Capítulo Cinco: "La obra musical"

Las clases de Taiki a Serena, dieron sus frutos en los exámenes finales, donde Serena subió sus calificaciones notoriamente.

El año escolar llegó a su fin y con ello dio inicio a la temporada de verano. Serena caminaba por el parque junto a sus amigas Lita y Rei.

— ¡Que afortunada eres, Serena! Aquel chico que te dio clases particulares es un gran profesor, tus notas en los exámenes finales me sorprendieron mucho. —Dijo Lita.

— Sí, creo que debo agradecerle a Haru, digo Haruka por el obsequio, en verdad me sirvió de mucho. —Reconoció Serena.

— Y además, dijiste que Taiki es guapo ¿No? —Dijo Rei, moviendo las cejas de arriba-abajo a Serena.

— ¿Taiki? Pues sí, la verdad es que él es muy guapo, aunque... no me gusta de esa forma. Pero les confieso que me pasa algo extraño con él. —Confesó Serena.

— ¿Dices que no te gusta, pero te pasan cosas? ¿Cómo es eso? —Preguntó Lita con curiosidad.

— No sé cómo explicarlo. Él es agradable y muy inteligente y el mismo día que lo conocí, tuve una especie de visión al tocar su mano. —Explicó Serena.

— ¡¿SE COGIERON DE LAS MANOS?! ¿POR QUÉ NO NOS LO DIJISTE? —Gritó Rei, deteniéndose bruscamente.

— ¡Nooo! ¡No grites! —Pidió Serena al ver que la gente del parque había volteado a verlas— Pasó que cogimos el lápiz al mismo tiempo y nuestras manos se tocaron.

— ¡No es justo! Vas a conseguir novio y yo ni siquiera tengo alguien que me guste. —Se lamentó Lita volviendo a caminar a paso lento.

— ¡No! ¡Pongan atención! Me refiero a que cuando toqué sin querer su mano, una extraña visión apareció. Eran tres mujeres, usaban una coleta larga, no vi sus rostros, pero estoy segura de que eran hermosas, se veía que tenían una esbelta figura y ropas extrañas. —Explicó Serena.

— ¡Qué raro! Pero siempre que conoces a alguien te pasan cosas así ¿Recuerdas el día que me conociste? Meses después, confesaste que habías tenido una visión, eso sin contar las veces que dijiste que mis pasteles y galletas te resultaban familiar, así como que las habías comido antes. —Le recordó Lita.

FLASHBACK

Serena tenía doce años cuando conoció a Lita, era nueva en la escuela y tenía reputación de ser una chica violenta, por lo que nadie se le acercaba.

A Serena le parecía que Lita era una buena chica, hermosa, fuerte y ágil, buena en casi en todos los deportes. Pero también asistía al club de cocina, por lo que contrastaba a los rumores de ser una chica ruda. Siempre la veía salir del club de cocina con bocadillos exquisitos y con una presentación que cualquiera creería que se trataba de un profesional en la repostería.

Un día Serena se acercó al verla con una bolsa de galletas recién horneadas.

— Eso huele muy sabroso. —Dijo Serena, oliendo la bolsa de Lita.

Lita se exaltó al ver a Serena tan cerca, quien se asustó al mismo tiempo en que Lita dio un salto hacia atrás.

— Lo siento, no quería incomodarte. —Se disculpó Serena.

— No, no te preocupes, es solo que te vi de pronto y... ¿Tú... tú eres la princesa? —Preguntó Lita con timidez.

— Sí, pero dime Serena, no es necesario que me trates con tanta delicadeza, soy una chica de lo más normal. —Dijo Serena poniendo su mano tras su cabeza.

— ¿Quieres comer mis galletas, Serena? —Preguntó Lita amablemente.

Serena aceptó de inmediato y al tocar la mano de Lita para coger las galletas, tuvo una rara visión, en la cual vio a una chica, rodeada de rayos y truenos, la visión fue fugaz pero intensa. Serena no dijo nada en ese momento y comió las galletas intentando olvidar la extraña visión.

— Tus galletas son exquisitas... me recuerdan a algo, no sé, es como si ya las hubiese comido antes. Su sabor me trae cierta nostalgia ¡Qué raro! ¡Pero sabroso! —Dijo Serena a Lita, quien solo sonrió.

