Me tardé, lo lamento, pero es que en medio de las fiestas la inspiración se fue y me costó recuperarla.

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Después de Cruzar la Linea

Se encontraba en pleno desarrollo de la mudanza, esa tarde en cuanto llegara a su casa, sus padres habían partido a su nueva residencia. Con la llegada de Izumi se había concluido que el departamento, si bien era adecuado para ellos tres, no lo seria para cuatro personas. Además cualquier vivienda en la altura supuso un peligro para el bebe en cuanto este empezó a pasar por alto todos los límites que se establecían como parte de su hogar. Muchas veces Sakura había tenido que prácticamente salvarlo de la muerte cuando en un descuido de sus padres su aventurero hermano se asomaba sobre los ventanales o salía raudo por la puerta a conocer las escaleras.

Todo aquél cambio en su estilo de vida resultaba posible gracias a que hace un par de meses sus dos padres habían sido ascendidos como jefes de sus departamentos en el hospital central de Konoha. Así que fuera de tener acceso a comodidades que antes no hubiera imaginado, en cuanto les fue posible se comprometieron con un banco para obtener el préstamo que necesitaban y así comprar una casa.

A Sakura su nuevo hogar le parecía gigantesco, su sola habitación era del tamaño del comedor, el vestíbulo y la cocina juntos, así que cuando llegó por primera vez a conocer su nuevo hogar, realmente no supo con qué llenaría todo ese espacio vacío. Por otro lado, si bien era un lugar que se consideraría refinado, a ella le parecía frío y sin espíritu hogareño, era una de las razones por las cuales se había ofrecido a pasar esa última noche en su antiguo hogar, antes de que el camión de la mudanza llegara a llevarse los últimos trastes que su madre había empacado. Ahora estaba en su pequeña y prontamente antigua habitación. A pesar de tener disponible toda su casa, decidió extender el saco de dormir en su pequeño cuarto, a Sakura le gustaban aquellos gestos, denotaban cierta sensibilidad, que en ocasiones le parecía ridícula, pero que sin embargo le ayudaba a sobreponerse a los cambios que en su vida, podía considerar algo bruscos.

Cerca de la media noche, pocos minutos antes, su madre le había llamado e Izumi enviado besos vía telefónica, logrando sacarle una sonrisa. Realmente las necesitaba, algo, cualquier cosa que fuera capaz de levantar su ánimo. Y al pensar en ello, no podía evitar recordar a Naruto y la sentida mirada que este le lanzó. Era su mejor amigo ¿Cómo podía siquiera ser capaz de hacerle daño? De haber sido por el rubio, estaba segura, que no habría movido un dedo, como lo venía haciendo desde que se conocieran; Naruto siempre había sido efusivo y claro con sus sentimientos hacia ella, tanto como ella lo había sido hacia Sasuke.

Cuanto le frustraban la indiferencia del moreno y el escándalo del segundo. Cuando ambos se volvieran adolescentes Naruto se había calmado y ya siendo los tres amigos, solo había mencionado el amor que sentía por ella en contadas ocasiones. Aun así jamás había recibido una respuesta positiva de su parte. Lo mismo que Sasuke con ella. Pero ahora resultaba que Uchiha se había interesado en otra chica.

"—No es como siempre...—" le había dicho Ino "—No es Sasuke el que está cediendo ante la insistencia, es él quien la busca a ella—"

Sakura no recordaba que eso hubiera ocurrido antes, jamás y se odiaba a si misma por no haberlo visto e intervenido antes. Conociendo al Uchiha solo hubiera bastado en mencionarle el tema de manera cómplice y burlesca para que este reconsiderara todo y, con lo orgulloso que era, se decantara por la decisión de que Hinata como cualquier otra chica y no valía la pena.

Se imaginaba así misma acercándose y diciéndole: "Sasuke-kun, te ves muy bien al lado de Hinata-chan"

Se llevó ambas manos tras la nuca y dio un hondo respiro, no podía sacarse a Naruto de la cabeza, pero si todo resultaba como ella lo esperaba, tal vez, tendría la suerte de que el rubio viera a Hinata y Sasuke a ella.

De hecho ese era un plan en el cual todos ganaban. Solo que no era capaz de entender por qué se sentía tan incómoda. Cerró los ojos y soñó con su último día de secundaria;

Durante la mañana habían mantenido una convivencia que extendió la invitación a todos los padres. Itachi Uchiha se había acercado a ella para invitarla a bailar. Antes de eso había rechazado a Naruto cientos de veces con la esperanza de que fuera Sasuke quien le sacara a ella. Pero eso jamás ocurrió y a pesar de que en su sueño un celoso Sasuke prácticamente la arrancaba de los brazos de su hermano, su cabeza le gritaba que eso no había ocurrido jamás. Que de hecho Sasuke abandonó la fiesta sin siquiera esperar a sus padres. También en aquella ocasión Tenten sacó a bailar a Naruto y para cuando Itachi se retiró, el rubio bailaba con Hinata y Neji con su subalterna, en un estratagema seguramente ideado por la chica de las coletas para ayudar a la tímida Hyuuga. Fue entonces cuando se vio sola, ya que ni siquiera Lee se encontraba disponible. Pero en ese momento no tenía deseos de centrarse en la realidad, quería que su sueño fuera su diario vivir y que este se repitiera día tras día.

