Harry Potter pertenece a JK Rowling.


PRIMER AÑO

V: Aptitudes y actitudes


Rose está preocupada ya que las compañías que frecuenta Albus están contaminándole. Su adorable primo apenas le ha hablado en lo que va del mes, y el récord es de una hora si ambos están enojados, y tampoco ha mostrado mucha emoción cuando Rose le ha preguntado si quiere que estén juntos todo un sábado. Es alarmante ver que Albus está perdiéndose a sí mismo para convertirse en la sombría versión de sí mismo, una que apenas sonríe y que nunca se ha reído. Está convencida que Zabini y Malfoy han engatusado a Albus para que éste se vaya aislando de sus verdaderos amigos y familia que siempre ha estado ahí para él.

La noticia de que Albus Potter ha sido sorteado a Slytherin se ha extendido antes que pueda decir «cerveza de mantequilla». Una cosa es que las diferentes teorías acerca de las vivencias de Albus Potter en Slytherin se esparzan rápido, cortesía de unos chicos de Slytherin que no paran de decir de referirse a Albus por ese funesto apodo; y otra, completamente diferente, es que le haya llegado un artículo de El Profeta en el que detalla, con una exactitud digna de una obra llevada a la gran pantalla, cómo Albus ha deshonrado al apellido Potter por ser un Potter en Slytherin y las apuestas de cuánto tiempo tomará para que tío Harry los desherede por manchar el apellido familiar. Ni siquiera las repercusiones de la boda de tía Sue y tío Harry han causado tanta controversia como esto. Su madre le ha escrito que «dan lástima», su padre ha resumido la carta en un «ignórales», hasta tío Percy ha reaccionado con un «cuídate». ¿A qué se refiere con que se cuide? Ella no es la que ha terminado en, qué horror, Slytherin.

No puede descubrir qué tan mal la está pasando Albus en Slytherin porque está soportando a Polly Chapman. Por supuesto que ha notado que Polly Chapman actúa como si Rose fuese su enemiga por nacimiento, pero es extraño que se hayan enemistado sin que Rose lo haya notado. ¿Exactamente qué ha hecho Rose para que Polly la odie? La única vez que ha hablado con Polly cara a cara ha sido en la primera lección de Vuelo, entonces la ha ignorado todo lo que ha podido. Eso no ha sido suficiente, Polly está experimentando mil y una manera para que Rose pierda el control de sí misma y contraataque. No quiere recurrir a la violencia; no es del tipo que busca la paz por sobre todo, pero tiene un genio comparable con el de Dominique. Dos detalles importantes acerca de su primo: uno, no aprueba que le acorten el nombre; dos, se desquitará si alguien hace algo que lastime a sus hermanos.

Dominique no es Roxanne. Él necesita razón para desquitarse de alguien, Roxanne solo tiene que enterarse que nadie se está metiendo con Fred. Sí, nadie puede ser muchas personas. Por alguna extraña razón, la gente considera una decepción que Fred no siga los pasos de su tocayo. «Un desperdicio de talento, un linaje muerto» es lo que dicen. Y duele, vaya que duele; ha sido un gesto muy dulce honrar la memoria de Fred Weasley I, pero quizá tío George y tía Angelina han tenido que buscar otra manera. Nadie parece recordar o siquiera conocer el segundo nombre de Fred, quizá esa haya sido una buena alternativa; o, supone, que usar Fred como el segundo nombre de su primo hubiese sido igual de bueno.

Es curioso que Lucy sea la bromista de la familia.

Está en clase de Herbología. Está aguantando lo más que puede las estupideces de Polly Chapman, quien ha decidido practicar su puntería utilizando bolas de papel, una cerbatana y el pelo de Rose como la diana. Con la paciencia a punto de extinguirse, decide detener esta tontería. «Cámbiame el lugar», pide a Ariadna Cornfoot. En lo que Rose camina hacia Ariadna y ella hace lo propio, Ariadna le susurra al oído que «no te sobrepases» antes de tomar asiento y tratar de seguir las instrucciones del profesor Longbottom. Rose asiente y encara a Polly, que le sonríe burlona sin ocultar las bolitas que aún le quedan en la mesa. O, más importante, sin prestar atención a lo que dice el profesor Longbottom.

—¿Así que la princesa defiende el honor de su cabellera estropeada? —dice Polly—. ¡Pero qué dulce eres! ¿Quieres que te consiga un caballero para que te defienda, princesa?

