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Sin venda en los ojos.
No podía creerlo. ¿Es que acaso nadie le daría un chance? ¿Todos tenían que interrumpirle? Intervenir en el momento preciso parecía ser el deporte de moda. Sin embargo el gesto de Sakura se lo decía todo, sorpresa mezclada con algo más… ¿era tristeza? No supo porque sintió algo subir desde su estómago al pecho al verla con aquél semblante. Pero no se detuvo en aquello, la rabia también amenazaba con subir, lo importante era no dejar a Hinata, presionó su mano pero ella se deshizo del casual agarre de su mano y le sonrió para girar hacia Sakura y hacer una escueta reverencia.
— Ahí v-viene Neji-nii- san— dijo a modo de disculpa — hasta mañana Sakura-san, Uchiha-san…
"¡De nuevo!"
Y sin dejar que le dijera nada más, la muchacha se separó de ambos dirigiéndose a su primo. Este asintió cuando se acercó a ambos y lanzó una fría mirada al Uchiha, para luego hablar con Sakura.
— ¿Cómo está su mano Haruno-san? — Sakura pareció salir de un vago trance para mirar al Hyuuga
— Eh, si mejor… — sonrió —de todas maneras me dijeron que pasara de los entrenamientos de esta semana— el Hyuuga asintió.
— Bueno, solo queda el de mañana… — tanto Sakura como Sasuke reaccionaron. Fue el Uchiha el primero en hablar.
— ¿No habrá entrenamientos este fin de semana? — Neji negó.
— Tenemos torneo de la empresa… — las sombrías ideas que se reflejaron en la cabeza de Sasuke desaparecieron de inmediato.
Hace un par de semanas Itachi le había hablado de aquello, pero como la Hyuuga no ocupaba su cabeza simplemente había pasado del tema. Si no mal recordaba fuera de los Hyuuga y Uchihas, iban los Sabaku, Nara y Aburame.
"Shino podría ser un problema, aunque uno no tan grave como el Inuzuka"
No le había gustado la idea de no ver a Hinata o al menos de hacerse el espacio para poder FINALMENTE hablar con ella en calma. Pero esa información le devolvía el alma al cuerpo, no estaría ni Naruto ni Kiba. Nuevos horizontes de esperanza se lanzaron en pos de su cabeza ayudándole a ordenar las ideas suficientes como para obrar un plan de acción que le diera los resultados que necesitaba, así como no evidenciar en nada sus movimientos, a su gusto aún no estaba preparado para admitir que su interés por la Hyuuga había crecido ya que según él no lo había hecho. Sin embargo entre más se dificultaban sus momentos a solas con ella, mayor era la necesidad de tenerla cerca y explicarle, no sabía qué, pero le resultaba imprescindible.
"¿Y si al tenerla deja de gustarme?"
Aquella idea, desde hace algunos días venía molestándole. Aunque trataba de no darle mucha cabida en su cabeza, a su gusto era una forma vaga y estúpida de renunciar ante lo que no se había luchado por obtener y si, Itachi tenía razón; él era demasiado vanidoso para dejar que la falta de esfuerzo le ganara semejante partida.
Cuando reaccionó ambos Hyuugas ya se habían retirado. Solo Sakura continuaba observándole atenta e intrigada.
Habría deseado irse a solas, pero Sakura insistió en acompañarlo, sin mencionar que estaba descartado el acompañar a los Hyuuga. Puede que Neji le aceptara acercarse a su prima solo porque prácticamente le había besado el culo, pero así mismo estaba seguro que esa oportunidad no se repetiría. Además Neji no había sido inmune al rumor que sobre Hinata y él corriera, predisponiéndole de manera automática contra el Hyuuga. E incluso habiendo aclarado entre ambos ese asunto en particular, tenía la certeza de que para evitar que semejantes mentiras de "Hinata- sama" se volvieran a propagar Neji se había impuesto el interferir cada vez que se le diera la oportunidad. Y con lo disciplinado que era; mientras se encontrara cumpliendo con su deber -y a menos de que le besara el culo- no dejaría a Hinata sola y menos aceptaría el que los acompañara, además un gesto como ese a los ojos de cualquiera de las insulsas del instituto podía ser visto como algún compromiso familiar y a excepción de Hinata, Sasuke no quería tener nada que ver con esa familia.
