Entre encontrarte y perderte
Ella estaba en la enfermería con él, como el maldito demonio de la perfección que era le había acompañado y cuidado. Podía escucharla hablar con la enfermera y preguntarle con suma atención cuales eran los procedimientos a seguir, pero no estaba sola, su estúpido primo la seguía y asentía con responsable calma ante las indicaciones de Shizune.
Bueno, era normal que Neji se preocupara, sobre todo si es que se trataba del capitán del equipo de kendo, junto a Hinata lo habían trasladado a la enfermería cuando él mismo pudiera con su cuerpo.
"¿Por qué tenía que ser tan gentilmente atenta?"
"¿Por qué no podía ser un poco más egoísta y centrarse solo en él?"
"Oh, cierto, ella no estaba interesada"
"¿Por qué mierdas no estaba interesada?"
Entreabrió los ojos y vio las sombras a través de las cortinas; Neji y ella, los dos diligentes y solícitos, la perfección de los Hyuuga ahí, prestándole servicios a alguien que siquiera les agradaba. Fue, su capitán el primero en hablar.
— Llamaré a su familia… — dijo mientras salia de la enfermería. No le fue posible notarlo, pero en cuanto Hinata corrió la cortina, cerró los ojos de manera automática.
— ¿Señorita Hyuuga, puede tomarle la temperatura por favor?
— H-hai…— contestó con aquél tono tan melodioso que solía caracterizarla, era la misma forma en la que le contestaba a él y eso le frustraba.
Pero lo cierto es que no había hecho nada para que Hinata le considerara de otra manera, simplemente se dedicó a ser él y lo único que había conseguido es que ella se alejara como si huyera de una peste. ¿Podía ser eso más humillante? ¿Cómo era posible que esa chiquilla siquiera se sintiera más importante que él?
Entonces la sintió sobre su frente, seguía helada y seguía pareciéndole delicioso. Así era Hinata; deliciosa. Quiso sonreír ante aquella ocurrencia, pero se negó, se sentía molesto con ella y por sobre todo con él mismo; por hacerse estúpidas esperanzas y no ser capaz de lograr un cambio en ella hacia él.
— Si... sigue alta Shizune-san
— Oh, bien — y en esta ocasión la enfermera se coló junto a la muchacha — debemos bajarla — fue en ese momento en que decidió que ya podía despertar, abrió los ojos y los fijó en la enfermera. Shizune se sobresaltó al verlo, logrando que Hinata girara hacia él.
— Despertaste Sasuke–kun — dijo Shizune, a lo que Hinata solo sonrió.
Aquella era otra de las cosas exasperantes que tenía. Que le sonriera cada vez que sobrellevaba con éxito algún obstáculo le fastidiaba. Era como si buscara hacerle sentirle mal a propósito. Sasuke sabía que era un muchacho difícil. No solo era un fastidio para él tener que relacionarse con otras personas que, a veces, siquiera merecían su atención, sino que en constantes ocasiones –y aquello le parecía lo más terrible de todo- tenía que tolerar a la cantidad de muchachitas que de un día para otro decidieron que él era de propiedad pública y privada, al mismo tiempo y de una manera que incluso a él le resultaba confusa.
Así que para evitar ser abordado por personas indeseables creó un sistema que alejaba a los pusilánimes y era sorteado exitosamente solo por quienes lo merecían; Naruto Uzumaki era el ejemplo perfecto de ello.
Ya que si bien el sistema de Sasuke parecía elitista, lo cierto es que era lo más democrático que pudiera existir: quién se proponía acercarse a él, debería aguantar y tolerar todo lo que él significaba y solo aquellos que trabajan lo conseguían; Naruto lo había hecho, Sakura lo estaba consiguiendo y Karin había iniciado su viaje hacia él. Pero, enfrascado en aquél sistema notó, sin preocupación alguna, que los callados de su clase siquiera se mostraban interesados. Situación que era correspondida abiertamente, por lo tanto era natural que dentro de la sección femenina de su curso, jamás ella, que se encontraba en ese selecto grupo, hubiera mostrado un mínimo interés hacia él. Por lo tanto Hinata, hasta el momento en que les dieran a ambos ese trabajo, se estaba comportando con lógica.
