Capítulo Diecinueve: "Mil años"

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Bombón:

Cuando leas esto, yo ya estaré lejos, tal vez en China, Francia, Estados Unidos o quizás en Alemania.

En la disquera donde trabajo las producciones de Yaten, cuento con el apoyo de un tutor, quien nos apadrinó, cuando un cruel accidente nos dejó sin nuestros padres. Muchas veces me ha invitado a viajar por el mundo para producir obras musicales y descubrir a más artistas. Pero yo me negaba, pues en el lugar donde me encontraba tenía todo lo que quería y necesitaba. Aunque las cosas han cambiado, o tal vez no cambiaron, solo se acomodaron y siempre estuvo escrito que sería así.

El día en que me dieron el alta, pude verte aferrada a los brazos de aquel hombre que un día tanto amaste. En ese momento, recuperé los recuerdos de mi vida pasada. No me parece justo atarte a mí, solo porque en esta época me conociste primero, en el pasado dije lo contrario, lo sé, pero mi amor por ti es tan grande, que me hace renunciar a ti por segunda vez, solo porque quiero que seas feliz.

Mientras estuvimos juntos, fue todo maravilloso y mágico, la alegría de verte sonreír a mi lado, me da fuerzas para superar el dolor de haberte perdido.

Sé que a ese hombre lo amaste dos veces, en distintas vidas, así que es imposible que no sientas nada por él. No puedes negarme que no te confundiste al verlo, porque el brillo de tus ojos al mirarlo lo delatan y la forma en que me comenzaste a mirar a mí, es diferente ahora ¡Te conozco demasiado!

No quiero que creas que me causas demasiados problemas, porque no es tu culpa, si no mía, por querer ganarme tu corazón, engañando al destino. Sé que te dolerá todo esto, porque sientes que me amas, pero no quiero luchar para confundirte más, como ya te lo dije, no es a mí a quien amas en verdad.

Me iré y no sé por cuanto tiempo, me mantendré ocupado en cosas que realmente me gustan, así que estaré bien. No me busques, ni siquiera a Taiki o a Yaten le he revelado donde voy, y la disquera tampoco lo hará, tenemos un trato.

Sé feliz Bombón y no te sientas culpable de nada, porque me hiciste inmensamente feliz, estos mil años de espera, valieron la pena para mí.

Seiya.

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Cuando Taiki fue a la disquera a exigir saber noticias de su primo, le entregaron la carta como lo había indicado Seiya.

Habían pasado ya ocho meses desde ese día, a Serena le pareció una eternidad. Durante ese periodo, la gente de la disquera le entregaba a Yaten una postal mensual, en donde Seiya escribía brevemente, con su puño y letra el como se encontraba, para no preocuparles. Lo hacia de esa manera para que ellos no descubrieran su remitente.

Haruka intentó mover sus influencias para poder tener noticias de su paradero, pero fue en vano, parecía que a Seiya se lo había tragado la Tierra; Michiru le pidió a su espejo que le mostrara al menos una imagen de Seiya, para poder tranquilizar a la princesa, pero esto nunca ocurrió; Rei se sentaba frente al fuego cada semana, para intentar tener alguna premonición sobre él, pero tampoco tuvo respuesta; Por otro lado, Mina intentó buscarle por redes sociales, pero Seiya desactivó todas sus cuentas, incluso su móvil estaba siempre apagado.

Lita acompañaba a Serena cada día en el palacio, cocinando ricos postres para ella y así animarla un poco. Lita le comentó a Serena un día que se sentía culpable en parte por lo ocurrido.

— Si Yami no se hubiese enfadado tanto conmigo, nosotros seguiríamos sin recordar nuestro pasado... Si lo piensas, lo que ocurrió después del rechazo a Yami, desencadenó todo lo demás. —Decía Lita con las lágrimas a punto de brotar.

— Lita, no puedes seguir culpándote. Las cosas pasaron porque así debían ser... No quiero que insistas con eso. —Le dijo Serena abrazándose a ella.

— Está bien, Serena.

— En nuestra vida pasada, fuiste la última guerrera en pie e hiciste lo mismo que ahora, me acompañaste hasta el último de tus días. Las cosas no han cambiado tanto. —Le recordó Serena.

Lita le dedicó una mirada enternecedora y rió al ver que Serena tenía la comisura de los labios llena de crema, por aquel pastel que se había engullido recién.

Por otro lado, Serena bajó sus calificaciones durante el año escolar, la angustia la tenían más distraída que de costumbre. Si no hubiese sido por la ayuda de Amy y Taiki, Serena habría hasta reprobado el año.

