Les recuerdo, las advertencias están desde el primer capitulo, ahora, disfruten.
Izumi aun recordaba el día que conoció a Hinata, simplemente llegaron al pueblo de la nada, eran cuatro huérfanos que habían sido adoptados por un maestro de la zona en un acto de bondad.
Kouji y él se habían acercado, más que nada por curiosidad, y si bien hablaban con los cuatro, se volvieron muy amigos del menor de ellos, su nombre, Shouyo, los tres se la pasaban jugando todo el tiempo, iban al cine y a comer, eran muy unidos, pero un día Shouyo estuvo callado, sin ánimos de hacer nada y simplemente siguiéndolos. Cuando preguntaron qué pasaba fue que se enteraron de su mudanza, seria en dos semanas, pero le dolía pensar que no vería más a sus amigos.
Oh, ese fue su segundo mayor error, le habían asegurado que siempre serian amigos, y que les gustaría estar juntos para siempre, que en realidad odiaban la idea de no volver a ver a Shouyo. Esas palabras parecían haber alegrado a su amigo y el tema no volvió a tocarse, incluso hicieron una fiesta de despedida y los vieron irse en el auto a una nueva vida.
Una semana después, Izumi estaba regresando de sus tutorías, tenía que quedarse más tiempo en la escuela pero Kouji no, así que debía regresar solo a casa, pero odiaba eso, toda la semana se había sentido observado, miraba a todos lados, desconfiando de los callejones que pasaba, temeroso de lo que hubiera en las sombras.
Logro llegar a su casa, pero la sensación no desaparecía, y lo que era peor, sus padres habían salido y no regresarían hasta más tarde. Después de toda su rutina y dirigirse a dormir, nada había pasado, convenciéndose que solo eran nervios por la falta de sueño, cerro los ojos, tal vez ese fue su mayor error.
Cuando despertó al día siguiente, no sabía dónde estaba, era demasiado oscuro y había demasiados gritos para distinguir algo más, o eso creía, minutos después se abrió lo que parecía una puerta, tuvo que entrecerrar los ojos ante la luz que ilumino la habitación, pero cuando logro ver al otro, no pudo creerlo.
-Takeda-sensei- susurro con miedo, ese no se parecía al hombre que había conocido, la mirada amable remplazada por una de locura.
-Odio admitirlo, pero se los hiciste fácil, demasiado fácil- y le mostro una llave, la llave de su casa que le había regalado a Shouyo.
-¿Qué?- el tono estrangulado solo hizo reír a Takeda.
-Bueno, no es muy difícil de descifrar, Shouyo te extrañaba y los otros tres nunca han podido negarle nada, y yo tampoco nunca les he podido negar nada a los cuatro-
-No, no es cierto, es mentira, no puede ser cierto-
-Cree lo que quieras, pero ahora mismo prometí entrenarte, y pienso cumplir- empezó a caminar por la puerta, sonriendo ante el ruido de la cadena que mantenía a Izumi en su lugar -por cierto, ya llevas aquí tres días-
El pánico se apodero de Izumi, pero sus gritos se quedaron detrás de la puerta, después de eso, un mes paso como una locura, Izumi empezó a recibir golpes, quemaduras, humillaciones verbales o físicas dependiendo de sus faltas, y también dependiendo de quién estuviera ahí, Shouyo prefería las humillaciones verbales al igual que Tsukishima, mientras que Kageyama y Yamaguchi iban por los golpes.
Por otro lado, al hacer lo "correcto" era recompensado en diferentes maneras, normalmente era dándole alguna cosa como ropa, cobijas, almohadas, una cama de perro e incluso su comida favorita. Pronto entendió cuál era su papel en esa casa, claro que había momentos en los cuales se revelaba, pero conforme el tiempo fue pasando, también lo hizo su rebeldía hasta volverse lo que era, un cachorro que solo hablaba consigo mismo para no olvidar que era humano, pero que permitía ser tratado como un perro por los demás.
Y ahora Kouji sufriría el mismo destino, y si en verdad lograban traerlo, sería mucho peor para ambos, conocía a sus dueños, y no dudaba que si querían que Kouji le tratara como una perra, ellos se quedarían ahí hasta que ambos se comportaran como animales en celo, a las buenas o las malas.
Izumi solo sacudió su cabeza, no tenía mucho caso pensar en eso, no ahora, no podía hacer nada para que cambiaran de opinión, pero si se comportaba bien, seguramente no le vigilarían demasiado y podría lograr que le dieran un mejor trato a Kouji. Solo podía rezar por eso.
