Ok, la advertencia que les dije desde el primer capitulo, escenas de tortura en este capitulo, no se que tan fuerte sea, pero por favor, tómenlo en cuenta, si no se sienten demasiado cómodos con el tema, solo lean muy por encima, si aun con esto, quieren continuar la lectura, adelante.
Ittetsu había dejado que sus niños se divirtieran, saliendo del lugar y cerrando la trampilla, esa habitación estaba insonorizada, de manera que no escucho ningún grito provenir del suelo.
Tomo su taza de café y se dispuso a disfrutarla, sabía que tendría que bajar en una o dos horas, nunca los mantenían demasiado tiempo con vida, y eso le hacía sentir mal, era un desperdicio que secuestraran a alguien para deshacerse rápidamente de esa persona.
-Por favor, no, no- lagrimas llenaban los ojos de la chica, mientras su cabello era cortado por Kei, asegurándose de dejarlo al nivel de la nuca, metiendo un mechón en uno de los frascos.
-Deja de llorar, de todas maneras, tu cabello era horrible- le regaño Shouyo, quemando con el cigarro que traía algunos mechones, para después apagarlo en la palma de Morisaka, obteniendo un quejido -vamos, no te quejes, Tadashi y Kei pueden soportar más quemaduras que tu-
Sus ojos volaron a los dos chicos que estaban detrás, solo limpiando diversas cosas que parecían ser tijeras, bisturís, pinzas y agujas, y al levantarlas parecían brillar con la luz del foco que colgaba del techo.
-Perdona a Shouyo, simplemente es demasiado celoso, y bueno- lo tomo de la cintura, dejando un beso en la mejilla izquierda -nunca puedo negarme a complacerlo- Tobio sonreía, antes de levantar una vela con su brazo libre.
Kei observo el gesto y se acercó en silencio, cuando se encontraban en este estado era mejor no molestar a los "reyes cuervo" y solo mantenerse callados. Con cuidado encendió la vela para después volver a retirarse.
-No, no, no, por favor, no- seguía llorando mientras la vela se iba derritiendo, antes de empezar a caer en sus muslos, que no estaban cubiertos de ropa, así como en sus brazos, manos y cuello.
La cera caliente caía de una distancia tan corta que solo pudo llorar más, mientras gritos y quejidos de dolor dejaban sus labios. Pero eso no parecía molestar a nadie, solo seguían sonriendo, como si todo eso fuera muy divertido.
-¿Por qué?, ¿por qué?- habían dejado de lado la cera y en su lugar puso la vela debajo de sus puños atados en el respaldo de la silla.
Los gritos se intensificaron, mientras se revolvía intentando soltar sus manos, o como mínimo quitar sus manos del calor. Pero Shouyo empezaba a cansarse de la agudeza en los gritos.
-Tadashi, cose su boca, ya me hartaron sus gritos-
-Entendido-
Alzando sus manos cubiertas por los guantes, dejo que una aguja curva brillara frente a sus ojos con un hilo negro para suturar sus labios.
-Puede que esto duela un poco, pero esta bien, pronto dejaras de gritar-
-No, no, no- repito la palabra cada vez mas rápido, dejando que el sudor frio recorriera todo tu cuerpo.
-Quédate quieta, por favor Kei, ayúdame- Kei se acercó por detrás y sostuvo su mandíbula firmemente, dejando que Tadashi se acercara más fácilmente -deja de temblar, es más difícil hacer esto-
-No culpes a la pobre chica, seguramente esta acostumbrada a temblar siempre que se encuentra debajo de un chico, es solo una puta-
-Por favor, ayuda-
Tadashi se estaba hartando, y no solamente el, sino que también el resto, así que le tomo de las mejillas con fuerza y encajo la aguja en el labio inferior, logrando que saliera un grito y Morisaka se moviera con fuerza, buscando escapar. Pero nadie se inmuto y en su lugar atravesando el labio superior por dentro y jalando la aguja para que el hilo pasara por ambos lados.