Amy y Taiki llevaban una relación de la cual todos estaban enterados, pero nadie los vio nunca siquiera cogerse de las manos. Eran completamente reservados y cuando les preguntaban la razón, Taiki respondía: "Lo que todos ven en público, no refleja nuestra intimidad en lo absoluto" Dando a entender que la pareja se demostraba su amor total, solo estando a solas.

En el caso de Mina y Yaten, era muy diferente. Toda la escuela y todos los medios también, se enteraron de la relación entre ellos. Llegando propuestas de trabajo para ambos de todas partes del país. Mina era algo empalagosa, aceptaba entrevistas y sesiones de fotos junto a su novio, pero él, se mostraba algo incomodo con eso y muchas veces canceló entrevistas por la misma razón.

— ¿Qué te sucede? ¿Acaso te avergüenzas de amarme? —Le preguntaba Mina, dramáticamente.

— Por supuesto que no. Solo que no quiero que ventilemos nuestra intimidad de esa manera. —Se defendía Yaten.

— ¿Por qué? Yo creo que es mejor gritar nuestro amor a los cuatro vientos y así nuestra popularidad crece también, dos peces de un tiro. —Le decía Mina.

— Yo no lo creo así, me gustaría mantener la relación un poco más íntima. Además, el dicho dice "dos pájaros" no "peces" —Reclamaba Yaten, cruzándose de brazos.

— Pero Yaten, tú y yo si tenemos nuestra intimidad y bien que lo sabes. —Dijo Mina en un tono de voz pícaro, colgándose de su brazo.

— No lo digas tan fuerte, la gente puede oírte. —Respondió Yaten algo incomodo.

— Ahora me dices que no hable fuerte, pero cuando estamos en la intimidad, siempre me dices que diga fuerte tu nombre y...mrrmbrr... —Mina no pudo seguir hablando, ya que Yaten le tapó la boca con la mano.

No había duda de que Mina y Yaten, eran el complemento perfecto.

Si bien Serena compartía con sus amigos y reía con sus locuras, sentía un vacío en su pecho que nada podía llenar, ni las historietas que tanto le gustaban leer, ni los dulces que Lita le preparaba, ni las bromas de Mina, ni siquiera el hecho de que sus padres vivían casi una segunda luna de miel desde su reconciliación... Definitivamente, ese vacío no lo llenaba con nada, por muy feliz que se sintiera.

Darien la visitaba seguido en el palacio, cualquiera creería que de un modo romántico, pero no era así. Darien le ofreció su amistad, la apoyaba y la consolaba solo de esa manera. A veces le llevaba algunos obsequios para animarla, porque él nunca recuperó sus recuerdos del pasado, pero sentía en el fondo de su corazón, tal vez donde se escondían sus recuerdos, que debía estar cerca de ella.

— ¿Crees que él regresará algún día? —Le preguntaba Serena a Darien.

— Lo hará, algo me dice que tarde o temprano Seiya volverá a tu vida. —Le respondía Darien con una gran sonrisa.

Serena le había contado a Darien que Seiya se había marchado por un mal entendido, pero no se lo explicó en profundidad.

Un día, Darien llegó al palacio cabizbajo, no con la sonrisa de siempre y Serena lo notó.

— ¿Y vas a decirme qué te ocurre? —Preguntó Serena.

— Lo que pasa es que... me ofrecieron una beca completa para estudiar Psicología en una prestigiosa Universidad de Estados Unidos. —Le dijo Darien a Serena.

Serena se alegró por él y recordó que en el pasado ocurrió algo muy similar.

— ¿Y cuando te vas? —Preguntó Serena, aunque en el fondo pensó que se sentiría realmente sola si él se iba.

— No puedo aceptar esa beca, aunque me emociona muchísimo y la esperaba con ansias. —Explicó Darien con tristeza.

— ¡¿Por qué no?! Es una gran oportunidad para ti.

— Tú sabes que Hotaru es mi única familia y ella no quiere irse del país. No ahora que ha encontrado grandes amigas, eso incluso a mejorado su estado de salud, ya no me hacen siquiera medicarla. Ella es muy feliz cuando se encuentra con las Sailors Quartetto; parece llevarse de maravillas con tu gatita Diana; Haruka, Michiru y Setsuna son prácticamente sus modelos a seguir y la afinidad que tiene con tu abuela Rini es increíble. Si no fuera por la diferencia de edad, yo diría que parecen mejores amigas, de esas que tienes hace años, aunque se conocieron solo hace unos meses. —Explicó Darien.