—Déjame tranquila.

—¿La pequeña Rose no aguanta un poco, eh? ¿La pequeña princesa quiere que le llame a mami y papi para que la ayuden? —dice Polly usando el tono de «estoy hablando con un bebé». Un bebé de ya once año al que le está insultando la capacidad intelectual—. Vamos, princesita, aguantar un poco de esto no hace daño a nadie. Además es algo a lo que ya deberías estar acostumbrada, señorita tengo todo lo que deseo y más.

—Ya te aguanté —dice Rose entre dientes. Polly pone los ojos en blanco como si la situación se le antojase irónica. Rose está un poco más exasperada que antes—; te advierto, déjame tranquila.

—¿Y qué si no lo hago? ¿Llamarás a papi? —pregunta Polly—. Oh, espera. Es verdad, me había olvidado que tu papaíto es tan miedoso que eligió una cómoda vida. Hasta tu madre es más valiente, y mira que la heroína trabaja encerrada en una oficina. ¡Cuánta osadía para un par de Gryffindor!

Muy bien. Ahora en definitiva que ha tenido suficiente. Alguien ha cruzado la línea y ese alguien va a caer muy, pero muy duro. Rose está a punto de emplear todas las palabras malsonantes que ha escuchado —y ha oído muchísimas por su padre— cuando se da cuenta que el profesor Longbottom le está viendo de tanto en tanto mientras responde a la pregunta de Yann. ¿Cuánto tiempo ha sabido que Polly y Rose están discutiendo? Rose se ha asegurado de bajar su tono de voz, un acción bastante complicada para ella, y está segura que al menos uno de sus compañeros las ha visto; sin embargo, ¿por qué el profesor Longbottom no ha dicho nada?

Puede que el profesor Longbottom sea un amigo de la familia, pero nunca ha creído que sea del tipo que favorece a los estudiantes, así sea el propio Erik.

La clase continúa. Rose emplea un esfuerzo sobre humano para hacer caso omiso a las estupideces de Polly, quien prefiere fingir que le interesa la lección del profesor Longbottom luego que Rose la ha ignorado por diez minutos. La niña se prepara para lo que sea que el profesor Longbottom tenga que decirle; lo ha conocido desde muy pequeña —demasiado joven para que lo recuerde con exactitud— y sabe que ella no se irá del invernadero sin que acabe recibiendo algún sermón, consejo o reprimenda. Sin embargo, no es justo. Polly ha empezado y se irá sin recibir nada, absolutamente nada. Su madre dice que hay que defender la justicia, pero la mayoría de los profesores muggles que ha tenido siempre favorecen a los chicos populares y no a ella, a los que son iguales a Rose.

Lo peor de todo es que no ha podido defender a su madre y a su padre. ¿Cómo se atreve Polly Chapman a insinuar que su padre es un cobarde? Su padre es el hombre más valiente que ha conocido; no sólo porque ha luchado en una guerra y ha sobrevivido sin casi ninguna secuela, o ninguna que Rose y Hugo puedan ver, sino porque su padre se esfuerza en que Rose y Hugo hayan tenido una infancia normal en la medida de lo posible. Con todo el lío de la fama, de la riqueza que los Weasley no han tenido en antaño, de las suposiciones de Skeeter sobre todo, de la ausencia del tío Fred… Su padre es genial, simple y llanamente genial.

El mejor mago de todos.

—Señorita Granger–Weasley —dice el profesor Longbottom, después de que la clase ha acabado. Polly le enseña la lengua sin que le importa quién la pueda ver—, tenemos que hablar.

Esa es una de las frases que nunca significa algo bueno para el receptor.

—Por supuesto, profesor —dice Rose.

Ariadna le da una sonrisa alentadora. ¿Por qué lo ha hecho? ¿Acaso quiere recibir mercancía gratis de Sortilegios Weasley? El invernadero se vacía en cuestión de segundos; los estudiantes están más apurados en llegar a donde sea que vayan que en enterarse del chisme de primera mano. Rose suspira y toma asiento, mentalizándose que el profesor Longbottom a lo mejor sólo le baja un par de puntos en lugar de pedir una citatoria con su madre. Aunque Rose tenga la inteligencia de su madre, ella no es Hermione Granger. Ella no obtiene sólo dieces en cada prueba que hace, ella debe pasar horas y horas leyendo y estudiando un mismo tema para memorizárselo y ser capaz de citar todo, desde el autor hasta un detalle interesante e inútil.

