Hola a todos! Gracias por el recibimiento que ha tenido esta historia. En serio, no saben lo sorprendida que estoy. Y bueno, he visto que algunos preguntan quién podría ser la acosadora. La verdad pensaba en alguien… bueno, mejor no arruino el momento. Como sea no se rompan la cabeza. Agradecimientos a Thomas Astruc por tan geniales personajes que esperamos otro cameo. XD Y sin más qué decir… COMENZAMOS!

…..

Capítulo 3.

Secretos revelados.

Nunca había sentido tanto asco en su vida. Su estómago amenazaba con vomitar los restos de lo que había comido a lo largo día y no se daría por satisfecho. Incluso al pasar su lengua aun le parecía sentir la horrible textura del cabello y los restos de uñas.

Bridgette le puso la taza de té enfrente.

-Esto te ayudará.- Félix lo agradeció, junto con también que le hubiese permitido usar el baño de su casa para lavarse la boca. Agradeció el té y quizás sujetaba el asa de la taza con más fuerza de la usual, pero estaba tan furioso que estaba poniendo todo su autocontrol en no despotricar y lanzar la taza contra la pared. Solo para desquitarse un poco.

-¿Qué clase de persona haría eso?- Félix no miró a Kagami que estaba sentada a su lado con expresión analítica, a diferencia de Bridgette que tenía una bandeja en mano y el delantal que usaba con el logo de la cafetería Dupain-Cheng.

-Alguien perturbado...- murmuró antes de probar con cuidado el caliente té. El sabor de este le resultó desconocido y Bridgette pareció darse cuenta.

-Es té de lavanda. Es muy bueno en esta clase de situaciones.- un té relajante. El aroma de té pareció cumplir su función al sentirse menos ansioso. Bridgette le dedicó una pequeña sonrisa pero no se sentó en la misma mesa. Curiosamente eso lo decepcionó un poco.

-Eso no puede quedar así.- dijo Kagami con una voz dura y Félix sintió que hablaba con un samurái.

-Voy a pedirles de favor que no mencionen este incidente. Quiero resolver esto yo solo.

-Pero Félix, puede ser peligroso.- dijo Bridgette preocupada.- No solo por los chocolates sino también por esa carta...

-Estoy de acuerdo.- apoyó Kagami.- Esto solo pudo hacerlo alguien claramente perturbado.

-Quizás. Pero no quiero que esto esté en boca de todos. Así que pido discreción de su parte. ¿Les parece bien?- a ninguna de las dos pareció gustarle la idea pero Kagami asintió.

-Está bien. Pero si necesitas algo solo dime. Eres mi amigo y también el mejor rival de esgrima que tengo.- dijo posando su mano sobre la de él y Félix no la apartó para dolor de Bridgette, sino que sonrió amable.

-Gracias. ¿Bridgette?- la sonrisa había desaparecido cuando la miró, mostrando su usual expresión seria. Bridgette asintió quedamente, apenas perceptible, cosa que no convenció a Félix que para sorpresa de Bridgette, atrapó sus labios en el pequeño mohín que no se dio cuenta estaba haciendo.- Asiente bien.- apretó sus labios y Bridgette casi grita, no solo por el ligero dolor sino por la emoción que sentía. ¡La estaba tocando! Asintió con ganas y Félix la soltó.

-¡Eso no era necesario!

-Tenía que asegurarme.

Kagami los miró un momento y luego se levantó de su sitio.

-Ya debo irme. Pero cuídate mucho Félix.- Félix asintió. Kagami y antes de irse le dio un beso en la mejilla. Bridgette casi parte su charola a la mitad. Kagami se fue en la limosina que le esperaba y enseguida Gorila llegaba en el auto y tocaba el claxon.

-Debo irme. Gracias por el té.- dijo tras beber media taza. Sacó un billete pero Bridgette le detuvo.

-Es cortesía de la casa. Solo… cuidate, ¿sí?- Félix observó que sus grandes ojos azules no ocultaban su preocupación. Siempre era así, casi como leer un libro.

-Lo haré.- se marchó de allí dejando a una preocupada Bridgette que vio un billete escondido entre la servilleta, ¿en qué momento lo había puesto allí?