Serena sonrió.

— Darien, ve a los Estados Unidos. Yo cuidaré de Hotaru, todos aquí lo haremos. —Le dijo Serena con alegría.

— ¡¿Dices que debería irme y dejarla a tu cuidado?!

— Sí, especialmente al de mi abuela Rini, ella aceptara con gusto.

— ¡Por favor, hermano! —Rogó Hotaru, que apareció en la habitación en donde Serena hablaba con Darien.

— Así que estabas escuchando ¿Te parece bien? —Preguntó Darien.

Hotaru asintió con alegría, abrazándose a él. Darien habló con Rini y ella aceptó ser la tutora de Hotaru de inmediato. Darien se marchó dejando a su hermana con sus amigas, encajando así, otra pieza del rompecabezas del pasado en el presente.

Serena estaba feliz de ver a Hotaru cada día en el palacio, especialmente porque ella entrenaba duro con las demás scouts. Un día le fue revelada su pluma de transformación, completando así el equipo de las outers.

Serena a pesar de ser quien custodiaba el Cristal de Plata, no despertó como Sailor Moon. Lo cual la hizo aferrarse más a la idea de que ella había nacido solo con el propósito de reinar y amar a Seiya.

Había pasado un mes desde Darien se había marchado, y nueve desde la última vez que vio a su amado Seiya y faltaba solo un día para que Serena cumpliera sus quince años.

— Cariño, mañana en la noche tendremos tu fiesta de cumpleaños, así que me ausentare en la mañana, estaré haciendo los preparativos. —Le decía Erika a Serena, mientras se sentaba a la mesa para cenar.

— Está bien, mamá. No tienes que esforzarte tanto. —Dijo Serena sonriendo.

— Son tus quince, bebé. No puedes pedirnos que no nos emocionemos por eso, yo acompañaré a tu madre. —Le dijo su padre Endymion, mientras le guiñaba un ojo a su esposa.

— Nosotros también nos ausentaremos mañana del palacio. —Avisó Rini, llevándose un bocado a la boca.

Serena la miró con asombro.

— Yo iré por tu regalo y Rini acompañará a Hotaru a elegir un vestido para tu fiesta. —Le explicó su abuelo Helios.

— ¡¿Entonces estaré sola mañana?! —Preguntó Serena poniéndose de pie.

— Pero solo será por la mañana, bueno...no, creo que... también en la tarde —Dijo Hotaru y puso un dedo en su labio inferior, como recordando algo—. Por la tarde iremos al templo de Rei, las chicas tienen una sorpresa para tu cumpleaños.

— ¡¿Queeeé?! Pero me dejaran sola todo el día. —Reclamó Serena haciendo pucheros.

— Cabeza de bombón, no seas llorona. En la noche todos estaremos contigo. —Dijo su hermana Haruka, limpiándose la boca con la servilleta.

— ¿Tú tampoco me acompañaras? —Le preguntó Serena.

— No puedo, mañana es la final regional de motocross, no puedo ausentarme. Michiru me acompañara y luego vendrá conmigo a tu fiesta.

Serena suspiró con resignación.

— Al menos Diana y las Sailors Quartetto estarán aquí.

— Lamento decirle, que nos dieron el día de mañana libre. No estaremos aquí, todas las chicas irán de compras para lucir bellas para su fiesta, señorita Serena. —Le informó Diana, quien comía una galleta de pescado.

Después de la cena, Serena se encerró en su habitación, estaba un poco molesta y se dejó caer en la cama.

— ¡Que malos son todos conmigo! Además de que mi familia me dejará sola mañana, me prohibieron ir al templo porque mis amigos me prepararan una sorpresa. —Se lamentó Serena, hundiendo su rostro en la almohada. De pronto, su teléfono comenzó a sonar. Serena estiró su mano lo que más pudo para alcanzarlo y vio que era una llamada de Darien.

— Lo había olvidado, Darien me dijo que haría lo posible por visitarme en mi cumpleaños, al menos así no estaré sola. —Dijo Serena con alegría. Pero para su sorpresa Darien le contó que no le sería posible viajar.

Tengo demasiado que estudiar, se viene un examen importante. Pero espero poder viajar pronto, te avisare cuando así sea. Mandale un beso de mi parte a Hotaru y te deseo un muy feliz cumpleaños. —Dijo Darien por el otro lado de la línea.

— Bien, gracias. —Dijo Serena con voz fúnebre.

¡Ah! Lo olvidaba, mañana por la mañana te llegara mi obsequio. —Dijo Darien y cortó la llamada sin dejar reaccionar a Serena.

