Percibeme

Su ánimo había mejorado en cuanto la pesadez de la fiebre abandonó sus miembros. Dos días en cama más la atención constante de su madre, podía calmar cualquier instinto asesino que hubiera nacido en él desde que Hinata Hyuuga le devolviera la dichosa placa. Al levantarse esa mañana no pudo despegar la vista de esta. Ahí estaba, en su cajita recordándole el silencioso rechazo de la muchacha.

Aunque tal vez estaba exagerando. El, oficialmente, no había declarado ninguno de sus sentimientos a la muchacha, ya de por sí era difícil aceptar que realmente tenía "sentimientos" hacia ella.

Así que el "rechazo" de Hinata al devolverle tan insignificante "regalo", que tampoco era tal, ya que al fin de cuentas había servido para que nadie la molestara. Enmarcaba el inicio de una supuesta relación entre ambos, con o sin quererlo con esa placa, él la había marcado. Entonces lo entendió; era Hinata quién se estaba desmarcando de él. Después de haber entrado y paseado a gusto por su sistema de selección, decidía que ya no era necesario seguir relacionándose con él.

¡Como si fuera desechable!

Eso sí que le había enfurecido. De hecho lo seguía haciendo y cuanto más pensaba en ello, aun después de recuperar su salud gracias a las atenciones de su madre, volvía a sentir grandes dosis de fastidio mezclado con molestas cantidades de ira. Pero entendía que se había equivocado, no con respecto a ella, sino en la capacidad que le había dado a esa chica para que le afectara.

De eso no culpaba a Itachi, se culpaba a sí mismo. Su hermano solo la había señalado como alguien digno de atención, pero había sido su culpa el darle más importancia de la que en verdad tenía.

Ciertamente él era considerado un objeto de deseo por gran parte del grupo escolar femenino, también era cierto que su popularidad no solo se limitaba a su grado, sino que avanzaba desde algunas primarias –desde donde había recibido también muchas cartas- secundarias y preparatorias. Pero no fantaseaba con respecto a ello; muchas chicas que habían pertenecido a su grupo de fans, actualmente ostentaban novios con quienes mantenían relaciones bastante serias. Así que en un gran sentido su "poder de atracción" había mermado en cuanto sus fans crecieran.

La sencilla idea de que Hinata siempre había sido mucho más madura que el resto llegó entonces como una revelación a su cabeza. Y una persona madura, como él mismo se consideraba, jamás se mostraba atraído por cosas tan superficiales como la apariencia. Lo bueno de aquello es que se sentía un poco más consolado. El solo se había entrampado con la muchacha, al creerla –a pesar de sus rarezas- tan igual al resto que conocía. Tendría que haberle dado más crédito, por algo Itachi estaba interesado en ella.

Él había sido el ciego, no ella.

Lo malo era que al entender eso, que Hinata era más madura que el resto, no pudo evitar volver a sentirse terriblemente atraído por ella. Y si a eso le sumaba que volvería a verla ese día, después de haber extrañado su presencia los últimos dos, sabía que se trataría de una semana difícil. Pero el hecho de que ya no tenían aquél trabajo juntos logró calmarle un poco. No tendría la obligación de permanecer a su lado durante las clases.

Solo que como costumbre al llegar o creer ser de los primero, él mismo se había presionado para estar ahí cuando ella llegara. No que al hacer presencia en la sala fuera ella quién alzara la vista para verle llegar y sonreírle con esa gentileza y ternura que le volvía las piernas de gelatina.

— Bienvenido Uchiha- San — dijo, gesto que este correspondió con un leve asentimiento. Ciertamente que se había esperado el distanciamiento desde que Ino le entregara aquella placa. Entonces Hinata le pareció algo cobarde, después de todo de ser un poco más "mujercita" habría ido ella y no enviado a un mensajero. Aunque el hecho de que Hinata volviera a ser tan formal con él no le había sorprendido, si le había decepcionado. Habría querido ser seco en su respuesta, pero su cuerpo reaccionó antes de que él pudiera hacer algo.