Tadashi siguió con ese método por casi minuto y medio, llenando los guantes de sangre, pero al final consiguió el resultado deseado. Morisaka tenia los labios unidos por un hilo negro, aunque había estado a punto de desmayarse por el dolor, era el mismo sentimiento punzante el que la volvía a despertar.
-Todo listo reyes-
-Que buen trabajo chicos, al fin podre tener un poco más de tranquilidad- con un agarre de acero le tomo de la mandíbula, obligando que sus ojos se encontraran, aterrando a la chica al verse reflejada en el color cobrizo.
-Shouyo, deja que Tadashi tenga su recompensa, Kei ya la obtuvo- Shouyo miro detrás suyo antes de asentir y sonreír inocente, alejándose de Morisaka.
-Muchas gracias- Tadashi hizo una reverencia antes de rodear el cuerpo atado y obligarle a extender las manos, la vela estaba acabándose y ya no estaba sufriendo quemaduras, pero seguramente dejo de darse cuenta cuando le estaba cosiendo los labios. Dejo de lado todo pensamiento, y sacando unas tijeras de carnicero, extendió el dedo meñique de la mano derecha y lo corto, consiguiendo movimientos bruscos de parte de la chica.
Tadashi termino rápido, y le mostro a sus jefes su trofeo, antes de dejarlo caer en otro frasco lleno con formol y agua destilada para preservarlo, y después colocarlo en un estante con el resto de su colección.
-Bueno, ahora me gustas más, creo que esa imagen te queda mejor, puta- Shouyo disfruto de darle la vuelta y ver como su mano derecha sangraba por falta de su dedo, con un poco de musculo, piel y tendón colgando, al final el corte no había sido limpio.
Tobio solo estaba riendo, le alegraba que Shouyo estuviera tan feliz y entretenido con su nuevo juguete, era raro cuando duraba tanto con alguien. De cualquier manera, cuando observo la mano enguantada extenderse a él, eso le saco una sonrisa de ternura y acepto esa mano, para después jalarlo a su cuerpo y besar esos labios que tanto le gustaban, y con ello el sabor metálico de la sangre inundo su boca.
Un poco extrañado por eso se separó, para encontrar que Shouyo tenia sangre en la boca y un poco en la barbilla, pero no le molesto, así que rápidamente volvió a besar esa boca, mordiendo sus labios hasta hincharlos.
-¿Te sorprendí?, lo siento, pero no pude resistirme a probar su sangre-
-Esta bien, no me molesta- acaricio con delicadeza su mejilla, para dejar otro beso en sus labios -ahora, yo soy quien quiere jugar-
-¿Eh? Pero yo aun no juego- Shouyo hizo un pequeño puchero, esperando que Tobio le dejara jugar antes.
-No te preocupes, si tu eres el ultimo, tendrás mas tiempo para jugar, después de todo, tu tendrás el postre-
Shouyo no se veía muy convencido, pero termino por aceptar y retroceder, dejando que Tobio se acercara a la chica y acariciara su cabello, aunque eso logro un gruñido de molestia por parte de Shouyo.
-Pobrecita, pareces tan adolorida, ¿acaso esos chicos jugaron demasiado contigo?- Morisaka le miro temerosa, mientras pequeños quejidos salían de sus labios -pero debo admitir que ese color en los labios te queda bien-
Tobio se permitió bajar su mano por el cabello recién cortado, hasta tocar las orejas con una pequeña perforación en forma de mariposa, acaricio tanto el lóbulo como el pendiente, disfrutando del cambio de temperatura y textura.
-Son lindos, en realidad me gustan bastante- un cenicero de vidrio golpeo su nuca -no te preocupes Shouyo, los tuyos son los que más amo-
-Mas te vale- Shouyo llevo sus dedos a su propio lóbulo derecho dudoso, sintiendo la textura lisa del mismo -¿cómo me vería con una perforación?-
La pregunta, hecha al aire, congelo a todos, Kei y Tadashi no estaban seguros de contestar algo, por otro lado, Tobio se había detenido y le miro con extrañeza, antes de soltar un gruñido indignado y le dio una cachetada a Morisaka.
