Capítulo Seis: "Sentimientos confusos"
Alguien llamaba a la puerta de la habitación con insistencia. Serena abrió los ojos, pestañeo varias veces y se sentó en la cama, somnolienta.
— ¡Oye, cabeza de bombón! Ya es hora de que te despiertes para ir a tu primer día en la secundaria. —Decía Haruka, a través de la puerta.
Serena se sentó en la cama, tomó el reloj despertador para ver el por qué no sonó y se dio cuenta que lo había programado en PM y no AM.
Se levantó de golpe, corrió al cuarto de baño, apenas tendría tempo de desayunar. Se había prometido a sí misma despertarse temprano e irse de lo más animada a la escuela, no quería llegar tarde como solía hacerlo en la primaria. Mientras se lavaba la cara, recordó lo rápido que había pasado el verano y los extraños sueños que había comenzado a tener desde el día del musical. Y lo más extraño de todo, es que su amiga Rei estaba teniendo sueños similares.
Serena se cambió de ropa, lavó sus dientes, y mientras se peinaba pensaba en aquel misterioso chico de la obra y que no volvió a ver. Con tan solo recordarlo, sentía ganas de llorar.
Ese día sus allegados creyeron que Serena se había emocionado de sobremanera con la historia del musical. Serena prefirió dejarlo así, pues era realmente complicado explicar que en realidad lloraba a causa de un sentimiento que le producía un apuesto desconocido.
Serena se apresuró en desayunar, salió del palacio y su chófer la esperaba. Se sentía algo avergonzada de tener que llegar a la escuela en una lujosa limusina, así que le pidió al chófer que la dejara a unas cuadras para poder caminar y camuflarse entre los estudiantes.
Llegó a la escuela, el listado de alumnos y sus respectivas aulas estaba publicado, así que comenzó a buscar su nombre en el pizarrón.
Su nombre figuraba en el salón uno, pero su amiga Lita estaba en el salón dos, así que no serian compañeras, al menos no ese año. Se sintió desilusionada, especialmente cuando Rei asistía a otra escuela, así que no compartiría salon con ninguna de sus amigas. Cuando Lita llegó junto a ella, intentó consolarla, diciéndole que almorzarían juntas cada día. De pronto, Lita se detuvo quedando boquiabierta al ver la lista del salón de Serena.
— No puede creerlo, debe ser coincidencia... algún alcance de nombre, pero... dice que... tu compañero será el famosísimo ¡YATEN! —Dijo Lita cubriéndose la boca con la mano en un gesto de asombro.
La ceremonia de ingreso daba comienzo, Serena no podía creer lo que su amiga le había dicho, hasta que lo vio... era él. Yaten era su compañero de salón y no solo él, también aquella chica de cabello azul que conoció en el musical, Amy también estaba allí.
Serena entró al aula, se sentó en primera fila, junto a ella Amy, quien la saludó tímidamente. En la fila de junto, se sentó una hermosa joven de cabello rubio, Serena se volteó al verla, porque le parecía conocida. Ella muy seria se sentó en silencio, cuando descubrió que Serena la miraba con atención. Cuando Yaten entró al salón, todas las chicas suspiraron al verlo. Él se detuvo a mirar a la joven de cabello rubio, curvó una sonrisa y habló en voz alta:
— No pienso ser acosado en esta escuela mientras otros artistas famosos pueden vivir su vida tranquilos debido a que usan un antifaz. Mina, deberías decirles a todos que tu nombre artístico es "Artemisa" —Dijo Yaten, tomando el asiento delante de la chica.
En el salón comenzaron a escucharse susurros, todas las miradas estaban en la joven Mina.
— ¡Eso no era necesario! No entiendo por qué me detestas tanto, yo no tengo la culpa de ser más talentosa que tú. —Dijo Mina, golpeando la mesa con la palma de la mano.
— Entonces tenemos a dos famosos y a una princesa en nuestro salón. —Dijo Amy. Haciendo que las miradas de sus compañeros ahora cayeran en Serena.
El resto del día fue algo incomodo para Serena, sus compañeros no dejaban de hacerle todo tipos de preguntas sobre el palacio y ser princesa.
Cuando llegó la hora del almuerzo, Serena se encontró con Lita.
— Tener de compañeros a Yaten y a la tal Mina, que resultó ser Artemisa, no sirvió de distracción. La gente me trata como princesa, yo solo quiero hacer amigos como una chica normal. —Dijo Serena suspirando con resignación.
— Me parece maravilloso ser compañera de Yaten y de Mina. No mucha gente conoce la verdadera identidad de Artemisa ¡Qué suerte tienes! —Dijo Lita.
— Ahora que lo pienso, tienes razón. Espero poder llegar a conocerla mejor y entender esa rivalidad con Yaten.
