refracción que sufría la luz al entrar en contacto con sus marinos zafiros, el casi imperceptible movimiento de sus aletillas ante la entrada del aire a su perfecta nariz.

Los labios de Michiru estaban entreabiertos mostrando levemente su aperlada dentadura, era casi idéntica a la Michiru que recordaba, mejor que cualquier sueño en el que la peli verde había sido la protagonista, pero había un detalle diferente, tal vez la madurez en ella, en ambas, porque aunque todavía podía sentir como su corazón latía desbordado y percibir el estremecimiento en su cuerpo cuando su voz se deslizaba por el aire hasta llegar a sus oídos y alojarse en su tímpano, pudo controlar el incontrolable deseo de llorar de alegría, de gritar, estrecharla en sus brazos y…

-¿El que?-Pregunto Michiru interrumpiendo los pensamientos de Haruka, sonrió con cierta amargura ante el desvanecimiento de sus deseos y hablo

-Aun recuerdas como me gusta el café-

-No es tan difícil recordarlo-Dijo como si se tratara de algo demasiado simple como para darle importancia y le sonrió, coloco sus codos sobre la mesa y entrelazo sus manos donde recargo su barbilla, miro fijamente a la rubia quien parecía un tanto confundida.

-Te vez diferente-Dijo Haruka levanto su ceja en señal de asombro, no se esperaba tal apreciación por parte de Michiru

-Bueno-Dijo con una leve risilla –Ha pasado algún tiempo- Comento

-Cinco años-Aclaro Michiru con veracidad, el tono de su voz había cambiado, tal vez muchos no hubieran notado ese pequeño decible menor al que había estado empleando, pero para Haruka fue más claro que cualquier otro sonido dentro del establecimiento.

No pudo dejar escapar el pequeño suspiro que se acumulo en su cuerpo, era verdad, habían pasado cinco años, seis meses y dos semanas desde la ultima noche en la que había estado cerca de Michiru –Si, es verdad… cinco años… vaya, es realmente sorprendente verte-

-Lo mismo digo-Sonrió una vez más contagiando a Haruka quien le devolvió el gesto

-¿Qué te paso?-Pregunto señalando la barbilla de la rubia, Haruka cubrió instintivamente el área señalada

-Ah… bueno-

-Aquí tienen-La mesera llego con la orden y la coloco frente a cada chica –Si necesitas alguna otra cosa más no dude en pedirla-Dijo dirigiéndose específicamente a la rubia quien no percibió el coqueteo, su mente estaba concentrada únicamente en contemplar a su acompañante quien en ese momento removía el contenido de su taza, sujetando con dos dedos la pequeña cuchara que daba vueltas, sus impecables uñas pintadas de un rosa claro, su pequeña y blanca mano, como la de las muñecas de porcelana o una escultura de mármol, decorando su muñeca un brazalete delgado que se ajustaba celosamente a la suave piel de Michiru.

Al no encontrar la contestación deseada por parte de Haruka la chica se retiro enviándole una mirada fría a la violinista, esta sonrió al percatarse del enojo por parte de la joven pero siguió como si nada hubiera pasado -¿Y bien?-Pregunto Michiru mirando a la rubia a los ojos.

-Bueno, el la menor de una serie de cicatrices-Dijo en tono desinteresado

-Me la gane en Bogota, hay que aprender a preguntar sin tanta delicadeza-

-Lo dices como si nada-

-Es que no fue nada… me costaba algo de trabajo sentir…- La canción interpretada llego a su fin ganándose con ello algunos aplausos de los presentes

-No me percataba de las heridas o del dolor, fueron años… vacíos-La mirada de Haruka se quedo clavada en alguna parte del escenario, como si se hubiera ido del lugar y solo hubiese quedado su cuerpo.

-Espere tu llamada-Dijo de la nada Haruka volvió la mirada a Michiru quien bebía el contenido de su taza

-Yo lo siento pero…-

-El agente Manson me explico todo, me alegra haberte ayudado aunque sea un poco-

-Me ayudaste más de lo que imaginas-

Silencio, las palabras parecían tan vacías en esa mesa, el ambiente que algunos habrían encontrado romántico y místico, era simplemente frió y muy incomodo, muchas noches Haruka había soñado con volverla a ver y había recreado un sin fin de discursos diferentes, un millón de declaraciones de amor, con el tiempo todos esos sueño se habían transformado en esperanzas que ahora presentes se desmoronaban ante la indiferencia y la tensión que entre ellas se palpaba, ya muy poca bebida quedaba en su taza, y no encontraba un punto, una palabra con la cual comenzar.

