Hola a todos! He aquí el capítulo final, en serio me esmeré mucho y pues al final me ha gustado el resultado. Gracias a todos quienes han leído esta historia, dejen review pero nada de tomatazos por piedad. XD Y quisiera anunciar que así como la temporada 2 llegó a su final, que ¡OH CIELOS! Me ha encantado. Quiero decir que me tomaré unas pequeñas vacaciones. Tengo algunos proyectos personales y deseo darlo todo antes de terminar el año. Como sea haré algunos one-shots o two-shots dependiendo de mi inspiración. Y quiero anunciar que mi próxima historia larga será del tipo de sirenas y aparecerán mis OC´s! Y bueno, ya sin nada más qué decir aparte de que Thomas Astruc y compañía son geniales. UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y COMENZAMOS!

….

Capítulo 5.

Locura total.

Un olor a antiséptico y hierro le despertó. Sentía la cabeza dándole vueltas y una intensa luz lo cegó por un momento antes de poder adaptarse a esta y ver una lámpara colgante casi encima de su cabeza. Intentó moverse pero se dio cuenta que no podía, estaba acostado en una cama, sus brazos y piernas estaban atados a una base de metal. Su cabeza daba tantas vueltas que giró y vomitó. Ahora estaba atado, en un lugar desconocido, y con vomito sobre su hombro.

-Al fin despiertas.- giró su cabeza y cerró los ojos ante las nuevas luces que se encendieron y sintió asco por su vomito.

-¿Quien...?- su voz sonó como un graznido y al verle acercarse pudo al fin distinguir a la persona.- ¿Selina?

-Has vomitado. Espera, deja limpio.- sus ojos al fin empezaban a adaptarse y ella limpió su hombro y la cama con un paño húmedo.- Listo, debes estar hambriento. Te he traído algunas cosas.

-¿Dónde estoy? ¿Y qué haces aquí? ¿Claudia tiene que ver en esto?- fue lo primero que se le pasó por la cabeza, pero la expresión amarga de Selina le dijo lo equivocado que estaba.

-Claudia no tiene nada que ver, pero estoy seguro que bien pudo haberle encantado hacerlo. ¿Agua?- Félix aceptó, para quitarse la horrible sensación amarga y pastosa de la boca.

-Entonces ¿qué hago aquí? ¿Tú qué haces aquí?

-Félix, piensa un poco. ¿No crees que es demasiado obvio? Pero quizás aun sigas mareado por el cloroformo así que te perdono.- Félix se tomó un momento para poder poner en orden sus ideas y responder.

-Tú eres quien ha mandado esos chocolates, la carta con sangre y el gato.

-Así es. ¡Soy tu admiradora numero 1!- exclamó con entusiasmo para sentarse a su lado en el hueco que dejaba su cuerpo en la cama.

-¿Por qué? ¿Por qué toda esa pantomima?

-Sencillo. Todo lo he hecho por ti mi amor, o quizás te guste más que te diga chaton.- Félix quiso estrangularla. Pero sintió que sus muñecas se lastimaron con el brusco movimiento y Selina se rió.- No, no, gato malo. No hagas eso.

-Hiciste lo de la carta a Claudia, lo de Bridgette en las escaleras y lo del quiché.

-Claudia se lo merecía. Siempre ha sido una perra conmigo y con todo mundo. Pero era una perra sarnosa cada vez que se te acercaba.- Félix ocultó la sorpresa de verla expresarse así.

-Bien, ¿pero Bridgette?

-Es una peste. Lo de los balines estuvo a punto de funcionar, incluso pedí permiso para salir al baño y adelantarme para esperarla. Pero ese chico Sam y su maldita suerte tuvieron que ver. Me hubiese gustado que se rompiera el cuello al caer.- Félix apretó la mandíbula con fuerza.

-Por eso le mandaste eso después...

-También era un mensaje para ti. Para mostrarte lo nauseabunda que era su comida.

-No te entiendo. ¿Por qué yo?- la expresión de Selina se suavizó y sonrió.

-Porque tú sabias que existía.- ella comenzó a hablar mirando a un punto vacío de la habitación.- Siempre he sabido que Claudia me usaba. Ser su fiel sirvienta o "amiga" como ella dice es horrible. Un día decidí renunciar a esa horrible amistad, estaba decidida. Y fue que te conocí. Tú habías ido a visitar su hotel. Me tropecé con las cosas de Claudia y ella gritó furiosa, pero tú... me ayudaste. Me defendiste y Claudia no dijo nada. Fuiste tan amable que cuando te fuiste supe que solo podía volver a verte estando al lado de Claudia. Por eso seguí con ella, aunque la maldecía en silencio y de vez en cuando le hacía alguna que otra maldad. Pero valía la pena cada vez que te veía. Luego entraste en el instituto. Pude haber dejado a Claudia pero luego apareció Bridgette. Esa peste andante. Y como Claudia también la odiaba, podíamos hacerle lo que quisiéramos zafándonos de cualquier problema usando el nombre del alcalde.- ella se giró a verlo.- Y no pude más. Claudia, Bridgette, todas esas estúpidas que creen conocerte y ahora esa tal Kagami. Ella fue la gota que derramó el vaso. Y no iba a permitir que nadie te apartara de mi lado.- Félix intentó ver por su lado, una chica con baja autoestima, se aferra a lo que cree que la hace feliz aunque le lastime.

-Esto está mal. No puedes hacer esto.

-Claro que puedo.

-No. Esto no es correcto y lo sabes.

-¿Es que no lo ves? ¡Te entiendo mejor que nadie! Tú portas una máscara todo el tiempo. Estás harto de todas esas estúpidas que solo te quieren por tu fama. Estas cansado como yo, y ahora yo cuidaré de ti.- le dio un toque en su nariz con su dedo índice y se rió para luego levantarse.

-Espera, ¿a dónde vas?

-No tardaré gatito, solo voy a preparar algunas cosas para los dos. No me extrañaras demasiado.- Félix vio que tomaba de una mesa de la esquina un trapo y lo mojaba con algo.

-Espera... ¡Selina!- el paño presionó de nuevo su nariz y boca y en poco volvía a quedarse dormido.

-Descansa querido.- dijo para darle un beso en la mejilla. Cuando se fue, Plagg salió de su escondite tras la cama y se puso sobre su portador.

-Vamos chico, reacciona.- comenzó a darle unas bofetadas como podía con sus pequeñas manos.- Debes despertar antes de que esa loca regrese.- pero Félix no reaccionó y Plagg suspiró frustrado.- ¡Ladybug! ¿Dónde estás cuando se te necesita?

