Disclaimer | ©"Shingeki no Kyojin/進撃の巨人" y sus personajes pertenecen a Hajime Isayama, esta obra es realizada sin fines de lucro, únicamente recreativos. Por MagiAllie a la plataforma de FanFiction. Cualquier modificación o re— subida a un sitio diferente sin autorización será reportada en Support de Google. Todos los derechos reservados.
Notas | ¡Hola a todos! ¿Cómo están? Muchos no sabían a otros no les interesa, pero me tomé un descanso como hiatus de poco más de un mes. Y como ya tengo los caps de este fic escritos ahora aproveché para actualizar y subir uno.
Quiero pedirles una disculpa porque a los que me conocen saben que suelo hacer escenas muy descriptivas, y este fic tiene hasta ahora muy poco dialogo, les pido que sean comprensivas y lean con atención los párrafos, yo sé que puede ser tedioso pero espero que logren habituarse a la esencia del bosque y a partir de este capítulo las escenas de dialogo serán más.
Compréndanme, no puedo hacer mucho si Levi está solo en el bosque. Más que ponerlo a hablar solo. No va con esto.
Disfruten muchísimo de la lectura si les ha gustado ya saben que hacer y nos leemos muy pronto.
Gracias Paola por betearme, te debo una enorme. ¡lo que quieras solo pídelo!
— Wildest Dreams —
「La mística para jugar a cazar 」
Es tan alto… y hermoso como el infierno
Es tan malo,
Pero lo hace tan bien.
Realmente no tenía los ojos de un ciervo, pero eran expresivos grandes y hermosos, dóciles y tiernos, rodeados de enormes pestañas, coreados por espesas cejas y unos iris de color verde musgo que cuadraba a la perfección con el entorno del bosque, Levi jadeó impresionando recorriéndolo con la mirada, tenía un cuello largo y delgado, clavículas marcadas y figura delgada, piel acaramelada, una nariz pequeña y respingada, parecía que los alrededores de sus ojos brillaban, como si tuviera estrellas en la piel, o manchitas blancas, casi plateadas, unos labios violáceos y sobresalientes. El contacto visual parecía eterno y agobiante, por más que quería concentrarse en saber que era… solo veía belleza, algo místico y especial, una criatura con astas de ciervo macho joven y cabellos larguísimos, puntos en las iris y negras pestañas.
El sonido de su propia respiración fue lo que lo alertó, de que el arma aun apuntaba fijamente a la criatura y que su boca estaba abierta, que si esperaba un solo segundo más sin jalar el gatillo se iba a escapar, no quería eso, pero tampoco quería matarlo. No podía, tenía la pinta de un humano, no había nada distinto a él, solo las hojitas rodeándolo, las astas que eran… tal vez no eran suyas, tal vez solo era…
Echó a correr.
Con las piernas agiles y graciosas se transportó entre las grandes y resbalosas piedras, con toda la agilidad de un salvaje, cayendo en cuclillas y sin siquiera girarse a mirarlo por última vez salió corriendo tan rápido como sus rápidas piernas se lo permitieron. Levi sintió la corriente de aire y las hojas moverse y después se encontró a si mismo guardando su arma, tan rápido como podía, levantando la pierna derecha y gritando a todo pulmón.
— ¡Espera! —Gritó saliendo por fin y golpeándose contra las ramas—, ¡Espera por favor, no te vayas!
Ya estaba corriendo antes de que su cerebro pudiera contemplar la idea, su instinto le decía que debía seguirlo, que podía entrar por los árboles y sus troncos fuertes y deshacerse de las ramas con las que se golpeaba, pero sus ojos no alcanzaban a enfocar nada que fuera verde, inútilmente buscaba sus piernas hábiles alejarse corriendo, no podía razonar solo estaba traumado con la idea de que había visto a un joven con astas y semidesnudo, con cabellos de sirena y haciéndose un corte de cabello, el cual por cierto dejó a medias.
¿Llevaba mucho tiempo ahí?
