Los ruidos del desayuno y la televisión fueron suficiente para despertarlos, las noticias mostraban la foto de esa chica ahora muerta, y pedían que cualquier información seria de ayuda para encontrarla.

-Debo admitir que estoy sorprendido, no pensé que lograrían obtener una víctima los primeros minutos que les dejaran solos-

-Bueno, una rápida investigación en redes sociales y con ayuda del rey, logramos decirle lo que esperaba oír, después de eso, todo fue pan comido-

Ittetsu asintió y continúo preparando el desayuno, sabía que sus hijos eran buenos para persuadir, pero había veces en las que el mismo se asombraba con su capacidad.

Todo transcurrió bastante tranquilo, el desayuno paso sin contratiempos y en poco tiempo ya estaban camino a la escuela, el único problema era que Tobio y Shouyo quedaron en una clase mientras Tadashi y Kei quedaron en otra.

No había nada que hacer y terminaron por aceptar su destino, conformándose por verse en los pasillos en sus descansos, y si era necesaria alguna ayuda, mandarse mensajes. Las clases transcurrieron con calma, y en varias ocasiones los chicos estuvieron a punto de ser regañados por prestar más atención al celular que a las clases.

De cualquier manera, lograron sobrevivir al entorno escolar, convivir con más personas de su edad y mantener pláticas sobre cultura pop era algo a lo que no acostumbraban, por eso, y en cuanto sonó la campana de descanso, los cuatro chicos corrieron a la azotea, Kei había descubierto que nadie podía subir ahí, completamente cerrada la puerta, pero nada que no pudieran solucionar ellos.

Apenas estuvieron en la soledad de la azotea, sacaron sus cigarros y se dispusieron a descansar, en realidad era más estresante de lo que pensaban, tantas personas hablando de diferentes temas estúpidos, era molesto, la nicotina entrando y saliendo de su sistema les hacía sentir bien, querían traer algo más fuerte, pero Ittetsu se los prohibió.

-Hombre, les juro que es horrible, escuchar cada estupidez dicha por esos chicos- mascullaba Shouyo, mientras el resto comía tranquilamente -digo, es obvio que son pocas las personas que viven nuestra realidad, pero que le den tanta importancia a cosas materiales es absurdo, eso no te acompaña cuando estás muerto-

-Shouyo, déjalo, es como dices, ellos no han vivido lo que nosotros, no hay más que hacer, pero ten cuidado con tus palabras, nunca sabemos quiénes pueden estar escuchando-

Las cuatro miradas se dirigieron cautelosas a la puerta, pero ningún movimiento se detectó detrás de ella, así que continuaron disfrutando de su descanso, aunque si había algo de lo que Shouyo y Tobio podían presumir, era que sus compañeros no eran tan molestos como los de Kei y Tadashi.

-Por cierto chicos, creo que últimamente la mascota se ha sentido sola- ante eso Kei y Tadashi observaron atentamente a su jefe, esperando la orden -y ya saben que el cachorrito tenía a su compañero, creo que deberíamos ser buenas personas y juntarlos de nuevo, ¿no creen?-

Sonrisas divertidas, y hasta cierto punto crueles, empezaron a crecer en sus caras, era divertido pensar en el pánico que volverían a crear cuando otro chico desapareciera sin dejar rastro alguno, porque obviamente nunca sospecharon de los pobres niños huérfanos que eran criados por un maestro de buen corazón, y que después tuvieron que mudarse por causa del trabajo, aun cuando dichos niños habían sido los únicos amigos de ese par de chicos, y habían sido los últimos en estar con el antes de desaparecer.

-Solo tenemos que avisarle a Ittetsu para que no ocurran problemas, además de vigilarlo durante un tiempo, una desaparición natural y repentina-

Asintieron a las indicaciones de Tobio, mirando como sacaba un balón de la bolsa que traía cargando y empezaba a lanzarlo con ambas manos.

-¿Qué estás haciendo?-

-Practico- soltó indiferente, dejando a los demás en silencio, suponían que en verdad se tomaría enserio lo de aplastar a sus rivales -quiero volverme el armador, por lo que investigue, es quien tiene el control en la cancha, y es lo que yo tendré, y seré perfecto-

-Como siempre, el rey impone su voluntad, pero está bien, sus palabras son la ley-

Y era como decían, toda orden dicha por Shouyo y Tobio debía ser obedecida, no importaba que fuera, era algo que se les había enseñado desde pequeños, nunca desobedecer a sus jefes. Ahora, puede que hayan abandonado a la familia, o mejor dicho, que los hayan expulsado, pero hay lecciones que nunca olvidarían, grabadas a fuego y tinta sobre su piel.