Serena se sorprendió, pero al menos eso la puso de mejor humor, estaría sola, pero al menos el obsequio de Darien le haría compañía.

Serena abrió el cajón de su cómoda para sacar la pijama, encontrándose con la carta de Seiya que estaba guardada entre sus ropas, sintió que su corazón se apretaba en su pecho. Tomó la carta entre sus dedos y la releyó con la misma tristeza de la primera vez.

— ¡Seiya! Mañana es mi cumpleaños, como quisiera que estuvieras conmigo. No tienes idea de cómo te extraño. —Dijo Serena en voz alta, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

Serena se tendió en la cama, estrechando la carta en su pecho y se quedó dormida, sin siquiera ponerse la pijama.

Los rayos del sol, entraban por la ventana, iluminando la habitación. Serena abrió los ojos con dificultad, recordó que era el día de su cumpleaños. Se levantó casi por inercia, estaba completamente sola, así que le dio lo mismo todo. Las sirvientas del palacio, habían salido a comprar víveres para preparar un gran banquete, pero le habían dejado el desayuno listo. Aunque no quiso desayunar, encontró que era un poco deprimente. Se metió directo a la ducha luego de que se mirara al espejo y descubriera sus ojos rojos e hinchados. Se lanzó a la cama con la toalla puesta cuando salió de la ducha. De pronto, escuchó que el timbre sonaba por todo el palacio.

— ¡Es cierto! Hoy me entregaban el obsequio de Darien. —Gritó Serena y se levantó de la cama, comenzó a ponerse la ropa interior y a peinarse para al menos abrir la puerta y mostrar una cara decente. El timbre seguía sonado con insistencia.

— ¡Ya voy! —Gritaba Serena con nerviosismo. Se puso un vestido ligero y corrió hasta la entrada, pero cuando llegó, no había nadie allí.

— ¿Ya se fue? ¡Ay, si no demore tanto! ¿O sí? —Se dijo Serena en voz alta, mirando para todas partes. Bajó los hombros con desanimo y se giró para volver al palacio, cuando...

— ¡Feliz Cumpleaños! —Dijo una voz masculina, poniendo un ramo de rosas rojas, justo en frente de su rostro.

Serena se estremeció, esa era la voz que había esperado escuchar durante todos estos meses. Apenas pudo levantar la mirada para verle, tenía miedo de que se tratara de un sueño y de que si hacia cualquier movimiento brusco despertaría.

El ramo bajó lentamente, dejando al descubierto los ojos azules intensos de su amado Seiya. Serena retrocedió, sintió deseos de llorar, quiso abrazarlo pero tenía demasiados sentimientos encontrados.

— ¿Realmente eres tú, Seiya? —Preguntó Serena temblando.

— Por supuesto que soy yo... Bombón. —Dijo Seiya, acercándose a ella, apretándola fuerte entre sus brazos.

Serena se largó a llorar sin poder contenerse más.

— ¡Tonto! ¿Por qué me dejaste? ¿Y por qué demonios tardaste tanto en regresar? —Dijo Serena entre sollozos.

Seiya besó su frente con ternura.

— Ya te lo expliqué. Cuando recuperé mis recuerdos del pasado, supe que tú también. Estabas confundida, porque te rencontraste con Darien, así que me pareció que lo lógico era hacerme a un lado.

— Y si creíste eso ¿Por qué no luchaste por mi? —Le preguntó Serena.

— Por supuesto que podía dar la batalla y luchar, después de todo yo llegué a tu vida primero, yo soy tu novio... pero ¿Y si eso te hacia daño? ¿Qué hubiese pasado si realmente lo hubieses amado como en el pasado? ¿Acaso no hubieses sufrido? ¿No te hubiese sido complicado contarme que tus sentimientos habían cambiado? —Dijo Seiya frunciendo el ceño. Serena paró de llorar—. Puedo resistir que estés con otro, pero verte llorar de culpa por amar a otro... no, yo no podía hacerte algo como eso. —Prosiguió Seiya.

— Taiki y Yaten temían que te ocurriera lo mismo que hace mil años... estuve tan preocupada todo este tiempo. —Dijo Serena casi en un susurro.

— No, eso es imposible. Porque el solo hecho de haber probado tus labios, le da fuerzas a mi vida. —Dijo Seiya acariciándole la mejilla con el dorso de la mano.

— Ese mismo día yo aclaré mis sentimientos, Seiya... Yo te amo a ti, solo a ti. Darien es solo mi amigo... un gran amigo, pero nada más. —Dijo Serena con desesperación.

