Hola a todos! Vaya, la verdad no esperaba que a muchos les gustara el primer capítulo. En fin, agradezco de corazón sus reviews y su apoyo. También agradezco a Thomas Astruc y compañía por tan genial serie y espero algun día otro cameo de estos dos. Y bueno, sin más qué decir… COMENZAMOS!

Capítulo 2.

Con sangre.

Chat Noir saltaba y corría por sobre Paris. La sensación de libertad, dejando atrás la perfecta mascara de Félix Agreste era el mayor placer de todos al terminar el día. La poca gente que lo veía lo saludaba y admiraba, no por salir en revistas, su fama o por su padre, sino por sus actos heroicos que había ejecutado junto con su bella dama de rojo y puntos negros. Esa noche podría ser más perfecta si ella estuviera con él dedicándole una de esas sonrisas que eran únicas y exclusivas para él.

Y fue que la vio. No había pensado que estaba tan cerca de la cafetería Dupain-Cheng, pero lo había hecho, quizás inconscientemente. Pero la vio. Bridgette estaba en su balcón viendo la hermosa vista de la ciudad con expresión melancólica.

Gruñó exasperado. Maldita fuera su consciencia. Se acercó y aprovechando su distracción se agazapó detrás de ella y con una sonrisa traviesa se acercó y la tomó de los hombros.

-¡Buuu!

-¡Kyaaa!- Chat Noir no se esperó la llave de judo que lo dejó en el suelo.- ¡¿Chat Noir?! ¿Q-Qué haces aquí?- se inclinó para ayudarlo a levantarse y Chat sintió que el karma lo había hecho pagar por lo que le hizo. Este se obligó a reír.

-Bueno, pasaba por el vecindario y te vi.- este se levantó de un ágil salto. Su orgullo no le hubiese permitido ser ayudado.- Parecías triste.- dijo apoyando su adolorida espalda en el barandal pero enmascarando su dolor con una sonrisa. Bridgette suspiró y volvió al barandal.

-No he tenido un buen día.

-Puedes contarme, soy un experto en esa clase de días.- Bridgette sonrió y comenzó con la clara confianza que siempre tenía en él como Ladybug.

-El chico que me gusta volvió a rechazar una invitación mía. Ni siquiera me dio oportunidad de decir que era para una película que sé que le gusta.

-¿En serio?

-Sí. Quería ir con él a verla, ya que en ella aparece su madre...- Chat la miró con grandes ojos. No se esperaba aquello.- Supe que la iban a dar en un festival de películas en el cine y quise darle los boletos, ya si no iba conmigo pues... al menos solo o con alguien más.

-¡Seguro que si lo vuelves a invitar aceptar los boletos!- Bridgette pasó por alto el repentino entusiasmo de Chat.

-Quizás lo vuelva a intentar mañana. Y si no... ¿no te interesarían a ti?- estuvo a punto de gritar que si los aceptaría aunque fuera con ella, pero se aclaró aparentando esa coqueta naturalidad felina.

-Miau, ¿me estás invitando?

-¿Yo? Ni en tus sueños.- Chat se pasó sus garras por su cabello.

-Seria genial ir con mi lady, pero te sugiero que lo invites. Quizás al final te lleves una sorpresa.- Bridgette sonrió y asintió.

-Gracias Chat. Aunque no creo que esté de humor. Después de lo que te dije se molestó porque alguien le metió una carta en la valija y después le robaron una pluma fuente. Debe estar furioso conmigo.

-¿Y por qué debería?

-Porque cree que fui yo. A veces soy algo... insistente. No me gusta rendirme.

-Ya...- Chat se mordió la lengua para no decir nada más.

-Pero yo nunca le dejaría una carta entre sus cosas. Sé cuánto le molestan esas cosas ni mucho menos tomar algo de él.

Chat torció la boca, al parecer Bridgette era mucho más considerada que cualquiera de sus admiradoras a excepción a lo que refiere a su espacio personal.

