Capítulo Quince: "Hotaru"

— Así que Darien... tu nombre me suena familiar. —Le dijo Serena.

— Yo... iba a decirte lo mismo sobre el tuyo. —Dijo Darien sonriendo.

Serena lo miró a los ojos por primera vez, sintió una extraña pero grata sensación de calidez en su pecho y entonces lo recordó.

— ¡Ya sé! Te llamas igual que mi bisabuelo, es solo que él cuando se casó, tomó otro nombre, por eso no lo recordaba bien. —Le dijo Serena.

— ¿De verdad? ¿Y cuál era su nombre después?

— Endymion, mi padre también se llama así. —Respondió Serena.

Darien se paralizó, algo en ese nombre lo hacía sentirse de una manera incomoda, sentía que algo debía recordar, aunque no sabía con exactitud que era.

— ¿Estás bien? —Le preguntó Serena al ver que no respondía nada.

Darien comenzó a mirarla con detalle, Serena sintió que sus mejillas se ruborizaban.

— Lo siento, no quise incomodarte... es que... me pareces conocida ¿Nos habíamos visto antes?

— No lo sé... Yo soy hija del Rey Endymion y la Reina Erika.

— Ya veo, ahora lo entiendo. Eres una princesa. —Dijo Darien, asumiendo que esa era la razón por la que el nombre Endymion golpeaba como eco en su cabeza.

Serena comenzó a observarlo con detalle, era un chico un poco mayor que ella, tenía el cabello negro y ojos azules intensos. Serena sintió un fuerte sentimiento de nostalgia, sin entender por qué. Él la observó de vuelta, Serena se puso un tanto nerviosa, por lo que habló para distraerlo.

— Disculpa que te lo pregunte, pero ¿Qué hacia tu hermana fuera de casa tan tarde anoche?

— Es una historia algo complicada. Hotaru... suele sufrir de visiones. Los médicos dicen que son alucinaciones, pero sus supuestas alucinaciones siempre son certeras —Explicó Darien—. Ella anoche se despertó, diciendo que unas criaturas devorarían el resplandor de los humanos, estaba muy inquieta... intenté darle sus medicamentos, pero hizo un escándalo.

— ¿Ósea que ella pudo predecir lo que ocurriría?

— Así es, y yo lamento mucho no haberle creído, la historia era demasiado fantástica para ser real. La obligué a volver a dormir, le dije que tomara sus medicamentos. Ella finalmente accedió, al menos eso me hizo creer, porque cuando fui hasta su habitación para comprobar si dormía, no estaba por ninguna parte, se había escapado por la ventana. —Explicó Darien con los ojos cristalinos.

— ¿Les contaste sobre eso a los Doctores?

— No me crearan, estoy seguro que le aumentaran las dosis de antipsicóticos si lo hago. O tal vez comiencen a dármelos a mí también. —Explicó Darien.

Mientras, en la cafetería del hospital, Mina y Amy bebían café para mantenerse despiertas. Yaten se acercó a ellas.

— Sus majestades Endymion y Helios irán por el Cristal Dorado, mientras sus altezas Rini y Erika se quedaran esperando noticias sobre Seiya y acompañando a Serena. Sería bueno que el resto, nos fuéramos a casa para descansar un poco y volver más tarde. —Sugirió Yaten.

— Es cierto, estoy muy cansada. —Dijo Mina con los hombros caídos.

— ¿Quieres que te acompañe a casa? —Preguntó Yaten.

— Si no es molestia para ti, me encantaría. —Dijo Mina con coquetería.

— Por supuesto que no es molestia. —Respondió Yaten.

— Ustedes resolvieron sus problemas ¿No? —Preguntó Amy al ver la cercanía de ambos.

— Sí, nosotros... tuvimos la oportunidad de hablar anoche. —Explicó Mina sonrojándose.

— Me alegro por ustedes. —Dijo Amy.