— Lo sé, Bombón. Es por es que regresé.

— ¿Lo sabes? ¿De verdad lo sabes? ¿Cómo es eso? —Preguntó Serena, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano.

— Hace una semana, me encontraba trabajando en los Estados Unidos —Comenzó a decir Seiya—. El destino hizo que me encontrara con Darien, más bien, él me encontró a mí.

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FLASHBACK

Seiya se encontraba en un salón de eventos de una prestigiosa Universidad de los Estados Unidos. Su tutor y jefe le había indicado que se encargara de la producción de un festival que se realizaría ahí. Había ido un par de veces para realizar algunas pruebas de sonido, pero ese día en cuestión, un joven entró al lugar.

— Lo siento, pero ningún estudiante puede pasar, estamos trabajando. —Le dijo una de las asistentes.

— Lo sé, siento mucho colarme de esta manera, pero necesito hablar con urgencia con aquel joven. —Respondió el hombre en un inglés perfecto, señalando a Seiya con su dedo índice.

Seiya se volteó para mirarlo, se sorprendió al verlo, comenzó a caminar hacia donde se encontraba, no podía creer que se tratara de Darien.

— ¡Déjalo pasar, Helena! —Ordenó Seiya. La chica lo dejó avanzar.

— Así que tú eres Seiya ¿No es así? —Dijo Darien, deteniéndose frente a Seiya.

Seiya se quedó pensando en sus palabras ¿Por qué le preguntaba su nombre? ¿Acaso él no lo reconoció? ¿Entonces no había recuperado Darien sus recuerdos?

— Mi nombre es Darien, sé que no nos hemos visto antes, pero yo he visto fotografías tuyas. Tú salvaste la vida de mi hermana hace tiempo atrás. Nunca pude agradecerte en persona. —Dijo Darien caballerosamente.

Seiya tragó grueso, analizó cada una de sus palabras, era obvio que Darien no sabía con exactitud quien era Seiya, o más bien, no recordaba quien había sido en una vida lejana.

— ¿Cómo me encontraste? —Preguntó Seiya.

— Cuando supe que un productor extranjero se estaba haciendo cargo de la organización del festival, sentí curiosidad, pero esta aumentó cuando algunos compañeros me contaron que se trataba de un chico muy joven y que tenía el mismo acento que yo. Así que se me ocurrió preguntar tu nombre. —Explicó Darien.

— Pero... no lo entiendo ¿Por qué te importaría saber de mí? Además, ¿qué haces tú aquí en primer lugar? —Preguntó Seiya, dándose cuenta de la situación.

— Vine por una beca de estudios. Ahora te haré yo la misma pregunta y espero me respondas con sinceridad ¿Qué haces TÚ aquí? —Preguntó Darien.

— Pues... yo... yo vine por trabajo...—Respondió Seiya, rascándose la nuca y sintiéndose algo desconcertado.

— ¿Acaso no sabes que hay una linda chica rubia esperándote en casa? —Preguntó Darien, levantando una ceja.

Seiya se quedó inmóvil cuando Darien pronunció esas palabras ¿Escuchó bien? ¿Darien le dijo que Serena lo esperaba a él? ¿Acaso Darien no estaba junto a su Bombón?

— ¿Qué tal si me acompañas a beber algo? Creo que ambos tenemos mucho de que hablar. —Sugirió Darien con una sonrisa.

FIN FLASHBACK

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— ¡¿Entonces Darien sabia sobre esto?! —Dijo Serena, poniendo su mano en el pecho de Seiya.

— Claro que lo sabía, me dijo que me enviaría como obsequio de cumpleaños —Dijo Seiya, atrapando la mano de Serena entre las suyas—. Bombón, Darien me explicó todo lo que ha sucedido en estos últimos meses, de verdad no podía creer que me escogieras a mí.

— ¡Tonto! —Dijo Serena echándose a llorar otra vez.

— Yo no quise hacerte daño, solo quería que fueras feliz con el hombre que yo creí que amabas en verdad. —Explicó Seiya con los ojos cristalinos.

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FLASHBACK

— ¿Por qué te fuiste del lado de Serena? —Preguntó Darien, bebiendo un sorbo de café.

— Yo quería evitarle molestias.

— ¿Molestias? Discúlpame, pero ¿qué esperabas que hiciera Serena al saber que te marchaste sin siquiera despedirte? ¿No pensaste que eso la haría sufrir? ¿A qué le temes tanto? —Dijo Darien frunciendo el ceño molesto.

