Capítulo Ocho: "Revelación"
— ¡Soy una tonta! —Exclamó Serena, lanzándose a su cama de espaldas.
— Princesa, me encantaría decirte lo contrario, pero la es que verdad sí, fuiste un poco tonta. —Le dijo su amiga Rei, quien se sentaba en la cama junto a ella.
— No sé por qué escapé de él otra vez. Me gusta mucho, pero hay algo en mí que no me deja ser completamente sincera con él ¡No me entiendo! —Dijo Serena hundiendo su rostro en una almohada.
— ¡Ay, Serena! Si no puedes pedírselo, se cansara de esperar y terminara asistiendo al baile con otra chica. No le digas que te gusta, solo limítate a invitarlo, lo demás va a fluir. —Sugirió Rei.
— ¡Tienes razón! Cuando me preguntó por qué no lo invitaba, en vez de atreverme a hacerlo, mis pies corrieron automáticamente lejos de él... debí verme realmente estúpida. —Se lamentó Serena.
— Bueno, mañana tendrás otra oportunidad ¡No la arruines! —Dijo Rei, quien guardó silencio unos segundos y luego volvió a hablar—. Serena ¿Has tenido esos sueños otra vez?
— Últimamente no.
— ¿Qué era exactamente lo que soñabas?
— ¿Eh? Pues... te lo dije. Me encontraba viendo el cielo estrellado, cuando tres estrellas fugaces pasaban a gran velocidad. Luego de eso el Cristal de Plata brillaba con intensidad... y siempre despertaba en ese momento, con un sentimiento de melancolía. —Explicó Serena.
— Desde que comencé con mis prácticas de adivinación con el fuego, no he logrado ninguna visión. Sin embargo, los sueños que tengo son similares a los tuyos. Veo el cielo muy oscuro, las tres estrellas fugaces están presentes, pero caen a la Tierra haciendo que su luz se apague. Siento en ese momento desesperación, comienza a arder a mí alrededor y muero consumida por ese fuego. —Relató Rei.
Serena la escuchaba con atención. Rei se agitaba solo con recordar aquel sueño.
— Tu sueño me recuerda a una historia. —Dice Serena.
— ¿Historia?
— Dicen que hace muchos siglos atrás hubo una guerra de las Sailors guardianas de ese tiempo, contra un planeta oscuro que quería devorar los resplandores de todos los seres humanos. En aquella batalla el cielo se oscureció, dicen que fue allí donde muchas de esas guerreras fallecieron. Tal vez, tu sueño te este mostrando esa cruel guerra. La verdad es que cuando oí la historia la primera vez, sentí muchos deseos de llorar. —Explicó Serena.
Rei comenzó a analizar las palabras de su amiga, algo en aquel relato le hacía sentido. Debía encontrar la manera de saber más sobre aquella historia, pero por alguna razón no quería arrastrar a su amiga Serena a eso.
Llegó un nuevo día y Serena se encontraba en la escuela, almorzando junto a sus amigas.
— ¿Ya le diste tu respuesta a Taiki, Amy? —Preguntó Mina, haciendo que Amy se atragantara con su comida de los puros nervios.
— No le preguntes tan directamente, ella es muy tímida. —Dijo Lita sonriendo.
— Bueno... yo... no le he dicho nada todavía. —Dijo Amy tímidamente.
— ¿Y qué esperas? ¿O es que acaso tú no quieres ir con él? —Preguntó Mina.
— No es eso, es que no sé como decírselo. Estoy tratando de armarme de valor para hablar con él. —Dijo Amy intentando darse valentía.
— ¡Que romántico! —Exclamaron Lita y Mina.
— ¿Y qué hay de ustedes chicas? —Preguntó Serena bebiendo de su jugo.
— Pues... la mayoría de los chicos no se me acercan porque creen que los rechazaré. Creo que la fama no me ayuda en nada, tal vez si fuera anónima tendría más chicos invitándome —Suspiró Mina con resignación—. Pero eso no me detendrá, iré sola al baile porque supongo ustedes irán también ¿No?
— Eh... bueno... yo...yo pensé en ir sola también, pero... ya invite a alguien y aceptó acompañarme. —Explicó Lita.
— ¡¿QUEEEÉ?! —Gritaron todas al unisonó.
— No es lo que creen... no hay nadie que me guste para invitar. Pero... tengo un compañero en mi salón, al cual molestan mucho. Es tímido, usa anteojos y es muy delgado. Un grupo del salón se burlaba de él, diciéndole que era imposible que alguna chica quisiera ir con él al baile. Sentí mucho coraje, él no merecía que lo humillaran así. Por lo que se me ocurrió decir que él me había invitado y que acepté con gusto. —Explicó Lita.
