Capítulo Doce: "El Despertar"
Taiki se encontraba algo alejado del bullicio de la fiesta, Junto a él estaba Amy.
— ¿Querías decirme algo? —Preguntó Amy con nerviosismo.
— Sí. Amy, sé que hemos estado saliendo durante todo un año y ya es hora de que sea sincero contigo. —Dijo Taiki, sosteniendo las manos de Amy entre las suyas.
Amy comenzó a temblar, se había imaginado esta escena infinitas veces y aún así, no sabía que decirle a Taiki.
— Si estoy tanto tiempo contigo, es porque en verdad lo disfruto. Tú me agradas mucho, en verdad... me gustas, Amy. —Dijo Taiki mirándola directo a los ojos.
— Taiki... —Amy suspiró, se sentía feliz pero no paraba de temblar del nerviosismo— Tú también... tú a mí... me encantas.
Taiki, acarició su mejilla, la tomó del mentón y se acercó a ella para depositar en sus labios un esperado beso, pero antes de que eso ocurriera, el teléfono móvil de Taiki comenzó a sonar. Se disculpó con Amy, iba a rechazar la llamada, cuando se percató que la reina Erika era quien le estaba llamando.
— Amy, lo siento... pero es una llamada muy importante.
— ¿Más importante que esto? —Preguntó Amy con tristeza.
Taiki titubeó, no sabía que decir, ambas cosas eran importantes, pero totalmente diferentes.
— Está bien, no te preocupes, atiende la llamada. —Dijo finalmente Amy, caminando hacia donde se encontraba el resto de la gente.
Taiki notó que ella estaba dolida, pero él debía contestar esa llamada.
— Reina Erika ¿Qué ocurre?
— Taiki, quiero que sepas que Sailor Mars, Neptune y Uranus han despertado. —Informó Erika.
— ¿Uranus también?
— Haru llego antes de su viaje y descubrió el despertar de Mars y Neptune. Los recuerdos volvieron a ella al ver la escena. Eso provocó su despertar como Scout. —Explicó Erika.
— Eso es sorpresivo... pero al menos ahora tenemos más refuerzos, Reina Erika.
— Taiki, ¡Escúchame con atención! Sailor Neptune ha tenido una premonición en su espejo. El despertar de ese ser maligno que Plut nos advirtió, será en el baile escolar. Mantén a salvo a Serena y a los demás hasta que las Sailors lleguen allá. —Rogó Erika con desesperación.
Taiki comenzó a buscar a Amy con la mirada. La vio triste mirando la pista de baile. Taiki cortó la llamada, corrió hacia ella, sabía que tenían algo pendiente, pero eso debía esperar por ahora.
— Amy ¿Dónde está Serena y Seiya? ¿Has visto a Yaten o a Mina? ¿Ves a Lita por alguna parte? —Preguntó Taiki con exaltación.
— ¿Qué? ¿Qué te ocurre, Taiki? ¿Sucede algo malo? —Preguntó Amy.
— Sí, digo... no, al menos... no todavía. Necesito que nos reunamos todos en un lugar seguro. —Dijo Taiki, intentando calmarse para no asustar a Amy.
— Pero...
— Te explicaré luego, lo juro... solo ayúdame a encontrar a los demás. —Insistió Taiki con desesperación.
Amy al ver la desesperación de Taiki, no hizo más preguntas y se limitó a buscar a Yaten y Mina. Para su sorpresa encontró solo a sus parejas, Natsu y el capitán del equipo de voleibol que hablaban animadamente. Amy se acercó a ellos.
— Hola, chicos ¿Alguno de ustedes vio a Mina o a Yaten?
— ¡Uf! No quiero saber nada de esos dos. —Dijo la chica con enfado.
— ¿Qué ocurrió? —Preguntó Amy.
— Ambos estuvieron mirándose toda la noche, cuando nos descuidamos desaparecieron. No tenemos idea en donde están. —Explicó el chico.
— ¡¿Qué?! —Dijo Amy sorprendida.