FIN FLASHBACK.

— Ahora que lo dices, también tuve una visión extraña cuando conocí a Rei, ese día de año nuevo en el templo. —Confesó Serena.

— ¿Qué? ¿Y por qué no me lo habías dicho? —Preguntó Rei asombrada.

— Se suponía que ese día íbamos al templo a buscar amuletos para que nos fuera bien en los estudios. Pero recuerdo que cuando Serena te vio, no pudo evitar hablarte debido a un impulso ¿Qué fue lo que viste exactamente, Serena? —Preguntó Lita.

— Ese día en que le hablé a Rei, fue porque sentí que debía conocerla y al tocar su hombro para que se volteara a verme, vi fuego por todas partes. —Explicó Serena.

— ¿Fuego? ¿Viste fuego? —Preguntó Rei.

— ¡Ya sé! Tal vez tengas un poder de ver las cosas que a las demás personas les gustan. —Dijo Lita.

— ¡Tienes razón! Mi padre es heredero del "Cristal Dorado", mi abuelita Rini tiene el "Cristal de Plata" y mi abuelito custodio el Cristal Dorado mucho tiempo. Tal vez yo esté desarrollando algún tipo de habilidad.—Dijo Serena, siguiendo la idea de su amiga.

— ¡Exacto! Cuando tuviste una visión conmigo, recuerda que yo había estado en el invierno viendo una tormenta, porque por alguna razón los relámpagos y truenos a mi no me asustan, si no que me agradan —Dijo Lita—. A Taiki, tal vez le gustan las mujeres con ropas extrañas.

— Cuando nos conocimos, yo estaba aprendiendo el arte de predecir cosas según el fuego. Es una técnica de mi familia muy antigua. —Explicó Rei.

— Entonces eso debió ser. Tienes razón, Lita... eso debe ser lo que ocurre. —Dijo Serena convenciéndose de las palabras de su amiga.

— Cambiando de tema ¿Supieron que Artemisa estará en un musical? —Dijo Lita emocionada— ¡Tenemos que conseguir boletos!

— Pues claro. Debemos estar ahí como sea, porque el musical no solo estará protagonizado por Artemisa, también podremos ver en escena al guapo de Yaten —Dijo Rei con emoción.

— ¿Yaten? —Preguntó Serena.

— ¿No conoces a Yaten? —Preguntó Rei con asombro— Para que sepas, es un actor y cantante juvenil, de nuestra misma edad. Además se dice que tiene cierta rivalidad con Artemisa, entonces verlos juntos es algo de culto.

— El musical cuenta con la participación del guapísimo Yaten, la talentosa Artemisa y la destacada violinista Michiru. Dicen que los padres de Artemisa son productores, a ellos se les debió ocurrir explotar esta rivalidad entre idol juveniles ¡Qué emoción! —Dijo Lita entrelazando sus manos con una expresión soñadora en su rostro.

— Bueno, pero si tanto es lo que desean ir, yo puedo conseguir boletos. Nadie le diría que no a la princesa. —Dijo Serena a sus amigas, a quienes les brillaron los ojos de emoción.

Cuando Serena llegó al palacio, se paseaba por el corredor del segundo piso, pensando en cómo conseguir las entradas para el musical, cuando se topó con su hermana Haruka.

— ¿Qué sucede, cabeza de bombón? —Preguntó Haruka a su hermana.

— Desde que me hago este peinado me llamas así ¡Que molesta! —Dijo Serena cruzándose de brazos— Para tu información, solo estoy pensando en cómo conseguir boletos para un musical.

— ¿Estos? Michiru me dio boletos ¿Quieres algunos?—Preguntó Haruka, sosteniendo varios boletos en su mano derecha.

Serena pegó un brinco de felicidad.

— ¿Cómo es que conoces a Michiru? —Preguntó Serena con asombro.

— Asistimos al mismo salón de clases. —Dijo Haruka arqueando una ceja y extendiéndole varios boletos a su hermana.

— ¡Muchas gracias! En verdad te agradezco, no solo por los boletos, también por lo de las clases particulares, me fue muy útil. —Dijo Serena a su hermana mayor.

— Apuesto que solo lo dices porque Taiki es un chico guapo. —Dijo Haruka en un tono irónico.