Y así como él pensaba aquello lo más probable es que el Hyuuga también lo hiciera.
Y bueno desde que había notado el rostro de Sakura algo parecido a la vergüenza le había obligado a acceder que ella le acompañara. Paso, sin embargo de aceptarle una invitación a su casa. De hecho tenía urgencia llegar a la propia y preguntar por el torneo de aquel fin de semana.
No vio o no quiso ver cuando al despedirse, la muchacha le lanzo una significativa mirada de duda. Tampoco fue consiente cuando esta boqueo, tal cual lo haría Hinata, buscando tocar algún tema que al menos para ella sería delicado. Solo la dejó a solas y continuó el recorrido hasta su casa.
Sakura no se sorprendió de ver a Naruto en Ichikarus, de hecho había acudido a este con el fin de encontrarle. Naruto siempre lograba levantar su ánimo cuando se sentía decaída. Y esa tarde ciertamente lo estaba, más que por el gesto de Sasuke a Hinata, lo estaba por las palabras de Neji, no podía evitar que esas ideas se propagaran en su cabeza con una velocidad escandalosa y humillante.
Ella había sabido de casi todas las aventuras que Sasuke había mantenido con alumnas del mismo instituto. En muchas ocasiones estas fueron a enrostrarla, considerándose ya novias del Uchiha la increparon para que se alejara de él, puesto que siendo la más reconocida de sus fans debía de admitir cuando este no le eligiera a ella como su novia, la primera vez que eso ocurrió Sakura sintió que el mundo se le venía encima, falta de oxígeno y la imperiosa necesidad de llorar; Ino le había dicho que eso era un corazón roto, tomando el camino de la dignidad Sakura había hecho caso de las recomendaciones de la "novia" de Sasuke y opto por alejarse de este, sin embargo Sasuke lo notó y a los pocos días de aquello, en cuanto su paciencia llegó al limite, la increpó.
Dos sentimientos habían inundado el pecho de Sakura cuando eso ocurrió; el primero fue confusión y el segundo alegría.
—No seas tonta Sakura — le había dicho Sasuke — cuando quiera alejarte yo mismo te lo diré— la segunda chica que cayó en las "garras" de Sasuke hizo lo mismo, pero en aquella ocasión no hubo resquebrajo alguno de ningún órgano vital, solo dudas;
"¿Por que ellas? ¿Por que no ella?"
— ¿Acaso quieres que te trate como al resto? — le había preguntado en respuesta Sasuke — creéme Sakura que si te uso como al resto no volveré a hablarte— y era cierto, era lo que ocurría con las chicas que estaban un par de días al lado de Sasuke para luego no volver a escuchar de ellas, esa respuesta le había dado dos pistas de lo que ella significaba para él y nuevamente su corazón se llenó de sentimientos confusos y alegres. Primero por que había dejado claro que le resultaba lo suficientemente importante como para no jugar con ella, así como estaba dispuesto a hacerlo siempre y cuando ella se olvidara de él después. Exigir ser "beneficiada" con sus besos iba de la mano con ser considerada tan tonta como el resto, o al menos así se lo había explicado Ino cuando ella le contara. Entonces supo que una forma de acercarse era no acosarlo y contrariamente a lo que hubiera imaginado en todos esos años su trato hacia ella mejoró en cuanto Sasuke notó esa diferenciación en el trato que ella le otorgaba.
Al alero de ese descubrimiento el pecho pareció retorcersele cuándo recordó la imagen que viera esa tarde, con Sasuke sujetando la mano de Hinata.