Había un atisbo de temor que le impedía sacar a la luz sus deseos, ignoraba lo que cruzaba en la mente de la mujer frente a ella, antes podía asegurar que sabía cuales eran los pensamientos de Michiru, conocía todo lo que debía conocer de una persona, claro a excepción de sus ilegibles sentimientos a los que nunca fue capaz de descifrar, pero ya los años habían pasado, y la mujer frente a ella se trataba de una desconocida con el rostro de una sombra de su pasado.

Había perdido tres años de su vida en la búsqueda de una venganza, había sido un fantasma con decena de nombres y alias, una sombra con curiosidad que seguía las huellas de dos hombres, una demente que se obsesionaba con esos rostros, una endemoniada que golpeo, pago y robo hasta dar con lo que deseaba, tres años en los que la ultima persona que la había llamado por su nombre estaba frente a ella y ni siquiera la reconocía del todo.

Había pasado los siguientes dos años recuperando a su familia, amigos pero sobre todo, quería recuperarse a si misma, y aun estaba en la labor, muchas noches despertaba gritando y bañada en sudor, había mañanas en las que no podía reconocerse al espejo, y esa había sido la principal razón de no buscarla, aun no estaba lista y en esos momentos confirmaba su teoría, tal vez, ya no había espacio en la vida de Michiru para ella, pues, la verdad es que ya no había mucho espacio en ninguna parte para ella.

-Escuche tu disco-Dijo Haruka para romper el hielo llamando así la atención de Michiru quien regreso el rostro a su interlocutora, se acomodo el cabello detrás de la oreja y la miro mientras sujetaba la taza por el asa para llevarla a sus labios

-¿Te gusto?-Pregunto antes de que la cerámica tocara sus labios

-Me sorprendió-Aclaro Haruka –No imagine nunca escuchar esa pieza tocada por ti, sobre todo por que solo la escuchaste una vez-

-Entonces puedo suponer que no la eche a perder-

-Todo lo contrarío… para mi fue tan sublime cada vez que la escuchaba-

-El crédito es tuyo, tú la compusiste-

-Tú la interpretaste-

-Cualquiera pudo haberlo hecho es una exquisita pieza-

-Nadie lo hubiera hecho como tú-

-Gracias-Sonrió depositando la taza sobre el pequeño plato, el sonido hueco le indico a Haruka que la bebida dentro del recipiente se había agotado, miro su propia bebida lo mismo había ocurrido

-Tengo un compromiso-Comento Michiru, Haruka aun miraba el fondo manchado de su taza, levanto la vista y busco a los alrededores a su mesera, la chica le miro con cierto enfado y Haruka le sonrió, ante los ojos de la chica esa era la sonrisa más sensual que había recibido, pero para Michiru, esa era una de las sonrisas más tristes que había visto esbozar a la chica.

-¿Desea algo más?-Pregunto con alegría la joven

-Solo la cuenta por favor-Haruka no dejaba de sonreír, tal vez tratando con ello afrontar su desilusión ante ese encuentro, la mesera levanto sus tazas ya vacías dejándola mesa vacía.

Los músicos no dejaban su labor armonizando el lugar, Haruka agradecía que esos silencios fueran llenados con aquellas notas, se le hacia doloroso aquello, antes no paraban de charlar a pesar de haberse visto horas antes, y ahora que había tanto que contar, cinco años de anécdotas, de vivencias, de ideas planteadas, de sueños extintos, de lagrimas secas, no había palabras fluidas solo las pocas estancadas por la gracia de la cortesía.

Miro la ventana a su costado aun en el reflejo podía contemplarla, esa imagen un tanto menos nítida que la real le provocaba menos temor tal vez fuese a causa de ser solo un reflejo de la verdadera, que no respondería ante sus palabras, no tendría nada que reclamar ni nada que entregar, igual que ella, el reflejo fue interrumpido por el de la mesera que parecía contenta de haberse percatado de lo distante que ambas eran.

Haruka miro la pequeña nota con algunos garabatos en ella, la tomo para examinarla más de cerca, busco en su bolsillo la billetera, y percibió que Michiru parecía hacer lo mismo.