Terminaron de comer y aprovecharon los últimos minutos para descansar y empezar a quitarse el humo de encima, por suerte traían un cambio de ropa, así que el olor no se quedaría en ellos.

-Bien, ya estamos todos listos, será mejor que volvamos, y asegúrense de dejar todo justo como lo encontramos-

Lograron bajar sin levantar sospechas y dirigirse a sus respectivos salones, despidiéndose y deseándose suerte para aguantar lo que faltaba de clases, les costaba creer que la escuela podía ser tan aburrida la mayor parte del tiempo.

El lado bueno, tenían que enfocarse tanto en las clases, o no ser descubiertos usando su celular, que no tenían su mente pensando en matar, torturar, follar, drogarse o alcoholizarse, mínimo no con tanta frecuencia como antes.

Puede que sí, estuvieran un poco chiflados los cuatro, después de todo, tienen esos apagones y cuando recuperan la conciencia solo quieren destazar a alguien, o cuando realizaron su primer asesinato ellos solos, esa necesidad y satisfacción que tuvieron al empezar a coleccionar no era algo normal y lo sabían, por eso lo escondieron. Pero Ittetsu no estaba mejor, el los descubrió, descubrió su colección, y les dejo seguir haciéndolo, incluso les ayudo a mejorar.

-Hinata-san, como veo que lo veo muy interesado en clase, pase a resolver este problema-

Shouyo hizo una mueca, no era exactamente idiota, pero tampoco muy inteligente, pero por suerte, ese era un problema que podía resolver, lo había visto ayer con el resto. Dejo que su cuerpo hiciera el resto en automático, para regresar al terminar y sonreírle a Tobio, que le devolvió la sonrisa de satisfacción.

-Bien hecho Shouyo, siempre sorprendiéndome- dijo Tobio solo moviendo los labios, para evitar problemas con el profesor.

Shouyo solo se regocijo en su mente, manteniendo su apariencia alegre y ocupando su lugar, en cuanto estuvo seguro de que ya no tenía la mirada del maestro encima suyo, saco su celular, aburrido y esperando disfrutar de alguna conversación con los demás.

Reina: Hey! Algo interesante con ustedes? ¿Owo?

Conde: Además de la casi muerte por parte de esa chica, Yachi, no, nada

Reina: Casi muerte? Detalles 7w7

Condesa: Figurativamente, estaba tan nerviosa cuando la pasaron al frente que choco contra dos bancas y el escritorio…admito que fue divertido LOL

Reina: Aunque no era lo que esperaba, me hubiera gustado verlo

Rey: Shouyo

Reina: Sí?

Rey: Contrólense, y tengan un buen comportamiento, si queremos el permiso de Ittetsu para ir y conseguir una buena mascota, tenemos que ser ejemplares

Reina: Vamos, no eres divertido, no creo que pase nada -3-

Condesa: Si me permiten, creo que el rey tiene razón, debemos tener cuidado, si nos quitaran el teléfono y descubrieran nuestras conversaciones, sería peligroso

Reina: ….

Reina: No pensé en eso u.u

Conde: Bueno, si somos sinceros, nadie pensó en eso hasta este momento, nunca nadie pensó que alguien vería nuestras conversaciones

Rey: Eso es cierto

Reina: Si, tienes razón Kei, pero aun así…será mejor que deje los mensajes ahorita, hablamos después

En cuanto leyeron eso, no pudieron más que suspirar aliviados, Kei había visto el pánico en los ojos de Tadashi cuando le informaron de los riesgos de perder el celular, si Tobio sentía que ofendieron a la reina, o la misma reina se sintió ofendida, habrían recibido un castigo, por suerte, no fue así.

Aun así, sabía que Tadashi aún seguía teniendo un poco de pánico, y era su deber tranquilizarlo, así que rápidamente empezó a golpear su mesa con el lápiz, manteniendo un ritmo de espacios largos y cortos, era algo parecido al morse, pero con su propio significado en la duración.

Tadashi entendió lo que hacía y respondió, estaban tan acostumbrados a comunicarse de esa manera, y la mayoría del tiempo discretamente, de manera que no llamaron la atención de nadie, consiguiendo más satisfacción personal por la misma razón.

Pero ellos tenían cosas más importantes que hacer en lugar de las clases, tenían que conseguir información del chico que sus jefes querían adoptar. Si bien no era el primero, ciertamente era algo raro, no conocían al chico tanto como Shouyo, él había sido quien más se acercó a esos dos, eran algo así como mejores amigos. Era natural que le resultara difícil dejarlos atrás, así que lo mínimo que podían hacer era tenerlos como mascota, así no se alejarían de Shouyo nunca más, y si la reina era feliz, todos eran felices.

