Capítulo Siete: "Celos"
Rini, Helios y Diana se encontraban en un salón reunidos para conversar.
— Así que tal vez esa sea la verdadera razón de su renacer en esta época. —Informaba Rini.
— Pero esos tres chicos ahora son terrícolas, ya que el planeta Kinmoku dejó de existir hace siglos, no pudieron venir de allí. Por lo que son "chicos" completamente ¿No? De ser así, ellos no podrán despertar como Sailors. —Dijo Helios.
— Si su deber es renacer para ser Sailors, por lógica deberían haber nacido mujeres en este planeta, pero nacieron varones. No cabe duda de que nacieron con la misión de encontrar a Serena y no de convertirse en Sailors. —Dijo Diana.
— ¿Qué hay de las demás Sailors? ¿Nacerían para convertirse en scouts también? —Preguntó Helios.
— No tengo idea. —Reconoció Rini.
— Sé que no es algo de lo que hables constantemente, pero para poder llegar a deducir que está pasando, necesito saber que pasó exactamente en la batalla contra el planeta Dark 51, especialmente porque ese día mis padres me enviaron a cuidar la puerta del tiempo de Plut, solo para sacarme del palacio y protegerme. —Dijo Diana a Rini.
— Yo estaba comprometida en matrimonio con Helios, cuando ocurrió la guerra con la gente de Dark 51. Las Sailors Outers advirtieron a mi madre sobre la catástrofe que se avecinaba —Comenzó Rini a recordar—. Mi madre me dijo que debía hacerme cargo del palacio en su ausencia, porque ella se haría cargo de una importante misión.
Le exigí saber qué estaba pasando. Sailor Uranus, me lo explicó: "Princesa, hay un planeta maligno que provocó mucho daño hace siglos y ha permanecido sellado gracias a una princesa de un planeta amigo. El sello actualmente se rompió, y la gente maligna ha sido liberada. Si no los eliminamos, terminaran devorando la luz de nuestro sistema solar. Si eso ocurre, la destrucción se apoderara de toda forma de vida"
Insistí en querer ayudar. Mi madre se negó rotundamente a la idea, diciendo que en el pasado Dark 51 había destruido a guerreras poderosas, sin darme cuenta en ese momento de que se refería a las Sailors Star Lights.
La gente de Dark 51 había devorado sistemas solares vecinos enteros y se acercaba al nuestro. La Tierra se cubrió con la oscuridad, se formaron grandes tornados, lluvias torrenciales y terremotos que hicieron que los seres humanos entraran en pánico. Se avecinaba una lluvia de meteoritos, la cual significaba la destrucción total del planeta. Fue en ese instante en donde las Sailors lucharon contra la gente de Dark 51 con todas sus fuerzas. En aquella lucha, perdieron a Sailor Mars, Mercury y Neptune.
Al ver el sufrimiento que causaba aquella batalla, no quise quedarme de brazos cruzados, pero mi poder no era lo suficientemente grande como para ayudar en algo. La gente de Dark 51 invadió el palacio, Luna y Artemis intentaron protegerme. Comencé a llorar desconsolada al ver sus cuerpos caídos en la entrada del palacio, sentía rabia, impotencia, tristeza, haciendo que el Cristal de Plata y Dorado reaccionaran. Ambos comenzaron a enviar destellos al cielo, haciendo despertar a cuatro Sailors Scouts que dormían y estaban destinadas a ser mis guardianas. Las Sailors Quartetto aparecieron para ayudar y servir a quien era la heredera al trono.
Una vez que mis padres y las demás Sailors encerraron a las fuerzas malignas de Dark 51 en su propio planeta. Sailor Saturn destruyó todo vestigio de vida del planeta, para que nunca más pudieran volver a romper el sello, muriendo así con ellos en ese mismo instante.
Sailor Venus, quedó herida de gravedad. Mi madre, la reina Serenity se encontraba muy débil y su poder fue insuficiente para sanarla o revivir a las demás Sailors.
Aún recuerdo sus palabras: "No te preocupes por intentar revivirnos, ya hemos vivido lo suficiente, además, nuestro reemplazo ya llegó. Simplemente te pido, que nos dejes marchar" Dijo Sailor Venus agónica, justo antes de morir en brazos de mi madre.