"Maldición"

Su pupitre estaba ubicado tres puestos más adelante que el de Hinata, por lo tanto terminó dándole la espalda, a su lado Karin se había auto impuesto el ser su compañera de banco, y frente a él tenía al Nara. Por alguna razón le pareció que este era el mejor para darle consejos. Pero para obtenerlos, necesariamente tendría que decirle lo que ocurría en su cabeza. Y realmente aquello se volvería un hecho inaudito, no solo por el tema a tratar sino por la situación en sí. Inmediatamente pensó en Sakura, desde hace un tiempo que se había vuelto una chica confiable y madura, pero hasta donde entendía ella seguía sintiendo cosas por él. Sería cruel hacerle eso ¿Ino? No, pasaría una hora antes de que todo el instituto lo supiera.

— ¡Oy Hinata! — saludó el Inuzuka a esta, entrando por la puerta trasera del salón. Como siempre ella sonrió pero a diferencia de él, su gesto le resultó más… ¿Brillante?

— Bienvenido Kiba-kun — dijo sin quitarle la vista de encima, que a su vez el Inuzuka dirigió a él con el mismo gesto asesino con el cual le había enfrentado la primera vez que él se acercara a ella. El Inuzuka, que ocupaba puesto frente a ella, dejó su maletín sobre la mesa cubriendo temporalmente el rostro de la muchacha y el mismo se sentó frente a ella, dándole la espalda y cubriendo definitivamente a la muchacha

— Oy Hina-chan…

"Hina-chan"

— ...tuve problemas con lo de tu trabajo… ¿Me ayudas?

— Desde luego Kiba –kun… — Sasuke apoyó los codos en su pupitre y se dedicó a mirar con fijeza el pizarrón, ahora ese estúpido trabajo, que ya no los unía le servía de excusa al perro para acercarse a ella.

Según las instrucciones entregadas por Kurenai-sensei, era obligación que el resto del curso tomara notas de las exposiciones de sus compañeros para después contestar un cuestionario que cada expositor entregaría al resto, situación que había obligado - aunque Sasuke no se lo creía- al Inuzuka a acercarse a Hinata.

Sacudió la cabeza en un gesto de resignación, para él Inuzuka era un extraño, un invasor, pero lo cierto es que el extraño en ese lugar y sobre todo ante Hinata, era él. Hasta donde sabía Inuzuka, jamás había dejado de ser kun y él ya había vuelto a ser el san.

¿Quizás si aplicaba indiferencia?

No, jamás había funcionado con Hinata. Debería, de una vez por todas dejar de creerla igual al resto.


La llegada del resto de sus compañeros pareció sacarlo de sus ensoñaciones, Karin, Suigetsu, Naruto y Sakura, se acercaron a él para conocer su estado actual. Preguntas como "¿Estuviste muy enfermo? ¿Descansaste? Y ¿Te sientes mejor?" Fueron contestadas de manera afirmativa con su característico gesto seco. Pero fuera de eso no insistió en seguir hablando con ellos. Había supuesto todos los escenarios bajo los cuales debería dirigirse a la Hyuuga aquella mañana, para finalmente no decir nada y verse cortado ante la actitud que ella había tomado hacia él.

Volteó entonces hacia Ino, ella había sido la última en hablar con Hinata hace dos días, tal vez era más consiente que nadie sobre lo ocurrido con la chica. Así que al terminar esa primera hora, durante el receso interrumpió la conversación que esta mantenía con Sai y cogiéndola de un brazo –con bastante delicadeza- le habló:

— Necesito unos minutos de tu tiempo— Ino asintió extrañada volteando hacia Sai y sonriéndole a modo de disculpa.

— Luego vuelvo — dijo la muchacha al chico, mientras que este solo asintió, aunque no sacó la vista de Sasuke hasta que ambos desaparecieron por el pasillo.

En cuanto se vieron libres de muchas miradas Ino se soltó – también de manera delicada - y este no pudo menos que notar los cambios que se habían obrado en ambos; hace un par de años, el coger así a una chica en particular habría sacado ronchas en muchas otras, pero ni Sakura se había inmutado e incluso Karin había guardado silencio cuando sacara a Yamanaka de la sala. Y hasta la misma Ino se había mantenido en calma, cuando en otra época habría saltado sobre él a abrazarlo.

Todo aquello le gustaba y no entendía porque.