¿Qué tanto se había alejado como para encontrarse con una cosa así? Difícilmente esas cosas pasaban por su mente, solo rodeaba los arbustos y gruñía cada que sentía sus pies atrofiados tropezándose con rocas, no podría seguir adelante si se lastimaba el tobillo o algo, y difícilmente conseguiría salir; pero tampoco podía irse ya sabiendo que clase de cosas estaban en este bosque, ¿alguien más sabría de esto? ¿Sería el primero en verlo? ¿De verdad estaba tan lejos como para haberlo encontrado?
Cuando se detuvo fue porque llegó a un campo abierto, que lucía como un claro y el cielo se mostraba naranja encima de él, pero cubierto con una fina capa de nubes grises que anunciaban una lluvia nocturna, y cuando miro a su alrededor, agudizando el oído, esperando escuchar un sonido que le indicara que estaba cerca del joven, lo que fuera, pero no hubo nada y de repente cayo en cuanta que si bien no estaba perdido se había alejado bastante de su última marca. Hubo un sonido, lo identifico como hojas siendo desprendidas pero no pudo creerlo hasta que lo vio, camino un par de metros más intentando salir del claro solo para que llegara a una pradera. El cielo oscureciéndose, y los animales que veía enfrente, ¿sería un sueño? ¿Tal vez había alucinado al joven? Porque no estaba aquí, pero había ciervos, ciervos grandes y fácilmente asesinables, solo para el consumo propio. Una verdadera manada.
Tal vez solo era un espíritu animal.
Intentó controlarse pensando eso, pero cuando tomó su alma y apuntó a alguno de los animales, su mente trajo de nuevo el recuerdo de los preciosos ojos verdes y los lindos cabellos de esa cosa amorfa, trago saliva y no pudo disparar, no pudo mirar al ciervo a los ojos, pues estaba demasiado ocupado intentando recordar si tenía cubiertas las partes íntimas o si solo había sido su imaginación; o si era posible que alguien que vive en el bosque tuviera unas manos tan agraciadas y delicadas, y se mirara en el reflejo del agua mientras se cortaba los cabellos.
Las gotas de agua hicieron que Levi regresara a la realidad, gruñendo por la lluvia, angustiado porque por alguna razón no había podido matar a los ciervos, regresaría con las manos vacías y encima ahora tenía algo demasiado importante en lo que pensar. Y porque muy probablemente estaba perdido.
—Tengo que volver a verlo —susurró quitándose los cabellos de la frente—. Volveré a encontrar ese rio y regresaré mañana, tengo que volver a verlo. Saber si era real o si es solo que tengo… locura.
Le costó por lo menos tres horas más de lo planeado regresar hasta el rio, encontrar sus marcas le costó por lo menos media hora, y al menos otras dos horas poder encontrarse a sí mismo y salir del bosque, estaba seguro de que podría repetir el camino, después de todo había estado marcando la zona, había estado fijándose. Era un cazador experimentado, no un novato… él podía hacerlo.
— ¡Pensamos que habías muerto! —Le gritó Isabel cuándo se apareció en su puerta a las 12 de la noche todo mojado y medio muerto de cansancio—.. Eres terco como mula y no dejaste que te lo advirtiéramos; que no ibas a poder traernos carne de ningún animal.
—Encontré los animales —jadeó subiendo las escaleras arrastrando los pies—. Mañana iré al bosque de nuevo, hay cosas que debo hacer.
— ¿Tan rápido los encontraste? —Se preguntó con una mano en la boca—, ¡Pero, si esos inútiles cazadores llevan toda su vida y ni un muslo han traído!
Se detuvo en seco aun escuchando los alaridos de la joven de pelo rojizo, estaba abajo gritando sobre como el pueblo tenía muy poca gente y por eso nadie cazaba, pero los únicos que lo hacían eran unos ineptos que no hacían bien su trabajo, de cómo desconfiaba de ellos y de que seguramente no estaban tras los mismos intereses, jadeo sorprendido mientras movía la manija.