Era él quién había fallado en ese sentido.
"Gracias a Itachi"
Ya que había estado pendiente de todos esos detalles que le extrañaron y agradaron a diferente niveles. Los cuales jamás habría notado de no ser por el desafío implícito en las palabras de su hermano. Esas que decían que él no era tan bueno como creía y la única razón que le dio para asegurar eso, era que ella no estaba interesada en él. De hecho, había llegado mucho más lejos al decir que Hinata Hyuuga siquiera sabía que existía.
Y si bien durante los primero días admitió que la muchacha le resultó agradable como compañía, puesto que no lo acosaba o trataba de llamar su atención –gestos que confirmaron lo expuesto por Itachi- también no pudo evitar sentirse molesto, ya que al fin de cuentas aquella pasividad unida a las afirmaciones de su hermano tenían como resultado el golpe más molesto que su ego recibiera nunca. Pero en cierto sentido admitía que Itachi tenía razón, aunque eso jamás lo admitiría a su hermano, ya que después de todo Sasuke Uchiha con toda su inteligencia y habilidad no era mejor que el resto en muchas cosas.
Lo que no entendía era porqué y en qué momento el que Hinata le aceptara iba de la mano en verdaderamente superarlos a todos en todo. Y unida también a esa idea una pregunta comenzó a carcomerle la cabeza, ya que si Itachi no la hubiera mencionado y hubiera dado otros argumentos, como por ejemplo la superioridad del Hyuuga en kendo, la de Haruno en los estudios y la de Gaara en frialdad ¿Le habría interesado tanto?
De momento no lo sabía y lo cierto es que tampoco le interesaba.
Entonces notó que si, Itachi tenía toda la razón del mundo; él, Sasuke Uchiha era una princesita vanidosa y esa muchacha le estaba restando importancia a lo que él significaba en la vida de muchas, al, en un principio no saber de su existencia y luego presumir, sin quererlo, a él y ante él, que solo podrían ser amigos. Nadie era amigo por decisión propia de Sasuke Uchiha, él tenía su sistema, aquél que solo acercaba a los verdaderamente importantes, no a cualquiera, aun cuando fuera ella; la heredera del clan Hyuuga.
El que Hinata le sonriera de manera gentil cuando no se lo esperaba, cuando lo felicitaba por lo que fuera, cuando le saludaba en la mañanas, atentaba directamente contra todo su sistema, lo bombardeaba al dejarlo prendado de aquellos gestos y de esa sonrisa y quebraba una a una las cornisas de cristal sobre las cuales se resguardara.
No era justo que sobrepasara sus barreras, puesto que ella no le había buscado.
Eso Sasuke no podía aceptarlo, estaba bien que fuera gentil, lo era con todos, que fuera atenta y por sobre todo silenciosa, estaba bien que fuera educada y eficiente. Incluso – y esto Sasuke jamás se lo repetiría- estaba bien que ella le gustara por absolutamente todas las características recién expresadas, pero no podía permitirle burlarse de esa manera de él. No podía tolerar que fuera atenta con todos, cuando la lógica decía que solo debería serlo con él ¿Cierto? él era uno de los objetos más deseado de la escuela y ella decidía ser su amiga solo porque si, esperando que la aceptara sin tener que aguantar nada de lo que usualmente hacía con el resto, solo para saber si es que merecían o no su amistad.
No era justo para Naruto a quién le había tomado años, para Sakura quién se había esforzado aún más ya que había pertenecido a su molesto fan club, siquiera para Karin quién de momento se llevaba la peor parte y mucho menos para él, ya que sencillamente le vulneraba donde jamás creyó que algo lo haría.
Así que no le devolvió el gesto a la Hyuuga cuando esta le sonrió. Supuso que se alegraba de su despertar, aún así mantuvo el frío semblante con el cual trataba a la mayoría de las chicas. Y si bien su rostro no se movió una pizca al ver la reacción de la muchacha a su gesto, su cabeza y una molesta sensación en el pecho lo traicionaron brutalmente cuando notó la desazón en ella.
