Harry Potter pertenece a JK Rowling.
PRIMER AÑO
VI: Lo que está en medio
El comportamiento de Ariadna es confuso. No es que la niña le caiga mal o que le parezca insoportable, es sólo que no entiende por qué su compañera no ha tratado de obtener algo de Rose. No hay un momento en que no recuerde cómo sus padres han soportado a perfectos desconocidos que fingen saber todo de ellos, con el único propósito de obtener un beneficio de los héroes de guerra. «Asegúrate de conocer bien a alguien antes de confiarle cualquier secreto», le ha aconsejado su madre mientras se han dirigido a la estación. Su padre no le ha dicho nada más que haga amistades y que no se tome muy en serio sus estudios, sino que se comporte como una niña normal que va a la escuela como los demás.
¿En qué sentido su padre ha empleado la palabra «normal» y de qué modo espera que Rose lo ejecute? Siente la tentación de soltar un bufido y abandonar la lectura intensiva que está haciendo por ninguna razón que valga la pena; no obstante, su madre siempre lo ha hecho desde muy niña. Y Rose quiere demostrar que está a la altura de todo lo que representa el nombre de Hermione Granger–Weasley.
Lo que necesita es poner esfuerzo y repetirse en que, de este modo, la gente va a parar de criticarla. Se supone que esta manera de pensar la convencerá de que es fácil, de que el capítulo que está leyendo no es tan tedioso como parece y que será uno menos en el índice del libro. No es de un tema que le interese, ¿eso ha sido importante en algún momento? Todo lo que ha conocido en su vida es cómo las relaciones promueven a comportamientos inesperados y que cómo los cambios no son siempre favorables para quiénes están involucrados, sean los promotores o los receptores.
El cumpleaños Victoire es una fecha agria para la familia Weasley ya que es el aniversario de la muerte de tío Fred. Sin embargo, tío George ha insistido en que Victoire no debe permitir que eso impida que ella disfrute su día especial y se esmera muchísimo en que su sobrina la pase genial.
«No te preocupes por mí. Estaré bien», le ha dicho tío George a Victoire. «¡Pero no es justo que tú estés sufriendo mientras que yo esté celebrando este día maldito!». Rose recuerda cómo tío George se ha quedado en silencio mientras que Victoire se ha visto muy enfadada. Ella ha esperado que tío George y Victoire no hayan notado que su conversación ha dejado de ser privada. No ha sido intencional. Rose ha querido una merienda nocturna cuando los ha pillado. La respuesta de tío George las ha tomado por sorpresa: «para Fred era muy importante que la familia estuviera pasando un buen rato aunque estuviéramos a punto de perder todo. Cuando yo perdí mi oreja, hice una broma. Fue tonta, fuera de lugar y que posiblemente enfadó a mamá. ¿Crees que me importó? No. Fred intentó ser fuerte por mí de la misma manera en que yo intenté ser fuerte por él durante meses. No te pido que pretendas ser feliz por mí, te pido que seas feliz por la memoria de Fred».
Se abraza a sí misma y baja la mirada. A veces le impresiona que su propia familia esté sobrellevando situaciones o aguantando cargas que no le corresponden. Tiene once años; la hace inocente, no ignorante. Es incapaz de recordar el número de veces que ha oído la frase de «no es tu culpa» proviniendo de su familia. ¿Hay alguna razón para que nadie le diga por qué el tío Percy se culpa por la muerte del tío Fred? ¿O por qué la abuela Molly atesora cada artículo de Sortilegios Weasley que encuentra abandonado por ahí? Hasta parece que ha obligado a tío George a deshacerse de ellos en el pasado, lo que contrasta con su manía por mantenerlos como si fuese todo lo que tiene. O, incluso, ¿por qué nunca ha conocido al primo de tío Harry aunque tío Harry lo menciona de vez en cuando?
—¿Te molesta que me siente aquí? —dice Ariadna Cornfoot.