Si a él no le gustaban las chicas que le perseguían, la Hyuuga, salida prácticamente de la nada les sacaba una ventaja enorme a todas ellas. Solo la certeza de que esta seguía enamorada de Naruto y la pureza de sus sentimientos, le decían que al menos Sasuke no tenía posibilidad alguna con ella.
"¿No serviría eso para motivarlo más?"
Ya sabía ella que Sasuke era orgulloso y no se rendiría hasta...
"¿Que Hinata cayera a sus pies?"
No. Existía algo de perverso en esa idea, sobre todo porque se trataba de Hinata, no había razón alguna para hacerle semejante daño, menos para pisotearla así, Sasuke podía ser frío y desconsiderado pero no cruel. Pero entonces ¿De que otra manera se explicaba ese agarre de manos?
Nuevamente negó, debería existir una razón por la cual se había topado con ambos en esa situación. No es que ella fuera especialmente ingenua, como Naruto o la misma Hinata, pero cuando se trataba al menos de ellos dos siempre prefería pensar lo mejor; Sasuke le había protegido de ella misma y Hinata siempre había sido dulce y gentil con ella.
— ¡Sakura-chan! — exclamó Uzumaki al verla, logrando que la sopa que sorbía se le arrancara por la nariz.
— Ah, Naruto ¡Ya no eres un bebe! — regañó esta acercándose al mesón y sentándose al lado del rubio.
— ¿Como está tu mano Sakura-Chan? — preguntó.
— Solo es un hematoma, nada grave... De todas maneras Shizune- san me dijo que no entrenara... — Naruto asintió para luego sonreirle.
— De seguro esta exagerando — Sakura volvió la vista hacia él, para con tristeza notar que Sasuke no le había preguntado por su herida y menos tratado de dar ánimos, como sabía Uzumaki estaba a punto de hacer. Sin mirarle el rubio se llevó los palillos llenos de fideos y verduras a la boca, para declarar como si fuera la más absoluta de las verdades.
— Sakura-chan es muy fuerte.
Sasuke encontró en su casa al resto de su familia y como siempre que se acercara un torneo, tanto su padre como su hermano entrenaban en el dojo. Lo bueno es que nadie sospecharía si es que acudía a observar el entrenamiento, era algo que siempre hacia, incluso practicaba en ocasiones con ellos y solía llevar consigo a Naruto y Sakura. Solo que esa vez había preferido no hacerlo. A su gusto no correspondía, principalmente por aquel sentimiento extraño que lo invadía cuando se trataba de Hinata y Sakura y porque bueno, no quería evidenciarse frente a nadie de su instituto, ya estaba bien con que Itachi lo supiera.
Fugaku lo recibió con una abierta sonrisa, mientras que su hermano esbozo una parecida a la propia, una que siempre acentuaba burla. Sasuke los ignoró, caminó hacia una pequeña caseta en donde guardaban el equipo y ahí cambió su ropa. La misión de aquella noche era vencer a ambos, mostrarse agresivo y enojado, así su padre voluntariamente le ofrecería -como siempre lo hacía, entrenara con ellos o no- un puesto dentro de las filas de su familia, al menos como suplente.
Su padre era implacable cuando se trataba de ataques frontales y no sería tan terrible si al menos su edad se manifestara en sus movimientos, pero lo cierto es que solo le bastaba un mandoble para desarmarle, había visto combates en aquellos torneos y se había maravillado ante la habilidad de los suyos. Frente a ellos era un personaje lento y triste, sin embargo si lograba su cometido, al menos tendría la posibilidad de defender su apellido.
El siguiente ataque vino desde la derecha, alcanzó a oponer una defensa y resistencia, logrando que su padre retrocediera con un gesto de ofuscación tan sutil y pétreo como todos los que ostentara. Aquello era una buena señal, quizás al final le daría palabras de apoyo o incluso alguna felicitación. Miró por sobre el hombro de su padre y vio a Neji con una mueca de sonrisa tan tenue, cómo había sido el gesto de su padre al mostrarse molesto por su rechazo.