— Ya verás que con el pasar de los meses las cosas cambiaran y terminaran todos como buenos compañeros —Decía Lita intentando animar a su amiga—. De todas formas, tengo algo importante que contarte ¿Sabías qué Taiki entró a esta secundaria?
— No, no lo sabía, nunca me lo comentó. —Dijo Serena muy asombrada.
— Pues somos compañeros de clase y no solo eso —Dijo Lita mirado a Serena fijamente— ¿Sabías que Taiki es primo de Yaten?
— ¡¿Qué?! ¡No tenía ni idea! —Dijo Serena asombrada.
— Eso no es lo único. Taiki y Yaten son primos, pero hay otro chico que es familiar de ellos y es mi compañero de salón también —Dijo Lita—. Se trata del chico que vimos en el musical, su nombre es Seiya.
A Serena le pareció que la última frase que Lita pronunció, le sonó como eco en la cabeza. No entendía porque su cuerpo vibraba al escuchar ese nombre, se sentía ansiosa y emocionada de repente.
— ¿Serena? ¿Estás bien? ¡Te estoy hablando! —Dijo Lita, agitando su mano cerca del rostro de Serena.
— S-Sí, sí. Estoy bien ¿Qué me decías sobre... Se-Seiya?
— Ella iba a decirte, que muero de ganas de hablar contigo. —Respondió Seiya, apareciendo tras Serena, interrumpiendo a Lita.
Serena sintió que un escalofríos le recorría la espalda al escuchar su voz. Lita se sorprendió tanto como Serena, pero bien sabia que ellos debían conocerse, la química que transmitían era indiscutible. Así que se disculpó diciendo que esperaría en la cafetería.
— Siento aparecer de pronto e interrumpir la conversación con tu amiga. Pero en verdad no podía esperar para hablarte. Desde que nos vimos en el musical, que no he podido dejar de pensar en ti. —Dijo Seiya ruborizándose un poco.
— N-no... no sé... d-de que hablas. —Dijo Serena desviando la mirada al piso con nerviosismo.
— ¡No te hagas! Sé que me miraste ese día... Hay algo en ti que me provoca una extraña sensación. ¡No me malinterpretes! Es solo que... siento como que hubiese esperado este encuentro durante mucho tiempo. —Explicó Seiya, buscando mirarla a los ojos.
— ¿Por qué me dices todas esas cosas? ¿En verdad las sientes o me lo dices porque quieres simpatizarme por ser quien soy? —Preguntó Serena con un nudo en la garganta. Ella necesitaba saber si él estaba siendo galante con ella, porque había sentido lo mismo, o tal vez solo quería cortejarla por su condición de princesa.
— No sé de que hablas, pero si de algo estoy seguro es que hay algo en ti, que me atrae como un imán. Perdóname si te molesta que sea tan directo, pero desde ese día que no puedo olvidarme de ti y si te encontré aquí, es por algo ¿No crees? —Dijo Seiya sonriendo.
Serena apenas podía mirarlo, porque hacia un gran esfuerzo para contener el impulso de abrazarlo. No podía permitirse hacer algo como eso, no con un desconocido, sin importar lo guapo o encantador que fuera.
— Irradias una energía muy cálida. Me siento bien hablando contigo y no quiero sonar mañoso, pero siento que quiero abrazarte. —Dijo Seiya desviando la mirada.
— Yo...yo... tengo que ir por mi amiga Lita. —Dijo Serena, girando sobre sus talones para escapar de ese intenso sentimiento.
— ¡Espera! —Exclamó Seiya, para detenerla— Ese día de la obra ¿Por qué llorabas?
Serena se quedo inmóvil, sin saber que decir.
— ¡Tengo que irme! —Dijo Serena, intentando sonar segura de lo que decía. Salió corriendo del lugar sin mirar atrás.
Se sentía una tonta, esperaba ese encuentro desde hace semanas, pero no podía simplemente arrojarse a los brazos de un desconocido ¿Sería verdad que él sentía algo similar? Serena corría por los pasillos de la escuela, hasta que tropezó con alguien. Se disculpó de inmediato, al levantar la mirada se dio cuenta de que había tropezado con Taiki.
— ¿Por qué corres, princesa? ¿Acaso intentas escapar de tu destino? —Preguntó Taiki levantando una ceja.
— Taiki, yo... lo siento... yo ¿Qué... qué clase de pregunta es esa? —Respondió Serena algo confusa.
— No es nada, olvídalo ¿Por qué parece que escapas de alguien? —Preguntó Taiki.
— ¿Taiki, es cierto que eres primo de Yaten y de... Seiya?
— Ah, veo que ya conociste a Seiya ¿Acaso escapabas de él? Porque eso es extraño, generalmente las mujeres corren hacia él, no al revés. —Dijo Taiki, analizando a Serena.
— No sabía que te encontraría aquí, en esta secundaria. —Dijo Serena algo incomoda, quería cambiar de tema rápido.