-Y en la salida Claudia Bourgeois me acusó con el director de robar la pluma.

-¿Qué?- eso no se lo esperaba, por eso ella había volteado al salón. Seguro Claudia volvió a acusarla.- Fue tan humillante, registraron mis cosas como si fuera una ladrona. Mi moral está por los suelos...

-Hey, tranquila. Mañana será otro día. Las cosas malas se esfuman tarde o temprano. Verás que todo se arregla.- Bridgette se sintió mejor y le dedicó su mejor sonrisa a ese gato que la animaba ahora como la simple Bridgette.

-¿Te gustaría unos bocadillos? Hoy tenemos unos choux de chocolate especiales con relleno de crema de coco.- Chat ahora parecía un felino hambriento.

-¡Miauncantado!- Bridgette se rió entre dientes al verlo prácticamente babear. Debía admitir que era lindo cuando se ponía como un gato.

Chat Noir regresó a su cuarto casi a medianoche, se lo había pasado bien y su estómago estaba lleno y contento. Suspiró a lo bajo.

-Transformación fuera.- Plagg voló alrededor al ser expulsado del anillo y fue directo hacia su amado cojín.

-Eres un desconsiderado. Usarme para tus escapadas nocturnas. No hay derecho.- Félix se dejó caer de espaldas a la cama sin reaccionar al reproche, solo se quedó mirando al techo.- ¿Pero qué te pasa? Pareces más cansado de lo habitual.

-Nada.- Plagg sonrió de lado.

-Ya veo. Estas pensando en esa chiquilla.

-Claro que no.- gruñó mintiendo miserablemente. La mirada de Plagg empezaba a incomodarle, así que se levantó revolviendo un poco su cabello.

-Voy a darme un baño para dormir. Y no se te ocurra poner tu queso en mi cama.

-Amargado.- Félix cerró la puerta sin desear ver la sonrisa burlona de Plagg que se hizo más amplia al ver a su portador tan contrariado con esa chica. Quizás un día pueda abrir esos ojos de una vez por todas.

No quería ir a la escuela. Definitivamente no deseaba ver a Bridgette Dupain-Cheng, pero como la mayoría de las cosas en su vida, no todo sale como debería ser. Así que al llegar a la escuela, inspeccionó el lugar buscando a Bridgette. No necesitó de mucho para encontrarla. La campana sonó y ella literalmente lo encontró al chocar con él y caer al suelo juntos.

-Ya con estas son dos veces…- murmuró llevando la cuenta de cuantas veces Bridgette lo tiraba al suelo.

-Auch... Lo siento yo...

-Fue mi culpa.- gruñó molesto. Obviamente era su culpa, ¿a quién se le ocurría esperar a la reina de los desastres en plena entrada?

-¡Félix!- se levantó y le ofreció la mano.- Oh, cielos, lo siento tanto.

-Fíjate por donde vas.

-¡Lo siento! ¡Lo siento de verdad!- repitió haciendo reverencias con su cabeza y Félix aceptó la mano que le ofrecía debido al dolor en su coxis.

-Ya para. No pasó nada de todas formas.- se sacudió el polvo de los pantalones con cierta desgana.

-Aun así quiero ofrecerte disculpas. Es que se me hizo tar... ¡LA CAMPANA! ¡Se nos hace tarde!- quiso volver a correr pero una mano sujetó su característico mechón de cabello deteniéndola en el acto.

-Alto ahí.- Bridgette se quedó quieta y se giró a ver a Félix cuando este le soltó. Félix de repente parecía muy incómodo, y su boca se movía como si estuviese degustando algo amargo y con la mirada en algún punto a su izquierda.- Yo quería decirte que... Siento lo de ayer.- soltó con un tono grave al no estar tan acostumbrado a disculparse.- No debí haber dicho lo que dije... Ni culparte. Tú... Tú nunca harías ese tipo de cosas. Lo siento.- le pareció una disculpa escueta pero al fijar su vista se quedó estático al verla temblar y con pequeñas lagrimas amenazando salir.- ¿Bridgette?