— ¡Sakura!— le llamó Sasuke cuando la separó de su hermano y la puerta del salón retumbó ante la furia de este.

Luego sonó tres veces más y la realidad la llamó indicándole que era hora de despertar porque los golpes salieron de su sueño para retumbar en las paredes y ventanas de su habitación, atenta a si el sonido se repetía no acudió de inmediato y esperó. No pasaron ni diez segundos cuando la puerta resonó de nuevo, y el llamado de esta era de absoluta urgencia.

La idea de que fueran sus padres desapareció en cuanto entendió que de haber sido así, el teléfono habría sonado primero. Acudió presurosa a la entrada de su hogar al mismo tiempo en que un azote sobre sus ventanas le indicó que un vendaval estaba en curso. Todo el día las nubes se pasearon por el cielo con total indolencia anunciando que ese día o noche habría una tormenta y al parecer en ese preciso momento daba inicio.

La puerta volvió a sonar con fuerza.

— ¡Ya voy! — gritó insolente mientras esperaba que no fueran ninguno de sus padres o vecinos. Y en algún sentido imagino y esperó que quien estaba al otro lado de la puerta fuera él, era como si le hubiera llamado con el pensamiento ya que no fue capaz de apartarlo de su cabeza en todo el maldito día. También entendía porque estaba ahí. Sakura no era tonta, toda acción tenía su reacción y si bien en ese tipo de asuntos él no solía fijarse o tener un tacto especial, sabia cuando las cosas le afectaban... Y por su rostro Sakura, dolida, admitió que sus acciones afectaron al muchacho más de lo que ella hubiera deseado.


Shikamaru vio cómo su novia retrocedía ante sus palabras. No podía esperar menos de su reacción. Ella le conocía desde que con indiferencia trataba de ocultar lo que en su pecho se guardaba por Ino. Tan observadora como su "rubia debilidad" lo había notado desde que ambos fueran niños y la diferencia que ambas sostenían terminaron inclinándole hacia la joven que en ese momento se encontraba frente a él.

Por razones que distan mucho de la convencionalidad, a Shikamaru siempre le gusto cultivar un bajo perfil, primera contradicción que tenía si era comparado con Ino; que ella le encontrara aburrido y él escandalosa era algo normal y la regla era que los opuestos se atraían, pero Shikamaru no era un maldito imán para decir que semejante idea, con total falta de lógica, fuera aplicable a dos seres humanos. Sin embargo al conocer más a su problemática amiga de la infancia, había podido ver más allá de lo que su usual careta mostraba; que Ino fuera lógica y argumentativa no era sorpresa para él, eran las características intrínsecas de cualquier persona que tratara de establecer al menos una conversación con él. Que Ino no quisiera demostrarlo, porque para la chica resultaba demasiado "problemático" eran más acorde con su personalidad. Y que a él le molestara porque ella no "hacia el esfuerzo" era un cambio de papeles que debido a su propio carácter no quiso o no fue capaz de aceptar.

Así que incluso cuando Shikamaru quería esforzarse, Ino lo dejaba de lado, aburrida de lo "problemático" que él podría llegar a ser, entonces ya que ninguno tenía intención alguna de complacer o satisfacer al otro, Shikamaru pensó que quizás solo estaban destinados a ser amigos. Además el sonriente Sai apareció para llevarse todas las atenciones de su amiga solo porque le había llamado hermosa, quizás de haberlo sabido él también habría actuado así. Pero mientras se perdía en las facciones de su novia, que no eran en lo absoluto comparativas a las de Ino, lo cierto es que no se arrepentía de haber guardado silencio.

Shion era un año mayor que Shikamaru, usaba gruesas gafas y siempre andaba descuidada en su apariencia. Siendo solo un año mayor que él, ya se había graduado de la universidad y estaba en proceso de práctica para su carrera de perito forense en la unidad policial de Konoha. Como todos en el pueblo, se conocían desde pequeños pero solo en ese último año Shion acudió con regularidad a su casa, ya que su padre -que era maestro de la muchacha- le ayudaba con su tesis, fue en esos momentos en los que Shikamaru estableció con ella una tranquila amistad y puesto que Ino ya no ocupaba su cabeza de manera romántica, comenzó a tomar cierta afición hacia esa chicha capaz de darle todos los problemas del mundo en el tablero de shogi antes de derrotarla.

A diferencia de Ino, Shion no era explosiva y si bien la lógica le salía sin esfuerzo alguno, buscaba ser espontánea. Podían permanecer horas jugando en completo silencio sin que ninguno sintiera incomodidad alguna, competían por resolver los mismos puzles y lo mejor de todo era que Shion jamás buscaba ser el centro de atención. Nara sabía que eso se debía a que la muchacha no se consideraba atractiva y lo cierto es que tampoco le interesaba serlo.