—Claro que no buscan animales, ese es su último objetivo —se dijo s sí mismo—. Al menos ahora sí que tenemos la misma meta.
Esa noche soñó con un lago de agua rosa y una piedra amplia en medio de muchos sauces llorones, que cubrían el agua rosa de pequeñas hojas, al final se sentía lleno de sal en las piernas y estaba el mismo joven sentado sobre la roca, con todo el cuerpo curveado y el cabello cubriéndole donde lo necesitara, girando seductivamente. Despertó jadeando. Sudoroso y decidido a encontrar aquella fantasía increíble, ese extraño joven irreal. ¿Qué escondía detrás de su existencia? ¿Es que de verdad existía?
Bajó las escaleras a zancadas con todo de la misma manera que ayer, salvo que esta vez era Isabel quien le entregaba el almuerzo.
— ¿Qué quieres para que dejes de ir al bosque?
Levi suspiró y tomó el almuerzo, estaba cansado de tener que lidiar con una mujer que se comportara como su madre o su hermana mayor.
—Dame una semana —apostó—, si no encuentro lo que deseo en esa semana dejaré el oficio y me dedicaré a la maldita pesca, como todos aquí, me mudaré de la posada y todo será normal ¿vale? Solo una semana.
—Bien que sea una semana.
Levi asintió a sabiendas que si su intensidad era tan fuerte como esta mañana, en menos de una semana habría encontrado de nuevo a la adorable y cuestionable criatura.
—Así tenga que peinar el bosque entero.
De alguna manera, no está seguro si fueron sus ganas y su determinación, pero logró llegar de nuevo al río, esta vez tardándose cuatro veces más de lo normal, llegó a las cuatro de la tarde al mismo lugar, esta vez el calor era mucho menos intenso y parecía que estaría lloviendo bastante durante la noche, pero no quiso desilusionarse y se dirigió exactamente al mismo lugar en el que la criatura había sido encontrada la primera vez, le costó más llegar hasta ahí pero por fin se situó, no había huellas ni rastros humanos, lo único que encontró, fue suficiente para recordar cuál era su objetivo y que realmente no había alucinado o que probablemente no había sido una muestra de locura. Se trataba de un larguísimo mechón de cabello que el rio no se había llevado, porque había quedado atorado entre unas piedras, así que…
—Es real —suspiro aliviado—. No lo aluciné.
Se quedó sentado ahí por el resto del día, sopesando sus opciones, consciente de que era improbable que el chico regresará al mismo rio una vez de su afortunado encuentro, tal vez era imposible que volvieran a encontrarse si él no se ponía a buscarlo, pero por otra parte… La naturaleza animal te hacia frecuentar casi siempre los mismos lugares, con un poco de suerte y buena memoria podría el chico volver en cualquier momento, si tenía una semana para esperarlo lo prudente seria comenzar a buscarlo a los alrededores, pero no perder de vista ese punto.
Farlan lo enfrentó.
—Los cazadores saben de tu existencia.
—Que lo sepan o no es irrelevante —le contestó tomando parte de la copa de whisky.
El fin del segundo día.
— ¿Te lo parece? —Preguntó incrédulo—. Creo que estas tentando tu suerte, si piensas robarte lo que buscan, te ira mal Levi.
— ¿Sabes que buscan?
Farlan palideció considerablemente, como si la idea acabara de cruzarle por los ojos, como si estuviera casi seguro de que Levi era consciente de que en este pueblo no era todo tan sencillo como aparentaba, pero aun así suspiró y negó lentamente, el de pelo negro frunció el ceño y apartó la mirada. Si había algo que se interpusiera entre los demás cazadores y él, lo eliminaría. Aun quería asegurarse de si estaba en la sintonía correcta o si solo estaba demasiado pulmonado de neblina y agua de mar.