Pero no se distrajo por ello, fue entonces su oportunidad de atacar, Hiashi Hyuuga siempre le regañaba por lo débil de sus golpes y lo cierto es que lo admitía, le aterraba la sola idea de hacerle daño a alguien de su familia. Ya difícil era que la quisieran con aquel carácter tan endeble que tenía, no quería que nadie la ignorara por no controlar sus movimientos. Pero sabía de qué estaba hecho el orgullo Hyuuga.
Ella misma se frustraba cuando alguien la trataba con una consideración especial, como si fuera a romperse por solo tocarla, eso solo la hacía sentirse más inútil de lo que era. Hace mucho Neji lo había entendido y como consecuencia dejado ese comportamiento para con ella, ahora veía como su aparente dureza y brutalidad rendía sus frutos.
Antepuso su pierna derecha y bajo su shinai* al nivel de rozar la punta de su pie. El gesto en el rostro de su padre fue una mezcla de orgullo y burla. Hinata lo entendía. Sabía que su padre la solía menospreciarla en cuanto a lo que combate se refería y el realizar ese ataque iba de la mano con exceso de seguridad y velocidad. Y al menos hasta hace un par de semanas hubiera sido incapaz de realizarlo, o siquiera indicar a su padre que era capaz de enfrentarlo con esa técnica, menos a desafiarlo. Por un lado, siendo mucho más baja de estatura que Hiashi era imposible que tuviera el alcance adecuado por lo que tendría que esforzarse el doble o triple.
Pero en aquellos momentos no quiso dudar y ya que había lanzado el desafío tan abiertamente, su padre no le dejaría retroceder.
El golpe de vuelta le dejó en el suelo, siempre era de la misma manera; un golpe casi eléctrico que se descargaba sobre su cuerpo acalambrando toda posible reacción. Se obligó a no emitir ruido alguno que pareciera de queja, no quería mostrarse débil. Con un mareo insignificante pudo alzar la vista y ver los pies de su padre, de seguro que si alzaba mas vería su mirada desafiante y decepcionada.
— ¿Acaso es todo lo que puedes hacer? — preguntó sin matiz de diferencia en su tono.
Con dificultad se levantó mientras trataba de evitar que el temblor de su mano le obligara a soltar su bokken *. Nuevamente adelantó el pie y esta vez su guardia fue más agresiva apuntando directamente entre los ojos de su padre, extendiendo su brazo y cuerpo a su máximo alcance.
— Puedo más — contestó.
En esa ocasión no se delató lanzando el típico grito de batalla, Fugaku era bastante bueno al adivinar movimientos en sus enemigos y en ese momento él era uno; logró entonces atraparlo de sorpresa, su padre movió la cabeza hacia la derecha al tiempo en que lanzaba un ataque a su costado, Sasuke lo detuvo e impulso con su espada la de su padre para esta vez él atacar su costado.
A Hiashi le tembló el pulso cuando debió rechazar el ataque de su hija: era cierto había logrado sorprenderlo y Neji sentía su pecho hinchado de orgullo, el padre de la muchacha rechazó el ataque manteniendo, con cierta dificultad, su semblante serio y calmado. Pero Hinata no perdió su guardia, así que cuando su padre le atacó de vuelta fue capaz de esquivar y rechazar gran parte de los ataques.
— Bien hecho — concreto Hiashi antes de llamar a Hanabi. Hinata hizo la correspondiente reverencia y giró hacia él, Neji vio a su prima acercarse sin evidenciar ningún gesto adicional excepto tal vez un brillo en sus ojos que era bastante similar al que salía a relucir cada vez que Uzumaki estaba cerca. Se colocó de pie y junto a ella abandonó el dojo en absoluta calma.