«Hermione sabía este tema a tu edad», «pensé que había heredado la inteligencia de su madre», «Hermione no se equivocó con esta idea», «¡de tal madre, tal hija!», «supongo que podemos esperar grandes cosas de ti, ¿cierto, Rose?». Esas y otras frases han quedado impresas en su memoria. ¿Quién ha podido adivinar que uno que otro docente realmente ha estimado a su madre? No obstante, no es el mismo con algunos, sino es que todos, de los ex compañeros muggles de su madre. Hugo no tiene el mismo problema, al menos en el ámbito de la inteligencia. A sólo nueve años de edad, está demostrando que puede fundar algo similar a P.E.D.D.O cuando sea mayor.

¿Por qué la gente siempre espera que sigan los pasos de sus progenitores?

—Polly Chapman sólo es una chica que quiere meterse contigo, que quiere descubrir qué tan lejos te puede presionar hasta que reacciones como ella desea. Es una de muchas, me temo —dice el profesor Longbottom. No, lo ha dicho el tío Neville. Rose asiente mecánicamente—. ¿Alguna vez te conté que tuve problemas escolares, como tú?

—Pero tú eres un héroe. Nadie se mete con los héroes.

—Pero no era ni el más valiente ni el más inteligente cuando tenía tu edad —dice él—. Creo que pasé la mayor parte de mi primer año llorando ante cada mínima desgracia que ocurría, y soportando las burlas de Malfoy sobre que yo era un squib y que debería estar en Hufflepuff, porque según él Hufflepuff era la casa de los perdedores, de los casos de caridad como yo.

—¿Y qué pasó?

—Ron me dijo que yo valía por doce Malfoy, que le hiciera frente a la gente —responde tío Neville—. Y me lo creí. Incluso me traté de detenerlos cuando iban a salvar al mundo por primera vez. Hermione acabó petrificándome, pero era algo que yo no hubiera hecho al inicio del año. Ni Ron, Harry o Hermione me lo confirmaron, pero acabé descubriéndolo después de incursionarnos al Departamento de Misterios en quinto —añade.

—Eso es… Simplemente… —Esto es lo más cercano que Rose está para descubrir algo del pasado de sus padres y de su tío Harry. No obstante, lo que más le ha sorprendido es que tío Neville le está admitiendo que él no siempre ha sido tan fuerte como parece, como si no fuese tan importante. Pero lo es, tiene que serlo, ¿verdad?—. ¿Y por qué nunca me enteré? ¡Soy su hija!

—Hay aspectos de la guerra que nosotros no queremos que ustedes sepan —dice tío Neville—. Hemos pasado por tantas cosas, hemos cometidos tantos errores y hemos perdido a tanta gente que es increíble que todavía sigamos cuerdos. No me molesta reconocer que todavía tengo pesadillas de vez en cuando, es algo que me pasó y nunca lo cambiaré. Pero, te diré un secreto, volveré a pasar por lo mismo si puedo tener lo que ya tengo, si puedo convertirme en quién soy ahora.

»Ahora entiendo por qué mis padres llegaron hasta las últimas consecuencias. Ellos están en San Mungo, locos de por vida. ¿Lo sabías, Rose? —pregunta tío Neville. Rose niega con la cabeza, todavía incapaz de decir nada—. Yo haría lo mismo por Erik. Él y Hannah son lo mejor que me ha pasado. Además de conocer a Luna y Ginny, por supuesto.

»No todas las batallas las tienes que pelear, y no por eso eres menos valiente o menos valioso. Tú eres tú, y algún día encontrarás cómo hacer tu parte.

—No entiendo.

—No esperaba que lo hicieras. Yo me tardé años; aunque lo hubiera descubierto antes de haber creído en mí mismo tanto como lo hacían los demás —dice tío Neville—. ¿Ahora qué te parece si te doy un par de consejos?

—¿Y no creerán que soy la mascota del profesor?

—Tal vez sí, tal vez no —responde él—. Lo que más importa es lo que tú pienses de ti misma. Lo demás se dará naturalmente. Confía en mí.

Y Rose sabe que puede confiar en el profesor Longbottom tanto como lo hace con el tío Neville.