-Yo invito-Dijo Michiru

-No es necesario-Dijo Haruka rebuscando sacando la billetera

-No pasa nada, tu invitaras la siguiente ocasión -Dijo Michiru sonriendo pero esta vez Haruka no respondió al gesto

-No creo, que haya otra ocasión-Aseguro la rubia con seriedad depositando la paga en la mesa.

Michiru se quedo congelada con las manos dentro de su bolso, siguió con la mirada como Haruka se ponía de pie y levantaba la bolsa donde tenía los regalos para su familia, la imito e hizo lo propio para salir del establecimiento, Haruka le ayudo a ponerse el abrigo, y hubiera deseado que no lo hiciera, pues ese maldito aroma a sándalo la rodeo por completo dejándola aun más sensible, caminaron sin ser vistas fuera del lugar, atravesaron la puerta y un elido aire las recibió, el semblante serio de Haruka no cambió, mientras caminaron por la desértica calle seguidas aun por la música del local.

-Me iré del país en un par de días-Dijo Haruka siguiendo su camino llamando así la atención de Michiru que había clavado su mirada en el pavimento –Iré a Noruega y luego a Escocia con la familia-No supo por que le informaba de su intinerario a Michiru, pero quería darle una excusa por la cual había negado su invitación a un encuentro en el futuro por que no podría confesarle lo doloroso que le resultaría verle una vez más, siguieron caminando, la música se había extinguido y una ligera lluvia se situó sobre ellas.

-¿A dónde te diriges?-Pregunto Michiru que como arte de magia sacaba un pequeño paraguas que abrió y coloco sobre ellas,

Un leve golpeteo se escucho mientras proseguían su camino.

-Voy al subterráneo, mi hotel esta a dos estaciones-

-Lo supuse- Habían llegado a la calle principal –Yo iré en taxi-le informo haciendo la parada a uno que ya se acercaba, la lluvia comenzó a arreciar, el vehiculo se detuvo frente a ellas, Haruka se inclino y abrió la puerta, al enderezarse Michiru le entrego su paraguas.

–Puedes conservarla, Noruega es más frió y lluvioso que Londres sobre todo en esta época, te será de utilidad-Sonrió y entro al vehiculo, estaba ya en el interior cuando escucho un golpe sobre su cabeza.

Lo que había provocado el sonido había sido la mano de Haruka quien se había apoyado para inclinarse hacia Michiru.

-Tengo una carrera de exhibición pasado mañana no se, si no tienes compromisos me encantaría que…-

-Lo siento-Interrumpió Michiru –No creo que sea buena idea Haruka-

-Bueno… yo, entiendo-Haruka se alejo, sujeto con excesiva fuerza el pequeño paraguas en su mano y la bolsa con los obsequios, cerro la puerta miro a Michiru a través del mojado vidrio despidiéndose e imito el gesto.

El taxi avanzo por la calle y Haruka se quedo ahí de pie, un doliente frió le entumeció el cuerpo, el golpeteo sobre su cabeza se hacia cada vez más fuerte ensordecedor, el agua salpicaba sus pies y la gente caminaba con prisa sobre la banqueta evitando el salpicar de los autos al pasar, miro una vez más el taxi seguía en un recorrido recto a varios metros de su trayectoria inicial, pronto lo perdería de vista y sería para siempre.

Que no había valido nada el tiempo compartido, el perdido y el sacrificio, tal vez su tempo jamás existió y solo se engaño, ella había sido un escape a todo ese dolor en el que se había sumergido, la había renovado y ayudado a madurar, tal vez solo había aparecido en su vida para volverse un lindo recuerdo, una guía espiritual…

-Aun así-Dijo en voz alta al tiempo que soltaba el paraguas y la bolsa, escucho el cristal del espejo quebrase ante el impacto pero no le importo…

Un paso siguió al otro, y otro al siguiente, hasta que comenzó una carrera a recuperar su tiempo ese era su momento, no importaba si solo duraba un minito, era ahora antes de que su cuerpo le traicionara y se negara a obedecerle para evitar el daño.

Corrió lo más rápido que pudo, trastabillo un par de veces y callo en otra, se repuso y continuo, el agua la empapo y le dificultaba la visibilidad, se estrello contra algunos autos, el taxi se alejaba con velocidad y no podía darle alcance.