— Ha sido un combate sorprendente Hinata- sama— se obligó a decir y realmente así lo sentía. El triunfo de ella había significado también el suyo, después de todo Hinata era quien más entrenaba con él. Fue como había aprendido a conocerla y entenderla, muy en contra de lo que se pensara era una chica resistente que sabía cómo aplicar la lógica con los sentimientos, pendiente de ayudar a quién pudiera, comprensiva y atenta.
Hinata era mucho más de lo él nunca sería y habiéndose quitado la venda de los ojos con respecto a ella no podía menos que sentir admiración. Por lo mismo siempre quería cuidarla y protegerla. En la antigüedad las dos ramas del clan Hyuuga habían sido diseñadas una para liderar y la otra para servir, él había nacido entre quienes servían, pero aquellas costumbres fueron desechadas con el paso del tiempo, aunque aquellos nacidos como hijos de los antiguos guerreros y samuráis, casi todos miembros del consejo, rememoraban con añoranza esos años, los actuales líderes del clan simplemente no hacían caso de aquella tradición.
Neji había leído sobre ella y así como a su padre debería corresponderle la protección de Hiashi Hyuuga a él le correspondía la de la primogénita de la rama principal y sinceramente la amabilidad e ingenuidad de su prima invitaban a cumplir con esa responsabilidad. Él mismo se había sentido culpable cuando en busca de mejorar Hinata se lanzara sobre él en ataques que fácilmente podía esquivar y rechazar. Logrando en consecuencia que él le atacara, al principio había sido lento y hasta tedioso, pero los esfuerzos de la Hyuuga poco a poco lograron cambiar el ritmo de los entrenamientos. Cada vez mejoraba más y lo hacía en silencio, en algún momento le había creído indigna del clan, ya que al gusto de todos Hinata era demasiado expresiva y él no opinaba diferente. Pero lo cierto es que fuera de la tristeza poco y nada demostraba Hinata en sus emociones, a muchos les fastidiaba que fuera tan gentil, pero lo cierto es que le temían, ya que bajo esa conducta resultaba aun mas indescifrable de lo que fuera el mismo Hiashi.
Como ya lo había analizado con anterioridad, Neji estaba seguro de que su prima tenía una inteligencia privilegiada que combinada con un trato atento y predispuesto a la justicia la hacían la líder ideal para encaminar a un mejor futuro al clan. Sabía también que Hiashi lo sabía, su padre se lo había comentado. Así que las objeciones en contra de ella no habían nacido por que se tratara de alguien con un carácter gentil o débil, sino ante el simple hecho de que la heredera era mujer. O por lo menos así lo había manifestado el consejo en más de una ocasión.
Por lo tanto el ver a Hinata enfrentar a su padre, quien consiente de los prejuicios del consejo la había educado como una dama y tratado como si un hijo fuera, salir airosa de ello no podía menos que enseñarle cuanto es capaz, quien se lo propone, de cambiar su destino.
— Neji - nii-san — le habló la muchacha logrando sacarle de sus pensamientos.
— Dígame Hinata- Sama — la muchacha le sonrió.
— Muchas gracias por todo— Los labios de Neji se alzaron de manera casi imperceptible y su mirada se suavizó, asintió con la cabeza y agregó:
— Nada tiene que agradecer Hinata-sama
— Quiero hacerlo — respondió de golpe, logrando que ambos se ruborizaran. La muchacha bajó la cabeza — que-quería preparar algo... Es-especial para Neji-nii- san— esta vez sin que ella lo notara Neji sonrió más abiertamente. Colocó su mano sobre el hombro de su prima y habló
— Solo si me deja ayudarle
Definitivamente el universo estaba en su contra. Esa noche se preguntó si es que acaso era el karma que había acumulado debido al consiente mal trato al que había sometido a tantas chicas. No encontraba otra explicación lógica para su mala suerte.