Mientras tanto en el río Sena. Un paramedico vendaba la cabeza de Kagami. Esta no se quejó y la policía le estaba haciendo varias preguntas a Bridgette y Luka que respondieron de la forma más concisa posible. Al terminar, Bridgette se acercó a Kagami.

-¿Cómo estás?

-Me duele la cabeza. ¿Tu cómo crees?- contestó con acritud, a Bridgette le molestó la actitud de Kagami pero intentó ser lo más comprensiva posible.

-La policía ya tiene lo necesario. Se van a hacer cargo ahora.

-Te das cuentas que todo esto es tu culpa, ¿no? Sino hubieras dejado a esa chica entrar nada de esto estaría pasando.

-Alto ahi.- le paró Luka.- Ni siquiera se te ocurra culpar a Brid porque no es así. Además, también es mi barco. Yo la dejé entrar porque creímos que una persona necesitaba ayuda y era lo correcto.

-Y ahora esa psicópata tiene a Félix por hacer lo correcto.- Kagami vio su auto llegar a por ella y se levantó mirándolos con una mirada llena de resentimiento.- Si algo le pasa a Félix será su culpa y juro que me haré cargo de ustedes.- sin darles tiempo a decir algo, Kagami se alejó hacia donde su chofer le esperaba listo para llevarla a lo más probable que a un hospital privado. Cuando el auto se perdió de vista, Bridgette sintió el peso de las palabras de Kagami y Luka al verla decaída, junto con su mechón, puso su mano sobre su hombro.

-No es tu culpa. La única persona culpable es esa chica Selina.

-Pero si hubiera visto que era una trampa. Algo raro...- intentó poner las palabras correctas en su boca pero no podía.

-Nos engañó a todos, hasta a Félix le dio su chaqueta. Bridgette no te sientas mal. Estoy seguro que la policía y hasta Ladybug y Chat Noir lo encontraran.- Bridgette frunció el ceño y sus ojos mostraron un brillo lleno de determinación.

-Tienes razón. Debo irme Luka pero intentaré ayudar.

-Yo igual. Cuídate.- Bridgette asintió y fue hasta un callejón donde Tikki se asomó.

-Hora de actuar Tikki.

-Adelante Bridgette.- dijo Tikki con una determinación tan fuerte como la suya.

-¡Tikki Transfórmame!

Saliendo del callejón desde arriba, Ladybug corría y se columpiaba por las azoteas Paris. Y en el tray intentó contactar con Chat Noir.

-Chat Noir, te necesito...

-Hola, ¿Ladybug?

-¡Chat Noir, no sabes cuánto me…!

-¿Ya me extrañas bichito? Siento no contestar pero cuando deja el mensaje y te contestaré en un maullido.- suspiró frustrada.

-Juro que voy a hacer que cambies el mensaje de tu contestador, Chat, pero cuando escuches esto llámame.- colgó y llamó a otra persona que si podría contestar.

El señor Raincomprix estaba devastado, pero había dejado a los oficiales hacer su trabajo. Normalmente no se hubiese hecho un gran alboroto tan rápido pero al darse a conocer desde temprano que el heredero Agreste estaba perdido, se había dado una orden para su búsqueda. Aly ya había dado un vistazo al cuarto de Selina y tenía que admitir que Bridgette quedaba corta en su colección de fotos, pero no solo por la cantidad, sino porque la mayoría de estas no eran fotos de revistas, eran fotos tomadas desde ciertos ángulos sin que Félix se diera cuenta, o hasta fotografías manipuladas donde ella aparecía a lado de este, como la foto de grupo, esa en donde Claudia había dejado fuera a Juleka, no aparecía Claudia colgada de él, sino Selina que había usado el asombroso poder de la tecnología para ser ella quien estuviera a su lado. Bien, al menos no había recortado fotos con su cara y pegarlas, aunque no sabía si era menos perturbador al saber el tiempo que debió tomarle hacer todo repente su teléfono sonó en un número desconocido.

-¿Aló?

-Hola Aly, soy Ladybug.

-¡Ladybug! No sabes lo contenta que estoy de poder escucharte. Mi amigo Félix ha sido secuestrado y...

-Estoy enterada del asunto. Dile al capitán que espero verlo en su oficina en la comisaría y también necesitaré tu ayuda. Chat Noir y yo necesitamos más ojos en la vista si sabes a lo que me refiero.

-Dalo por hecho Ladybug.- dijo Aly que luego miró a Allan que parecía tan dispuesto como ella a actuar.- Hora de llamar a los refuerzos.- en poco tiempo cada celular de sus compañeros de clase sonó, y no solo de ellos, al momento en que Wayhem tomó su teléfono, se puso manos a la obra contactando con otros moderadores y con cada fan de toda Paris.

Ladybug intentó contactar de nuevo con Chat Noir, pero el felino no estaba disponible.

-deja el mensaje y te contestaré en un maullido.

-Por favor Chat, si oyes este mensaje te necesito.

Le hacía falta el buen humor y los chistes malos de Chat Noir para aligerar la tensión que sentía, solo esperaba actuar antes de que pasara algo malo...

Plagg había visto el lugar, era como una especie de hospital abandonado. Genial, ¿acaso la loca no pudo escoger un restaurante?

-Vamos, Félix. Tienes que despertar antes de que esa loca llegue. Rayos, qué hambre tengo... espera. ¡Claro!- el kwami voló hacia el bolsillo del pantalón de dónde sacó un diminuto pedazo de queso.- Tenía pensado comerte luego pero la situación lo amerita.- se tragó el pedazo de una zampada y esperó hasta que al fin lo sintió llegar. Un eructo tan potente y oloroso que hizo que Félix abriera los ojos al sentir como el interior de sus fosas nasales se quemaban y sus ojos ardían.

-¡Maldición!

-¡Perfecto! Al fin despiertas.

-Plagg... apestas.- dijo aguantando una arcada.

-Bah, tus pies huelen peor. Así que menos charla y más transformación para salir de aquí.

-Cierto...- tosió y aguantó el asco que le provocó el aliento de Plagg y el cloroformo.

Pero aun en su mareo, pudo escuchar pasos.

-Escóndete y que no te vea.- Plagg asintió y se escondió de nuevo.

Félix giró su cabeza haciéndose el dormido, y unos segundos después escuchó la puerta abrirse. Escuchó una tenue risa y una mano enguantada le acarició su cabello. Esperaba que se fuera pero no fue así. La escuchó moverse por el lugar tarareando una melodía que no conocía en lo absoluto.