— Lita, que valiente y generosa eres. —Dijo Mina mirando a su amiga con admiración.
— Después de decir eso, me atreví a hablarle para invitarlo de verdad y él aceptó ir como amigos, estaba agradecido de que lo defendiera. Creo que es un buen chico. —Dijo Lita.
— Lita, que lindo de tu parte, te felicito. —Dijo Amy sonriendo.
— ¿Y tú Serena? ¿Ya tienes con quien ir? Porque si es así, entonces quedare completamente sola ese día. —Dijo Minako con resignación.
— Yo... no he... no he decidido nada.
— ¿Y Seiya? —Preguntaron Lita y Amy.
— Por alguna razón yo... no puedo decírselo. Seiya me gusta mucho, pero cuando estoy cerca de él, instintivamente oculto mis sentimientos, no sé qué hacer con eso. —Dijo Serena suspirando.
Las chicas suspiraron con resignación. Sonó el timbre para volver a clases, las chicas se dirigían al salón, cuando se toparon con Taiki en el pasillo. Amy se llenó de valor y fue hasta él.
— Taiki... yo... acepto. Pasa por mí a las ocho el sábado. —Dijo Amy con decisión.
Taiki sonrió victorioso, sin quitarle la vista de encima a Amy, quien se disculpó para volver a clases.
Serena admiró la valentía de Amy, ya quisiera ella poder armarse de valor de esa manera.
Al terminar el día, Seiya esperaba a Serena a la salida de la escuela.
— ¡Hola, Bombón! Supongo que hoy no escaparas de mí. —Dijo Seiya levantando una ceja.
— Yo... yo... ¿Qué... Qué es lo que quieres? —Dijo Serena frunciendo el ceño.
— No pido mucho ¿Solo quiero saber si vas al baile conmigo? —Preguntó Seiya.
— ¿Al baile? —Repitió Serena sin poder creerlo, Seiya se la estaba poniendo fácil, era él quien la invitaba, solo debía responder que sí, rápido y con entusiasmo, lo demás fluiría como dijo Rei.
— Como no te decides y las chicas siguen invitándome, preferí tomar la iniciativa ¿A qué hora paso por ti?
— Yo... ¿Quién te dijo que he aceptado? —Preguntó Serena con torpeza, arrepintiéndose de sus palabras en el mismo momento.
— Realmente siento que quiero conocerte más. Pensé que sentías lo mismo, pero veo que me equivoque. Si no quieres ir, entonces solo dilo. —Dijo Seiya con tristeza.
— No es eso... Seiya... yo...—Serena se detuvo, no entendía porque no podía decir algo tan simple como "está bien" o "iré contigo" o simplemente "acepto" Las palabras se perdían en su boca.
— No creas que me daré por vencido tan fácilmente. —Dijo Seiya dándole la espalda para macharse.
— ¡No! ¡Espera! —Dijo Serena alzando la voz.
Seiya se volteó para verla. Serena intentaba decir algo, pero no le salía la voz. Seiya caminó lentamente hacia ella, buscando mirarla a los ojos.
— ¿Por qué siento que quieres decirme algo pero no puedes hacerlo? —Preguntó Seiya casi en un susurro.
— Yo... no sé qué es lo que me sucede... yo... —Serena se perdió en aquellos ojos azules que la miraban fijamente. Se sintió agitada, emocionada, pero también quería huir.
— ¡No te dejare huir de mí otra vez! —Dijo Seiya, como si estuviese leyendo sus pensamientos. La tomó de la mano y la atrajo hacia él— No sé qué te impide decirlo, pero asumiré que aceptas ¿Paso por ti a las ocho?
Serena lo miró a los ojos y asintió en silencio.
— Perfecto, allí estaré.
— ¿Tú sabes en donde vivo? —Preguntó Serena.
— Claro, Taiki me lo dijo. Nos vemos, Bombón.
Serena vio a Seiya alejarse, si bien le daba algo de coraje esa personalidad egocéntrica de Seiya, al mismo tiempo le parecía encantador. Suspiró aliviada de que todo saliera bien y de pronto, se sintió muy feliz.
Mientras, Rei se encontraba de visita en el palacio. Sailor Ceres la recibió en la entrada.
— Señorita Rei, la princesa aún no ha llegado de la escuela, pero puedes esperarla en el salón. —Sugirió Sailor Ceres.
— Gracias. La verdad es que no estoy aquí para hablar con Serena, me interesa hablar con su majestad Rini, si es posible.
