"Mil años de espera"
Capítulo Dos: "Acontecimientos inesperados
Mil años después...
La Reina Serena, era la matriarca de la familia real, también conocida como Rini por sus más allegados. Caminaba junto a su esposo Helios a paso lento y con elegancia por la alfombra roja, dirigiéndose al interior el palacio. Su vestido blanco, flameaba con gracia, su cabello rosa bien peinado con odangos, se movía ligeramente con la brisa.
Nadie sabía qué edad tenía exactamente Rini, pero ya era madre de un hijo y abuela de dos nietos. Sin embargo, lucia como una persona joven, de no más de treinta años.
— ¡Bienvenidos de vuelta a su hogar! Los estábamos esperando. —Saludó Sailor Vesta, haciendo una reverencia.
— Gracias, mi querida VesVes. —Dijo Rini, guiñando un ojo a su guardiana real.
La pareja entró al palacio, en donde el resto de las Sailors Quartetto los saludaron.
— ¿Qué tal estuvo su viaje de negocios? —Preguntó Sailor Pallas con una gran sonrisa.
— Todo bien. Hubiésemos querido volver antes pero no se pudo ¿Han pasado muchas cosas en nuestra ausencia? —Preguntó Helios.
— Nada relevante. Aunque les tengo una buena noticia, su nieta mayor ha entrado a competir en motocross y se ve que tiene un futuro muy prometedor. —Dijo Sailor Ceres, intentando poner al corriente a los patriarcas.
— Por otro lado, su segunda nieta, la joven Serena se está preparando para los exámenes finales. Creo que está muy ansiosa por entrar a la secundaria. No puedo creer que ya tenga trece años, el tiempo vuela. —Dijo Sailor Juno con un aire melancólico.
Rini asintió, pues era cierto, el tiempo vuela, especialmente cuando has vivido tanto tiempo. Rini llevaba quinientos años de matrimonio con su esposo Helios. Debido al poder del cristal de plata, los reyes y las Sailors, podían mantenerse jóvenes por siglos, por lo que para ella era un misterio que su madre Serena, la neo reina, decidiera dejarse morir a los quinientos años, justo después de que ella se uniera en matrimonio con Helios, momento de su vida en donde heredó el trono de sus padres.
Su padre Endymion, falleció al poco tiempo después en que Serenity había marchado. Antes, se encargo de enseñarle a Rini como manejar los asuntos reales.
Rini tuvo a su primer y único hijo junto a Helios, al cual llamo Endymion, en honor a su querido padre. Este creció a un ritmo normal, pero desde que cumplió los veinticinco años, hasta hoy, lucía exactamente igual, incluso con sus más de cuatrocientos años. Endymion fue un hijo consentido y no tenía intenciones de tomar el trono de sus padres por ningún motivo. Sin embargo, hace unos años atrás, conoció a una hermosa mujer llamada Erika con quien se casó y cambio de opinión, tomando así el reinado junto a ella y convirtiéndose en el nuevo dueño del Cristal Dorado.
Rini y su esposo se dirigieron hacia el salón para saludar a su hijo Endymion. Caminaban por los pasillos del palacio, que era un lugar bien iluminado, lleno de esculturas de pegasos, retratos de los antiguos reyes y con arreglos florales de rosas rojas por doquier.
Rini sonrió con ternura al encontrarse con su hijo, quien le dio un efusivo abrazo a su madre y luego a su padre. Endymion tenía una hermosa sonrisa, su aspecto era idéntico al de su padre, a diferencia de que su cabello era de color negro, al igual que su difunto abuelo.
— ¡Qué bueno que llegaron a tiempo para la cena!—Dijo Endymion.
— Estaba ansiosa por volver a ver a mi familia. Además, Serena me llamó esta mañana para decirme que me extrañaba, no pude resistirme a volver de inmediato después de eso. —Confesó Rini sonriendo.
— Ella es tan idéntica a ti, si no fuera por el color de cabello rubio, sería una copia exacta de su abuela. —Dijo Endymion.
— ¡Abuelito Helios! ¡Abuelita Rini! ¡Qué alegría verlos! —Dijo Serena lanzándose a los brazos de sus abuelos— ¿Les gusta mi peinado? Siempre dicen que me parezco mucho a mi abuelita, así que quise hacerme las mismas coletas que ella.
Cuando Rini vio a su nieta peinada de esa manera y con aquella sonrisa encantadora, lo supo. Serena no era igual a su abuela Rini, Serena era igual a su bisabuela, a la que un día fue la neo reina Serenity.
— Tu... tu cabello... no lo llevas en una coleta alta como de costumbre. —Dijo Helios con asombro.
— ¿Acaso me veo mal? —Preguntó Serena, haciendo pucheros.
— ¡Te ves maravillosa! —Dijo Helios, al ver que Rini solo la contemplaba en silencio.
— ¿Estás bien, abuela? —Preguntó Serena, al ver a su abuela sin palabras.
— S-sí... sí, estoy bien —Dijo Rini, intentando reaccionar—. Estás más hermosa que de costumbre el día de hoy.
Serena sonrió emocionada.
— Quiero presentarles a unas amigas, las invite a cenar con nosotros. —Dijo Serena, indicando a dos chicas que miraban a distancia tímidamente.
Rini volteo a ver a ambas jóvenes, eran como de la misma edad de su nieta Serena. De pronto, Rini se quedó perpleja, apretó con fuerza la mano de su esposo Helios y le pareció que todo pasaba en cámara lenta. Las chicas se acercaron a ellos con las mejillas ruborizadas.