Seiya no quería decirle a Darien nada que pudiera complicar las cosas.

— No es eso... creo que nunca lo entenderías, al menos no en esta vida —Dijo Seiya y Darien curvo una ceja—. Sé que Serena comenzó a tener confusiones sobre sus sentimientos y me pareció que ella jamás iba a poder decírmelo sin sentirse culpable. Serena siempre piensa en los demás, ella jamás se perdonaría por hacerme daño. Quise evitar esa angustia e irme por mi cuenta. Yo sería capaz de autodestruirme con tal de que ella sea feliz.

— Entonces te tengo noticias, galán... ella quiere esa felicidad junto a ti. —Dijo Darien, dibujando una sonrisa burlona en su rostro.

FIN FLASHBACK.

— ¿Entonces has vuelto para quedarte? —Preguntó Serena llena de esperanza.

— Sí, mi dulce Bombón.

Serena se aferró a él con desesperación, Seiya depositó un beso en su frente, luego en su mejilla y finalmente en sus labios.

— Seiya, ahora ya tengo todo lo que necesito en mi vida. —Dijo Serena, hablándole de cerca.

Seiya volvió a pegarse a sus labios, dándole un beso intenso y lleno de amor.

— Seiya, tal vez no sea buena idea besarnos aquí, alguien puede llegar y vernos.

— No, Bombón ¿Por qué crees que no hay nadie en el palacio? Todos sabían que yo llegaría hoy.

— ¡¿QUEEEEÉ?! ¡¿Osea que todos son cómplices de esto?!

— Bueno, tu padre y tu abuelo no estaban muy de acuerdo, me sermonearon bastante. Pero las chicas los convencieron de que tú y yo debíamos a hablar completamente a solas. Pero... ya hablamos. —Dijo Seiya, mientras sus mejillas se encendían.

Serena lo miró a los ojos, sintió un fuerte cosquilleo recorrer su cuerpo. Seiya comenzó a acercarse a sus labios, besándola delicada pero intensamente. Fue un beso sublime, sus cuerpos reaccionaron como si se tratase de su primer beso. Cuando sus bocas se separaron Serena cogió a Seiya de la mano y lo guió hasta su habitación, una vez ahí, cerró la puerta tras de sí.

Seiya comenzó a sonreír de lado, sin apartar la mirada. Serena fijo su mirada en aquellos labios que tanto le gustaban.

— Te amo, Seiya. No soy la misma del pasado, ahora soy... completamente tuya. —Dijo Serena acercándose a él y susurrándole al oído.

Seiya la abrazó con fuerza, el cálido aliento de la rubia en su oreja, lo hizo enloquecer. Comenzó a contemplarla de cerca, como descubriéndola por primera vez, todo en ella era hermoso y apetecible. La había extrañado demasiado, la había anhelado cada noche desde que partió de su lado, al fin había llegado el momento de verla y no de solo soñarla.

Serena se dio cuenta de como Seiya la miraba con deseo, acarició su cabello con ternura. Él detuvo una de sus manos y la llevó a sus labios, le besó el dorso de la mano, acariciando sus dedos con sus labios, lamiendo lentamente su dedo índice.

Serena dejó escapar un pequeño quejido, la sensación de la lengua de Seiya la hizo vibrar. Seiya la tomó por la cintura y subió sus manos por la espalda, mientras besaba su cuello. Ella cerró los ojos, dejándose llevar, sintió las tan anheladas caricias de su novio, buscó su boca y lo besó con deseo, intentando demostrarle todo su amor, todas las ganas que tenía de verlo. Lentamente Seiya bajó sus besos hasta los hombros, uno de los tirantes del vestido de Serena cayó con gracia, dejando su hombro al desnudo. Seiya bajó el otro tirante con la mano y su vestido se deslizó por su cuerpo, cayendo rápidamente al suelo. Seiya contempló la hermosa figura de su novia, la recorrió primero con la mirada, luego la acarició lentamente con su dedo indice. A Serena se le erizó la piel, parecía que Seiya estaba deslumbrado por su belleza, perdido en su piel y en las curvas de su juvenil silueta. Sin resistirlo más, se apegó a ella, besando sus labios apasionadamente, deslizando su lengua en el interior de su boca. Sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo de su novia, ese cuerpo que tanto anheló, haciéndolo estremecer con cada centímetro que sus dedos recorrían.

Seiya quitó el sostén con un poco de dificultad, dejando al descubierto sus apetecibles senos blancos y firmes. Serena se encogía con pudor y comenzaban a arder sus mejillas. La besó tiernamente, haciéndola perder todo ese pudor. Ella deslizó sus manos por su musculoso abdomen, mirándolo detenidamente.

