Capítulo Nueve: "El Baile"
Faltaba un día para el gran baile, Serena había quedado de ir de compras con sus amigas al finalizar las clases, para escoger algún lindo vestido que usar para el gran día.
— Serena, tú puedes conseguir a un diseñador en tu propio hogar ¿Por qué vas de compras? —Preguntó Mina.
— Porque no es lo mismo que comprar con tus amigas. —Dijo Serena sonriendo.
— ¿Iras al baile de todos modos, Mina? —Preguntó Lita.
— Aún no lo sé, tengo deseos de asistir, pero siento que es un poco patético ir sola.
— Pero podemos estar en grupo, así no te sentirás sola. —Sugirió Amy.
— Lo pensaré. —Dijo Mina algo desanimada.
Cuando el día terminó, Serena se levantó de su asiento con alegría; Amy comenzó a guardar sus cosas y Mina se quedó sentada observándolas con tristeza, ella no estaba emocionada, incluso había pensado en no ir de compras con ellas, pues era realmente triste comprar un vestido de fiesta para ir a un baile sola, mejor era no asistir y quedarse en casa.
— ¡Oye, Mina! —La llamó Yaten, una vez que los alumnos salían del salón.
— ¿Qué quieres? —Preguntó Mina sin ánimos.
Yaten la observó unos segundos, luego se volteó a mirar a Serena y Amy fijamente.
— Eh... Mina, te esperamos en la salida de la escuela ¡Vamos, Serena! —Dijo Amy, entendiendo el gesto de Yaten para que se esfumaran, tomando del brazo a Serena para obligarla a salir.
Una vez que quedaron solos, Yaten sacó de su bolso una cinta de color rojo.
— ¡Toma! —Dijo Yaten, estirando su mano haciendo una mueca con la boca.
— ¿Qué es eso?
— ¿Acaso eres tonta? Es una cinta para el cabello ¿No lo ves?
— Sí, la veo, Yaten ¿Por qué me la das? —Preguntó Mina.
— El otro día tu amiga te sugirió usar una y dijiste que no tenías.
— Sí. Pero... ¿Por qué...?
— ¡¿La quieres o no?! —Dijo Yaten interrumpiendo.
— Sí, gracias... Yaten. —Dijo Mina tomando la cinta con las mejillas ardiendo— ¿Por qué me la das?
— Dijiste que no tenías y... al igual que tu amiga, creo que se vería bien en tu cabello —Dijo Yaten desviando la mirada hacia otro lugar—. Y cambiando de tema ¿Qué harás mañana? Porque supongo que no vendrás sola al baile, eso sería bastante patético.
— Eso no es de tu incumbencia, pero si tanto te interesa, pues no, yo no vendré al baile. —Dijo Mina, cruzándose de brazos.
— Justo como lo pensé, nadie te invitó. —Dijo Yaten curvando una ceja.
— Pues es tu culpa, desde que le contaste a todos que soy Artemisa, los chicos se intimidan y evitan acercarse a mí. —Dijo Mina muy molesta, tomando su bolso y caminando hacia la salida.
— ¡Espera! Si estás tan molesta por eso, entonces yo te llevare al baile. —Dijo Yaten, sonrojándose.
— ¡¿QUEEE?! ¡No seas cruel conmigo! No me agrada que juegues así. —Dijo Mina sin mirarlo.
— Taiki y Seiya vendrán al baile, yo no tengo interés en eso, pero ellos insisten en que será más divertido se asisto con ellos. Como no tienes pareja y tus amigas vendrán con mis primos, pensé que... te gustaría venir conmigo. —Explicó Yaten intentando parecer desinteresado.
Mina lo miró asombrada, no podía creer que Yaten estuviese siendo gentil con ella. De seguro algo tramaba.
— Imagino que hay muchas chicas que quieren ir contigo ¿Por qué no invitaste a otra?
— Bueno... porque... porque no soportaría tener a una chica ruidosa a mi lado, preguntándome sobre las películas u obras que he estado o que me pida que le cante y le dé un autógrafo. Tú eres mi única alternativa en este momento. —Dijo Yaten.
— Así que era eso. —Dijo Mina con resignación.
— ¿Vienes o no? —Insistió Yaten.
— Está bien. —Dijo Mina, saliendo del salón, tomando la cinta entre sus manos con una gran sonrisa.
Mientras en el salón Yaten sonreía victorioso.
El gran día llegó, Serena se había puesto un hermoso vestido rosa. Se sentía muy feliz de que al fin podría estar con Seiya. Se había prometido a sí misma ser simpática y amorosa con él, y dejar de lado aquella actitud lejana con Seiya.