Sailor Plut volvió a la solitaria tarea de cuidar el portal del tiempo. Mientras, Jupiter y Uranus solicitaron ser dadas de baja de sus respectivos cargos. Por ende, envejecieron y murieron como simples mortales. Aunque Jupiter, seguía viniendo a ver a la reina casi a diario.
Por otro lado, el día en que Haruka pereció, le dijo a la reina que siempre iba a estar a su lado para vigilarla y protegerla, en esta vida y en todas las demás.
Luego de ese día, la reina Serenity no volvió a ser la misma. Dejó de alimentarse del resplandor del Cristal de Plata, entregándome su poder por completo al casarme con Helios. Su resplandor, se fue apagando de a poco, hasta que finalmente se fue de este mundo.
Cuando Rini terminó de hablar, tuvo que contenerse para no llorar por aquellos tristes recuerdos.
— Entonces esa debe ser la razón, por la cual Haru nació primero que Serena. Ella intentó permanecer lo más cerca de la Serena, como lo prometió, es por eso que ahora es su hermana. —Dijo Diana, limpiando sus lágrimas.
— Según la leyenda, la princesa de la Luna, renació en la Tierra para poder encontrarse en otra vida con el príncipe Endymion. Pero eso fue gracias al poder de la reina Serenity, quien usó el poder del Cristal de Plata para eso. —Explicó Helios.
— Eso quiere decir, que si en la vida pasada tuvo un amor no correspondido y ahora debe unirse a él, es decir a Seiya, entonces significa que alguien debió utilizar algún poder supremo para hacerlos coincidir de esa manera. —Dijo Diana.
— Estoy segura que mi madre no usó el Cristal de Plata para eso, pero si ella no fue ¿Entonces quién? ¿Quién tiene o tuvo el poder suficiente para hacer algo tan grande como eso? —Preguntó Rini.
Llegó otro día de escuela. Serena intentaba seguir la clase de Inglés, pero le era realmente muy complicado.
— Como veo que muchos de ustedes tienen problemas con las traducciones, haremos un trabajo en equipo de tres personas para que les sea más fácil. —Indicó la docente de Inglés.
Amy se ofreció a ayudar a Serena, quien se sintió aliviada, porque Amy había demostrado ser toda una cerebrito. De pronto, Mina se sentó a su lado.
— La mayoría de los compañeros me hacen comentarios incómodos desde que supieron que soy Artemisa, otros son muy tímidos y ni siquiera me miran, así que ¿Puedo estar en su grupo?
— Por supuesto que puedes —Dijo Serena llena de emoción—. Disculpa, no quiero parecer demasiado emocionada, pero amo tus canciones.
— ¡¿Qué estás diciendo?! Para mí es un halago que me diga algo como eso la princesa. —Dijo Mina con los ojos llenos de emoción.
— Yo... yo creo que debemos ponernos a trabajar. —Dijo Amy casi en un susurro.
— No creas que no sé quién eres —Dijo Mina, mirando a Amy fijamente—. Eres la sabelotodo que entró con las mejores calificaciones a esta secundaria, eres la rival número uno de Taiki.
Serena se levantó de su asiento con emoción. Amy se ruborizó.
— Se-Serena, por favor, siéntate...continuemos la tarea. —Pidió Amy.
— ¿Cómo es eso, Amy? ¿Entonces eres tan inteligente como Taiki? —Preguntó Serena.
— Ellos siempre han sido rivales. Taiki ha participado desde muy niño en diferentes concursos escolares, sus triunfos siempre debe compartirlos con esta guapa señorita. —Dijo Mina, mientras Amy se tapaba el rostro con ambas manos.
— Eso es grandioso, Amy. Pero ¿Cómo es que sabes tanto, Mina? ¿Tú te relacionas con Taiki? —Preguntó Serena con curiosidad.
— Pues, veras. Mis padres son productores musicales, descubrieron a Yaten en un casting y bueno, desde pequeña me gusto cantar, así que mis padres tuvieron la idea de hacernos cantar juntos, aunque eso no resultó. La cosa es que Taiki y su primo Seiya, siempre estaban con Yaten, a todo momento, así que cuando conoces a uno, terminas conociendo a los tres. —Explicó Mina.
Serena se ruborizó con solo escuchar el nombre de Seiya.
— Oye, Artemisa, digo Mina... ¿Por qué pareciera que Yaten y tú se llevan tan mal? —Preguntó Serena con curiosidad.
