Disclaimer | ©"Shingeki no Kyojin/進撃の巨人" y sus personajes pertenecen a Hajime Isayama, esta obra es realizada sin fines de lucro, únicamente recreativos. Por MagiAllie a la plataforma de FanFiction. Cualquier modificación o re— subida a un sitio diferente sin autorización será reportada en Support de Google. Todos los derechos reservados.
Notas | ¡Me sabe mal que este fanfic tenga tan poquita atención! trabajé un poco más en el que en otros fanfics de su misma naturaleza pero en fin, espero más gente le de una oportunidad. Por otra parte gracias a todos por leer y por sus reviews, como siempre, son una gran motivación. Espero que este capítulo sea de su agrado, pues ya vemos un poco más de lo que pasa en esta isla y nos encontraremos con... ¡Ya lo véran!
Lia, espero que te guste.
— Wildest Dreams —
「 La mística para jugar a cazar 」
Pensé: ''El cielo no puede ayudarme ahora''
Nada es para siempre
Pero esto me va a acabar
A la mañana siguiente la casera despertó a Levi con una cacerola y un cucharon, en palabras simples, peor que un batallón de la guerra, con gritos escandalosos y un escándalo en el comedor, no tenía idea de que en esa casa por lo menos un grupo de 10 hombres viejos y viudos se reunían para desayunar y para comer, pensaba que era un extraño y abandonado lugar, olvidado por Dios. Pero al parecer no era así.
A pesar de que se había bañado la noche atrás volvió a tomar una ducha esta vez más rápida y posteriormente se vistió de manera similar al día anterior, salvo que su ropa de ayer ya estaba en el cesto de ropa sucia que Isabel pronto se lavaría. Bajó aún peinándose y sacudiéndose las gotas de agua del cabello cuando la casera lo recibió en las escaleras con una flamante sonrisa, una bandeja de madera llena de un desayuno de pescado frito y sopa de tomate, leche y bizcochos de chocolate.
—¡Levi Ackerman, le presento al club casa Isabel! — sonrió mostrándole al grupo de diez ancianos felices comiendo. — ¡Le dije que el día ya estaría mejor hoy!
Y era verdad, si miraba por encima del hombro de las personas las puertas abiertas del local reflejaban un sol perfecto y un suelo húmedo, se veía mil veces mejor que la tarde anterior y ni parecía el mismo lugar. Con una sonrisa fingida accedió a sentarse en la misma mesa que los abuelos y saludarlos con ánimos, no recordaba sus nombres pero eran bastante amables y ruidosos. La mayoría pescadores y ayudantes de pescadores más jóvenes que ellos, entre el grupo de diez viejos había un joven de cabello rubio claro que sonreía con un vaso de cerveza en la mano.
—Farlan Church — se presentó estrechando la mano con animosidad —, ¡Es un gusto conocerte Levi! pagaste una buena suma para que te diera ese buen tour, verás que no te arrepentirás, soy de los únicos muchachos jóvenes por aquí…
Un coro de abucheos y risas sonó, Levi sonrió a medias y asintió.
—YA, YA — intentó silenciar al coro de vejetes —. Sabemos que es cierto, no hay que engañarse a sí mismo, bueno como te decía en cuanto termines tu desayuno podemos partir, tengo un arma fabulosa, muero por mostrarte el bosque aunque ya verás que terminas dejándolo por la pesca.
—Realmente no tengo esa intención — contestó Levi comiendo —, no pretendo enfocarme a lo marino, además parece que hay bastante competencia aquí con eso.
—No que va, todo un poco — admitió Farlan rascándose la nuca —, ¡Pero no te preocupes, soy el indicado para esto! He tenido cacerías muy gratificantes en la parte oeste del bosque, está lleno de ardillas y mapaches, son deliciosos al carbón, aunque claro no es común que hagamos eso, con tanto pescado sobrevivimos por millones de años.
—El bosque debe aprovecharse — comentó Levi limpiándose la boca —, si no se expandirá hasta ahogarlos, puede que yo me dedique a surtirles carne de bosque, eso te interesa a ti en especial mujer…
—¿A mí? — se rio Isabel —. No somos franceses, aquí se come pescado y carne de vez en vez, no somos tan desaprovechados como otros.
—Bueno yo podría traerte buena carne si me pagas — se encogió de hombros y se levantó del asiento —. Te daré tiempo de pensarlo, aún tengo que explorar el bosque, no hay forma de que te diga cómo será el asunto sin que lo haya visto antes.