Pero él le había visto; hace unos seis meses el matrimonio del hermano mayor de Shion había congregado a ambas familias, ya que su padre también había sido maestro de este. Fue en esa ocasión en que vio a la muchacha radiante y elegante moviéndose con dificultad entre la multitud, puesto que no cargaba con sus gafas. Tropezaron a la salida de los baños y él no la reconoció, fue ella quien lo notó debido a su voz y mientras le hablaba, de lo poco que había podido percibir de la boda, Shikamaru terminó admitiendo que Shion era tan bella como Ino y lo mejor de todo es que ese era un secreto que solo él sabía. Inmediatamente su trato para con la muchacha cambio, más que por su apariencia Shion le atraía por lo que ella era, siendo algo anexo el que vestida y arreglada pudiera ser deslumbrante.

Así que consiente que Ino solo sería una amiga, decidió arriesgarse con Shion y lo cierto es que se auguraba mucho más éxito del que tendría si es que lo intentaba con su amiga de la infancia. Y al parecer Shion siempre había tenido sentimientos hacia él, situación que orillo a la muchacha a aceptar de inmediato.

Con lo que Shikamaru no contaba era lo placentero y agradable que podía ser el mantener una relación con ella. Entre la universidad y su práctica, Shion, siempre encontraba el tiempo para estar con él y no presionarlo a pasar tiempo juntos, su personalidad llena de lógica y tranquilidad le hacían comprender de inmediato cualquier situación "problemática" que Shikamaru le expusiera.

Excepto, desde luego, la presente.

Shion nunca reaccionaba mal o de manera distante, era un alivio verse confortado por ella y atendido por sus gestos. Pero cuando Shikamaru le relato lo ocurrido con Ino ese día, retrocedió y saco su mano de entre las del muchacho, gentilmente pero con una urgencia que ciertamente no le gusto.

— Y... dices que ella ya no te gusta...— Shikamaru no entendió si aquello era una pregunta o afirmación. Shion le conocía desde que la rubia se llevaba todas sus atenciones. Negó con vehemencia. Shion se ajustó las gafas y carraspeo — Entiendo que quizás sea difícil el rechazar a un ser tan querido... Pero no me es posible tolerar una situación en la cual se corre el riesgo de que cedas ante ella.

— Pero si no he cedido...

— ¿Y crees que ella lo hará?— Shikamaru no pudo evitar guardar silencio. Era cierto, Ino no se caracterizaba por ser una chica que se rindiera fácilmente. Pero lo cierto es que no le interesaba sacrificar lo que Shion significaba para él, menos cuando sus sentimientos hacia Ino se habían vuelto casi insulsos.

— No lo creo... — sentenció, entonces algo parecido a la tristeza se asomó en la mueca siempre tranquila que Shion cargaba su boca y eso le dolió.

— ¿Entonces...?— preguntó mientras se colocaba de pie. Shikamaru le miró alarmado, realmente no quería que se fuera, así que antes de reaccionar a nada su mano cruzó la mesa que ambos compartían y cogió su mano; no era suave como la de Ino, de hecho debido a su trabajo Shion constantemente las exponía a elementos químicos de los cuales no se preocupaba, cremas y suavizantes no estaban dentro de sus enseres personales, menos maquillaje o algún elemento especial para acondicionar su cabello; y mientras la veía girar hacia él podía comprender porque le gustaba tanto; Shion era honesta a un nivel que ni el mismo sería capaz de entender, se ofrecía sin condición alguna más que ser correspondida, no juzgaba, no se jactaba de su increíble inteligencia, era atenta, era gentil y tranquila.

Y la sola idea de que se levantara para marcharse y dejarlo a solas le volvía loco al nivel qué Ino lo hacía con sus escándalos.

— ¡Espera! —dijo, logrando que todos los que se encontraban en Ichikarus voltearan hacia él —No te marches... — finalizó bajando la cabeza pero sin soltarle.

— Tengo que cubrir el turno de Seidama en la oficina...

— Te acompaño— dijo y sin dar espacio a replica alguna pago la cuenta y prácticamente la arrastro fuera del restaurante.

— Shikamaru no es...

— Si lo es... — avanzó un par de pasos y se colocó frente a ella.

— Shion— dijo con firmeza. Durante un vago segundo quiso echar pie atrás y dejar a la muchacha a solas, pero a si mismo se regañó, Shion era todo lo que le gusta a en una chica y solo con ella había logrado ver los defectos de aquellas que en su momento le habían resultado perfectas — Te quiero... y no importa lo que haga Ino, eso no cambiara— vio como ella se sonrojo con placer y ya que el mismo había logrado obtener la tranquilidad que ese día le había sido arrebatada por Ino, se inclinó hacia ella y la besó.