Mina suspiró, pareció ponerse triste de pronto.
— No sé si sea buena idea que se los cuente, pero ustedes hacen que me sienta en confianza de hacerlo. Hace años atrás, cuando Yaten y yo participábamos en nuestros primeros musicales, teníamos solo once años y... yo sentía cosas por él. Así que cometí la estupidez de confesarme a él. —Relató Mina, mientras sus mejillas se enrojecían.
— ¿Qué? ¿En verdad? ¿Y cómo fue que terminaron como están ahora? —Preguntó Serena con curiosidad.
— Él me dijo que no estaba interesado y terminó por alejarse mí. Yo me sentí muy triste, pero lo realmente malo, comenzó un día en que un chico de mi edad, asistió a ver uno de los musicales y se declaró mi fan. Me regaló hermosas flores y yo me sentí genial, nunca nadie me había alabado tanto. Entonces, el chico me robó un beso en los labios... fue solo un roce... yo no supe que decir. Yaten estaba viendo la escena. Se acercó a mí muy molesto y me dijo que era una mentirosa, que no podía confesarme a un chico y a los días estar besando a otro. Me sentí muy triste al principio, con el pasar del tiempo, comencé a sentirme molesta y harta de que me tratara mal... y fue así como hoy en día él sigue portándose odioso conmigo y tratándome como si fuera una cualquiera, yo lo único que hago es defenderme. —Explicó Mina, cruzándose de brazos molesta.
— Disculpa que te sea tan sincera, pero a mí me parece que Yaten es así contigo por despecho. —Dijo Amy, dejando de lado la tarea por el momento.
— Cierto, tal vez si le gustabas y le sigues gustando. —Dijo Serena riendo pícaramente.
— Eso es imposible, chicas. —Dijo Mina, suspirando y apoyando su cabeza entre sus brazos, apoyándose en el pupitre.
Cuando terminaron el trabajo grupal, Mina se levantó a dejarle el informe a la profesora. Serena se quedó contemplándola y sin saber por qué le hizo una extraña sugerencia.
— Artem... digo, Mina ¿Has pensado en colocarte una cinta roja en tu cabello? No sé porque razón, pero te imagino con una y creo que se te vería muy bien.
— ¿Tú crees? La verdad, es que no tengo ninguna. Creo que probaré, gracias. —Dijo Mina, sonriéndole a Serena.
Yaten estaba atento escuchando, miró a Mina de pies a cabeza y bufó por lo bajo. Mina apretó los puños con indignación y volvió a su asiento.
Llegó la hora del almuerzo y Serena invitó a Amy y Mina a almorzar con ella y Lita. Las chicas se conocieron y se llevaron bien de inmediato. Juntas conversaron, rieron y bromearon felices. De pronto, Taiki apareció para interrumpir la agradable charla entre chicas.
— Amy ¿Puedo hablar contigo un segundo?
— ¡Taiki! Hoy me he enterado de que Amy es tu rival en los estudios, yo no tenía ni idea. —Dijo Serena.
— Sí, es cierto. Amy es una chica muy inteligente, culta y agradable. —Dijo Taiki elogiando a Amy.
— Taiki, no digas esas cosas... es... es un poco vergonzoso. —Dijo Amy, mirando al piso.
— Lo siento. Entonces lo que te diré te avergonzara más y no quiero eso... así que simplemente lo diré rápido ¿Quieres ir al baile de bienvenida conmigo? —Preguntó Taiki.
Las demás chicas, se sorprendieron quedando con la boca abierta, mientras Amy estaba encendida hasta las orejas.
— ¡¿YO...YO?! ¿Por qué?
— ¿Por qué no? —Preguntó Taiki de vuelta.
Amy tragó saliva, no podía hablar.
— Bueno, no tienes que contestarme ahora, aún faltan varios días para el baile. Espero tu respuesta. —Dijo Taiki, sonriendo y alejándose de Amy.
Amy quiso contestar, pero no le salió la voz.
— ¡Amy! ¡No te hagas de rogar! —Le pidió Lita.
— Es verdad ¡Anda, dile que sí! —Rogó Serena.
— Taiki siempre ha admirado tu inteligencia, es tu oportunidad ¿Acaso no lo encuentras guapo? —Preguntó Mina, codeando a Amy.