-L-Lo siento. Es que... me alegro que no creas que fui yo la que hizo todo eso…- sorbió como niña pequeña y Félix sacó un pañuelo para limpiarle la nariz. Su lado Chat Noir quiso reírse cuando sonó algo similar a una corneta.

-Ya está. Y no llores o pensaran que te hice algo malo. Por cierto... ¿aun tienes esos boletos?- Bridgette asintió con rapidez.- Pues... ¿para qué día son? Podré hacer un hueco en mi agenda.

-Félix... quizás estés medio dormido para decirme esto pero gracias...- dijo aún con lágrimas en los ojos, extasiada de felicidad con teléfono en mano.

-Espera, ¿lo estás grabando?

-Para que no digas después de que me lo he inventado.

-Bridgette...- Félix deseo romperle el teléfono pero Bridgette se alejó de él dando de saltos de felicidad que le recordó a una de las hadas de Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Ese sería un laaaaaaargo día…

Las clases avanzaron de forma normal, y a mitad del periodo, Bridgette soltó un suspiro al salir del salón, y Aly y Allegra le miraron curiosas.

-Oye, Brid, ¿qué tienes?- preguntó Aly.- Parece como si Félix te hubiese dado los buenos días.- Allegra rodó los ojos.

-Aly, por favor.

-¿Qué? En serio parece en la luna.- Bridgette vio a sus amigas y sonrió.

-Bueno, lo que pasa es que...- Félix, Allan y Claude estaban lejos del grupo pero los chillidos de las amigas de Bridgette se escucharon por toda la escuela.

-¿Y a esas que les pasa?- preguntó Claude asustado por tremendos gritos y Félix bajó los hombros.

-Solo hazte a la idea que está demostrado que el hombre nunca entenderá la mente femenina.- Allan se rió y Claude aguantó la risa.

-Oh, vaya. Félix Agreste hizo un chiste.- Félix rodó los ojos pero miró al grupo de chicas que abrazaban a Bridgette.

-¡No lo puedo creer!- exclamó Allegra.- Brid, no sabes lo feliz que estamos por ti.

-Gracias chicas, solo espero que al final no se arrepienta.

-/!Si lo hace lo matamos!/- exclamaron en un tono gutural causando un escalofrío a Bridgette que estuvo segura ver llamas detrás de ella, pero luego rió.

-Vamos chicas, no digan eso. Después de lo de ayer...

-Lo de ayer fue desagradable.- dijo Allegra mientras caminaban a los casilleros a recoger material para la siguiente clase como todos. Aly asintió.

-Es cierto, yo estaría histérica de saber que alguien vio entre mis cosas.

-No creo que nadie quiera ver tus revistas de chismes.- le picó Allegra ganándose una mirada furibunda de Aly.

-Félix debió sentir violada su intimidad.- dijo Bridgette al tomar un libro de su casillero.- Félix detesta que se metan con sus cosas. Cualquiera se sentiría horrible si un desconocido hurga entre tus cosas y te quita algo que puede ser importante o con valor sentimental.

-Tienes razón.- asintió Allegra.- Solo esperemos que no se vuelva a repetir.

Un chillido inhumano vino del otro lado de los casilleros y Claudia apareció con un exagerado paso de ballet loca de felicidad con una carta en su mano.

-¡Félix mi amor!- se lanzó al rubio que apenas entraba con Claude y Allan y no pudo esquivarla a tiempo. Bridgette deseó lanzarla muy lejos de Félix al verla restregarse a él.- Cariño, eres todo un romántico. Ya he recibido tu carta.

-¿Pero de que rayos hablas?- dijo intentando quitársela de encima pero los brazos de Claudia se cerraron como boas constrictoras arrebatándole el aire.