Tenía que saborear ese momento, con ella retrocediendo levemente, bajando la vista y acercándose el puño a la boca, consciente de que en algo había logrado molestarlo.
"Claro que si Hyuuga, me has fastidiado como nadie en el mundo"
— No deberías dejarte amedrentar por eso —
Recordó de inmediato y fue como una patada en medio del estómago, eran sus propias palabras las que le traicionaban al notar que podía ser tan estúpido como aquellos a los que calificaba como tal. Ese pensamiento no le ayudó.
Y su gesto había sido tan vago como evidente, que no sabía si disculparse o no. ¿Acercarse o dejarla ir con esa impresión?
Entonces la puerta de la enfermería sonó y tras ella reapareció Neji.
— En la dirección ya llamaron a sus padres, estos ya vienen… — dijo de la manera tan concreta en la cual solía conducirse el mayor de los Hyuugas, sus miradas se encontraron y este no se censuró al hablarle — Fue descuidado de tu parte el dormirte en semejante lugar…— Sasuke chasqueó la lengua y dirigió la vista al techo.
— De todas maneras no era tu asunto Hyuuga— vio de reojo como este se cruzó de brazos y cerró los ojos, era la misma pose que utilizaba cuando regañaba a alguien en los entrenamientos.
— Es cierto, pero fue Hinata-sama quién se preocupó, mi deber es ayudarla…
Sasuke ya tenía la respuesta en su cabeza lista para salir y patear un poco de orgullo Hyuuga, al considerarlo un poco más que un monigote dispuesto para el capricho de aquella niña, o así habría sido si es que no se tratara de Hinata. Inevitablemente parpadeó asombrado y contrito para fijar la vista en esta, quien había sido cubierta por su usual rubor. Que eso lo provocara él, que fuera su persona quién había despertado la preocupación de Hinata más la sensación de saberse importante para ella denunciada en el pequeño gesto de vergüenza que le había sacado segundos antes de que Neji se apersonara, casi lo elevaron al techo de la enfermería.
Pero por supuesto que él no lo evidenciaría, antes se las cortaba. Así que molesto, contento y lleno de orgullo como se sentía decidió irse por el camino más fácil; volver a mirar el techo como si todo a su alrededor valiera una mierda, incluso ella, incluso Hinata.
— Tsk— fue suficiente para que al menos el orgullo de Neji Hyuuga explotara.
— Bastardo mal agradecido — escupió mientras se tensaba, claro que aquella reacción el Uchiha siquiera la vio.
— S-Sasuke – kun, é-él debe… — giró entonces hacia Hinata que nuevamente bajó la vista ante la atenta mirada de su primo —…d-debe estar cansado Neji-ni-san— finalizó dando un poco más de energía a sus palabras. Era una excusa perfectamente plausible con la cual se pensaba lo mejor de un mal agradecido y engreído como él.
Y eso lo desarmó.
La mirada de Neji volvió fría hacía él, más de lo usual y con un tono de superioridad que solía fastidiarle le dijo:
— Hinata – sama, no debería ser tan indulgente, menos con alguien tan grosero— si bien Sasuke no se mostró afectado por esas palabras, no pudo evitar sentir una extraña punzada parecida al golpeteo molesto que había presionado su pecho unos segundos atrás, al notar que si bien le subía el ego saber que provocaba cosas en Hinata como para hacerla sentirse culpable - aun cuando siquiera ella misma supiera por qué- este terminaba si o si siendo un sentimiento negativo hacia él.
Lo que en síntesis podría terminar o no alejándola aún más de él.
"Cómo si alguna vez la hubieras tenido cerca"
Y lo cierto es que era un consuelo demasiado paupérrimo el conformarse con ello, con saber que podía hacerla sentirse mal. Eso no era muy diferente al miedo que en alguna ocasión creyó, ella sentía hacia él.
¿Estaba aspirando a mucho?
Si él ya lo estaba viendo así, lo más probable es que Hinata subiera en su escalafón de prioridades o de al menos ejemplos a seguir. Y aquello no podía dejar de confundirlo aún más. Después de todo se trataba de sesgar su orgullo para ceder al incipiente deseo de explotar y gritarle todo lo que pasaba por su cabeza, significaba tumbar por él mismo todo su sistema para que ella, que ya lo había vulnerado, lo viera y fuera hacia él, versus mantener su orgullo e imagen como inalcanzable para quién no lo mereciera.