Por eso de verdad tenía que reencontrar aquella fantasía que le nublaba la visión más que la misma bruma del mar, dejó todo sobre la mesa y un poco encabronado se levantó tirando la silla, dejó a Isabel y a Farlan abajo platicando en voz baja sobre la mesa mientras el subía los escalones de dos en dos. La madera cruje y chilla ante la impertinencia de las botas y la fuerza de la determinación, como si Levi se hubiera convertido en un niño ansioso por dormir y despertar, y que el día se fuera rapidísimo y la mañana llegara pronto. Se acostó sobre la cama y deseó que la noche pasará de inmediato.
—No puedo seguir perdiendo el tiempo así —refunfuñó apretando la almohada—. Necesito encontrarlo… solo me quedan cuatro días. No más pistas, debo encontrarlo enserio.
Y con ese pensamiento volvió a sumergirse en los brazos de Morfeo, está vez la criatura no apareció en sus sueños ni remotamente, solo fue perseguido por un extraño lienzo negro que lo mantuvo extrañamente intranquilo y rodando toda la noche por el colchón, la almohada de plumas incluso cayó al piso en un momento de la noche.
Con los parpados caídos y los ojos rojos se despertó cuando la neblina comenzó a soltar pequeñas gotas en la ventana de la habitación, gotas que se deslizaban lentamente dibujando extraños patrones rayados, y cuando se percató que la temperatura estaba descendiendo cada vez más, que la lluvia sería algo probable para el día decidió levantarse de la cama y tomar un baño con esponja y agua caliente. No se tardó ni cinco minutos, el desayuno estaba servido en una de las mesas que se le figuró habitual, tal vez ya había recibido su alimento ahí más de un par de veces. Isabel estaba detrás de la barra, moviendo el caldo con una cuchara de madera demasiado grande.
— ¿Te vas a ir hoy también? ¿Todo el día? —bombardeó en gruñidos
— ¿Me estas cuestionando? – le dio un largo trago al café pergamino, que parecía típico de la región.
—Vives en mi casa, tengo todo el derecho…
—Te pago lo suficiente como para que me des de comer, y te calles. Volveré de noche —Era verdad, la mujer estaba ciertamente preocupada—. Para silenciarte hoy traeré presas para que hagas de comer mañana ¿contenta?
—No, evidentemente no lo estoy. ¡Los extranjeros no entienden nada!
—¿Acaso eres mi esposa?
Deseó en su interior no haber dicho esto a la ligera, notó como la mujer pasaba del rojo furia al granate vergüenza en dos segundos, incluso él sintió su rostro desfigurarse rápidamente como si algo se le hubiese metido entre ceja y ceja y resultó que sus ojos se obnubilaron completamente por una milésima del tiempo real en el que por sus pupilas se cruzó la vivísima imagen de la criatura con largos cabellos castaños, preciosa nariz recta y respingada, labios carnosos y rosados, sus bellísimos ojos esmeralda brillando con el reflejo del agua, el sol, piedras preciosas. Pudo ver sus labios separados uno entre otro y un ligero hilo de saliva… y luego sintió una bofetada sobre su cara, regresándolo completamente a la realidad.
— ¡No digas esas cosas tan a la ligera! —Y se fue dando pasos rapidísimos. Golpeando con el talón en la madera y jalándose la falda con los puños apretados.
Su cólera también tardó en llegar, al menos había terminado el desayuno cuando sintió su propia furia golpearle en el pecho. Esa mujer lo había golpeado, tan insolente y ruidosa, se levantó echando chispas y dispuesto a amedrentar contra ella, gritarle y decirle que nadie en todo el pueblo estaría dispuesto a casarse con ella. Pero la puerta de la posada se abrió, la campanita resonó medio fuerte para su gusto y observó quien era, pensó que era Farlan. Pero no era, se trataba de un hombre alto vestido de traje color marrón, zapatos llenos de lodo, cabello color mostaza y unos ojos azul intenso.
—Erwin —Isabel había cambiado el tono de voz en un segundo.
—Isabel —respondió con una cortesía, una burguesía que asqueó a Levi.