-Pues de tu preciosa carta de amor, tontito.- dijo agitando una hoja de papel con un sobre negro.

-Eso no es mío...- logró decir cuando al fin pudo escapar con sus costillas adoloridas.

-¡Claro que sí! Escucha... Mi amada Claudia, ya no puedo aparentar más. Tras este duro exterior vive un alma anhelante que desea tu amor como un loco. Mi amorcito, mi bella doncella de voz de ángeles. Solo pienso en estrecharte entre mis brazos para saciarme de tus besos de día y de noche. Tu amado por siempre, tu Felichoo.

Todos los presentes, a excepción de Selina, tenían cara de asco. Nadie creería tremenda mentira y por supuesto Claude y Kim fueron quienes rompieron en carcajadas.

-¡Dios... esto es hilarante!

-¡Ni de broma Agreste escribiría algo tan empalagoso!- Claudia los miró indignada.

-Félix, diles a estos plebeyos que me escribiste esta carta.

-Por última vez yo no escribí eso. Seguro te han jugado una broma.

-¡Imposible! ¡Incluso tiene tu colonia!- se pegó la carta en el rostro y aspiró su aroma.- No hay duda que es tuya.

-Primero muerto...- masculló con hastío.

Rose que no dejaba de ver la escena, de repente miró curiosa a Claudia.

-Claudia, tienes algo rojo en la mejilla.- dijo señalando la parte afectada en su propia mejilla y fue que todos lo notaron

-¿De qué hablas? Selina, el espejo.- su fiel lacaya le dio el espejo y vio con horror una mancha roja e hinchada en su rostro.

-¡¿Qué es esto?!- sus manos pasaron por la mancha, ardía y escocía demasiado. Y todos vieron como esa mancha no solo empezaba a hacerse más grande, sino que la punta de su nariz y sus dedos también empezaban a picarle. Claudia soltó la carta rascándose sin parar, desesperada ante la mirada atónita de todos soltando de gritos...

La señorita Mendeleiev dejó caer su libro con fuerza al escritorio, apoyando su peso en la mano en el escritorio.

-Esto que ha pasado no es una broma. La señorita Bourgeois sufrió de una horrible erupción en el rostro y manos por culpa de algo que tenía esa carta. Si alguien sabe quién pudo ser que lo diga ahora.- todo mundo estaba mirándose, estaban seguros al menos que nadie del salón pudo haber hecho eso, aunque Claudia se lo mereciera.

-¿Quién crees tú quien fue?- susurró Bridgette a Aly que negó con la cabeza.- No lo sé. Pero hay muchos que detestan a Claudia en la escuela que sería difícil saber.

Una mano al frente se alzó enfrente del grupo.

-Yo sé quién fue. Fue Dupain-Cheng.- acusó Selina con el dedo.

-¡¿Qué?!- Bridgette se levantó de su lugar indignada.- Eso es mentira. ¿Por qué habría yo de hacerlo?

-Porque Claudia rompió tu patética carta de amor el otro día.

-¿Cuantas veces tendré que repetirlo? ¡Esa carta no era mía!

-¡Suficiente!- gritó la maestra golpeando con la palma el escritorio.- Señorita Dupain-Cheng, acompáñeme un momento.

-¡Eso no es justo!- exclamó Claude y Aly ya sacaba su teléfono.

-Esto es un abuso. No tienen pruebas contra Brid.

-Profesora.- se levantó Félix con esa parsimonia aprendida de su padre.- Le puedo decir que ella no pudo ser. Llegamos al mismo tiempo a la escuela y ella no tuvo tiempo para hacer de lo que se le acusa.

-Tomaré en cuenta su opinión. Vamos.- aun así Bridgette salió del salón, no sin antes dedicarle a Félix una leve sonrisa de resignación como agradecimiento. Allegra se levantó furiosa de su lugar apoyando sus manos en la mesa de laboratorio.

