Por fin he vuelto...

Sé que lo que he hecho es imperdonable, por lo que acepto cualquier tipo de insulto que se os ocurra :)

Espero que os guste


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Nuevo reclutamiento

Seattle, Washington

15 de febrero del 2010

Rebecca Black se encontraba sentada en la hierba, fingiendo observar el enorme lago de Green Lake Park mientras que observaba a un hombre que estaba sentado no muy lejos de ella, hablando por teléfono. Cuando aquel hombre empezó a ponerse nervioso y a gesticular mientras que hablaba, Rebecca se levantó y se acercó con cuidado, con intención de escuchar aquella conversación.

- …no me importa, Jason. Tienes que hacer algo-decía aquel hombre. Dejó de hablar mientras que la persona al otro lado del teléfono contestaba-. No puedes permitir que los Black me arruinen, y si no haces algo en menos de dos semanas, yo te arruinaré a ti, créeme.

Rebecca se alejó y fue hasta donde su hermano le esperaba. Tenían que trazar un plan para acabar con la amenaza que aquel hombre, James Anderson, había impuesto sobre ellos, sobre su hermana y sobre su padre.

El plan fue llevado a cabo unas horas después, cuando James estaba solo en su oficina y estaba a punto de salir de la misma. El hombre acababa de guardar todas sus cosas cuando comenzaron las ilusiones. Volvía a ver las mismas imágenes, imágenes que lograban que sintiera remordimientos. Era él, mientras que mataba a su esposa Victoria y a sus dos hijos. Los Black habían sido testigos de aquel asesinato, ya que ellos serían los siguientes, pero consiguieron escapar, y ahora James los buscaba para que ellos no lo delataran.

Las imágenes lograron que James se distrajera lo suficiente como para no notar que una figura se acercaba a él y le daba un golpe en la cabeza con un jarrón que lo dejó inconsciente.

Cuando James se despertó, las imágenes volvieron, a pesar de que esta vez no fuera una ilusión. Ellos lo habían llevado al lugar en el que él había matado a su familia, el sótano de la casa que él tenía en Olympia. Los recuerdos llegaban a su mente sin que él pudiera evitarlo, e hicieron que el hombre soltara un par de lágrimas.

- No sé por qué lloras, la verdad. No sientes nada de lo qué pasó-dijo una voz no muy lejos de él. James consiguió enfocar la mirada y descubrió al pequeño de los Black, Jacob, observándolo. Rebecca no se encontraba allí.

- ¿Qué vas a hacerme?

- ¿Qué crees que debería hacerte?-preguntó el chico como única respuesta, a la vez que se levantaba de la incómoda silla en la que estaba sentado. James no contestó-. Te da vergüenza decir lo que te mereces, ¿verdad? No me extraña. Yo también me avergonzaría si matara a mi familia, aunque eso nunca vaya a pasar.

- ¿Qué vas a hacerme?

- De momento, nada. Voy a esperar a que vuelva Rebecca.

Cuando la chica volvió, James intentó soltar las cuerdas que sujetaban sus manos, pero le fue imposible, ya que el nudo estaba perfectamente hecho. Lo que él no sabía era que tales cuerdas no existían, y que eran otra de las ilusiones producidas por Rebecca.

Los hermanos Black estuvieron hablando entre ellos sobre si James merecía la oportunidad de poder luchar por su vida, y al final decidieron que aunque no lo hiciera, le darían aquella oportunidad. Rebecca deshizo la ilusión de las cuerdas, provocando que las manos de James, que intentaban liberarse de las ataduras, se soltaran. Entonces, el hombre se levantó, y empezó la pelea.

James sabía que su primer objetivo debía ser Rebecca, ya que sus ilusiones le podían distraer demasiado, por lo que empezó a avanzar hacia ella, rebuscando en el bolsillo interior de su chaqueta el revólver que siempre llevaba, pero que en aquel momento no encontró. Aquellos chicos se la habrían quitado. James no era mal luchador, por lo que decidió pelear con las únicas armas que tenía a su disposición en aquel momento: sus manos. Quiso atacar a Rebecca, pero la atravesó limpiamente y el golpe lo sufrió la pared, haciendo que su mano sufriera consecuencias. James frunció el ceño, confuso.

- ¿Tu don no son las ilusiones?

- Sí, el mío.

