Capítulo Dieciocho: "Despedida"
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Serena llegaba al hospital a primera hora. El médico tratante de Seiya le había pedido que esperara fuera de la habitación. Se encontraba sola, cuando Darien apareció.
— ¡Buenos días, Serena! ¡Qué bueno que te encuentro! Supe que tu novio despertó. —Dijo Darien.
— ¡Hola, Darien! Así es, Seiya se encuentra bien.
— Me alegro mucho ¿Crees que pueda hablar con él? A Hotaru le acaban de dar el alta médica, así que antes de irnos, quería darle las gracias.
— No es necesario —Dijo Serena algo nerviosa—. Lo que sucede es que... no sé si pueda recibir visitas.
— Ya veo. Bueno, si no es mucha molestia, me gustaría que le dieras las gracias de mi parte.
— Sí, claro. Yo lo haré. —Dijo Serena. Ella no quería que ellos se encontraran, pues podía ser que sus recuerdos despertaran y no quería causarle ese tipo de inquietud a Seiya.
— ¿Estás bien? —Le preguntó Darien, al verla algo ensimismada.
— Sí. Cuando me desocupe, iré a despedirme de Hotaru, si no te molesta.
— Por supuesto que no me molesta, al contrario, aunque nos iremos en unos minutos —Dijo Darien y se quedó en silencio contemplándola —. Creo que me acostumbré a verte a diario, te extrañaré.
A Serena le pareció que su pecho se apretó y su corazón se aceleró ante esas palabras. Por suerte, el doctor salió de la habitación, rompiendo el momento.
— Te dejo para que veas a tu novio. Nos vemos después. —Dijo Darien y se marchó.
Serena asintió con timidez. El doctor le habló sobre el estado de Seiya.
— Nunca vi algo igual. Los exámenes arrojaron que el joven Seiya está en un estado de salud optimo, por lo tanto puede irse a casa hoy mismo. —Le informó a Serena. Ella entró a la habitación de Seiya con alegría.
— Veo que ya escuchaste las buenas noticias. —Le dijo Seiya al verla. Se encontraba sentado al borde de la cama.
— Me pone muy feliz saber que ya estás bien. Llamaré a los chicos para que hagan tu bolso. —Le dijo Serena.
— ¿Mi bolso? Pero si ya tengo mi ropa para irme a casa.
— Sí, pero eso no es suficiente. Los chicos deben retomar sus clases y tú no puedes quedarte solo en casa, así que te llevare al palacio por un tiempo, para que recibas los cuidados que necesitas. —Le dijo Serena.
— Pero yo estoy de lo más bien, Bombón. —Le dijo Seiya.
Serena sonrió, Seiya notó algo extraño en Serena, sus ojos no brillaban como antes y tenía un semblante preocupado. Pero no dijo nada y se dirigió al baño.
— Voy a darme un baño y a cambiarme de ropa para poder irnos. ¡No me espíes, Bombón! —Le dijo Seiya, guiñando un ojo.
Serena sintió que su rostro ardía.
— Tonto, no me digas esas cosas.
— ¿Por qué no? Recuerda que tú y yo tenemos algo pendiente. —Le dijo Seiya con coquetería y entró al baño.
Serena suspiró, se dejó caer en una silla y llamó a Yaten por teléfono para informarle sobre el alta médica de Seiya. Cuando terminó de hablar, miró por la ventana y pudo ver que Darien y Hotaru iban saliendo del hospital.
— Seiya... volveré enseguida, debo atender un asunto. —Le avisó Serena a Seiya, quien se encontraba aún en la ducha.
Serena salió de la habitación, corrió hasta el primer piso y llegó a la salida. Hotaru volteó a verla, cuando sintió los pasos tras ellos.
— Hotaru, pensé... que no los alcanzaría. —Dijo Serena entre jadeos por el cansancio.
— Yo pensé que no vendrías. —Le dijo Darien.
— Quería despedirme de ustedes. —Dijo Serena recuperando la respiración.
— ¡Muchas gracias, princesa! —Le dijo Hotaru con una gran sonrisa.
— Hotaru... yo... —Serena se interrumpió, era la primera vez q veía a Hotaru desde que recuperó sus recuerdos y la inundó una profunda nostalgia— Quería decirte que estas invitada a visitarme en el palacio cuando quieras.
— Sería un honor, por alguna razón siento que no debo perder contacto con usted. —Le dijo Hotaru a Serena, guiñando el ojo en complicidad. Hotaru se había dado cuenta de que Serena había despertado sus recuerdos.
Serena sonrió a Hotaru, ella caminó hasta la salida, Darien le pidió que se adelantara.
— Quiero agradecerte por apoyarme en este difícil proceso de recuperación de mi hermana. —Le dijo Darien, tocándole la mejilla con ternura.