— Lo que oíste... tus amigos son muy descorteces, pero no importa, porque ahora he encontrado a un chico encantador. Lo estamos pasando de maravilla sin esos dos. —Respondió la chica, tomando del brazo a su nueva pareja, alejándose de Amy.
— Amy, no encuentro a Serena y Seiya en ninguna parte. —Informó Taiki, que llegaba agitado al lado de Amy.
— Pues tampoco están aquí Yaten y Mina. —Dijo Amy.
— Al menos allá veo a Lita que camina junto a Yami —Dijo Taiki— Vamos a decirle que permanezca junto a nosotros.
En el otro extremo del patio, Lita se encontraba junto a su amigo Yami, quien le pidió alejarse un poco del bullicio para hablar.
— Lita, hay algo que he querido decirte hace tiempo. —Dijo Yami, acercándose a ella.
— ¿A mí? Pues dime, te escucho. —Dijo Lita muy sonriente.
— Quiero agradecerte por ser la única chica que se fijo en mí cuando todas las demás se burlaban.
— No tienes que agradecerme, estoy feliz de poder ser tu amiga. —Dijo Lita.
— ¿Amiga? Lita ¿Puedes parar de decir eso? Yo no quiero que seas mi amiga —Dijo Yami, tomándola de la mano y acercándola hacia él—. Ya no puedo seguir ocultando lo que siento y sé que tú también debes quererme, hay algo en ti que me atrae tremendamente. Yo te quiero, Lita.
— Yami... yo... — Lita intentó separarse de él— Creo que estás malinterpretando las cosas. Yo agradezco tus palabras, pero siempre te he dicho claramente que eres mi amigo.
— ¿Qué quieres decir? ¿Acaso no me quieres? —Dijo Yami, estrechándola en sus brazos con fuerza.
— ¡Yami, por favor¡ ¡Suéltame! Me haces daño. —Dijo Lita, forcejeando para que la soltara.
— He cambiado por ti, quería que me vieras, Lita. No puedes rechazarme. —Dijo Yami, tomando la barbilla de Lita con fuerza, obligándola a mirarlo.
— ¡Ya basta! —Dijo Lita asustada.
Yami, iba a besarla a la fuerza, cuando Taiki le rodeó el cuello con su brazo, impidiéndoselo.
— ¿Qué haces? No puedes forzarla. —Dijo Taiki con rabia.
Yami soltó bruscamente a Lita, Amy corrió a ver como estaba. Lita se encontraba de rodillas en el suelo, tocaba su mentón, en donde Yami le había dejado enrojecido.
— ¿Estás bien? ¡Vayámonos de aquí! —Dijo Amy, ayudando a Lita a levantarse.
Taiki soltó a Yami, empujándolo al suelo.
— ¡No vuelvas a molestar a nuestra amiga o te meterás en serios problemas! —Amenazó Taiki.
Lita miró a Yami por última vez y comenzó a caminar lejos de él, junto a Amy y Taiki.
— ¡No me mires de eso modo! ¿Acaso sientes lástima de mí? —Dijo Yami, apretando los puños y golpeando el piso.
Cuando perdió de vista a los tres chicos, Yami se puso de pie, se sentía furioso, como nunca antes en su vida, comenzó a jadear. Algo le aprisionaba el pecho.
— ¿Qué me ocurre? —Dijo Yami a sí mismo. Su voz comenzaba a escucharse gutural. Comenzó a asustarse, caminó más lejos de la fiesta, perdiéndose de la vista de cualquiera de los presentes. Sus ojos comenzaron a volverse completamente negros, abrió su boca, su cuerpo temblaba, sitió deseos de vomitar. De su boca comenzaron a salir expulsadas varias manchas de color negro, las cuales tomaron una forma humanoide.
Yami comenzó a sonreír maliciosamente, algo demoníaco había despertado en él y tomaba el control absoluto de su cuerpo. Aquellas manchas negras, comenzaron a caminar en dirección a la fiesta, mientras Yami reía a carcajadas.
Lita caminaba junto a Taiki y Amy.
— ¿Estás bien? ¿Te hizo algo más? —Preguntó Amy con preocupación.