-Por lo visto, tuviste una interesante platica con la mascota-
-Digamos que me di cuenta de lo egoísta que soy- ante eso, todos miraron extrañados a Shouyo, sin entender sus palabras -me di cuenta de que Izumin es una pequeña perra que además no ha tenido la compañía necesaria- todos empezaron a entender lo que decía y sus sonrisas empezaron a volverse crueles.
-Bueno, eso explica muchas cosas, pero ya le conseguiremos pareja, así que no tendrá que preocuparse-
Sin mayor problema, todos empezaron a reír, mientras Kei y Tadashi terminaban de preparar todo lo que necesitaba para poder vigilar a Kouji y aprender sus rutinas, no sabían si la llave que aun guardaba Shouyo serviría, seguramente no, no podían ser tan estúpidos para eso.
Dos días después se arrepintieron de sus palabras, en realidad eran idiotas, no sospechaban que la razón por que la entrada no había sido forzada era por que ya tenían una llave para entrar, y si bien Kouji parecía ser más cauteloso que Izumi, no era lo suficiente para paranoico para cambiar su cerradura, ni tomar distintos caminos para evitar el peligro de un acosador.
Tan ingenuo.
Pero el mayor problema eran sus padres, ellos si parecían paranoicos, se habían enterado de la pistola que guardaban debajo de la almohada, además de que la habitación principal y la de Kouji tenían alarmas, tenían que deshacerse de sus padres.
La oportunidad se presentó como por arte de magia, el padre tenía que ir a un viaje de negocios y el tener que someter a la madre no era demasiado difícil, todo se podría llevar a cabo en dos días.
Todo había resultado bien, con la madre drogada en la cocina fue fácil piratear la alarma de Kouji, el chico seguía dormido y eso les facilitaba las cosas, solo tuvieron que tomar su brazo e inyectar la droga que ellos mismos habían creado y mejorado.
Todo salió mejor de lo esperado, rápidamente borraron cualquier cosa que pudiera inculparlos y se aseguraron de poner varias botellas vacías en la cocina, y un vaso lleno con el contenido de otra en la mano de la madre, se alegraban haber descubierto que ella tomaba siempre que creía que nadie la veía, hacia las cosas más fáciles en cuanto al ADN.
Abandonaron la casa rápidamente y dejaron todo como lo encontraron, alarmas activadas, puertas cerradas y aseguradas, las cartas y periódico en la entrada, Kei subió el cuerpo dormido a la parte trasera del auto mientras Tadashi subía al asiento del conductor, para rápidamente salir de ahí, a las 2:30 de la madrugada, todo su plan se había completado.
El camino de regreso fue tranquilo, en ningún momento Kouji despertó y nadie sospecho de la camioneta destartalada que se dirigía a un granero cerca de las 5 de la mañana. Ittetsu ya estaba esperándolos y les ayudo a bajar el cuerpo, encadenándolo por el cuello y esposando sus muñecas.
-Está listo, tráiganlo-
Tadashi solo asintió y rápidamente corrió a la casa para volver a los pocos minutos con Izumi arrastrándose detrás suyo, el pobre se notaba asustado de lo que sucedería, y cuando vio a su mejor amigo tirado e inconsciente no pudo evitar chillar asustado, intentando correr a su lado.
-Tranquilo Izumin, sé que estas muy necesitado de que te cojan- ante esas palabras se calló -pero no quieres despertarlo antes de tiempo, en verdad no quieres hacerlo, después de todo, tu eres quien lo va a educar-
Izumi no pudo evitar el escalofrió que recorrió su cuerpo ante esas palabras, aterrado de lo que eso podría significar, aun así, intento no mostrar rebeldía o miedo, no quería arriesgarse a ser castigado.
-Pero no te preocupes Izumin, si te portas bien y logras hacer que Koutan sea educado- un sobresalto ante la familiar voz de Shouyo que iba entrando le hizo agacharse completamente -recibirás tu recompensa y no tendré que castigarte por un mes-
Ahora, eso sonaba demasiado atractivo como para dejarlo pasar, en realidad esa idea de no ser castigado por un tiempo solo por lograr que Kouji se comportara era demasiado bueno, y si era sincero, sería mejor enseñarle a Kouji a comportarse, no había forma de escapar, lo había intentado, así que simplemente se tendrían que hacer compañía mutua.
-¿Tenemos un trato Izumin?-
Asintió con entusiasmo ante las palabras dichas, sacando una risa de Shouyo, que extendió la mano para poder acariciar a su mascota que se restregó de vuelta, bastante feliz del trato tan amable que estaba recibiendo desde hace un tiempo, si solo tenía que convencer a su mejor amigo que lo correcto es follarlo y dejarse tratar como perros, bueno, no era algo demasiado malo.