Félix no se había podido quitar por completo la horrible sensación de su boca y no ayudó para nada que al chef le diera por servir esa noche rabo en salsa de chocolate. Se excusó diciendo que no se sentía bien y pidió una disculpa al chef y que mejor le preparara mejor una infusión. El té no surtió el mismo efecto que el de Bridgette, pero pasadas las diez decidió apagar la luz y avisar que dormiría temprano. Quería hacer una breve visita...

-¡Miauuuu!- los ojos de Chat brillaron encantados ante el paquete de hamburguesa y papas fritas que junto con Bridgette habían decido comprar. Bridgette se rió a lo bajo al ver su expresión. Chat se había aparecido en su casa sin previo aviso y como ella tampoco había cenado, le propuso pedir a un lugar donde servían las mejores hamburguesas de la ciudad. El pedido tardó lo suficiente para hacer más hambre y ahora Chat sostenía ahora entre sus manos el enorme monstruo de carne y pan.

-Es enorme...

-Trata de terminarlo si puedes.

-¿En serio tus tíos no se encuentran?

-Salieron a visitar a unos amigos, volverán más noche.- Chat dio la primera gran mordida saboreando con placer. Vio de reojo la sala comedor de la casa, era un lugar acogedor, lleno de vida que daba una sensación de calidez. Vio a Bridgette comer su hamburguesa de pescado pero se le veía un poco pensativa.

-¿Que te ocurre?

-¿Eh?

-¿No tienes hambre? Si no quieres tu hamburguesa con gusto puedo hacer un espacio...- Bridgette golpeó sus dedos al ver que estaba a punto de robarle sus patatas.

-Ni si quiera se te ocurra. Y no me pasa nada. Solo estoy pensando...

-¿Y que aqueja esa cabecita tuya?- ella apretó sus labios formando una línea recta.

-Chat, tú tienes a Ladybug apoyándote siempre, ¿cierto?

-Y yo a ella, ¿por qué?

-Pues... solo pienso que es triste que alguien no tenga en quien apoyarse. Y menos cuando le suceden cosas desagradables.- Chat se detuvo en masticar. ¿Estaba hablando de él?

-¿Sucede algo con algún conocido tuyo?

-No.- contestó tan rápido que fue evidente la mentira, pero no la sonsacó, le había pedido no decírselo a nadie y estaba cumpliendo su palabra.- Pero... si te pasa algo malo, ¿no quisieras que alguien esté allí para ti?

-Depende. A veces me gusta guardarme cosas para mí mismo para no molestar a los demás ni a mi lady.- Bridgette lo miró con grandes ojos.

-¡No deberías!- ella se giró un poco.- Chat Noir, si algún día necesitas ayuda o necesitas hablar, soy toda oídos. Y estoy segura que Ladybug pensaría lo mismo.- Chat sonrió y asintió.

-Eres muy amable. Gracias.

-No las des. Por cierto, necesito un consejo.

-¿Sobre qué?

-Pues... han pasado cosas extrañas en mi escuela. Claudia Bourgeois, seguro la conoces porque la has salvado infinidad de veces...

-Imposible no conocer a la hija del alcalde.

-Hoy recibió una carta. Pero la carta tenía algo, quizás pica pica o hasta hierba venenosa, no lo sé. El punto es que sus manos y cara se hincharon donde tocó la carta.

-¡Auch!- dio un último bocado terminando la hamburguesa.- Bueno, no es una chica agradable después de todo.

-Eso nadie lo niega. Pero... cuando iba caminando cerca de las escaleras alguien había dejado balines en el suelo y...

-¿Qué?- Chat la miró deteniendo su mano llena de patatas y Bridgette no le había escuchado.

-Casi me caigo de las escaleras.

-¡¿Qué?!- gritó molesto.- ¿Cómo fue? ¡¿Quien fue?!

-¡Chat! ¡No grites! Y bueno, al principio pensé que fue el descuido de alguien pero ahora...- se mordió el labio no diciendo lo ocurrido con los chocolates y Chat gruñó a lo bajo, su cabello se erizó y cola se movió un poco.- Estoy pensando que esos incidentes tienen que ver.