— Estoy bien, gracias por ayudarme. —Dijo Lita cabizbaja.
— Sé que estás algo conmocionada por lo que te ocurrió con ese chico, pero no tenemos tiempo que perder —Dijo Taiki—. Debemos encontrar a los demás, ahora mismo.
— Taiki, no has dejado de decir eso ¿Qué está ocurriendo? —Exigió saber Amy.
— ¿Realmente ninguna de ustedes lo recuerda? Chicas, ya es hora de que despierten. —Dijo Taiki a ambas.
— ¿Despertar? ¿De qué hablas? —Preguntó Lita muy confundida.
— Chicas, si algo malo pasa, yo no puedo protegerlas... ustedes deben despertar. Yo soy completamente humano ahora, soy incapaz de transformarme en esta vida. —Dijo Taiki mirándolas a ambas con desesperación.
Amy y Lita se miraron con asombro, no podían entender las palabras de Taiki, menos su angustia. De pronto, se escuchó un grito en la fiesta. Los tres voltearon a ver, decenas de sombras rodeaban la escuela. Una de ellas abrió la boca descomunalmente aspirando a una chica que estaba cerca. La chica cayó al suelo desmayada, su piel se volvió gris de repente, era como si su resplandor se demás alumnos gritaban aterrados, las sombras los rodeaban.
— ¿Esto es a lo que te referías? —Preguntó Amy asustada, girándose para mirar a Taiki a los ojos.
— Mientras ninguna de ustedes tome su lugar, no podremos ayudar a estas personas. Por ahora hay que encontrar a los demás. —Explicó Taiki, tomando de la mano a ambas chicas para correr.
La gente corría despavorida, Taiki obligó a amabas chicas a escapar, pero Amy tropezó cayendo al suelo. Taiki se giró para ayudarla a levantarse, pero una sombra salió del suelo, tragándola por completo, sin dejarlo reaccionar.
Taiki se paralizó unos segundos por la impresión, se reincorporó y corrió tras la sombra, que se alejaba a gran velocidad. Varias sombras lo rodearon, Taiki se detuvo, observando a su alrededor, le ordenó a Lita escapar, pero ella no lo hizo. Lita corrió hacia Taiki, cuando una sombra se abalanzó hacia ella. En ese momento Lita dio un fuerte grito, haciendo que su frente brillara, un resplandor de color verde la envolvió, haciendo que las sombra que la rodeaba desapareciera. Lita comenzó a recordar el pasado, como si una película pasara por su cabeza. El resplandor cesó y apareció una pluma de transformación. Lita tomó la pluma con sus manos temblorosas y se transformó en Sailor Jupiter.
— ¡Trueno de Jupiter! —Gritó Sailor Jupiter, haciendo su ataque, eliminando las sombras del rededor de Taiki.
Taiki suspiró aliviado, parecía que nadie más había quedado en el establecimiento. De pronto, la gran sombra que había tragado a Amy, se acercó a ellos, tenía intenciones de atacar, pero en vez de eso se quedo inmóvil, Jupiter intentó hacerle frente, pero la sombra no se movía. Hasta que un chillido, lo que pareció un grito, salió de su boca, haciendo que su oscuro cuerpo se agrietara y reventara, dejando ver a Sailor Mercury, emergiendo de su interior. Jupiter y Taiki suspiraron aliviados, pero miles de sombras más comenzaron a rodearlos. Las sombras iban a atacar en conjunto, pero se escuchó un grito que los hizo estremecer.
— ¡Tierra, tiembla!
— ¡Maremoto de Neptuno!
Las sombras se disiparon enseguida con los ataques.
— Uranus, Neptune... ¡Que alegría! —Exclamó Mercury con emoción.
— Es un reencuentro muy bonito, chicas. Pero debemos encontrar a los demás, especialmente a Serena y Seiya. —Dijo Sailor Plut.
Detrás de ellos, estaba la Reina Erika, brindándole algo de su poder a la chica que había sido consumida por las sombras, aún estaba viva.