James comprendió. Nunca había conseguido averiguar cuál era el don del pequeño de los Black, pero parecía que ahora lo había descubierto. Aquella lucha sería complicada. El hombre observó su entorno, y descubrió su revólver, abandonado en una esquina, aunque abandonado de la mirada de los dos hermanos. Estúpidos, pensó James mientras que empezaba a correr hacia su arma. Pero, y al igual que había hecho con la chica, la atravesó limpiamente.

- Maldito Black-susurró, volviendo a girarse, cuando un pitido ensordecedor llegó hasta su mente, provocando que él cayera de rodillas al suelo y se tapara los oídos, a pesar de saber que era inútil. Aquel pitido no sonaba en su oído, sino en su mente. Aquella era otra de las ilusiones de Rebecca.

Jacob se acercó hasta el arma y la cogió. Después, apuntó a aquel hombre que gritaba intentando que el pitido que su hermana producía con su mente. Apunto a su frente, y sin pensarlo mucho más, disparó.

El sonido del disparo alertó a la tercera hermana, Rachel, que se encontraba en el piso de arriba. Sus hermanos no tenían armas, por lo que se asustó y bajó rápidamente al sótano. Lo que encontró allí no era, desde luego, lo que esperaba.

James estaba muerto, y sangre manaba de su cabeza, a pesar de que su mueca fuera feliz, al haber dejado de escuchar el pitido antes de que la bala impactara en él. Su hermana estaba arrodillada en el suelo, y Jacob la abrazaba mientras que le susurraba palabras tranquilizadoras a su hermana mayor. Rachel comprendió que Rebecca había recordado una situación parecida, en aquel mismo sótano, cuando James había matado a su esposa, a sus dos hijos y a su madre, Sarah. Rachel se acercó a sus hermanos y también abrazó a Rebecca.

Minutos después, los tres salieron de aquella casa y caminaron hasta la estación de autobuses, con intención de volver a la reserva.

Desde cerca, aunque no lo suficiente como para que ellos lo descubrieran, una figura los espiaba, muy bien oculta entre las sombras. La figura llevaba una capa oscura, con la capucha levantada, impidiendo ver su rostro. Los siguió durante todo su viaje hasta que, unas horas después, llegaron a su casa de la reserva. Cuando averiguó dónde vivían, la figura se bajó la capucha. Una sonriente Jane pensaba en cuanto agradaría a su padre aun habiendo dejado que Kate se escapara el hecho de haber averiguado lo encomendado tan pronto…

Mientras, en el sótano de la casa de Olympia, James se despertó y sacó la bala de su cabeza. Los Black se creían que podían acabar con él, pensó el hombre, pero lo que ellos no sabían era que estaban vivos y con sus poderes gracias a él, y que él no iba a dar poderes a la gente sin guardar uno para él mismo… la inmortalidad.


Volterra, Italia

16 de febrero del 2010

Rosalie se puso el abrigo mientras que esperaba a que Emmett bajara. Alec estaba a su lado, sentado en un sillón. Rosalie estaba a punto de subir a por Emmett cuando Jane entró, muy contenta y con una sola intención: llegar hasta donde estaba su padre y contarle lo que había averiguado, con la única esperanza de que este le perdonara por haber dejado que Kate huyera delante de sus narices la otra noche. Sin embargo, Alec la detuvo.

- Ahora no puedes entrar. Está muy ocupado y lo único que conseguirás será que se enfade más contigo.

- Tienes razón. Pero he averiguado lo que me dijo tan pronto, que creía que merecía la pena.

- Probablemente la merezca, pero espera a que termine de hablar con Aline, no creo que tarde mucho.

- De acuerdo. ¿Os vais?

- Vamos a ir a dar una vuelta con Emmett. Los dos se aburren mucho aquí.

- No le mientas, Alec-dijo Rosalie interviniendo por vez primera-. Lo que estamos haciendo es alejarnos de ti.

- Idiota rubia de bote-susurró Jane, pero se calló en cuanto Aline salió del salón principal con lágrimas en los ojos, y entró enseguida, anunciándose torpemente. Justo en ese momento, Emmett bajó las escaleras.

- ¿Nos vamos ya?-preguntó impacientemente Rosalie. Emmett asintió con la cabeza, pero Alec dijo:

- Id saliendo. Voy a ver qué ha pasado con Aline. Os veo fuera.

- Vale-dijeron los dos a la vez.

Salieron de aquel enorme castillo y se sentaron en un banco a esperar a que Alec saliera. Mientras, Rosalie le contó a Emmett su plan.

- Tenemos que conseguir otra versión de la historia de Aline. Conocemos la de los Cullen, pero también tenemos que conocer la de los Vulturi.