Con toda su determinación, tomó su bolsa con alimentos para largarse al bosque durante el resto del día, y la escopeta colgando en la espalda. Pasó justo a un lado del hombre, sintió su fría mirada encima, siguiéndolo con las pupilas, ejerciendo presión en su encuentro. Y lo escuchó susurrar en un tono muy bajo, dirigiéndose a Isabel, ''Ese es el nuevo''. Y parecía que ya le tenía tirria. Pues bien, decidió ignorarlo, ya tenía bastante con lidiar con la neblina, la bruma y el bosque…
¿Qué clase de persona era ese hombre? Se preguntó Levi mientras sacaba de su cigarrera el último cigarro delicado que guardaba, estaba un poco húmedo ya, pero lo prendió y comenzó a consumirse mientras caminaba por entre el lodo.
Levi se sorprendía se sus propias habilidades, como por ejemplo lo increíble que resultaba el hecho de que pudiera caminar por el sendero de una forma tan natural, como si llevara recorriéndolo toda la vida y se perdiera por el bosque de una forma casi maestra, es verdad que al llegar lo alardeó, era un cazador excepcional pero la familiaridad con la que se desplazaba y notaba… notaba las cosas del bosque era desbordante. Aunque había algo raro en la forma en la que los animales, sobre todo los grandes se habían adentrado en lo más profundo de las vastas soledades verdosas.
A pesar de todo y si uno se encontraba solo y aturdido el pueblo parecía y daba la sensación de encontrarse abandonado. Las ramas de las plantas, las hojas y los musgos encontraban el camino para crecer entre los tejados, las puertas, las ventanas y las paredes. Si acaso uno podía asumir que adentro vivía gente solo porque las cortinas solían deslizarse por las mañanas y cerrarse por las noches. Todas las blancas casas ensuciadas con el verde puro de la naturaleza abriéndose camino, todas salvo quizá la posada que a ojos de Levi era el único lugar que permanecía medio intacto de los efectos de la bruma, la neblina y el verdor.
Por esta razón era más que complicado pensar cuales eran los motivos reales por lo que los animales, así como la naturaleza no se acercaban más. Era evidente que si eran listos sabrían que vivían humanos cerca, pero no daba la impresión… las torpes ardillas o los pájaros insolentes eran los únicos que se atrevían a acercarse al pueblo, cualquier otro animal se encontraba bien en el interior.
E incluso los interiores espesos del bosque debían de ser difíciles para los animales, pensaba que mientras más se adentraba ellos debían aparecer y el solo hecho de poder visualizar sus propias marcas pintando la corteza de los arboles le genero gran satisfacción, significaba que a la larga estaba retomando el camino de siempre para llegar al lugar al que necesitaba, que no se perdía, que sus habilidades como cazador eran buenas y mejoraban, lo importante realmente no era poder encontrar sus marcas sino ver las otras marcas que habían aparecido justo debajo de las suyas rojas.
Marcas azules.
Alguien había estado marcando los mismos árboles que él. Se acercó a ver la tinta azul reciente que estaba justo debajo de su propia marca, Levi pensó que no debía tener mucho desde que la pusieron porque la pintura aún se sentía bastante fresca y tintaba los dedos, sin embargo la humedad del bosque podía ser un factor importante para demostrar que nada era lo que parecía, que pudieron ser marcadas hace muchas horas o que se iba a topar con alguien justo enfrente.
Los cazadores del pueblo tenían toda la pinta de ser aquellos culpables, estaban siguiendo sus pasos. ¿Se trataba de verdad de un grupo tan neófito? Tanto como para colgarse de sus propias rutas, ahora estaba casi completamente claro que ese grupo y el estaban tras el mismo interés. Levi miro enfrente, la gran hilera de árboles con sus marcas y las nuevas marcas azules se extendía infinito, supo que estaba todavía un poco alejado y se dispuso a continuar caminando, el paso en falso que dio a continuación fue algo incomprensible para su mente, pero inevitablemente resbalo, en una supuesta cama de hojas, su pie entro, rodo, se deslizo por el fango y cayo por una vereda interminable que descendía, el arma se le enredaba en las manos y estaba ansioso pensando que en cualquier momento podría dispararse, pero no estaba cargada y por fin su cuerpo se detuvo cuando choco con una roca.