— Bueno, nos vemos después. —Dijo Yaten.

— ¿Y Taiki? —Preguntó Amy. Ella aún tenía cosas pendientes que hablar con él.

— Se quedó acompañando a la reina Erika. —Respondió Yaten.

Amy pareció algo desilusionada, de seguro Taiki estaba preocupado de cosas más importantes que ella. Intentó sonreír a la pareja, pero ellos se dieron cuenta de que Amy estaba angustiada.

Mientras, Helios y Endymion iban a retirarse del lugar, pero Endymion le pidió a Erika hablar antes. Erika se puso de pie con temor de lo que su esposo iba a decirle. Ambos salieron a una terraza para estar solos. Taiki los observaba a la distancia con preocupación.

— Sé que debes creer que solo te utilicé, pero eso no es así. —Dijo Erika.

— ¡Basta! No quiero que te deshagas en explicaciones sin sentido. Ya me ha quedado claro que tú solo querías cumplir un objetivo y yo era necesario para eso. No puedo criticarte, porque durante estos años que hemos vivido juntos has sido una buena esposa y excelente madre... pero jamás me amaste y yo sí a ti, Erika. —Dijo Endymion mirándola fijamente a los ojos.

— No digas eso. Es cierto que debía cumplir un objetivo, pero no te usé como crees, yo realmente te ...

— ¡Silencio, Erika! No quiero que me digas algo como eso. Mi corazón se acelera cada vez que te veo, lo hace desde el día en que te conocí. Para mí nada ha cambiado, te amo con mi vida... pero tú... tú solo amas a tus guerreras del pasado.

— Endymion, yo...

— ¡Quiero el divorcio! —Dijo Endymion interrumpiendo a Erika.

— Pero no tenemos que hacer eso. —Dijo Erika al borde de las lágrimas.

— No te preocupes, podrás seguir viviendo en el palacio junto a tus hijas. Pero no tenemos que dormir juntos, ya no tienes motivo para seguir con esta farsa. Le indicare a la sirvienta que lleve tus cosas hasta otra habitación... Lejos de la mía. —Dijo Endymion, dándole la espalda a Erika para no llorar frente a ella.

Erika se quedó de pie mirando a Endymion marchar, no podía creer que él le estuviera pidiendo el divorcio. Si bien, ella era Kakyuu y solo adoptó el nombre de Erika para no ser descubierta, sus sentimientos por Endymion no eran parte del plan, esos sentimientos surgieron en verdad, porque su esposo era un hombre amoroso, justo y bondadoso.

Amy encontró a Taiki, espiando a los reyes.

— ¿Qué haces? —Preguntó Amy.

— La reina está hablando con el rey Endymion.

— Entonces hay que dejarlos solos. Ellos deben tener muchas cosas que aclarar.

— Es que no quiero dejar sola a la reina, porque el rey se ve muy molesto. —Explicó Taiki.

— Pero ellos deben hablar, eso no te concierne, Taiki. —Dijo Amy y Taiki solo la miró de reojo frunciendo el ceño.

Amy suspiró, volvió a hablarle.

— Creo que es mejor que se sinceren, todo el mundo lo está haciendo. Mina y Yaten también arreglaron sus asuntos, al parecer todo salió bien. —Dijo Amy, intentado con sus palabras, advertir a Taiki sobre la conversación pendiente que ellos tenían.

— Me alegro por ellos. —Susurró Taiki.

— ¿No deberíamos hacer lo mismo, Taiki?—Dijo Amy en un susurro.

— El rey se ha marchado y la reina está llorando. Iré a ver qué pasó. —Dijo Taiki, dejando a Amy una vez más con una conversación pendiente, corriendo a consolar a la reina.

Amy suspiró dolida, definitivamente Taiki tenía cosas más importantes que ella en mente, así que decidió marcharse a su casa.

En la sala de espera, se encontraba Lita y Rei.