Empezaron con las noticias, asegurándose que la búsqueda del cachorro se había detenido, por lo que veían, la nueva adquisición no se había mudado, y si bien eso facilitaba las cosas de una manera, las complicaba de otra.

De todas maneras, estaban resignados a la decisión de la reina, el mayor problema sería que Ittetsu no se volviera loco cuando se enterara. Era la única vez que habían recibido un regaño del mayor, cuando secuestraron a ese chico, el hombre se había vuelto loco, y les había levantado no solo la voz, sino que también la mano.

Fue uno de los días más traumáticos que tuvieron, los cuatro terminaron escondidos en el ático, cerrándolo por dentro y atrancando la puerta, se mantuvieron ahí por tres días, hasta que Ittetsu se disculpó y acepto la responsabilidad de entrenar a la nueva mascota.

No querían volver a pasar por eso, tenían que hacer una asamblea para decirle, pero al mismo tiempo, no podían hacer una asamblea sin información, resignados buscaron la mayor cantidad de información posible, cuanto más rápido convencieran a Ittetsu, más rápido sería el secuestro y más rápido tendrían a la reina feliz.

Para la hora de la salida, Kei y Tadashi estaban seguros de tener toda la información necesaria para convencer a Ittetsu de que ese chico era un objetivo de bajo riesgo, aun necesitaban conocer sus rutinas para trazar un plan de acción, pero seguramente lograrían tener el permiso para ir a vigilar, o como mínimo poner cámaras en puntos clave para seguir sus movimientos.

-No-

-Pero, pero, Itte-chan-

-No importa lo que digan, no vamos a mantener otra mascota-

-¿Por qué no?-

-Lo diré de esta manera, quieren secuestrar a un chico que era muy cercano al otro que desapareció, y aun cuando digan que las cosas ya se calmaron, deben ser bastante estúpidos para creer que no van a relacionar ambos casos- la mirada seria que recibían era suficiente para intimidarlos, pero intentaron no demostrarlo demasiado -y ya no tenemos el mismo tiempo que antes, no podrán disciplinar a este chico como al otro-

-Ya pensamos en eso, si empezamos desde hora, podremos tener todo listo para mantenerlo con nosotros durante cuatro días, por los días festivos que se unirán con el fin de semana-

-De esa manera podremos darle un entrenamiento intensivo para que no haya muchos problemas, además, el cachorro está muy bien disciplinado, el podrá ayudarnos cuando no estemos-

Kei y Tadashi seguían argumentando, peleando por obtener el permiso, y obtenerlo al final, tardaron cerca de cinco horas, pero al final lograron convencer a Ittetsu que todo estaría bajo control, y podían tomarlo como una prueba, control y síndrome de Estocolmo, y puede que algunos métodos de coacción, cosas así, eso termino por convencer a su tutor.

Shouyo solo pudo celebrar y correr escaleras abajo para contarle la buena nueva a su mascota, pronto tendría un compañero.

-Izumin- al llamado, un chico un poco más bajo que Hinata, de cabello castaño, ojos cafés y pecas, salió de la casa de perros, mirando la comida que traía en mano -te tengo una sorpresa-

Izumi solo dejo salir un pequeño ladrido, sabía que no era muy buena idea hablar, y era la respuesta correcta cuando Shouyo sonrió y acaricio su cabeza con amabilidad, se dejó hacer y restregó un poco más, para después comer lo que dejaron enfrente suyo, en cuatro patas como la mascota que era.

-Izumin, me imagino que te has sentido solo últimamente, y seguramente también te has sentido con mucho reprimido, eres un cachorrito que tiene necesidades, y aunque a veces te podemos sacar a pasear- ante esto Izumi rodo los ojos, sus paseos trataban de solo dar vueltas alrededor de la propiedad -eso no evita que tengas ganas de coger…o que te cojan, casi seguro que tú eres la perra- chidos asustados salieron de su garganta, no quería escuchar más cosas así -no te asustes, está bien, no dejaría que a mi pequeño cachorro se lo cogiera cualquiera, no, Kouji vendrá a hacerte compañía-

Eso logro más chillidos de Izumi, pero la dura mirada que recibió de Shouyo le hizo callarse, pero no quería eso, no quería que su querido amigo sufriera lo mismo que él, tenía miedo de eso, pero no había nada que pudiera hacer.

-Bueno, termina de comer, yo tengo tarea que hacer, mientras Tadashi y Kei irán a preparar todo, te prometo que en menos de dos semanas tendrás compañía-

Y con esas palabras, Hinata dejo solo a Izumi pensando y lamentándose de haber conocido a ese chico que habían querido como un hermano y termino por ser el mismísimo demonio.