Nuevo cap por fin... Siento haber tardado tanto, pero me faltaba inspiración.
Espero que os guste.
4
Secretos descubiertos
Bull Run Mountains, Virginia
10 de febrero 2010
Ya llevaban tres días de clases cuando Carlisle les dijo que les contaría cómo funcionaba aquella casa. Y es que cuando estaban dentro de aquel inmenso edificio, eran incapaces de hacer que sus poderes funcionaran, y lo habían descubierto de la peor manera.
Por lo visto, los Vulturis ya sabían dónde estaban y quisieron entrar para llevarse a los chicos. Cinco Vulturis fueron a la casa. Eran Chelsea, Afton, Corin, Demetri y Renata. Ellos llevaban unos anillos parecidos al de Jasper, pero en vez de impedir usar los poderes, hacía que fueran más efectivos, y podían usarlo dentro de la casa.
Al primero al que encontraron fue a Garrett. Intentaron atacarle de todas las maneras posibles, y Afton cogió su poder. Mientras que los otros cuatro entraron en la casa, ellos dos se quedaron peleando en el jardín. Luego se encontraron con Jasper. Él estaba leyendo un libro y no se dio cuenta de que ellos habían entrado. Chelsea empezó a modificar sus lazos para arrebatarle su lealtad hacia Carlisle y los demás, pero se encontró con una barrera invisible. Vio el anillo que llevaba, por lo que decidió que tendría que quitárselo y, aprovechando el factor sorpresa, lo atacó. Jasper reaccionó rápidamente e intentó llevar a Chelsea hasta el comedor, donde parecía que podía usar sus poderes, ya que Carmen lo hacía constantemente. Cuando estuvieron allí, entraron en una batalla mental. Chelsea intentaba modificar sus lazos mientras que Jasper la obligaba a que no lo hiciera. Los demás siguieron buscando a los demás.
Los siguientes a los que encontraron fueron a Bella y a Alice. Las dos estaban en una de las hermosas terrazas llenas de macetas con hermosas y extrañas flores que tenía la casa, charlando animadamente sobre temas triviales. Demetri fue el encargado de atraparlas. Las dos corrieron al interior de la casa después de observar que no podrían salvarse de ninguna otra manera, pues estaban en el tercer piso. Se separaron y corrieron por pasillos diferentes. Bella intentó hacerse invisible por el camino, pero fue incapaz, por lo que se dirigió lo más rápido que pudo a las escaleras. Tenía que encontrar a Carlisle. Alice cruzó varias habitaciones hasta que estuvo segura de poder utilizar su poder. Intentó convertirse en un gato, pero no funcionó, por lo que corrió hasta el desván, donde estaba la habitación de Carmen. Alice admiraba mucho a aquella mujer, y estaba segura de que ella podría solucionar el problema. Por el camino, pasó por la habitación de Edward y Jasper y vio a Bree. Casi sin pararse a pensar, cogió a la niña y siguió corriendo en dirección a la habitación de Carmen.
Por último, Corin y Renata encontraron a Edward y a Kate. Ellos estaban practicando con sus poderes en lo que los chicos llamaban la sala de entrenamiento. Era una sala grande, casi completamente vacía, a excepción de los estantes donde había varias armas, como dagas, espadas,… Renata fue directa hacia Edward, y Corin hacia Kate. Aunque Edward no pudo utilizar su poder, era bastante más rápido que Renata, por lo que se fue directo al despacho de Carlisle. Casi en la puerta se encontró con Bella. Kate no corrió la misma suerte. Por mucho que consiguió salir de la casa con Corin pisándole los talones y le propinó alguna descarga, estaba muy cansada, y no le hizo tanto daño como hubiera deseado. Corin consiguió agarrar a Kate por el brazo por última vez y se la llevó de ahí…
Volterra, Italia
10 de febrero 2010
Kate seguía retorciéndose y lanzando pequeñas descargas cuando llegaron a Volterra. En cuanto Felix las vio, abandonó su entrenamiento con Emmett y corrió hacia ellas. Agarró a Kate y, aunque ella tenía fuerza, no pudo hacer nada con Felix. Antes de llevársela a Aro, Felix le dirigió una mirada a Emmett, que se había quedado en medio de la sala con expresión confusa, y a Rosalie, que estaba sentada en uno de los escalones, y les dijo:
- Seguid sin mí.