— Estamos bastante osados ¿No Sasuke-kun? — dijo ella cruzándose de brazos frente a él y como amenazada por u aura maligna, Ino viró el rostro hacia el pasillo en donde un grupo de chicas se había quedado mirándolos —… ¿No tiene nada mejor que hacer que espiar? — preguntó con violencia a lo que Sasuke agregó una hostil mirada.

Ninguna de las chicas hizo comentario alguno, aunque si se fueron farfullando insultos a la rubia. Las palabras zorra y desvergonzada, más los nombres de Sai y Shikamaru llegaron a los oídos de ambos para ser ignorados completamente. Volvieron entonces la vista uno al otro, Ino se recargó sobre la pared con los brazos cruzados en una abierta actitud de desafío.

— No puedo perder todo el descanso acá Uchiha… me pediste solo unos minutos… — esas alturas Sasuke no supo cómo abordar el tema sin evidenciarse, pero también era cierto que solo tendría unos minutos disponibles de ella. Aunque sin duda necesitaba más.

— Cuando fuiste a mi casa el otro día… — Ino sonrió con arrogancia y cerró los ojos.

— No creas que lo hice por ti, solo fue un favor… — Sasuke frunció el ceño, ella Ino Yamanaka jactándose sobre él, frente a él y de la manera más burlesca posible. Esbozó una media sonrisa y tomo distancia de la muchacha.

— Sobre eso… ¿Ese favor fue a Hinata Hyuuga cierto? — Ino asintió con calma, entonces Sasuke fijó la vista en los ventanales al final de la escalera, de ellos pasó al cielo; estaba gris y con el viento que corría pronto se desataría una tormenta, sin volver la vista a la muchacha preguntó — ¿Qué fue lo que te dijo? — Ino frunció el ceño extrañada, la forma en la cual Sasuke se la había llevado y la pregunta que formuló pareció indicarle que se sentía molesto ante ese tema en particular. Y era raro, porque Sasuke jamás se mostraba molesto por nada, fastidiado sí y por todo su entorno, pero eso era normal, eran ellos contra él. Ahora eso se reducía a una persona y era por quién le preguntaba.

Bajó la vista.

— Solo me pidió que te lo entregara, como vivimos cerca, no me molestó hacerlo— Sasuke volvió la vista a ella.

— ¿Solo fue eso? — Ino asintió, para luego abrir la boca y como recordando algo alzó el índice.

— Bueno, si te interesa… estaba algo nerviosa, creo que te tiene miedo…— al ver el gesto del Uchiha, Ino entendió que aquella molestia era algo de un nivel un poco más elevado que solo eso. Entonces otra fugaz y demoledora idea se adueñó de su cabeza, de haber estado sola lo hubiera gritado, pero frente a ella tenía al Uchiha visiblemente molesto de saber que la chica Hyuuga le temía.

Después de todo habían compartido casi tres semanas, todos los días. ¿Qué podría motivar el que ella le temiera? Entonces la respuesta no solo iluminó su cabeza sino que también sus ojos y ante aquella acción Sasuke supo que había sido completamente descubierto. Solo que tampoco dijo nada y tomó un poco más de distancia.

— O sea que fuera de ser un ingrato, algo le hiciste ¿Cierto? — Sasuke no se esperaba aquella acusación, fuera de parecerle improcedente le había sorprendido. Ya que a su gusto no tenía en lo absoluto que ver con lo que hablaban. Pero ya era tarde Ino había descubierto, solo a base de observaciones, lo que entre ellos había ocurrido.

— No sé de qué hablas… — dijo Sasuke mientras se volvía y comenzaba lentamente a darle la espalda.

Pero Ino le alcanzó y para evitar que se marchara sin que ella le dijera lo que tenía que decirle, le sujetó del hombro.

— Deja de dar rodeos Sasuke, si no lo dices claramente, perderás tu oportunidad— después de ello, simplemente le sonrió y se alejó de el caminando, murmurando palabras de las cuales Sasuke solo pudo distinguir:

"…De la tímida Hinata, mira lo que es la vida"

Entonces el Uchiha enrojeció violentamente.