-¡Definitivamente! Debes tener cuidado. Y si pasa algo dilo a tus amigos o a mí que con gusto cazaré al desgraciado.- Bridgette sonrió al verlo molesto masticando las patatas.

-Lo haré. ¿Verdad que es bueno apoyarse en tus amigos?- Chat la vio dejando de masticar. Permaneció mirándola con grandes ojos hasta que terminó por sonreír, vaya pequeña pilla, lo había atrapado.

-Tienes razón.- un sonido en la parte de abajo hace que sus orejas se muevan.

-¡Bridgette! ¡Ya llegamos!- gritó el señor Dupain desde abajo.

-Y esa es mi salida.- Chat tomó la última patata de Bridgette.- Debo correr.

-Espera Chat.- Bridgette fue a la cocina y le dio una pequeña caja.- Toma, es un regalo por escucharme.- Chat lo abrió y vio un delicioso postre con fresas.- No sé si te gustan los postres de fresa.

-Me encantan.

-También tengo uno de chocolate y café que...

-No. Lo siento.- dijo cerrando la caja de nuevo.- Últimamente no estoy de humor para el chocolate.- Bridgette parpadeó un par de veces y luego rió a lo bajo.

-Me pasa lo mismo.- Chat se fue y Bridgette tiró los empaques de Chat antes de que sus tíos subieran, deseando que Félix se apoyara en sus amigos al igual que ella con Chat Noir.

Al otro día Félix se sintió mejor. Quizás fuera por el postre o la decisión que tomó anoche, pero sentía un peso menos a lo acontecido.

Se vistió como siempre y se peinó con mucho cuidado su rebelde cabello. Abrió la maleta y vio a Plagg todavía dormido en un cojín.

-Hora de irnos Plagg.

-Amfh... Gah...-agarró al kwami del cogote que siguió roncando y un hilo de baba caía de su boca para asco de Félix.

-Babea mi mochila y ya verás.- aun así lo metió y tras escuchar sus ronquidos le dio unos golpes al maletín hasta que escuchó la queja de Plagg. Sonrió a medias y al bajar los escalones su paso desaceleró al ver a su padre en la puerta. Aquello en verdad era una sorpresa.

-Padre.

-Félix.- no eran los mejores saludos de buenos días pero al menos se dirigieron la palabra.

-Voy a clases. Con permiso.

-Me enteré que hubo un incidente ayer en tu escuela. Al parecer la señorita Bourgeois sufrió un altercado.

-Solo la estúpida broma de alguien.

-Escuché que quizás fue una amiga tuya.

-¿Bridgette?- arqueó la ceja y soltó por lo bajo un bufido.- Claudia tiene una aversión hacia ella como recordarás sobre el incidente del bombín.

-Ah, lo recuerdo...- dijo su padre con una expresión de nostalgia que Félix creía que no le iba.

-Como sea Bridgette no pudo haber sido la culpable. Yo estuve con ella y muchos sienten completo desagrado por la actitud de Claudia, no me sorprendería que fuera alguien de otro grupo.

-Entiendo. Bien, dado el caso te pido que tengas cuidado con esa clase de altercados.

-Lo tendré.- Félix pasó a su padre y abrió la puerta.

-Y alguna vez invita a la señorita Dupain-Cheng.- Félix dio un traspié que casi lo hace caer si no hubiese estado agarrado ala picaporte.

-¿P-Por qué la razón?

-Es una magnifica diseñadora aun ante su corta edad. Si sigue así podría tener un lugar asegurado en la compañía.

-Claro... le avisaré en todo caso. Con tu permiso.- definitivamente su padre podía ser perverso, pensó, y si hubiese volteado hubiese visto a su padre sonreír levemente cuando lo vio salir de casa.

Al llegar a la escuela vio a Allan y Claude con Allegra y Aly riendo sobre algo. Se tomó su tiempo. Tomó aire suficiente en sus pulmones y lo dejó salir lentamente antes de caminar hacia ellos. Allan fue el primero en verlo y alzó su mano.

-Qué hay, Félix. ¿Cómo estás? Te ves más pálido de lo usual.- Félix intentó buscar las palabras correctas antes de hablar.

-Ayer no fue mi mejor día. Pasó algo sumamente desagradable después de clases…- las sonrisas se borraron y Allan permitió que su amigo hablara.