— Vengo aquí, porque Yaten, Seiya y yo, tenemos una relación especial. Donde va uno, va el otro. Siempre ha sido así.
— Ya veo. Bueno, fue un gusto verte. Espero podamos charlar en otra ocasión, ahora debo irme. —Dijo Serena alejándose de Taiki.
— Disculpa a Seiya, es algo impulsivo, pero sincero. No te alejes de él sin conocerlo primero. Él lleva mucho tiempo esperando este momento. —Dijo Taiki y siguió caminando por el pasillo.
Serena se quedo de pie mirando a Taiki, tratando de entender en profundidad sus palabras.
— ¿Por qué no le dijiste que tú también esperabas volver a verlo? —Preguntó Lita molesta, una vez que ella y Serena se encontraron en la cafetería.
— No lo sé, él hace que me ponga nerviosa. Siento que es muy pronto para lanzarme a sus brazos. Sentí que lo mejor era correr. —Explicó Serena.
— ¡No seas tonta! Seiya es guapísimo. No tienes idea como las chicas de mi salón lo miran. Si no haces algo, se te adelantaran. —Le advirtió Lita.
Rato después, Serena suspiraba mientras guardaba sus cosas. La jornada había llegado a su fin. Todo el resto del día se la había pasado pensando en Seiya. Por otro lado, Amy la ayudó a ponerse al corriente cada vez que estaba distraída. Yaten y Mina discutieron varias veces, no había que ser adivino para darse cuenta que detrás de esa rivalidad entre ellos, existía algo más.
Serena se juntó con Lita a la salida de la escuela y cuando iban saliendo, pudo ser testigo de lo que Lita le había advertido. Un montón de chicas rodeaban a los tres atractivos primos. Algunas chicas le pedían al intelectual Taiki que las ayudara con clases particulares; otras le pedían a Yaten un autógrafo o una fotografía, quien se negaba rotundamente; y a Seiya un grupo de chicas le coqueteaba, algunas eran incluso más directas y le pedían una cita.
Serena sintió que la sangre se le subía a la cabeza, sentía unas ganas tremendas de corretear a todas esas chicas que se le insinuaban... ¿Acaso estaba celosa? Intentó disimular su molestia, aunque la vena marcada en su frente la delataba.
— ¡Ya vamos, Lita! —Dijo Serena caminando a paso firme, mientras Seiya la observaba a lo lejos.
— Serena, no quiero parecer insistente con el tema de Seiya, pero creo que deberías acercarte a él. Este fin de semana hay un baile organizado por los del tercer año, para los de primero, ya sabes, cómo bienvenida. Y pensaba que si no te apuras, alguna chica se adelantara y perderás tu oportunidad de ir con Seiya. —Dijo Lita, cuando ya habían dejado atrás la escuela.
— ¡No me importa! Si quiere ir con otra es libre de hacerlo, no veo que le moleste que las chicas se abalancen sobre él. —Dijo Serena intentando disimular su molestia.
— ¡No puedo creerlo! ¡Serena, estás celosa!
— ¡No! Claro que no, Lita. —Negó Serena roja de furia.
Lita solo sonrió, y se despidió de su amiga para irse a su casa.
Serena llegó al palacio molesta y se encerró en su habitación. No entendía por qué estaba tan celosa, pero tampoco entendía por qué Seiya le provocaba esos sentimientos tan confusos. En ese momentos, alguien llamó a la puerta. Se trataba de su abuela Rini, quien quería saber sobre el primer día de clases de Serena.
— Todo bien, abuela. No soy la única persona conocida en mi clase. —Explicó Serena.
— Y si todo salió bien ¿Por qué estás tan molesta? —Preguntó Rini, al ver que Serena estaba con el ceño fruncido todo el rato.
— Bueno, porque... no lo sé. Abuela, creo que me agrada un chico. Me atrae muchísimo, pero son sentimientos confusos, así que no sé cómo actuar en frente de él. Además, es popular con las chicas y a él pareciera gustarle la atención. Creo que eso es lo que me enfurece. —Explicó Serena cruzándose de brazos.
— Así que se trataba de eso ¿Y va en tu salón? ¿Lo habías visto antes? ¿Cuál es su nombre?
— No, no estamos en la misma clase, pero es compañero de Lita. Tuve la oportunidad de verlo en el musical, además hoy me entere de que es primo de Taiki, el chico que me dio clases. Su nombre es Seiya. —Dijo Serena.
Rini se puso de pie, observó a Serena con asombro, no pudo decirle nada.
— ¿Qué ocurre? —Preguntó Serena.
— Nada... es solo que... recordé que debo hablar con Helios y Diana, ahora mismo. —Dijo Rini, saliendo rápidamente de la habitación de Serena. Ya lo había descubierto, Serena había renacido para reunirse con su amor prohibido en el pasado, Seiya estaba de vuelta en su vida actual.
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