Ino ingresó con gesto triunfante al salón, habían sido solo unos pocos minutos lo que le daba tiempo para seguir la conversación que había iniciado con Sai, solo que cuando le buscó esta ya no se encontraba ahí.

— Si lo abandonas es natural que se moleste, no los puedes tener a todos Yamanaka — habló despectiva Karin. Ino no le prestó atención, aunque más para ella que para el resto dijo:

— Estas malditas moscas rastreras… — sacudió la mano frente a su rostro y salió del salón sin mirar a nadie más.

Suigetsu rió por lo bajo logrando una mirada llena de desprecio de parte de Karin. Pero esta no perdería el tiempo con él. Harta del encierro del salón y del chico Hozuki, salió de este y con la vista buscó a Sasuke.

En cierta ocasión, cuando recién ingresara a aquél instituto se sintió golpeada por la apariencia del Uchiha y algo indescifrable que se escondía, a su gusto, en los ojos de este. Siempre había sido una chica osada, pero frente a Sasuke se veía avasallada por su personalidad, por la distancia que colocaba ante el resto. Y si bien se trataba de una máscara más que efectiva, puesto que ya había descubierto que así era, Sasuke se comportaba de la manera más civilizada y gentil posible, dentro de los cánones que significaban su carácter, con sus cercanos; Naruto y Sakura. A ellos jamás les negaba ayuda, de la clase que fuera y en un principio eso había resultado negativo y positivo para ella.

Aquello significaba que Sasuke podría llegar a tener relaciones más cercanas e informales con el resto y al mismo tiempo que existía una muchacha mucho más cercana que cualquiera a él. Con muchas de esas chicas Sasuke se conocía desde hace años; la rubia escandalosa y la silenciosa y tímida con quien apenas se hablaba. Pero solo con Sakura se enfrascaba en conversaciones, compartía almuerzos y tareas. Y cuando lo notó supo de inmediato que quería estar ahí, era evidente que la Haruno gustaba de él y que a su favor llevaba años de ventaja, razón por la cual Sasuke la toleraba sin darle esperanzas de ningún tipo, así mismo Sakura no le acosaba ni enviaba cartas. Lo que le indicaba que existía cierto punto muerto en aquella relación que pasaba de la amistad a algo más.

Entonces había sido el momento de actuar, Karin acostumbrada a ser osada para obtener lo que quisiera, no tuvo reparo alguno en mostrarse provocativa y atenta, que le resto supiera que ella también había llegado a competir. Entonces se topó con esa pared silenciosa que era Sasuke Uchiha, los meses sentada a su lado y a base de su propia insistencia había logrado derribar algunas paredes del chico, también le prestaba sus tareas y le ayudaba dentro de lo que podía, pero jamás caminaba a su lado o almorzaba con ella.

La excusa de salir a buscarlo, en realidad, estaba enmarcada en el deseo de que todas le vieran acercarse a él. Dentro del instituto Sasuke seguía siendo muy cotizado y seguramente otras moscas ya estaban siendo atraídas a él, que vieran de primera mano a quién se enfrentaban.

Lo vio observando a los patios o quizás más allá. Con la voz más encantadora que pudo articular lo llamó.

— Eh Sasuke - kun— este apenas giró el rostro hacia ella para luego volver la vista a los patios. Y como si aquello fuera la autorización para hacerle compañía se acercó a él y reposo las manos muy cerca de las del chico —…¿Te molesta si es que te hago compañía? — Sasuke no contestó y solo continuó con la vista fija en el exterior. Obviamente Karin quiso saber que era lo que veía y por alguna razón no le sorprendió que se tratara de la Hyuuga.

A diferencia de lo que usualmente ocurría, esa muchachita que apenas hablaba, siquiera le dirigía una mirada o palabra a Sasuke, aun cuando este le había defendido del resto y había prohibido acercarse a ella.