Serena se estremeció al contacto de su mano en su piel, infinidades de recuerdos del pasado golpearon en su memoria.
— Gra-Gracias. —Dijo apenas en un susurro, mientras sus ojos se cristalizaban.
— Para ser sincero, creo que si te hubiese conocido en otras circunstancias, me hubiera encantado dejar fluir este sentimiento que sentí hacia ti en un principio. —Le dijo Darien con aparente tranquilidad.
— ¡¿Qué?!
— La primera vez que te vi, no solo te encontré hermosa, también sentí una sensación muy extraña, no sé como explicarlo en palabras. Pero con el pasar de los días me di cuenta de que sentí esas cosas, solo porque eres una chica muy especial, tienes un resplandor deslumbrante y atrayente. Te deseo lo mejor del mundo, Serena.
— Darien... yo... —Serena se interrumpió, miles de cosas pasaban en su mente y en su corazón. Levantó la mirada para verlo directamente a los ojos.
En ese mismo instante, Rini venía entrando al hospital, cuando vio a Serena y Darien conversando. Se escondió para que no la vieran, puso una mano en su pecho, no podía creerlo, había escuchado sobre la reencarnación de su padre, pero no había tenido la oportunidad de verlo antes. Se llenó de emoción al ver a quienes fueron sus padres algún día, recordando en su mente hermosas etapas de su niñez junto a ambos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, sus padres se habían amado tanto... y ahora ¿Sería igual ahora? ¿O predominaría el amor hacia Seiya? Rini sintió mucho miedo de pronto ¿En esta época Serena elegiría a Darien o a Seiya? ¿Qué pasaría si en esta vida no amaba a Darien? ¿Seria él quien sufriría ahora? ¿O se repetiría la historia y sería Seiya a quien le tocaba nuevamente sufrir?
Serena se abrazó a Darien de pronto, se aferró contra su pecho fuertemente, él se sorprendió, pero correspondió el abrazo.
A lo lejos, en el segundo piso, Seiya había salido de la ducha y se encontraba a medio vestir, mirando por la ventana, como su novia abrazaba a otro hombre. De pronto, comenzó a dolerle el pecho, un dolor intenso lo invadió, sintió como un cuchillo clavándose en su corazón. Vio el rostro de ese hombre... ese hombre le era tremendamente familiar, ese hombre era...
— ¿Darien? —Se preguntó a sí mismo. La cabeza le daba vueltas, el dolor se hacia más intenso. Seiya se arrodilló en el piso, los recuerdos de su vida pasada volvieron, allí entendió todo... Serena había recuperado sus recuerdos antes que él, es por eso que se comportaba diferente.
Se puso de pie, las lagrimas corrían involuntariamente por sus mejillas, tomó su teléfono celular e hizo una llamada rápida.
Mientras, Serena se separaba de Darien para mirarlo fijamente a los ojos.
— Muchas gracias, Darien. En este tiempo has sido un gran apoyo, un gran amigo. —Dijo Serena.
— Gracias a ti, eres una persona increíble. Cuenta conmigo para lo que quieras.
— Sí. Lo mismo para ti, cuenta conmigo, seremos grandes amigos en esta vida. —Dijo Serena, entendiendo al fin sus sentimientos.
Darien asintió, tal vez sin entender la profundidad de aquellas palabras y se marchó. Serena lo vio, hasta que se perdió de su vista, se sintió libre al fin de ese confuso sentimiento hacia él. En una etapa lejana, Darien fue el amor de su vida, pero ahora, había vuelto como un gran amigo. Al fin, los sentimientos de Serena se aclararon, en esta vida amaba a Seiya con todo su ser.
Rini caminó hacia Serena cuando vio que Darien se fue.
— ¿Qué pasara ahora, Serena? —Le preguntó Rini.
Serena se sorprendió, no se esperaba verla.
— ¡Abue! ¿Cuanto tiempo llevas aquí?
— Lo suficiente. ¡Ya, dime! ¿Qué sucederá ahora?
— Pues... pasara lo que debe pasar. Nací para amar a Seiya, Darien nació para ser mi amigo y apoyo incondicional. Ya está claro para mí.—Dijo Serena con seguridad.
— ¿Lo es? ¿Ya hablaste con Seiya?
— Estaba confundida, así que no he hablado con él, pero ya estoy lista para hacerlo. —Respondió Serena con una gran sonrisa.
Rini suspiró aliviada, no quería que la historia se repitiera, pero tampoco que los roles se invirtieran. Darien fue y era un gran hombre, merecía ser feliz, y en esta vida, Serena no lo acompañaría de la misma forma.
— Vamos a la cafetería por un pastelillo, yo invito. —Le dijo Rini con alegría.
— De acuerdo, pero no hay que demorar, le dije a Seiya que volvería enseguida.