Haruka la vio en el salón esperando y sonriendo sola.
— ¿Tienes una cita, cabeza de Bombón?
— Iré a un baile de la escuela ¿Me veo bien?
— ¡Te ves preciosa! ¿Quién te llevara? —Preguntó Haruka. Serena no pudo responder, porque ParaPara entró al salón emocionada.
— Princesa Serena, hay un chico guapísimo preguntando por ti.
— ¡Hazlo pasar, es Seiya! —Dijo Serena.
Seiya entró al salón, llevaba puesto un traje elegante y camisa negra, se veía guapísimo, más que de costumbre.
— ¡Te ves hermosa! —Le dijo a Serena.
Serena suspiró encantada, todo le parecía un cuento de hadas, iba caminando hacia su encuentro en cámara lenta, cuando:
— ¡Soy Haruka, mucho gusto! —Dijo Haruka, estirando su mano para saludar a Seiya, rompiendo la atmósfera de los dos jóvenes
— ¡Mucho gusto, su majestad! Traeré a su hermana sana y salva esta noche, lo prometo. —Dijo Seiya estrechando su mano con Haruka.
— Más te vale, no quiero que sobrepase la media noche ¿Oíste?—Dijo Haruka en un tono algo amenazador.
— ¡Haruka! —Exclamó Serena en forma de objeción.
— Eres una niña decente, esa es una buena hora para llegar a casa. —Dijo Haruka.
Seiya aceptó entre reclamos de Serena y al fin Haruka los dejó marcharse. Cuando iban saliendo del salón, Haruka detuvo a Serena para susurrarle algo al oído.
— ¡Cuidado! No dejes que se ponga mañoso, tipos como este se convierten cuando estas a solas con ellos... entonces será tarde y el lobo te comerá.
Serena sintió que la sangre se le subía a la cabeza, hasta sus orejas ardían. Pero no dijo nada, tomó a Seiya del brazo y salió del palacio deprisa.
En el balcón del palacio, la reina Erika observaba a la pareja subirse a la limusina real.
— Reina Erika, ya que su esposo no está ¿No cree que era recomendable que usted conociera a la cita de su hija? —Sugirió Diana.
— No te preocupes, es solo un jovencito igual que ella. Además, Haruka ya se encargo de todo. —Dijo Erika a Diana.
Yaten llegaba a la casa de Mina, ella salió enseguida, apenas él toco el timbre de la casa.
— ¿Nos vamos? —Dijo Mina de inmediato, sin siquiera saludarle.
— Se supone que debería saludar a tus padres ¿No es así?
— Como de costumbre no están, así que podemos irnos.
Yaten se detuvo a observar a Mina de pies a cabeza. Llevaba puesto un vestido naranja muy apegado al cuerpo, dejando entre ver sus delicadas curvas. Además, se había colocado la cinta en el cabello.
— ¿Qué sucede? —Preguntó Mina, al ver a Yaten mirarla sin decir nada.
— ¡Te ves... muy bien! —Dijo Yaten apenas.
— ¡Tú... también! —Dijo Mina sonrojándose. Yaten llevaba puesto un bello traje gris.
El baile daba comienzo, el patio de la escuela estaba acondicionado para la fiesta, las parejas llenaban la pista de baile que estaba en el centro del patio.
Yaten y Minako estaban sentados casi sin mirarse. Amy y Taiki hablaban de muchas cosas, se notaba que ninguno de ellos tenía intenciones de bailar, estaban demasiado divertidos platicando.
Lita estaba con su cita, bailaron un par de canciones, el chico se llamaba Yami y no hablaba mucho. Pero estaba muy agradecido del gesto de Lita, ya que todos los presentes lo miraban, pues bailaba con una chica realmente guapa.
Serena bebía un vaso de gaseosa, pudo ver que Seiya la contemplaba de pies a cabeza y comenzó a sentirse nerviosa, sus manos estaban un tanto sudorosas y sus mejillas sonrojadas.
— ¿Quieres bailar, Bombón? —Preguntó Seiya, extendiendo su mano.
Serena asintió con timidez, cogiendo su mano con nerviosismo. Cuando llegaron al centro de la pista de baile, la música cambió, las parejas comenzaron a moverse al ritmo de la música lenta y romántica.
Seiya pasó sus manos por la cintura de Serena, mirándola a los ojos. Ella pasó sus brazos por detrás de su nuca, quedando frente a frente, tan cerca que podía sentir su respiración.
— Conmigo puedes ser tú misma. No tienes que reprimirte tanto, quiero conocerte tal cual eres. —Dijo Seiya hablando cerca de sus labios.