Naruto siempre pensaba en Kiba como su reflejo, si es que ambos no hubieran encontrado aquel catalizador que era para el Sasuke y para Inuzuka, Shino. Si lo veía desde ese punto de vista no existían muchas diferencias entre uno y otro. Kiba era escandaloso y no temía al ridículo, al igual que él, mientras que Sasuke era observador y silencioso, ambos calificativos que en el Aburame se veían representados en su máxima expresión. Por lo tanto ambos tenían un par del mismo género que en cierta medida controlaban su actuar. Estando a solas, no había control alguno y eran tan capaces de trabarse a golpes como de salir a festejar solo porque sí. Siendo explosivos e impulsivos realmente no era mucho lo que se podía hacer y bueno la situación dejada atrás hace pocos minutos no hizo más que afirmar aquel pensamiento.

Kiba jamás bebía o eso creía, puesto que entre todos era el más parecido a él, pero en esos momentos la cerveza que el chico perro tenía entre las manos le parecía completamente deseable. Dejó que el muchacho se la llevara a chichón que sobresalía de su frente para pedírsela. Kiba le miró con frialdad y desafío, al parecer aún tenía toda la intención de partirle la cara, pero en vez de eso le lanzó otra lata y siguió bebiendo el contenido de la propia. Fría como estaba se la pasó por el pómulo derecho en el cual Inuzuka había dejado su marca.

El más exquisito alivio que conociera.

— Sabes que nos pueden sorprender la policía... — dijo el Inuzuka sin mirarle.

— Corremos entonces...

— ¿Te crecieron de pronto las bolas? — Naruto giró hacia el Inuzuka, seguía enfadado.

— A mí tampoco me gustaría que alguien hiciera sufrir a Sakura-chan... — dijo después de meditarlo un poco.

— No seas mentiroso... — cortó Kiba, esta vez observando el oscuro fondo de la lata.

— ¡No miento! — replicó Uzumaki enfadado.

— Si lo haces solo que no te das cuenta...— giró entonces hacia el rubio y fijó la vista en él como si lo analizara — admito que siempre considere que eras alguien generoso y dispuesto a ayudar al resto, pero por lo visto solo es algo que haces cuando esa persona logra llamar tu atención, incluso Sakura dejó de interesarte... — Naruto apretó la lata y se colocó de pie.

— ¡Tú no sabes nada de eso! — reto, sin embargo, diferente a otras ocasiones, Kiba no reaccionó, solo se quedó mirándole y Naruto detestó ese gesto.

— Tú eres el que no sabe... Dime, si es que tanto te importa la felicidad de tu "Sakura-chan"— y extendió lo más posible las últimas palabras— ¿Cómo es que jamás has interferido por ella ante Sasuke? ¿Porque dejas que le siga tratando así? — Naruto frunció el ceño, era algo que jamás había pensado, pero entendió también, de inmediato, que él jamás había renunciado a Sakura.

— Jamás harías eso, quieres que Sakura sea feliz, pero solo contigo...

Naruto no pudo evitar pensar, después de esas palabras, que no era tan parecido a Kiba como él creía; viéndolos desde la lejanía siempre creyó, y le pareció el final más lógico, que Inuzuka, sobre todo, fuera quien terminara enamorándose de Hinata. Y a pesar de estar seguro que así era, le sorprendía lo que el muchacho frente a él estaba haciendo; supo entonces, que al menos él, no era tan noble como creía y lo que decía Inuzuka era cierto; quería a Sakura y la quería para él.

¿Era eso ser egoísta?

— ¿Qué tiene de malo el amor que Hinata te ofrece? — pregunto entonces Kiba. Naruto no se esperaba semejante pregunta y así mismo se preguntó

"¿Que tenía de malo el amor que Sakura ofrecía a Sasuke?"

Naruto volvió a sentarse y abrió su lata.

— Nada...— contestó, pero para él estaba lleno de errores insalvables y el principal era que él no amaba a Hinata Hyuuga. Dio un sorbo a su lata y se estremeció ante la amargura de esta.

— ¿Entonces porque no lo aceptas? — Naruto volvió la vista hacia Kiba, este solo miraba su lata.

"A él le gustaría que Hinata se lo ofreciera"

Kiba estaba enamorado de ella, pero de todas maneras estaba ahí. Le había enterrado la cara en su ramen cuando dijo que la Hyuuga le parecía muy oscura y extraña y cuando se quejó por eso, Kiba le saco a patadas de Ichikarus y le obligó a defenderse. Así es como comenzó la pelea. A él también le molestaría si es que alguien más llegara hablando cosas de Sakura y sobre todo sin conocerla. Y ciertamente él no conocía a Hinata.

— No conozco a Hinata... —dijo finalmente — No sé quien es ella fuera...

— ¿Crees que Sakura se hubiera involucrado en una pelea solo por ayudarte?