¿Pero que ganaría con ello?
Al menos manteniendo su orgullo nadie sería capaz de ver lo dañado que estaba. Pero si cedía y confesaba, existía la gran posibilidad, de hecho casi segura de no ser aceptado. Eso lo sabía con certeza, puesto que Hinata era más que evidente ante la fuerte atracción que sentía por su mejor amigo.
Precisamente por el mejor que tuviera nunca, uno que había sorteado con éxito todo su maldito sistema: Naruto Uzumaki.
Fue cuando una idea le sobresaltó y asustó, mucho a su gusto: que esa chica, la cual estaba ahí disculpándole de la justa acusación de su primo, sin quererlo, sin buscarlo y obviamente sin desearlo se había vuelto mucho más importante para él, de lo que fueran aquellos que había logrado atravesar aquél laberinto con el cual dividía a sus amigos de quienes no merecían la pena.
Y lo peor de todo era que existía la gigantesca posibilidad de que él se lo hubiera facilitado todo.
Cuando lo comprendía no dejaba de preguntarse: "¿En qué maldito momento, eso había ocurrido?"
"No deberías dejarte amedrentar por ello"
Sasuke recordó nostálgico y molesto cuando eso había ocurrido.
Kurenai-sensei había insistido en que cada clase, todos los grupos mostraran los avances conseguidos en cada una de sus asignaciones, el problema con eso residía en que, y él lo había supuesto desde el principio, Hinata era pésima cuando se trataba de disertaciones y tal como lo suponía; cuando a ambos les tocó dar su adelanto, la muchacha fuera de enrojecer violentamente hasta las orejas, solo se quedó balbuceando y boqueando mientras se sujetaba el borde de su blusa jugando con ella nerviosamente. Finalmente fue él quien debió sacar esa desastrosa presentación adelante y lo hizo tal cual realizaba la mayoría de sus acciones; impecablemente.
Cuando terminó, fue Kurenai-sensei quién le indicó que llevara a Hinata a los lavabos para que se calmara. Pero siquiera así Hinata reaccionó, seguía ruborizada a un nivel ridículo y él debió de cogerla de los hombros y conducirla hasta el patio en donde estos se encontraban. Si bien no pudo ingresar con ella a los baños, se quedó esperándola fuera donde llamó, quizás demasiado, la atención.
Lo cierto es que comenzó el receso y Hinata no salió, tampoco notó en que momento este terminó y la muchacha tampoco hizo acto de presencia, así mismo los estudiantes volvieron a clases y de Hinata nada. Solo entonces se dignó a asomar la cabeza por sobre la puerta para verla fija contemplándose al espejo. Ya no estaba ruborizada, aunque si parecía seguir en shock.
Carraspeó y la muchacha volteó.
— ¡Sasuke –kun! — dijo con sorpresa ¿Acaso había olvidado que él estaba ahí?
— ¿Te sientes mejor? — preguntó con algo de fastidio en su tono, aunque no sabía por qué de un momento a otro se había sentido molesto con ella.
— H-hai— se inclinó entonces — muchas gracias — Sasuke alzó el rostro intrigado.
— ¿Por qué? — la muchacha pareció nuevamente caer en ese estado paralizante que le había atacado en clases.
— Hum… e-eto… yo… — Sasuke se cruzó de brazos y se apoyó contra el marco de la puerta.
— Recuerda lo que te dije… — ruborizada Hinata asintió y cerró los ojos, Sasuke podía comprender como esta ordenaba sus palabras y viéndola ahí no pudo menos que concluir que era una muchacha linda en un sentido poco convencional. Seguramente era por lo mucho que ocultaba, pero en ese momento no se puso a cavilar sobre ello, la dulce voz de Hinata lo interrumpió.