— No es que quiera reprimirme, es solo que... son tantas las cosas que siento por ti que no sé cómo actuar ante eso. —Reconoció Serena, mirando los labios de Seiya tan de cerca.
— Tú también haces que mis sentimientos sean confusos. Pero si de algo estoy seguro es de que me gustas mucho. —Dijo Seiya.
— No te conozco, pero a la vez, siento que no es la primera vez que bailo contigo. —Dijo Serena, deslizando sus manos por los hombros de Seiya.
— ¿Sientes cómo que en algún pasado lejano tú y yo hubiésemos bailado juntos? —Preguntó Seiya.
— Es lo que iba a decirte, Seiya. Aunque no sé si fue de tan cerca.
Ambos se miraron a los ojos. Serena sintió que su corazón salía de su pecho de tan rápido que latía. Seiya acarició su mejilla con dulzura, hasta depositar su dedo anular en sus labios y comenzó a acariciar su boca lentamente.
Serena cerró los ojos esperando que sus labios se juntaran. Seiya hizo caso a las evidentes luces que Serena le mostraba y juntó sus labios con los de ella, despertando así, infinitas sensaciones en su cuerpo y en su mente. Serena abrió los labios para profundizar más el beso, mientras Seiya la atraía hacia él con sus fuertes brazos.
Después de varios segundos, sus labios se separaron. Serena temblaba de la emoción, Seiya acariciaba su mejilla, mientras sonreía emocionado.
— Siento que había esperado este momento por mucho tiempo... —Dijo Serena, poniendo su mano en su pecho.
—... Mil años... yo siento que he esperado mil años para este momento. —Dijo Seiya interrumpiéndola.
— Tal vez sea exagerado decir que esperamos mil años, nos conocemos hace poco. —Dijo Serena riendo.
— Pero es lo que siento que he esperado. —Dijo Seiya depositando otro beso en sus labios.
Taiki observaba a lo lejos la escena, escondido de la gente, mientras hablaba por su teléfono móvil.
— Al fin las cosas salen como esperábamos. Ellos al fin pueden estar juntos. —Decía Taiki.
— Estoy feliz, de que sean felices. —Respondió la voz por el otro lado del auricular.
— Parece que ninguno de ellos recuerda el pasado, pero el sentimiento sigue vivo, incluso después de mil años. —Dijo Taiki.
— Es mejor así, no quiero que ninguno de ellos sufra o se confunda por causa del pasado. Gracias, Taiki, por guardar este secreto.
— Aprovecharé que ya no tengo aquellas responsabilidades para hacer de mi vida algo diferente, voy a arriesgarme y tener una vida normal ahora. Gracias por todo, Princesa Kakyuu, o mejor dicho, Reina Erika. —Dijo Taiki, cortando la llamada y dirigiéndose hacia su pareja.
— ¿Dónde estabas, Taiki? —Preguntó Amy, poniéndose de pie.
— Fui a buscar algo de beber, pero camino allá, me di cuenta de que esto es un baile, no puedo tenerte sentada charlando toda la noche, menos cuando luces así de hermosa ¿Bailamos? —Dijo Taiki con galantería.
Amy asintió tomando la mano de Taiki con coquetería ¿Cómo decirle que no? Además, ella quería lucir aquel vestido azul que compró especialmente para ese día.
Mina y Yaten seguían sentados uno al lado del otro. De pronto, Yaten se dio cuenta de que varios chicos miraban a Mina ¿Y cómo no hacerlo, si lucía hermosa? Yaten comenzó a sentirse algo celoso de tantas miradas hacia su pareja.
— ¿Quieres bailar? —Preguntó Yaten cortando el silencio entre ambos.
— ¡Claro que quiero! —Respondió Mina con emoción.
— Yo no... yo no quiero. Pero eres experta en buscar chicos y reemplazarme, así que ¿Por qué no buscas a alguien que quiera bailar contigo? —Dijo Yaten de forma desinteresada.
— ¡YA SUPERALO! —Dijo Mina poniéndose de pie molesta.
— ¿Te vas? —Preguntó Yaten.
Mina no respondió, tomó su bolso y se marchó para que Yaten no pudiera ver las lágrimas rodar por sus mejillas.
Mientras en la pista de baile, Serena y Seiya bailaban como si nadie más existiera a su alrededor. Se besaron infinitas veces, sintiendo que él mundo era un lugar fabuloso y que les ofrecía todo para ser felices. A partir de ahora, nadie los separaría... Sin embargo, todavía había mucho que vivir.
Gracias por seguir leyendo, vamos casi a la mitad de la historia ;)