—Cuando lo veas hablamos, seguro que regresas con la cola en las patas.
Le sacó la lengua. Farlan se rio y le pegó en la espalda suavemente un par de veces, después ambos salieron de la posada cargando rifles y algunos instrumentos simples de exploración, se despidieron del grupo de ancianos y caminaron por el barro medio seco de la lluvia nocturna, como era costumbre Farlan parloteaba un poco sobre el pueblo, las casa y todo eso mientras se dirigían al poniente la zona alejada del pueblo e inicio del bosque.
—En las primeras partes del bosque no hay más que pájaros negros, cuervos y eso… — explicó Farlan mirando el sendero que ascendía como una montaña serpenteante, rápidamente el musco se apoderaba del paisaje.
Los árboles primarios estaban cubiertos de rocas grandes y musgo, las ramas caían por encima como lianas y parecía que era el portal a una dimensión donde lo verde era lo único que se veía, las raíces casi cubiertas por completo. Las piedras resbalosas y pulidas, el lodo secándose con el sol que pasaba por entre las hojas. El sonido de aves se hizo presente mientras se adentraban y Farlan hablaba en voz alta, Levi ya babia dejado las conversaciones triviales para comenzar a desarrollar su instinto de cazador, revisando la curvatura de los árboles y las huellas en el lodo, cualquier cosa que le indicara como moverse. Farlan estaba desconcertado.
—¿Por qué Isabel dijo eso? — preguntó después de 45 metros en el sendero.
—Ah, siempre dice cosas... ¿Qué exactamente? — preguntó Farlan brincando de una roca a otra
—Lo del bosque, que volveríamos con la cola entre las patas.
Incluyó a Farlan a propósito en la frase. Rápidamente la expresión del ojiazul cambió, como su hubiera mencionado algo que de alguna forma profundamente le doliera o que al menos lo dejaba pensando por un tiempo ilimitado, carraspeó bajando de las piedras y mirando a lo lejos, por donde el sendero comenzaba literalmente a desaparecer y los árboles se hacían cada vez más altos y anchos.
—Bueno, como dijiste somos pescadores — explicó en un susurro —, y es exactamente lo que dices, de tanto desuso en estos bosques casi parece que han tomado viva propia.
—Justo la clase de bosque que no hay en Francia — se alegró Levi.
—No, hablo en serio — explicó —, estos bosques si no están explorados, es porque no se puede. Hay un rango de ochenta y cinco metros en el que puedes entrar, después de eso es casi imposible seguir adelante sin perderse. Sé que suena tonto, sobre todo teniendo brújulas, pero no es así. El bosque es más que serpenteante, tiene la sensación de subir una montaña cuando en realidad estas en un barranco y un paso en falso y esta el barranco o el rio. Sabemos lo experimentado que eres, pero no creo que puedas seguir más adelante que doscientos metros.
—¿Es por eso que no cazan? — Cuestionó el pelinegro —. Porque no pueden llegar hasta las presas grandes ¿verdad?
—Algunos lo intentan, hay varios grupos de cazadores — explicó intentando excusarse —, y son buenos grupos, llegan bastante lejos, pero han sido años de exploraciones y marcas en el camino, no hay forma de que un neófito lo logre… es por eso que no quiero que te decepciones si no encuentras un caribú en los primer 200 metros. Lo juro Levi, si estuvieran a nuestro alcance los habríamos cazado.
—Tal vez debería de hablar con esos grupos de cazadores — sugirió pensativamente, tal vez su guía no era más que un aficionado —. Quien sabe y trabajamos juntos, aunque si han pasado años y no pueden cazar ni un miserable ciervo sus esfuerzos deben ser inútiles.
—Oh no — Farlan se levantó de la roca en un santiamén —, en realidad no sé si debo decir esto, pero sus intenciones principales realmente no son cazar o proveer alimentos. Son un grupo bastante antipático y no se juntan mucho en el pueblo, tienen otros ingresos, pero enserio llevan un largo tiempo buscando en el bosque quien sabe qué. Obviamente creemos que buscan animales grandes, a veces llegan con uno que otro venado, pero nada más…
—Entonces igual debería de hablar con ellos — insistió.
Farlan suspiró y rodó los ojos, ya habían emprendido de nuevo el camino por el sendero y esquivando las ramas en el piso y el paso abrumando los troncos, las pequeñas flores exigiendo luz solar y los arboles altos los cubrían por completo.