-Espero que venga pronto Ladybug. No sabes lo que le tengo preparado para ella, mi amor.- Félix se mordió la lengua. No podía dejar que ella supiera que estaba despierto, pero tenía curiosidad. ¿Qué tenía preparado Ladybug?

Ladybug llegó a la comisaria. Entró por la ventana a la oficina para no armar un revuelo al frente y allí encontró al capitán Raincomprix que revisaba un cajón.

-Estaba revisando que no me faltara nada. Selina tiene acceso a muchas cosas y no quisiera que hubiese usado algo para su beneficio. Tengo todo un inventario y si falta algo...- el hombre pareció atragantarse con sus palabras, hablando luego en un hilo de voz.- ¿Que hice mal? Era una niña buena, incapaz de hacerle daño a nadie. Incluso me dijo que era feliz como la amiga de la hija del alcalde. ¿Qué pudo pasar?

Ladybug pensó en todos los años que había estado en la escuela con Selina. Una chica común y que no participaba mucho en clase ni se juntaba con otros. Sino fuera porque estaba con Claudia, hubiese pasado desapercibida para la mayoría. No lo había pensado así. ¿Baja autoestima? Recordó su akumatización como Vanisher. Ella era en efecto alguien invisible para muchos. Pero ella no quería serlo y por ello era tan mala como Claudia, pudo haber tenido amigos y ser más agradable para no ser detestada e ignorada, pero no hizo nada por evitarlo. Hasta quienes deseaban pasar desapercibidos no podían o no querían. Le vino a la cabeza Nathaniel, él tenía a Alix y a Marc y deseaba destacar en sus comics, aunque muchas veces prefería ser ignorado para trabajar. Y Selina, tenía a Claudia, tratándola como una sirvienta, pero siendo parte de su crueldad y encontrando satisfacción al igual que ella.

Sacudió la cabeza. No era psicóloga peri sentía que Selina necesitaba urgentemente ayuda.

-No puedo decirle señor, pero ella necesita ayuda. Y es nuestro deber dársela antes de que ella haga algo de lo que se pueda arrepentir.- el hombre asintió y Ladybug tomó aire dándole unos segundos para calmarse.- Dígame, su hija ¿tiene un lugar donde le guste ir? ¿O sabe de algún lugar donde pudo haber ido o llamado su atención?

-Selina gusta de preguntarme sobre mi trabajo. Incluso la dejo ver las evidencias.

-¿Qué tipo de evidencias?

-Cosas que roban los criminales, nunca le he mostrado las armas...

Gracias a Dios.

Pensó con alivio.

-Papeles, llaves...- siguió enumerando el oficial.

-¿Llaves?

-De propiedades que cerramos por investigaciones por ser escenas de un crimen.

-¿Donde las guarda?

-Justo aquí.- abrió un cajón donde había al menos una decena de llaves.

-¿Tiene registro de cada una de ellas?

-Sí, tengo un buen número, diescisiete.- Ladybug las contó y si, había atinado al número inicial.

-Faltan cinco, ¿puede decirme de donde son?

-No tardaré ni tres minutos.

-Que sea menos que eso...

No lo dijo pero quiso decir "Antes de que suceda algo..."

Un fuerte olor a alcohol le obligó a girar su cabeza y toser un poco. Había estado fingiendo estar dormido pero al parecer Selina ya deseaba verlo despierto. La luz lo cegó nuevamente intentando verla y le tomó por sorpresa que ella le besara la mejilla.

-Hola dormilón. He salido un momento y traje algo especial.- parpadeó para adaptarse a la luz y lo que vio no le gustó.- ¿Te gusta?- llevaba un traje casi idéntico al de Ladybug. Con diferencia que no llevaba el cinturón de dijes y, quizás fuera demasiado detallista, pero sabía dónde estaba cada punto de ese precioso traje.

-¿Que pretendes?

-Sencillo. Quiero ser tu Ladybug.

-Eso es imposible y lo sabes.

-Tch, tch, tch.- dijo moviendo su dedo de un lado a otro en negación.- Eso no es del todo cierto. Ladybug es solo otra persona común tras la máscara. Una idiota. ¿Qué crees que no he visto cómo te desprecia? Paris entera sabe que ella rechaza tu amor, mon amour. Pero yo no. Y Chat Noir tendrá a una nueva Ladybug, ¿te imaginas la grrrandiosa pareja que seriamos? Tengo curiosidad de preguntarte cómo funcionan esos miraculous que tanto quiere Hawk Moth.- Félix se enfureció y movió con brusquedad sus manos.

-¡Vete al diablo!- Selina se asustó por el exabrupto pero luego lo observó ofendida.

-¡Es la verdad y lo sabes!

-¡Es mentira!

-¡No! Ella te desprecia, lo hace y frente a todos no importándole tus sentimientos. ¡Todo Paris lo sabe! ¡¿Por qué te empeñas en seguir tras alguien que no te aprecia?!

-¡Tú no sabes nada! Somos un equipo ella y yo. ¿Y te crees que me importa que me rechace? Pues no. No me importa. ¿Y sabes por qué? Porque la amo.- recibió un fuerte golpe que estuvo seguro le hizo sangre en el interior del labio.

-¡No seas un idiota! ¿Cómo puedes querer a esa estúpida?

-¿Te lo digo? Ella es hermosa, valiente, desinteresada, inteligente e ingeniosa. Y si bien me ha rechazado como tú dices ella nunca me ha negado su mano o una oportunidad de estar con ella. Y me cuida tanto como yo la cuido a ella. Así que ahí tienes. Esas son mis razones del porque la amo a ella y no a una desquiciada como tú. Solo puedo amar a Ladybug y a la chica detrás de esa máscara.- el labio de Selina tembló, estaba a punto de llorar, rabia y dolor se concentraban en sus ojos y luego fue a la mesa donde estaban varios medicamentos.

-Con que no me quieres, ¿no? ¿Prefieres a esa zorra antes que a mí? ¡Bien! ¡Bien gato idiota! Entonces voy a hacer que me quieras.- tomó una jeringa, unas pastillas y una botella de agua y se acercó a la cama nuevamente.- Dime algo, ¿te crees que estas atado a esa cama solo porque si? Oh, no gatito. Estas allí simple y llanamente por puro placer, nada más que placer.- Félix abrió los ojos sabiendo a que se refería. Se retorció. Al demonio con la espera. Iba a llamar a Plagg pero gritó de dolor al sentir la aguja clavarse en su brazo.- Esto te relajará. Y después de esto no podrás quitarme las manos de encima.- Félix sintió sus fuerzas empezar a menguar, un leve mareo. Le había dado un maldita droga pero no para dormirlo, ella lo quería despierto y dispuesto para lo siguiente.