— Te has vuelto más guapo en estos meses que no nos vimos. —Le dijo Serena con coquetería.

— Siempre he sido guapo, lo que sucede es que la última vez estábamos en la oscuridad. —Le dijo Seiya con arrogancia.

— Engreído. —Dijo Serena, comenzando a pasar su brazos por debajo de los de él, para acariciar su fuerte espalda, mientras recorría sus pectorales con la boca, besándolos y luego pasando la lengua.

Seiya dejó escapar un quejido, sentía que su piel ardía, su entrepierna despertaba y su lujuria lo haría enloquecer.

Serena le desabrochó el cinturón, bajó el pantalón junto a la ropa interior, dejando al descubierto su virilidad. Lo empujó a la cama, Seiya cayó sentado, ella se arrodilló quedando cerca de su sexo, comenzó a contemplarlo, respirando muy cerca, causándole un cosquilleo delicioso a Seiya.

— Vas a volverme loco si sigues haciendo eso... —Le dijo Seiya entre jadeos.

Ella deslizó sus manos de arriba-abajo, apretándolo con fuerza. Sabía que estaba enloqueciendo a Seiya, quien se quejaba del placer. La sensación de tenerlo en sus manos le causaba la sensación de control sobre Seiya, eso la excitaba mucho. Quiso experimentar más sensaciones y se atrevió a recorrer el miembro con su lengua, sintiendo como este se endurecía con cada lamida. Seiya sintió un calor subir por su abdomen, pensó que iba a desvanecerse del placer. Poco a poco, ella comenzó a meterlo en su boca, succionando con fuerza. Seiya apretó las mantas de la cama con fuerza, si ella seguía así el juego se terminaría demasiado pronto.

— ¡Te deseo tanto! —Dijo Seiya entre jadeos.

Serena se separó de él, limpio su boca con el dorso de su mano, mientras lo miraba seductoramente y le habló:

— Entonces demuéstramelo, demuéstrame cuanto me deseas.

Esas palabras encendieron aún más la llama de la lujuria, tomó a Serena de ambos brazos y la lanzó a la cama de forma brusca. Se subió encima de ella y acercó sus labios a su cuello, recorriendo su piel, hasta deslizarse a su abdomen, mordiendo su piel de vez en cuando.

— Supongo que nadie llamara a tu móvil ahora. —Dijo Serena entre jadeos.

— No, eso no pasara, porque sigue apagado, especialmente porque tengo el presentimiento de que tu padre sería capaz de llamarme y no permitiré que eso ocurra. —Dijo Seiya con voz sensual.

Bajó hasta su ropa interior, tomó aquella prenda diminuta y sin quitarla, la hizo a un lado, introduciendo un dedo en su interior, el cual entró con facilidad, debido a la abundante humedad de su sexo. Serena dejó escapar un gemido agudo de su boca. Seiya sacaba y metía sus dedos, acercó su boca y comenzó a saborearla, entregándole un sin fin de exquisitas sensaciones, haciendo que se desesperara y comenzara a quejarse fuerte sin poder contenerse.

— Seiya... me siento avergonzada de no poder controlar mi cuerpo. —Dijo Serena bañada en sudor.

Seiya comenzaba a besar su zona con más deseo al escuchar los gemidos de la rubia.

— ¡Seiya! ¡Estoy demasiado excitada! ¡Basta! —Rogaba Serena, enredando sus dedos en el cabello de Seiya y jalándolo con fuerza. Seiya se detuvo, la tomó por la cintura, quitó la prenda y la obligó a sentarse sobre él, abriendo la piernas.

— No puedes pedirme que pare, cuando tu cuerpo solo dice que siga. —Le dijo Seiya, tomándola de las caderas, mientras pasaba la lengua por su cuello.

Serena lo rodeo con sus brazos por detrás de su nuca y comenzó a sentarse sobre el miembro erecto. Ella sintió cuando se clavó en su entrepierna haciéndola gritar.

— ¿Quieres que me detenga? —Preguntó Seiya a su oído con una voz grave.

— ¡No! ¡No te detengas! —Le decía Serena con la respiración entrecortada.