— Eto, y-yo lamento n-no haber sido de a-ayuda… s-solo fui un e-estorbo…— finalizó dando un respiro que parecía contener toda la pesadez del mundo. En ese momento y habiendo sabido lo que Itachi le contara sobre lo cercana que habría podido ser la relación entre ambos, casi como parientes, no pudo menos que sentir una extraña conmiseración por alguien que siendo tan gentil era tan obviada y apagada por quienes, como él, jamás habían sabido verla.
Sin querer le sonrió y ella le devolvió el gesto, esa fue la primera vez.
— Sasuke — su madre le llevó una mano a la frente buscando algún signo de calor excesivo para solo encontrarse con la distante indiferencia de su hijo. No la dejó hacerlo y se giró para darle la espalda, situación que Mikoto aprovechó para mojarle esta con un paño húmedo, lo que gestionó maravillas en el cuerpo del Uchiha — ¿No tienes hambre? — preguntó, a lo que sin decir nada Sasuke negó.
Su madre le dejó a solas lo que en si le alivió, había sido llevado a su casa en una operación coordinada por el imbécil de Neji Hyuuga y su padre. Después de haberse mostrado tan desagradable con la heredera del clan, Hinata había decidido dejarlo a solas con Shizune, quién a los pocos minutos también le abandonó. Fue el primo de la Hyuuga quién, nuevamente, se quedó con él quizás con el único afán de enrostrarle su pésimo comportamiento y que a pesar de ello Hinata había decidido preocuparse por él.
Durante algunos momentos harto de escuchar que no era digno de que ella siquiera pusiera sus ojos en él, Sasuke pareció explotar. Y decidido a no dejarse pisotear, se incorporó y con molestia le enfrentó:
"—¿Por qué entonces, si le desagrada tanto mi cercanía me ayudo, porque no me alejó cuando esta mañana le estaba molestando?—"
Ese había sido el primer clavo sobre su tumba.
"—Jamás debí esperar nada diferente de ti Uchiha, y Hinata –sama se ha estado equivocando terriblemente en defenderte, eres lo que eres y tal vez puedas engañarla a ella, pero jamás lo harás conmigo. Hinata-sama se merece a alguien que se interese por ella y no un bufón que la busque como trofeo—"
Nuevamente la muchacha Hyuuga había sabido cómo hacerle sentir mal, así que le defendía. Quizás que comentarios había lanzado el Hyuuga en su contra para que ella tuviera que hacerlo. Es cierto esa mañana le había molestado, se había acercado a ella con la exclusiva idea de sacarle alguna reacción diferente, algo que la identificara como lo que hacía cuando él, Sasuke Uchiha estaba cerca, pero no había conseguido nada más que esos impávidos ojos; cuando lo pensaba mejor era como si ella le mirara con lástima, como si hubiera descubierto lo que él sentía hacia ella e incapaz de rechazarle, trataba por todos los medios de disculparse.
"¿Se le entorpecería la lengua cuando se trataba de él o solo era un privilegio entregado a Naruto?"
— ¿Te sientes bien? — escuchó en la voz de su hermano. Itachi no encendió la luz y se sentó con propiedad a los pies de la cama de su hermano.
Sasuke asintió por lo bajo, la fiebre estaba cediendo y solo el cuerpo le dolía. Lo que era bastante soportable si es que se mantenía acostado.
— Hay una chica abajo — dijo de pronto y por unos segundos por la cabeza de Sasuke pasó la imagen de Hinata buscando ver si es que se sentía mejor. Pero lo desecho, con lo imbécil que había sido en la enfermería, lo menos que haría alguien sería ir a su casa.
— No quiero ver a nadie… — cortó en seco escondiéndose aún más bajo sus frazadas. Itachi se encogió de hombros y asintió. Notó como este se colocaba de pie y a medida que, sabía, se acercaba a puerta de su habitación, la incertidumbre de que tal vez si fuera Hinata comenzó acosarlo.
"¿Y si es Hinata?"
Con lo noble que era lo más probable es que si, ella era capaz de perdonar la estupidez por sus amigos, por el amigo en el cual él se había convertido ¿No? ¿Acaso no había sido ella quién le ayudara aquella tarde a pesar de haberla atemorizado en la mañana?
Además… a Itachi parecía gustarle, seguramente iría y le diría; "No quiere verte"
"¿Y si era ella…?"