—Tarde o temprano te los toparás — le contestó Farlan —. Si sigues por este camino de meterte al bosque, los vas a conocer. Ya te advertí sobre este bosque y te enseñaré todo lo que pueda, pero si decides seguir por la parte de ''les traeré carne'' estás por cuenta propia.
—Siempre lo he estado — gruñó en respuesta.
Farlan se encogió de hombros y negando comenzó a explicar sobre el suelo y la tipografía del bosque, los tipos de plantas que crecían y donde crecían, la fauna visible y la flora poco frecuente en los primeros 150 metros. El tipo de carne que los animales que cazaban tenían y otras cosas banales que Levi conocía a la perfección, y que cada vez se mentalizaba amas de que lo que realmente necesitaba este bosque no era cazadores amateurs, necesitaba alguien valiente que se adentrará en el bosque y buscará con todo y mapas las bestias grandes, lo que pudiera matar y comer.
—¿Entonces? — le preguntó el ojiazul
—Definitivamente me adentraré.
Farlan volvió a rodar los ojos y encogerse de hombros, definitivamente no era nadie para decirle al pelinegro que no lo hiciera y apenas se conocían de hoy, no estaba muy seguro de cuáles eran las verdaderas habilidades del pelinegro como cazador, pero sabía que seguramente jamás se había enfrentado a un bosque como este. Comieron el aperitivo que Isabel les preparó y continuaron con las labores de caza hasta que el sol comenzó a meterse, cuando regresaron al pueblo traían de botín un par de ardillas muertas y algunas gallinas salvajes. Para Farlan no estaba mal…
Isabel se rio en sus caras. Señalándolos con el índice y golpeando con la palma en la mesa de madera mientras tomaba la carne fresca y se la llevaba a la cocina.
—Se los dije, les dije que regresarías con la cola entre las patas — se rio al ver a los dos hombre sentarse esperando su comida del día.
—Levi ha decidido seguir explorando, adentrarse — comentó Farlan a manera de reprimenda mientras despellejaba la pieza de pollo que Isabel le había servido.
La pelirroja puso mala cara y le sirvió a Levi su plato, el pelinegro seguía sin inmutarse y comía con monotonía. La mujer se quedó parada a lado de la mesa con ojos juzgativos por una buena cantidad de segundos y luego suspiró resignada, pero con cierto reproche en la voz.
—No sirves para este bosque, tú no eres de aquí.
—No aprovechan ese verdor sólo porque no se arriesgan, el que no arriesga no gana — contestó en un bufido.
—¿Ya le hablaste de los grupos de cazadores?
—Son incompetentes — aseguró Levi sin dejar que Farlan hablara —. Seguro no tienen como objetivo proveer al pueblo de carne.
—Es obvio que no es su objetivo, ¿entonces que te crees? ¿Porque lo hacen? Echa… el verdor de ese bosque es impresionante se extiende tanto que es imposible crúzalo a pie y la única forma de llegar al otro lado es rodeando en barco, a Inglaterra. Ya te digo que ese bosque es grande, es basto, pero no es para humanos.
—Es que no han tenido a un humano como yo… mañana llegaré con carne fresa y grande para ustedes y te tragarás tus palabras, pelirroja — aseguró Levi apuntándola con el índice.
—Mira Ackerman — explicó Isabel juntando toda su paciencia —. Me agradas, se ve que eres buen sujeto, por eso espero, en verdad espero que vuelvas mañana con vida, porque si te pierdes nadie te va a ir a buscar y yo menos en falda ¿Ya está?
—¿Quién te pidió que te preocuparas por mí? — Respondió Levi con el entrecejo fruncido —. Si me muero será por mi estupidez propia, pero volveré así que mejor no digas cosas innecesarias.
Isabel se fue tomando la falda y apretándola com fuerza, gruñendo y mascullando cosas como ''ahhh, pero es tan testarudo'' '' ¡qué hijo de ush!'' Farlan se rio en voz baja al ver a la pelirroja botando trastes en la cocina y al pelinegro tan tranquilo como siempre, ingiriendo la comida que era casi lo único que lo veía hacer desde que llegó. Suspiró y se decidió a soltar el ultimo sermón antes de irse.
—En verdad yo también espero que seas tan experto como presumes — resumió Farlan —. Porque cuando estés allá en el bosque, estarás solo Levi.