-Diablos-Grito al caerse

Golpeo el asfalto con el puño y se puso en pie de nuevo, apretaba su mandíbula, sentía dolor en sus piernas que se negaban a la tortura, pero la adrenalina las hacia trabajar a su máximo, su corazón latía con ferocidad, como si fuera la primera vez que latía en ese cuerpo, su pecho se inflamaba ante todo el aire que la rubia inhalaba, preparando a su garganta para el tremendo esfuerzo que tenía que dar…

-¡Michiru!-Grito con todo lo que pudo, cada célula de su cuerpo se concentro en esas siete letras -¡Michiru!- grito una vez más siguiendo con su carrera, temblaba y no podía evitarlo sintió calidez en su rostro, estaba llorando no podía dejarla ir en ese momento, ella era la pieza que le hacia falta en su vida, por eso se sentía tan vacía.

Increíblemente el auto se detuvo ante la furia de los demás conductores, Haruka no disminuyo su marcha, esquivo aquí y aya, hasta llegar a su objetivo, llamo a la ventana de pasajeros, Michiru bajo el cristal.

-¡Haruka!... ¿que ocurre?-

-Michiru-Haruka aun no recuperaba el aliento pero no espero a que la voz le volviera del todo, sentía que el tiempo se le agotaba –Lo siento…yo, lamento, tanto… no haber llamado-Haruka coloco ambas manos sobre el cristal, pues temía que Michiru o el conductor intentaran subirlo

-Haruka eso…-Trato de interrumpir Michiru

-Yo, tuve miedo, no quise irme esa noche… pero-Haruka se paso la mano sobre el cabello que le escurría frente a la cara, tomo una bocanada y siguió –Tenía miedo de todo… de ti, me perdí cinco años y solo hoy me reencontré, tu me encontraste Michiru-

-Haruka, ya es tarde para disculpas-

-No no lo es, que no entiendes, este es el momento, el único en toda mi maldita vida-

-Yo ya lo he olvidado-

-Yo pensé que también lo había hecho, pero no es verdad… Michiru yo…-

-Haruka en verdad no es necesario que…-Michiru intentaba silenciar a Haruka, coloco sus manos sobre las de la rubia

-Yo te amaba…-Dijo Michiru se paralizo y soltó a la rubia, con lentitud volvió su postura y miro al frente – Y…aun, aun lo hago, Michiru, no quiero que pasen otro cinco años y vuelva a verte para tratarte como una extraña, no quiero seguir viajando de un lugar a otro solo por que no puedo estar en un lugar en el que no estés tu, quiero oírte tocar mi composición, quiero escribirte miles de canciones y que solo tu las escuches, quiero estar en tu vida como antes, aunque sea ser tu amiga, no quiero perderte… otra vez…-

-Haruka… ya es tarde, cinco años tarde- Michiru solo miro de soslayo a la rubia que con lentitud soltó la ventanilla y se incorporo, miro como el cristal subía y le impedía ver a Michiru por el agua que rápidamente lo cubrió.

-Continué por favor-Pidió Michiru al conductor el hombre la miro por el espejo retrovisor, percibió las lágrimas acumuladas en sus ojos, Haruka seguía de pie con la vista clavada en lo poco que podía preciar de Michiru

-¿Esta segura?-

-Solo conduzca-Dijo con voz rota, el hombre arranco el vehiculo dejando atrás a Haruka quien se ganaba el pitido de claxon de los automovilistas de la calle, la rubia clavo su vista al espacio vació en el que un momento antes había estado Michiru.

Suspiro viendo su propio bao escaparse de su cuerpo, giro el rostro y rebusco entre la docena de autos en la calle en el que Michiru se alejaba lo encontró dando la vuelta en una intersección, parpadeo sintiendo que el frió ya comenzaba a hacer mella en su cuerpo, no se había percatado del frió que tenía o del dolor de sus palmas y rodillas que se habían raspado al caer, suspiro una vez más, comenzó a caminar el camino que había recorrido para llegar ahí, tal vez caminaría hasta llegar a su hotel, o se hospedaría en el primero que encontrara o quizás…

-¡Haruka!- si hubiera volteado más rápido se hubiera roto el cuello, busco de donde provenía el llamado y no tardo en encontrar su origen entre los autos corriendo en su dirección venia Michiru, quizás estuviera alucinando, pero no le importo y corrió hacia ella.

Escuchaban las quejas de los conductores mientras corrían entre el pequeño espacio que quedaba entre auto y auto, cuando ya estaban a pocos metros Michiru bajo la velocidad y Haruka le imito.