Seiya la apretó contra su cuerpo, sosteniéndola de las caderas, ayudándola para que lo recibiera por completo. Serena gritó cuando sintió un ardor intenso, pero a la vez un placer que nunca imaginó. El miembro viril se deslizó lentamente a su interior, sintiendo el ardor en sus entrañas. Comenzó a moverse con cuidado, Serena se abrazó a él, moviendo su cuerpo lentamente. Seiya besó su cuello, bajando con su lengua hasta su pechos, succionado sus pequeños y rosados pezones, dándole tiempo suficiente a Serena para que se acostumbrara a su cuerpo. Ella se movió con de a poco, aumentando la rapidez, quejándose exquisitamente en cada movimiento.

— Te amo, Seiya.

— Dímelo otra vez. —Pidió Seiya, mordiendo el lóbulo de la oreja.

— Te amo, Seiya... no tienes idea de cuanto te amo.

Seiya la abrazó con emoción, rodó con ella hacia la cama, dejándola debajo.

— Bombón, yo sería capaz de esperarte mil años más solo para escuchar como gimes mi nombre y que gritas cuanto me amas. —Dijo Seiya, acariciando su cuello.

Serena respiraba agitadamente, sus labios estaban entre abiertos. Levantó una de sus piernas y él empezó a embestirla con más profundidad. El choque de sus cuerpos les causaba una sensación de satisfacción pura. Amándose y deseándose en cada beso, en cada roce, en cada embestida lujuriosa.

Serena se quejaba cada vez más fuerte, sentía que llegaría al clímax en cualquier momento. Seiya la miraba detenidamente, no solo la amaba por la hermosa persona que era, amaba también sus labios, sus ojos, su piel, su cabello, cada sonido que salía de su boca, cada movimiento, cada gesto. Serena gimió intensamente, curvando su espalda y enterrándole las uñas en sus brazos. Seiya comenzó a moverse más rápido, llegando al éxtasis, dentro de ella, dejando escapar un fuerte gemido, que apagó con un beso.

(ignoren las imágenes del vídeo, lo importante es la música para ambientar el relato)

Serena acarició su mejilla con ternura, lo miró a los ojos durante varios segundos, suspiró profundamente y sus ojos comenzaron a cristalizarse, no pudo seguir conteniéndose y se largó a llorar.

— ¿Por qué lloras, Bombón? —Preguntó Seiya preocupado, aún encima de ella.

— No lo sé... no sé por qué lloro, pero... no puedo controlarlo. Te extrañé tanto... pensé que no volvería a verte y que me quedaría sola con todo esto que siento... casi no puedo creer que estés aquí, todo ha sido maravilloso. —Logró decir Serena entre sollozos.

Seiya se acomodó en su pecho, descansando su cabeza en sus suaves senos.

— Te amo, Serena. Desde hace más de mil años que te amo y el tiempo no ha hecho nada más que encender este sentimiento. —Dijo Seiya, mientras las lágrimas comenzaban a mojar sus mejillas también.

Serena intentó calmarse, acarició el suave cabello de su novio con ternura, mientras limpiaba sus lágrimas con el dorso de la mano.

Seiya se separó de ella, se acomodó en la cama y ella se acostó en su cálido pecho.

— No vuelvas a dejarme, nunca más, Seiya. —Le pidió Serena, apegándose a su pecho.

— No, nunca más me iré, no lo haré... aunque seré sincero... nunca pensé que me escogerías a mí, todo esto me parece un hermoso sueño.

— Seiya, te amo, te escojo a ti, soy tuya ¿Qué más debo decirte para que te convenzas?

Seiya sonrió, su novia se veía realmente hermosa con el cabello alborotado y completamente desnuda.

— Valió la pena la espera, Bombón. Te amo tanto y te seguiré amando dentro de mil años más. —Le dijo Seiya, abrazándola fuerte contra su pecho.

La vida les había dado una nueva oportunidad, ahora todo era perfecto, Serena había tenido el mejor regalo de cumpleaños, el amor de su vida estaba junto a ella y ya nunca más volvería a marcharse de su vida.

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FIN.

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Nota Autor: Muchas gracias por leer hasta el final, espero que la historia fuese de su agrado y a la altura de las expectativas.

Muchas gracias por sus comentarios que me ayudan a seguir creando nuevas historias. Mil años de espera, es un relato que escribí hace tiempo, además de que ya ha sido publicado en otra plataforma, es por esto que no alargué los capítulos. Aún así, el capítulo final es más largo que los demás (como lo pidió Quiqui), también intenté que nada quedara inconcluso.

Gracias Quiqui, Genesis, Lau, Guest, Yuki Lunar, Eris y Usagita Chan, por estar al pendiente de la historia, por comentar y por animarme a seguir. Espero puedan leer mis próximos trabajos a publicar. Nos leemos en otra ocasión, besitos lunares.