— E-Es un honor c-conocerles —Logró decir una de las chicas, haciendo una reverencia ante Rini y Helios—. Soy Lita, amiga de su nieta y asistimos a la misma escuela.
— Para mí también es un honor, soy Rei. —Dijo la otra chica de largos cabellos oscuros, temblando de pies a cabeza.
Rini palideció ¿Qué ocurría? O más bien ¿Qué estaba a punto de ocurrir? Rini apenas saludó de vuelta y caminó hacia el otro extremo del salón. Helios la siguió.
— Rini, sé lo que estás pensando, pero debes calmarte y disimular. —Dijo Helios cogiendo su mano.
— Cuando Serena nació siempre tuve la impresión de que su resplandor era como el de mi madre, pero hoy se ve y se siente exactamente igual que ella. Y sus amigas, son... son idénticas a Sailor Jupiter y a Sailor Mars, esto no puede ser una casualidad ¿Por qué se están reuniendo otra vez? No ha pasado tanto tiempo. Las Sailor Quartetto aún están en servicio. —Dijo Rini con angustia.
— Las Sailors inners estuvieron vigentes durante cuatrocientos años, hasta cuando despertaron las Sailor Quartetto. Tal vez sea hora del cambio. —Dijo Helios analizando la situación.
— Poco después de eso, las Sailor Scouts... se fueron de este mundo ¿Quiere decir que si reencarnaron, entonces las Sailor Quartetto...?
— ¡Tranquila! No sabemos si esa es la razón. —Dijo Helios, interrumpiendo a Rini.
— Abue ¿Estás bien? ¿Estás molesta por que invite a mis amigas a cenar? Ellas están muy nerviosas por conocerte, dicen que te admiran mucho. ¡Por favor no te molestes! —Rogó Serena, acercándose lentamente a su abuela.
— No... no es eso. Creo que me siento algo fatigada por el viaje de regreso. Tus amigas son encantadoras. —Dijo Rini, intentando disimular como se lo pidió su esposo.
De pronto, Rini fijó su mirada en las manos de su nieta, sostenía un DVD. Si bien Rini no conocía mucho sobre la música de moda, la cantante que aparecía en la caratula le pareció conocida. Tal vez era el largo cabello rubio de la cantante, tal vez eran los hermosos ojos azules, tal vez era el vestido corto y brillante de color naranjo o tal vez era el antifaz que usaba para cubrir parte de su rostro... pero la chica del disco le recordaba a "Sailor Venus"
— ¿Qué es eso que tienes ahí? —Preguntó Rini apenas.
— Esta es la razón por la que vinieron mis amigas. Es un Blueray de "Artemisa" La Idol juvenil del momento. Mi madre me lo obsequió y bueno, Rei, Lita y yo alucinamos con su música, así que lo veremos después de la cena. —Explicó Serena alegremente.
Rini intentó sonreír, se disculpó diciendo que ocuparía el servicio. Helios la siguió, parecía que Rini iba a desmayarse.
— ¡Helios! Parece que estoy soñando. Estoy segura que algo está por ocurrir. —Susurró Rini a su esposo, tomando su mano fuertemente.
— Busquemos a Diana, aparte de nosotros, ella es la que más años ha vivido. —Sugirió Helios.
— ¡Abuelos, así que ya están de vuelta! —Dijo alguien tras ellos. Ambos voltearon a verle.
— ¿Haru? ¿Eres tú? —Preguntó Helios.
— Sí ¿Tan diferente me veo ahora? Corté mi cabello, me incomodaba tenerlo tan largo ¿Les gusta como quedó? —Preguntó una chica de aspecto algo masculino.
Rini se estremeció al verla. Era cierto que su nieta mayor no era para nada femenina, desde muy niña no se comporto como una chica coqueta como su hermana, pero Rini siempre lo asoció a que Haru era una atleta y por eso vestía con ropa deportiva. Pero al ver su cabello rubio ahora corto, sus ojos verdes y su aspecto más masculino, entendió que la primogénita de su hijo, no era más que la reencarnación de otra Sailor. Sailor Uranus de quince años, estaba ante sus ojos.
Rini comenzó a temblar. Helios la atrajo hacia él cuando vio que el cuerpo de Rini caía al suelo, perdiendo el conocimiento entre sus brazos. Haru corrió hasta ella, comenzó a pedir ayuda.
Serena y sus amigas corrieron asustadas junto con la servidumbre del palacio, que intento auxiliarla.
Mientras, a lo lejos, en el segundo piso del palacio, observaba en silencio la escena, la madre de Haru y Serena. Erika, que si bien era una excelente madre y esposa, siempre había sido muy silenciosa y misteriosa.
— ¡Reina Erika! ¿Ocurre algo malo? Escuché gritos. —Le preguntó Diana, la gatita gris y consejera real.
— Es Rini... creo que se desmayo. —Explicó la Reina.
— ¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué le ocurrió? —Preguntó Diana muy nerviosa.
— Creo que se dio cuenta, de que algo grande está por venir. —Dijo Erika dándole la espalda a Diana, mientras caminaba lentamente hacia la escalera.
Gracias por sus comentarios, pensé que por ser el primer capítulo no tendría ninguno. En verdad gracias, espero que les guste lo que sigue de mi historia :)