— Lita, yo me iré a casa, pero volveré al anochecer, me desvelare toda la noche para acompañar a Seiya y a Serena quien sé que no se marchara a casa ¿Tú qué harás? —Dijo Rei.

— No puedo irme y dejar a los chicos solos. —Contestó Lita desanimada.

— No se trata de dejarlos, se trata de descansar para relevar turnos.

— No puedo, Rei. Siento que todo lo que ocurrió es mi culpa, no quiero irme de aquí. —Dijo Lita, conteniendo las lágrimas.

— Por supuesto que no, Lita. Yami despertaría de cualquier forma, porque era un ser maligno oculto entre nosotros, no es tu culpa. —Dijo Rei con firmeza.

Lita se abrazó a ella, sus lágrimas caían sin parar. Michiru, Haruka y Setsuna entraron al lugar.

— No sigas martirizándote de esa manera. Tenemos que estar bien para darle apoyo a Serena. —Le dijo Michiru a Lita. Ella intentó calmarse y limpió sus lágrimas.

— Por cierto, Serena ya se perdió durante mucho rato, iré a buscarla. —Dijo Haruka, volteándose para salir del lugar, pero no fue muy lejos, porque se encontró de frente con su hermana.

— Ya estoy de vuelta. —Anunció Serena.

— ¿Estás bien? —Preguntó Haruka.

— Sí. Conocí a un familiar de la chica que Seiya salvó. —Informó Serena.

Setsuna y Michiru se interesaron, ellas necesitaban ver a la niña y solo un familiar podía autorizarlas.

— Se trata de su hermano mayor —Explicó Serena—, Hotaru solo cuenta con él, no tienen más familia.

— ¿Crees que nos autorice a hablar con ella? —Le preguntó Setsuna.

— No lo sé, porque los doctores tienen a Hotaru durmiendo a causa de los sedantes. Al parecer ella sufre de alucinaciones según los médicos, pero por lo que hablé con su hermano, se tratan de predicciones.

— No cabe duda, es ella. —Dijo Haruka.

— ¿Qué? ¿De qué hablan? —Preguntó Serena.

— Princesa, llévanos con el hermano de Hotaru. —Le pidió Michiru.

Serena asintió algo confundida y salió del lugar para que la siguieran. Las tres outers caminaron tras ella con nerviosismo y ansiedad. Serena las guió hasta un pasillo, apoyado en la puerta de la habitación, estaba el joven Darien con un semblante preocupado.

— Darien, te presento a Haruka, Michiru y Setsuna. Ellas quieren saber sobre tu hermanita. —Le dijo Serena.

— ¡Mucho gusto! ¿Qué es lo que quieren saber de Hotaru? —Preguntó Darien, pero nadie contesto, es que ninguna de ellas pudo articular palabra al ver a quien alguna vez fue el soberano de la Tierra, reencarnado también en esta época.

— ¿Chicas? Darien les está hablando, no sean maleducadas. —Les dijo Serena.

— Lo... lo siento. —Logró decir Haruka.

Michuru comenzó a explicarle al joven Darien que estaban muy preocupadas por Hotaru y si existía la posibilidad de hablar con ella.

— Por mí no hay problema, supe que ustedes auxiliaron a mi hermana y a ese joven Seiya después del ataque. Pero los médicos han sido estrictos, Hotaru no ha recuperado su fuerza por completo, así que no hablara mucho y solo puede entrar una persona a verla. —Explicó Darien.

— ¡Yo! Si no es mucha molestia, me gustaría ir yo. —Solicitó Setsuna.

Darien asintió, abrió la puerta e invitó a Setsuna a pasar. Cuando ambos entraron, Haruka tomó del brazo a Serena.

— ¿Ese sujeto te recuerda a alguien? —Le preguntó.

— ¿Por qué me preguntas eso?

— ¡Responde! ¿Te causa algún sentimiento?

— ¿Qué?