Cuando Kouji despertó tuvo que parpadear varias veces, si bien había luz, al provenir esta de un foco no estable, era más difícil adaptarse al entorno, no sabía dónde estaba, lo último que recordaba era que se había ido a dormir después de que su padre aseguro todas las puertas y ventanas, una medida tomada desde la desaparición de Izumi.
-Kouji- la voz, un poco más ronca de lo que la recordaba, le hizo voltear rápidamente a su izquierda, pero eso le causo dolor -con calma, solo lograras lastimarte si eres muy brusco-
-¿Q..Qué?- fue en ese momento que se dio cuenta de algo apretado alrededor de su cuello, al levantar sus manos para saber que tenía escucho más que vio la cadena que unía sus manos -¿q..qué es esto?- el pánico empezó a escucharse en su voz.
-Baja la voz- le regaño suavemente -escucha con atención, estamos en la casa de Shouyo y el resto- al ver que volvería a hablar, se movió en cuatro hacia Kouji y tapo su boca con ambas manos -no grites, ellos odian eso- los ojos de Kouji le vieron con terror -como te estaba diciendo, no hay forma de huir, ya lo intente, así que te daré un consejo, déjalos hacer lo que quieran, para ellos somos sus mascotas, sus perritos y mientras nos comportemos, no nos harán daño-
Kouji solo arranco las manos que lo cubrían molesto, mirando al chico que se supone era Izumi pero en este momento no reconocía, su cabello más largo, ropa que le quedaba más grande, un collar rojo en el cuello y sus ojos con un poco de locura en ellos.
-Izumi, ¿qué te sucedió?, este no eres tú-
-Me adapte- fue en ese momento que su mejor amigo volvió a aparecer -tuve que hacerlo Kouji, no quiero morir, y admito que a veces, últimamente más seguido aunque lo odie, un solo toque amable suyo me hace feliz- lagrimas empezaron a salir junto con sollozos más callados -por eso quiero que tú te rindas desde el inicio, no vale la pena que sufras lo que yo sí puedo evitarlo-
-Izumi, ¿Pero cómo vas a poder evitarlo?-
-Solo obedece lo que te digan, en algún momento te pedirán que me folles como si fuera tu perra, tu solo debes hacerlo, no debes sorprenderte de lo que digan, no grites y sobre todo, no hables- ante la cara de horror de su amigo, se rio -no me mires así, es eso o que te torturen durante cuatro días seguidos hasta que los obedezcas-
-¿Pasaste por eso cuando desapareciste?-
-Si, cuando desperté ya habían pasado tres días de mi secuestro, pero fue diferente en cierta forma, el tiempo que me dedicaron para educarme, la manera en la que me educaron, todo me dio tanto miedo que un día, sin darme cuenta, les hacía caso, me comportaba como su mascota-
Kouji solo pudo temblar, temeroso de lo que Izumi no le estaba diciendo, pero que era obvio que intentaba no asustarlo más, no podía imaginar que era tan terrible que le había cambiado tanto, hasta el punto de simplemente aceptar perder su libertad.
-Lo siento, yo, me cuesta tanto creer que pasaste por todo-
-Si, quien pensaría que Shouyo es tan cruel-
-¿Shouyo?- el sonido estrangulado consiguió una mirada curiosa de parte de Izumi.
-Te lo dije, esta es la casa de Shouyo y el resto-
Kouji solo pudo procesar un poco de esa información antes de desmayarse, la sobrecarga de información, y toda la tensión en su cuerpo le cobraron factura, dejándose caer al piso sin poder hacer nada para evitarlo.
Izumi solo le miro un poco curioso antes de acostarse a su lado, compartiendo calor corporal y esperando que volviera a despertar, si bien parecía que Kouji había comprendido la situación, tenía que asegurarse que no haría ninguna locura.
-Vamos, vamos- los susurros eran tapados por el ruido de la cadena al ser jalada, pero eso solo lastimaba su cuello.
-Kouji, basta, solo estas lastimándote, no lograras nada con eso- resignado, dejo caer la cadena de su cuello -moo, aun cuando te digo que no hay manera de huir-
-No puedo rendirme tan fácil, sé que me lo recomiendas, pero no puedo-
-Siempre has sido un luchador, y siempre me gusto eso de ti, pero ahora lo importante es sobrevivir, y si para eso debo comportarme como un perro, lo hare-
Esa había sido la discusión que habían tenido durante las últimas 7 horas, Izumi en verdad odiaba la terquedad de su mejor amigo, claro, el también comprendia la desesperación, el no querer dejarse caer tan bajo, pero no pudo resistir demasiado tiempo.