-Juro que si castigan a Bridgette te romperé esa narizota que tienes, Selina.- Selina ahogó una exclamación indignada y giró su cabeza con desdén, pero era obvio que por cómo se movía en su asiento y agarraba su nariz, temía por su integridad física.

En la hora del receso Bridgette estaba de nuevo con sus amigos comiendo un pedazo de quiche gustosa después de relatar lo acontecido en la sala del director.

-¿Entonces Claudia también te acusó?- preguntó Aly- Es oficial, ella y Selina son unas víboras.

-Aunque no tengo ni idea como pudieron entender a Claudia.- dijo Claude con una sonrisa de lado.- Tenia los labios tan inflados que daba miedo.- Allan rió entre dientes.

-Eso es cierto. Eran como globos a punto de explotar entre sangre y pus.

-Estamos comiendo.- les recordó Félix con cierto asco y Bridgette aguantó la risa.

-Como sea gracias a tu confesión y a que la maestra intervino no me castigaron Félix. Toma. Te lo regalo como muestra de mi eterna gratitud.

Félix se giró de forma perezosa pero al ver otro pedazo de quiché que le tendía Bridgette se puso un poco tieso. Pudo ver el huevo, tocino, queso y brócoli en este. Tragó ante el delicioso aperitivo intentando que su lado Chat Noir no se abalanzara con los dientes adelante por él. Se aclaró la garganta y se acomodó el cuello de su camisa.

-Bueno... ya he comido pero igualmente agradezco mucho tu ofrecimiento.- estiró la mano con todo su autocontrol para que no le temblara. Y una mano ajena tomó su quiché. ¡SU QUICHÉ!

-Pues si ya has comido bien puedes dársela a otro.- sonrió Claude, y apenas iba a darle la mordida cuando en un movimiento digno de Chat Noir le arrebató el quiché de la mano y con la otra mano le metió en la boca un pastelito de chocolate que el castaño se había comprado antes.

-¿Y permitir que te saltes tu postre? No, no soy tan desconsiderado...- Claude logró quitárselo de encima después de tragar el pastelito y los ambos se enzarzaron en una disputa en la que Félix con gran placer se comió en su cara el delicioso quiché. Sin darse cuenta que no muy lejos la cámara de fotos tomaba cada toma…

Las clases volvieron a iniciar y Bridgette estaba aprovechando la hora de estudio para dibujar, mirando de reojo a Félix que parecía el único que se tomaba en serio la hora de estudio donde el profesor siempre los dejaba solos. Ella sonrió dulcemente ante como Félix se había peleado con Claude antes. Obviamente no le gustaban las peleas y mucho menos entre sus amigos. Y mientras reñía a Claude de ser un glotón y terminar por ceder su último pedazo de quiché al mimo. Félix se había comido su pedazo con cierta calma que quizás se tomaba el tiempo para saborearlo. Félix podía ser lo más frio posible, pero estaba segura que por dentro era muy diferente. Su sonrisa creció más.

-Brid... ¡Bridgette!- Allegra la sacó de su ensoñación y Bridgette sonrió apenada.

-L-Lo siento. Estaba...

-Lo sé. Perdiéndote en la espalda de Félix.- Bridgette se rascó tras la cabeza apenada.- Como sea te recuerdo que debes recoger las formas de estudio en la sala de delegados.

-Oh, lo había olvidado. Ya voy a por ello.

Bridgette se levantó y bajó los pocos escalones. Miró de reojo a Selina, que veía hacia la ventana con aire melancólico. Hubiera sentido pena por ella, pero Selina no dudaría en lanzarla a los leones en cualquier momento. Así que salió lista para ir a por esos papeles. Iba tan distraída, pensando en cómo sería Félix cuando fuesen marido y mujer que el sonido de algo parecido a un tintineo no llamó su atención hasta que fue demasiado tarde. Sus pies pisaron algo que la hizo resbalar muy cerca de las escaleras. Y la suerte de la mariquita y sus reflejos ayudaron cuando Sam subía en esos momentos y este dejó caer sus libros para atraparla al tiempo que ella lograba frenar un poco la caída sujetándose del barandal.