Cuando Bridgette llegó casi dando el traspié en la entrada, vio a Félix con los chicos y se acercó a ellos.

-Hola chicos, ¿qué hay...?

-¡Bridgette!- Aly casi se le lanza encima.- ¿Por qué no nos dijiste lo de Félix?

-¿Qué? ¿De qué estás hablando?- Allegra fue quien contestó.

-Se refiere a lo que pasó ayer con lo de los chocolates.- Bridgette se puso rígida y miró de reojo a Félix que no la miraba.

-Y-Yo no...

-Tranquila. Félix nos contó lo ocurrido.- dijo Allan al verla moverse como un robot. Bridgette ahora casi se desnuca al ver a Félix.

-¿Félix?- el mencionado movió los hombros con desinterés.

-Algunas cosas no se pueden guardar. Y cuál es el punto de tener amigos si no me apoyan en esto.- la boca de Bridgette se abrió ligeramente pero después sonrió emocionada por ver que Félix los consideraba sus amigos. Claude soltó un bufido.

-En fin, volviendo al tema. Deberíamos ponernos manos a la obra. Porque no sabemos qué tan perturbada puede estar esta chica.

-O chico.- agregó Allegra.- Félix también tiene fans masculinos.- Claude fingió tener escalofríos.

-Eso es algo que si es perturbador.- Allan puso su mano en el hombro de su amigo.

-Vamos a cuidarte las espaldas, confía en nosotros y en nuestro ingenio.

Félix hizo un leve amago de sonrisa hasta que Claude se apoya en su hombro.

-Exacto, no dejaremos que alguna loca te secuestre para hacerte cosas raras.- Félix se inclinó para que este resbalara y casi cayera.

-Agradezco tu preocupación.- Aly aplaudió para llamar su atención.

-Bueno chicos. Dado lo que me has contado Félix quizás pueda encontrar algo de esa fan tan loca.

-Te lo pido mucho. No quiero que nadie más se entere de esto.

-Seremos lo más discretos posibles.- aseguró Allegra pero Bridgette no le gustaba mucho la idea.

-No lo sé... ¿y si le decimos a la maestra?- como si hubiese dicho alguna tontería Félix la miró furioso. Se veía tan molesto que ella sintió en serio que sus ojos eran rayos laser.

-Ni se te ocurra. No quiero que nadie más se entere ni se haga un escándalo de esto.

-Pero es que pienso que...- no le dio oportunidad de hablar. El rubio se había dado la vuelta en dirección al salón y Bridgette cabizbaja fue a dejar sus cosas en el casillero ignorando las miradas de sus amigos.

Había exagerado. Lo supo cuando llegó al salón y se tranquilizó. Le había costado decirle eso a sus amigos, decirle a un profesor estaba fuera de discusión y menos si su padre se enteraba. Debía ser lo más discreto posible o se acabarían las pocas libertades que tenía.

Cuando Bridgette entró al salón, ella evitó su mirada. Estaba molesta y triste, eso era fácil constatarlo con sus mejillas levemente sonrojadas e infladas y sus ojos brillantes. Menuda forma de quedar mal con quien tiene los boletos de cine. Tenía que disculparse. Pero tal y como la maestra llegó, aquella disculpa quedó relegada al fondo de sus prioridades...

Bridgette intentó animarse en el receso. La máquina de refrescos hizo esos sonidos de golpeteos antes de que la lata callera. Y de reojo vio a Félix que estaba con Claude y Allan mientras un grupo de chicas suspiraban a la distancia. Aquello le dio en qué pensar y abrió un poco su bolso.

-Tikki, necesito tu opinión. ¿Crees que debo dejar de seguir a Félix?

-¿Acaso ya no te gusta?

-No es eso. Es solo que esto de la acosadora me ha hecho pensar que quizás deba bajar un poco mis intentos de conquistar a Félix. Me doy cuenta que quizás soy también una acosadora.

-Mmm, quizás deberías ser más prudente. Félix se ve que valora mucho su espacio.

-Tienes razón... ¿cómo no me di cuenta antes? Gracias Tikki, y sabes, creo que ya sé que voy a hacer para demostrarlo.