—Maldita sea —gruñó levantándose—. ¿De dónde demonios salió este barranco?
A su alrededor los árboles rodeaban el lodo frio y los charcos de agua estancada, las hojas verdosas y las piedras musgosas adornaban todo el panorama, Levi miró hacia arriba y estaba demasiado empinado como para subir trepando, pero había una buena noticia. Justo enfrente de él había pequeños laguitos de agua, significaba que el rio que surtía esos espacios debía estar cerca, y si tenía suerte el rio sería el mismo que buscaba…
Aunque no había ninguna de sus marcas, comenzó a brincar entre los fosos fangosos. En franca no había nada parecido, no en las ciudades, pero él iba a las lejanías y desde pequeño aprendió por las malas que si te acercas demasiado a una de esas cosas puedes quedar ahí. No porque estén demasiado hondos, en realidad es porque el agua lleva demasiado tiempo estancada ahí, el suelo se pone blando y un paso adentro puede hacer que comiences a hundirte, sin posibilidad de escapar de todo lo que se aloja al fondo, ramas, hojas, cadáveres. Nunca debes pararte en ellos.
Pasan menos de dos minutos cuando sale de entre los árboles, ha descendido un poco más pero logra escuchar el sonido del grandísimo rio con enormes y preciosas piedras multicolores frente a él, ya no está perdido entre el barranco y ahora todo le resulta completamente familiar. Puede suspirar tranquilamente y hace poco ruido, oculta su arma con suavidad sin hacer ningún sonido, observa lentamente… acecha. Encuentra la familiaridad, y la gran roca en la que el joven místico había aparecido la vez anterior. Solo su respiración genera un sonido, se desliza por entre los árboles y los arbustos, intentando encontrar un lugar donde detenerse a mirar por todos lados.
El ruido lo saca de sus pensamientos.
Es la primera vez que escucha algo similar desde que llego al bosque.
Los ve y no lo cree, se trata de pavos. Pavos de bosque, están por ahí en grupo a los lados del rio, paseando por el pasto, ignorantes de que haya otra persona cerca de esos lugares, no puede creer, son las primeras bestias grandes que se ha encontrado, casi se lanza tras ellos, pero luego recordó que no podía moverse tan libremente como siempre… porque esa cosa podía estar aquí y lo último que quería hacer era asustarlo y perderlo de vista. Tenía que encontrar otro modo para acercarse a esas aves y capturarlas. Siempre un joven cazador, incluso desde antes de saber que esta sería su verdadera vocación; su padre adoptivo lo era y él también tenía las aptitudes necesarias, en estos momentos era cuando la imagen de Kenny Ackerman se invocaba dentro de su mente, dándole consejos de caza, explicando conceptos abstractos que en la escuela jamás mencionaban. Levi suspira cierra los parpados mientras deja el recuerdo fluir y el inagotable pasar de los minutos que le dice lo que tiene que hacer para capturar a esos pavos…
—Estas fibras de mimbre serían bastante resistentes para hacer una red… si las vigilo detenidamente puedo conseguir una trampa. —Levi se coloca pecho tierra, como si hubiese permanecido una temporada en el ejército, reúne con sus manos un montón de fibras largas y delgadas para comenzar a tejer la trampa que usará.
En realidad no alcanza a percatarse de en qué en instantes sus manos comenzaron a verse borrosas, su cabeza ladea de un lado a otro, debe ser la falta de descanso, el desgaste excesivo del cuerpo, el movimiento del mimbre pasando uno sobre otro era automático y se repetía, como si el pelinegro resultará ser una clase de súper abuela, se le da bien la tejida del mimbre y la red toma forma poco a poco, incluso el mismo movimiento parece acurrucar a Levi, el sonido que proviene de las aves que no cansan de pavonearse frente a él, intocables. Su boca se abre en una perfecta o un bostezo suave, las manos no dejan de moverse tejiendo, pero sus ojos ceden lentamente.