Eso no se lo esperaba, ciertamente que estaba agradecido de ambos Hyuugas, pero en algún momento su memoria había obviado ese hecho. Pero era cierto, había algo en Hinata que la hacía más generosa que cualquier persona que conociera y al mismo tiempo más desinteresada, quizás era por eso que entre los Hyuugas ella era quién más le agradaba, tal vez era la misma razón que obligaba a sus cercanos a ser desinteresados como ella, tal cual como Kiba lo era en ese momento. Entonces la idea de que ya en esos años Hinata le quería le golpeó en el pecho como si fuera un martillo, eran los años en que nadie se le acercaba, bueno excepto Kiba, Shikamaru y Chouji, pero ninguna chica parecía dispuesta a perder el tiempo en él; eran los años en los que se había sentido perdido, solo y feo. No pudo evitarlo y con sorpresa giró hacia Kiba.

— Ella lo hizo… ¿Por qué…?— Kiba solo se encogió de hombros.

— No lo sé, pero si, ya le gustabas en ese tiempo, por lo que supe fue la agresión a Hanabi la que le hizo reaccionar…

A cada palabra que decía parecía encogerse más sobre sí mismo, habiendo caído en su propia trampa, gracias al genio de mierda que se gastaba. Jamás, por las suyas, desde luego, se habría evidenciado tanto frente al Uzumaki, pero tenía que admitir que, por alguna razón sensibilera de mierda; Naruto no solo había descubierto sus sentimientos hacia Hinata, sino que le miraba con lástima.

"¡Como si el estúpido rubio tuviera una historia de amor ideal!"

— ¿Kiba… tu, tu estás…? — no le dejó continuar, ya de por si se sentía bastante humillado, sin mirarle le contestó.

— Si… pero no lo repitas — se acercó entonces a él y lo cogió del cuello de su camisa —… lo haces y te mato…— Naruto retrocedió a medias molesto a medias asustado. Kiba podía entender su confusión, pero no sentía lástima alguna por él.

Le soltó y se colocó de pie, cerró los ojos y suspiró, las palabras que estaba a punto de decir podrían resultar en el resquebrajo absoluto de su corazón, pero la razón principal que le había impulsado a hablar con Naruto se centraba en ella, en Hinata y su felicidad.

Y la verdad es que el Uzumaki no había tardado en sacar el tema al preguntarle directamente si es que lo que Sakura le había dicho de Hinata era verdad. Por alguna razón, el escucharlo de él, le había hecho temblar.

"No estoy aquí por mi, estoy aquí por ella"

Fue la idea que necesito para, finalmente, decirlo.

— Puedes pasar toda tu vida esperando que Sakura se fije en ti… solo me queda preguntarte ¿Si no lo ha hecho hasta ahora, cuando supuestamente has madurado, por que crees que lo hará en el futuro? ¿Acaso Sasuke desaparecerá de la nada? Debes de asumir que es probable que sus sentimientos hacia ti jamás cambien, entonces te verás sumido en soledad y la tristeza y como ya he probado que no eres tan noble como pareces— aquí se encogió de hombros y rio para si— lo más probable es que termines lleno de rencor… — entonces volteó hacia el Uzumaki — no pierdas el tiempo Naruto… no hay nada de malo en tratar de ser feliz y hacer feliz a alguien — procedió entonces a retirarse, no sabía que tan capaz sería de aguantar el nudo que le bajaba por la garganta, estaba seguro de que si lo hacia nuevamente le partiría la cara a Naruto.

Esa noche mientras meditaba en su cama, Naruto realmente se preguntó si es que era Sakura la mujer de su vida, hasta hace un par de horas, eso podría haberlo afirmado como que el cielo era azul. Pero si nada con ella le había resultado…

"¿Realmente sería tan malo prestarle atención a Hinata?"


Sasuke solo acorraló a Sakura contra la pared, ella esperaba una explosión de su parte, una tormenta de furia como la que ocurría afuera, pero fuera de eso, y mirarla como si se tratara del último gusano de la tierra, Sasuke no había reaccionado a más. Esperaba una discusión y que ella al menos, entre llantos, fuera capaz de decirle una vez más lo mucho que lo amaba y las razones que le habían llevado a actuar de esa manera. El por que había sido así de egoísta, pero solo se topó con las frías palabras y miradas de él. Pero no era solo eso lo que le había hecho temblar, sino también la forma en la cual el aspiró sobre su cuello, su actitud de depredador y como rozó la punta de la nariz con su sien.

A medias humillada y confundida, entendió que de quererlo Sasuke podría tomarla en aquél momento sin que ella opusiera ninguna resistencia, no pudo menos que sentir una profunda vergüenza por si misma y la primera rebelión de sus sentimientos hacia lo que Sasuke representaba en su vida. Le empujó y él no hizo ademán alguno de resistirse. Solo se quedó observándole en silencio, esa vez con su gesto más suavizado, pero igual de serio y centrado. Solo entonces el Uchiha habló:

— Creo… — dijo — entender en algo las razones bajo las cuales has actuado y tengo la sensación de estar dividido en dos ante lo que debo o no hacer contigo— la sombra cubrió el semblante del Uchiha, sin embargo aún en aquella oscuridad Sakura era capaz de sentir la oscura mirada posada sobre ella — me has enojado como nunca Haruno — y la sola mención de su apellido en vez de su nombre pareció resquebrajarle el pecho, de la misma manera en que había ocurrido la primera vez que una chica se declara como su novia — pero por consideración a nuestra amistad y a la de Naruto he decidido no tomar revancha en ello…

— Sasuke-kun… — fue lo único que logró articular antes de que él le cubriera la boca bruscamente.