Félix comía un emparedado que Allan le había dado cuando vio a Bridgette acercarse. Entonces recordó, tenía que pedirle disculpas. Con un suspiro dejó el emparedado a un lado y esperó a que se acercara. Claude al verla saltó de su lugar.

-¡Bridgette! Oye, quería preguntarte sobre ese nuevo juego del que me hablaste. Tengo algunas dudas.

-En un momento. Félix...- este se aclaró la garganta a lo bajo.

-Bridgette sobre lo ocurrido yo...

-Ten.- Félix se quedó sin hablar. Bridgette le extendía dos boletos de cine que rápidamente reconoció.- No quisiera molestarte más, así que puedes ir solo o invitar a quien gustes. Como sea espero que te vaya bien.- Félix tomó los boletos con una reticencia y d no muy común en él, después Bridgette se giró a Claude.- ¿Preguntabas sobre el juego que te conté, Claude? Si necesitas ayuda puedo decirte algunos trucos.

-¡Claro! Ven, me dieron ganas de comprarme una soda también.- Claude guió a Bridgette para hablar en privado. Félix no sabía cómo reaccionar. Solo la vio irse con Claude y un nudo en la garganta le impidió soltar las palabras.

-Amigo, ¿estás bien?- preguntó Allan preocupado.

-¿Q-Qué acaba de pasar?

-No tengo idea, pero creo que Brid te acaba de botar.- Félix casi se desnuca al verlo.

-¡¿Cómo que botar?!

-Pues sí. ¿O es que esos no son los boletos de la peli que te invitó?

-Pero ella no me ha botado.- gruñó molesto.

-Te sugirió que fueras solo o con alguien. Eso para mí es que te boten.- por alguna razón eso lo molestó. Ya casi podía escuchar la risa de Plagg en su chaleco. Luego miró los boletos y chasqueó los dientes.

Apenas ingresaron al salón, Aly ya le tenía una carpeta en su escritorio.

-¡Félix! Me alegra verte.- parecía demasiado feliz para su gusto. Era como ver a Bridgette, ¿acaso habían cambiado de personalidad?

-Aly...

-Esto de trabajar como detective es tan divertido. Me he enterado de cosas que jamás pensé que la gente escondiera.- Allegra, con expresión más tranquila sonrió a Félix.

-Está demasiado emocionada. Pero te tiene algunas cosas interesantes, y extrañas.

-¡Por supuesto! Por eso amo el trabajo de periodismo. ¡Es excitante!

-¿Que has encontrado?- preguntó Bridgette que entraba con Claude, el ver la mano del mimo sobre su hombro le hizo fruncir el ceño. Decidió concentrarse en la carpeta mientras Aly comenzaba a explicar.

-Solo tome a las que son tus fanáticas mas devotas. Gracias a ello pude encontrar una página web de Paris que habla de ti. Tiene de todo y he enviado un correo a la moderadora, solo espero que me conteste. Mientras tanto, estaremos con ojo avizor.

Todos asintieron y Félix sintió un poco de alivio. Vio a Bridgette y atrapó su mirada que se desvió de inmediato. ¿Había hecho una expresión rara? En cambio Bridgette estaba feliz, ya que había visto una ligera sonrisa en esos perfectos labios.

-Buenos días chicos.- entró la señorita Bustier al salón.- Hoy leeremos algunos escritos de Jean-Baptiste, así que vayan a su lugar.- Bridgette fue a su lugar para comenzar la clase, contenta de poder ver que Félix pudiese apoyarse en ellos. Y fue que lo vio. Una caja de la cafetería, era fácil reconocerlo por el logo.

-¿Bridgette?- Aly miró a su amiga y vio la caja.- Anda, ¿trajiste bocadillos y nos diste?

-Eso no es mío.

-¿Qué ocurre?- preguntó la maestra que vio a sus alumnas aun paradas. Félix que apenas iba a sentarse se detuvo.

-No es nada. Creo...- Bridgette con cierta duda tomó la caja, pero apenas y la alzó un poco la dejó caer.- Sentí algo...moverse.- Félix se levantó alerta y vio a Bridgette poner su mano en la tapa.

-¡Espera!