-Ni lo pienses Shouyo, tu eres perfecto de esa manera, no te arruines, tu no estas al nivel de esta puta- señalo al piso, donde había caído la chica después del golpe -esta tipa es alguien necesitada de atención que abre sus piernas a cualquiera- ante cada palabra que decía, se aseguraba de patear el cuerpo tirado -tu estas por encima de ella-
Shouyo soltó un pequeño sonido de felicidad, para después lanzarse a sus brazos, abrazando fuertemente a Tobio, y tarareando de felicidad, ignorando al resto en la habitación.
-Eso me hace muy feliz Tobio, te amo, te amo mucho- decía mientras besaba su cara.
-Yo también te amo Shouyo, ahora déjame terminar con esto-
-Vale- dejo ir a Tobio y se alejo para poder seguir disfrutando del espectáculo.
-Bueno, ya me hartaste, y solo estas dando problemas, así que acabare rápido contigo- tomando uno de los bisturís en mano, se aseguro de jalar su oreja lo suficiente para ir cortando de poco en poco esa parte de su cara.
Morisaka soltaba ruidos de terror, ruidos que serian gritos de no ser por sus labios cosidos, y se revolvía un poco, pero con ello se cortaba las muñecas y tobillos por culpa de las cuerdas que la mantenían en su lugar.
Cuando Tobio termino, la sangre escurría por el lado izquierdo de su rostro, manchando su ojo, nariz, mejilla y boca de poco en poco. Ya Morisaka no parecía estar ni consiente, solo estaba ahí, tirada como si fuera una muñeca.
-Tadashi, Kei, levántenla, aun no termino con ella, me falta mi premio-
Ambos se apresuraron a seguir las ordenes, acomodando la silla y el cuerpo, antes de poner un poco de sales debajo de la nariz de la chica, esperando que despertara, después de todo, a Shouyo le gustaba apoderarse de sus premios cuando la víctima estaba consiente.
En cuanto los ojos azules se abrieron, ambos se alejaron para darle vía libre a la "reina cuervo" que, con la experiencia ganada a través de los años, arranco el ojo de la chica, los movimientos bruscos no se hicieron esperar, pero en un minuto, solo había un hueco negro en la cara de Morisaka.
-Bueno, me pregunto quien te va a querer ahora- y Shouyo solo empezó a reír, para después levantar su pistola y apuntar al cuerpo -bye bye, recuerda, cuanto más brilles, más fácil será que un cuervo te cace-
Solo descargo el resto de su arma en el cuerpo y la vio desangrarse en el piso, para ese momento Ittetsu ya estaba bajando las escaleras, y en cuanto vio el cuerpo solo se permitió suspirar un poco cansado, seguía sin entender la manía de sus niños por coleccionar, pero decidió dejarlo pasar, como siempre, y en su lugar tomar una bolsa.
-Bueno, vayan a bañarse, yo me hago cargo de la limpieza, Kei, Tadashi, ayúdenme-
Todos hicieron caso a las indicaciones, y para cuando Shouyo y Tobio habían salido de la ducha, después de una ronda de sexo en el mismo lugar, los otros tres ya estaban en la mesa esperándolos para cenar.
-Todo limpio, espero que hayan tenido cuidado y nadie sospeche de ustedes, además, me acaban de informar que entraran al club de volley-
-Itte-chan, sabes que no cometemos errores, como sea- Shouyo se dejo caer en su silla y empezó a comer -sí, pero aún no, Tobio dejara que entremos hasta que tengamos más experiencia-
Ittetsu solo los miro dudoso antes de asentir, aceptando lo dicho y terminando con su cena.
-No se duerman tarde, mañana tienen escuela- y con esas palabras dejo a los chicos solos, entendía esa necesidad de matar, era algo normal, sus pequeños cuervos no podían evitarlo, y el nunca les pudo negar nada, no empezaría ahora.
Además, eran hijos bastardos, sus padres solo habían decidido abandonarlos, ¿por qué haría él lo mismo?, eran sus pequeños hijos, los pequeños que matarían a esos estúpidos que les abandonaron y disfrutaría cada segundo de eso.