— No hables, no quiero que digas nada… ¿Escuchaste? ¡Nada! — Sakura asintió y él le soltó. Prosiguió entonces —No sé quién o qué te ha dado el derecho de ventilar los secretos de Hinata, eso — y esta vez su mirada fue de lástima — no me lo esperaba de ti... — Sasuke no lo dijo, pero Sakura entendió que le había decepcionado. Entonces como si fuera una luz al final de un oscuro túnel, que a su vez veía demasiado tarde, entendió que a pesar de todo, para Sasuke ella era una amiga y como tal, no como un prospecto de novia, se había equivocado garrafalmente al tratar de modificar una relación que sencillamente a él no le interesaba — pero ten por seguro que tampoco me quedaré tranquilo. Si Naruto comienza a acercarse a Hinata — y en ese momento estampó la palma contra la pared al lado del rostro de Sakura — será exclusivamente tu culpa… y hasta ese momento no sabrás lo que es provocarme… — entonces se alejó de ella, destilando hostilidad por cada poro, al llegar al umbral de la puerta, que no había sido cerrada, solo se volvió a medias para declarar con la mayor de las tranquilidades;

— Ya no somos amigos… no vuelvas a hablarme

Entonces sin poder aguantarlo había caído de rodillas y para ahogar su llanto se cubrió con ambas manos el rostro. El resquebrajo pasó de su pecho al corazón y al saber que definitivamente lo había perdido, fue mil veces peor de lo que nunca sintiera, en parte sabía que se trataba de ella, que era por su culpa y eso solo empeoraba toda la situación.


Era necesario hacer el peinado la noche anterior, o al menos así lo exigía la disciplina Hyuuga, mientras Hinata hacia las trenzas de Hanabi, Neji acomodaba las de su prima de la manera precisa para que una vez enrolladas la cabeza fuera cubierta con el Tenugüi* de la manera correcta y adecuada. Eran momentos que a los tres les gustaba compartir, justo después de la cena y antes de ir a dormir, servía para ponerse al día en lo que refería las clases y materias, como Neji era un año mayor tendía a ayudar su prima con las materias que a esta le resultaban difíciles y que a su vez era una acción que Hinata repetía con su hermana.

Cuando Hanabi fue llamaba a probarse su nueva bögu para Neji fue más fácil abordar el tema que esa semana había estado fastidiándole particularmente. De hecho había comenzado a molestarle desde hace un par de semanas, sobre todo cuando se diera a correr aquél rumor entre su prima y el Uchiha, pero sencillamente no le había prestado atención ya que Sasuke había tenido la decencia de explicarle a él, como "protector", pariente y su capitán de equipo, lo que en verdad había ocurrido, eso, sin embargo, bajo ninguna circunstancia había significado que él dejara pasar por alto todos los gestos que el Uchiha se había empeñado en tener hacia Hinata, siendo el primero ese, el darle explicaciones a él, de por qué su prima había sido involucrada con semejante personaje, nada más ni nada menos que en los baños de damas del establecimiento. Aquella era una molestia que Sasuke, jamás se tomaba por nadie, así que en su momento Neji había decidido que incluso él podría ser en exceso prejuicioso cuando se trataba de alguien con la fama del Uchiha y que tal vez, aquél monigote engreído podría comportarse al menos, una vez de manera caballerosa.

Pero los gestos no se detuvieron en eso, Hinata en persona le había contado que Uchiha le daba excelentes consejos y ayuda cuando se trataba de su tartamudeo y timidez, logrando al cabo de una semanas sacar adelante un trabajo de ciencias sociales tan complejo para ella, como significaba el exponer frente a todos sus compañeros. Quizás aquello no le habría resultado tan terrible o molesto, si es que no hubiera visto la manera en la cual su prima comenzaba a reaccionar frente a algunos actos o acciones de Sasuke, cuando había huido de él, ese lunes en que el Uchiha la había acorralado en los casilleros; Hinata le había resultado demasiado preocupada.

Para explicar lo extraño de aquella conducta en alguien como la Hyuuga, era necesario conocerla como él le conocía. Y si bien podría o no ser un gesto de alivio ante la ayuda inminente, resultaba ser si o si una reacción de algo superior que hasta el momento Hinata había sabido controlar. Pero eso él lo atribuía a los sentimientos que ella, la mayor parte del tiempo solía manifestar hacia el Uzumaki. Y a pesar de todo ello, no había resultado infalible al "encanto" del Uchiha, que con ella había hecho a un lado todas las convenciones sociales que mantenía con el resto solo para hablarle, él lo había entendido cuando se acercara a ellos y le sonriera a él de esa manera tan encantadora, con el solo afán de tranquilizarlo y darle a entender que no le haría daño, que quería "hablar con ella" ¿Sobre que? Neji no lo sabía, pero intuía que el Uchiha había cometido un error con su prima y dentro de lo estoico y seco de su carácter buscaba una manera de llegar a ella y en su buscar su perdón.