Lo dijo demasiado tarde.

Aly fue la que gritó ante la desagradable y asquerosa visión. Había un quiche en la caja, pero estaba repleta de gusanos y cucarachas que se movieron de forma grotesca sobre este. Allegra emitió un chillido y vieron en el centro, un rato blanco, muerto con la panza arriba y con la boca abierta como en un último y agónico chillido. Los chicos emitieron sonidos de arcadas y las chicas gritaron o chillaron horrorizadas y asqueadas por los bichos que se escapaban de la caja. Félix miró a Bridgette que era la única que no había reaccionado, pero veía la rata fijamente como si la sola visión la hipnotizara y Félix vio con asco como uno de los gusanos parecía rodar entre los dientes del roedor muerto. No pudo más. La tomó del brazo y la jaló a él para que no siguiera viendo tan macabra visión. Félix supo que había un mensaje allí sin necesidad de palabras.

Te pasará lo mismo que a la rata.

El conserje había venido y tomado el asqueroso paquete que casi lo hizo vomitar. Cerrando la bolsa negra dispuesto a tirarlo lo más pronto posible. Era demasiada coincidencia lo del quiché.

Félix lo sabía pero no dijo nada por el momento. Sea quien fuese lo había estado observando ayer por lo que debía ser alguien de la escuela o que podía moverse sin ser notado.

El director Damocles estaba en el salón y se había puesto a hablar con Bridgette frente a todos al ver al conserje rociar veneno e irse.

-¿Sabe si alguno de sus compañeros fue el causante de eso?- Bridgette apretó la mandíbula y negó con la cabeza, del asco y aversión sentidos antes ahora habían sido reemplazados por una bola de ira que intentaba controlar.

No, ninguno de sus compañeros había sido, ella lo sabía, Félix lo sabía y estaba segura que sus amigos empezaban a hacerse una idea. Pero se sentía furiosa más que horrorizada. Porque habían hecho aquel ruin acto con una de las especialidades de sus tíos. Y eso no se lo iba a perdonar jamás.

El director miró al grupo muy seriamente.

-¿Nadie vio o tiene algo que decir?- Allegra levantó su mano.

-Hace poco le robaron a Félix una pluma y con esto me parece indignante que quien sea pueda entrar y salir cuando quiera. Me gustaría proponer que se cierre el aula.

-Ya me había enterado de ese incidente señorita, y estoy de acuerdo que sea así.

-O tal vez tengamos al culpable aquí mismo.- Lila abrió la boca mirando al frente en una sonrisa un tanto irritante.

-¿Qué quiere decir?

-Bueno, alguien acusó a Bridgette de algo muy feo ayer. ¿Quién no dice que esa persona podría vengarse?- Selina se enderezó como una vara y miró a Lila con un desprecio e ira muy similar al que usaba Claudia pero que no se le acercaba.

-¿Cómo te atreves? ¿Lo dices por mí?

-Es solo una opinión. Nada que deba tomarse en serio.

-Pero es igualmente valida.- susurró Alix detrás de Selina que apretó los dientes.

-Basta ya. Si no hay pruebas no quiero que acusen a alguien. Vamos a tomar las medidas correspondientes.- una alarma se dio, y todo mundo supo lo que eso significaba. Un akuma estaba atacando. Y mientras la voz de la policía anunciaba qué zonas evitar, eso también significaba que los héroes debían aparecer pronto.

-Todos saben el protocolo, a un lugar seguro hasta que todo se solucione.

-Ammm, yo… lo siento, debo ir al baño.- dijo Bridgette empezando a moverse primero a la salida.- ¡Con permiso!- ella corrió y los alumnos comenzaron a moverse hacia la biblioteca. Félix aprovechó para separarse del grupo. Y mientras iba a la zona de casilleros, le pareció que no había nadie.

-Acabemos rápido con esto.

-Wow, suenas como un gato rabioso.

-No estoy para bromas hoy. Sea quien sea que haya hecho esto es una persona enferma que con gusto haría que Chat Noir le hiciera una no tan agradable visita.

-Calma, así molesto no podrás concentrarte y ayudar a Ladybug.

-Al contrario, esto me viene bien. Necesito desquitarme con alguien.