Ladybug, por favor ven pronto...

Ladybug miró una bodega, nada. Apretó ambos puños y llamó al capitán.

-¿Ha encontrado algo?

-Acabo de llegar.- Ladybug quiso gritar. Faltaban tres lugares y sentía que cada segundo perdido era un segundo en que Selina pudira hacer lo que quisiera, ¿qué tan loca puede estar? Tan loca como para… ¿matar? Y Chat Noir no respondía.

-Seguiré buscando, gracias.- colgó. Necesitaba decidirse, un antiguo taller o una clínica. El taller quedaba más cerca pero era más grande. Podría tomarse su tiempo. Apenas se disponía a saltar y su comunicador sonó con el número de Aly.

-¿Aly?

-¡Ladybug! Una chica nos acaba de contactar, dijo que vio a una chica con las características de Selina cerca de la rue de Tobiac.

-Gracias Aly. Me acabas de ayudar mucho.- al cortar la llamada revisó con su yoyo la calle y las dos ubicaciones faltantes aparecieron en su mapa.- Rue de Tobiac. La clínica está cerca, allí debe de estar.- lanzó su yoyo para columpiarse, pidiendo al cielo poder llegar antes de que algo malo pasara…

Sentía que iba a vomitar otra vez, pero tenía muy en claro que si no peleaba sería el fin. La sintió subirse encima de él y la miró con todo el odio que podía.

-Abre la boca Félix.- apretó los labios en clara negativa.- Dije, abre.- su mano intentó forzarlo apretando sus mejillas, pero él no lo haría, frustrada, Selina metió en su boca las píldoras con agua y clavó su pulgar donde antes había clavado la aguja. Él abrió la boca en un grito y ella pegó su boca a la suya pasando su contenido y luego cerrando su boca con sus manos.

Quiso vomitar. El sabor del medicamento y la bilis se mezclaron pero las arcadas lo estaban ahogando y no tuvo de otra que tragar para poder respirar. Selina rió como si fuese una niña y tomó su cabeza entre sus manos.

-Ahora te voy a demostrar cuanto me quieres.

-¿Q-Que me diste?

-Oh, no te preocupes. Solo algo para poder... animarte un poco. La primera droga poco a poco perderá su efecto para que pronto puedas divertirte.- empezó a sentirse raro, algo empezaba a cambiar. Se sentía más inquieto que antes y soltó un gruñido ante el movimiento de caderas que ella empezaba hacer sobre su... Abrió grande los ojos al darse cuenta de sus planes.

-¡Estas enferma!

-Claro, enferma por ti. Y quiero que seas el primero en darme una inyección.

-¡Estas completamente demente!

-Como si no lo disfrutaras, ooooh~ ya sabía que eras grande en muchas cosas.- Félix intentó zafarse, retorcer sus muñecas aunque sangraran pero no iba a consentir que esa psicópata lo violara, y aunque estuviera drogado iba a escapar.- Tranquilo gatito. Cuanto más lo disfrutes, menos querrás escapar.- su mano se movió por debajo de la camiseta, mostrando su bien trabajado cuerpo.- El trabajo de súper héroe te retribuye bien.- Félix gritó. Al demonio con la espera, iba a transformarse pero ya. Cuando vio sus manos acariciar el cierre de su pantalón mientras se relamía los labios. Un yoyo atrapó la mano de Selina.

-¡Ni se te ocurra!- Félix sintió su corazón latir al ver a Ladybug en la puerta, o tres de ellas pero eso era por efecto de la droga.

Ladybug lanzó a Selina del otro lado de la habitación y esta emitió un quejido de dolor al chocar la dura pared. Fue con Félix, desatando una de sus manos y luego sus piernas.

-Ladybug...

-Te sacaré de aquí pronto Félix. No te preocupes.- este asintió y sin preverlo Selina apareció detrás de Ladybug y esta apenas y se agachó para no recibir el golpe de una jeringa. Selina corrió y Ladybug quiso seguirla pero primero debía ponerlo a salvo.

-Tranquilo. Te tengo.- terminó de desatarlo y con cuidado lo levantó. Félix apenas y podía mantenerse en pie.

-Espera. Tienes que ir a por ella.

-Pero tu...

-Estaré bien. No soy tan indefenso como crees.- Ladybug apretó los labios deseando contradecirlo pero era verdad que Selina podía ponerle difícil escapar con Félix.

-Voy a cerrar la puerta. Quédate aquí y espera a que la ayuda llegue.- Félix asintió y Ladybug fue a la puerta.

-Ladybug.- ella se detuvo y lo miró.- Ten cuidado. Está loca.- ella asintió con una sonrisa.

-No tardaré.- le guiñó el ojo y se fue cerrando la puerta. Félix se había sonrojado un poco pero reaccionó al tiempo que Plagg salía de su escondite tras la cama.

-Fiuu… por poco y esa loca te convierte en su juguete, estaba a punto de usar mi cataclismo en ella.

-Creo que me hubiese gustado verlo. Hora de transformarse.

-¿Estás seguro que puedes moverte? No tienes buena cara.

-Tengo que ayudarla. De una forma u otra.- intentó levantarse pero volvió a sentarse ante el horrible mareo.- Maldición...- Plagg lo miró preocupado y luego tomó una decisión.

-Como dije, te ves fatal. Creo que por esta vez deja que otro gato se haga cargo. Y mientras tanto pon esa cabeza tuya en orden y de paso hazte cargo de tu problemita de allí abajo.- Plagg se fue entre risas dejando a su portador confundido. O al menos los primeros segundos cuando vio que los pantalones de mezclilla apenas y disimulaban su problema.

Ladybug miró alrededor con cuidado de que Selina no le apareciera de repente. La clínica había sido abandonada hacia un mes por una escabrosa investigación. Solo había unas consultas, cuartos y bodegas, todo concentrado en ambos pisos de la propiedad. Le había parecido hacia unos momentos escuchar algo caer en el segundo piso, y al ir a ver vio un montón de instrumentos médicos en el suelo, entre ellos vio un bisturí. El que estuviese posiblemente armada le hacia las cosas más difíciles. No quería lastimarla, pero tampoco dejaría que se le acercase.