Emmett y Rosalie se quedaron un momento confusos. Aline, que asistía a todos sus entrenamientos y los curaba cada vez que se hacían daño, se acercó a Corin y le curó las pequeñas quemaduras que tenía por todo el brazo. En cuanto Corin estuvo bien, volvió a desaparecer. Aline se fue en silencio hasta su sitio, una silla al lado de la puerta. Emmett se giró hacia Rosalie y empezó a correr hacia ella para atacarla, pero ella se apartó y se dirigió a Aline, haciendo que Emmett se cayera al suelo. Emmett levantó la cabeza para mirar como Rosalie se reía de él por la tonta caída, pero ella no le hizo ni caso. Emmett se sentó en el suelo y esperó.
Rosalie se sentó en el suelo, al lado de la silla de Aline, y se giró hacia ella. Al ver que la chica no levantaba la cabeza, le cogió suavemente por la barbilla y le hizo girar la cara hacia ella. Aline estaba como siempre, con aquella expresión tímida que despertaba en Rosalie una infinita ternura.
- ¿Quién es aquella mujer, Aline?-preguntó. Aline no respondió-. Dímelo. Sé que lo sabes.
- En realidad, no lo sé-dijo la chica segundos después, cuando Rosalie ya pensó que no hablaría-. Pero sé para quién trabaja. Para los Cullen.
- ¿Quiénes son los Cullen?
- Son una familia que ayuda a gente con poderes como nosotros. Pero, por lo que parece-añadió, y Rosalie pudo detectar la rabia en su voz-, son mucho más selectivos que Aro, Cayo y Marco.
- ¿Qué quieres decir?
- Chicos, os estaba buscando-dijo Alec entrando en la habitación. Le dirigió una sonrisa a Aline, pero ella se levantó rápidamente y salió corriendo-. ¿Qué le pasa?
- No lo sé-contestó Rosalie.
- Bueno, no importa. Luego lo averiguaré. Levantaos, daos una ducha y bajad al vestíbulo. Vamos a salir.
- ¿A dónde?-preguntó Emmett.
- A dar una vuelta, nada más. Mi padre ha organizado una de sus fiestas raras, y prefiero que no estéis ninguno de los dos. Es aún más escalofriante que de normal. Además, está algo enfadado conmigo. Bueno, os veo luego.
Cuando salió de la habitación, Emmett se levantó y recogió sus cosas. Rosalie no se movió. Cuando Emmett iba a salir de la habitación, le cogió por la pierna, casi logrando que volviera a caerse. Cuando Emmett iba a gritarle algo, Rosalie le indicó que se callara y que se sentara. Emmett le hizo caso. Rosalie se inclinó hacia él y le dijo al oído:
- ¿Tú no notas nada raro en esto?
- ¿En qué?
- En todo, Emm. Todo está muy raro. Aline es rara, por no hablar de que no pega ni con cola aquí. Alec está raro. Jane está más insoportable que de normal. Sulpicia lleva desde ayer dándonos lo mismo, sin cambiar de materia siquiera, y ahora Corin ha traído a esa chica, la que soltaba descargas. Todo es muy raro.
- Puede que tengas razón, pero no creo que tengamos que preocuparnos. Primero, porque son asuntos que no nos incumben, y segundo, porque no nos afecta para nada. Yo creo que debemos seguir como hasta ahora. A lo mejor, algún día nos dicen la verdad, o a lo mejor, no. Lo que es a mí, no me importa. ¿Vamos?-dijo levantándose y tendiéndole la mano.
- Claro-contestó Rosalie cogiéndole la mano y levantándose, aunque no muy convencida. Ella quería saber lo que había pasado. Y lo averiguaría.
Bull Run Mountains
- ¿Habéis visto quiénes eran?-preguntó Carlisle.
Estaban todos en su despacho; hacía apenas media hora que Corin había vuelto y se había llevado a los otros. Garrett estaba intacto, y parecía mucho más tranquilo que los demás. Afton casi no lo había tocado, y cuando Corin volvió y se lo llevó, él fue enseguida a buscar a Carlisle, por mucho que él ya se hubiera enterado de lo que estaba ocurriendo gracias a Edward y a Bella.