—No —responde Rose—. Pero por qué quieres estar conmigo. ¿No hay nadie más de quién puedas aprovecharte?
—No quiero aprovecharme de ti. Quiero ser tu amiga —dice Ariadna. Ella está punto de sonreírle cuando Rose se cruza de brazos—. Yo… Simplemente no imagino cómo es estar rodeada de gente sin saber que puedes contar con alguien. Tampoco sé cómo se siente ser famosa y que la gente te quiera automáticamente por eso, aunque les importe más bien poco todo lo que te pase a ti. Y tampoco sé cómo es vivir rodeada de todo lo que una vez tus familiares no tuvo pero saber que lo has ganado un precio muy alto, por el que renunciarías para recuperar todo lo que has tenido que sacrificar para eso.
—Hablas por experiencia —dice Rose, curiosa.
—Papá se unió al club de las Eminencias* y luchó en la batalla de Hogwarts, pero nadie le recuerda porque aparentemente no es tan importante como ustedes —dice Ariadna encogiéndose de hombros. ¿Es idea de Rose o Ariadna ha sonado algo disgustada?—. No me sorprende que no hayas oído de Stephen Cornfoot. Papá es uno de los que han estado… ahí, simplemente ahí. Apoyándolos, animándolos, confiando en ustedes, arriesgándose por lo que les parecen correcto pero sin recibir ni pena ni gloria. Una historia que nunca se va a contar.
—¿Qué es el club de las Eminencias?
—Originalmente ha sido un grupo de estudiantes elegidos bajo el escrutinio de Slughron. Dichos estudiantes han gozado de privilegios y de fiestas organizadas de tanto en tanto. La membresía sólo está permitida para quién Slughron ha considerado valioso —responde Ariadna—. El club de las Eminencias que se ha formado en 1997 ha sido ideado minuciosamente por Flora Carrow. Ella ha estado en contra de lo que han hecho sus tíos; en lugar de enfrentárseles directamente, el club de las Eminencias ha apoyado a La Resistencia con todo lo que ha podido. Papá todavía no me ha dicho si alguien los descubrió, aunque lo dudo. Mamá es bastante previsora, y tiene un plan de respaldo para el plan de respaldo.
—Sí, supongo que… —Rose pestañea—. ¿Qué? ¿Tu padre… y tu madre… Ellos simplemente…?
Ariadna ríe.
—Rose, me has hecho el día —dice Ariadna—. Y sí. El segundo al mando se enamoró de la líder en algún momento. En otro momento te contaré la historia. Siento la mala vibra llamada Pince zumbándome los oídos.
—Yo no la veo por aquí —dice Rose.
—En realidad estoy detrás de usted, señorita Granger–Weasley —dice una voz trémula. A Rose le parece ver a la abuela Molly hasta que sacude la cabeza y se apresura a poner distancia entre ella y madame Pince. Los labios de madame Pince se mueven un poco. ¿Una sonrisa o un tic por enfado? Sea lo que sea, Rose no lo averiguará—. La próxima vez que alguna de ustedes haga un escándalo, se irán.
—Pero no puede echarme si no he terminado —protesta Rose.
—Los hermanos Carrow no me han detenido de ejercer mi autoridad en mis dominios, señorita Granger–Weasley. Una alumna de primero ciertamente no lo hará —dice madame Pince, monótonamente—. ¿Y alguna de ustedes ha visto a la señorita Macmillan?
—No. ¿Qué ha hecho? —dice Ariadna.
—Ella destrozó una de mis estanterías —responde madame Pince—. Accidental o no, sé que la señorita Macmillan está cerca. Huelo su miedo. Y será peor para ella si continúa escabulléndose de mí.
—Recuérdame no hacerla enfadar —susurra Rose a Ariadna.
*Evento que debutó en el drabble #4 de Cuestión de apellidos: Membresía honorífica.