El brillo verde apareció y desapareció rápido y Chat Noir salió por la ventana del lugar. Quizás si se hubiese esperado un poco, o no estuviese tan ansioso para sacar su frustración, hubiera escuchado el leve sonido de alguien ahogando un chillido en su garganta. Pero el hubiera no existe…

Quizás fuera su imaginación, pero Chat Noir estuvo seguro que su lady tampoco estaba en el mejor humor. Pero eso no afectó su trabajo en equipo.

Todo lo contrario, fue como si su propia ira estuviera enfocada en el mismo punto y eso los hizo imparables. Y quizás que el akuma fuese un sujeto que se había molestado porque su novia lo había dejado por infiel, les ayudó a no sentir pena por él. Al llegar a la azotea, su transformación terminó y Plagg salió del anillo recibiendo su amado queso.

-No hay mejor terapia que desquitarse con actividad física. Me alegra que el poder de Ladybug restaure todo, incluso heridas.

-Creo que se me pasó la mano, aunque por alguna razón Ladybug no se veía de mejor humor que yo.

-Tal vez no tuvo un buen día, o esté en sus días.

-Plagg...

-¿Qué? Son cosas de mujeres, las hormonas las vuelve locas.- Plagg entró en su chaleco y Félix bajó a tomar sus cosas. Los alumnos ya estaban volviendo a clases y Félix podía escuchar como algunos alumnos se quejaban que hubiesen arreglado todo demasiado rápido para su gusto con tal de perder más horas de clase. Félix resopló a lo bajo.

-¡Félix!- Allan se acercó y le dio un golpe en el brazo.- ¿Dónde estabas?

-En el baño.

-Me asustaste. Vas por ahí sabiendo que hay una loca que te busca. ¡No me vuelvas a hacer eso, mal amigo!- Félix quiso sonreír pero un grito desde los casilleros les heló la sangre a todos.

Si creyeron que habían visto lo peor se equivocaron. Se acercaron para ver a Rose llorando y siendo abrazada por Juleka que le tenía de espaldas a la escena. Bridgette también estaba allí, mirando con horror hacia los casilleros, o solo uno.

Félix se obligó a moverse y caminar a su casillero, los hilos de sangre que caían ya habían formado un minúsculo charco como señal que no llevaba mucho tiempo allí. Un gato... había un gato muerto clavado como un mártir en su casillero. De pelaje entre blanco y negro. Tenía un sobre rosa en la boca cerrada con hilo. Félix lo tomó y lo abrió con cautela.

Para mi amado Félix.

Me duele el corazón de ver que no has demostrado alguna gratitud hacia mí por lo que he hecho. Te he quitado a esas dos pestes que te rondaban y me agradeces quejándote de mí.

Incluso te has atrevido a aceptar esa cosas asquerosa que esa te dio te comer. ¿Has visto lo repulsivo que era en realidad?

Pero estoy encantada. Eres más especial de lo que creí. ¿No es verdad mi lindo gatito?

A Félix se le heló la sangre.

Sé que el destino quiso que fuera así. Que supiera tu más íntimo secreto.

Ahora soy tu confidente.

Soy tan feliz que podría ronronear.

Pero te advierto amado mío. Que te sepas comportar como un buen gatito, porque ese gato, sufrió por tu culpa y tus desplantes.

Te quiero, te amo y por favor reconsidera tu amor hacia alguien que daría todo por ti.

Con todo mi amor.

Tu amada y fiel admiradora.

Un horrible frio recorrió cada parte de su cuerpo. Apretando la carta y viendo a ese gato observarlo con ojos ya empañados de gris.

Pudo sentir a Plagg sisear y erizarse en su escondite.

Retrocedió antes de que la sangre llegara a su zapato y los maestros y directivos llegaron para ver la escena. Y un par de ideas llegaron a su mente. Qué bien su padre estaría furioso y que si no tenía cuidado... él podría llegar a convertirse en ese gato.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Y aunque no lo crean lo del quiché me basé en una experiencia real. Para que no digan que no es realista porque sí lo es. Dejen review, nada de tomatazos, y les recuerdo que esta historia es corta, así que solo le quedan dos capítulos. Y es por el mes, así que no me culpen. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!