— No lo digo solo por eso, él realmente me ayudó mucho. Además ¿Cómo fue que te relacionaste con él? Es decir, por mucho que te lo toparas en clases, no entiendo cómo te simpatizó, yo pensé que no te agradaban los chicos guapos. —Dijo Serena haciendo irritar un poco a Haruka.

— ¡No me hagas quitarte esos boletos, cabeza de bombón! —Dijo Haruka molesta.

Serena caminó hacia su habitación, antes de que Haruka cumpliera con su amenaza. De pronto, se quedó de frente a su abuela Rini.

— Lo siento, abuelita. No te vi. —Se disculpó Serena.

— Yo también estaba distraída ¿Lo que llevas en tu mano son boletos? ¿Puedo ver? —Preguntó Rini con curiosidad.

Serena le explicó que era para una obra musical que sus amigas querían ver.

— Así que tus amigas quiere ver esto... mmm. Me parece que son buenas chicas ¿Qué puedes contarme sobre ellas? —Preguntó Rini con disimulo.

— Pues, Lita es genial. Cocina exquisito, es buena con las plantas, es muy fuerte y buena en casi todos los deportes. Vive con sus padres, quienes administran el local más antiguo de videojuegos de la ciudad, número uno en realidad virtual. —Explicó Serena.

— ¿El Crown center? —Preguntó Rini y Serena asintió.

Rini sintió una gran nostalgia, el Crown center era el lugar que las Sailors en sus días libres la llevaban a pasar el rato. En esos años, el dueño de lugar era un tal Andrew, quien se convirtió en el esposo de Lita, Sailor Jupiter. Es por eso que ahora el lugar también contaba con una cafetería. Andrew falleció como cualquier mortal, mientras Jupiter vivió por varios siglos, en donde se siguió desempeñando como Scout, pero también en un momento de su vida dio luz a un hijo, fruto de su matrimonio. Ese hijo se hizo cargo del local y así con los años, este fue pasando de generación en generación.

— En el caso de Rei, la conocí en el templo. Viene de una familia de doncellas sacerdotisas. Ella ha querido despertar el don de la adivinación y las predicciones, pero por alguna razón no lo ha conseguido. No estudia con nosotras, pero desde que compré varios amuletos en su templo, nos hemos hecho muy buenas amigas. —Dijo Serena.

Así que Rini comprendió que Lita y Rei simplemente habían escogido a alguien con sus mismos génes para reencarnar, así como lo hizo Serena.

— ¿Por qué te quedaste callada, abue? —Preguntó Serena, sacando a Rini de sus pensamientos.

— No es nada. Solo recordaba mis días en el "Crown center" cuando era niña. —Dijo Rini.

— Así que también pasabas tus ratos ahí. Abuelita... tú... cuando comenzaste a crecer ¿Tuviste algún tipo de poder? ¿Cómo la adivinación, sueños premonitorios o algo parecido? —Preguntó Serena.

— ¿Poder? ¿A qué te refieres? ¿Por qué me preguntas eso?

— La cena está servida, estamos esperándolas para comer. —Dijo Erika, que apareció tras Rini, interrumpiendo la conversación.

— Sí, mamá. Ya vamos... Olvídalo, no es nada, Abue. —Dijo Serena, quien se adelantó para ir al comedor.

— ¿Por qué eres siempre tan silenciosa, Erika? —Preguntó Rini con leve molestia en su voz.

— No soy silenciosa, ustedes estaban muy concentradas en su plática que no me escucharon venir. —Dijo Erika, dándole la espalda a Rini para dirigirse al comedor.

Los días pasaron y llegó el día de la tan esperada obra musical. Los boletos que Haruka le había dado a Serena, eran para la primera fila, en un lugar privilegiado.

— No puedo creer que veremos la obra desde tan cerca ¡Qué emoción! —Exclamó Lita, mientras esperaban en la fila para entrar.

— Es cierto, podremos ver a la gran Artemisa, a Michiru y al tal Yaten de muy cerca. —Dijo Serena emocionada.

La fila comenzó a avanzar y les pidieron sus boletos.

— Disculpen la demora, ya pueden pasar. Aquella señorita las guiara hasta sus lugares. —Dijo la anfitriona, indicándole a una chica de cabello corto que trabajaba en el lugar.

— ¡Buenas tardes! Mi nombre es Amy, permítanme sus boletos, por favor. —Dijo la joven amablemente.