—Ya sé — aseguró un poco contrariado —. Soy bueno cazando y con el instinto, mañana a las siete habré vuelto victorioso.
—Espero eso, en verdad.
A la mañana siguiente se despertó por instinto cerca de las cuatro de la mañana, no se revolvió en las sabanas ni un segundo más y tomó un baño rápido pero meticuloso, después se enfundó en ropa cómoda y abrigadora, su recién lavada muda de ropa y cazadora, tomo sus armas, y una mochila con todo lo que iba a necesitar para su primera expedición oficial en el bosque, no había atisbos de la pelirroja despierta pero cuando llegó a la barra de la cocina había una bolsa con comida recién preparada, pan, queso y una cantimplora de agua, rodeada de pequeñas bolsas de plástico con más comida. Levi suspiró y lo guardó agradecido, después salió de la posada y caminó por el sendero del pueblo.
En su mente no había más que rutas para explorar el bosque, primero pensaba en qué dirección tomar después de que el camino principal del bosque comenzara a retorcerse, probablemente se desviaría un par de metros por la derecha y después seguiría derecho hasta que el bosque se volviera tan espeso, después seguiría girando por derecha hasta encontrar una abertura y llegar a algún tipo de declive, los declives solo significaban agua y eso era parte de lo que más necesitaba ahora.
El agua significa animales salvajes.
Cuando menos se dio cuenta había avanzado lo suficiente en el bosque, pero el camino era demasiado visible todavía, lo único que podía hacer era seguir adelante, esquivando los troncos caídos y musgosos, ignorando a las aves e intentando escuchar agua, el camino por fin truncó cuando ya habían pasado más de quinientos metros y el follaje era demasiado intenso, la bruma adornaba el piso del bosque, el camino se perdió y entonces Levi comenzó a contar, diez metros o 20 hacia la derecha y poner una marca en los árboles, tallando con una navaja afilada y estirándose a la derecha del bosque, sin un ápice de cansancio.
Por el sol debían ser las siete de la mañana, el sol aparecía lentamente pero no hacía calor, solo había humedad y verdor, era un clima agradable que casi te mecía, Levi se recordó a sí mismo no tomar descansos después de comer, eso le induciría al sueño. Pasados unos 150 metros de desviaciones hacia la derecha creyó percibir los primeros atisbos de un decline y era solo porque las rocas estaban un poco inclinadas. La vegetación no variaba demasiado de la primera, ni los animales, en su mayoría aves y pequeños roedores, los arboles demasiado juntos como para dejar que un animal de mayor tamaño aprovechara los primeros kilómetros del bosque, si quería encontrar algo debía adentrarse al menos unos 5 kilómetros o más. No era nada complicado mientras siguiera marcando sus árboles, cada 50 metros a la derecha, ahora.
Los arbustos y el musgo intenso solo eran señal de humedad sin duda, pues había varias especies de hongos y algunas huellas de pájaros que habían bajado a la tierra mojada, el sol se filtraba por entre las copas de los altísimos árboles y las ramas, el olor era demasiado delicioso y las bayas y semillas abundaban en el piso, algunos arbustos de fresas entre los caminos rocosos. Miró al cielo el sol estaba en el punto más ato y no sentía necesidad de detenerse ni comer, ni beber agua, tenían que ser cera de las doce de la tarde, tal vez la una. El tiempo se le había pasado demasiado rápido, era una tontería que aún no hubiese encontrado ningún indicio de animales grandes. Desvió cincuenta metros a la derecha de nuevo y siguió recto, entonces escuchó a la lejanía el suave sonido de un riachuelo, era como música pues significaba que por fin comenzaba a descender y con ese pensamiento en mente Levi, dio varias zancadas largas intentando bajar hasta su bota se introdujo en lo que parecía lodo resbaladizo y la otra en un tumulto de hojas que terminaron por tirarlo y para variar se trataba de una pendiente inclinada, los que significaba que las raíces de los árboles no eran tan enormes y su deslizamiento pudo prolongarse mucho más hasta chocar con una piedra salir volando, intentando frenar con manos y piernas y que su arma no se disparara por las volteretas, gruñó cuando se quedó pegado en un pequeño lodazal de nuevo y se asqueó, saliendo de inmediato, como un gato odiando el agua.
—Me lleva la mierda — miró arriba y había descendido por lo menos un treinta metros, caminó hasta el ligero y minúsculo riachuelo y después se dispuso a caminar otros cincuenta metros siguiente la corriente y marcando un árbol.