— ¿Rini? Su alteza Rini no se encuentra, ha salido junto a su esposo. No regresaran hasta muy de noche. —Explicó Sailor Ceres.
— Entiendo... y el Rey Endymion ¿Se encuentra? —Preguntó Rei con insistencia.
— Él se encuentra en una importante reunión en España, vuelve dentro de tres días.
— Ya veo. Entonces, creo que esperare a Serena como me lo sugeriste. —Dijo Rei.
— ¿Necesitas ayuda? ¿Puedo ayudarte en algo? —Preguntó Ceres.
— No te preocupes, no era nada importante. Esperare a Serena, con permiso. —Dijo Rei, entrando a la sala de espera.
Una sirvienta del palacio le sirvió una taza de té a Rei, mientras esperaba. Al ver que se encontraba sola, decidió subir al segundo piso. No era que Rei quisiera entrometerse en donde no la llamaban, pero había tenido un sueño la noche anterior. Veía una habitación en el segundo piso del palacio, en donde un resplandor salía entre el umbral de la puerta y una voz gritaba su nombre.
La escena fue muy real, por lo que Rei sintió la curiosidad de saber si en aquel lugar, existía una habitación similar a la de su sueño. Comenzó a caminar por pasillos en los que nunca antes había estado, sin embargo, no parecía perdida, es más, sus pies la guiaban como sabiendo a donde ir. De pronto, una puerta pintada de blanco y dorado llamó su atención. Rei tocó la puerta y esta se abrió de inmediato. Entró lentamente, la luz se colaba por la cortina de un gran ventanal. La habitación estaba limpia, aunque parecía que hace mucho que nadie entraba.
Se acercó a una vitrina de cristal, la cual estaba cubierta por una enredadera de rosas y espinas. Detrás de la vitrina se encontraba una joya y un cofre de color blanco. Cuando se acercó a mirar, pudo ver un destello de luz.
— ¿Esto es el Cristal de Plata? —Se preguntó Rei.
Comenzó a caminar en reversa, chocando con una de las murallas de la habitación. Se dio cuenta de que al apoyarse en ella, una gran sabana blanca cayó al suelo, descubriendo un cuadro muy antiguo.
Rei se quedó perdida en aquel retrato, en donde cuatro Sailors Scouts mostraban sus habilidades y elementos. Rei se exaltó, esas eran las legendarias guerreras antes de que las Sailors Quartteto tomaran en poder.
En un costado del cuadro se podía leer: "Homenaje a las Sailors Inners"
Rei comenzó a agitarse, quiso tocar el cuadro con su mano, se acercó lo que más pudo y cuando su dedo tocó la pintura, miles de recuerdos inundaron su mente. El cristal de plata resplandecía alumbrando toda la habitación. A Rei le comenzó a doler la cabeza, las imágenes del pasado aparecían a mil por minuto. Rei cayó de rodillas al suelo, tomándose la cabeza con ambas manos y comenzando a llorar, un fuego abrumador se prendió por toda la habitación. De pronto, el Cristal cesó de brillar y Rei levantó la mirada al cuadro otra vez, ahora todo estaba claro, la verdad se había revelado, el fuego se esfumó sin causar ningún daño. En el cuadro se reconoció a ella misma.
Rei temblaba, no sabía qué hacer, intento ponerse de pie, se sentía débil, acongojada, sorprendida, cuando alguien entró a la habitación tras ella.
— Esta habitación está cerrada con un sello de energía, para poder entrar hay que poseer un poder especial. —Dijo la voz.
Rei se exaltó, volteando a ver a la persona que le habló.
— No pensé que tus recuerdos volverían, pensé que a pesar de que se estaban reuniendo por cosa del destino, no despertarían como Sailors —Explicó la voz —. Te pido que guardes el secreto, no es hora de que Serena se entere de quien es en realidad, eso solo la confundiría ¿Puedo confiar en ti, Sailor Mars?
— ¿Tú? ¡Tú eres...! —Dijo Rei con asombro, sin poder terminar la frase.
— ¿Me recuerdas?
— Reina Erika, ese no es tu verdadero nombre... tú eres...—Dijo Rei temblando, descubriendo la verdad— ¡Eres... la princesa Kakyuu!
— Te explicare todo lo que quieres saber, pero debes prometer que nadie se enterara de esto ¡Por favor!—Rogó la Reina Erika.
Espero que les gustara el capítulo, es uno de mis favoritos. Al fin se revela la identidad de Erika ¿Qué les pareció? Un abrazo y muchas gracias por seguir mi historia.