Revisó las puertas. Cerrada, cerrada, bingo. Una consulta abierta. Entró con cuidado y vio un montón de papeles regados por todo el suelo. A primera instancia no había nada, a excepción de un archivero abierto que era de donde seguro había sacado los papeles, una silla de ruedas y un escritorio. Con cuidado se acercó a este, rodeándolo con cuidado mirando que la silla cubría el hueco del escritorio. Pero había algo allí.

-Sal de ahí Selina. No puedes seguir con esto. Piensa en tu padre, él está muy preocupado por ti. Debes hacer lo correcto.- la figura en el hueco no se movió, así que lanzó su yoyo y retiró la silla solo para encontrarse con restos de un maniquí médico.

La puerta se cerró y escuchó el ruido de algo tintinear. Se había olvidado de las llaves.

-¿Quien diría que Hawk Moth no sería quien acabara contigo, Ladybug? Espero te guste la sorpresa que te he preparado.- Ladybug entonces se dio cuenta en algo, los papeles del suelo estaban húmedos, y un tenue olor a alcohol se hacía presente escondido entre el papel y el polvo.

Lo siguiente pasó demasiado rápido y reaccionó a tiempo saltando al ver como bajo la puerta aparecían las primeras llamas que se extendieron por el lugar. Aterrizó en el escritorio y vio el fuego rodearla.

-¡Ojala te quemes insecto! Así nos dejaras a mi gatito y a mí en paz.

-¡Aun no es tarde Selina!- intentó no toser.- ¡Puedo ayudarte!

-Si quieres ayudarme de-sa-pa-re-ce de nuestras vidas. Así las dos facetas de Félix serán mías. Adios Ladybrûlé*.

El aroma del humo y los papeles comenzaban a picarle los ojos y la nariz. El fuego estaba siendo implacable y necesitaba una forma de salir. Si tan solo Chat Noir estuviera allí...

-¡Ladybug!

-¿Qué...? ¿Quién es?

-¡Espera un poco! ¡Ya te saco!- en poco Ladybug vio la puerta oscurecerse y hacerse pedazos. Ella aprovechó para de un salto salir del cuarto en llamas que con el nuevo aire se avivaron hasta casi salir de la habitación

-¿Chat Noir?

-Casi.- el pequeño kwami se puso frente a ella y esta abrió la boca grande.

-¿Un kwami? El... ¿El kwami de Chat Noir ?

-Correcto. Y la historia es muy larga y compleja para explicártela ahora, hay que salir de aquí o nos volveremos carbón.

-Vamos, sígueme.- regresaron hacia donde estaba Félix y tocó la puerta.

-Félix, soy yo. Ladybug. Abre.- Félix abrió, aun mal por la droga pero ya podía ponerse de pie. Ladybug puso su brazo alrededor de su cuello para que se apoyara y pudiese salir. El techo y paredes de hormigón comenzaron a arder más deprisa. Aceleraron el paso, pronto el aire fresco golpeó sus caras al salir y Ladybug dejó a Félix en la acera de enfrente.

-¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Auxilio!- Ladybug vio en una ventana con barrotes a Selina. Al paarecer había caído en su propia trampa. Estaba dispuesta a entrar cuando Félix toma su mano.

-Es muy peligro, te cuidado.

-Lo sé. Pero alguien debe hacerlo.- se soltó y usó su yoyo para subir. Al llegar donde Selina, apenas y pudo pisar la saliente que tenía el muro y sentir el calor en su traje.- ¡Atrás!- usando el hilo de su yoyo, cortó los barrotes. Selina se aferró a Ladybug y al caer al suelo, cayó de rodillas, jadeante y con lágrimas en los ojos.

Un par de patrullas llegaron primero y a lo lejos el sonido de las sirenas se hizo presente. Plagg se había ido a esconder en la cercanía, mirando como el primer oficial en bajar de la patrulla era el padre de la loca.

-Selina. ¿Qué has hecho?- la chica al ver a su padre pareció comprender la gravedad de todo lo que había hecho. Gruesas lágrimas cayeron de sus ojos y gimoteos lastimosos salieron de sus labios.

-Yo... solo quería que alguien como él me quisiera.-el capitán cerró sus ojos y se hincó a lado de su hija.

-Vas a estar bien. Intentaremos que todo esté bien. Y tendrás la ayuda necesaria, hija.- de repente Selina lo miró ofendida y aterrada.

-No... No, no, no. ¡No quiero! ¡No quiero!- Ladybug se acercó un poco pero mantuvo su distancia.

-Tienes que hacerlo. No estás bien y alguien pudo salir herido. Incluyéndote.

-¡Cállate! Me quieren encerrar en un manicomio. ¡Pero si lo hacen diré a todo mundo tu secreto!- gritó mirando a Félix que se tensó. Ladybug lo vio y luego a Selina que ahora la miraba a ella de forma burlona.- ¿Quieres saber porque el gato no vino a ayudarte hoy? La respuesta es simple. Porque allí lo tienes. ¡Félix Agreste es en realidad Chat Noir!- el capitán Raincomprix se quedó con la boca abierta y Ladybug sintió algo en la boca del estómago. Pudo ver por el rabillo del ojo al kwami y de repente algo tuvo sentido. Así que después del prolongado silencio las palabras salieron por si solas de su boca.

-Eso es mentira.- los tres vieron a Ladybug y esta vio a Selina que tenía un brillo de locura en sus ojos.- Chat no está aquí porque fue a una misión secreta fuera de Paris. Incluso si lo contacto ahora te contestará.

-Eso es mentira.

-No lo es. Te lo puedo probar.- Ladybug marcó poniendo el altavoz. Tras tres tonos una voz se hizo presente.

-Hola, ¿Ladybug?

-Hola, Chat Noir.

-¿Ya me extrañas bichito?- quitó el altavoz y puso el aparato en su oreja.

-Solo llamaba para decirte que todo está bien y el rescate fue un éxito. Suerte con tu misión, Chat.- colgó y Selina negaba con la cabeza al tiempo que su boca temblaba.

-Mentirosa. ¡MENTIROSA! ¡ESO ES FALSO! ¡FALSO! ¡Yo le vi! ¡Es Félix! ¡Es él!

-Dudo que el joven Agreste guste de chistes de gatos y de echarse sobre su panza a ronronear.- las patrullas, bomberos y la ambulancia llegaron. Y el capitán Raincomprix, con todo el dolor de su corazón, sacó las esposas.