Jasper también estaba intacto, pero estaba muy cansado. Estaba tumbado en un sofá, y Carmen estaba a su lado, intentando que se tomara aquella bebida que, según ella, le curaría el dolor de cabeza que el esfuerzo de la pelea mental le había producido. No llevaba el anillo, pues le había suplicado a Carmen que le dejara estar sin él, ya que hacía que se sintiera atrapado. Carmen le había hecho jurar que no usaría sus poderes y, que si lo hacía, permitiría que ella le diera una paliza. Jasper se sintió tentado a incumplir su promesa por la curiosidad de ver cómo iba a darle una paliza una mujer que no tenía manos.
Bella y Edward estaban bien, aunque Bella se había hecho un esguince en el tobillo al caerse en las escaleras. Cuando habían encontrado a Carlisle, este había desvelado un teclado que impidió que cualquier intruso pudiera moverse. Por desgracia, Corin ya se los había llevado a todos cuando eso ocurrió. Bueno, no a todos. No consiguió llevarse a Renata, y ahora esta estaba en el sótano de la casa, dándole golpes a la puerta de la habitación en la que Garrett y Esme la habían metido.
Por último, Alice estaba bastante bien, pero tenía una corte en el brazo. Poco antes de llegar a las escaleras que llevaban al desván, Demetri había llegado hasta ella y le había hecho un corte en el brazo con una navaja. Ella, con Bree en brazos, se dio la vuelta y le dio una patada en el estómago. Cuando Demetri quiso volver a atacar, se quedó paralizado gracias a Carlisle. Alice, sin pararse a pensar en lo que le había pasado a Demetri y al ver a una mujer a la que no conocía correr hacia donde ellos estaban, volvió a correr y fue a la habitación de Carmen. Allí, Carmen la obligó a quedarse en la habitación hasta que ella estuviera segura de que el camino estaba libre. Las tres fueron al despacho de Carlisle. Alice tenía a Alice en brazos, y estaba sentada al lado de Jasper, ya que este había pedido, casi ordenado, verla. En aquellos momentos agradecía enormemente a Alice por haberla salvado de los Vulturis.
Cuando se habían reunido en el despacho de Carlisle, Carlisle había revisado las heridas de todos y luego les había preparado a todos un café. También habían pasado varios minutos en silencio, recuperando el aliento.
- A mí me ha tocado Afton. Y está claro que Corin estaba-dijo Garrett.
- A Bella y a mí nos ha perseguido un hombre. No muy alto, rubio, de ojos castaños. Parecía saber exactamente donde estábamos.
- Demetri-nombró Carlisle. Luego se giró hacia Jasper, esperando su descripción.
- Era una mujer de pelo castaño rojizo, algo morena y de ojos oscuros. Modifica los lazos, creo.
- Chelsea. ¿Eran sólo cinco?
- Creo que sí-contestó Garrett-. Ninguno de nosotros vio a nadie más.
- De acuerdo. La verdad, debo decir que me han sorprendido. No esperaba que intentaran llegar a vosotros tan pronto.
- ¿Por qué no podemos usar nuestra magia en la casa, Carlisle?-preguntó Edward.
- Eso podrá explicároslo mejor Esme; al fin y al cabo, eso es obra suya-respondió Carlisle. Todos se giraron hacia Esme, que estaba sentada en un sillón alejada de los demás, sin participar en la conversación. Ella se levantó y se acercó a donde estaban los demás. Respiró hondo y empezó.
- Yo no soy una humana normal. Soy una hechicera.
- ¿Existen los hechiceros?-preguntó Alice.
- ¿Acaso no existes tú, que puedes convertirte en… lo que sea?
- Bueno, sí pero, no sé. Es extraño.
- No soy como las típicas brujas de película. Simplemente, leo libros. Grimorios, para ser más exacto. Allí, aprendo cosas, y luego utilizo mi don para hacer que se cumplan. Así es cómo casi todas las habitaciones de esta casa son barreras contra la magia y como existen anillos como los de los Vulturis o como el que tiene Jasper-explicó. Todos estuvieron algunos segundos en silencio, silencio que se rompió cuando Alice sonrió y dijo emocionada:
- Me encantaría que me enseñaras alguno de esos hechizos. O todos. Quiero verlos todos.