— Por supuesto que sí, él es guapo, es solo que... yo estaba muy... nerviosa. —Explicó Amy jugueteando con los dedos de sus manos.
El timbre para regresar a clases sonaba, las chicas se dirigían a sus aulas, cuando Serena vio a Seiya charlando con una chica de segundo año.
— ¿Quieres ir al baile conmigo? —Preguntó la chica.
— Eres muy guapa, en verdad y creo que me encantaría ir con una chica como tú... —Decía Seiya.
A Serena se le revolvió el estomago, no quiso seguir escuchando y se adelantó para llegar a la sala. Amy y Mina la observaban como caminaba a muchos pasos de distancia de ellas.
Lita tenía razón, pensaba Serena, había perdido su oportunidad cuando escapó de él... pero ¿No había sido solo el día anterior que Seiya le había dicho que sentía algo especial por ella? ¿Entonces como de un día para otro él salía con otra chica? Serena estaba furiosa, pero también muy deprimida ¿Celosa? ¿También celosa? ¡Qué coraje! ¿Por qué ese chico la hacía sentir sentimientos tan confusos?
— ¿Estás bien, Serena? —Preguntó Amy.
Serena asintió con la cabeza, porque sentía que si hablaba no podría contenerse y se largaría a llorar. Seiya no era más que un patán, mujeriego, mentiroso... eso fue lo que pensó durante toda la clase, hasta que el día terminó. Guardaba sus cosas rápidamente, solo quería ir a su casa y encerrarse a comer dulces, pues estaba deprimida y desilusionada. Tomó sus cosas para irse, cuando en el pasillo alguien la llamó por su nombre.
— ¡Espera! Necesito hablar contigo. —Dijo Seiya sonriéndole de manera encantadora.
— ¡No puedo! Tengo prisa, hay muchas cosas que debo atender. —Dijo Serena dándole la espalda.
— ¿Qué? ¿No tienes un minuto? ¿Qué es lo tan urgente? —Preguntó Seiya.
— Tengo mucho que hacer en mi casa.
— ¿Cómo por ejemplo?
— Pues... tengo que... darme un baño, comer algunos dulces, leer mis historietas... y... y si me alcanza el tiempo, pues... debo jugar videojuegos.
— Esas cosas pueden esperar, no son para nada urgente. —Dijo Seiya deteniéndola del brazo y obligándola a mirarlo a la cara.
— Pues para mí lo son ¡Suéltame! —Exigió Serena.
— ¡Tranquila, bombón! No te pongas así.
— ¿Co-cómo me llamaste? —Preguntó Serena. La forma en que Seiya la llamó, le causó un sentimiento de profunda nostalgia.
— ¿Te molesta que te diga "Bombón"? —Preguntó Seiya, acercándose a ella y mirándola fijamente.
Serena sintió que sus mejillas ardían, su corazón se aceleró.
— ¿Por qué me dices esas cosas? ¿No te cansas de cortejar así a las mujeres? ¿Acaso no tienes una cita con otra chica? —Preguntó Serena molesta.
— No hay ninguna mujer a la que yo corteje. No hay nadie que me guste más que tú. Y si estás celosa por qué alguna chica me invitó al baile, pues debes saber que le dije que no. —Explicó Seiya, arrinconándola a la pared.
— Eres un cínico y mentiroso, yo te escuché diciéndole: "Eres muy guapa, en verdad y creo que me encantaría ir con una chica como tú"—Dijo Serena, imitando a Seiya de forma burlona.
— Yo no hablo así, Bombón ¿Acaso estás espiándome? ¿Estás... celosa? —Preguntó Seiya burlón.
— Claro que no, yo pase por ahí de pura casualidad. No me importa lo que hagas.
— Lo que realmente le dije a la chica fue: "Eres muy guapa, en verdad y creo que me encantaría ir con una chica como tú... pero, no puedo aceptar, porque hay alguien a quien quiero invitar. Lo siento mucho"
— ¿Ah sí? ¿No estás mintiendo? —Preguntó Serena, sintiéndose un poco tonta.
— Si tanto te molesta que me inviten otras chicas ¿Por qué no me invitas tú al baile? —Le sugirió Seiya, acercándose a ella, tomando su mentón con la mano derecha, obligándola a verlo a los ojos.
Disculpen por la tardanza, he estado algo ocupada. Espero que les gustara el capítulo. Gracias por leer y comentar.