-Lo siento Selina, debes hacerte responsable de tus actos…

Momentos después, Félix fue recostado en una camilla para su traslado a un hospital privado. Vio a la gente y reporteros alrededor, a Selina dentro de la patrulla con una chaqueta sobre su cabeza y vio entre el gentío a sus amigos que intentaban en vano cruzar la barrera policial.

Se giró para ver a Ladybug que lo observaba detenidamente. Ella le sonrió y acortó la distancia entre ambos, ella pasó sus dedos por su frente, haciendo a un lado un mechón de cabello.

-Perdona Ladybug, pero debemos llevarlo al hospital.- dijo un paramédico y ella asintió.

-Solo un segundo.- se inclinó a él y en un susurro dijo.- Ya hablaremos luego de esto, recupérate.- un suave y delicado beso se posó sobre su mejilla y Félix fue subido a la ambulancia. Deseando decirle algo a esa dama de rojo, pero las puertas de la ambulancia se cerraron y la sirena ahogó su débil voz...

Al abrir los ojos todo estaba demasiado oscuro.

Pero podía distinguir las roídas paredes y la suciedad del lugar fuese cual fuese.

-Al fin despiertas.- al girarse vio a una figura sentada en una esquina levantarse. Esta se acercó y Félix vio con horror a Selina... embarazada.

-¿Qué demonios?

-No digas malas palabras frente al bebé. O sino... ya sabes lo que te podría pasar.- retiró la sabana que le cubría y Félix vio con horror como sus piernas habían sido amputadas, su mano derecha apenas y conservaba el pulgar, el dedo medio y anular y la otra mano le faltaba el dedo índice. Sabrina tomó esa mano y puso unas pinzas atrapando su dedo medio.

-¡Alto! ¡Detente!

-Tienes que aprender a comportarte mi amor...

Félix despertó en la blanca cama de hospital. El cuarto sobriamente decorado y de paredes beige le hicieron ver que todo había sido una pesadilla. La puerta de la habitación se abrió, y dos pares de ojos se vieron con sorpresa. Gabriel Agreste entró al cuarto y se acercó a la cama, los dos mirándose uno al otro hasta que el mayor se inclinó y abrazó a su hijo que se quedó pasmado por la acción.

-Creí que iba a perderte... como a tu madre.- Félix sintió deseos de llorar pero se tragó las lágrimas. Abrazó con fuerza a su padre no importándole si el vial de su brazo le estorbaba.

-Eh... Disculpen.- Félix al ver a la puerta vio a Allan y Bridgette seguidos de sus compañeros de clase. Bridgette se veía nerviosa.- Si gustan regresamos en unos minutos.

-¡Felix!- Allan fue sobre el rubio llorando y le abrazó con fuerza.- ¡Nunca me hagas esto! ¡Te juro que casi me da un infarto!

Todos tomaron aquello como una invitación para entrar y rodear la cama.

-Agreste, nos alegras que estés bien.- dijo Claude.

-Nos diste un buen susto.- dijo Sam.

-Si te preguntas por Claudia hicimos que no la dejaran entrar.- dijo Allegra y Aly siguió.

-No sabes cuánto lloró Allan por ti.- todos hablaban a la vez, dejándole regalos, flores y cartas. Luka que junto con Wayhem eran los únicos ajenos a su grupo de la escuela, le dejaron un disco de música y una pluma.

-Esto es para que escuches buena música. Te extrañaré en los ensayos pero espero verte pronto.

-Y esta pluma no es una pluma corriente. Es una para dar descargas, para tu seguridad. No se lo digas a nadie- por ultimo Bridgette depositó en su regazo una caja de macarrones de colores, dedicándole una dulce sonrisa.

-Nos alegra a todos que estés bien y a salvo.- Félix estaba asombrado por la respuesta de sus compañeros y con una sonrisa asintió.

-Gracias a todos...

-Wow. ¡Sabes sonreír!- dijo Kim que se ganó un codazo de Alix y todos se rieron. Gabriel Agreste pudo ver en su hijo una mirada de anhelo, que aunque fruncía el ceño, era obvio que disfrutaba de la compañía. Vio al extraño grupo mientras comenzaba a pensar en la mejor decisión para el futuro de su hijo. Sin ver cómo disimuladamente, un kwami negro salía del bolso de Bridgette y se ocultaba esperando poder pronto estar a solas con su portador…

Había pasado una semana desde lo acontecido. Y poco a poco la noticia de la temporada quedaría en el olvido cuando apareciera una nueva noticia o akuma. Bridgette agradecía que ningún akuma hubiese aparecido.

-¡Bridgette auxilio!- gritó Tikki que se asomó del bolso para respirar.

-¿Que ocurre Tikki?

-Bridgette, acabo de averiguar otra de las sorpresas de Plagg. ¡Cambió mis envoltorios de dulces por queso! Está apestando toda la bolsa.- Bridgette se rió, Plagg solo se había quedado una noche con ellas para regresar con su portador y le había dejado a Tikki quesos que la kwami había estado descubriendo a la mala.

-Tranquila Tikki. Pienso que es lindo.- dijo sacando los envoltorios donde antes había macarrones y ahora eran trozos de queso.

-No digo que lo haga de mala fe. Pero ¿por qué debe poner los quesos más apestosos?- Bridgette volvió a reír y cruzó la calle para ir a la escuela.

-Escuché que la internaron en un psiquiátrico...

-Yo que la mandaron a prisión.

Rodó los ojos fastidiada. Los rumores eran menos pero tardarían un poco en desaparecer.

-¿Cuándo piensas ir a verle?- preguntó Tikki y Bridgette bajó los hombros. Desde que dieron el alta a Félix no había vuelto a verlo.

-No lo sé. Ni siquiera estoy 100% segura que sea Chat y si así fuera... ¡lo rechace tantas veces! ¡Soy una persona horrible!- exclamó deseando golpearse. Tikki negó con la cabeza.

-Pero el también te ha rechazado como Bridgette. Así que no debes sentirte mal.

-¿Y si al final no me quiere a mi como Bridgette?

-Son jóvenes. Ustedes tienen un largo camino por delante y demasiadas experiencias que tener.

Y si él no sabe apreciarte entonces la persona correcta si fue afuera esperándote.- Bridgette asintió lentamente no gustándole mucho la idea. Cuando entró al instituto saludó a sus amigos.

-Hola chicos.

-Hola Brid.- le saludó Aly.- ¿Te enteraste del nuevo proyecto de Claudia?- señaló a lo lejos a la hija del alcalde que estaba gritándole a una chica, pero la chica harta la dejó hablando sola.

-¿Qué hace?- Allegra se ríe a lo bajo y contesta.