— La Hyuuga es una mal agradecida ¿no? — Sasuke analizó el comentario y extrañamente no le alteró como lo haría en otras circunstancias, considerando que se trataba de que alguien más lo había sorprendido con la atención fija en Hinata. Quizás era porque ya había asumido que gran parte de ese distanciamiento se debía casi exclusivamente a él. Y lo que Ino le había dicho no carecía de razón; era normal que Hinata se sintiera intimidada, sobre todo alguien como ella, que era tan gentil y perceptiva, que jamás le había hecho un desprecio, siquiera cuando era él quién no se comportaba con ella. E incluso había sido mucho más clara que él al darle entender, con el gesto de la caja, que ya estaba bien, que no era necesario que siguieran relacionándose. Imaginaba cuales eran los motivos de la Hyuuga para tomar aquella decisión, pero también quería saberlos de manera cierta, quería ser claro y quería que lo fueran con él.

Ahora, ya.

Sin decir nada se alejó de Karin. Iba a buscar a Hinata y no la dejaría a solas hasta que aclarara todo.


Notó como Neji, que caminaba al lado de Hinata, le dedicó su más expresivo desprecio, dentro de lo expresivo que este podría llegar a ser y como alzó el brazo izquierdo para acercar a su prima a él.

¿Por qué todos hacían eso cuando se trataba de Hinata?

¿Realmente creían que le haría algo malo?

No los dejó avanzar, de hecho se posicionó a tal distancia de Hinata que esta quedó a centímetros de su pecho, obligándola a alzar la vista y solo cuando los vio. Después de esos dos días y aquella primera hora sin tratarla, supo cuánto había extrañado esos opalinos ojos. Los que hasta hace un par de días le habían mirado sin expresión alguna, al menos ahora había sorpresa en ellos.

— Uchiha –san — susurró ella, en aquél apelativo que tanto le molestaba.

— ¿Qué quieres Uchiha? — cortó en seco Neji, era más que claro que no lo quería cerca de ella. Pero no estaba dispuesto a retroceder y como si supiera que aquél gesto bastaría para que él la dejara y ella confiara, a la muchacha le sonrió.

Con absolutamente toda la intención de agradarle y mostrarse gentil.

— Quisiera hablar unos minutos con Hinata — dijo calmado al muchacho y luego volteó a ella — no será mucho tiempo — entonces lo vio y su corazón se agitó violentamente ante ello. Si bien Hinata era demasiado educada para mostrarse tan abiertamente afectada, habían ciertos gestos, que después de casi un mes de observación ya no pasaban desapercibidos para él.

Cuanto se había equivocado Karin, ella no era una mal agradecida. El casi imperceptible rosado que se apreciaba en sus mejillas más la sorpresa en sus ojos, eran el mejor regalo que en semanas había recibido.

— Hmm… H-hai — contestó ella

Neji, como siempre le dirigió una mirada de desconfianza, pero no objetaría las decisiones de su prima.

— Si me necesita, usted sabe dónde buscarme Hinata-sama… — esta vez sin mirarle, Neji Hyuuga se alejó caminando con la usual calma y elegancia que a todos ellos les caracterizaba. Fijó entonces la vista en la muchacha, quién se giró ruborizada, ya que al parecer no salía de su asombro al verlo actuar así y, como él ya lo entendía, ella era demasiado educada para quedarse mirándole fijamente.

"Eso es Hyuuga, percíbeme"

— E-eto… — Sasuke giró hacía ella.

— Será importante que no tartamudees — Hinata enrojeció, pero como en muchas ocasiones en las cuales él le daba aquella orden, no bajó la vista.

— H-hai… — fue entonces que Sasuke se llevó la mano a su bolsillo, y a pesar de que se había dicho así mismo que la llevaba solo para tirarla a la basura, sacó la cajita con la placa que había hecho para la muchacha y se la extendió. Hinata se le quedó observando y a un gesto de Sasuke la cogió con ambas manos.

— Era un regalo y es de mala educación devolverlos — y nuevamente el rubor le subió a las orejas. Cierto, sería una conversación difícil y les quedaba muy poco tiempo hasta que la campana sonara llamándolos a clases. Pero si de todo aquello tenía un adelanto que fuera. Sería suficiente para él.

Después de todo había obtenido una reacción diferente a la que le dedicaba al resto. Y eso le había llenado el pecho de una agradable sensación.


N/A:

Nuevamente gracias por todos los reviews. A los nuevos sandy_vlad, XIA-UCHIHA y a los más antiguos, de quienes , creo contesté varios reviews. En fin, espero les guste este nuevo chap.

Atte.-

Brujhah.-