-¡Bridgette! ¿Estás bien?

-S-Sí. Gracias Sam, no sé qué habría pasado si tu no hubieses estado.

-Olvida eso, ¿qué ocurrió?

-No lo sé, creo que pisé algo...- y ambos lo escucharon. El sonido de algo caer en las escaleras. Unos cuantos pequeños balines de metal cayeron escaleras abajo. Sam se agachó y tomó uno.

-¿Son tuyos?

-No. La verdad ni siquiera los vi.- Sam subió y miró a todas partes. Los salones estaban cerrados o eso le parecía. No creia que alguien los hubiese puesto a posta pero...

-¿No viste a nadie por aquí?

-No, solo a ti. Recojamos esto o podría haber un accidente.- recogieron todos los balines con extremo cuidado.

-¿Quién pudo haber hecho eso?

-Debió haber sido por accidente. Mira dónde están. Nadie en su sano juicio los dejaría a propósito.- Sam no pareció convencido, así que acompañó a Bridgette a la sala de delegados al ser él uno, sin darse cuenta que una de las puertas de los salones se abría y una figura salía viendo hacia donde se fue Bridgette, chasqueando los dientes con absoluto fastidio.

Bridgette no mencionó el incidente cuando regresó ni cuando terminaron las clases, había sido un simple descuido de alguien que de seguro no se dio cuenta o sino los balines no hubiesen estado allí. Tarareaba una canción mientras llenaba varios vasos de zumo de frutas y limonada como un encargo de parte de los chicos de esgrima. Otra oportunidad perfecta para ver a Félix. Y mientras tarareaba Tikki aprovechó para asomarse tras estar sola.

-¿Estas bien Bridgette?

-Estoy bien Tikki. ¿Estas preocupada por lo que pasó?- la kwami asintió enterneciendo a su portadora.

-Pienso que fue demasiada coincidencia.

-¿Qué quieres decir?

-Primero lo de Claudia y ahora esto. Creo que tiene que ver con lo pasado con Félix.

-Tikki, creo que estás siendo paranoica. Pero me mantendré alerta por si acaso.

-Eso me mantendría más tranquila.- Bridgette acarició la cabeza de su kwami y después fue a la escuela con las bebidas listas en varios portavasos que llevaba en bolsa.

Al llegar a la escuela, el grupo estaba viendo el último encuentro. Supo de inmediato quienes eran tras esas máscaras, Félix, con su porte elegante atacando ferozmente, y Kagami, la chica de traje rojo que intentaba hacer barrer el suelo con él. Agradecía que no estuviesen peleado de la misma forma que cuando se conocieron por primera vez, pero sentía tanta incomodidad al ver a Kagami tan cerca de Félix que rechinaba los dientes. Al final, se enfrentaron en un último choque de espadas sin dejar retroceder al otro y en un último empuje se separaron. El profesor D'Argentcourt dio por finalizado el combate.

-¡Magnifico como siempre! La clase ha terminado. Pueden irse a casa.

Félix y Kagami se quitaron los cascos y Félix le dedicó una sonrisa a Kagami que molestó y entristeció a Bridgette. Cuando Félix la vio, borró su sonrisa. Ella le saludó intentando no verse desanimada y fue que los chicos de la clase comenzaron a acercarse a ella para tomar y pagar por los zumos. Kagami se acercó con Félix, muy cerca para gusto de Bridgette.

-Hola. Bridgette, ¿no es verdad? ¿Te dedicas a vender bebidas?

-Hola, a-algo así. Es que vivo en la cafetería de enfrente y es cosa del negocio familiar.

-Me alegro saberlo. Podría pedirte para la próxima clase algo como todos.