Cuando las pestañas se abren lentamente a Levi se le frunce el ceño, los rayos solares entran directamente a su cara, solo existe algo que desvía el impacto directo, se trata de largos mechones castaños irregulares que le cosquillean en la nariz y la frente, está tapando el sol de su rostro, no puede mirarlo bien. Solo sabe que está de cabeza, pero ahí está, la ilusión óptica de ese joven hermoso con cabello largo, sus ojos verdes bordeados por rizadas pestañas cafés lo observan desde arriba.
Es él joven.
Levi quiere moverse, abrir más los ojos, pero se encuentra demasiado somnoliento, solo quiere mover la mano para poder tocarlo, ya que él sí lo está tocando y todo parece demasiado real, busca convencerse de que no se trata de un sueño y cuando siente sus débiles manos tocar sus mejillas mientras ladea la cabeza casi puede asegurarlo, que su tacto es tan certero y verídico que es imposible que su mente haya creado algo así de hermoso, una criatura astada de inigualable belleza y magia en cada poro de la piel. Reúne todas sus fuerzas para levantar el brazo y tocar solo un poco, lo que sea, el cabello, la piel…
Los verdes ojos dejan de mirarlo con curiosidad, levanta el rostro, el sol le pega directamente, cierra los parpados para evitar que sus pupilas se calcinen y no pueda volver a mirar nada en toda su vida. Siente un barullo ligero, movimientos rápidos y cuando abre los ojos de nuevo, ya nada es igual.
N/A: ¿Que les ha parecido? Lo sé, me encanta la idea de Levi dormido en el bosque y a Eren observándole en silencio. Pobres de los dos, muy pronto se verán uno más cerca del otro indudablemente. Bueno pues, le dejo aquí espero actualizar muy pronto y les agradezco por su apoyo y sus hermosos reviews.
Y a Sora por la nueva imagen del fic. ¡Es hermosa! Deben verla. La pondré en mi Facebook Magi allie.
¡Un abrazo a todos!
Guests:
Angel: Lo he cortado en lo mejor, una disculpa por la demora y hacer que te pongas aún más ansiosa, así que espero que este capítulo compense y te guste demasiado. Un fuerte abrazo.
Momo: ¡Eren ciervito lo sé! Cosa hermosa, cosa bien hecha. Y al fandom le hacía falta un poco de fantasía, solo espera y verás muchísimas cosas locas, no esperes un mundo de hadas pero igual espero que te guste. Gracias por leer y un abrazo.
Luma guearte: ¡el pobre Levi! No tuvo más que echarse a correr tras el como loco aun cuando lo perdiera de vista, pero está decidido a encontrarle jajajaja la bruja del bosque, es gracioso me recuerda a otro fic mío, pero bueno, espero que te siga gustando y gracias por tu mensaje.
Gio: Hola, gracias por tu mensaje, cuando lo leí por primera vez me hizo replantearme el fic pero después llegué a la conclusión de que realmente eso es lo que hago en todos mis fics, si tengo una lectura muy pesada porque soy muy descriptiva a veces casi barroca, por eso como pedí arriba deben tenerme paciencia si quieren leer, ya que incluso es feo que se salten lo que escribo. Además no puedo hacer mucho por las conversaciones en el punto en el que estoy, pero después habrá más. Y finalmente haré caso y revisaré mi uso de comas y punto. Gracias, un abrazo!
Celeste: ¡Oh mi querida celeste! Lamento hacerte esperar, ya no me siento tan desanimada con este fic, porque veo que mucha gente lo espera jajaja y me encanta cuando dices que a tu ma también me hace sentir como ''lectura para todas las edades'' espero que le siga gustando, no por favor, sabes que yo también soy un poco intensa para esas cosas y me saqué un poco de onda, pero olvidemos eso que ya no tiene nada que ver con esto. ¡Gracias por seguir leyendo y espero que te guste el cap!