-Está buscando el reemplazo de Selina, pero no hay nadie que la aguante cinco minutos.

-Claudia parece no entender que tuvo parte de responsabilidad en lo ocurrido.- comentó Claude cruzándose de brazos.- Después de todo si hubiese tratado mejor a "su amiga", seguro que Selina no hubiese hecho lo que hizo.

-Eso no lo puedes saber.- dijo Sam con total seriedad.- Selina podía ser tan cruel como Claudia si se lo proponía. Con o sin su consentimiento.

-Pero algo tuvo que ver.- respondió Claude y Bridgette suspiró.

-Eso es algo que no podremos saber con exactitud.- entonces nota que Allan miraba hacia la puerta. Con la misma expresión melancólica de Bridgette por no ver a Félix.- Allan... ya va a sonar la campana.- el moreno suspiró.

-Esperaba que viniera ya iniciada la semana. Es obvio que al final su viejo no le dejará venir.- Bridgette bajó la mirada.

-Eso no es del todo cierto.- dijo alguien a sus espaldas, los dos se voltearon y vieron a Félix que tenía un libro en mano.- Solo llegué más temprano que ustedes.

-¡Félix!- Allan se lanzó a abrazarle pero Félix se lo impidió poniendo su mano en su cara.

-Ya tuve suficiente con los abrazos que me diste en el hospital.

-Pero, ¿qué paso? ¿Por qué tardaste tanto en volver?

-Mi padre y yo pasamos un tiempo fuera de Paris. Fueron como una especie de vacaciones hasta que todo se calmara.

-Y nosotros preocupándonos.- dijo Claude con una sonrisa y todos se acercaron a abrazar a Félix o darle la bienvenida. Todos, excepto Bridgette. Ella quiso lanzarse en sus brazos, decirle lo mucho que le había extrañado pero... no quería ser una acosadora. Así que cuando Félix la miró, ella sonrió ahogando los deseos de llorar y decirle cuánto le quería y lo preocupada que había estado.

-Bienvenido, Félix. Te extrañamos…

Félix estaba molesto, y esta vez sabía por qué. Todo el día transcurrió de forma normal. Sus compañeros le dieron la bienvenida, Claudia se le fue encima jurando contra Selina, y después regresó a casa dejando un justificante para la clase de esgrima, cosa que molestó a Kagami y que del otro lado de la pantalla se lo estaba haciendo saber en ese instante.

-En verdad era innecesaria tu ausencia.

-Mi padre quiso comer conmigo. No iba a decirle que no.

-Puedes comer con él muchas otras veces.

No, claro que no. Desde lo ocurrido su padre le hacia compañía en la mesa más seguido y le había acompañado a la escuela. No hablaban mucho pero agradecía la compañía.

-Estaré allí sin falta en la próxima clase.

-Da igual. ¿Te sientes mejor? Disculpa no haberte visitado pero la contusión de mi cabeza preocupó a mi familia y no me dejaban hacer demasiado.

-Supe que estábamos en el mismo hospital.

-Lo sé. Y supe que muchos te visitaron. No era necesaria más compañía para agobiarte.- Félix asintió con una expresión seria.

-Ya debo dormir. Pero antes supe que culpaste a Bridgette y Luka de mi secuestro.

-Claro. Fue su culpa que esa loca te secuestrara. ¿Te lo dijo ella?

-No, fue Luka que fue a verme después de clases. Y te pido de favor que la próxima vez te disculpes con ellos como es debido.

-No dije nada inapropiado al momento.

-Lo hiciste. Te aprecio como rival y compañera Kagami, pero como amiga te queda mucho por aprender. Piensa en eso.- terminó la video llamada y miró el cielo nocturno de Paris con ceño fruncido.

-Plagg.

-Ya sé, ya sé. No me tienes que dar explicaciones. Ya sé a dónde vas picarón.

-Como si alguna vez te las diera.

Un brillo verde cubrió su cuerpo y antes de irse, Chat Noir fue a su escritorio donde abrió un cajón y tomó algo antes de salir por la ventana.

Llegó a su destino en la cafetería Dupain-Cheng, y al asomarse vio a Bridgette dibujar en su libreta de diseño. Fueron unos toques a su ventana lo que la hicieron levantar la vista y verle con sorpresa.

-¿Chat? ¿Q-Qué haces a estas horas por aquí?

-Debería preguntar qué haces despierta tan tarde princesa. Yo solo pasaba por el vecindario.- Chat vio el cuarto y se quedó clavado en su sitio. Las fotografías en la pared habian desaparecido.- ¿Qué paso? ¿Y las fotos y recortes de tu chico?

-Las quité.- dijo con simpleza para mostrarle una caja de zapatos.- Las puse aquí.- Chat sintió una puñalada en su pecho.

-Oh… ya veo.

-Sí, es que después de lo ocurrido he tomado la decisión de no ser, o parecer una fanática loca o una... acosadora.- Chat la vio poner la caja en su cajón.- No deseo que piense mal de mí. Y estoy segura que una distancia prudencial, o no lanzarme sobre él, será suficiente. Además, tengo fotos más importantes que unos simples recortes.- dijo mostrándole tres fotografías sobre el escritorio, la primera que se hicieron en el parque por Juleka y las otras dos con sus amigos.- Opino que estas tienen más significado. Yo le quiero, pero voy a hacer que se enamore de mí sin que piense que soy una fanática.- Chat pareció de repente contrariado, sus mejillas se sonrojaron y jugaba con sus garras de los dedos índices

-Quizás... no deberías quitar todas. Algunas mostraban... diseños muy buenos que te podrían ayudar.- Bridgette la miró sorprendida.- Como sea. Vengo como mensajero para darte algo especial.- del bolsillo de su traje sacó algo que Bridgette rápidamente reconoció.

-Esto es el boleto del cine… Pe-Pero la función ya pasó.

-Tu chico me lo ha dado para que te lo entregue. Es un nuevo boleto ya que reembolsó el de la función de este fin de semana al que no pudieron ir. Me dijo que desea poder ir con una buena amiga. Pero aquí entre nos, creo que extraña un... poco tus atenciones. No me hagas caso solo que pienso que no deberías cambiar tanto. Así como eres le gustas.- dijo rascándose su rubia melena nervioso.

-Fé-Félix...

-Uff, mira la hora.- le puso el boleto en su mano.- Debo irme. Nos vemos purrincesa. Este gato tiene mucho que hacer y tú también.- besó el dorso de su mano dedicándole una amplia sonrisa felina y salió por la ventana. Tikki que había estado escondida entre los almohadones de la cama, se asomó y Bridgette con el boleto en mano sonrió ampliamente con su mechón en forma de corazón y miró a Tikki que río a lo bajo.