- Ya, ¿pero a quién vamos a preguntar?

- A la persona que mejor debe conocer esta historia. A Aline.

- No creo que sea buena idea, Rose. Estoy bastante seguro de que ella le cuenta a su padre hasta cuando va al baño. Si le cuenta que andamos investigando, no me quiero ni imaginar lo que puede pasar.

- Emmett, no son la mafia. No nos van a matar, ni nada parecido.

- Eso es lo que tú te crees.

- Ya podemos irnos-dijo Alec apareciendo detrás de ellos.

- Perfecto-dijo Rosalie levantándose y agarrando a Emmett por un brazo y a Alec por el otro.

- Esto no va a salir bien…-susurró Emmett.


Bull Run Mountains, Virginia

16 de febrero del 2010

Cuando Kate volvió a casa, Garrett era el único que la esperaba. Después de que Esme dejara que Eleazar saliera de la casa, este y Carlisle habían ido a buscar a Carmen, ya que hacía ya varios días que había desaparecido. Esme había llevado a los chicos al bosque a enseñarles algunos hechizos, y todavía no habían vuelto. Ambos grupos habían invitado a Garrett a que se les uniera, pero este se había negado. Tenía que hablar con Kate.

La esperaba sentada en el último de los escalones de la casa, y cuando esta llegó, no pudo hacer otra cosa que abrazarla. Ella correspondió a su abrazo, a pesar de no estar muy segura del por qué de aquella muestra de afecto.

Cuando se separaron, Kate le contó a Garrett todo lo que había ocurrido, y le habló sobre Rosalie y Emmett. Cuando terminó, fue el turno del chico de narrar lo que había pasado durante su ausencia. Cuando le habló sobre Eleazar y sobre la desaparición de Carmen, esta le confió un secreto.

- Yo la he visto-dijo-. Ella está bien, pero dice que no va a volver hasta que Eleazar no se marche de, por lo menos, el estado de Virginia.

- Genial. Simplemente genial.

Poco después, volvieron Esme y los chicos. Esme abrazó largamente a Kate, mientras que Garrett les contaba a los chicos lo que Kate había vivido con los Vulturis. Cuando hubo terminado, Kate fue a darse un baño y a descansar, ya que, y gracias a su querida Jane, nótese la ironía, no había descansado mucho los últimos días.

Mientras, los chicos y Garrett intentaron ponerse en contacto con Carlisle y Eleazar, y Esme bajó al sótano. Renata seguía sin aparecer y, a diferencia de los últimos días, Esme no notaba su aura. Eso sólo podía significar una cosa…

- ¡Garrett, hay que encontrar a Carlisle rápido! ¡Renata se ha escapado, y todavía no sé cómo!


Reserva de La Push, Washington

17 de febrero del 2010

Rebecca llevaba desde que habían matado a James sin salir de su habitación. Aquel disparo había hecho que no pudiera parar de recordar aquel día, unos años atrás, en el que Sarah, su madre, había sufrido la misma muerte que su asesino. Fue seis años atrás. James era un empresario muy importante que, un día y sin motivo alguno, secuestró a los tres miembros de su familia y a los cinco miembros de la familia Black.

Los secuestró en aquel sótano, que llevaba meses preparando para el secuestro, y no les hizo caso en unos cuantos días. Al principio se quejaban de eso, pero cuando descubrieron lo que el hombre quería hacer con ellos, decidieron que estaban mejor solos. Sin embargo, aquella soledad no les duró mucho. Cuando James apareció, revólver en mano, lo único que se le ocurrió hacer a Rebecca, que en aquel entonces tenía catorce años, fue consolar a su hermano pequeño, Jacob, que sólo tenía once. Estuvo sin hacer caso a la escena el tiempo suficiente como para que James disparara a toda su familia y a la madre de Rebecca. Luego, llegó un hombre, cuyas facciones Rebecca era incapaz de recordar, y se llevó a James, impidiendo que este matara a los demás miembros de la familia Black.

Rebecca estuvo deprimida y ausente por varios meses después de ver aquella escena, por lo que Rachel y ella se fueron a vivir a Seattle, con su amiga Emily. Habían vuelto a La Push el año pasado, cuando habían descubierto sus extrañas habilidades. Rebecca podía provocar ilusiones, ya fueran visuales o auditivas, en otras personas. Al principio, tenía que tener contacto físico con ellas para que las ilusiones surtieran efecto, pero con el tiempo aprendió a proyectarlas sin la necesidad del tacto.