— Espera — dijo incorporándose, pero no podía preguntarle, si lo hacia Itachi le descubriría como mínimo, si es que no confirmaba sus sospechas. Aparentando calma se colocó de pie.
— Iré — su sorpresa y decepción fue bastante genuina cuando se topó con Ino Yamanaka, quién a diferencia de otras ocasiones no se lanzó sobre él, de hecho la había visto bastante interesada y a la vez divida entre Sai y el muchacho Nara, si es que existía alguna competencia entre ellos por ella, definitivamente el Nara era quién iba en la desventaja.
De todas maneras, sus padres y hermano lo dejaron a solas con ella en la sala, para hablar de lo que sea que fueran hacerlo.
— Neji-san nos contó lo que te había ocurrido— dijo la muchacha mientras revolvía la taza de té que Mikoto Uchiha le había servido al llegar — ¿Cómo te sientes ahora? — Sasuke solo se encogió de hombros y apoyó el rostro en su palma.
— Cansado — contestó descortés, entonces la rubia pareció rebuscar algo entre sus ropas y sin mirarle le habló;
— Lo cierto es que no vale la pena pasar por todo esto, solo por algo parecido a tu compañía, pero asumo que Hinata no tuvo a quién más pedírselo, por supuesto que Karin y Sakura quedaban completamente descartadas… — entonces alzó la vista y lo miró acusadoramente — en serio ¿Siquiera fuiste capaz de darle las gracias? No te sabía tan ingrato Uchiha… es cierto lo que Neji-san dice de ti… y tu madre es tan gentil, seguramente se avergonzaría de tener un hijo tan frío y desconsiderado— toda aquella verborrea se había detenido en el momento en que Ino la nombrara ¿Qué le había pedido Hinata a Ino?
La respuesta vino de inmediato en cuanto esta le extendió una caja negra con el símbolo su instituto, tuvo ciertas sospechas de lo que se trataba. Y aquello le oprimió el pecho como si de un golpe de Lee se tratara.
Y si, ahí estaba. Irónicamente se unía a todo lo que de ella había recordado aquél día.
"No deberías dejarte amedrentar por ello"
Alguien los había visto y cuando la escena se repitió en su salón había sido deformada hasta tal punto que él no le había esperado en la entrada del baño, sino que se había encerrado con ella en uno compartimientos de los sanitarios o en su defecto se trataba de las duchas y ahí los había sorprendido un profesor en actitudes que escandalizarían a cualquier padre.
Y cuando lo escuchó en su salón no se trataba de un vago rumor, era nada más ni nada menos que Karin increpando a Hinata frente a todo el maldito salón y justo cuando alguien que la defendiera era necesario el maldito del Inuzuka se había indigestado, ausentándose todo el día, si al menos hubiera escuchado el rumor, aun vomitando estaría ahí.
Pero no, solo estaba Shino, reconocido por su poca labia entre ella y la pelirroja.
— Puedes volver a jurarlo sobre tu madre si quieres Karin, yo no lo creeré — parecía más que suficiente y en cierto sentido serían las palabras que el mismo hubiera dicho si es que le hubiera tocado defenderla, pero en ese tiempo Hinata aun significaba muy poco como para entrometerse.
Además existía la posibilidad de que ella dejara de mirarlo como un simple compañero y eso complicaría demasiado cualquier situación.
— Es cierto — dijo Suigetsu — eso parece más propio de ti… — a los pocos segundos el muchacho salió volando de su puesto para estrellarse contra el pizarrón y debido a la discusión que se mantenía en el centro del salón nadie había notado su presencia.
— Eres una mosca muerta — había sentenciado Karin — y yo no me tragaré tu cuento.
— Oe… — interrumpió Naruto, logrando que por primera vez la Hyuuga levantara la vista — no tienes porqué tratarla así — los ojos de Hinata parecieron iluminarse y su rostro se sonrosó al escucharlo. Así había descubierto que ella estaba interesada en él y la punzada en el estómago que había sentido no se comparaba en nada a las cuasi arcadas que sentía en esos momentos cuando lo recordaba.