Chat estaba sentado sobre la torre Eiffel, suspiró profundamente mirando la hermosa ciudad. Este sonreía, estaba feliz por alguna razón a la que no quería definir con Bridgette.

-Bon nuit, chaton.- este vio como Ladybug bajaba de una viga de arriba y caía a su lado.

-Ladybug...

-Me alegra verte recuperado.

-Ya... sobre lo ocurrido. Pues ya sabes quién soy y lamento mucho que todo esto…

-No tienes que darme explicaciones. No diré tu nombre mucho menos.

-¿No estás decepcionada?- preguntó dolido por la posibilidad.

-¿Por qué? Chat, siempre has sido una persona increíble y maravillosa. Solo estoy, ¿cómo decirlo? Impactada de que mi compañero parezca convertirse en un tipo de Jekyll y Hyde.- Chat casi quiso reírse por la referencia literaria y Ladybug se sentó a su lado.- Pero lo que me preocupa es si ¿podrías tolerar o querer a mi otra mitad?- Chat Noir se enderezó.

-¡Claro que...!

-Chat.- ella puso su índice sobre sus labios.- Deseo conocerte más. Soy capaz de aceptar al chico y centrado y al gato bromista y valiente. Por eso, piénsalo bien... Si mi otra mitad fuera diferente, ¿intentarías conocerla y aceptarla?- Chat observó sus expresivos ojos azules brillar varios sentimientos mezclados, desde anhelo hasta miedo. Este entendió que aquel momento lo decidiría todo en su futuro.

-Intentaría conocer a la chica tras la máscara y aceptarla. Y si algo pasara, no quiero que eso arruine nuestra amistad.- Ladybug asintió y de un compartimiento de su cinturón de dijes le mostró el boleto de cine. Los ojos de Chat se abrieron grandes y vieron a Ladybug con la boca abierta.

-¿Aun deseas que vaya contigo?- Chat la miró con detenimiento, como si la viera por primera vez. Y tras unos segundos empezó a reír.

-No puedo creer tal ironía.- vio el boleto aun extendido y tomó la mano de su compañera para hacerla retroceder.- Sí, quiero.- Ladybug sonrió y ambos sintieron un enorme alivio sin percatarse que juntaron sus frente hasta que sintieron el toque del otro y sonrieron.

-Entonces... ¿deberé acostumbrarme a los chistes de gatos?

-Y yo a tu habitual torpeza.

-Y no te molesta que siga teniendo fotos tuyas.

-Voy a escogerlas yo. Y serán pocas.

-No quiero parecer una fan.

-No lo eres. Tú eres especial mi lady. Y solo te permito a ti ser mi fan...

-No tú acosadora.

-Esa es una fea palabra.- ambos se rieron y ninguno supo cuánto tiempo permanecieron asi. Solo que esa noche era el inicio de algo nuevo en sus vidas.

Meses después…

Selina veía a todos los demás pacientes del área psiquiátrica con la mirada perdida. Había aprendido a ignorarlos como ellos la ignoraba a ella. Nada nuevo a excepción que los enfermeros y médicos estaban muy atentos a lo que hacía cada paciente. Y en el área de descanso ella se sentía cansada y como si hubiese envejecido treinta años en aquel lugar.

-Selina.- la doctora se acercó a ella.- Tu padre y tu hermana Sabrina vendrán este próximo fin de semana. ¿No quieres verlos?

-No.- contestó de forma seca. Su padre siempre la miraba con lastima y su hermana menor, que había decidido cambiar su escuela privada por una pública para estar con su padre, siempre parecía nerviosa como un ratón asustado, y detestaba eso. Era como verse a sí misma.

Detestaba ese lugar. No estaba loca. Y había dicho la verdad de Félix Agreste pero nadie, absolutamente nadie le creyó. Nadie…

-Bien. Programaremos la visita cuando te sientas mejor.- Selina no respondió y se quedó viendo a la doctora irse a hablar con otro doctor que tomaba notas. De repente una de las pacientes que cambiaba el televisor se detuvo a ver a la reportera y comentarista Nadja Chamack, alegando en voz baja algo sobre salir en televisión.

Y ahora vamos a las noticias sociales. Hace poco se vio al joven Félix Agreste, modelo estrella e hijo de Gabriel Agreste, en el evento de moda de Praga, con una joven que según en palabras del propio señor Agreste, es su futura aprendiz y discípula y una jovencita correcta para su hijo. La joven de nombre Bridgette Dupain-Cheng no quiso dar comentario alguno ya que la pareja fue captada en medio de una cita en donde ambos se veían felices mientras paseaban por la ciudad...

La mirada de Selina estaba perdida en las imágenes. Félix estaba con Bridgette saliendo de un teatro y ambos se veían como una preciosa pareja de enamorados.

Solo puedo amar a Ladybug y a la chica detrás de esa máscara.

Las palabras de Félix se escucharon en su cabeza.

Solo puedo amar a Ladybug y a la chica detrás de esa máscara.

Miró la imagen viendo a la pareja, viendo a Bridgette Dupain-Cheng sonreír mientras Félix la rodeaba con su brazo. Una especie de risa empezaba a salir como soplos de sus labios.

Solo puedo amar a Ladybug y a la chica detrás de esa máscara.

Emitió una fuerte carcajada, algunos pacientes la miraron confundidos, curiosos, asustados o simplemente la ignoraban. Todo el personal la miró y los enfermeros se acercaron a controlarla pero Selina se movió antes de que la atraparan.

-¡Selina!- le llamó la doctora pero la joven la miró una sonrisa desquiciada en su rostro.

-¿Quién? Yo no soy Selina. Me llamo Bridgette. ¡Yo soy Bridgette Dupain-Cheng!- corrió y arrebató a un hombre el yoyo con el que jugaba de entre sus manos para su terapia.- ¡Yo soy Bridgette Dupain-Cheng!

Corrió rápidamente hasta hacia el pasillo, siendo seguida por los guardias, directamente a una ventana sin barrotes. Lanzó el yoyo como si esperase que este se sujetara a algo pero solo cayó flojo cuando ella traspasó la ventana del tercer piso sin sentir los cortes del cristal en su piel.

-¡Yo soy Ladybug!- gritó antes de caer al pavimento. Llevándose consigo el mayor secreto de todo Paris.

Fin.

*Brûlé: quemado