Después fue lo de la mano y la manera anhelante en la cual el Uchiha perdió la vista en ella cuando ambos se retiraron y en la tarde de aquél día fue la manera en la cual encaró al Nara por no tener cuidado al momento de enfrentarla. Todos esos gestos habían sido notados por Hinata y dentro de los comentarios que ambos intercambiaban, había podido descubrir que ella apreciaba al Uchiha y que se censuraba a si misma por haberle juzgado con demasiada dureza.

"Como si Hinata pudiera ser dura con alguien"

Pero eso no fue nada a cuando ella declaró, sin problema alguno, que había preparado una comida especial para el Uchiha en agradecimiento por su ayuda contra la timidez que siempre le acosaba.

Era cierto que Naruto ocupaba la mayor parte de la cabeza de su prima, pero le fastidiaba que alguien como el Uchiha también se llevara aquella atención. No era algo parecido a celos, sino más bien a resguardo. Aun cuando Sasuke tuviera toda la intención de ser atento con ella y tuviera verdaderos sentimientos hacia su prima, Neji no estaba tan seguro de que si su cambio era momentáneo o completo. Después de todo si llegaba a declarar sus actuales sentimientos hacia Hinata y esta le rechazaba, seguiría siendo igual de atento con ella o se volvería el imbécil egoísta que estaba seguro, era.

Por lo mismo consideraba que era hora de aclarar aquél tema con su prima, para que ella estuviera prevenida y para que, ya tomando conciencia de lo que ocurría a su alrededor, fuera capaz de meditar sus decisiones sin dejarse arrobar por lo magnifico que podía resultar ser quién llamaba la atención del chico más codiciado de la escuela. Neji no quería ver que otras chicas, celosas y estúpidas agredieran a su prima –como ya había ocurrido- solo porque el idiota del Uchiha se había precipitado al poner los ojos en la única muchacha que jamás le había prestado atención.

¿Qué pasaría se le decía a Hinata que Kiba también estaba enamorado de ella? Y que además era su primera opción como candidato…

Bueno aquello fuera de generar una confusión mayor en su prima la sumiría en la mayor de las vergüenzas, sea como fuere, Hinata Hyuuga no se consideraba atractiva. Solo porqué el idiota de Uzumaki no era capaz de verla.

— Hinata-sama — dijo mientras trenzaba el cabello de su prima

— Hai Neji-ni-san…

— Hay algo de lo que quiero hablarle y me gustaría que me prestara toda su atención

— Neji-ni-san es demasiado formal — dijo ella sonriendo para si, volteó medio rostro y asintió — todo lo que Neji-ni-san quiera decirme es importante para mi — sin querer Neji se sonrojó, pero ese era un poder que solo tenía su prima.

— Se trata de Sasuke Uchiha — la reacción fue la que se esperaba, Hinata se volvió hacia él atentamente sin mostrar siquiera un brillo o nerviosismo en su mirada. Era lo que él creía el Uchiha le había infundido seguridad y Hinata lo sabía.

— ¿Estás molesto con él Neji-ni-san?

"Aún no"

— Me preocupa las actitudes que él tiene hacia usted…

— U-Uchiha-san — el temblor en su voz pareció delatarla, pero rápidamente se recompuso — él… es muy atento c-conmigo— Neji asintió y ambos fueron interrumpidos por la servidumbre que en ese momento se presentó ante ellos.

— ¿Qué ocurre? — preguntó Neji

— Alguien busca a Hinata-sama… — inmediatamente ambos giraron hacia el reloj, eran más de la una de la madrugada.

— ¿Quién? — preguntó colocándose de pie, al mismo tiempo que su prima.

— El señor Sasuke Uchiha…


Había decidido arriesgarse después de abandonar a Sakura, era la última jugada que estaba dispuesto hacer o al menos la más arriesgada. No podía permitirse el dejar que Naruto avanzara, si es que lo hacia, ganaría demasiado terreno y al menos él necesitaba saber que podría competir con él o al menos significar algo más para Hinata.

Paseándose de un lado a otro. Le pareció casi imposible el creer que estuviera nervioso, eso no era algo a lo que estaba acostumbrado, y no le agradaba, se trataba del tipo de situación que no podía controlar y no existía nada que él no pudiera controlar. Era eso lo que le hacía odiarla y desearla al mismo tiempo, si se trataba de Hinata perdía el control de su entorno y su persona, al mismo tiempo eso podría tratarse de su debilidad y era peligroso que alguien que supiera como vulnerarle estuviera vagando por ahí en completa libertad. Debía tenerla a su lado donde no le haría más daño del que se pronosticaba si es que a su mejor amigo se le ocurría poner los ojos en ella.