Todos sonrieron. Estuvieron un rato más charlando sobre magia y, sólo después de que Esme le prometiera a Alice que le enseñaría varios conjuros, Alice acompañó a Jasper a su habitación, con Bree en brazos. Bella se levantó para irse a su habitación también, olvidándose de su esguince. Pero no cayó, pues Edward la sujetó por la cintura antes de que cayera, con una sonrisa torcida bailando en sus labios. Ella se sonrojó. Luego, Edward la cogió en brazos pese a sus protestas y la llevó a su habitación.
Allí, la dejó suavemente sobre la cama y luego se sentó a su lado. No pudo evitar reírse al ver su cara, tan roja como un tomate. Le preguntó si necesitaba algo. Ella negó con la cabeza. Él se inclinó hacia ella y le dio un suave beso en la frente. Luego se levantó le dijo adiós y se marchó. Para ese entonces, Bella estaba tan sonrojada que pensó que se quedaría así de por vida.
Cuando Alice y Jasper llegaron a la habitación de este, Alice metió en la cuna a Bree mientras que Jasper se acostaba. Cuando terminó y se iba a ir, se dio cuenta de que Jasper no estaba en la cama. Cuando se giró, lo tenía detrás de ella. Los dos sonrieron. Jasper le propuso a Alice charlar un rato, y ella aceptó encantada, pero primero quería darse una ducha, ya que su ropa estaba sucia y rota por culpa de lo acontecido con los Vulturis. Quedaron en verse en media hora en el salón. Irían a dar una vuelta por el jardín.
Alice se marchó cuando Edward entraba en la habitación, con una enorme sonrisa. Jasper lo miró levantando una ceja, pero no dijo nada.
Mientras, Garrett y Carmen bajaron al sótano. Renata se había cansado de pegar golpes contra las paredes y la puerta de la habitación en la que estaba, y simplemente se había sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la puerta, ignorando por completo los sillones y la cama. Ni que la hubieran encerrado en una celda. La habitación parecía una típica habitación de hotel (de un hotel caro, claro está). Garrett se sentó en el último escalón y esperó a que Carmen hablara. Ella era la que se encargaba de hablar siempre, aun cuando estaba Kate.
- ¿Por qué nos habéis atacado, Renata?-preguntó Carmen apoyándose en la puerta.
- Lo sabes perfectamente. Esto es la guerra.
- Una guerra que tu querido Aro ha inventado, por cierto.
- ¿Que Aro ha inventado? No te mientas a ti misma. Tratáis a mi familia de villanos, pero vosotros no sois mejores.
- Nosotros no reclutamos a la gente para una guerra.
- Y nosotros no rechazamos a nadie que quiera aprender por culpa de su "condición". Nos encantaría poder ayudar a Kate, ahora que va a estar con nosotros. Sus descargas no serían capaces de matar una hormiga ahora mismo.
- Como se os ocurra hacerle algo a Kate…-susurró Garrett sin levantar la voz, aunque Renata pudo sentir la ira con la que hablaba. Renata soltó una carcajada.
- ¿Quieres que la liberemos para que tengáis vuestro felices para siempre? Eso no va a ocurrir, Garrett, y lo sabes. Kate nunca te ha querido.
- Eso ahora no tiene importancia, Renata-dijo Carmen-. ¿Qué le vais a hacer a Kate?
- Nada que os importe. Y puesto que no me vais a soltar y que sois incapaces de matar una mosca, no voy a decir nada más. No me siento para nada amenazada.
- Lo estás, Renata. Que descanses-dijo Carmen, y Renata se sintió amenazada. Sabía que Carmen era diferente a los otros Cullen, ella tampoco era capaz de matar a nadie, pero… inspiraba terror en todos los Vulturi. Aún así, Renata no dijo nada más, se levantó y se fue al baño. Poco después escucharon el sonido de la ducha, y Carmen y Garrett volvieron al despacho de Carlisle.