Finalmente una vez que su padre diera por finalizado el entrenamiento, cuando su madre los llamara a cenar, se había duchado con absoluta calma, atento a no demostrar el más mínimo interés en el dichoso torneo, siquiera había sacado el tema a colación y tampoco dio su opinión cuando Itachi hablara a su padre de las habilidades de Naoko Uchiha, una prima a la cual poco y nada veía.
Al parecer indiferente buscaba despistar a su hermano y que la invitación al torneo saliera de manera casual, así el encuentro con Hinata también lo seria. Pero el problema nació cuando pasada la cena y antes de acostarse, su padre no le dijera absolutamente ninguna palabra del torneo. A la mañana siguiente se sentó con él durante el desayuno, esperando alguna indirecta que jamás llegó. Su padre se marchó al trabajo e Itachi lo llevó a su instituto. Solo entonces se dio la libertad de insinuar, él, algo a lo que su hermano llanamente contestó.
— El equipo está completo, siquiera necesitamos suplentes
Y nuevamente sus planes se habían ido a la mierda. Aunque en esta ocasión no sabía si es que era o no su culpa. Y como no había descubierto la respuesta pasadas un par de horas asumió que se trataba del karma. Aceptar que era su culpa significaba evidenciarse como un idiota y esa idea simplemente no pasaba por su cabeza. No era él, no en esos momentos, tampoco era Hinata. Finalmente cuando ambos habían concordado en una cosa; la cual tampoco sabía cuál era, todo para que el universo se pusiera en su contra.
— ¡Eh Sasuke! — gritó Naruto, este alzó la vista y le hizo la señal apuntando un par de metros por delante de él, Naruto asintió y lanzó el pase que gracias a su velocidad el Uchiha alcanzó, Gaara salió a su encuentro y le retuvo unos segundos mientras que la defensa, compuesta por Sai y Shikamaru llegaron a apoyarle, Shino apareció a su derecha dispuesto a recibir un pase, lo mejor sería entregárselo, ya que los tres defensas se habían ido hacia él, giró hacia este pero cuando quiso dar el pase, vio a Hinata, estaba al fondo de la cancha sentada y a su lado el Inuzuka le hacía muecas, ese maldito perro no jugaba soccer, usualmente tenía actividades con el equipo de Judo y solía terminar antes o eso había recordado ahora que tenía toda la atención de la muchacha, entonces ella giró hacia donde él se encontraba, distracción suficiente para que Sai le quitara el balón obligándole a caer al suelo.
El primero en llegar fue Naruto.
— ¡¿Qué estás haciendo teme? — habló el muchacho de ojos azules, mientras que Sasuke mantenía la cabeza en el suelo, se sentía terriblemente avergonzado. Nada estaba saliendo como el esperaba, no vería a Hinata ese fin de semana y ahora perdía la concentración al verla con el imbécil de Inuzuka.
Se puso de pie.
— Nada que te importe dobe — sin poder evitarlo giró hacia la muchacha, estaba atentísima a él. No, no era a él, observaba al idiota que estaba a su lado, con los ojos encendidos y las mejillas arreboladas, curiosamente el perro se veía de lo más tranquilo. Pero eso no le importó. Siguió al resto de su equipo que trataba de detener a Chuoji mientras se adentraba en la zona de penal, dispuesto anotar un gol contra el arco de Suigetsu.
No le había dado la suficiente importancia a ese detalle, no era un detalle, era un inmenso problema, mayor al del torneo; casi lo había olvidado, Hinata estaba enamorada de Naruto.
Hinata estaba enamorada de Naruto.
N/A:
Subí otro rápidito en compensación por la demora con el anterior, sus reviews me motivan a pensar y recrear más esta historia ya que al menos me parece la recompensa adecuada para cada uno de ustedes. Espero hayan disfrutado el capitulo.
PD: Lo de las recomendaciones musicales, me gustaría que las tomaran en cuenta.
Atte.-
Brujhah.-