— ¡Contéstame! —Insistió Haruka.

Serena comenzó a sentirse asustada y confundida. No sabía que decirle a su hermana.

— ¡Basta, Haruka! —Le ordenó Michiru al ver lo confundida que estaba Serena.

Haruka suspiró y soltó el brazo de Serena.

— Lo siento, cabeza de bombón. Es solo que no entiendo por qué todo se complica cada vez más. —Dijo Haruka.

Serena la miró confundida y se alejó de ella.

— Voy a ver como sigue Seiya. —Dijo Serena y se fue del lugar algo perturbada.

Mientras, en la habitación, Darien caminó hasta la cama de Hotaru, ella abrió los ojos con dificultad, se veía muy somnolienta. Setsuna se acercó a ella lo más que pudo.

— Hola, Hotaru. —Le susurró Setsuna.

Hotaru abrió los ojos enseguida al notar la presencia de Setsuna. Intentó sentarse de golpe, pero no lo consiguió, estaba aturdida.

— ¡Tranquila, Hotaru! No debes agitarte —Le pidió Darien —. Esta persona que ves aquí, fue una de las chicas que pudo auxiliarte anoche, su nombre es...

— ¡Setsuna! —Exclamó Hotaru, interrumpiendo a su hermano.

— ¿La... la recuerdas? La recuerdas de anoche, supongo. —Le dijo Darien.

Hotaru se tranquilizó y asintió a la pregunta de su hermano. Pero Setsuna sabía que eso era imposible, porque cuando ella llegó junto a Hotaru, no estaba como Setsuna en ese momento, si no como Sailor Plut, por lo que solo podía significar de que Hotaru mantenía sus recuerdos del pasado.

— ¿Puedes... puedes dejarme sola con ella? ¡Por favor! —Le pidió Hotaru a su hermano con un hilo de voz.

Darien asintió y salió de la habitación.

— ¿Cómo sabes mi nombre, Hotaru?—Preguntó Setsuna con tranquilidad.

— Porque nos conocemos...

— ¿Tú... me recuerdas? —Preguntó Setsuna para cerciorase.

— Hace tiempo... porque los sueños y las visiones son constantes. Creen que estoy loca. —Explicó Hotaru a punto de llorar.

— Pero no lo estás, eres una Sailor... eres la líder de las Outers. Te necesitamos con nosotras, Saturn.

— Darien no recuerda nada de nuestro pasado ¿Sabes por qué?

— No, no lo sé. Pero Seiya ha renacido también y pensé que él era el destino de la princesa en esta época, pero ahora que se ha encontrado con el príncipe, ya no estoy tan segura. —Explicó Setsuna.

— ¿Seiya? —Preguntó Hotaru, como recordando algo— Tienes que llevarme con Seiya, él no volverá a despertar nunca más si no nos damos prisa.

— ¿Qué dices?

— La princesa intentó protegerlo anoche, algo pude ver, aunque no podía moverme... Seiya está inconsciente ahora.

— Hotaru, ordena tus ideas ¿Qué intentas decirme? —Le dijo Setsuna tomándola por los hombros.

— Seiya está encerrado, su cuerpo no es más que un recipiente vacío. —Explicó Hotaru mientras luchaba para que sus ojos no volvieran a cerrarse.

— Estás demasiado medicada, intenta abrir los ojos. —Le pidió Setsuna.

— La princesa introdujo el Cristal de Plata en el cuerpo de Seiya, fue una forma de protegerlo de una muerte segura... por eso no despierta, ni lo hará, al menos que... —Hotaru no pudo continuar hablando, sus ojos se cerraron nuevamente y Setsuna no logró despertarla.

Nota: Gracias por seguir un nuevo capítulo, ya no falta mucho para el final. Si les gusta esta historia, les invito a leer mis otros trabajos, como mi fic "La máquina de escribir" un relato de suspenso y terror, protagonizado por Lita.