El poder de Jacob era la intangibilidad. Si él quería, él o cualquier cosa o persona que él quisiera no podría ser tocado, sino atravesado. Le resultó muy difícil hacer intangibles a personas que no eran él mismo, pero al final, y después de mucha práctica y entrenamiento, lo consiguió.

Rachel fue la última en saber que tenía un poder especial. Su poder era la amplificación de los sentidos, es decir, podía oír, ver, sentir, oler y saborear más que cualquier persona común. Cuando, por primera vez, fue capaz de escuchar el motor de un coche desde su habitación cerrada y con las ventanas cerradas, se llevó un buen susto.

Cuando Aro descubrió que había tres chicos más con poderes, se obsesionó con conseguir que los tres se unieran a él en contra de los Cullen. Y había mandado a Jane, con quien estaba muy desilusionado por haber dejado que Kate se escapara delante de sus narices, para que esta le demostrara que Aro podía seguir confiando en ella. E hizo su trabajo magistralmente. En mucho menos tiempo del que Aro pensaba, había descubierto dónde vivían, qué poderes tenían y qué habían hecho en Seattle.

Aro supo enseguida que no sería sencillo conseguir que aquellos chicos se unieran a su causa, ya que eran espíritus libres, por lo que tendría que cogerlos por la fuerza. Mandó a Felix y a Jane, es decir, a dos de los más poderosos, a por ellos.

Los cogieron cuando Rebecca todavía estaba ausente y distraída por culpa de lo vivido días atrás. Felix, sin que ella se diera cuenta siquiera de que había entrado a la casa, consiguió dejarla inconsciente y meterla en el camión en el que se llevarían a cada uno de los hermanos. La siguiente fue Rebecca, y para cogerla hizo falta que los dos miembros de la familia Vulturi ayudaran. Jane y Felix se acercaron a la chica cuando la encontraron en una solitaria playa pequeña que no mucha gente conocía. Fingieron ser turistas y, cuando tenían a la chica encandilada, Jane utilizó su poder sobre ella, haciendo que la chica cayera al suelo. Felix la cogió y la metió en el camión en el que su hermana ya empezaba a despertar. El último fue Jacob, y fue más difícil atraparlo ya que eran pocas las ocasiones en las que el muchacho se encontraba solo. Al final, tuvieron que hacerlo mientras este dormía. Felix lo dejó inconsciente, al igual que había hecho con Rebecca, y lo metió al camión. Luego, pusieron rumbo a Italia otra vez.


Volterra, Italia

18 de febrero del 2010

Cuando Jacob despertó, supo que no estaba en su cama. Abrió los ojos y descubrió que estaba en una celda, completamente vacía. En las celdas a su derecha y a su izquierda se encontraban sus dos hermanas, que estaban despiertas.

- Intentamos despertarte pero, como de costumbre, fue inútil-dijo Rebecca. Jacob se asombró al escuchar su voz por primera vez en varios días.

- Lo siento-se disculpó Jacob-. ¿Dónde estamos?

- Ni idea. Una chica quiere que aceptemos quedarnos con no se qué familia para aprender a usar nuestros poderes-contestó Rachel-. Como si no supiéramos utilizarlos.

- Claro que sabéis-dijo una voz fantasmal no muy lejos de ellos. Los tres se giraron y descubrieron a un hombre de pelo negro largo con una sonrisa de psicópata-. Yo sólo quiero que obtengáis poder. El poder que ahora no tenéis por no saber utilizar correctamente el don que os ha sido concedido.

- No necesitamos su ayuda.

- Sí la necesitáis. Si no la necesitarais, no habríais caído tan fácilmente.

- Y si aceptamos, ¿nos sacará de aquí?-preguntó Rebecca.

- Por supuesto.

- Entonces yo acepto-dijo Rebecca. Sus dos hermanos se giraron hacia ella, y ella sólo les dirigió una mirada significativa.

- Yo también-dijo segundos después Jacob.

- Y yo-terminó Rachel. El hombre de voz fantasmal sonrió.

- Perfecto. Soy Aro. Bienvenidos a la familia Vulturi.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Un capítulo bastante centrado en los Black, los nuevos personajes, a los que Bella ya conoce...

Siento que el capítulo sea más corto que de costumbre, pero la historia misma me pedía que terminara el capítulo aquí.

Espero reviews para comentarios o, si lo preferís, para insultos por la tardanza. O por el capítulo.

Besos