-¡Espere un año!-Dijo deteniéndose poniendo distancia entre ellas –Aunque todos me dijeron que no llamarías por que no debías hacerlo, ¡yo espere!, no se por que pero lo hice, deje todo lo demás y entonces supe que no volverías-

-Lo siento-

-¡No digas que lo sientes!-Le grito la chica alzando los brazos dejándolos caer a sus costados con fuerza –Por que si lo dices-Su voz bajo y respiro con prisa –Es como si te arrepintieras de todo… de mi, y yo, no lo lamento, no lamento haberte esperado todo ese año, no lamento haber llorado todo este tiempo, no lamento haberte compuesto todas esas canciones ni haber dibujado tu rostro en cada cuadro… madure a tu lado, aprendía a soñar y a ver la realidad a quererme a mi primero para querer a los demás pero la persona a la que quería querer desapareció yo también tenía miedo, yo también me enamore de ti y no sabía que hacer no sabía que sentías por mi no sabía que dirían los demás y cuando decidí que quería amarte desapareciste y cuando te encontré no eras tu, no era la misma Haruka… - Guardo silencio respirando con rapidez Haruka la miraba en espera -No se quien eres y tengo miedo-

-Yo también tengo miedo-Le dijo Haruka caminando a ella –Y tampoco se quien soy, y quien eres tu, ya no somos las mismas- Quedo frente a Michiru quien miraba el pavimento un auto paso a su lado y las salpico, Haruka coloco su brazo obstaculizando la trayectoria del agua que amenazaba con caer en el rostro de la violinista –Quiero conocerte otra vez- Le dijo Haruka

-Yo también-Respondió Michiru levantando el rostro -Quiero oler el sándalo de tu ropa en la mía, quiero tocar tus canciones y tu las mías-Se abrazo a Haruka escondiendo su rostro en su pecho, sentía el calor que esta desprendía a causa del agua que la había empapado

-Quiero retratarte en persona y no solo en mis sueños, quiero que te quedes, que esta vez no te vayas-

-Yo quiero quedarme-Haruka tomo el rostro de Michiru entre sus manos –Eres aun más hermosa de lo que recordaba

-Tu igual, usas el cabello más largo que antes-

-Lo dejare crecer tanto como quieras-Michiru agito la cabeza en signo de negación

-Ahora solo quiero esto-Acorto la distancia entre ellas impulsándose en un brinquillo

Haruka recibió el beso un tanto asombrada y con una sonrisa en los labios, la rodeo por la cintura afianzándola a su cuerpo, no la soltaría ambas lo sabían y deseaban que así fuera el resto de sus días, se habían dado cuanta que a veces no es suficiente solo amar, a veces se necesitaba tener valor y determinación, habían tenido que pasar cinco años para aprender eso, pero al final ambas hubieran esperado aun más tiempo, aun más años para poder vivir ese momento, todo el dolor, toda la desesperación habían valido la pena.

Y volverían a pasar por todo con tal de llegar a ese encuentro, a ese beso, a ese final.


Wow acabe no pensé que acabaría en un día el ultimo capitulo pero lo hice, tal vez les haya parecido algo extraño y de jalón pero desde el principio así lo tenía planeado, a las dos les ocurrieron un sin fin de cosas en esos cinco años pero eso ya es otra historia, literalmente otra historia no prometo escribirla muy pronto pues ya comencé con la siguiente que espero este publicándose para principios de febrero, me voy a tomar todo enero para escribir lo más que pueda y poder entregarle capítulos más largos como ustedes e merecen, fu realmente hermoso compartir este tiempo con ustedes, todos sus comentarios me inspiraron como no tienen idea quiero agradecerles a todos y todas.

Limc0712

Tutivale hey me encanta tu fic ciudad del vicio esta de pelos

Harukais

Milena9

Zodafalcon

Haruko hinako

Cazanova95

Jade-mest

Sailorfan

Maritzadetenoh

Aryam-tenou-86

Dragon hearth

Serenalucy

Whitewarrior70

Shanebilasi

Y a todos no puedo poner a todos, bueno si puedo pero ya me están corriendo mis hermanos, espero y les haya gustado este final, no puedo hacer otro por que no concibo otro, pero espero q lo disfruten, por el momento me despido y nos volveremos a ver en febrero un beso un abrazo y feliz año nuevo y el cahito q queda de navidad jaja…

Atte Momoyo (así me dicen mis cuates)