-Cuando quieras.- Bridgette se sentía fatal. Kagami era una chica hermosa, rica, inteligente y talentosa, y no olvida que tiene cierto interés con Félix. Ella era pareja perfecta para Félix...

-Ajum...- Félix llamó su atención, al parecer se había desconectado del mundo más tiempo del pensado.

-L-Lo siento. Toma, Félix. Aquí tienes tu vaso.

-Gracias.

-¿Puedo probar?- Bridgette cas se le salen los ojos de las cuencas. ¡¿Kagami lo decía en serio?! Imposible. Era imposible Félix accediera a...

-Claro.- Bridgette cerró la boca para no hacer algún reclamo. Después de todo, vagamente y podían considerarse amigos.

-Está delicioso. Pediré uno igual para la próxima vez.- dijo mirando a Bridgette con una sonrisa de lado.

-Sí, claro...- Félix notó su sonrisa forzada, no entendiendo qué pasaba por esa extraña cabeza.

-¡Oye Félix!- gritó un chico que salía al igual que todos después de cambiarse.- Esto estaba en los asientos. Tiene tu nombre.- el chico le entregó una caja roja de chocolates en forma de corazón y el lazo igualmente rojo tenía un sobre rosa con un sello de corazón. Félix reconoció el sobre con su nombre.

-¿Una admiradora?- preguntó Kagami con cierto desagrado, pero Félix abrió la caja donde se veían exquisitos chocolates que parecían de alta repostería y luego abrió la carta. Bridgette se asomó un poco para ver y Félix no la apartó.

Querido Félix.

Mi corazón se lamenta que no haya recibido la primera carta. Pero estoy casi segura que esto compensará todo. Me gustas. Quizás suenen a palabras vacías para ti pero es mi sentir y deseo que lo sepas y sientas. Por favor, te suplico que los aceptes ya que como esta carta que escribo y declaro con todo mi corazón, estos chocolates contienen también una parte de mí.

Para mi gran amor. Siempre tuya.

No había más. La carta escrita con una clara tinta roja con corazones hizo a Félix arquear la ceja.

-Parece inofensiva.- dijo Bridgette recordando lo que había insinuado Tikki y Félix la miró con la ceja arqueda de forma que Bridgette le dio algo de espacio.

-Esto es un fastidio.- había captado algo en la carta. Como una extraña esencia que no sabía si la chica había usado algún perfume. Kagami no ocultó su molestia.

-Definitivamente es desagradable. Sin embargo debes estar acostumbrado a ese tipo de fans.

-Todas son una simple molestia.- respondió con evidente fastidio y Bridgette desvió la vista, ocultando un poco su dolor.

-Pero te dan cosas como esta, ¿no?

-Creo que se saca algo bueno.- Félix suspiró y tomó uno de los chocolates.

-A veces.- lo llevó a su boca donde sintió el regusto amargo del chocolate y... algo fibroso se enredó en su lengua.

Vomitó el dulce que cayó en su mano manchando su guante blanco.

Bridgette y Kagami lo miraron preocupadas al verlo toser aguantando las arcadas.

-¡Félix!- Bridgette quiso saber qué pasaba pero Félix al fin pudo controlar. Miró con una expresión entre el asco y el horror el chocolate deshecho en su mano, Kagami soltó una maldición en japonés y Bridgette se quedó clavada en su sitio al ver en ese chocolate, cabellos y lo que creía era pequeñas pero puntiagudas uñas.

... como esta carta que escribo… estos chocolates contienen también una parte de mí.

Bridgette fue la primera en caer en cuenta de esas palabras. No solo los chocolates tenían algo de su autor. La tinta y los corazones carmesí también. Literalmente, había escrito su declaración de amor con sangre.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. En el próximo capítulo pasará algo que que podría perjudicar a Félix, y las cosas empiezan a ser más torcidas. Dejen review, nada de tomatazos, y sin nada más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!