Hinata jamás había considerado que alguien fuera capaz de robarle el aliento, a excepción clara de Naruto Uzumaki, pero las consideraciones hacia Naruto estaban enmarcadas en la profunda admiración, que el tiempo había transformado en amor. Sabía que era guapo y sería capaz de perderse en sus ojos, con los años había desarrollado el cuerpo de un hombre muy atractivo, pero al momento de ver al Uchiha, caminando de un lado a otro de su vestíbulo, visiblemente alterado, todo aquello le pareció una atracción infantil cercenada ante la inminente presencia de quién ahora reconocía como el muchacho más atractivo que viera nunca. En cuanto Sasuke giró hacia ella, algo parecido al descontrol se apoderó de sus rodillas y por ende de sus mejillas, vio como este notaba ese gesto puesto que sus ojos se centraron en su rostro como no lo habían hecho nunca y se sintió intimidada ante lo que él con toda su presencia imponían.

Tenía el cabello mojado y en un gesto algo alterado se lo llevó hacia atrás, logrando dejar solo un par de mechones cruzando su pálida frente.

— U-uchiha-san — dijo haciendo una escueta reverencia…

— Deja de hacer eso…— cortó él, Hinata bajó las manos hacia sus puños y vio como los presionaba —No me llames así… hace, hace algunas semanas me llamabas Sasuke-kun — notó como se ruborizaba y debió de tragar, era acaso normal que le resultara tan… tan… ¿Adorable?

— Emh… A-ano… G-go…

— ¡No! — le interrumpió nuevamente —No… no quiero que te disculpes… no has hecho nada malo… — Hinata nuevamente tragó, quiso boquear pero tuvo miedo de volver a enfadar a Sasuke. Sin embargo le gustó saber que en cierta medida él extrañaba el tiempo en el cual se sentían en más confianza, cuando ella consideraba que ambos eran amigos.

Pero de todas maneras estaba extrañada. ¿Qué era lo había ido a hacer a esas horas de la noche? Dejando de lado el momentáneo rubor que le obligó a considerarlo encantador, así como la apariencia que lo mostraba tremendamente atractivo, quiso saber el por que se encontraba ahí. Era lo más obvio ¿no? Fue, él, quién primero habló.

— Seguramente te preguntas el por que estoy acá… — Hinata asintió, temerosa bajo la vista.

Estaba ahí frente a él, seguramente resguardándose ante cualquier reacción que él tuviera, él y su maldito carácter, no era capaz de controlarse ¿Porqué simplemente no se acercaba a ella y con cariño y gentileza le decía que le gustaba que lo llamara Sasuke-kun? ¿Le era tan difícil? ¿No podía siquiera suavizarse un poco? ¿Por ella? Lo único que podía entender era que ella le temía, que temía a sus reacciones, que temía hacerle enfadar por que gratuitamente ya le había demostrado lo terrible que podía ser en la furia. Y si Sasuke era al menos una vez sincero consigo mismo admitía que aún no le pedía disculpas por ello. Fue entonces cuando ella le interrumpió:

— H-hai… S-sasuke-kun… n-no i-imagino porqué…

— Te debo una disculpa… — dijo, ahora encantando de que ella le hubiera escuchado y que además corrigiera la forma de tratarlo — Fui un imbécil… y lo lamento — la forma en que Hinata le observó, le dio a entender que ella entendía y sabía de que se trataba, era obvio que lo hiciera, entonces dio un par de pasos hacia ella — Además, llevo… llevo mucho tiempo esperando hacer esto…

Y sin darle espacio a hacer o decir nada atrapó su rostro con las manos y suavemente le beso. Sintió como Hinata se paralizaba ante aquél gesto y como contenía la respiración tratando de entender que era lo que ocurría, lo que le dio a él tiempo suficiente para al menos saborear sus labios una vez. Tuvo plena conciencia de como las manos de ella se apoyaban en su pecho y a pesar de que lo rechazaba no le empujaba o alejaba, eso podría ser tomado como un acto positivo, pero Sasuke había aprendido a no darse esperanza alguna con ella.

Siendo que no era rechazado, fue él quién decidió alejarse, también lo hizo con calma y de reojo notó como el rostro de la Hyuuga se volvía de un granate intenso.

— No lo lamento — dijo él, sin siquiera dirigirle la vista y atento a cuando ella levantara la suya —… pero me gustas y mucho— sin que ella reaccionara a nada, Sasuke nuevamente aprovechó su ventaja, cogió el mentón de la chica y nuevamente la besó.

Solo que en esa ocasión Hinata, si contestó su beso.


Tenugüi : Paño que va bajo el casco en la armadura para evitar que el pelo estorbe en los ojos.

Bögu : armadura de Kendo

Sin nada más que agregar, excepto mis continuos agradecimientos a todos ustedes.

Atte

Brujhah.-