Rini y Serena entraron a la cafetería, para su sorpresa estaba repleta y tuvieron que esperar, haciendo una fila para la atención. Serena se inquietó un poco y llamó a Seiya a su teléfono para avisarle en donde estaba, pero él no le contestó.
— ¡Que raro! Seiya no me contesta.
— Tal vez se cambia de ropa y por eso no coge el teléfono. —Le dijo Rini para tranquilizarla.
— ¿Tú crees? Es que ya ha pasado mucho rato desde que se metió a la ducha, ya debe estar listo. En fin, le compraré algún pastel para que no se enfade conmigo. —Dijo Serena, riendo.
Luego de comprar en la cafetería, Serena iba con alegría a rencontrarse con su amado Seiya, por fin le podría explicar todo ese cumulo de sentimientos que aguardaban en su corazón. Pero al llegar a la habitación de Seiya, encontró a una enfermera quitando las sabanas de la cama.
— ¿Y Seiya? ...Señorita, disculpe ¿Qué hace usted aquí? —Preguntó Serena.
La enfermera se volteo a verla confundida.
— Comienzo con el aseo terminal. —Le contestó.
— Eso se supone que debe hacerse cuando el paciente se ha ido ¿No es así? —Preguntó Rini.
— Así es, el paciente se retiró hace unos minutos. —Informó la enfermera.
Serena dejó caer la bolsa de pasteles al suelo ¿Cómo era posible que Seiya se fuera sin avisarle antes?
— Eso no es posible, él no pudo irse sin mí. —Dijo Serena, angustiada.
Yaten y Mina aparecieron tras ella.
— Serena... traje el bolso de Seiya como me lo pediste, pero él no quiere irse al palacio, tampoco a nuestra casa. —Anunció Yaten.
— ¡Chicos! ¿Qué? ¿Qué ocurre? ¿Por qué? ¿Dónde está Seiya? —Preguntó Serena con desesperación.
— Él ha llamado a la empresa disquera donde trabajamos, se ha comunicado con nuestro tutor legal y representante, quien pasó a recogerlo hace unos minutos. —Explicó Yaten.
— ¿Por qué? ¡No entiendo! Él iba a irse al palacio... yo ... Iré a buscarlo, no debe ir muy lejos. —Dijo Serena e iba a salir corriendo, pero Yaten se lo impidió.
— Seiya se ha ido por su propia voluntad, nos pidió que lo dejemos marchar.—Explicó Yaten.
Serena negaba con la cabeza desesperada.
— Serena, Seiya nos ha dicho que no quiere verte. —Le dijo Mina con tristeza.
— Eso no puede ser ¡No es cierto! —Dijo Serena negándose.
— ¿Pero eso por qué? —Preguntó Rini.
Yaten y Mina se miraron con preocupación.
— Seiya ha recordado el pasado, Serena. Nos dijo que te vio hablando con Darien, hace un rato atrás. —Explicó Mina.
— ¡NO! No puede ser...—Dijo Serena al borde de las lágrimas— Es solo un mal entendido.
— ¿Dónde está Seiya ahora? —Preguntó Rini.
— Nuestro tutor le ha estado insistiendo a Seiya, durante mucho tiempo que lo acompañe de gira. Para su corta edad, Seiya es un chico muy exitoso en las producciones. Seiya ha aceptado ir con él, no hay nada que podamos hacer ahora. —Dijo Yaten cabizbajo.
— Pero debes decirle que vuelva, es un mal entendido... Mis sentimientos están claros, yo lo amo, debo poder decírselo. —Dijo Serena alterada.
— Serena... Seiya se ha ido, no sabemos donde comienza la gira, su tutor dijo que no lo revelara por decisión del mismo Seiya. Intentamos detenerlo, pero no pudimos. —Explicó Mina tristemente.
— ¿Y Taiki? Tal vez él pueda detenerlo. —Rogó Serena.
— Taiki no sabe nada de esto, él ni siquiera llego a casa anoche. Si le decimos, no será mucho lo que pueda hacer. —Explicó Yaten.
— ¿Cuánto demora esa gira? ¿Cuándo podré ver a Seiya otra vez? —Preguntó Serena.
— No lo sé... Tal vez un año o dos. —Dijo Yaten.
Serena sintió que el suelo se abría bajo sus pies, comenzó a llorar, Rini la contuvo, pero no había consuelo para Serena... Seiya se había ido de su vida por un mal entendido y no había como explicárselo.
— Él nos dijo que te haría llegar una carta con sus razones. —Le dijo Mina a su amiga.
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Ya queda un capítulo para el final. Muchas gracias por leer mi historia, por los comentarios y el apoyo. Pronto publicaré otro de mis trabajos, mientras les invito a leer "La máquina de escribir" (sailor moon), o "Boogie back" (Dragon Ball super)