La vegetación era cada vez más densa, los árboles y las plantas rodeaban todo, el terreno estaba de alguna manera más despejado pero no había rastros de animales, ni siquiera hojas mordidas o pedazos de ramas, mientras más caminaba se dio cuenta que el rio crecía de tamaño y profundidad y que el musgo lo rodeaba con bastante verdor, así como las piedras lisas en sus alrededores. El follaje intenso lo tomó desprevenido y se dio cuenta que la razón era porque había llegado al final del cauce del rio, donde el agua alcanzaba a asentarse por lo menos un poco más y las rocas eran grandes, los árboles tiraban sus ramas por encima y sus cabellos de hojas rozaban los ríos, las plantas estaban por todo el lugar y los helechos y arbustos se comían la visión del agua cristalina y las piedras multicolores.
Levi intentó levantarse por encima de los arbustos para ver la tierra mojada del rio, pero no pudo, un ruido lo alertó y tan pronto lo escuchó se quedó quieto como estatua entre el follaje que rodeaba el hermoso cause precioso, casi de gruta y verdor. Las aves eran intensas y sus cantos suaves y ligeros adornaban toda la semicurvatura y eco que formaba el cauce y los arboles techándolo. Se quedó quieto mirando por entre las hojas, esperando escuchar de nuevo ese sonido tan extraño, definitivamente no sonaba como un animal, no eran pisadas ni ruido de bosque, tenía un sonido mucho más extraño.
Levantó el rostro un poco mirando hacia el rio y de inmediato moviendo con sus ásperas manos su arma y preparándose para disparar a la fuente del rio, Levi volvió a escuchar ese sonido, era como algo filoso, algo que hacía ruido de tijeras. Pero era imposible, no podía estar escuchando tijeras ni mucho menos, gruñendo bajo intento divisar el rio perfectamente, tal vez algún animal bebiendo agua, lo que fuera. Cerró un ojo para poder enfocar mucho mejor con su arma.
Entre las rocas altas que rodeaban el rio que funcionaban como al rededores de una pequeña cascada y estaban cubiertas de musgo, había unas rocas bajitas y piedritas de colores, algunas plantas justo en la orilla y un par de flores, pero lo demás no eran flores ni ramas ni nada en realidad se trataba de algo súper impresionante, se trataba de unas astas, sin duda debía ser un animal salvaje, por fin los primeros rastros de un ciervo o lo que fuera, tenían un tamaño pequeño como de veinticinco centímetros, como si fuera un ciervo joven, no podía ver su cabeza pues había algunas ramas cubriéndolo desde su vista, las ramas se movieron de nuevo y el sonido de corte se escuchó de nuevo, una mata café brotó de debajo de donde se encontraban las astas. Pero no era pelo, en realidad no era pelo, podría decirse que era cabello, un cabello salvaje y alborotado, lleno de hojas.
Pero, no era cabello normal, era cabello enormemente largo, increíblemente largo, el sonido se escuchó de nuevo y de entre la mata de cabello surgió una mano sujetando un largo mechón de espeso y lacio cabello castaño, como si acabara de arrancarlo de su cabeza, y lo hubiese tirado en el rio, en la otra mano había una piedra afilada. El portador del cabello y de las astas se levantó de la roca…
Levi contuvo la respiración y apretando el gatillo sintió que su corazón se desplomaba.
Se trataba de un joven de larguísimos cabellos castaños, que llegaban hasta sus rodillas, y los tenia adornados con lindas hojitas, varitas y frutillas, las aves revoloteaban alrededor de su cabeza como acostumbradas a ver ese espectáculo, mientras tomaba de sus largos cabellos que eran sencillamente hermosos, ponía la piedra afilada a un lado y un mechón más salía arrancado.
Un joven, con simples hojas cubriendo partes de su cuerpo, pero incluso eran demasiad pocas, estaba prácticamente desnudo, inclinado frente al rio, jugando con su cabello y meneándolo de un lado a otro, mirándose en el reflejo de las aguas cristalinas.
Levi no puedo evitarlo, se levantó de golpe aún apuntando. El sonido de las ramas rompiéndose alertó a la criatura de inmediato, Levi estaba tan sorprendido que sus manos habían dejado colgando la escopeta, pero aún era demasiado amenazante, era un cazador, el chico de lindas astas jóvenes y cabellos enormes lo miraba, con ojos de ciervo.