Cuando Alice apareció en el salón cinco minutos tarde, Jasper se quedó sin palabras. Ella era hermosa, pero precisamente aquella noche, se había puesto guapísima. Llevaba un vestido blanco, de tirantes y casi hasta la rodilla, y unas sandalias blancas. El vestido iluminaba su mirada de ojos verdes, y hacía que sus facciones parecieran aun más finas y delicadas que de costumbre. Después de saludarse, cogieron unos abrigos y salieron al jardín. Allí estuvieron paseando, charlando y riendo. Para cuando se dieron cuenta, eran ya pasadas las doce de la noche. Alice había llegado ahí poco después de las nueve y media. Quedaron en seguir hablando el día siguiente y Jasper acompañó a Alice hasta su habitación. Cuando estuvieron en la puerta, Jasper besó a Alice suavemente y luego se fue, dejando a Alice boquiabierta y paralizada. Y estaba segura de que ella no había sido la única en sentir la corriente eléctrica.
Volterra, Italia
Rosalie, Emmett y Alec salieron a cenar a un restaurante bastante bueno que había a las afueras de la ciudad. Estuvieron en una mesa bastante apartada, pero desde la que se oía perfectamente la música que salía del hermoso piano de cola blanco que había algo más allá.
Por mucho que aquella cena podría haber sido bonita, entre amigos, nadie estaba prestando atención a los demás. Alec seguía distante. Ni siquiera había reaccionado cuando Emmett le tocó el culo haciéndose pasar por Rosalie. Alec tendría que haberse dado cuenta de que sus manos eran bastante más grandes que las de Rose. Rosalie, por su parte, no podía dejar de pensar en aquella chica a la que Corin había traído, que le habían dicho que se llamaba Kate, y tampoco podía sacar de su cabeza a Aline. Emmett, por su parte, consideraba las palabras de Rosalie. Cada vez les encontraba más sentido, pero seguía sin querer involucrarse en problemas que no tenían nada que ver con él.
Estaban los tres tan distraídos que ni se dieron cuenta de que la camarera les estaba preguntando sobre lo que querían tomar. Al final, Emmett reaccionó, y ordenó por todos.
Al final de la noche, todos seguían igual de distantes los unos con los otros, Rosalie y Alec ni siquiera se habían despedido y cuando Emmett se encontró con Jane por el pasillo, no hizo nada por meterse con ella. Todos se fueron a sus habitaciones, se pusieron sus pijamas (camisón en el caso de Rose) y se acostaron, aunque tardaron bastante tiempo en conciliar el sueño, uno de ellos preguntándose por una guerra casi inexistente, y los otros dos queriendo averiguar el secreto de aquella guerra.
Lejos de sus habitaciones, en una celda del sótano que ni Rosalie ni Emmett habían visto, una mujer gritaba, maldiciendo a la chica que la estaba torturando y que no pararía hasta que cualquiera de su familia fuera a salvarla.
Bull Run Mountains, Virginia
11 de febrero 2010
Aquel día se suspendieron las clases, pues Carmen y Garrett no estaban, y Esme estaba en el sótano intentando averiguar más cosas de Renata. Por eso, los chicos desayunaron solos y en silencio. En un silencio aparente. Alice y Jasper se miraban, y tanto Bella como Edward notaron que estaban conversando sin palabras. Ellos, sin embargo, no podían apenas mirarse. Bueno, Bella no podía mirar a Edward. Él no apartaba su mirada de ella que, al notarlo, se sonrojó.
Luego salieron los cuatro a dar una vuelta por el jardín, pero Edward y Bella se aburrieron enseguida de aquellas conversaciones sin palabras que Alice y Jasper tenían, por lo que entraron y se fueron al salón a ver la tele. Siguieron viendo noticias sobre la desaparición de Rosalie Lilian Hale, pero aquella vez no le dieron tanta importancia. Los Vulturis eran muy malvados, y ella tendría que ser malvada para estar con ellos, ¿no?
Por su parte, Alice y Jasper estuvieron toda la mañana juntos, hablando y, de vez en cuando, compartiendo suaves y castos besos. Aun así, no llegaron a nada. En ningún momento pronunciaron palabras como pareja o novios. Aun así, los dos se sentían muy bien cuando estaban el uno con el otro, por eso no necesitaban encontrarle un nombre a lo que eran. También estuvieron un rato con Bree, pero ella se durmió enseguida, como si quisiera ignorarlos, por lo que volvieron a su charla.