Las chicas le extendieron sus boletos a Amy. Una cálida sensación recorrió el brazo Serena cuando Amy tomó el boleto de su mano, Serena se quedó mirando a la joven durante varios segundos.

— ¡S-Síganme, por favor! —Pidió Amy, mirando a Serena con timidez.

— ¿Pasa algo, Serena? —Susurró Lita a Serena.

— Tal vez... creo que vi algo...eran... burbujas. —Susurró Serena de vuelta.

La tímida chica, caminaba a pocos pasos de ellas en completo silencio. Pasaban por un oscuro pasillo y Amy se detuvo de pronto. Unos trabajadores pedían permiso para pasar, llevando con ellos varios instrumentos, mientras un joven les indicaba donde ir.

— Necesito que se apresuren, el show comenzara dentro de poco. —Decía el joven algo cabreado.

Lita, Rei y Amy se hicieron a un lado para dejar pasar a la gente, pero Serena se quedó pérdida mirando aquel chico que daba indicaciones, llevaba una larga coleta y sus ojos azules se clavaron en ella. Un silencio inundó el pasillo, parecía que nadie más existía en ese momento. Si bien el pasillo era oscuro, a Serena le pareció que ella y el joven, irradiaban cierto resplandor de sus cuerpos.

Serena sintió que su corazón latía muy aprisa, tanto que podía escuchar sus propios latidos y no entendía porque sentía el impulso de abrazar a aquel desconocido.

Él por su parte, la devoraba con la mirada, se sintió emocionado, confundido, pero también lo inundaba una grata sensación de felicidad.

— Serena, Amy ya avanzó. —Le dijo Lita a su amiga, para sacarla del trance en que se encontraba.

Serena se sintió algo avergonzada, sus mejillas se encendieron, desvió la mirada al piso y siguió caminando tras su amiga. El apuesto joven continúo mirándola, hasta que la perdió de vista.

Una vez que habían avanzado, Lita le habló.

— ¡Serena! ¡Qué chico tan guapo! Lo dejaste con la boca abierta —Dijo Lita muy emocionada— ¿Me pregunto quién será?

— N-no lo sé... —Respondió Serena apenas.

— ¿Amy, tú no sabes quién era ese chico tan guapo? —Se atrevió a preguntar Rei.

— La verdad es que no sé su nombre, pero desde que trabajo aquí, he visto que ese chico, a pesar de ser tan joven, se involucra bastante en el proceso de producción del musical. Yo no he podido ver a ningún actor de cerca, pero ese chico tiene acceso total a los camerinos, especialmente al de Yaten. Algunos compañeros de trabajo dicen que son familiares. —Explicó Amy.

— ¡Lo sabia! Los rumores son ciertos —Dijo Rei emocionada—. Se dice que Yaten tiene un representante muy joven, que sería su primo. Es un chico talentoso, que escribe las canciones que Yaten interpreta, además de producir los musicales en que Yaten participa. Dicen que aquel joven no le gusta salir en cámara. Debe ser él ¡Es guapísimo! Obviamente es familiar del apuesto Yaten.

Serena escuchaba a su amiga con atención, si aquel muchacho no había salido nunca en cámara, entonces ¿Por qué tenía la sensación que lo había visto en algún otro lugar?

— Bueno, yo debo irme —Anunció Amy—. Fue un placer escoltarlas hasta sus asientos, su majestad.

Amy hizo una reverencia y se retiró algo ruborizada.

— Ella... siempre supo que soy la princesa. —Dijo Serena desanimada.

— Eres un personaje público, Serena. Era obvio que alguien te iba a reconocer. —Dijo Lita sonriendo.

Serena asintió en silencio. No se atrevió a decirles a sus amigas que se sentía desilusionada, porque de seguro que aquel joven, la había mirado de ese modo solo porque la reconoció como la princesa que era.

— ¡Oye, Serena! ¡Mira a un costado del escenario! ¿Es tu hermana Haru? —Dijo Rei.

— ¿Qué hace allá? Me dijo que era cercana a Michiru, pero no pensé que tanto. —Dijo Serena observándola sin disimulo.

— Tu hermana... se ve algo... algo "masculina" ¿No crees? —Dice Lita con las mejillas ruborizadas.