— Reina Erika ¿Todavía cuentas con esos poderes? —Preguntó Sailor Mars que estaba junto a ella.
— El Cristal de Kinmoku es quien me brinda estos poderes, porque yo absorbí el cristal en mi cuerpo el día de mi muerte. —Explicó Erika.
La joven que fue atacada comenzó a recuperar el color de sus mejillas, se reincorporo sin problemas. Comenzó a mirar a su alrededor, pestañeo un par de veces y se puso de pie asustada. Kakyuu intentó hablarle para tranquilizarla, pero la chica salió corriendo del lugar despavorida.
— Pareciera que nunca le hubiese ocurrido algo. —Dijo Sailor Mars, admirando la vitalidad con la que la chica salió del lugar.
— El espejo dice que hay más sombras, están por aquí cerca. —Informó Neptune.
— ¿Dónde están los demás? —Preguntó Mars.
— No lo sabemos. —Respondió Taiki.
— Debemos encontrarlos... —Dijo Erika interrumpiéndose, ya que las sombras se dispersaban fuera del lugar.
— ¿Qué ocurre? ¿Dónde van las sombras? —Preguntó Jupiter.
— Debo advertir a Seiya, intentare llamar a su teléfono móvil, aunque es muy descuidado y nunca lo atiende. —Dijo Taiki intentando comunicarse con él.
Mientras en la azotea de la escuela, estaban Mina y Yaten discutiendo.
— Se supone que la escuela está cerrada, disponemos solo del patio, no debemos estar aquí, nos meteremos en problemas. —Decía Yaten.
— Pero yo quiero estar aquí, ojala sola. No entiendo para que me sigues. —Dijo Mina molesta.
— ¡Compórtate de una vez y vayámonos ahora! —Insistió Yaten.
— Como si te importara... no voy a suicidarme o algo por el estilo, solo quiero estar sola.
— Te meterás en problemas si te descubren aquí, vamos. —Volvió a insistir Yaten.
— ¡YA BASTA! —Dijo Mina alzando la voz— Estoy harta de tus actitudes, no puedo entender por qué actúas como si yo te importara, por qué rayos me das una cinta para el cabello o me invitas al baile...haces cosas lindas por mí y luego lo arruinas humillándome.
Mina comenzaba a quebrarse mientras hablaba. Yaten se quedó asombrado ante sus palabras y no supo que contestar.
— Mina... yo...
— ¡No digas nada! Yo ya lo sé. Te burlas de mí porque piensas que soy una chica fácil, pero no es así... yo siempre he estado enamorada de ti ¿Acaso no te das cuenta de que tus desprecios me duelen? ¿No te das cuenta de lo mucho que me haces sufrir con tus palabras y actitudes? Si no me quieres lo entiendo, pero ya deja de humillarme y de romperme el corazón. —Dijo Mina, sin poder parar de llorar.
Yaten se quedó sin palabras, se acercó a ella y tomó su barbilla para obligarla a mirarlo.
— ¡No llores! —Pidió.
— No te pido que seas amable conmigo, pero creo que lo mejor es que me ignores, al menos así no me dolería tanto.
— Mina... cuando me dijiste que yo te gustaba y yo dije que no. Lo hice porque sentí miedo de lo que sentía... es como qué yo... yo te quisiera, te anhelara desde un pasado muy lejano. Me asusté de ese sentimiento y por eso te rechacé. Cuando vi que ese chico te besó, que robó tu primer beso, me sentí muy decepcionado porque... yo quería ser quien hiciera eso. —Explicó Yaten muy cerca del rostro de Mina.
— Entonces yo... yo ¿Te gusto?
— Es más que eso... no sé cómo explicarlo. Mis padres y los de mis primos murieron cuando nosotros eramos muy pequeños, todo fue por un accidente automovilístico. Tal vez soy así de insensible porque nunca hubo alguien a nuestro lado que nos dijera como actuar en estas situaciones. No sabía como decírtelo. —Dijo Yaten, acariciando los labios de Mina con su pulgar.