La vio entonces boquear y lo más probable es que nuevamente estuviera balbuceando para decir algo, quizás en su propia defensa. Pero Sasuke supo que no quería escucharlo. Así que también interrumpió, solo que esta vez no se dirigió al resto sino que a ella.
— Hyuuga… lo que vayas a decir — y todos voltearon a verle — piénsalo y analízalo, ordénalo y solo entonces lo exteriorizas— Hinata volvió a enrojecer, aun así asintió.
— H-hai … — la vio cerrar los ojos y enfrentar a su acusadora —… u-usted s-se equivoca-a K-Karin-san, S-Sasuke –kun ha s-sido bueno c-conmigo… p-pero lo que u-usted insinúa e-es un e-error…
— Y no se necesita más… — finalizó Chouji cruzando los brazos tras su cabeza — con eso para mí basta— Sasuke recordaba haber fijado la vista en Karin, quién no cedió en su duelo con él hasta que Asuma –sensei se hizo presente en el salón.
Todos tomaron sus puestos y Sasuke se mostró impaciente porque la hora terminara para pasar a su siguiente clase. En aquella ocasión con mucha dificultad Hinata había hecho su parte de la presentación sin necesidad de salir a calmarse. Después, poco antes de finalizar la hora Sasuke alzó su mano y habló.
— Kurenai –sensei, me gustaría que cada uno de nosotros como grupo diseñara un símbolo que nos definiera como compañero, al menos durante este trabajo, de tal o cual persona— Kurenai le había mirado con extrañeza y preguntado su razón para ello. Sasuke no tuvo reparo en decirselas, incluyendo el bochornoso rumor que había corrido con respecto a Hinata y él.
Tampoco había visto que la chica casi se había derretido de tan rojo que brilló su rostro en el salón.
Era sabido que Kurenai- sensei tenía una especial fijación en Hinata y en su timidez. Y si la idea parecía algo rara, tanto para Sasuke como para ella, serviría el llevar aquella insignia como un escudo ante las malas interpretaciones de la relación que ella les había forzado a mantener, si hubiera elegido a un hombre todo aquello no habría ocurrido, si hubiera elegido a otra muchacha como Sakura, Ino o Karin, tampoco ya que estás por su sola presencia imponían, Hinata era una sombra, una que nadie había visto y que apareciera de la nada para acaparar a un muchacho como Sasuke, simplemente no podía ser permitido.
Así que había aceptado. Y precisamente al día siguiente Sasuke había aparecido con el símbolo de una hoja que en su interior tenía algo parecido al diagrama de un remolino, cuando se lo extendió a Hinata, a Sasuke le pareció que la marcaba como suya. Había notado como el calor le subía al rostro y había rogado que no se hiciera evidente en una oleada de rubor.
"Definitivamente esto es por pasar tiempo al lado de esta muchacha"
Y ella fuera de agradecerle, nuevamente le había sonreído. Pero ese gesto unido a la sensación de hacer "suya" a Hinata lograron que le pareciera verdaderamente hermosa, en un sentido que entendió nadie más lo vería.
"—No deberías dejarte amedrentar por ello, el resto puede pensar o decir lo que quiera, tú sabes la verdad y solo lo que tu pienses o creas es lo que vale—"
Pero ahora que Ino le traía aquella placa que él hiciera, sabía que se refería a lo que ella creía y el gesto en la enfermería se lo había gritado; Hinata pensaba que le había hecho enfadar, lo que era cierto, pero el que tratara de poner aún más distancia entre ambos devolviéndole aquél regalo le hirió.
Mucho más de lo que pudiera aparentar. Definitivamente ella buscaba alejarse. Y de eso, solo él era el culpable. Haberla dejado entrar y salir, sin decirle nada, no solo le pareció estúpido, sino tremendamente infantil.
"¿De qué te sirve ahora el orgullo Uchiha?"
N/A:
Tercer Chap... y ni yo me lo creo, pero supongo que el tener tan buena acogida como lo ha hecho esta historia me motiva a "complacerlas" en cierto sentido para que vean como sigue esta historia. Gracias a quienes se repitieron con los reviews y una bienvenida especial a los nuevos (as)pincesshina y Ahome uchihahiuga
Como decía Cerati
Gracias a totales.
