Autor Original: Dudette Mal
ID: 4662484
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I.
Sus días pasaban en la librería. O en la sala de estar. O como fuese que se llamase esa habitación repleta de estanterías y libros. Era frustrante. No encontró nada en absoluto. Giró al página en la que estaba – otra vez nada. Ni siquiera había encontrado una sola referencia. Eral simplemente frustrante.
La puerta se abrió. No alzó la mirada. La silla frente a él se apartó y puso algo sobre la mesa. Echó un vistazo hacia arriba para ver a Yogi mirando la pila de libros. Entonces Yogi le sonrió juguetonamente y le quitó el libro que estaba leyendo.
Gareki entrecerró los ojos, cuestionándole "Te perdiste el almuerzo" puso un plato que trajo con él enfrente de Gareki "Te echamos de menos" "Lo siento. Gracias" empezó a comer.
"¿Qué estas buscado, de todas formas?" "La ciudad de la que me hablaste…" "Pensaba…" examinó los títulos "No creo que encuentres nada en esos" "¿Oh?" Yogi asintió, sonriendo "No digo que los haya leído todos pero, si lo recuerdo bien…" le dio la vuelta a la mesa y fue hacia el estante tras él. Gareki escuchó cómo un libro era sacado de la estantería y dejó de comer. Yogi se giró con el libro y lo colocó sobre la mesa. Se inclinó, Gareki podía sentir su aliento haciéndole cosquillas en el cuello. Yogi ojeó el libro un poco más. Y se detuvo "Aquí está" "Gracias" murmuró Gareki, empezando a leer y esperando que el ligero rubor adornando sus mejillas no fuese demasiado obvio.
II.
Hubo más de esos toques persistentes entre ellos. Prometiendo más. Prometiendo todo y nada en absoluto.
Y entonces, ahí estaba su estudio sobre esa ciudad. Emocionante y aterrador. Increíble y ahora, oh, tan hermosamente normal.
Se sentó en el sofá, dibujando. Había necesitado un descanso, de todos modos, y no le importaba más el esconderlo o hacerlo abiertamente, o eso suponía al menos. Todos sabían sobre eso, de todos modos. Yogi se sentó frente a él con su sonrisa siempre presente en los labios. Mirándole. Observándole.
De repente, Yogi saltó sobre él. El lápiz de Gareki pasó rozando la imagen. Destruyéndola total y completamente. Gruñó. Yogi se rio "Lo siento" le acarició el pelo juguetonamente y entonces reajustó las gafas de Gareki "Te veías tan serio" "No todos pueden verse como un idiota" Aun así no se apartó de Gareki, y todavía estaba a medio camino de tumbarse sobre él "¡Eres tan cruel~!" dijo Yogi, ni siquiera sonando ofendido.
Esta cómoda incomodidad le inquietaba. A pesar de que se había acostumbrado a que Yogi estuviese cerca de él, invadiendo su espacio personal de vez en cuando, esto era suficiente. Se sonrojó con fuerza. Yogi parpadeó "¡Waaa~! ¡Eres tan mono!" "No lo –" el sonido de algo estrellándose contra él suelo pudo escucharse. Gareki estaba revolviéndose, pareciendo que estaba siendo probado malamente. Se encontró a si mismo tirado en el suelo, sus rostros solamente separados por unos pocos centímetros de distancia. Y Gareki sintió sus mejillas colorearse más aun de color rojo.
Se miraron.
"Lo sie–" empezó Yogi e intentó poner algo más de espacio entre sus rostros.
Pero algo se quebró en Gareki.
Sus manos se encontraron en su cuello.
Tiró.
Y le besó.
La puerta se cerró de golpe.
Ruidosamente.
Gareki quería que la tierra lo tragara.
Yogi se limitó a sonreír.