Mina intentó comprender a Yaten, cuando ella lo conoció en la audición, los chicos estaban a cargo de un tutor, pues eran huérfanos. Tal vez mucho de ese dolor influía en la hostil personalidad de Yaten.
Yaten acercó sus labios a los de Mina, ella cerró los ojos esperando que sus labios se juntaran, cuando un fuerte grito rompió el ambiente. Mina se apoyó en la reja de la azotea para ver que ocurría, los estudiantes salían del lugar con rapidez, todos juntos muy aprisa.
— ¿Qué está pasando allá abajo? —Se preguntó Yaten.
Mina podía observar de lejos como los alumnos escapaban, dejando el lugar casi desierto.
— Mina ¿Estás viendo eso? Si esos seres nos descubren no tendremos como escapar, estamos acorralados aquí. —Dijo Yaten con temor.
— Pero... ¿Qué haremos? Nuestros amigos están allí. —Dijo Mina con los ojos vidriosos.
Vieron como un fuerte resplandor verdoso salió disparado a cielo.
— ¿Jupiter? —Se preguntó Mina, casi en un susurro.
— ¿Qué dices? —Preguntó Yaten sorprendido.
— No lo sé... no sé por qué dije eso.
De pronto, la puerta se abrió de golpe, entrando cinco sombras en actitud amenazadora.
— Nos descubrieron más rápido de lo que pensé. —Dijo Yaten, poniéndose delante de Mina.
— Yaten ¿Qué haremos?
— No lo sé, pero no dejare que te hagan daño. Corre apenas veas una oportunidad. —Dijo Yaten, corriendo hacia las sombras.
Mina gritó asustada, las sombras rodearon a Yaten. Él intentaba esquivarlas, pero las sombras abrían su boca, como intentando comerlo. Mina comenzó a desesperarse, no podía dejar solo a Yaten ¿Pero qué podía hacer?
Yaten le gritó que se fuera. Mina no podía moverse. Las sombras se abalanzaron sobre Yaten, botándolo al piso.
— ¡Nooooo! —Gritó Mina, corriendo desesperada hacia él. Una luz resplandeció de su frente, entregándole una pluma de transformación.
Las sombras se dieron vuelta a mirarla, soltando a Yaten por el momento. Mina recordó, esos seres, eran igual a los habitantes de Dark 51. Tomó su pluma, una luz la envolvió, dejando al descubierto a la hermosa Sailor Venus.
— ¡Rayo creciente de Venus! —Gritó Sailor Venus, fulminando a las sombras por completo.
Cuando terminó, cayó de rodillas. Yaten se levantó, comenzó a caminar hacia ella lentamente, mirándola con asombro.
— Yaten... yo... ¿Estás bien?
Yaten no respondió, extendió su mano para ayudarle a levantarse. Venus no sabía cómo explicar lo que les había ocurrido.
— Bueno... yo... —Decía Venus, Yaten le puso un dedo en los labios, pidiéndole que se callara. La tomó de la cintura, la atrajo a él con fuerza y la besó en los labios con deseo. Venus se sorprendió, pero no pudo separase de él y terminó respondiendo el beso. Yaten la aprisionó contra la pared, deslizando su mano por el muslo de Venus.
— ¿Yaten? ¿Qué te ocurre?—Preguntó Mina con las mejillas encendidas.
— Ya sé porque me negaba tanto a este sentimiento... recordé que me gustas desde hace siglos, siempre lo reprimí. Ahora ya no es necesario que haga eso, por eso quiero mostrarte cuanto te deseo. —Dijo Yaten, metiendo la mano detrás de la nuca de Venus, besándola con desesperación.
Venus colocó sus manos en el pecho de Yaten, respondiendo con ardiente deseo el beso.
— Yaten... Tal vez no es el momento, debo reunirme con las demás chicas. —Dijo Venus, respirando agitadamente.
— Es verdad... estamos en crisis —Dijo Yaten en un susurro, mientras besaba el cuello de Venus—. Solo un poco más.
— Ya tendremos tiempo, ahora debemos...
— Está bien ¡Vamos! —Dijo Yaten con resignación, pegando sus labios a Sailor Venus una vez más.