— Pues sí. Creo que tienes razón —Asiente Serena. Seguido de un suspiro de Lita— ¿Qué fue eso? ¿Lita, no me digas que tienes esos gustos?

— ¡No! Claro que no, Serena. Es solo que siempre he admirado a tu hermana, es una gran deportista. Y bueno, últimamente se ve como un chico y debo admitir que es un chico... muy guapo. —Dijo Lita tapándose el rostro con ambas manos, mientras Serena reía y Rei le daba la razón a Lita.

Las luces del lugar se apagaron, encendiéndose solo las del escenario, la función daba comienzo.

El telón se abrió, dejando ver a la hermosa Michiru tocando el violín. La energía que emitía al interpretar la melodía era mágica, los presentes parecían hipnotizados.

Serena cerró los ojos, le pareció que sintió el mar, las olas chocaban con agresividad... Se transportó; le pareció viajar a un lejano lugar, pudo despegar, viendo las estrellas, los planetas, el sistema solar; un espejo resplandecía, vio el reventar de una ola, el agua salpicó contra su rostro. Serena abrió los ojos de golpe, miró a su alrededor, estaba de vuelta en aquel teatro. Michiru seguía tocando su violín. Serena tocó su pecho, su corazón latía con fuerza, se giró para mirar a sus amigas, pero ambas estaban con los ojos cerrados sintiendo la música. De pronto, la canción terminó, Lita y Rei abrieron los ojos de golpe. El teatro reventó en aplausos.

— ¿E-están bien, chicas? —Preguntó Serena.

— S-sí, es solo que... fue como que la música me llevó a un lugar muy lejano. —Explicó Lita.

— No sé que tiene la interpretación de Michiru, pero me pareció ver el mar. —Agregó Rei.

Serena se dio cuenta de que sus amigas habían tenido las mismas visiones que ella ¿Cómo era posible?

El musical continúo, se quedaron en silencio observando la obra. Llegó el turno de Artemisa, a Serena le parecía que cada vez que la veía, la sentía más cercana, como una amiga, como algo propio, una rara sensación para ser una persona con la que nunca has hablado o que nunca la has visto sin aquel antifaz.

Cuando Yaten apareció en escena, se sintieron suspiros en el público.

— ¿Ves lo guapo que es? —Dijo Rei con los ojos brillosos, mientras Serena asentía sin quitarle la vista de encima.

Yaten comenzó a cantar, haciendo vibrar a Serena, algo en su voz le causaba melancolía.

— ¿Estás bien? —Preguntó Lita.

— No... No lo sé. Creo que he tenido muchas emociones por un día. La voz de Yaten es maravillosa. —Dijo Serena.

Cuando Yaten interpretó la última canción del musical, Serena sintió mucha nostalgia, algo le dolía en su pecho, una mezcla de tristeza y felicidad la tenían con un nudo en la garganta. El público comenzó a aplaudir, los actores saludaban y el telón se cerró. La gente comenzó a levantarse de sus asientos, pero Serena no pudo ponerse de pie.

— ¿Te sientes mal? ¿Quieres que pida ayuda? —Preguntó Rei con preocupación.

— No, estaré bien, solo esperemos. —Dijo Serena y las chicas se volvieron a sentar junto a ella.

Serena comenzó a buscar a su hermana con la mirada, clavó los ojos a un costado del escenario, pero en vez de ver a Haruka, su mirada tropezó con aquel misterioso joven de larga coleta.

Él la miraba con los ojos vidriosos y Serena no pudo evitar largarse a llorar a mares, sin razón aparente.

— ¿Te duele algo, Serena? ¡Serena! ¿Por qué lloras? —Dijo Lita, tomándola por los hombros para ver a su amiga a los ojos.

Serena lloraba sin poder contenerse. Su hermana Haruka llegó a su lado preocupada. Serena la abrazó llorando desconsolada. Volvió a buscar la mirada de aquel joven, pero él ya no estaba en el lugar.

Quiero hacer una aclaración sobre el personaje de "Endymion" hijo de Rini y Helios. Él no es la reencarnación de Darien, solo lleva el mismo nombre de su abuelo, pero en apariencia es igual a su padre Helios. Como mencioné en el capítulo dos, la única diferencia con su padre Helios, es que sacó el cabello oscuro como su abuelo.

Gracias por leer.