-Por favor, come algo, necesitaras tu fuerza para poder resistir cuando los demás lleguen- extendió un plato, dejándolo en el piso y poniendo otro enfrente, arrodillándose y empezando a comer.
-Odio verte así-
-Y yo odio pensar que tu estas aquí, pero al menos ya tendré alguien con quien hablar- sonrió un poco, para después continuar comiendo.
-Si, supongo que es mejor estar ambos, me volvería loco si estuviera yo solo- aun dudoso, permitió que la comida entrara en su boca, Izumi sonrió al verlo tan desconfiado y extendió su plato.
-Podemos cambiar si quieres-
-Si, gracias- eso le tranquilizo, pero bajo demasiado la guardia, no se dio cuenta que en realidad Izumi aún no había comido nada.
Izumi sonrió cuando vio que Kouji terminaba de comer todo, minutos después estaba cabeceando y a los pocos segundos termino dormido.
-Lo siento Kouji, pero tengo que hacerlo-
Con cuidado se arrastró hacia él, Kei le había prometido que los únicos efectos que tendría esa droga seria dormirlo durante unos diez minutos y ponerlo caliente como el infierno, la idea era que esa calentura le durara lo suficiente para ser follado y mantener a sus dueños felices.
Con cuidado abrió los pantalones que estaba cargando y los quito de su camino lo más que pudo, aparto también el bóxer y si, ahí estaba, el comienzo de una erección, completamente lista para ser atendida, así que sonrió y empezó a trabajar, si bien nunca había hecho algo así, si había visto a sus dueños hacerlo lo suficiente para tener una idea.
Lo tomo en sus manos y empezó a lamerlo con cuidado, besando y chupando de a momentos, para después continuar lamiendo y viendo divertido como cada vez crecía más, hasta que parecía haber llegado a su máximo, solo entonces lo dejo y saco el anillo para pene y ponerlo en su lugar.
-Veo que está todo listo-
-…¡arf!- miro detrás suyo, Tadashi sonreía y le extendió una botella.
-Prepárate, es doloroso, y admito que no quiero ver que se detengan a medio camino solo por dolor, aprovecha el tiempo que te queda y ábrete lo más posible, después de todo eres una perra en celo-
-Woof-
Con cuidado tomo la botella y se quitó la ropa, empezando a prepararse, el líquido estaba frio, pero aun así era de cierta manera era reconfortante, nunca había pensado que tendría que pasar por algo así, pero no podía perder demasiado el tiempo, con cuidado empujo dos dedos y siseo de dolor, pero no dejo de hacerlo.
Tadashi solo lo veía divertido, disfrutando como la pequeña perra se estaba estirando, pero aun así no era suficiente, Shouyo en verdad quería verlos actuar como animales en celo y era tarea suya que eso pasara.
-Suficiente, dentro de poco debe despertar, así que tomate esto y esperemos que nos den un buen espectáculo- extendió una pastilla y la puso en la boca, mirándolo tragar -nos vemos en unos minutos- y salió de ahí.
Una droga, sabía que era una droga aumentando su libido, se sentía mucho más caliente y necesitado de lo que esperaba, por eso, cuando sintió que Kouji estaba despertando, se arrastró lo más rápido posible al otro, liberando rápidamente a su amigo y viéndolo abrir los ojos nublados por lujuria.
-Kouji, cógeme, por favor, follame- y cuando vio al frente distinguió como sus dueños se sentaban algo lejanos para poder verlos -arf, arf, woof-
A Kouji le costó creer lo que oía, pero aun así acepto que esa calentura no desaparecería tan fácil y simplemente se preparó, tomo las caderas enfrente suyo y se dejó ir en el agujero que se le ofrecía. Izumi solo dejo salir un gemido feliz y extasiado, sin cerrar los ojos, dejándose montar como la perra que era.
Ittetsu solo miro al jardín desde la comodidad de la cocina, estaba esperando que sus hijos disfrutaran de sus mascotas, con cuidado tomo su taza de té y la disfruto de poco en poco, agradecía el granero donde sus mascotas podrían jugar juntas, y el amplio jardín donde ahora tenían una red para que practicaran volley.
-Bueno, creo que no pasara nada si tienen más amigos, puede que eso sirva de excusa suficiente para pasar más tiempo con Ukai- con esas palabras sonrió y paso su lengua por su labio inferior al imaginar todas las posibilidades.