En definitiva, fue un día un tanto extraño, y aunque oyeron los gritos de furia de Renata cuando se cansó de escuchar a Esme, no fue del todo mal.
Volterra, Italia
11 de febrero 2010
- Emmett-dijo una voz casi en el oído de Emmett aquella mañana. Él sólo se dio la vuelta y siguió durmiendo, aunque no tuvo más remedio que despertarse cuando alguien derramó un vaso de agua helada sobre él. Se giró y vio a Rosalie junto a él, que le tapó la boca para que no dijera nada-. Vístete. Te espero fuera. Tenemos que averiguar una cosa.
Emmett rodó los ojos, pero se levantó en cuanto Rosalie se fue de su habitación. Se vistió con unos vaqueros y una camiseta blanca, se secó el pelo y salió de su habitación, no sin antes mirar el reloj de su mesilla. Las cuatro y media de la mañana. Genial. En cuanto salió de la habitación, impidió a Rosalie que hablara diciéndole:
- ¡¿Tú estás loca? ¿Se puede saber por qué me has despertado de esa manera tan desagradable a las cuatro y media de la mañana?
- Tenemos que averiguar una cosa. Y sé donde hacerlo.
- ¿Sí? ¿Dónde, inteligente arruina-sueños?
- En el sótano. Es el único sitio al que no nos han dejado entrar. Y ya he averiguado que no hay nadie vigilando. Felix, Demetri, Corin, Heidi y Jane se han ido. Alec, Chelsea y Afton están dormidos, al igual que Aro, Cayo, Sulpicia y Atheneodora. Marco está en la sala principal, dormido.
- Voy a ir, pero si nos descubren, pienso decir que me has obligado amenazándome con una de tus dagas, que los sepas.
- Si tienes más ganas que yo de averiguar la verdad, casi-dijo Rosalie. Empezaron a caminar escaleras abajo para llegar al vestíbulo. Emmett susurró en el oído de Rosalie:
- ¿Te has dado cuenta de que tu novio confunde tus manos con las mías? Tengo las manos suaves y delicadas.
- Alec no es mi novio. Y no las confunde. Está muy distraído.
Cuando llegaron a las escaleras que llevaban al sótano, les entró miedo. ¿Qué pasaría si descubrían que habían estado allí? Ambos, ignorando el miedo que sentían, bajaron las escaleras. Abajo no veían nada, pero Rosalie venía preparada, y tenía una linterna. Cuando la luz iluminó el lugar en el que estaban, Rosalie no pudo evitar soltar un pequeño grito. Estaban en un pasillo, con varias puertas. Puertas por las que se accedía a diferentes celdas. Todas estaban vacías. Todas, excepto una. En una de ellas estaba la mujer que ellos habían visto la tarde anterior, la que traía Corin. Y ella los miraba fijamente. Emmett se acercó a ella.
- ¿Quién eres?
- Katherine Denali. ¿Acaso no lo sabes? Podéis llamarme Kate. Eso significa que todavía no sois Vulturis. Sólo sois, simples peones.
- ¿Qué quieres decir?
- Los Vulturis tienen montones de secretos, Emmett-dijo Kate. Rosalie y Emmett no supieron que decir cuando ella pronunció el nombre de Emmett-. Pero no con los suyos. Sólo con los de fuera. O con los que no consideran Vulturis. Seguro que Aro os ha contado sobre los malvados Cullen, que quieren quitarle el terreno y que son malísimos.
- Pues no. No nos han dicho nada de los Cullen.
- Entonces no llegáis a peones siquiera. ¡Qué triste!
- ¿Qué quieres decir?-preguntó Rosalie, pero Kate no contestó. Se había quedado pálida, y se desplomó en el suelo segundos después. Casi al segundo oyeron una voz a sus espaldas.
- ¿Se puede saber qué demonios hacéis aquí?
¿Quién creéis que los ha encontrado? Podéis decirmelo en los reviews.
Nos vemos en el siguiente cap.
Besos
